1970•Con el apoyo económico de la sociedad civil y los gobiernos nacional y regional se concluye e inaugura el 17 de noviembre de 1970 el Teatro de Bellas Artes, ubicado en la Avenida 3F, No. 67-217, Sector Bellas Artes, Maracaibo, estado Zulia, proyectado por los arquitectos Humberto Vera Barrios (1928-2011) (FAU/UCV, promoción 4/1955) y Tubal Faría González (1924-2011) (Escuela de Arquitectura – Facultad de Ingeniería – UCV, promoción 2/ 1951)
Los arquitectos proyectaron el edificio con un auditorio de excelente acústica, iluminación y sonido, con platea y balcón para 614 espectadores, seis camerinos y una sala de arte y ensayos. Se ingresa a la sala a través de unas espectaculares puertas diseñadas por Lía Bermúdez para encontrarse uno frente a un hermoso telón goajiro del artista wayúu Luis Montiel (1914-1998).
Para la inauguración se realizó con un concierto de Gala de la Orquesta Sinfónica de Maracaibo, dirigida por el Maestro Pedro Antonio Ríos Reyna, actuando como solista la pianista Judith Jaimes.
El Teatro de Bellas Artes es la sede de la Orquesta Sinfónica de Maracaibo (OSM) y de las compañías de teatro Titilar, Niño Azul y Teatro Acción.
Como el importante espacio cultural de la capital zuliana ha ofrecido una gran variedad de actividades culturales de excelencia y calidad, entre ellas exposiciones, teatro, ópera, zarzuela, ballet, danza, festivales, conciertos de música clásica y contemporánea, recitales, cine, talleres de creatividad infantil, conferencias, seminarios y encuentros de diferente índole.
Nota: En la segunda foto los arquitectos Humberto Vera Barrios (1928-2011) y Tubal Faría González (1924-2011) frente a su proyecto construido, el Teatro Bellas Artes, Maracaibo, estado Zulia. (Foto James B. Stanley. Colección familia Vera Marín).
En la tercera foto Telón guajiro, obra del artista wayúu Luis Montiel Jarariyuu (1914-1998)
El diseño de Snøhetta para la Gran Ópera de Shanghai proyecta un abanico desplegable
Por Niall Patrick Walsh
Traducido por Piedad Rojas
5 mayo, 2019
Tomado de Plataforma arquitectura
Snøhetta se ha encargado del diseño de la Gran Ópera de Shanghai en Shanghai, China, luego de un concurso internacional de diseño. Con el objetivo de atraer a una amplia audiencia de actuaciones tradicionales, clásicas y experimentales, Snøhetta ha desarrollado el diseño arquitectónico, paisajístico, interior y gráfico para el complejo en colaboración con los arquitectos ECADI con sede en Shanghai.
La Casa de la Ópera formará parte de un nuevo plan urbano para Shanghai, nombrado como la iniciativa más importante del Plan quinquenal del país para la influencia cultural y global. Situado en el barrio de Expo Houtan, a orillas del río, la misión principal del proyecto es convertirse en un lugar público y abierto que armonice el diseño radial del paisaje circundante.
Diseñada para reunir a los artistas y al público bajo un mismo techo, la forma completa de la Casa de la Ópera presenta una superficie de techo que evoca las nociones de un abanico desplegado, “capturando el dinamismo de la danza y el cuerpo humano”. Los movimientos radiales del techo forman una escalera en espiral que conecta el suelo y la cubierta, mientras ofrece vistas a la ciudad y al margen del río. Este movimiento en espiral continúa durante todo el proyecto en el hall, corredores y tres auditorios.
El techo forma un escenario accesible y un punto de encuentro adecuado para eventos a gran escala y visitantes cotidianos, configurando una plaza abierta las 24 horas del día, los 365 días del año. Dentro, en el corazón del esquema, un auditorio con capacidad para 2.000 personas ofrece soluciones técnicas y acústicas de vanguardia, mientras que un segundo auditorio con capacidad para 1.200 asientos ofrece un ambiente más íntimo. Además, hay un tercer auditorio de 1.000 asientos que ofrece una disposición flexible de asientos para actuaciones experimentales.
