ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 252

Sotavento, término marino que significa “la parte opuesta a aquella de donde viene el viento con respecto a un punto o lugar determinado”, es la atinada denominación que escogió Carlos Raúl Villanueva para una pequeña casa, proyectada y construida para él y su familia entre 1957 y 1958 como vivienda vacacional o de descanso en el Litoral Central próximo a Caracas, que ocupa una parcela rectangular como tantas otras que conforman la Urbanización Palmar Este en Caraballeda y que, con 17 metros de frente orientado hacia el norte, no sobrepasa los 520 metros cuadrados.

Obra si se quiere menor dentro de su enorme trayectoria, pero que sin lugar a dudas es una síntesis de las exploraciones llevadas a cabo en la última etapa de la Ciudad Universitaria de Caracas, Sotavento se ubica en la mitad del camino que, enrumbándose hacia el minimalismo, Villanueva plasmará 10 años después en el Pabellón de Venezuela para la Exposición Universal de Montreal (1967).

Vista del acceso

El partido asumido por el Maestro, basado fundamentalmente en lograr las mejores condiciones de confort climático posibles teniendo al área social como corazón espacial de la edificación, le llevaron a diseñar una edificación que tiene en el control solar y adecuada ventilación natural las claves de su rica ambientación. Dicho énfasis la despoja de preocupaciones de índole formal y da como resultado el hecho de que no tenga una fachada en el estricto sentido de la palabra, colocando su caracterización no tanto en el exterior sino en el interior de la obra, condición que incluso hace que pase desapercibida en medio del lugar donde se encuentra y desubique a quienes quieren detectar desde lejos el perfil típico de una vivienda o encontrarse con una impactante volumetría.

Su modernidad fuera de toda discusión convierte el recorrido desde la calle y las áreas que rodean el cuerpo principal de Sotavento en oportunidades para crear espacios intermedios que, magistralmente integrados en una totalidad plenamente articulada, dificultan el diferenciar un “adentro” de un “afuera”, tal como se evidencia en la fotografía de Paolo Gasparini que acompaña nuestra postal del día de hoy.

Es así como uno de los retiros laterales (el correspondiente al lindero oeste) está trabajado como una especie de zaguán acompañado de una pared de bloque calado que tras recorrerse permite descubrir al final la puerta de entrada de manera discreta. Por otro lado, la pérgola, otro elemento que ya venía siendo utilizado por Villanueva con asiduidad, es usada para sombrear los jardines que a modo de patios rodean un volumen que parece flotar dentro del terreno y que en su interior permite, fuera de las habitaciones (todas del mismo tamaño) y áreas de servicio, la máxima flexibilidad. Las romanillas de madera, siempre pintadas de blanco y utilizadas en puertas y ventanas, pasan a ser otro recurso que otorga a la ambientación de la casa un inconfundible sabor tropical. El alero, otro elemento fundamental de gran presencia, convierte a la cubierta (donde las vigas se exponen por encima) en una envolvente amable que acoge y protege al vacío que cobija.

Foto del estar y fachadas
Croquis del espacio interior y plantas

Ese citar y reinterpretar elementos característicos y “siempre eternos” de nuestra arquitectura del pasado es tal vez lo que impulsa a Sibyl Moholy-Nagy a no resistir la tentación de comparar Sotavento con Caoma (la vivienda urbana de la familia) y es por ello que en el capítulo del libro Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964) dedicado a las dos casas, no duda en transcribir buena parte de “El sentido de nuestra arquitectura colonial”, texto escrito por Villanueva en 1953, viendo en él condensada la fuente que da origen a la caracterización de la obra del Maestro producida desde entonces.

