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VISITAS MEMORABLES

Gio Ponti en la obra de Villa Planchart, en 1955

Gio Ponti (1891-1979)

La estrecha relación de Giovanni (Gio) Ponti con nuestro país se fragua desde el momento en que una pareja adinerada de venezolanos, que ya lo seguía de cerca desde los años 40 del siglo XX a través de lo que se publicaba en la revista Domus, lo contacta en 1953 para que les diseñe su casa. Esa pareja no era otra que la conformada por Armando Planchart Franklin y Ana Luisa (Anala) Braun Kerdel y el producto de lo que será una duradera y sólida amistad forjada en torno al encargo solicitado será la conocidísima Villa Planchart también denominada quinta “El Cerrito”.

Ponti, uno de los más importantes arquitectos, diseñadores industriales, artistas y publicistas italianos del siglo XX, “reencarnación del ecléctico hombre renacentista” para algunos, nace en la ciudad de Milán el 18 de noviembre de 1891. Con el apoyo de Wikipedia sabemos que se graduó de arquitecto en el Regio Istituto Tecnico Superiore di Milano (actual Politécnico de Milán) y en 1921 abrió un estudio con Mino Fiocchi y Emilio Lancia. Debutó como proyectista en 1923 participando en la Bienal de Artes Decorativas de Monza. En 1928, funda la revista Domus, una publicación mensual sobre “arquitectura y mobiliario del hogar moderno en la ciudad y en el campo”, que se convertiría en un referente internacional sobre los tópicos que trataba, la cual Ponti dirigirá hasta su muerte. “Desde 1936 a 1961 fue profesor en la facultad de arquitectura del Politécnico de Milán y en 1941 funda la revista Estilo, publicada hasta 1947. En 1951 se asoció con Alberto Rosselli y el ingeniero Antonio Fornaroli, con quienes formó el estudio Ponti Fornaroli Rosselli (PFR), activo hasta 1976”.

1. Gio Ponti. Izquierda: Torre Pirelli, Milán, 1956-1961. Derecha: Silla «Superleggera», diseñada para Cassina, 1951

Dentro de la obra de Ponti destaca la Torre Pirelli (1956-1961) ubicada en Milán donde también ya había proyectado, con Emilio Lancia, la Torre Rasini (1935), el Barrio Harar (1950) y casi en simultáneo con la Torre Pirelli el edificio RAS (1956-1960). Pero si algo sobresale dentro de la trayectoria de Ponti es su incursión en tierras venezolanas y muy especialmente la Villa Planchart (1953-1957) considerada su obra maestra. Luego realizará el Denver Art Museum (1970-1971) de Denver, Colorado, EE.UU. En el campo del diseño cabe señalar la silla «Superleggera» de 1955 o la “Distex” (1957) y el mobiliario para los transatlánticos «Giulio Cesare» y «Andrea Doria».

Fijando la mirada en los inicios de la relación de Ponti con Venezuela, una vez adquirido el magnífico terreno ubicado en Colinas de San Román, se sabe que el primer contacto epistolar entre los Planchart y el arquitecto ocurrió en 1953 cuando, conocedores de lo publicado en la revista Domus estando de visita en Milán logran, gracias a la intermediación del cónsul venezolano en la ciudad Ricardo Maldonado, que Ponti los recibiese en su estudio. Con cierto escepticismo inicial por parte del arquitecto (de 62 años, interesado más en construir que proyectar, desilusionado por su primer intento fallido para ejecutar una obra en Latinoamérica y con mucho trabajo por aquel entonces), la reunión se desarrolla produciéndose paulatinamente una gran sintonía traducida en entendimiento mutuo, quedando del intercambio las ideas principales que los clientes deseaban para su casa y su convicción de que habían dado con el profesional indicado.

2. Izquierda: Primer número de la revista Domus, 1928, creada y dirigida por Gio Ponti. Derecha: Carta enviada por Armando Planchart a Gio Ponti desde el Palace Hotel de Milán el 12 de junio de 1953, que marcó el inicio formal de la elaboración de Villa Planchart.

