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VALE LA PENA LEER

1. Radical Pedagogies presente en la la 14ª Bienal de Arquitectura de Venecia, 2014.

El 31 de mayo de 2022 apareció publicado por MIT Press el libro Radical Pedagogies (Pedagogías Radicales). Se trata de la culminación de un proyecto de investigación colaborativo iniciado en 2010 por Beatriz Colomina desde la Universidad de Princeton, cuyo desarrollo fue registrado a través de una multitud de medios que incluyeron simposios, conferencias, ensayos, exposiciones, talleres, catálogos, debates y una base de datos en línea de estudios de casos, constituyéndose la publicación el colofón y registro de una impresionante cantidad de hallazgos.

Colomina, acompañada de Ignacio G. Galán, Evangelos Kotsioris y Anna-Maria Meister quienes, junto a ella, fungen de editores de Radical Pedagogies, despliegan y analizan numerosos experimentos llevados a cabo en la educación arquitectónica en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial que desafiaron y transformaron el discurso y la práctica disciplinar imperantes.

Tanto el tema tratado, donde destacan los estudios de caso recopilados que hacen visible una amplia gama de genealogías discursivas y una densidad de interconexiones globales, como las repercusiones del trabajo colectivo realizado con la participación de un grupo de destacados académicos, investigadores y protagonistas de todo el mundo encargados de redactar los textos, creemos que ameritan ser conocidos por la trascendencia de su contenido más aún hoy cuando se hace tan difícil determinar lo importante entre tanta información mediática.

Por todo ello nos ha parecido pertinente transcribir (a riesgo de que haya planteamientos o datos que se repitan), dos esclarecedores artículos dedicados a comentar el libro: “Tiempos de crítica y crisis” de Eduardo Prieto, aparecido en arquitecturaviva.com el 1 de enero de 2023, y “‘Pedagogías Radicales’, una investigación sobre la enseñanza de la arquitectura”, escrito por Paula Vilaplana de Miguel para Cuadernos de proyectos arquitectónicos, (Departamento de Proyectos Arquitectónicos ETSAM), nº12, 2022, los cuales hemos acompañado con imágenes de las páginas interiores del libro y de algunos de los eventos que lo precedieron o se dieron luego de su salida a la luz, para amenizar la lectura.

Para finalizar, como testimonio, colocamos en nuestra sección “Novedades editoriales de aquí y de allá” la ficha y la nota con que MIT Press resume el libro de manera clara y concisa.

2. Detalle de la portada del libro Radical Pedagogies.

Tiempos de crítica y crisis

On Radical Pedagogies

Eduardo Prieto

01 de enero de 2023

Tomado de arquitecturaviva.com

La batalla de la ‘modernidad’ fue paradójica y no se dio solo en el campo de las formas y las técnicas, sino asimismo en el terreno, más pantanoso, de los ideales. Reconocer que la modernidad fue ‘ideológica’ ha sido imprescindible para valorarla de un modo más desapegado; y reconocer que la ideología moderna tuvo que ver con los discursos tanto como con los medios de difusión, un requisito clave para hacer de la crítica un instrumento más sutil, más cercano a la verdad.

Beatriz Colomina ha contribuido como pocos a sacar a la luz el lado ideológico y mediático de ‘lo moderno’, y su proyecto académico, sostenido en una sobresaliente intuición a la hora de detectar temas relevantes pero ninguneados tradicionalmente por la crítica, se enriquece ahora con una nueva aportación, Radical Pedagogies, que no puede considerarse en absoluto menor.

No es menor por su tamaño: más de cuatrocientas páginas densamente colonizadas por textos de letra pequeña y abundantes y excelentes ilustraciones. No es menor tampoco por la amplitud de su coro de colaboradores: más de cien voces procedentes de universidades de todo el mundo, que se suman a las de los editores Colomina, Ignacio G. Galán, Evangelos Kotsioris y Anna-Maria Meister. Y no lo es, finalmente, por su ambición, pues lo que pretende el volumen es dar cuenta de una de las dimensiones fundamentales del proyecto de propagación y revisión de ‘lo moderno’, la pedagogía, centrándose en las muchas —y muchas veces contradictorias entre sí— experiencias de reforma educativa que se ensayaron al calor de las crisis ideológicas, políticas y profesionales de la segunda mitad del siglo XX, sobre todo en las décadas ‘interesantes’ de 1960 y 1970.