Paulina Villanueva y Maciá Pintó en Carlos Raúl Villanueva (2000), quienes la conocen como nadie, harán de Sotavento la siguiente descripción: “Ligera y transparente, Sotavento es una casa ventana, toda ella puede ser abierta o cerrada al exterior o sobre sí misma, a un espacio único y cambiante. (…) De dos plantas y dos cuerpos, el social junto a las habitaciones y el de servicios con la cocina detrás, la casa está en el jardín y ocupa, desmaterializándose, todo el espacio del lote. La casa se deshace, se abre con las habitaciones al Este, al sol de la mañana; se continúa funcional y perceptivamente al Norte y al Sur, delante y detrás en galerías apergoladas que amplían el espacio hasta los linderos; cerrándose al Oeste, para dejar sólo una rendija entre el muro y la losa del techo, una línea de luz que barre todo el espacio cada día a la puesta del sol.”

Esquema estructural

La racional estructura aporticada, realizada en concreto armado, se remarca sin inconvenientes, amoldándose, sin que necesariamente prive una modulación uniforme, a los requerimientos arquitectónicos. El sistema portante, además, se integra a las estructuras livianas, las pérgolas y las celosías para contribuir a que la iluminación se distribuya eficazmente a lo largo de la casa.

Curioso por demás es el manejo del “mobiliario” del salón principal que se muestra en las fotos que acompañan las publicaciones sobre la casa, donde cobran protagonismo una serie de hamacas dispuestas en aparente desorden, las cuales, a pesar de que no son las piezas únicas utilizadas, imponen su presencia por sobre diversas butacas de mimbre ubicadas perimetralmente o las clásicas sillas Thonet que acompañan a la mesa de madera del comedor. En otras palabras, la hamaca será el principal sustituto del sofá convencional tal y como lo demanda el ambiente caribeño que rodea una vivienda que estrictamente no se encuentra cerca del mar.

Como dirán Paulina y Maciá, Sotavento es “pequeña por fuera y grande por dentro”, su pequeñez está “hecha por la proporción y la medida”. Luego añadirán “…se ilumina y anima por la densidad que adquiere el espacio, al atomizarse y fragmentarse la luz y el color de luz moviéndose en el vacío, a través de calados y celosías, en el lento transcurrir del día.”

Diseñada con múltiples limitaciones, la casa es la demostración fehaciente de cómo lograr sacarle provecho a las mismas a favor de una idea: «Considero que el medio expresivo específico de la arquitectura es el espacio interno, el espacio fluido, usado, gozado por los hombres. A partir de la invención esencial del espacio como lugar privilegiado de la composición, como clave secreta de todo el proyecto, se articula la caja volumétrica”, ya había dicho en una oportunidad Villanueva.

Con el tiempo a la casa ha debido protegerse por lo se le han añadido algunos elementos metálicos pintados de azul, la vegetación ha crecido integrándola aún más a la naturaleza, y se incluyó en el patio posterior una pequeña piscina.

Espacio interior viendo hacia el patio jardín delantero

Sin lugar a dudas es Villanueva en tres casas (2000) escrito por Paulina el lugar donde mejor se puede disfrutar y comprender los secretos que encierra la tercera de ellas (Sotavento) y por tanto se trata de una lectura obligatoria.

Calificada como “La casa de la transparencia” dividida a su vez en tres partes: «casa y cuerpo», «casa sin rostro» y «casa transparente», de la invalorable y entrañable aproximación que hace la hija del Maestro a Sotavento, cargada de afecto e intensa vivencia extraemos lo siguiente, escrito para cerrar la introducción, luego de habernos paseado por ella, lo que nos permitirá concluir la nota el día de hoy: “Parece casi imposible que todo esto pueda estar en un área tan reducida; la casa propiamente dicha, o sea el espacio a doble altura y las habitaciones, ocupa una superficie de diez metros por once. Pero esta casa no podía ser más hermosa, y es más que una casa moderna, es una nueva casa, para una nueva forma de vida que se corresponde de una manera más directa y verdadera al gran salto que la arquitectura moderna estaba tratando de dar. Ella es respuesta cierta a la manera de alcanzar ‘un mundo definitivamente más humano y mejor’, y en ese camino de búsqueda Villanueva siguió en esta casa, casi al pie de la letra, la recomendación que hiciera en su conferencia sobre La Vivienda: ‘arrancarse del ojo y del lápiz la forma-dormitorio, la forma-cocina, la forma-escalera, la forma-estar-comedor, la forma-ventana; que como rutinarios frutos de memoria y experiencia nos guían y, por lo tanto, nos limitan y condicionan a esos viejos moldes convencionales’.”