Luego, el miércoles 17 de junio se concertará otra cita de la que da fe la carta publicada en la página web de la Fundación Anala y Armando Planchart (https://www.villaplanchart.net/la-casa/historia/), fechada el 12 de junio de 1953, redactada en la papelería del Palace Hotel de Milán con el encabezado “Sr. Prof. Gio Ponti”, donde Armando Planchart expone lo siguiente: “Adjúntole mi cheque n 83… de acuerdo con lo convenido. Esperamos que para el próximo miércoles nos tenga preparado algo precioso. Gracias”. Y tan fue así que el entusiasmo contagioso de los Planchart logró que Ponti ya para el mes julio les haría un primer envío de planos “sorprendentemente acucioso y muy cercano a la villa definitiva”, y otro el 7 de agosto cuando el matrimonio se encontraba en París de regreso de una gira por el norte de Europa, tal y como relata Hannia Gómez en El Cerrito. La obra maestra de Gio Pont en Caracas libro publicado en 2009.

Será, por tanto, la realización de Villa Planchart “por correspondencia” iniciada el 21 de agosto de 1953, lo que originará el primer desplazamiento de Ponti a Caracas el 22 de enero de 1954 desde Nueva York, aprovechando la apertura de una exposición itinerante sobre su obra organizada por el Institute of Contemporary Art de Boston donde los planos del anteproyecto caraqueño y una maqueta serían expuestos.

Hospedado en el Hotel Tamanaco (muy cerca del terreno de El Cerrito) y siendo los Planchart sus anfitriones, Ponti es introducido por ellos dentro de los círculos sociales caraqueños. También el 2 de febrero de 1954 Gio Ponti dictará una conferencia sobre arquitectura con proyección de fotografías que se llevaría a cabo en la Casa de Italia (La Candelaria).

“La primera visita de Ponti a Caracas dará para todo. Pedro Pablo Azpúrua, Ingeniero Municipal del Distrito Federal, lleva al arquitecto milanés a visitar la Ciudad Universitaria y el Concejo Municipal. Ponti va estableciendo contacto con los arquitectos más importantes de Caracas: Carlos Raúl Villanueva, Leopoldo Martínez Olavarría, Gustavo Ferrero Tamayo, Diego Carbonell y hace el periplo fantástico de las principales arquitecturas de la época. (…) El fin de semana antes de su partida, los Planchart llevan a su arquitecto a descansar a su casa de la playa. Allí planifican para él la visita a los alrededores” siendo lo que “más le maravillará la ‘conmovedora, inolvidable visita a la casa del gran Reverón’”.

3. Otros proyectos de Gio Ponti en Caracas. Arriba: Villa Arreaza o Quinta “Diamantina”, Caracas Country Club (1955-demolida en 1994). Abajo izquierda: transformación de la antigua Villa Mata Guzmán-Blanco (1958), Lomas del Mirador, foto de la maqueta. Abajo derecha: Remodelación de la Quinta “La Barraca” (1958), Los Chorros, elevación interior

Este primer viaje de Ponti finalizará el 3 de febrero teniendo una duración de doce días. Es así como logrará abrir un importante abanico de relaciones que lo llevarán a proyectar también la Villa Arreaza o Quinta “Diamantina” (1955-demolida en 1994), localizada en el Caracas Country Club, que curiosamente se terminó de construir antes que “El Cerrito”. También llegó a realizar el primer anteproyecto de la Villa González-Gorrondona (1956), Parque Nacional El Ávila, que luego le sería encargada a Richard Neutra, y otro para un edificio de oficinas (1954) en la esquina de Mercaderes. Posteriores a “El Cerrito” serán la transformación de la antigua Villa Mata Guzmán-Blanco (1958), Lomas del Mirador y la remodelación de la Quinta “La Barraca” (1958), Los Chorros.

