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Arquitecto japonés Riken Yamamoto recibe el Premio Pritzker de Arquitectura 2024

Escrito por Christele Harrouk

Traducido por Clara Ott

Tomado de archdaily.com

5 de marzo de 2024

El arquitecto japonés con un fuerte compromiso social, Riken Yamamoto ha sido seleccionado como el ganador del Premio Pritzker de Arquitectura en 2024. Reconocido por haber establecido «un parentesco entre los ámbitos público y privado» y creado «arquitectura como telón de fondo y protagonista de la vida cotidiana», Yamamoto es el arquitecto número 53 en ser galardonado con el Premio Pritzker y el noveno arquitecto japonés en recibir este reconocimiento, junto a Arata Isozaki, Shigeru Ban, Kazuyo Sejima, Ryue Nishizawa, Kenzō Tange, Fumihiko Maki, Toyo Ito y Tadao Ando. Sucesor de David Chipperfield en 2023, Francis Kéré en 2022, y Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal en 2021, Yamamoto recibirá el Premio Pritzker durante la ceremonia número 46 del Premio Pritzker en Chicago durante la primavera, y la conferencia se celebrará en el S.R. Crown Hall, Illinois Institute of Technology, en asociación con el Chicago Architecture Center, el próximo 16 de mayo.

Declaración del jurado del Premio Pritker 2024

El Premio Pritzker se otorga en reconocimiento a aquellas cualidades de talento, visión y compromiso que han producido persistentemente contribuciones significativas a la humanidad y al entorno construido a través del arte de la arquitectura. En su larga, coherente y rigurosa carrera, Riken Yamamoto ha logrado producir arquitectura tanto como telón de fondo como protagonista de la vida cotidiana, difuminando los límites entre sus dimensiones públicas y privadas, y multiplicando las oportunidades para que las personas se encuentren espontáneamente, a través de estrategias de diseño precisas y racionales.

Nagoya Zokei University

A través de la solidez y calidad de sus edificaciones, su objetivo es dignificar, mejorar y enriquecer la vida de los individuos, desde niños hasta ancianos, y sus conexiones sociales. Y lo hace a través de una arquitectura autoexplicativa pero modesta y pertinente, con honestidad estructural y escala precisa, con atención cuidadosa al paisaje del entorno circundante.

Future University of Hakodate

Su arquitectura expresa claramente sus creencias a través de la estructura modular y la simplicidad de su forma. Sin embargo, no dicta actividades, sino que permite a las personas dar forma a sus propias vidas dentro de sus edificios con elegancia, normalidad, poesía y alegría.

Riken Yamamoto se involucra deliberadamente con una amplia variedad de tipos de edificios, así como con escalas en los proyectos que elige. Ya sea cuando diseña casas privadas o infraestructura pública, escuelas o estaciones de bomberos, ayuntamientos o museos, la dimensión común y convivial siempre está presente. Su constante, cuidadosa y sustancial atención a la comunidad ha generado sistemas de espacios públicos interconectados que incentivan a las personas a reunirse de diferentes maneras. Por ejemplo, todo el espacio del edificio de la Universidad Prefectural de Saitama (1999) está concebido como una comunidad.

Hiroshima Nishi Fire Station.

Yamamoto sugiere más que impone esta dimensión compartida a través de intervenciones arquitectónicas discretas pero precisas. Al incluir espacios para actividades comunes dentro, además y incluso independientemente de la función principal de sus edificios, permite que estos se integren en la vida cotidiana de la comunidad, en lugar de ser experimentados solo en circunstancias excepcionales. Los dos departamentos para que los estudiantes e investigadores trabajen juntos en la Universidad del Futuro, Hakodate (2000), o la fachada de vidrio con lamas transparentes para exponer el funcionamiento interno del departamento en la Estación de Bomberos de Hiroshima (2000) ejemplifican su creencia en el concepto de transparencia como reflejo de la funcionalidad y accesibilidad del espacio tanto para los usuarios como para los espectadores.