El exterior blanco de la Ópera contrasta con la suave seda utilizada para el interior, complementando los pisos de madera de roble elegidos por su valor acústico. Los amplios paneles de vidrio abren la sala principal con luz natural, cambiando la dinámica de la sala a lo largo de las estaciones climáticas. Por la noche, las luces exteriores cambian el aspecto de las torres del escenario, transformándolas en linternas brillantes.
Kjetil Trædal Thorsen, Fundador, Snøhetta: “La Gran Ópera de Shanghai es una progresión natural de nuestro trabajo anterior con el diseño de centros de artes escénicas. Es la culminación de la competencia y el conocimiento adquirido a través de proyectos como la Ópera y el Ballet Nacional de Noruega, la Ópera de Busan en Corea del Sur, el Centro Isabel Bader para las Artes Escénicas en Canadá y la renovación del Teatro Nanterre-Amandiers en París. La Gran Ópera de Shanghai es un producto de nuestro entendimiento y valores contextuales, diseñado para promover la propiedad pública del edificio para las personas de Shanghai y más allá.”
… el 17 de febrero de 1996 aparece en el número 142 de Arquitectura HOY, por tercera ocasión, un importante espacio dedicado a cubrir los resultados del «Concurso para la sede del Conservatorio de Música del estado Carabobo».
El Concurso para la sede del Conservatorio de Música del estado Carabobo, promovido por la Gobernación de dicho estado junto al Colegio de Arquitectos de Venezuela (filial Carabobo), se convirtió en el evento que copó la actividad disciplinar durante la última mitad de 2015, año particularmente movido en cuanto a la realización de llamados de este tipo. Basta recordar que en ese mismo lapso de doce meses la Dirección de Gestión Urbana de la Alcaldía del Municipio Libertador promovió el Concurso para proyectar las Áreas de Acceso al Cementerio General del Sur, El Cementerio, Caracas, adjudicándosele el Primer Premio al arquitecto Doménico Silvestro, y que la Gobernación del Distrito Federal y el Instituto de Patrimonio Cultural auspiciaron el Concurso Patio Jardín / Gobernación del Distrito Federal, Esquina La Torre, Plaza Bolívar, Caracas, ganado por los arquitectos Jorge Rigamonti, Mario Quirós y Alfredo Caraballo.
Así, el jurado integrado por Eduardo Santaella, Juan Pedro Posani, Guillermo Mujica Sevilla, David Gouverneur, Tomás Martínez, Frida Añez Magasrevy, Alfredo Fermín y Elizabeth Canales, decidió otorgar por unanimidad el 9 de diciembre de 2015 el primer premio del Concurso del Conservatorio de Valencia, al equipo conformado por Edwing Otero, Alfredo Sanabria, Juan Luchsinger y Hugo D’Enjoy (OSLD) con la colaboración de María José Sedales y José Guerra. El segundo premio recayó en María Mercedes Boggiero e Iván Niubó y el tercero sobre Manuel Delgado Arteaga con quien colaboraron de José Manuel Da Silva, Henry González, Claudia Medina, Ricardo Pérez y Miguel Ramírez. Además se otorgaron hasta 8 Menciones Honoríficas siendo expuestos todos los trabajos presentados del 10 al 15 de diciembre de 2015 en el Museo de la Cultura de la capital carabobeña.
