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VISITAS MEMORABLES

Aldo Rossi (1931-1997)
La única visita que realizó Aldo Rossi a Venezuela se llevó a cabo en octubre de 1980 a raíz de una invitación que le cursara el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU), fundación sin fines de lucro constituida en 1979 por 26 de arquitectos de reconocida trayectoria, y que sin duda tuvo en el arquitecto italiano uno de sus principales inspiradores en su afán por promover la discusión sobre la arquitectura y la ciudad con el objetivo de participar en la creación, transformación y optimización de los espacios arquitectónicos y urbanos.
Aquel viaje que realizara Rossi, generó las más altas expectativas posibles tanto para el IAU como para el mundo académico donde llevó a cabo una importante conferencia en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, cuya traducción estuvo a cargo de Juan Pedro Posani con quien polemizó durante el evento. También tuvo la oportunidad de visitar la Universidad Simón Bolívar y llevar adelante una serie de intercambios y debates en la sede del Instituto que lo trajo a Venezuela donde además se presentaron una serie de sus ya conocidos dibujos.
Considerado uno de los arquitectos italianos más importantes del siglo XX, Rossi se formó en el Politécnico de Milán (su ciudad natal) donde comenzó sus estudios en 1949 egresando en 1959. Durante sus años de estudiante colaboró desde 1955 en la importante experiencia impulsada por Ernesto N. Rogers desde la revista Casabella Continuitá donde fue redactor entre 1961 y 1964. También trabajó con Ignazio Gardella y Marco Zanuso en 1956.
Tal y como se recoge en http://www.mcnbiografias.com: “Tras terminar sus estudios trabajó como ayudante de Ludovico Quaroni en la Escuela de Urbanismo de Arezzo, y de Carlo Aymonino en el Instituto de Arquitectura de la Universidad de Venecia. Dio clases en el Politécnico de Milán en 1965, y en el Politécnico de Zurich en 1972. Abandonó su actividad docente en Italia durante cuatro años por motivos políticos, para retomarla en 1975 en la Universidad de Venecia. Trabajó en Estados Unidos en 1976, impartiendo clases en la Universidad de Cornell, Ithaca y en la Cooper Union, Nueva York”, a las que habría que añadir Harvard, Rice, Tulane, Yale y Berkeley.
Durante sus años de actividad en Milán Rossi formó parte de lo que se conoció como La Tendenza, grupo de arquitectos italianos que comenzó a cimentar las bases sobre las que se habría de asentar el pensamiento urbano más influyente del último tercio del siglo pasado en Europa. El grupo manejó principios básicos como “vuelta a las tipologías y formas constructivas tradicionales” o “recuperación de los sentimientos de pertenencia e identidad urbana”, y terminología esencial como “memoria” o “monumento”. El origen de sus reflexiones radicó en reconocer que la ciudad zonificada del Movimiento Moderno no sólo ha transformado el paisaje urbano, sino que ha modificado los modos naturales de habitar del hombre adquiridos durante siglos de tradición, provocando la alienación del individuo. Formaron también parte de esta línea que buscaba continuar la tradición racionalista de la arquitectura italiana anterior a la Segunda Guerra Mundial Giuseppe Samonà, Giorgio Grassi, Massimo Scolari, Ezio Bonfanti y Carlo Aymonino algunos de ellos discípulos, al igual que Rossi, de Ernesto N. Rogers.

Pero sin lugar a dudas el salto a la fama de Rossi a nivel internacional se produjo en 1966 cuando, incorporado dentro de La Tendenza, se publicó la primera edición en italiano de L’architettura della cittá (La arquitectura de la ciudad) libro que junto a Complexity and contradiction in architecture (Complejidad y contradicción en la arquitectura) de Robert Venturi (editado también por primera vez en 1966) se convertirían en puntas de lanza del posmodernismo y dos de las obras teóricas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Rossi, como se señala en la nota que acompaña la 2ª edición en español de Gustavo Gili reclamó en su texto “el valor autónomo de la arquitectura y reivindicó, en el marco de lo que él denominaba la ‘ciencia urbana’, la obra singular y el monumento como los elementos fundamentales de la historia de la ciudad y de la memoria colectiva. Pero más allá de estas aportaciones… con este ensayo Rossi abordó directamente los principios y fundamentos de la teoría de la arquitectura y propuso el establecimiento de un cuerpo científico autónomo que fundara la actividad de la arquitectura y condujera a la acumulación de las experiencias, al estudio ordenado de los problemas y a una enseñanza sistemática”.