ACA

Procedencia de las imágenes

Sibyl Moholy-Nagy, Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964)

Paulina Villanueva y Maciá Pintó, Carlos Raúl Villanueva (2000)

Paulina Villanueva, Villanueva en tres casas (2000)

Fundación Galería de Arte Nacional, Carlos Raúl Villanueva un moderno en sudamérica (2000)

Sotavento

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 251

MOROLLÓN Construcciones metálicas, fue otra de las empresas que trabajó en la realización de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) que buscaba darse a conocer a través de las nacientes revistas de arquitectura nacionales, tras la certeza de que formaba parte de una obra de enorme trascendencia.

La actuación de esta compañía, de la cual no hemos podido recabar mayor información que el aviso publicado en A, hombre y expresión que ilustra nuestra postal del día de hoy (donde se informa que se ubicaba en la entrada de Altavista, Catia), ni tampoco corroborar su participación de otra manera o en otros lugares de la CUC, corresponde a un renglón que sin duda constituyó uno de los ejes fundamentales dentro de la magna obra de Villanueva: la realización de las obras de arte que pueblan todo el conjunto y que permitieron materializar las ideas que en torno a la síntesis arte-arquitectura puso a prueba el Maestro en cada rincón.

El encargo hecho a MOROLLÓN no era nada sencillo, lo cual habla del muy buen nivel alcanzado por empresas, seguramente emergentes, dentro de la industria del metal a escala nacional. Se trataba de elaborar una pieza del ya para entonces reconocido artista plástico Víctor Vasarely (Pécs, Hungría 1908-París, Francia 1997) sin la presencia y supervisión del autor y cuyos dibujos y especificaciones serían elaborados a distancia en momentos en que no existía internet. Además era, en medio de las obras de arte que tienen el privilegio de formar parte del Conjunto Central de la CUC, el único mural realizado en hierro y aluminio. De allí que el nivel de precisión en la ejecución cobrara particular importancia a sabiendas que se buscaba poner en práctica a través de la obra las ideas formuladas por Vasarely de que el arte debe tener incorporado el movimiento y podía variar, cuando de obras tridimensionales se trataba, la percepción del observador de acuerdo al ángulo visual y posición en la que se encontrara. El nombre de la pieza, “Positivo-Negativo” (+/-) ya asomaba buena parte del contenido conceptual y búsqueda perceptual a la que nos estamos refiriendo.

1. Carlos Raúl Villanueva. Boceto indicando recorridos posibles en la planta baja del Conjunto Central de la Ciudad Universitaria de Caracas.
2. Victor Vasarely. Positivo-Negativo. Vista hacia el vestíbulo de la Biblioteca Central donde se pueden apreciar también murales de Pascual Navarro y Mateo Manaure.
3. Victor Vasarely. Positivo-Negativo. Vista hacia vestíbulo de la Sala de Cociertos