Yokosuka Museum of Art

Como joven arquitecto nacido en China y formado en Japón, sintió la urgencia de completar su propia educación con un entendimiento real del ‘otro que no es el yo’. Viajó extensamente no (únicamente) para visitar monumentos famosos, sino para experimentar de primera mano la cultura y la vida cotidiana de comunidades en otros continentes. Desde América del Norte hasta América del Sur, pasando por el Mediterráneo hasta el Medio Oriente y Asia, Yamamoto ha investigado las raíces y la historia de la vida comunitaria para poder aportar su propia contribución a la modernización de la ciudad contemporánea a través de la arquitectura. Para él, un edificio tiene una función pública incluso cuando es privado.

Iwadeyama Junior High

Riken Yamamoto no es un historiador de la arquitectura, sin embargo, aprende del pasado y de diferentes culturas. Como arquitecto, no copia del pasado, sino que adapta, reutiliza y evoluciona, mostrando que los fundamentos persisten en su relevancia. Yamamoto ha ampliado el arsenal de herramientas de la profesión hacia el pasado y el futuro para poder ofrecer en cada momento, en modos muy diferentes y a escalas muy diferentes, la respuesta más pertinente a los desafíos tanto del entorno construido como de la vida colectiva.

Hotakubo Housing

Por crear conciencia en la comunidad sobre la responsabilidad de la demanda social, por cuestionar la disciplina de la arquitectura para calibrar cada respuesta arquitectónica individual, y sobre todo por recordarnos que en la arquitectura, al igual que en la democracia, los espacios deben ser creados por la determinación del pueblo, Riken Yamamoto es nombrado ganador del Premio Pritzker 2024.

Los miembros del jurado del Premio Pritzker de Arquitectura en 2024 son: (similares a 2022 y 2023)

Manuela Lucá-Dazio, Directora Ejecutiva

Alejandro Aravena (Presidente del Jurado), Premio Pritzker 2016

Barry Bergdoll, curador, autor y profesor Meyer Schapiro de Historia del Arte y Arqueología en la Universidad de Columbia.

Deborah Berke, arquitecta y decana de la Escuela de Arquitectura de Yale

Stephen Breyer, juez de la Corte Suprema de EE. UU.

André Aranha Corrêa do Lago, crítico de arquitectura, curador y embajador de Brasil en India, Delhi.

Kazuyo Sejima, arquitecto, educador y ganador del Premio Pritzker 2010.

Benedetta Tagliabue, arquitecta y directora de Miralles Tagliabue EMBT

Wang Shu, arquitecto, educador y ganador del Premio Pritzker 2012

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 393

La revista Proa, con la que hoy iniciamos una pauta que nos permitirá ir repasando la producción de publicaciones periódicas relevantes de habla hispana, es considerada desde su aparición en 1946 como uno de los acontecimientos más relevantes para la cultura arquitectónica colombiana de entre los que le abren las puertas a la importante década de los años 50.

Impulsada desde el sector privado por iniciativa de tres importantes arquitectos de su generación: Carlos Martínez Jiménez (1906-1991), Jorge Arango Sanín (1916-2007) y Manuel de Vengoechea (1911-1983), la revista deriva su denominación de “ProArquitectura” pero indudablemente evoca la parte delantera de una embarcación “que navega en las aguas del mundo de la arquitectura y apunta hacia un horizonte en perpetuo movimiento”. Dicho nombre, es bueno señalarlo, coincidió con el de la “revista de renovación literaria” que fundara Jorge Luis Borges en Argentina en 1922.