Para el momento en que Rossi viene a nuestro país, aparte de su experiencia docente había acumulado un significativo grupo de obras y proyectos realizados en su estudio de Milán que compartía con Gianni Braghieri. De entre lo ejecutado entre 1959 y 1980 destacan: su participación en el Concurso para el Monumento a la Resistencia, Cuneo, Italia (1962); la Plaza del Ayuntamiento, Segrate, Italia (1965); el Concurso para el Polígono de San Rocco, Monza, Italia (1966); Gallaratese 2, Milán, Italia (1969-73); el Cementerio de San Cataldo, Módena, Italia (1971-84); la Escuela elemental, Fagnano Oloma, Italia (1972-76); las propuestas Ciudad Análoga (1976) y Roma Interrotta (1977); la Escuela secundaria, Broni, Italia (1979); y el célebre Teatro del Mondo para la Bienal de Venecia, Italia (1979). A su condición de arquitecto, teórico y profesor, se sumarían la de artista, dibujante y diseñador de objetos utilitarios. Ya para entonces Rossi, además de La arquitectura de la ciudad, había publicado en italiano Scriti scelti sull´architettura e la citta. 1956-1972 (1975) que aparece en español con el título Para una arquitectura de tendencia. Escritos 1956-1972 (1976) y al año siguiente de su visita a Caracas (1981) saldría Autobiografía científica.
Sin embargo, sería más adelante cuando aparecerían los reconocimientos que poco a poco fue acumulando a lo largo de su carrera y que significaron su incorporación al star system de la arquitectura: obtuvo el Premio Pritzker el año 1990, el Premio al mejor arquitecto de la ciudad de Fukuoka por su Hotel Il Palazzo, y el Premio AIA, en 1991. Gana la Medalla Thomas Jefferson de Arquitectura en 1992, y en 1985 y 1986 dirigió la Bienal de Venecia siendo uno de los dos únicos directores que han tenido el privilegio de ostentar ese cargo dos veces. Este salto al estrellato también incluiría, entre otros, encargos importantes como el Quartier Schützenstrasse, Berlín, Alemania (1992-94); el Museo Bonnefanten, Maastricht, Holanda (1992-95) o el Complejo de oficinas de la compañía Disney, Orlando, EEUU (1991-1996). También la realización en 1991, en el Centro Pompidou de París, de una exposición monográfica dedicada a su obra.

La fortuna crítica de Rossi como arquitecto (no así como agudo crítico o excelente dibujante), había entrado en declive ya en los años 90. De ello se hace eco Juan Pedro Posani cuando en el número 218 de Arquitectura HOY aparecido el 12 de septiembre de 1997 a raíz de su fallecimiento, afirmará, manifestando una aversión que nunca ocultaría: “Es extraordinaria la impasividad con la cual logró repetir, de manera casi obsesiva, los mismos esquemas tipológicos, las mismas ventanas, los mismos techos, las mismas formas académicas insípidas. En una abundante secuencia de proyectos y en un creciente número de realizaciones en diferentes partes del mundo, la misma morfología: indiferente al contexto (a pesar de sus repetidas declaraciones afirmando lo contrario), indiferente a las razones estructurales y constructivas, indiferente a cualquier motivo de realismo vital que pudiese alejarlo de ese talante suyo tristón y pesimista.”
De una manera más balanceada pero igualmente crítica, Hannia Gómez expondrá en “Obituario científico: Aldo Rossi (1931-1997)”, artículo publicado en la columna “Arquitectura”, El Nacional, Caracas, 15 de Septiembre de 1997 (accesible en https://hanniagomez.blogspot.com/2007/09/obituario-cientfico-aldo-rossi-1931.html) lo siguiente: “Toda esa generación de arquitectos que tenía en los sesenta como libro de cabecera La arquitectura de la ciudad (1966), y abrazó con fervor sus teorías sobre la ciudad histórica entendida como la expresión más completa de la arquitectura, y toda esa legión de estudiantes que tenía como objeto de culto en los setenta los proyectos que conocía a través de las revistas, quisieron comprobar en la práctica qué sería de esa arquitectura metafísica cuando se construyera. Y fue entonces cuando el desencanto vino a mellar el aura paradigmática de esas dos décadas de rossianismo febril. Los edificios eran parcos, duros y fríos. La arquitectura metafísica no ‘construía’ bien”.