Positivo-Negativo, fechada en 1954, cuyas dimensiones son 5,20 metros de largo por 2,96 de alto y 22 centímetros de espesor, enmarcada en los extremos por dos columnas de concreto, está compuesta originalmente por 29 láminas de aluminio, colocadas diagonalmente y ligeramente separadas, cortadas y dispuestas de manera en que, vistas una al lado de otra forman figuras geométricas. Se ubica frente a las puertas de acceso de la Sala de Conciertos formando parte también del vestíbulo de la Biblioteca Central, acompañada por murales de Pascual Navarro y Mateo Manaure, y está iluminada a través de una abertura hexagonal en la cubierta que produce sombras que se mueven a lo largo del día. Forma parte de un momento (los años 50 del siglo XX) en el que Vasarely ya había empezado a experimentar como artista con la ilusión óptica como medio para impactar en el observador, juegos que lo llevaron a consolidar en la década posterior la creación de los que se conoce como Op Art (arte óptico). Este compromiso con la abstracción geométrica pero particularmente con el cinetismo. fue lo que hizo que Villanueva, a instancias de la joven promotora de arte y periodista Sofía Imber, visitara en 1952 el taller del artista y le mostrara su trabajo.

De lo que se recoge en el portal https://iamvenezuela.com del Institutional Assets and Mouments of Venezuela (IAM), Vasarely manifestó lo siguiente de su encuentro con el Maestro: “En aquel entonces Villanueva me dejó esbozada una idea de los planos de la Ciudad Universitaria en una servilleta a fin de que yo pudiera imaginar lo que él se proponía. Unas semanas más tarde le sometí a consideración cuatro proyectos de los cuales seleccionó tres.”

De esa manera Vasarely se convertiría en el artista extranjero convocado por Villanueva que más participación tuvo en el Conjunto Central de la CUC. Además de Positivo-Negativo realizó el bimural “Homenaje a Malevich” en plena Plaza Cubierta de 14,18 metros de largo por 2,62 de alto, hecho con estructura de concreto y recubierto con baldosas de cerámica esmaltada, y también elaboró, con mosaicos vítreos industriales de 2 x 2 cms para al fachada este del volumen que encierra el sistema de enfriamiento del Aula Magna, el mural (tríptico de 2,47 x 4,70 mts cada parte) “Sophia” que se dice fue denominado así en honor a la ya citada promotora y periodista venezolana.

4. Víctor Vasarely en historiaarte.com
5. Víctor Vasarely. Bimural «Homenaje a Malevich», Plaza Cubierta de la Ciudad Universitaria de Caracas, 1954
6. Víctor Vasarely. «Sophia». 1954. Mural (Tríptico). Torre de Enfriamiento del Aula Magna. Fachada este. Ciudad Universitaria de Caracas.

En cuanto a Positivo-Negativo, la obra fue diseñada hasta el más mínimo detalle en el taller de Vasarely en París y se realizó, como ya señalamos, sin que estuviera presente durante su ejecución en Caracas. Más adelante, en entrevista que concediera a Sofía Imber y Carlos Rangel el 3 de noviembre de 1977 para el recordado programa televisivo “Buenos días”, citado en la página del IAM, Vasarely mencionará sobre su participación en la CUC lo siguiente: “Villanueva y yo trabajamos juntos, hicimos los planos para esta ‘integración de las artes a la arquitectura’ en la Ciudad Universitaria y, en el fondo, fue la primera vez que hice un trabajo artístico por pedido y desde tan lejos, un télex pedido, una comisión télex comandada desde Venezuela. Hice las maquetas de las obras a escala de 1 a 20, diseñé los colores, también indiqué los materiales que había que usar para ejecutarlas, hice una programación detallada y a partir de ese momento la creación se hacía por correspondencia…”.

Sería posteriormente cuando el artista visitaría Caracas y podría ver en persona la importancia de su impronta y constatar lo que Villanueva le transmitiera acerca de lo que para él significaba la Síntesis de las Artes, recogida en la siguiente cita de 1954: “En el ambiente de las artes plásticas se formula la necesidad de una integración de la pintura y la escultura con la arquitectura, del retorno de los antiguos elementos del color y volumen al blanco organismo arquitectónico (…). La idea de esta integración sólo podrá cristalizar con resultados positivos cuando la pintura y la escultura encuentren las razones arquitectónicas de su incorporación al ambiente construido. Es decir, sólo cuando se junte y se modele en función de los elementos espaciales que constituyen la obra arquitectónica”. Este encuentro con Villanueva le daría a Vasarely una inmejorable oportunidad para concretar su sueño de participar en una experiencia única de integración entre arte y arquitectura que sin duda marcaría el futuro de su carrera.