1. Arquitecto Carlos Martínez Jiménez (1906-1991), fundador y director de la revista Proa entre 1946 y 1976.

El primer ejemplar de la revista Proa. Urbanismo-Arquitectura-Industrias salió a la luz en el mes de agosto de 1946 y aunque como se señaló participaron en su fundación Martínez Jiménez, Arango Sanín y Vengoechea, su director desde el tercer número (noviembre de 1946) y hasta el año 1976 fue Martínez Jiménez y por ello se puede sostener que era “su” revista. En aquel entonces las oficinas de Proa funcionaban en la calle 16 número 9-23 Apartamento 304, Bogotá. El ejemplar costaba 0,50 pesos y la suscripción 6,00 pesos y en el extranjero USD$ 6,00.

De la nota editorial que acompañó el nº1 de Proa se puede determinar buena parte de los objetivos que se buscaban y las preocupaciones que dieron pie a su lanzamiento: “Esta nueva publicación es el aporte de sus directores al estudio de los temas relacionados con el Urbanismo y la Arquitectura en Colombia, pues acontece que nuestro país también está participando, más o menos intensamente, de las dolencias mundiales ocasionadas por el crecimiento desordenado y vertiginoso de las ciudades”. Y luego de mencionar el alarmante aumento poblacional de ciudades como Bogotá, Armenia, Cali, Medellín y Barranquilla, continúan señalando: “Este crecimiento palpable de nuestras ciudades ha traído problemas cuyas entrañas se encuentran en los alojamientos, la educación, los servicios públicos, las parcelaciones, etc., y en cuya solución y estudio trabajan las entidades oficiales, los hombres de negocios y los profesionales particularmente informados de la Arquitectura y el Urbanismo. Consideran los directores de esta publicación que tales problemas y tales diligencias merecen ser ampliamente estudiados y conocidos y para tal fin se ha fundado esta revista. Con ella esperamos influir, así sea en mínima parte en la orientación urbanística y arquitectónica del país, si para ello contamos con la cooperación decidida de nuestros colegas”.

2. Izquierda: Revista Proa. Los trazados reguladores de algunas de las versiones de las portadas. Derecha: Carlos Martínez. Arquitectura en Colombia. Portadas de las dos ediciones,1951 y 1963.

Aquel primer número, de acuerdo a lo que Hugo Mondragón apunta en el artículo titulado “La revista Proa” publicado en el número 24 (2008) de la revista DPA, dedicado a Bogotá Moderna, se inscribe en la primera etapa de conducción por parte de Martínez Jiménez comprendida entre 1946 y 1951 año en que publica junto a Jorge Arango Sanín el libro La arquitectura en Colombia. Para Mondragón, durante los 30 años que Martínez Jiménez estuvo al frente de Proa se abordaron “con mayor o menor intensidad una gran cantidad de temas: 1. La formación del arquitecto moderno, 2. La prefabricación, 3. Las relaciones entre clima y arquitectura, 4. La edificación con nuevos materiales como plástico y acero termostático, 5. Las relaciones entre arte y arquitectura, 6. Las habitaciones populares, 7. La función social del arquitecto”. Sin embargo, “lo que una lectura de los números publicados en los primeros cinco años de circulación de la revista muestra es que para los editores de Proa ser de vanguardia en Colombia hacia 1946, significaba instalar en el contexto local un debate sobre los 3 temas a los cuales la revista dedicó de manera intensa, sistemática e intencionada, una gran cantidad de artículos y por lo tanto constituyen sus tres focos de interés más sobresalientes. Estos tres temas constituyen el núcleo medular del programa de acción de la revista entre 1946 y 1951 y son: 1. Las relaciones entre tradición y modernidad, 2. La planificación de Bogotá y 3. La casa y el proyecto”.

3. Revista Proa. Evolución en el diseño de las portadas a lo largo de los primeros 200 números.

En la línea señalada, destacan de entre los artículos aparecidos en el primer número de Proa: “La casa colonial”, reportaje de Elvira Mendoza; “La crisis de las habitaciones en Colombia”, por J. V. Garcés Navas; “El Urbanismo y la Arquitectura en Colombia”, Notas Editoriales; “Problemas del urbanismo en Bogotá. La carrera 10ª” y “Para que Bogotá sea una ciudad moderna”, por Carlos Martínez Jiménez; “Un buen jardín requiere el 35% del presupuesto de la casa”, por Jorge Enrique Hoshino; y “La crisis de habitación en el mundo”, por el equipo editorial.