El impacto que produce en Ponti su visita a Caracas lo hace incorporar algunas modificaciones al anteproyecto de Villa Planchart hasta entonces muy desarrollado. Las obras se inician definitivamente en julio de 1954 abriéndose otro capítulo de intenso carteo con que se orienta la toma de decisiones para la construcción, complementario a los planos enviados con anterioridad. El arquitecto volverá al país a mediados de noviembre de 1955 en pleno proceso constructivo y permanecerá doce día hospedado en este caso en el Hotel Ávila.

Un tercer viaje de Ponti se registra, siempre según Hannia Gómez, el 20 de febrero 1956 cuando Blanca de Arreaza requiere su presencia en Caracas y corre con los gastos de transporte, ocasión en la que vendrá acompañado de su hija Tita hospedándose ambos en el Tamanaco por doce días. En estos momentos la construcción de Villa Planchart se encontraba detenida.

4. Croquis temprano de Villa Planchart que Ponti acompañará con el texto: «Vuestra casa será gentil como una gran mariposa en la cima de la colina».
5. Izquierda: Gio Ponti y su mujer Giulia en la mítica casa de la via Dezza decorada por él, en 1957. Abajo derecha: Un rincón de Villa Planchart donde se muestra la butaca D.154.2, diseñada por Ponti exclusivamente para la casa, y una obra de Alejandro Otero.

Ponti llega por cuarta vez a Caracas el 28 de noviembre de 1957 en momentos que los Planchart ya se están mudando a su nueva casa y preparando su inauguración para el día 8 de diciembre, coincidiendo con la celebración de su aniversario de bodas para lo cual se organizó una fiesta en la que participó buena parte de la alta sociedad caraqueña, más pendiente de los acontecimientos políticos que de la estupenda arquitectura que estaban conociendo. Durante la semana que pasará en Venezuela junto a su esposa Giulia, Ponti hará todo lo necesario para finiquitar la obra. Luego ambos irán a los Estados Unidos de donde regresarán cerca del 18 de diciembre en momentos en que la situación política del país era sumamente delicada y ya había sido detenido el concuñado de los Planchart, Arturo Uslar Pietri, luego del bochornoso fraude que el régimen perpetrara en el plesbicito convocado el 15 de diciembre. Se acercaba la hora en que la dictadura de Perez Jiménez llegaría a su fin el 23 de enero de 1958, momento en que los Ponti se encontraban aún en Caracas logrando ser testigos desde «El Cerrito» del despegue de «La Vaca Sagrada» que partía de La Carlota.

6. Izquierda: Gio Ponti en el Salón de Villa Planchart durante su última visita a Caracas en 1972. Derecha arriba: detalle del acceso principal de Villa Planchart. Derecha abajo: Un patio de Villa Planchart.
7. Villa Planchart. Vista de una de sus salas de estar

Luego de la apertura oficial de Villa Planchart en diciembre de 1957, Gio Ponti regresó a Caracas otras dos veces. La primera de ellas en junio de 1967 acompañado de su esposa luego de realizar un viaje a Australia. “Un mes después, cuando un gran terremoto asola a la ciudad de Caracas y milagrosamente no daña la Villa Planchart, todos lo celebran”, comentará Hannia Gómez. “En este nuevo viaje los Ponti van a visitar la Isla de Margarita, y los pueblos de El Hatillo y de la Colonia Tovar ambos en la región caraqueña”.

Gio Ponti volverá por última vez al país en 1972 con 80 años recién cumplidos y pocos meses después de que en enero su esposa Giulia sufriera un accidente cerebro vascular quien, sin embargo, lo acompaña. Se le había presentado la oportunidad de diseñar el Centro Industrial del Mueble Avelca perteneciente a la familia Avellán quienes ya en 1970 se habían puesto en contacto con él. Los Planchart los hospedan en su casa.

Ponti fallece el 16 de diciembre de 1979 a los 88 años de edad. Ya en 1975 lo había dejado Giulia y el año anterior (1978) su gran amigo Armando Planchart.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado, 3, 4 y 6 izquierda. Hannia Gómez. El Cerrito. La obra maestra de Gio Ponti en Caracas, 2009.