7. Tres tomas cercanas de Positivo-Negativo de Víctor Vasarely

Así, Positivo-Negativo, adelantándose a lo que posteriormente desarrollaría con mayor intensidad Vasarely, aporta con su vibrar, su reverberar, su juego de luces y sombras y sus posibilidades de interacción material con un público que ha dejado de ser simple espectador, un ingrediente más a la experiencia espacial que se tiene al transcurrir por el Conjunto Central entre el Rectorado y la Biblioteca. Y para que todo ello haya ocurrido, el grano de arena aportado mediante la excelente realización de Positivo-Negativo llevada a cabo por los operarios de MOROLLÓN Construcciones metálicas tuvo mucho que ver.

Como la mayoría de las obras y los espacios de la Ciudad Universitaria de Caracas, las realizadas por Vasarely se han visto perjudicadas por la crisis de presupuesto que afecta a la Universidad Central de Venezuela y claman por una urgente atención y mantenimiento.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. A, hombre y expresión, nº 2, 1955

  1. Sibyl Moholy-Nagy, Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela, Caracas: Instituto de Patrimonio Cultural, 1999.

2. http://www.ensayosurbanos.com/2019/06/18/carlos-raul-villanueva-y-la-sintesis-de-las-artes-en-la-ciudad-universitaria-de-caracas/

3. https://patrimoniocuc.wordpress.com/2010/05/15/obras-de-arte-sala-de-conciertos-iii-positivo-negativo-de-victor-vasarely/

4. https://historia-arte.com/artistas/victor-vasarely

5. https://patrimoniocuc.wordpress.com/2010/04/12/obras-de-arte-plaza-cubierta-iii-homenaje-a-malevitch-de-victor-vasarely/

6. http://www.ucv.ve/organizacion/rectorado/direcciones/consejo-de-preservacion-y-desarrollo-copred.html

7. https://iamvenezuela.com/2019/05/positivo-negativo-la-ruptura-cinetica-de-victor-vasarely-en-la-ucv/

VALE LA PENA LEER

Lacaton & Vassal ganan el premio Pritzker con una arquitectura que certifica el cambio

La pareja francesa lleva 30 años construyendo una arquitectura poco visual que resuelve los grandes problemas energéticos y sociales

Anatxu Zabalbeascoa

Torre de apartamentos y oficinas en Ginebra, el último proyecto hasta la fecha de Lacaton & Vassel. En él, pudieron aplicar sus ideas desde cero y sin necesidad de remodelar el edificio.

16 de marzo 2021

Tomado de elpais.com

Nunca demoler. “La demolición es la solución más fácil, pero es también una pérdida de energía, materiales e historia y un acto de violencia. La transformación es hacer más y mejor con lo que existe”, así describen los ganadores del Premio Pritzker 2021 Anne Lacaton (Saint-Pardoux, 65 años) y su marido, Jean-Philippe Vassal (Casablanca, 67 años), el trabajo que llevan tres décadas realizando. Hubo un tiempo en que muchos arquitectos sintieron la necesidad de escribir un libro-ideario —en general, críptico y vistoso— que explicase sus intenciones, sus teorías, su manera de entender o enredar la arquitectura. Los nuevos ganadores del Pritzker no escribieron, construyeron ese ideario.