En la memoria de quienes lo acompañaron durante su estadía en Venezuela quedaron frescos dos episodios. El primero cuando luego de haber dictado su primera conferencia el IAU lo llevó a cenar a la casa de hacienda del Club Caraballeda en el Litoral Central. De nuevo Hannia Gómez en “La casa de Aldo” artículo publicado en “Arquitectura”, El Nacional, Caracas, 17 de Octubre de 1993 (accesible en http://hanniagomez.blogspot.com/2007/03/1993-22-la-casa-de-aldo.html), relatará: “La tarde le dio la bienvenida a Rossi, iluminando la casa de la manera más hermosa. Y he aquí que éste, habiendo atravesado el largo patio central, y habiendo recorrido el corredor frente al mar (cuya insólita columnata apilastrada habría hecho las delicias de Alberti y de Venturi si fuera posible ponerlos juntos), hizo una confesión memorable: “Esta casa y mi casa, cuando la pueda construir, serán exactamente iguales”. (…) Los asistentes quedaron sorprendidos. Aunque sabían que la casa le gustaría (por eso lo habían llevado allí), nunca se imaginaron cuánto. Era verdad: no hay nada mas rossiano en Venezuela que esa casa, y, al mismo tiempo, nada que tenga menos que ver en el mundo con Rossi. Feliz, Aldo Rossi seguidamente rogó a los presentes que le enviasen los planos a Italia, si éso era posible…”
El segundo episodio lo relata Carlos Brillembourg en la nota “En Caracas” aparecida en el ya citado número 218 de Arquitectura HOY: “A Aldo le fascinaron los ranchos. Cuando estábamos caminando por los alrededores de Petare nos dijo ‘supongo que todo el mundo sueña con tener una casa’. Mirar los ranchos como la realización de un sueño arquetípico fue otra manera en la que Aldo cambió mi percepción de Caracas. Señaló que Caracas le recordaba la estructura original de la ciudad griega, que estaba caracterizada por el desarrollo del interior hacia el exterior, así como se relacionan el templo, el teatro, y la casa; estructuras abiertas no rodeadas por muros como la ciudad medieval, aunque de alguna manera, las nuevas extensiones de Caracas eran ciudades medievales a la escala del automóvil”.

Por su parte el IAU, que dejó de funcionar en 1985, logró constituirse durante el corto período de tiempo en que se mantuvo activo en punto de referencia caraqueño en el debate sobre arquitectura y ciudad. A su cargo estuvieron la realización de una serie de muestras, proyectos y publicaciones como el trabajo “Criterios de Diseño para el Casco Central de Caracas” contratado en 1981 por la Fundación Caracas (FUNDACARACAS) o el libro “La Vivienda Multifamiliar. Caracas 1940-1970” de 1983. Como una de sus últimas actividades en 1985 organizó la serie de charlas tituladas “Encuentros con la Arquitectura” dirigidas al público en general que fueron dictadas una cada mes desde agosto hasta diciembre en cada una de las obras objeto de la disertación, magníficos ejemplos de la primera arquitectura moderna del país, construidas en Caracas antes de la consolidación de los estudios de arquitectura.
Además de Rossi, el IAU trajo al país para participar directamente de sus actividades y promover la discusión entre un gremio que se encontraba particularmente alicaído a figuras como Anthony Vidler, Kenneth Frampton, Ignasi de Solá-Morales, Manuel de Solá-Morales, Diana Agrest y Mario Galdensonas.
La trágica e inesperada muerte de Rossi en 1997 a raíz de los traumatismos causados por un accidente automovilístico, permitió, como ya hemos visto, recordarlo de diferentes maneras. Para quienes admiraron al que una vez señaló que “No hay justificación ideológica para un puente que se cae”, aquella visita de 1980 significó, como apunta Hannia Gómez, que “tras su desaparición, puede Caracas vanagloriarse de haber sido la única ciudad latinoamericana que visitó Aldo Rossi”.
ACA
Procedencia de las imágenes
1 y 4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
2. Aldo Rossi. Obras y proyectos, Peter Arnell y Ted Bickford (eds.), Gustavo Gili, 1985.
3. https://twitter.com/Marialovessea/status/1409764028755419136, https://tecnne.com/arquitectura/aldo-rossi/, https://www.pinterest.com/pin/403072235392978607/, https://es.wikiarquitectura.com/edificio/teatro-del-mondo/ y https://aquileana.wordpress.com/2009/11/28/aldo-rossi-colin-rowe-ciudad-analoga-collage-city/
5. http://guiaccs.com/obras/casona-caraballeda-golf-yacht-club/
6. Colección Crono Arquitectura Venezuela
CONTACTO FAC 211
VISITAS MEMORABLES