4. Revista Proa. Número 38. Agosto 1950. Páginas interiores 2 y 3

El ímpetu inicial hacía prever que Proa sería una publicación mensual. Sin embargo, transcurrido el primer año sólo lograron aparecer ocho números, tendencia que continuó por lo que sería difícil determinar una periodicidad fija para la revista.

5. Arquitecto Lorenzo Fonseca Martínez, director de la revista Proa desde 1976 hasta la actualidad.

En la página https://proaarquitectura.co/lorenzo-fonseca/ encontramos lo siguiente, que contextualiza el devenir de Proa desde el momento en que Carlos Martínez Jiménez decide hacer el relevo generacional en la dirección de la revista hasta nuestros días, cuando aún sobrevive de la mano de Lorenzo Fonseca Martínez, pese a las dificultades y las importantes lagunas que hacían prever su desaparición. Así, Martínez “puso su atención en su sobrino, Lorenzo Fonseca Martínez, recién graduado en arquitectura en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Corría el año 1970 cuando Carlos invitó a Lorenzo a apoyarlo en la revista y le asignó al cargo de subdirector, tal como aparece en la revista 206 de marzo de ese año (…) Con los cambios naturales de contexto cultural (político, económico y social) en la década de los años setenta, cuando Lorenzo comienza a dirigir la Revista PROA, el tema de la arquitectura moderna que fue casi la razón de ser y el origen de PROA ya era historia. Y, precisamente, Lorenzo miró hacia esa historia, entendida en este caso, como arquitectura patrimonial, como nuevo énfasis de trabajo para la revista. (…) Esa decisión (que no dejo a un lado la buena arquitectura que se siguió publicando) llevó a incentivar los contenidos de tema histórico y patrimonial. Muy pronto, por el crecimiento del interés por este tema, se decidió iniciar la campaña ‘Para Salvar Nuestro Patrimonio Arquitectónico’ en la entrega No. 288. El eslogan fue ‘Únase a los que pensamos construir futuro sin destruir los testimonios del pasado’ y se promovió un concurso de ideas para el logo símbolo de la campaña que fue ganado por Daniel Motta, estudiante de arquitectura de la Universidad de los Andes. Esa campaña se mantuvo hasta el más reciente número 455”.

6. De izquierda a derecha tres cambios de imagen importantes de la revista Proa: nº 260, julio de 1976 al cumplir 30 años de vida; nº 404, agosto 1991, cuando cumplió 45 años; y nº 439-440, julio-agosto 1998, cuando se convierte en órgano de difusión de la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA).

Los cambios de contenidos estarían acompañados de cambios de imagen que Fonseca Martínez implementará desde que asumió su rol de subdirector de la revista, consistentes en una modificación en la retícula diagramática con los elementos tradicionales de la revista. De tal manera se llevaron adelante desde que Fonseca finalmente asume la dirección tres cambios de imagen de la revista: “El primero (nº 260, julio de 1976, con treinta años de vida) fue contratado con Multidiseño de Gustavo Gómez y Rodrigo Fernández, diseñadores gráficos que propusieron nuevo logotipo, caligrafía y diagramación. El segundo (1991, a los cuarenta y cinco años) que fue adelantado por Proyectos Audiovisuales con Alfonso Rodríguez quien realizó cambio en logotipo y diagramación. El último (1998, a los cincuenta y dos años) fue elaborado por el arquitecto dedicado al diseño gráfico Germán Cantor, quien mantuvo la base de diseño de carátula con cambios de posición y tipo de letra, la diagramación interna fue transformada”.