Casa Latapie (1993)
Torre Bois Le Prête de París (2011)

Lo entendieron desde el principio, cuando, tras estudiar arquitectura en Burdeos, Lacaton se trasladó a Níger, donde ya trabajaba Vassal. Allí todo escaseaba y lo poco se reciclaba. Para cuando construyeron su primera vivienda —para los padres de Anne— en Floriac, el campo que rodea Burdeos, habían hecho suya esa manera de afrontar la construcción. La casa Latapie (1993) imitó la solución de los invernaderos cercanos para doblar su superficie sin apenas gasto y con grandes ventajas energéticas. La nueva fachada construida con polímeros aislaba la casa en invierno, la sombreaba en verano y la ampliaba todo el año con un espacio intermedio. Ese abrigo económico, fácil de construir, que reduce el gasto energético aislando un edificio ha sido su gran aportación a la arquitectura. Tras la casa familiar llegaron los grupos de viviendas en los que se sofisticó la idea y, con el tiempo, y con la ayuda de Frédéric Druot y Christophe Hutin, consiguieron llevar esa estrategia aislante a un edificio: la Torre Bois Le Prête de París. Corría 2011, 96 familias vieron crecer su piso y disminuir su recibo de la luz sin desembolsar más que la derrama prevista para el aislamiento.

Transformación de 530 viviendas en Burdeos (2017)

Con esa idea, Lacaton & Vassal llevan 30 años construyendo en Francia y también en África. Hace dos años, la aplicaron a la reforma de 530 pisos en tres bloques de viviendas sociales de Burdeos. La Comunidad Económica Europea les concedió el premio Mies van der Rohe al mejor edificio del continente. La arquitectura de Lacaton & Vassal no se ve, pero es radicalmente transformadora. Cambia la vida de las personas. Está basada en las ideas y cuidada —nunca sacrificada— por las formas. En las memorias de sus proyectos figura, junto a los habituales metros cuadrados, la cifra del coste de esos metros. Para ellos, el uso que se hace del dinero —y el respeto a un presupuesto— es tan importante como la memoria o el impacto que despierta una forma. Puede que hablar de dinero sea poco elegante, o de pobres, pero ceñirse a un presupuesto es respeto, un ingrediente básico para construir confianza y bienestar.

Plaza Léon Aucoc de Burdeos (1996)

La Plaza Léon Aucoc de Burdeos revela cómo ese respeto se aplica al espacio y al gasto público. Corría el año 1996, el Ayuntamiento de su ciudad les encargó embellecerla. Y los arquitectos fueron a la plaza para hablar con la gente que la utilizaba. No entregaron planos sino un informe. La plaza tenía calidad, usuarios y encanto. Los árboles estaban bien puestos: junto a los bancos, dando sombra en el perímetro. Los jubilados jugaban a la petanca y los niños y los ancianos convivían. No se podía embellecer. Recomendaron aumentar la limpieza. El Ayuntamiento renunció a ponerse una medalla de cara a las siguientes elecciones y aceptó la propuesta. Todos hicieron bien su trabajo. Como si la honestidad fuera un asunto contagioso.

Palais de Tokyo (2012)

Algo parecido sucedió cuando ya se habían trasladado a París. En 2012, la reforma del edificio déco del Palais de Tokyo había quedado obsoleta e inacabada. Les pidieron intervenir. Decidieron no enyesar ni pintar los muros de obra iniciando —involuntariamente— una moda povera que llegaría a muchos centros de arte. Lo que ellos querían era ahorrar presupuesto y ampliar espacio. El Palais es hoy un rompedor escenario del cambio. Más allá de exposiciones de arte contemporáneo, es un espacio polivalente (20.000 metros cuadrados mayor) que acoge desfiles de moda y presentaciones.

23 unidades de vivienda semi-colectivas, Trignac, Francia (2010)

Con 33 años de profesión, este hubiera sido un premio tan audaz como contestado hace una década, cuando muchos de los más reputados arquitectos se llevaban las manos a la cabeza ante la obra de Lacaton & Vassal. Hoy, tras haber sido distinguidos con el Premio Schelling (2009), la Medalla Tessenow (2016) o el Mies van der Rohe (2019), entre otros, este Pritzker es un premio justo que reconoce lo que otros han sabido ver antes o han tenido la valentía de atreverse a apoyar.