Moshe Safdie (1938)
Moshe Safdie, destacado arquitecto, diseñador urbano, educador, teórico y autor, nacido en Haifa, Israel y residenciado primero en Montreal, Canadá (donde llegó a la edad de 15 años) y actualmente en Boston, realizó sus estudios de arquitectura en la Universidad McGill (Montreal) de la que egresó en 1961. Posteriormente fue discípulo de Louis Kahn en Filadelfia de donde regresó para supervisar el plan maestro de la Exposición Universal de 1967 que bajo el lema “El hombre y su mundo” se llevó a cabo en Montreal entre el 27 de abril y el 29 de octubre de aquel año en conmemoración del Centenario de la Confederación de Canadá y a la que asistieron más de 50 millones de personas.
En 1964, Safdie, eximido por Edward Churchill (Director General de la Expo) para dejar el comité de planificación y trabajar en el proyecto de “Hábitat 67” como arquitecto independiente, estableció su propia firma para emprender la obra, una adaptación de la tesis de maestría que desarrollaba en la Universidad McGill, construida en el Marc-Drouin Quay (río San Lorenzo). Pionera en el diseño y la implementación de unidades prefabricadas tridimensionales para vivir, “Hábitat 67” se convirtió en elemento característico central de la Expo y eslabón importante en la historia de la arquitectura, por el cual Safdie con tan solo 29 años, fue galardonado con el premio Hombre de construcción del año de 1967 del Engineering News Record y la medalla Massey de arquitectura en Canadá.
Fue aquel mismo año de 1967 cuando Safdie, disfrutando de la popularidad alcanzada, visitará por primera vez nuestro país atendiendo una invitación del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), con el auspicio de la División Formica de Cyanamid de Venezuela, viaje muy seguramente asociada al hecho de que Venezuela estuvo representada en la Expo por el icónico pabellón de “los tres cubos” diseñado por Carlos Raúl Villanueva para la ocasión. Ya en Caracas, el 13 de noviembre Safdie hizo la presentación de la obra que lo catapultó a nivel internacional en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.



“Hábitat 67”, planteado inicialmente por el joven Safdie como representante oficial del Canadá en la Expo de Montreal y que se terminó convirtiendo en un gran pabellón temático, se puede resumir como un conjunto modular de viviendas prefabricadas compuesto, según recogemos de https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/626645/clasicos-de-arquitectura-habitat-67-moshe-sadfie, por “354 bloques de hormigón de 11.80 x 5.30 x 3.50 m dispuestos en aparente desorden ingrávido aunque responden a una estrategia estructural calculada. Cada módulo de hormigón fue construido en una fábrica levantada in situ y se trabajó todo el proceso como si una cadena de ensamble automotor se tratara: primero se fundía el concreto del módulo, luego se instalaban las conexiones eléctricas, la cocina, los baños y las ventanas, en ese orden. Después una grúa los elevaba para su ubicación final”.
Previsto originalmente para 1.000 unidades de las cuales sólo se construyeron 158, cada una posee su propia terraza construida sobre el techo del vecino para contar con espacios de ocio, lo que da un marcado efecto de ingravidez, le otorga un rico movimiento tridimensional y le proporciona una inconfundible textura que se asocia a las agrupaciones de viviendas informales construidas en diferentes ciudades latinoamericanas.


Se produjeron 15 tipos de vivienda en módulos de 1 a 4 habitaciones que iban de los 60 a los 460 m² destinadas a familias de diferente tamaño, buscando crear una comunidad de recursos económicos medios. “La calculada modulación del proyecto respondía a la visión utópica que tenía Sadfie para la organización urbana del futuro ya que, él siendo apático y crítico de los suburbios que proliferaban en Norteamérica en los años 50, quería resolver los problemas habitacionales sin tener que necesariamente devorar los terrenos circundantes a la ciudad. Justamente fue esta visión de ciudad la que ayudó a que el proyecto se concretara muy a pesar de la mínima experiencia del arquitecto aunque su propuesta original, que era muy ambiciosa, terminó siendo recortada: alrededor de 22 pisos comerciales no fueron considerados, así como equipamiento social y solamente se construyeron los 10 pisos habitacionales. (…) Sin embargo, a pesar del recorte de presupuesto, Safdie logró conservar los rasgos utópicos y originales de su visión de vivienda masiva bajo los parámetros claros de construcción automatizada y espacios dignos. (…) Safdie reconoció que utilizó bloques de Lego como objetos de exploración para su diseño. El edificio total está orientado este-oeste lo que le permite disfrutar del sol del invierno y su disposición de módulos permite la circulación de vientos por todo el edificio, algo apetecido en verano donde la misma disposición de ventanas de cada vivienda permite la circulación cruzada. El modelo habitacional también incluye aislamiento térmico en la ventanería, utilización de madera en el interior, tratamiento de aguas sucias y tratamiento de las pluviales que son recolectadas desde la cubierta”.
Durante la Expo, “Hábitat 67” fue utilizado como residencia temporal para los visitantes oficiales. Por su elevado costo de fabricación, al término del evento, las unidades solo pudieron ser compradas por personas con alto poder adquisitivo ocurriendo que el número inicial de unidades disminuyera por la fusión que se produjo entre algunas de ellas.
“Hábitat 67” fue considerado como uno de los principales símbolos de la Expo de Montreal junto al domo geodésico que diseñó Buckminster Fuller como pabellón de los Estados Unidos y las cubiertas tensadas de Frei Otto que representaron a Alemania. Como ya adelantamos, consiguió fama mundial: algunos lo consideraron un «experimento fantástico» y otros una «maravilla arquitectónica». De lo publicado en https://es.wikipedia.org/wiki/Habitat_67#cite_note-charlierose2011-5 tomamos lo siguiente: “Este experimento fue un éxito y un fracaso: ‘redefinió la vida urbana’ y desde entonces se ha convertido en ‘una cooperativa muy exitosa’, pero al mismo tiempo no consiguió revolucionar la vivienda asequible o iniciar una ola de proyectos modulares prefabricados como Safdie había imaginado”.