7. Revista Proa. Izquierda: portada del nº 454-455, junio 2007, último publicado en papel. Derecha: el nº 455+1 web, noviembre 2020, primero en formato digital.

Como ya adelantamos, la intermitencia ha sido la acompañante de Proa durante los últimos años durante los cuales se ha convertido en objeto de estudio y en punto de partida de diversos trabajos académicos. Cuando todo hacía presagiar que el número 454-455 de junio de 2007 (61 años después de creada y con un promedio nada despreciable de 7 números al año), sería el último ya que, una vez cumplidos todos sus compromisos, se suspendió su circulación, la persistencia de Fonseca y el importante apoyo del grupo profesional de Agencia Patrimonial (Jorge Caballero, Claudia Burgos y Mauricio González), permitieron la creación del portal https://proaarquitectura.co y el lanzamiento en noviembre de 2020 del más reciente número, el 455+1 web, en formato digital, lo que la ratifica como una de las revistas latinoamericanas de arquitectura de mayor continuidad acreedora de numerosos reconocimientos nacionales e internacionales a través el tiempo.

Tres años ya han transcurrido y esperamos la aparición de un nuevo número que permita tener en Proa la referencia en que se ha convertido para la arquitectura de su país y del continente.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 3 y 6. Agencia Patrimonial/Proa Arquitectura (https://proaarquitectura.co/tienda/)

  1. Agencia Patrimonial/Proa Arquitectura (https://proaarquitectura.co/carlos-martinez-jimenez/)

2 y 4. Hugo Mondragón, “La revista Proa”. En: Revista DPA, nº 24, 2008

5. Sociedad Colombiana de Arquitectos/Lorenzo Fonseca Martínez (https://sociedadcolombianadearquitectos.org/team/lorenzo-fonseca-martinez/)

7. Agencia Patrimonial/Proa Arquitectura (https://proaarquitectura.co/tienda/); y Revista PROA Virtual 455 1 Web 1ip0am (https://es.scribd.com/document/668206269/Revista-PROA-Virtual-455-1-Web-1ip0am)

1933• Instituto Profiláctico Antivenéreo

1933• Durante el gobierno del general Vincencio Pérez Soto (1883-1955) como Presidente del Estado Zulia, luego de dos años de construcción, se concluye y pone en servicio el Instituto Profiláctico Antivenéreo, ubicado en un amplio terreno circundado por las avenidas 10 y 11, y las calles 92 y 93, Maracaibo, estado Zulia.

Este edificio de salud pública que fue proyectado por el ingeniero de origen belga León Jerome Höet (1891-1944), se demolió en la segunda mitad del siglo XX, destinándose la manzana que ocupaba para actividades públicas de recreación.

Fuente consultada: “León Achiel Jerome Hoet. Un ingeniero de la vieja Maracibo”. Leszek Zawisza. Gobernación del Estado Zulioa.1989 y Maracaibo histórico.

HVH

2023• Libro “Gustavo Legórburu y la conciencia del lugar”

2023• El día 30 de noviembre la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica Andrés Bello UCAB, presentó el libro Gustavo Legórburu y la conciencia del Lugar escrito por José Humberto Gómez (arquitecto USB 1993 / Doctor en Arquitectura FAU UCV 2019) director de la Escuela de Arquitectura UCAB y Víctor Sánchez Taffur (arquitecto UJMV 1994), jefe de la Cátedra de Diseño de esa institución.

El nuevo libro, primero de una serie que resaltará a quienes han recibido el Premio Nacional de Arquitectura, está dedicado a Gustavo Legórburu (1930-2013), quien fue galardonado con dicho premio en 1989. “Su obra, desarrollada en la segunda mitad del siglo XX, se torna imprescindible para comprender lo que fue un momento histórico de la profesión en nuestro país»

El libro fue coeditado por abediciones, sello de la UCAB, y Ediciones FAU UCV.

HVH