El método con que los editores hacen frente a este, más que ambicioso, descomunal empeño, es el de la crítica caleidoscópica. En lugar de componer un metatexto a partir de revisiones de largo alcance, los editores han optado por recoger, con obsesivo prurito de exactitud, casi toda la amplísima nómina de los proyectos pedagógicos que, desde el fin de la II Guerra Mundial, pretendieron poner en entredicho los sistemas convencionales de enseñanza y, de paso, poner asimismo entre las cuerdas a los valores y prácticas del establishment profesional. Esta voluntad de atender a lo específico de cada caso, unida a la aspiración ecuménica a incluir experiencias fuera de los previsibles ejemplos occidentales, conduce a un volumen compuesto por fragmentos, por visiones parciales, por destellos, a los que el lector debe aproximarse uno a uno, enfrentándose a la intensidad de cada lección para intentar luego recomponer las partes del rompecabezas o las facetas de este extenso y apasionante caleidoscopio.

Que el lector no se espere una monografía al uso; ni siquiera una enciclopedia. Lo que se encontrará es, fundamentalmente, un archivo. Esto es: una colección ordenada de materiales amplísimos que, gracias a la pericia organizadora de los editores, se presentan al trasluz de la mirada de buenos especialistas. Las virtudes de este método fragmentario son evidentes, pues no solo permite abarcar un tema casi ilimitado, sino hacerlo con flexibilidad, tal y como se manifiesta en dos de los índices del libro, que son al mismo tiempo alternativos y complementarios: uno temático, donde caben cuestiones como la forma, la teoría, los medios, lo global, la tecnología, la ecología o lo social; y otro cronológico y distribuido en décadas. El mensaje implícito es que, una vez presentados los materiales de archivo, es el lector interesado el que debe apropiárselos para dar pie a futuras exploraciones críticas.

Pero, si no pueden dejar de reconocerse los méritos de la caleidoscopia, tampoco pueden dejar de señalarse sus defectos. Unos tienen que ver con las injusticias de cualquier antología, que inevitablemente deja fuera ejemplos valiosos, y en este sentido el lector local se preguntará si con el Laboratori d’Urbanisme de Manuel de Solà-Morales se da cumplida cuenta de la pedagogía española. Y otros defectos se derivan de la propia radicalidad del método: desconectados unos de otros, ahogados un tanto en su condición de fragmentos, los materiales no consiguen componer un discurso —o varios complementarios—, y por ello se echa en falta una mirada de tiempos largos, menos analítica que sintética y, al cabo, más fecunda en lo hermenéutico.

Con todo y con eso, resulta imposible no congratularse por la publicación de un volumen que es valioso por la abundantísima información que presenta y por su condición de catalizador de futuras y necesarias investigaciones, y que es valioso también por su pertinencia temática, más aún en un momento en que arquitectos, profesores y estudiantes viven tiempos de confusión y cambio: tiempos de crítica y crisis.

3. Índice de contenidos del libro Radical Pedagogies.

“Pedagogías Radicales”, una investigación sobre la enseñanza de la arquitectura

Paula Vilaplana de Miguel

Texto publicado en Cuadernos de proyectos arquitectónicos, (Departamento de Proyectos Arquitectónicos ETSAM), nº12, 2022.

(accesible en http://polired.upm.es/index.php/proyectos_arquitectonicos/article/view/4958/5172)

Resumen

Este grueso volumen de 400 páginas, editado por Beatriz Colomina, Ignacio G. Galán, Anna-María Meister y Evangelos Kotsioris y publicado por MIT Press este mismo año, recoge, a través de una multiplicidad de autores y casos de estudio repartidos por todo el planeta, un catálogo polifacético de experiencias pedagógicas y experimentos educativos que exploran territorios conocidos y desconocidos en la enseñanza de la arquitectura y la concepción de los currículos académicos entre 1933 y 1987.

“¿Cómo se aprende arquitectura?”. Evangelos Kotsioris, comisario asistente del Museo de Arte Moderno y uno de los editores de Radical Pedagogies, hizo esta pregunta en sus comentarios introductorios durante la presentación del libro en el museo el pasado septiembre. Esta pregunta aparentemente inocente está contenida en el volumen de 400 páginas editado por Beatriz Colomina, Ignacio G. Galán, y Anna-Maria Meister junto a Kotsioris, publicado por The MIT Press en 2022. La multitud y heterogeneidad de experiencias presentadas en Radical Pedagogies refutan la posibilidad misma de resolver esa indagación. Lo que el libro ofrece, en cambio, es un catálogo casi enciclopédico de aventuras pedagógicas, éxitos, derrotas, desafíos e incursiones en territorios desconocidos desde los márgenes de la [in] disciplina arquitectónica. El proyecto Radical Pedagogies rebate cualquier definición unívoca de lo que es, o debería ser, el currículo de arquitectura. Lo hace a través de una colección masiva de experiencias que tienen lugar desde 1933 hasta 1987 con estudios de casos distribuidos en todo el mundo. La mayoría de los episodios relatados en el libro se centran en las décadas de 1960 y 1970, un testimonio del impulso revolucionario posterior a 1968 en el que también participaron las escuelas de arquitectura. La única constante en el libro es la demostración de que la pedagogía de la arquitectura siempre ha dejado espacio para la experimentación, un impulso que se ha desarrollado a través de continentes, décadas y búsquedas ideológicas.