Lo que sí ocurrió es que Safdie a partir de entonces alcanzó reputación, fama y éxito, lo cual aunado a un trabajo constante y consistente le ha valido para realizar hasta la actualidad, desde su oficina Safdie Architects (creada, como ya se mencionó en 1964), más de 75 edificios, proyectos y planes maestros por todo el mundo, muchos de ellos ganados por concurso. La Qorner Tower en Quito (2020, en construcción) y el Monde Residential Development en Toronto (2019) se unen a la Vancouver Library Square (1995), el Yad Vashem Holocaust History Museum de Jerusalem (2005) o al Khalsa Heritage Centre en Punjab, India (2011) como muestra de lo realizado a lo largo de casi 60 años de ejercicio profesional lo cual le ha hecho merecedor de la Medalla de Oro del Instituto Estadounidense de Arquitectos (AIA) en 2015 y del Premio Wolf de Arquitectura en 2019.
“Gran parte del trabajo de Safdie todavía está relacionado a los conceptos que fueron fundamentales para el diseño de ‘Hábitat 67’, especialmente los temas de reimaginar las viviendas de alta densidad y mejorar la integración social mediante la arquitectura, que se han convertido en ‘sinónimos’ de su trabajo” se lee en Wikipedia.
Hubo una segunda ocasión en que Safdie visitó Venezuela. Fue a finales de 1999 cuando la Maestría en Diseño Urbano de la Universidad Metropolitana, coordinada por el arquitecto Oscar Gauer, lo invitó a participar en sus cursos aprovechando su experiencia acumulada en el área hasta aquel entonces. Sus proyectos “post-Hábitat” para el Western Wall Precinct en Jerusalén (1974, no construido), la Nueva Ciudad de Modi’in entre Tel Aviv y Jerusalén (1989, construida), la Vancouver Library Square (1995, construido) y la David`s Village en Jerusalén (1998, construida) junto a sus reflexiones publicadas en los libros Beyond Habitat (1970), For everyone a garden (1974), Form and purpose (1980), The Harvard Jerusalem Studdio (1986), Jerusalem: the future of the past (1989) y The city after the automobile: An Architect’s Vision (1997) y el hecho de haber sido director del Programa de Diseño Urbano en la Escuela de Graduados de Diseño de la Universidad de Harvard desde 1978 hasta 1984 y de 1984 a 1989 profesor Ian Woodner de Arquitectura y Diseño Urbano en esa misma universidad, mostraban una importante espesor dentro de un línea de pensamiento que el postgrado de la UNIMET supo aprovechar muy bien. Además, Safdie dictó una conferencia abierta al público en el Centro de Arte la Estancia de La Floresta en la que realizó un repaso de su pensamiento traducido a través de su obra proyectual.
La trayectoria de Safdie como la todo arquitecto convertido en figura internacional ofrece aspectos valiosos y algunas contradicciones. Una de ellas tiene que ver con las declaraciones realmente contundentes que dio en el “World Architecture Festival 2014” celebrado en Singapur a las cuales hace mención Juan Pedro Posani en una nota publicada en musarq.blogspot.com aquel mismo año.
De las declaraciones dadas por Safdie, en las que rescata buena parte de los planteamientos fundamentales expuestos en su libro The city after the automobile: An Architect’s Vision (1997), Posani rescata lo siguiente: “La moda de los rascacielos y de la privatización de los espacios públicos está creando ciudades que no son dignas de nuestra civilización. Pienso que debemos reflexionar: nuestros instrumentos de planificación ya no son adecuados. La forma como hemos planificado en el pasado ya no es efectiva. Los arquitectos hoy están obsesionados con el diseño de torres aisladas, ésta es la nueva tipología, un ‘cluster’ de rascacielos de uso mixto sobre plataformas cada vez más privatizadas de centros comerciales. Ello está conduciendo a ciudades desconectadas en las cuales la noción de espacios compartidos está erosionada. Pienso que la mayor parte de la vanguardia de nuestra profesión hoy se preocupa sobre todo con la arquitectura-objeto. Con ello no se hace ciudad. Mientras no resolvamos esta paradoja seguiremos produciendo lugares urbanos descoyuntados y desconectados que no son dignos de nuestra civilización. Pienso que lo que le está ocurriendo al espacio público es que los bloques aislados de gran altura no resuelven la tarea de construir bloques realmente urbanos. Ellos no contribuyen a la ciudad interconectada que conocemos históricamente. Y ello nos plantea problemas extraordinarios que exigen respuestas.”