Casa D, Lége-Cap-Ferret, (1996-1998)

Un premio es su jurado y hay jueces que certifican, otros que defienden a capa y espada lo que mejor conocen y otros que se atreven a mirar más allá. Antes de recibir él mismo el galardón en 2016, el chileno Alejandro Aravena estaba en el jurado del Pritzker en 2012, cuando consiguió que medio mundo descubriera, con Wang Shu, que no todo se estaba destrozando en China. Ahora, como presidente del mismo, cuesta no ver el entusiasmo del chileno en este reconocimiento que durante la pandemia ha llevado a los jueces “a pensar en el sentido colectivo de la arquitectura y en el legado que esta supone para la siguiente generación”. La crítica arquitectónica ha distinguido tradicionalmente la arquitectura de la construcción. O, mejor dicho, no se ha tomado la molestia de hacerlo, simplemente ha ignorado el 95% de lo que se ha construido en el mundo, como si la mala arquitectura no fuera arquitectura. Por ese agujero, se han colado corrupciones urbanísticas, problemas sociales, desastres energéticos, una atávica desconfianza entre la sociedad y la profesión de arquitecto y una absurda limitación en su campo de actuación. La capacidad para librar la enseñanza de prejuicios es lo que implica el Pritzker a Lacaton & Vassal. O lo que es lo mismo: la constatación de que no todos los alumnos de arquitectura pueden hacer un Guggenheim pero sí pueden mejorar la vida de las personas —ese antiguo ideal de la profesión—. Así, este Pritzker tendrá un impacto tan importante en las escuelas de arquitectura como, es de esperar, en el propio premio. Reconociendo a arquitectos “radicales en su delicadeza y audaces en su sutileza” —en palabras de Aravena— el Pritzker demuestra que quiere no solo coronar lo exquisito y singular, también quiere colaborar en cambiar lo mejorable. Es ahí donde la arquitectura tiene su gran reto.

ACA

LA NOTICIA DE LA SEMANA

Anne Lacaton (1955, Saint-Pardoux, Francia) y Jean-Philippe Vassal (1954, Casablanca, Marruecos), ganadores del Premio Pritzker de Arquitectura 2021

Declaración del jurado

El trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal refleja el espíritu democrático de la arquitectura. A través de sus ideas, su acercamiento a la profesión y sus edificios, han demostrado que un compromiso con una arquitectura restauradora, que sea a la vez tecnológica, innovadora y ecológicamente sensible, se puede conseguir sin nostalgia. Este es el mantra del equipo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal desde que fundaron su firma con sede en París en 1987. No solo han definido un enfoque arquitectónico que renueva el legado del modernismo, sino que también han propuesto una definición ajustada de la mismísima profesión de arquitectura. Las esperanzas y sueños modernistas de mejorar la vida de muchos se revitalizan a través de su trabajo que responde a las emergencias climáticas y ecológicas de nuestro tiempo, así como a las urgencias sociales, particularmente en el ámbito de la vivienda urbana. Lo logran a través de un poderoso sentido del espacio y los materiales que crean una arquitectura tan fuerte en sus formas como en sus convicciones, tan transparente en su estética como en su ética. Hermosos y pragmáticos a la vez, rechazan cualquier oposición entre la calidad arquitectónica, la responsabilidad ambiental y la búsqueda de una sociedad ética.

Lacaton & Vassal. La casa de las Ciencias Humanas y la plataforma tecnológica en La Plaine, 2007
Lacaton & Vassal. École Nationale Supérieure d’Architecture de Nantes, 2003-2008

Durante más de 30 años, su enfoque crítico de la arquitectura ha encarnado la generosidad del espacio, las ideas, los usos, y la economía de medios, tanto de materiales como de figura y forma. Este enfoque ha resultado en proyectos innovadores para edificios residenciales, culturales, educativos y comerciales. Desde sus primeros proyectos, incluida la Casa Latapie, una casa particular en Burdeos, hasta obras cívicas como la propuesta para el Centro de Ciencias Humanas de Saint-Denis o la Escuela de Arquitectura de Nantes, han mostrado la sensibilidad y calidez de su experiencia con los usuarios. Los arquitectos han expresado que los edificios son hermosos cuando la gente se siente bien en ellos, cuando la luz en el interior es hermosa y el aire es agradable, y cuando hay un flujo fácil entre el interior y el exterior.