4. Otras dos imágenes de la presentación de Radical Pedagogies en la la 14ª Bienal de Arquitectura de Venecia, 2014.
5. Invitación a la presentación del libro en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), el 16 de junio de 2022.
6. Dos eventos organizados en septiembre de 2022 con motivo de la presentación del libro en los Estados Unidos. Izquierda: Convocatoria hecha por el MoMA de Nueva York a un foro el 28. Derecha: Invitación para el 29 preparada por la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey).

Al igual que los casos de estudio que explora, esta investigación ha tomado muchas formas hasta la fecha: exposiciones, publicaciones, catálogos, simposios, talleres, debates… y, finalmente, un libro, colofón a una masa colosal de descubrimientos. Las iteraciones anteriores de Radical Pedagogies se exhibieron en la 3ª Trienal de Arquitectura de Lisboa, la 14ª Bienal de Arquitectura de Venecia y el 7º Festival de Varsovia en Construcción, por citar algunos. El equipo editorial también aprendió a lo largo del proceso de creación del libro y el largo período de investigación tras él ayudó a incorporar, matizar y fortalecer las discusiones que el libro pone encima de la mesa. Un esfuerzo académico radical en sí mismo, el proyecto comenzó hace más de 10 años como un seminario vinculado al Doctorado en la Universidad de Princeton dirigido por Beatriz Colomina, quien antes de este libro había realizado otra espléndida y reveladora investigación convertida en libro, Clip, Stamp, Fold: The Radical Architecture of Little Magazines que, hasta cierto punto, está íntimamente relacionado con este nuevo volumen.

7. Los otros dos índices que permiten recorrer el contenido del libro. Arriba: Por fechas, abarcando desde 1933 hasta 1987. Abajo: Geográficamente, organizado por longitudes y no por punto cardinales como tradicionalmente se hace.

Aún con su estructura, el libro desafía la idea de uniformidad y ofrece tres caminos para abordar el tema, con tres índices diferentes que el lector puede consultar. El primer recorrido se estructura en torno a capítulos, catorce en total, que incluyen “Contra hegemonías”, “Modernizaciones alternativas”, “Educados por el edificio”, “Experimentos mediáticos”, “Ecologías materiales” y “Cuestiones de sujeto y cuerpo”. Una segunda lectura del libro se presenta por fecha, en particular, a lo largo de 5 décadas: desde la década de 1930 hasta la década de 1980. Luego un enfoque basado en la geografía rechaza las dicotomías coloniales como Norte/Sur y Este/ Oeste y, en cambio, se organiza por longitudes, un punto de referencia de viaje dinámico, que pone al lector en movimiento mientras sigue nuevos casos de estudio en un repertorio verdaderamente global. Los muchos lugares que nos lleva el libro incluyen Argel, Palestina, Nigeria, Yugoslavia, Sudáfrica, Pakistán, India, China o Nueva Zelanda. La búsqueda de currículos experimentales de arquitectura es un fenómeno transnacional y multinacional.

A pesar del optimismo que recorre las páginas del libro, los editores de Radical Pedagogies son al mismo tiempo conscientes de la volatilidad de estas experiencias. Más que elogiar e idealizar estas empresas, el libro funciona como un recordatorio del valor inherente al ritmo acelerado de estos intercambios dinámicos. Por ejemplo, en la introducción del libro, los editores recuerdan una discusión entre el profesor Giancarlo de Carlo, un anarquista, y sus alumnos después de hacerse cargo de la Trienal de Milán en 1968. Todo está en discusión y puede ser impugnado.