Quizás por la escasa promoción que tuvo el certamen o quizás por haber sido un año cargado de eventos, lo cierto es que para ser evaluados se entregaron únicamente 29 proyectos apareciendo sus resultados por primera vez en la edición nº 136 de Arquitectura HOY del 16 de diciembre de 2015 con la nota «Valencia entra en tono» a cargo de Carolina Heredia y Enrique Fernández-Shaw. Posteriormente se le brindaría la oportunidad a los ganadores de mostrar su propuesta (una breve descripción y las imágenes más representativas) en el nº 137 del 13 de enero de 2017 cuya información fue recogida por Carolina Heredia en «Entonando el Nuevo Año con la ‘caja de música'», hasta que finalmente Juan Pedro Posani decide saldar bajo el título de “A petición” una deuda crítica que debía como jurado del concurso el 17 de febrero de 2017 en el nº 142 que hoy nos ocupa.
En tal contexto lo primero que destaca Posani es el “altísimo nivel de aportes y contribuciones al diseño que se ha evidenciado en buena parte de los concursantes” ello basado en que, a pesar de la “escasa” participación, “casi la mitad -o tal vez más- de las proposiciones reflejan notable madurez, seguridad de pensamiento y dominio y control del lenguaje formal”. Sin embargo tales bondades, no atadas “a formalismos y formulismos de moda”, en los mejores trabajos lucen “comedidas” o excesivamente sensatas y prudentes extrañando Posani “una cierta carencia de sentido del riesgo que frena los ímpetus del atrevimiento”.
Al entrar a analizar posibles razones para que aparezcan las apreciaciones formuladas, Posani se atreve a atribuirlas en buena parte a “una fuerte asimilación de algunas de las mejores enseñanzas de la arquitectura española contemporánea -cuya información ha tenido y tiene amplia acogida en Venezuela- y que se distingue por la serenidad con que ha absorbido y, en más de un sentido, superado la experiencia moderna (…) sin renegar del pasado, más bien apuntando a él como permanente y amable referencia, pero también sin permanencia enclaustrada en una sumisión carente de actualidad y de sentido activo de la historia”.
Finaliza Posani su aproximación general a los resultados del evento señalando: “… es con gran alegría que se advierte cómo ha crecido y se ha impuesto, en la mayoría de los trabajos, la consideración de la relación con el contexto, bien sea éste cultural, ambiental o simplemente paisajista”, apreciación que se corrobora con toda claridad cuando extraemos de la escueta memoria del proyecto ganador lo siguiente: “La solución se caracteriza por expresar con claridad las dos partes esenciales del programa, en una edificación compuesta por dos volúmenes que cumplen roles diferentes y que se articulan volumétricamente en un conjunto por medio de una plaza cubierta que orienta los accesos a cada una de las partes” o, en palabras de Posani, “… resuelta con gran dominio del tema funcional” lo cual “se evidencia a cabalidad en la diferenciación de los cuerpos volumétricos y en la distribución de sus contenidos programáticos”. Dentro de la misma línea “contextualista” pero alejada de la manera como se expresan los ganadores, Isabel Lasala no duda en calificar la propuesta presentada por su padre, dentro de la categoría “Puro paisaje” en el libro Creando lugares. Entre la exaltación y la superación del objeto arquitectónico en la obra de Pablo Lasala (2014) donde precisa: “Lasala ofrece paisajes construidos para la contemplación, lugares que no evidencian su programa pero que nos hacen saber que estamos ante algo especial”.
Para quienes quieran detenerse en recrear los comentarios puntuales que Posani ofrece a cada una de las propuestas que resalta en el artículo -lamentablemente truncado por los duendes que suelen aparecer en las imprentas- en el que además de los tres primeros premios incorpora únicamente las menciones otorgadas a Jesús Tenreiro, Pablo Lasala y Francisco Bielsa, siempre les queda la oportunidad de bajar el documento que encabeza esta nota. De resto, reconocer que la celebración de este concurso, aunque terminó de nuevo en frustración por la no realización de la obra, deja el sabor de estar en presencia de un episodio digno de ser repasado, donde se apostó de nuevo al talento nacional y la calidad se hizo presente de múltiples maneras, dejando en nuestras manos un calificado testimonio del momento que atravesaba nuestra arquitectura.