La incoherencia entre lo declarado por Safdie y lo que recientemente ha realizado se evidencia al observar, por ejemplo, el conjunto de torres en la ciudad de Chongqing, China (Raffles City Chongqing) concluido en 2020, las Sky Habitat Residential Development en Singapur (2016) o los proyectos en construcción para las Residencias Altair en Sri Lanka y la ya mencionada Qorner Tower de Quito.

Sin embargo, la resonancia que aún provoca “Hábitat 67” sumado a lo dicho por Safdie conducen a Posani a romper lanzas a favor de la «incomprendida» propuesta del “Árbol para vivir” realizado por Fruto Vivas en Lecherías, estado Anzoátegui (1994), por su proximidad con el experimento inicial del arquitecto israelí-canadiense en cuanto a la audacia que demuestra, la coincidencia en el uso que alberga, la forma en que está construido, su condición de “acontecimiento espacial y volumétrico” y, sobre todo, como “proposición distinta de vida urbana”.
Quede en nuestros lectores el constatar similitudes y diferencias y elaborar el correspondiente juicio de valor.
ACA
Procedencia de las imágenes
1 y 3. https://arquitecturayempresa.es/noticia/50-anos-de-habitat-67
2. Colección Crono Arquitectura Venezuela
5. https://es.wikiarquitectura.com/edificio/habitat-67/habitat67-sec/
6, 7, 8 y 9 izquierda. https://www.safdiearchitects.com/projects
9 derecha. https://www.pinterest.com/pin/143904150573297988/
CONTACTO FAC 203
VISITAS MEMORABLES

Frei Otto (1925-2015)
La única visita que hiciera el arquitecto alemán Frei Otto a Venezuela data de noviembre de 1962, obedeciendo a una invitación que le formulara el para entonces primer director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Zulia -LUZ- (creada en 1961, dependiente de la Facultad de Ingeniería), Miguel Casas Armengol, en momentos en que estaba a punto de cristalizar la creación de la Facultad de Arquitectura, hecho que ocurriría el año siguiente (1963).
Según relata la reconocida profesora de origen chileno Ingrid Jacobsen, radicada en Maracaibo desde 1959 y docente en la Escuela de Arquitectura de LUZ prácticamente desde su fundación, en una entrevista concedida a Marina González de Kauffman publicada en la revista Portafolio nº 27 (enero-junio 2013), “en julio de 1962, aprovechando un viaje de visita a familiares en Europa había programado ver de paso algunas de las obras famosas de la arquitectura moderna. El decano Miguel Casas, dentro de su política de apoyar los intereses del profesorado en beneficio de la Facultad, me preparó tres cartas de presentación dirigidas a Pier Luigi Nervi, en Roma, Frei Otto en Berlín y Curt Siegel en Stuttgart. Conocer las imponentes y bellas obras de estas personalidades quienes en persona me llevaron a visitarlas, los comentarios sobre sus trabajos, logros y preocupaciones y, al mismo tiempo, su modestia me impresionó sobremanera. Fue una gran experiencia”. Y continúa: “Todos tres, siendo profesores universitarios mostraron gran curiosidad, un interés genuino por nuestra nueva Facultad en Maracaibo. Al poco tiempo, en noviembre del mismo año, vino Frei Otto a dictar un ciclo de conferencias sobre estructuras colgantes, su especialidad. También estuvo el 24 de noviembre de 1963, invitado por el Centro de Ingenieros, Richard Buckminster Fuller, autor de las cúpulas geodésicas”.
De tal manera, la joven Facultad de Arquitectura de LUZ, buscaba sumarse al cuestionamiento de la enseñanza de las estructuras a nivel internacional que había derivado, dado el énfasis que se le daba al cálculo, en esquematismo y desinterés por parte de los estudiantes. Como parte del estímulo necesario para entender dicha disciplina dentro de criterios no necesariamente convencionales gobernados por el diseño, allí se toma la iniciativa de formar a sus cuadros los cuales, a su vez, transmitirían lo aprendido a sus discípulos. A las visitas de Otto y Fuller se sumará como momento culminante la de Curt Siegel, autor del célebre libro Formas estructurales de la arquitectura moderna (1962), en marzo de 1964, quien dictaría un ciclo de conferencias y un seminario práctico dirigido a los estudiantes, de gran repercusión nacional y Latinoamericana, organizados por la profesora Jacobsen.