  1. https://www.enmilan.net/rascacielos-pirelli/ y https://www.miliashop.com/es/silla/826-699-cassina-silla.html

2, 5 derecha, 6 derecha y 7. https://www.villaplanchart.net

5 izquierda. https://www.revistaad.es/diseno/iconos/articulos/icono-ad-el-italiano-gio-ponti/21584

VISITAS MEMORABLES

Kenneth Frampton (Woking, Reino Unido, 1930)

Hasta donde hemos podido indagar, son cinco las visitas que el reconocido historiador, crítico y arquitecto británico Kennneth Frampton ha hecho a nuestro país. La primera de ellas ocurrió en 1979 cuando el recién creado Instituto de Arquitectura Urbana (IAU), fundación sin fines de lucro constituida por 26 arquitectos de reconocida trayectoria en Venezuela, lo invitara a participar en una serie de conferencias organizadas para dar el empuje necesario a aquella asociación que en poco tiempo realizó una importante tarea como contrafaz de un desdibujado Colegio de Arquitectos.

Posteriormente, en 1981, Frampton regresa para formar parte como “consultor” en la elaboración del trabajo “Criterios de Diseño para el Casco Central de Caracas” que la Fundación Caracas (FUNDACARACAS), con el auspicio de la Gobernación del Distrito Federal le había contratado al IAU en el mes de marzo a instancias del arquitecto Francisco Pimentel, para la fecha importante funcionario de esa dependencia. Cabe acotar que para enfrentar el encargo, el IAU organizó el grupo “Ciudad de Caracas. Casco Central”, dirigido por el arquitecto Manuel Delgado Arteaga, el cual estructuró un equipo integrado por los arquitectos: Mariela Provenzali, Eva Arredondo Olivo, Maciá Pintó, Jesús Tenreiro Degwitz (asesor) y 18 calificados colaboradores, el cual, una vez entregado en el mes de julio, también ofreció como producto la publicación CIUDAD DE CARACAS/CASCO CENTRAL. Criterios de diseño urbano estructurada en nueve partes donde se explicaba el proceso seguido en la elaboración la propuesta y se mostraban los resultados. Frampton para la citada publicación elaboró el “Epílogo” resumiendo el compromiso del equipo con un enfoque muy afín a los postulados de Aldo Rossi (otro importante invitado que el IAU trajera al país) donde el diseño urbano y el “hacer ciudad” con base en la consideración del espacio público prevalecía por sobre la planificación vinculada al zonning de raigambre norteamericana, que se había impuesto con el transcurrir de los años en el desarrollo de Caracas.

1. Izquierda: Portada de la publicación CIUDAD DE CARACAS/CASCO CENTRAL. Criterios de diseño urbano (1981) donde Kenneth Frampton actuó como consultor del trabajo y elaboró el «Epílogo». Derecha: Artículo “Vanguardia, kitsch y los límites de la arquitectura” publicado en la revista PUNTO, nº 64 (1982)

En su tercera visita en noviembre de 1981 Frampton dictó una conferencia en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo titulada “Vanguardia, kitsch y los límites de la arquitectura”, cuya transcripción y traducción (hecha por Carlos Gómez de Llarena) quedó plasmada en la revista PUNTO, nº 64 (1982). Basado en la dialéctica existente entre los conceptos de kitsch y vanguardia y en la consideración de Herman Broch de que “los hombres viven al mismo tiempo en diferentes períodos de la historia”, Frampton centró su atención en la discusión entre modernidad y postmodernidad en momentos en que el debate se encontraba en plena efervescencia. También allí abría la puerta hacia temas que posteriormente desarrollará como los de la difícil relación entre cultura y civilización y el de la forma construida contra la imagen o, en otras palabras, la forma tectónica.