8. Páginas interiores del libro.

Se puede sentir la pasión y el entusiasmo detrás de la creación de la obra, un espíritu contagioso que se extendió a través de los muchos canales que recorrió el libro, ayudando a difundir la voz. El resultado fue una respuesta abrumadora por parte de los colaboradores, lo que permitió el carácter rico y polifónico del catálogo. La constelación de autores que contribuyen al libro es asombrosa y el lector reconocerá una variedad de colaboradores estelares, cuyos textos breves son extremadamente agradables de analizar. Por ejemplo, Martino Stierli escribe sobre las innovaciones en la representación arquitectónica y la mezcla disciplinaria realizadas por Denise Scott-Brown, Robert Venturi y Steve Izenour en su revolucionario estudio Learning From Las Vegas en Yale. Beatriz Colomina retoma el tema para desvelar su siguiente empeño, el estudio Learning from Levittown. Este seminario, extremadamente impopular en aquel momento, equiparó la casa suburbana con la franja comercial y anticipó algunas de las discusiones relacionadas con la intrusión de los medios en el ámbito doméstico que se desarrollarían décadas más tarde en el discurso arquitectónico. Felicity Scott examina un episodio raro y a menudo eclipsado en la historia del MoMA bajo el mandato de Emilio Ambasz. Mabel Wilson reflexiona sobre las secuelas de Resurrection City, un campamento diseñado para la Campaña de los Pobres en Washington, DC, en 1968. Ayala Levin detalla el des-aprendizaje y las adaptaciones del gobierno colonial en las pedagogías de diseño en Mozambique, Nigeria, Sudáfrica, Rhodesia y Kenia a principios de la década de 1960. Andrea J. Merrett escribe sobre la Escuela de Planificación y Arquitectura para Mujeres (WSPA), que permitió a una red nacional de mujeres satisfacer su interés en el entorno construido a pesar de la naturaleza poco equilibrada en cuestiones de género de la disciplina en este momento. La escuela promovió mecanismos pedagógicos como la fantasía crítica para alentar a sus estudiantes a visualizar realidades alternativas y liberadoras. Samia Henni explora el intento de enseñar arquitectura a través de la propia práctica en la École Polytechnique d’Architecture et d’Urbanisme de Argel tras la independencia del país de Francia en 1962. Farhan Karum matiza la asimilación del estilo moderno en Pakistán Oriental a través del trabajo de Richard E. Vrooman y Daniel C. Dunham. Evangelos Kotsioris explora el impacto del Laboratorio de gráficos por computadora y análisis espacial de la Universidad de Harvard como precursor de los sistemas de información gráfica para el mapeo y análisis arquitectónico.

9. Otra serie de páginas del libro.

Dos de los episodios centrados en España recuperan la forma en que se forjó la disidencia a través de los currículos experimentales en las escuelas de arquitectura durante los últimos años del franquismo. Josep M. Rovira escribe sobre la huella de Rafael Moneo, Ignasi de Sola Morales, Josep Quetglas, Manuel de Sola Morales en la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona. Las autoridades españolas cerraron la ETSAB después de 1968, testimonio del riesgo revolucionario que representaba la escuela. Diana Cristóbal Olave escribe sobre el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid desde 1966 hasta 1975 y los cambios provocados por el regalo de una computadora IBM 7090 a la escuela. Este episodio habla del entrelazamiento de la creatividad y los algoritmos y el impulso a la experimentación bajo un plan de estudios aparentemente tecnocrático. Rovira y Cristóbal Olave no son los únicos colaboradores españoles del libro: Ignacio G. Galán, uno de los editores del libro, recupera los experimentos realizados por el equipo formado por Alberto Cruz y Godofredo Iommi en la Escuela e Instituto de Arquitectura de Valparaíso, Chile. En busca de una gramática específica para la arquitectura, la escuela inició una serie de experimentos de encarnaciones subjetivas en las que estudiantes y profesores tomaron la ciudad como un lugar para exploraciones poéticas. Iván López Munuera amplía la investigación que había llevado a cabo durante años sobre espacios para fiestas para la subversión crítica con el análisis de la historia de Gay People at Columbia y sus fiestas llamadas “Primer Viernes”. Las fiestas, como argumenta Iván López Munuera, a menudo son vilipendiadas como celebraciones acríticas y banales pero, sin embargo, han demostrado ser un lugar para la activación de la política radical. Como señala López Munuera, la extensa investigación desplegada en Radical Pedagogies nos permite ver un panorama más amplio de diferentes genealogías y lugares de emancipación y solidaridad crítica, y reconocerlos como procesos colectivos que abarcan una amplia gama de geografías, cuerpos y disonancias. En ese sentido, el libro es una ventana inestimable a la erudición contemporánea, que ofrece un vistazo a las voces más estimulantes en la academia de enseñanza de arquitectura actuales.