Otto se formó como arquitecto en la Universidad Técnica de Berlín (UTB) donde, tras haber iniciado sus estudios en 1943, y una accidentada carrera interrumpida por la Segunda Guerra Mundial, se gradúa en 1952. De inmediato (1953) empieza sus estudios doctorales de ingeniería en la misma universidad, culminándolos con la tesis “Das hängende Dach” (El techo suspendido) en 1954, la cual se publica muy rápidamente en alemán, polaco, español y ruso con el título Das hängende Dach: Gestalt und Struktur (El techo suspendido. Forma y estructura). De 1955 es el pabellón-tienda de cuatro puntas para la Exposición Federal de Jardinería en Kassel, primera construcción de una superficie ligera y con forma de “silla de montar” (paraboloide hiperbólico), la cual le valió su primera cuota de fama.
En 1961, Otto trabaja como asistente para Peter Poelzis en la UTB, conoce a Johann Gerhard Helmcke, profesor de biología y antropología y funda un grupo de investigación sobre biología y construcción en la Universidad Técnica de Berlín que marcan el inicio de trabajos cooperativos entre arquitectos, ingenieros y biólogos.




Así, al momento de visitar nuestro país, aunque ya había logrado importantes avances dentro de su línea de investigación dirigida hacia las estructuras colgantes y tensiles, Otto no había alcanzado el reconocimiento internacional que posteriormente obtuvo con el pabellón alemán en la Expo Montreal 1967 (realizado junto a Rolf Gutbord y Fritz Leonhardt) y, sobre todo, en las instalaciones para las Olimpíadas de Munich culminadas en 1972 con la colaboración de Günter Behnisch.
Sin embargo, aquel año de 1962 Otto vio cómo, fruto de su trabajo, se publicaba en alemán, inglés, húngaro y ruso el primer volumen de Zugbeanspruchte Konstruktionen. Gestalt, Struktur und Berechnung von Bauten aus Seilen, Netzen und Membranen (Estructuras tensadas. Diseño, estructura y cálculo de cables, redes y membranas), cuyo segundo volumen aparece en 1966. Antes de llegar a Maracaibo el mes de noviembre, Otto había dictado un Seminario especial sobre construcciones ligeras en la Universidad Técnica de Berlín y sido profesor visitante en la Universidad de California, Berkeley, EEUU, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Cambridge, EEUU y la Universidad de Harvard, Cambridge, EEUU, por lo que las expectativas creadas en torno a su presencia entre nosotros fueron muy elevadas.
Más allá de la trascendencia de su obra construida, también es de temprana data (1964) la creación del Instituto para Estructuras Ligeras (Institut für leichte Flächentragwerke, IL) en la Universidad de Stuttgart del cual Otto es designado su primer director, cargo que ejerció hasta su retiro de la vida académica. En 1965 es nombrado profesor honorario de esa misma universidad.


Transcurridos casi 40 años (38 para ser más precisos), consagrado como reconocida figura internacional y la mayor autoridad en estructuras tensadas y de membranas de bajo peso, se da otra aproximación, en este caso indirecta, de Otto con nuestro país. Ello ocurrió en momentos en que se trabajaba en buscar la mejor solución para resolver la cubierta plegable del pabellón de Venezuela para la Exposición Universal de Hannover 2000, proyecto del arquitecto Fruto Vivas.
Vivas había concebido el recinto de lo que llamó “Una flor de Venezuela para el mundo”, como “8 pétalos gigantes alrededor de un mástil central de 18 m de altura” donde se “albergaban las plataformas de la exposición” que “se abrían -o cerraban- de acuerdo a las condiciones climáticas para favorecer el acondicionamiento interior”. De allí a su materialización final se recorrió un largo trecho en lo atinente al diseño y cálculo estructural, pensado en términos de eficiencia, óptimo funcionamiento y máximas consideraciones relacionadas a la sostenibilidad, sin ir en desmedro de las condiciones espaciales del edificio, todo lo cual es recogido con detalle en el artículo “El pabellón de Venezuela en la Expo 2000 de Hannover” de Ch. García Diego, J. Llorens y H. Poppinghaus aparecido en el nº 473 de la revista Informes de la Construcción (2001) y en la revista venezolana DADA, nº 2 (2000).
En la ficha técnica del pabellón se reconoce, en cuanto a la cubierta móvil, a García Diego, Llorens y Poppinghaus como coordinadores y como encargados del proyecto y ejecución al equipo J. Bradatsch, B. Rasch, Gawenat (c& T. Elser de S.L., Rasch con Frei Otto del Atelier Warmbronn, Stuttgart y J. Young de Buro Happold, Londres, quienes por lo justo del tiempo, que no permitía desarrollar y experimentar soluciones completamente nuevas, apelan a la idea ya realizada en 1992 por B. Rash & J. Bradatsch para los paraguas que dan sombra a la Plaza de Medina Haram en Arabia Saudita. La participación de Otto consistió en proponer la manera cómo debían formalizarse, realizarse y sostenerse los 16 pétalos que en definitiva la conformaron, los cuales volarían desde “el cáliz central, manteniéndolos invariables durante el movimiento, con la membrana fija y atirantada por la estructura de soporte tubular”.