Para cuando Frampton, egresado en 1956 de la londinense Architectural Association, viene por primera vez a Venezuela, ya había sido editor técnico de la revista Architectural DesignAD– (1962–65), era docente en la Graduate School of Architecture, Planning and Preservation en la Universidad de Columbia, Nueva York desde 1972 (de donde hoy es profesor emérito) y había sido cofundador de la revista Oppositions (órgano de difusión del Institute for Architecture and Urban Studies -IAUS- de Nueva York del cual formó parte) que alcanzó 26 números entre septiembre de 1973 y la primavera de 1984. Justo entonces ya se encontraba seguramente en imprenta una de sus obras más influyentes Historia Crítica de la Arquitectura Moderna (Modern Architecture: A Critical History, 1980 -revisada en 1985, 1992, 2007 y 2020-), considerada como una pieza fundamental dentro de la historiografía de la arquitectura del siglo XX. Vale recordar que si algo caracterizó este importante libro fue su intención de no constituirse en un relato único y de alejarse de la preocupación por las formas y el significado de la arquitectura, patente en la incorporación en el texto de imágenes en blanco y negro y de pequeñas dimensiones. Si bien no elude del todo el análisis formal, Frampton dirige la mirada hacia el análisis de la teoría e ideología subyacente en la obra arquitectónica, enfatizando los aspectos económicos, sociales y políticos, factores externos que condicionan su producción.

También a finales de los 70 y comienzos de los 80, Frampton era uno de los pocos intelectuales de importancia que le plantó cara a quienes se ufanaban en dar por muerta a la arquitectura moderna. Como testimonio de ello Oscar Tenreiro en “Kenneth Frampton: Ochenta” (2010) aparecido en https://www.analitica.com/entretenimiento/kenneth-framton-ochenta/ rememora como en “una charla ante un grupo de estudiantes de nuestra facultad en la UCV, comenzó diciendo que el postmodernismo no era más que un tigre de papel. Y tuvo toda la razón.”

2. Dos de las obras más relevantes publicadas por Frampton. Izquierda: Historia Crítica de la Arquitectura Moderna (Modern Architecture: A Critical History), 1980 (revisada en 1985, 1992, 2007 y 2020). Derecha: Estudios sobre cultura tectónica: poéticas de la construcción en la arquitectura de los siglos XIX y XX (Studies in Tectonic Culture: The Poetics of Construction in Nineteenth and Twentieth Century Architecture), 2001

Luego Frampton vendría en otro par de ocasiones: en marzo de 1983 y agosto de 1991. Justamente en 1983 apareció su importante texto “Hacia un regionalismo crítico” (“Towards a Critical Regionalism: Six Points for an Architecture of Resistance”, publicado por primera vez en The anti-aesthetic: essays on postmodern culture, Hal Foster -ed.-, 1983), donde, usando un término que ya había sido acuñado por Alexander Tzonis y Liane Lefaivre, lanza una crítica hacia la globalización, la cultura de consumo masivo y el impacto que esto ha tenido en la arquitectura y defiende la idea de que los arquitectos deben revalorizar el contexto y tomar en cuenta el lugar, la topografía, el clima y la cultura. El escrito de Frampton, aunque se incluyó en un libro que recopilaba “ensayos sobre cultura posmoderna”, más bien apunta a ofrecerle a la modernidad una nueva oportunidad de manifestarse a partir de las interpretaciones que de ella se hicieron en culturas “periféricas”, las cueles sirvieron para darle impulso a otras interpretaciones y términos como los de “otra arquitectura” (Enrique Browne) o “modernidad apropiada” (Cristian Fernández Cox) y servir de doctrina oficial a los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana (SAL).

En la visita que nos hiciera en el 83, Frampton, quien siempre ha sido una figura incómoda para el star system, en otra conferencia que dictó en Caracas (que Tenreiro también recuerda) “destacaba el valor referencial de arquitectos importantes de la segunda modernidad post-Kahn, como Jorn Utzon, de quien mostraba con insistencia la iglesia de Bagsvaerd, cerca de Copenhagen (1976), como ejemplo alejado de los historicismos y citas que llenaban el panorama”.

3. Dos artículos de Juan Pedro Posani relacionados con las conferencias que Frampton dictara en Venezuela durante su visita en 1991.