La noción de pertenencia y responsabilidad ante un todo más amplio involucra no solo a los demás seres humanos, sino al planeta en general. Desde muy temprano, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal han ampliado constantemente la noción de sostenibilidad para que se entienda como un equilibrio real entre sus pilares económico, medioambiental y social. Su trabajo se ha realizado a través de una variedad de proyectos que abordan activamente la responsabilidad en estas tres dimensiones.

La práctica comienza cada proyecto con un proceso de descubrimiento que incluye observar intensamente y encontrar valor en lo que ya existe. En el caso de la comisión de 1996, Léon Aucoc Plaza, su planteamiento fue simplemente acometer el mínimo trabajo de reposición de la grava, tratamiento de los árboles y modificar levemente el tráfico, todo para otorgar un potencial renovado a lo que ya existía.

En sus proyectos de vivienda para la transformación del bloque de París, Tour Bois le Prêtre, y tres bloques en el barrio Grand Parc en Burdeos (ambos realizados con Frederic Druot), en lugar de demolición y reconstrucción, agregaron cuidadosamente espacio a los edificios existentes en la forma de generosas extensiones, jardines de invierno y balcones que permiten la libertad de uso y, por lo tanto, apoyan la vida real de los residentes. Hay una humildad en el enfoque que respeta los objetivos de los diseñadores originales y las aspiraciones de los ocupantes actuales.

Lacaton & Vassal . Centro de exposiciones FRAC Nord-Pas de Calais en Dunkerque, 2015
Lacaton & Vassal . Centro de exposiciones FRAC Nord-Pas de Calais en Dunkerque, 2015

Para el centro cultural, FRAC Nord-Pas de Calais en Dunkerque, optaron por mantener la sala original y adjuntar la segunda de dimensiones similares al edificio existente. Está ausente la nostalgia del pasado. Más bien, buscan transparencia, apertura y luminosidad con respeto por lo heredado y una búsqueda para actuar responsablemente en el presente. Hoy, un edificio que antes pasaba desapercibido se convierte en un elemento icónico en un paisaje cultural y natural renovado.

A través de su convicción de que la arquitectura es más que edificios, a través de los temas que abordan y las propuestas que realizan, a través de forjar un camino responsable y a veces solitario que ilustra que la mejor arquitectura puede ser humilde y siempre reflexiva, respetuosa y responsable, han demostrado que la arquitectura puede tener un gran impacto en nuestras comunidades y contribuir al conocimiento de que no estamos solos. Por su trabajo realizado y el del futuro, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal son galardonados con el Premio Pritzker 2021.

Los miembros del jurado del Premio Pritzker de Arquitectura 2021 fueron:

Alejandro Aravena (presidente del jurado), Premio Pritzker 2016 y fundador de ELEMENTAL.

Barry Bergdoll, curador, autor, y académico en Columbia University.

Deborah Berke, arquitecta y decana de la Escuela de Arquitectura de Yale.

Stephen Breyer, juez de la Corte Suprema de Estados Unidos.

André Aranha Corrêa do Lago, crítico arquitectónico, curador y embajador de Brasil en India.

Kazuyo Sejima, arquitecta, académica y Premio Pritzker 2010.

Benedetta Tagliabue, arquitecta y directora de Miralles Tagliabue EMBT

Wang Shu, arquitecto, académico y Premio Pritzker 2012

Martha Thorne (directora ejectuvia): Decana de IE School of Architecture & Design.

ACA