Dentro del concepto general, cada pétalo, pensado dentro de la lógica de una pieza ligera que debía ser izada y posteriormente tensada pasó, a partir de los croquis realizados por Otto, por las fases de parametrización, patronaje y dibujo mediante sistemas computarizados para luego ser sometidos a ensayos mediante una maqueta en el túnel del viento, que les dieron al conjunto la forma final. Cada pétalo sería recubierto por “un tejido de fibra de poliéster, que suministra la resistencia, revestido con cloruro de polivinilo, que le da la impermeabilidad, color y protección”.
También en la Expo Hannover 2000, Otto participa de forma más comprometida desde un inicio en el diseño junto a Shigeru Ban del pabellón japonés obra que si es recogida y resaltada dentro de su amplia cronología.


Otto, a quien el MoMA le rindió homenaje en la muestra The work of Frei Otto (1971), que se pudo ver en 80 países, logró acumular en vida innumerables reconocimientos siendo el más destacado, sin duda, el Pritzker que se le otorgó en 2015 cuando estaba a punto de cumplir 90 años y se mantenía aún activo profesionalmente. Queda para la historia el hecho de que cuando la directora ejecutiva del premio informó al arquitecto sobre su triunfo y de que el anuncio público oficial se haría el 23 de marzo de 2015, éste lo agradeció complacido y feliz. Pero, inesperadamente, el laureado falleció el 9 de marzo lo cual llevó al comité a anunciar su triunfo el día siguiente. La ceremonia de premiación —a título póstumo— a cargo de Frank Gehry se programó para el 15 de mayo de 2015, siendo el único caso en que se ha dado esta circunstancia ya que el Pritzker se otorga y entrega a arquitectos que aún se encuentran vivos. “El jurado -diría un comunicado emanado del comité del premio a modo de aclaratoria de esta última circunstancia- había acordado concederle el premio cuando Otto aún estaba vivo» y los representantes del comité «pudieron hablar con él, encontrarse con él y darle la noticia».


El hecho que vinculó la muerte de Frei Otto con el otorgamiento del Premio Pritzker, fue objeto de gran cobertura mediática tanto por los dos sucesos como por la incómoda situación no prevista que tuvieron que solventar los organizadores del evento. De los artículos publicados en aquel entonces que resumían la trayectoria del maestro alemán, tal vez el escrito por Anatxu Zabalbeascoa el 11 de marzo de 2015 es de los que mejor resumen su brillante trayectoria. De allí extraeremos la siguiente cita con la que cerraremos esta nota: “…el desaparecido Frei Otto es el premiado perfecto para, desde la ligereza de sus cubiertas tensadas, dejar clara la solidez de la mejor arquitectura. (…) Adelantado de la preocupación ecológica, precedente del profesional que analiza e inventa y antesala del creador que comparte sus hallazgos —en lugar de registrarlos para negociar con ellos— Otto es un modelo incuestionable para los tiempos actuales. Tal vez por eso, la suya fue la historia de una obsesión, la que relacionó arquitectura y biología, construcción y naturaleza, una dicotomía sobre la que no dejó de investigar, escribir y enseñar en Harvard o MIT y, casi 30 años, en la Universidad de Stuttgart.(…) Como miembro del selecto grupo de los grandes inventores de la arquitectura (en compañía del español Félix Candela con sus paraboloides hiperbólicas, el uruguayo Eladio Dieste con sus cerámicas armadas o el estadounidense Buckminster Fuller con sus prefabricados), Otto cuestionó no sólo el estilo imperante en cada momento sino, sobre todo, los valores que representaban las arquitecturas más admiradas. Como todos los citados —que además del ingenio compartían la preocupación por hacer de la arquitectura un arte más útil que representativo— su vida serviría para escribir una novela.”
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 2 y 9. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
3. http://www.arquitecturaenacero.org/historia/arquitectos/frei-otto-pritzker
4. https://www.smow.com/blog/2014/08/form-follows-nature-at-the-kunsthaus-kaufbeuren-allgau-germany/frei-otto-olympiastadion-munchen-1972-teilansicht-il-uni-stuttgart/, https://es.wikipedia.org/wiki/Eurocopa_1988#/media/Archivo:Olympiastadion_Muenchen.jpg y https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Munich_-Frei_Otto_Tensed_structures-_5293.jpg
5 izquierda, 6 y 7. https://informesdelaconstruccion.revistas.csic.es/index.php/informesdelaconstruccion/article/view/668/769
5 derecha. Colección Crono Arquitectura Venezuela
8 y 10. https://elpais.com/elpais/2015/03/11/album/1426060416_355218.html#foto_gal_8
11. https://zkm.de/en/presskit/2016/exhibition-frei-otto-thinking-in-models