1967•La Corporación Venezolana de Fomento (CVF) crea un Centro Cultural, lo dota y le da por nombre Teatro Alberto de Paz y Mateos, el cual fue proyectado por el arquitecto de origen paraguayo, Ramón González Almeida (1923-1994) (Universidad de Montevideo, 1945 y reválida de su título en la FAU UCV, en la promoción 11B / 1961), y está ubicado en Av. La Colina, Prolongación Los Manolos, urbanización Las Palmas, Caracas.
La CVF transfiere el teatro en 1990 al Consejo Nacional de la Cultura (CONAC).
En 1992, el CONAC cede en calidad de comodato las instalaciones a la Asociación Civil Theja de Venezuela (Grupo Theja), que hizo vida artística en este espacio por 18 años.
Al suprimirse en 2008 el CONAC, el inmueble es transferido al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, organismo que en el 2010 lo asigna al Instituto de Artes Escénicas y Musicales, como sede de la Escuela Nacional de Danza (ENDANZA)
La edificación de 1.555 m2 está integrada por la sala de espectáculos provista de tramoya, que tiene un aforo para 190 espectadores y una torre administrativa de 3 pisos.
Este complejo cultural lleva el nombre de Alberto de Paz y Mateos, abogado y director de teatro español que hizo vida en Venezuela y es conocido como el padre del teatro moderno venezolano.
1968•Durante la gestión del Dr. Miguel Romero Antoni como gobernador del Estado Lara se concluye la construcción e inaugura la Biblioteca Pío Tamayo, ubicada en la calle 19A, entre las carreras 29 y 30, Barquisimeto. proyectada por el arquitecto Amado Agüero Ramos quien validó su título en la FAU UCV (promoción 8/1958).
La institución había sido creada el 18 de abril de 1910 con el nombre de Biblioteca Pública Bolívar, desarrollándose exitosamente en la prestación de servicios durante 54 años hasta que durante la gestión del Gobernador Dr. Argimiro Bracamonte se decidió construir una nueva sede para albergar la creciente demanda de usuarios
En 1964 se inició la construcción de la nueva sede actual.
El edificio con estructura de concreto armado, de dos pisos, alberga los siguientes espacios: sala de referencia, sala técnica de información, sala de ciencias, sala infantil, sala larense, depósitos, servicio de sanitarios y auditorio. Cuenta con amplios espacios verdes a su alrededor.
La biblioteca lleva el nombre del insigne político y poeta larense Pío Tamayo (1892-1935).
2000•El día 11 de agosto, el Comité Asesor del Concurso Privado de Ideas convocado por la Cinemateca Nacional, integrado por los arquitectos Abner Colmenares, Decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela; Carlos Reimers, Coordinador de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar; Juan Pedro Posani y Gustavo Legórburu, Premios Nacionales de Arquitectura; y Lourdes Colmenares, vicepresidenta del Colegio de Arquitectos de Venezuela, seleccionó como la propuesta ganadora del concurso la presentada por los arquitectos Marcos Sanoja Rial y José Luis Hernández.
El Concurso había tenido dos etapas, una primera en la cual se seleccionó de un grupo de veinte reconocidos profesionales a cinco arquitectos o grupos de arquitectos: Alejandro Borges, Franco Micucci, Andrea Parga, Francisco Martín y -quien resultara el ganador- el equipo conformado por Marcos Sanoja y José Luis Hernández.
La propuesta ganadora, a ser construida en un terreno de 2.400 m2, cedido en concesión de uso en 1995 por la Cámara Legislativa del Municipio Libertador durante la administración del Alcalde Antonio Ledezma, tendrá tres salas de proyección de cine para 340, 190 y 90 espectadores, área de exposiciones, biblioteca, tienda, cafetería, estacionamiento para 80 vehículos y el área de oficinas de la institución.
El proyecto ganador del concurso fue exhibido en la Galería de Arte Nacional y aún espera por ser construido.
HVH
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