10. El equipo de investigadores responsables del proyecto Radical Pedagogies y editores del libro. Izquierda: Beatriz Colomina. Derecha (de arriba a abajo): de Evangelos Kotsioris, Ignacio G. Galán y Anna-Maria Meister.

En resumen, Radical Pedagogies es un valioso testimonio de los continuos esfuerzos de la pedagogía arquitectónica por examinarse a sí misma críticamente y de su compromiso con la experimentación. La línea de tiempo que abarca el libro demuestra que este impulso está en la misma esencia de la pedagogía arquitectónica y ha sido una constante a lo largo de todo el siglo XX. El libro también refuta cualquier noción de la experimentación como una construcción occidental, o el resultado de capítulos heroicos aislados de la historia. En lugar de ello, insiste en que la historia de la innovación arquitectónica se ha tejido a través de geografías, generaciones y cuerpos diversos. En medio de una crisis sanitaria, ecológica y política mundial, es crucial releer y aprender sobre estos momentos a través de lentes contemporáneas. Proyectos de investigación como Radical Pedagogies nos invitan a preguntarnos cuál es el papel de las escuelas de arquitectura en la formación de arquitectos como profesionales comprometidos en la actualidad. Como señaló Evangelos Kotsioris en su presentación del libro en el MoMA, las preguntas que plantea el libro son de particular valor ‘en un momento en que las instituciones culturales están recalibrando las misiones educativas tradicionales a favor de una mayor participación pública y cívica y nuevos modos de participación y aprendizaje exploratorio’.

Paula Vilaplana de Miguel es comisaria, diseñadora y académica establecida en Nueva York. Su trabajo se centra en espacios expositivos e iniciativas culturales, con énfasis en los medios, la tecnología y las prácticas corporales. Su trabajo ha sido publicado en The New York Review of Architecture, Invisible Culture Magazine en la Universidad de Rochester, Arquine y Het Nieuwe Instituut y sus proyectos han sido incluidos en la prensa internacional.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://urgentpedagogies.iaspis.se/radical-pedagogies/

2. https://arquitecturaviva.com/libros/radical-pedagogies

3 y 7. https://www.academia.edu/83302365/Radical_Pedagogies_MIT_Press_2022_

4. https://soa.princeton.edu/content/14th-venice-architecture-biennale%3A-radical-pedagogies y https://urgentpedagogies.iaspis.se/radical-pedagogies/

5. https://etsamadrid.aq.upm.es/index.php/es/book-celebration-radical-pedagogies

6. https://www.moma.org/calendar/events/8233 y https://soa.princeton.edu/content/book-launch%3A-radical-pedagogies

8. https://www.copyrightbookshop.be/en/shop/radical-pedagogies/

9. http://www.mottodistribution.com/shop/radical-pedagogies-beatriz-colomina-ignacio-g-galan-evangelos-kotsioris-anna-maria-meister-the-mit-press-9780262543385.html

10. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

VALE LA PENA LEER

Una vida contada en casas

El escritor italiano Andrea Bajani recorre las viviendas que ha habitado, de niño y de adulto, temporal o mentalmente, con una arquitectura de dormitorios y sueños.

Anatxu Zabalbeascoa

Andrea Bajani, retratado por la revista ‘Domus’ en su casa de Génova.

Del tirador a la ciudad

27 de diciembre de 2022

Tomado de https://elpais.com/cultura

¿Nuestras casas saben bien cómo somos? Creo que este verso de Juan Ramón Jiménez es el que más he utilizado para escribir sobre la vivienda como retrato, deseo, castillo o escaparate. El escritor Andrea Bajani (Roma, 47 años) desarrolla esa idea de la casa como retrato en El libro de las casas (Anagrama), recorriendo la geografía —de Roma a Turín— y la arquitectura —de un sótano a una casa señorial— de su vida. Pero el libro no solo habla de él.

Esta singular novela disecciona la arquitectura —a partir de su capacidad para aislar o empujar, acoger o expulsar, dar un paso atrás o aparentar— y el urbanismo. Para hacerlo, se aparta de las personas —adjetivándolas, o llamándolas por su papel en el relato: yo, esposa, hija, padre, madre— y convierte a las viviendas en protagonistas con nombre propio en mayúsculas: Casa de Familia, Casa del Abuelo que nunca existió, Casa del Adulterio, Casa Señorial de Familia o Casa de la Felicidad.

Otras casas son más metafóricas, y, siendo reales, no han sido habitadas por Bajani más que mentalmente. Pero construyen el contexto cronológico-mental de la historia, ubican la mente de quienes protagonizaban aquellos momentos de su vida. Así, aparece sin nombrarlo el zulo donde fue secuestrado Aldo Moro. O Casa de la Muerte del Poeta introduce a Pier Paolo Pasolini también sin nombrarlo. Y describe el barrio donde se encontraba. “Si en otros barrios se construyen edificios de varias plantas, en el Idroscalo no pasan de la primera. No son empresas constructoras, sino manos desnudas e inexpertas. Pero el sueño sigue siendo el mismo: el sueño pequeñoburgués de ser protagonista del progreso teniendo casa propia”.

Bajani, en otra de sus viviendas.

Eso, fijarse en las casas en lugar de en las personas para describir las vivencias, produce un efecto igualador. Casi todas las reflexiones personales podrían ser universales. Veamos: “La Casa de Familia se ha formado por la unión de dos mobiliarios preexistentes. Es fácil saber qué objetos son de Yo y qué objetos son de Esposa e Hija, es fácil reconstruir las dos casas originales”. Está en un barrio de Turín donde hay “pastelerías, domingos de dulces, restaurantes con familias bien vestidas, pero todo sin ostentación. A dos metros de la estación central”.

En la Casa del Colchón habitan estudiantes. Pasan frío. Y “nadie habla de revolución, lo importante es no volver a casa de los padres”. La Casa Señorial de Familia, en cambio, “aunque está solo a dos calles, se sitúa bastante más arriba en la escala social: supone pasar de clase media acomodada a burguesía rica y con solera”. Tiene “suelos de mármol y, donde no hay mármol, parqué como Dios manda. Para Esposa es como volver a la clase de la que proviene; para Yo, es cumplir un sueño pequeñoburgués”. En el barrio donde está la casa “la fruta se ofrece a los vecinos bien dispuesta y sin polvo: la buena educación se extiende al reino vegetal. Los precios rara vez se muestran, es cuestión de buena crianza. Son elevados y eso tranquiliza: el precio selecciona al cliente”. En el portal, “la portera limpia ese suelo dos o tres veces al día. Contagiada del señorío con el que se codea, se ensaña con los criados y trata de usted a los propietarios. También a los obreros, pero es una amabilidad detergente”. Y Bajani, el “Yo” del libro, “mantiene la casa, la limpia de ácaros e insectos y contiene la hemorragia de los gastos”.

La Casa de los Recuerdos Fugados “es la caja negra de lo que Yo no recuerda, contiene aquello que hasta la memoria ha expulsado, aunque haya ocurrido. Es lo que le permite a Yo decir constantemente Yo, sabiendo que miente”. Y La Casa del Sótano, Sucursal de la Playa, le sirve a Bajani para hablar de su propia familia tanto como de urbanismo: “El concepto básico es que la costa, la playa, produce beneficio. Urbanísticamente, supone construir a gran velocidad y con mucho hormigón. Socialmente, la idea de veranear se adapta al capitalismo: ya no es el chalé, sino el bloque de viviendas, ya no son unos pocos, pálidos y bien vestidos, sino todos, vestidos igual”.

Las paredes levantadas por Bajani encierran dolor y amor, vidas ficticias y reales, búsquedas y equivocaciones; seres humanos pasivos e ilusiones perdidas, miedo, muerte y enfermedad. También esperanza y autoconocimiento. Hay abrazos tras un divorcio y abrazos que no se sabe que van a ser los últimos. Lo habrán visto, el libro de las casas de Bajani cuenta, en realidad, su vida.

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

El libro de las casas

Andrea Bajani

Anagrama

2022

Nota de los editores

La historia de un hombre −y de un país− a través de las casas en que ha vivido. Un intenso retrato humano a través de los espacios habitados.

La historia de un hombre a través de las casas en las que ha vivido. Un personaje del que no llegamos a saber el nombre –es simplemente Yo–, pero sí todos los detalles de su vida. Que se va reconstruyendo en una sucesión de fragmentos: la compleja relación con su violento padre, la presencia de la madre atemorizada, la tortuga que vive en el patio, la emigración de la familia al norte, las estancias en ciudades extranjeras, el matrimonio, el ascenso social, la relación con una amante, el espacio íntimo en el que se refugia para escribir… Cada una de esas etapas, cada una de las emociones de ese personaje –la educación sentimental, los anhelos, las decepciones, el amor, las traiciones, la soledad…–, están relacionadas con una casa.

De fondo, dos acontecimientos históricos, dos hechos sangrientos, proporcionan el contexto: el secuestro y asesinato de El Prisionero y el asesinato de El Poeta, que no son otros que Aldo Moro y Pier Paolo Pasolini, cuyas muertes violentas definen los años de plomo de Italia. Y es que, si la novela es ante todo la historia de un hombre a lo largo de su vida, también es, en cierto modo, la historia de Italia en los últimos cincuenta años, porque los fragmentos que constituyen esta novela se enmarcan entre los setenta del pasado siglo y un futuro más o menos lejano en el que solo la tortuga seguirá viva.

Andrea Bajani ha escrito una novela singularísima y fascinante, en la que, a través de los espacios que habitamos, se reconstruye la historia de un ser humano con todas sus contradicciones, miedos y deseos. No es una simple pirueta: es el retrato de un alma a través de las casas en que ha vivido.

Comentarios

«En esta espléndida novela, Andrea Bajani convierte la casa, o más bien las casas, en que vivió en el lugar privilegiado de su historia» (Lella Baratelli, Maremosso).

«Una novela con una estructura original que recorre una existencia (…) y con ella cincuenta años de la historia de Italia» (Cristina Taglietti, La Lettura).

«Solo quien mantiene una relación auténtica con los demás puede hablar con tanta solvencia de la soledad que nos rodea» (Nicola Lagioia).

«Una demoledora y brillante indagación para encontrar nuevas respuestas a la eterna pregunta: “¿Quién eres?”» (Claudia Durastanti).

«Bajani va más allá de la simple ficción para hacer gran literatura» (Massimo Recalcati).

«Bajani explora como nadie había hecho los lugares donde nos descubrimos, amamos, sufrimos y finalmente nos convertimos en nosotros mismos» (Sandro Veronesi).

«Junto con Rachel Cusk, Ottessa Moshfegh, Annie Ernaux, Joyce Carol Oates y Richard Powers, Andrea Bajani es uno de los escritores vivos que más admiro» (Edmund White).

«La escritura de Bajani tiene una energía incontenible» (Enrique Vila-Matas).

ACA

VALE LA PENA LEER

Demolido y reconstruido: La identidad de las réplicas arquitectónicas

María Cristina Florian

Traducido por Diego Vivas

8 de octubre de 2022

Tomado de www.archdaily.cl

Los derechos para reconstruir la icónica Torre de Cápsulas Nakagin de Kisho Kurokawa se venden actualmente en uno de los mayores sitios de NFT. Aunque la demolición de la torre ha comenzado a principios de este año, la subasta vende el derecho a reconstruir la estructura, tanto en el metaverso como en el espacio real. La idea de recrear el edificio Metabolic en un espacio virtual parece natural. Podría permitir a una comunidad más amplia explorar una pieza icónica de la arquitectura y animarles a experimentar con ella, una iniciativa en consonancia con los ideales metabolistas. Por otro lado, la idea de reconstruir un edificio histórico demolido en el mundo físico suscita un conjunto diferente de emociones conflictivas. Las réplicas arquitectónicas no son la norma, pero su existencia plantea cuestiones sobre la identidad y la autenticidad de las obras de arquitectura.

La decisión de demoler la Torre de Cápsulas Nakagin, construida en 1972, se tomó debido al precario estado de la estructura y a su incompatibilidad con las normas sísmicas actuales. Aunque la opción más sostenible sería reutilizar las estructuras construidas, la necesidad de demolición suele basarse en factores más decisivos: el abandono prolongado, el deterioro o la presencia de materiales peligrosos como el amianto pueden hacer que una instalación sea insegura. Algunas obras de arquitectura se construyeron como estructuras temporales, mientras que otras representan símbolos que ya no se ajustan a los ideales de la población. Independientemente de las razones, no son muchos los edificios demolidos intencionadamente a los que se les concede una segunda vida

Sin embargo, hay un ejemplo de edificio icónico que fue demolido y resucitado de entre los escombros cuatro décadas después: El Pabellón Alemán de Mies van der Rohe y Lilly Reich, actualmente más conocido como Pabellón de Barcelona. Esta estructura está ampliamente reconocida como un edificio canónico, una de las estructuras clave del Movimiento Moderno. Construido en 1929 en el marco de la Exposición Internacional de Barcelona, el pabellón pretendía representar la cara de Alemania después de la Primera Guerra Mundial como una cultura progresista y moderna, pero aún arraigada en su historia clásica. Siempre se concibió como una estructura temporal, por lo que, una vez finalizada la exposición, el pabellón se desmanteló pronto, en enero de 1930.

En 1955, el arquitecto Oriol Bohigas propuso reconstruir el pabellón reutilizando su estructura de acero. Se puso en contacto con Mies, que estuvo de acuerdo con la idea y se ofreció a rediseñar los planos, ya que los originales se habían perdido. A pesar de ello, el proyecto no se llevó a cabo por falta de apoyo de las autoridades. A lo largo de los años se iniciaron otros intentos infructuosos. Sólo en 1981 prosperó finalmente la iniciativa, debido a la posición favorable de las autoridades de Barcelona. Uno de los principales argumentos a favor de su reconstrucción fue su reconocimiento como «una de las obras fundamentales del siglo XX», citando la expresión de Bohigas. El proyecto se encargó a los arquitectos catalanes Ignasi de Sola-Morales, Cristian Cirici y Fernando Ramos.

“Una premisa indiscutible era el concepto de una reconstrucción que interpretara lo más fielmente posible la idea y la forma material del Pabellón de 1929”.

Ignasi de Solà-Morales

A pesar de la extensa investigación realizada para desarrollar los nuevos planos, alzados y secciones, el nuevo pabellón, terminado en 1986, no es una réplica perfecta. Algunas de las diferencias se debieron a la falta de información sobre la estructura original, pero otras fueron intencionadas. La nueva estructura está construida para ser permanente, por lo que se hicieron una serie de cambios para garantizar la longevidad: los cimientos de «bóveda catalana» de 1929 se sustituyeron por otros de hormigón vertido, se utilizó travertino más duro, se mejoraron el tejado y los sistemas de drenaje y se montaron puertas exteriores permanentes.

El pabellón de 1986 también corrigió aspectos de la estructura original que se consideran representaciones imperfectas de la intención del arquitecto. En 1929, debido a la escasez de mármol verde y travertino, los muros exteriores y la parte trasera del pabellón no estaban revestidos de éstos, sino pintados de verde y amarillo para asemejarse a la piedra. La réplica corrige esto y tiene todas las paredes revestidas de piedra. Con todas las mejoras, se podría argumentar que la copia es de hecho mejor que el original. Intuitivamente rechazamos esta premisa, pero plantea dudas sobre la viabilidad de las copias de la arquitectura.

“No cabe duda de que todos los que hemos participado en esta empresa somos conscientes de la distancia que existe entre el original y su réplica. No porque la calidad de su ejecución sea inferior, que no es el caso, ni porque fuera imposible determinar con precisión cómo se habían resuelto todos los detalles del edificio, sino porque toda réplica es, indiscutiblemente, una reinterpretación”.

Ignasi de Solà-Morales

El sistema del filósofo Nelson Goodman, detallado en su libro Languages of Art, ofrece una visión de la relación entre una obra de arte original y su copia. Divide las artes en dos categorías: artes autográficas, que no pueden ser replicadas, y artes alográficas, que sí pueden serlo. La primera categoría incluye artes como la pintura o la escultura, donde la autenticidad se define por la historia de la producción. Cada pincelada de un maestro representa un paso que sólo puede ser imitado, por lo que cualquier copia es una falsificación. En cambio, las obras alográficas, como los textos literarios, la música o la coreografía, pueden multiplicarse infinitamente sin perder valor. Su autenticidad reside en el sistema abstracto de anotación.

Si consideramos la arquitectura como un arte alográfico, basado en los sistemas de anotación definidos por el arquitecto, entonces todas las instancias de un edificio tienen el mismo valor siempre que se ajusten a los planos y detalles originales. Sin embargo, esto sería una simplificación excesiva, ya que las historias de producción contribuyen a definir los dos edificios. Lo contrario tampoco puede ser del todo cierto, ya que la réplica es, aunque sea parcialmente, una representación auténtica de la intención del arquitecto. Una mejor comprensión de las obras arquitectónicas sería como híbridos, lo que pondría aún más de relieve la complejidad inherente a la arquitectura.

El importante estatus que adquiere un edificio es a menudo la razón subyacente para crear su réplica. El Pabellón de Barcelona no es una reconstrucción de un pabellón nacional que representa a un solo país. Es la reconstrucción de una de las representaciones más importantes y tempranas del Movimiento Modernista. El programa libre del pabellón temporal permitió a Mies van der Rohe y Lilly Reich crear una de las expresiones más puras de un movimiento radical en sus primeras etapas. Es difícil saber si la Torre Cápsula Nakagin podría adquirir un estatus igualmente relevante y una motivación lo suficientemente fuerte como para ser reconstruida.

ACA