El viaje de Frampton en 1991, más vinculado a las gestiones de Oscar Tenreiro para que se concretara, que derivaron en un ciclo de conferencias realizadas a finales de julio y comienzos de agosto en los espacios del Banco Consolidado (luego Corp Banca y hoy BOD), La Castellana, permitieron al teórico inglés desarrollar las tesis basadas en su interpretación de los planteamientos que a finales del siglo XIX formulara Gottfied Semper vinculados al concepto de “tectónica”.  Producto de su asistencia al ciclo Juan Pedro Posani escribiría en Economía HOY dos artículos: uno el 3 de agosto titulado “Frampton hermeneuta” y otro la semana siguiente (10 de agosto) que llevó por nombre “Más Frampton” en los que establece una interesante sintonía con el historiador británico tanto en el tratamiento de los temas abordados como en su rechazo al postmodernismo y apuesta a una modernidad más arraigada alejada, sin embargo, de funcionalismos y racionalismos “obtusos”. Cercana a esta visita estaría la publicación posterior de Estudios sobre cultura tectónica: poéticas de la construcción en la arquitectura de los siglos XIX y XX (Studies in Tectonic Culture: The Poetics of Construction in Nineteenth and Twentieth Century Architecture, 2001) donde hace énfasis en la conexión entre los lenguajes de la construcción y la arquitectura.

4. Dos libros editados por Oscar Tenreiro donde se registra la participación de Frampton. En el primero como entrevistado y en el segundo elaborando la «Introducción».

La proximidad entre Tenreiro y Frampton tuvo como antecedente la entrevista que éste le realizara en Nueva York en enero de 1985 que aparece en el libro Sobre arquitectura (1990). Más tarde esa buena relación cultivada en el tiempo con la visita que Tenreiro le hiciera a Frampton en 2010 con motivo del 80 aniversario del arquitecto inglés, se ha visto reforzada en la participación de éste en el reciente libro Todo llega al mar (2019) en el que Tenreiro lo invitó a escribir un texto introductorio. También, recientemente, protagonizaron juntos la apertura oficial del curso 2020-2021 de la Escuela Técnica Superior (ETS) de Arquitectura de la Universidad de Málaga (UMA), España.

Con noventa años cumplidos (llegará a los noventa y uno el próximo 20 de noviembre), Frampton es de las pocas referencias que aún nos quedan de una generación que vivió y logró reinterpretar el rumbo de lo que fueron los postulados canónicos de la arquitectura moderna con visión crítica desmarcándose de lo que había sido la línea oficial de quienes fueron sus cronistas más reconocidos. También dejó para la posteridad la idea de que “La modernidad es un proyecto inacabado. Y más un sinónimo de progreso que del despotismo del que se la ha acusado.”

Con importantes premios y reconocimientos entre los que se encuentran el León de Oro a la Trayectoria en la Bienal de Arquitectura de Venecia (2018); el Premio a la Trayectoria del Milenium BCP de la Trienal de Lisboa (2014); el Premio Schelling de Teoría de la Arquitectura (2012); y la Medalla del Presidente de la Liga de Arquitectura de Nueva York (2005), Frampton ha afirmado que “los rascacielos no son arquitectura, sólo dinero” o “la historia se ha concentrado en las obras de los arquitectos. Es hora de reivindicar a muchas mujeres” cuando Anatxu Zabalbeascoa lo entrevistó para El País Semanal en 2017 luego de recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Politécnica de Madrid.

Allí también expresó lo siguiente: “Mi historia necesita un lector atento. Los libros sin retórica requieren más atención” y lanzó la mayor autocrítica a su libro más conocido: “Nos dejamos a una gran parte del mundo: China, India, África… La próxima reedición de mi Historia crítica de la arquitectura moderna deberá ser menos eurocéntrica (…) Que no conozcas algo no quiere decir que no exista (…) Es necesario el convencimiento de que has visto cosas que merecen ser contadas. Y la humildad para dejar claro que lo que cuentas no es nunca la historia. Es tu historia”.

ACA

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Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad