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Textos fundamentales

1. Portada de la primera edición de Caracas en tres tiempos, Carlos Raúl Villanueva, 1966

Caracas en tres tiempos

Iconografía retrospectiva de la ciudad

Carlos Raúl Villanueva

Talleres de Gráfica Arte C.A.

1966

Formando parte del importante número de publicaciones (de las cuales se cuentan al menos 14), que se impulsaron hace ya 50 años desde el Comité de Obras Culturales de la Comisión Nacional del Cuatricentenario de la Fundación de Caracas, Caracas en tres tiempos. Iconografía retrospectiva de una ciudad de Carlos Raúl Villanueva es, como señala el propio autor, “una reedición de … ‘La Caracas de ayer y de hoy’, editado en julio de 1950 y que con grata sorpresa de mi parte mereció una generosa acogida entre nosotros, puesto que a pesar del tiempo transcurrido y de los cambios que en ese período se han efectuado (políticos, económicos, sociales y hasta internacionales), tienen todavía validez algunos de los conceptos emitidos”.
A dicha obra, que contenía sendos escritos de Carlos Manuel Moller (“Caracas, ciudad colonial”) y Maurice E. H. Rotival (“Caracas marcha hacia delante”), le fueron añadidos otro de Mariano Picón Salas (“Caracas Allí está…”), un incremento importante del registro correspondiente a la arquitectura colonial existente o desaparecida tanto en Caracas como en otras regiones del país, “un estudio sobre la Iglesia de Santa Teresa y el Teatro Municipal a manera de eslabón entre pasado y presente” y el importante artículo firmado por el propio Villanueva titulado “El sentido de nuestra arquitectura colonial”, aparecido originalmente en el nº 3 de la Revista Shell (1952).
Como su título indica, se trata de mostrar desde el contenido una visión de Caracas que abarca su pasado, su presente y su futuro aunque el subtítulo delate una mirada mucho más anclada en el pretérito. Así, Caracas en tres tiempos pasa a ser un libro referencial no sólo por la cuantía y la calidad de la información que incorpora (consistente en fotografías y planos de aquellas obras religiosas, militares y civiles que fueron consideradas como las más importantes acompañadas de sencillos textos explicativos), sino también un libro que denuncia el proceso de destrucción y consecuente pérdida de la memoria de que ha sido objeto la arquitectura del pasado en nuestro país. “Ningún sentimiento histórico ni tampoco religioso ha prevalecido ante la destrucción sistemática de nuestro pasado colonial, que ha sido reemplazado en muchos casos por obras transitorias de poco valor artístico y con todos los defectos del falso lujo, de la poca personalidad, de la imitación servil de estilos pseudo modernos a veces y en otras de copias de ajenas tradiciones”, reclamará Villanueva en la Introducción de la publicación.
Es la Reurbanización de El Silencio, objeto que constituye el corazón de La Caracas de ayer y de hoy con la que se cierra Caracas en tres tiempos, la pieza que Villanueva considera articula el presente de la ciudad con que pudo haber sido su futuro desarrollo y que el transcurrir de los años se encargó lamentablemente de desconocer. Allí y posteriormente en la Ciudad Universitaria se lleva a cabo un proceso claro de interpretación que recobra el sentido de la tradición, tema éste que ha sido objeto de reflexión por parte de reconocidos pensadores contemporáneos.
Caracas en tres tiempos se imprimió en los Talleres de Gráfica Arte C.A., saliendo a la luz en noviembre de 1966 con un tiraje de 3.000 ejemplares. Fue diagramado por Mateo Manaure y colaboraron en las ilustraciones, entre otros: Juan Avilán, Alfredo Boulton, Alfredo Brandler, Graziano Gasparini, Hueck Condado, Carlos Eduardo Misle y Luis Noguera.

2. Portada del relanzamiento de 344 los ejemplares de la primera edición de Caracas en tres tiempos en conmemoración del centenario del nacimiento de Carlos Raúl Villanueva, 2000


Posteriormente, en mayo de 2000, al cumplirse el centenario del nacimiento de Villanueva e incorporado a las Ediciones Conmemorativas que la Fundación Villanueva impulsó para esa fecha, trescientos cuarenta y cuatro ejemplares pertenecientes a la edición original fueron rescatados de los depósitos de Gráficas Armitano, los cuales fueron numerados y remozados con una nueva portada a los que se les añadió una sola página con la dedicatoria de Margot Arismendi de Villanueva a la memoria de su esposo, la cual no puede ser más elocuente con relación al espíritu que recoge la obra: “A la memoria de mi querido Carlos, quien habiendo aceptado el futuro, no rechazó nunca el pasado”.

ACA

¿SABÍA USTED…

… que tal día como hoy, el 26 de febrero de 1994, aparece en el nº 51 de Arquitectura HOY el artículo titulado “¿Dónde está el norte?” de Juan Pedro Posani, considerado como el segundo más relevante escrito breve elaborado en nuestro país entre quienes consultamos para adelantar una posible antología de Textos Fundamentales?

En los años 90 cuando Posani retoma luego de un largo silencio el compromiso de escribir con periodicidad semanal, vuelve a insistir en los temas que desde hacía ya mucho tiempo le venían preocupando, un tanto deslastrado del componente altamente ideológico que caracterizó su producción crítica de los años 60 y 70. En esta nueva etapa, reafirma sus inclinaciones existencialistas, retoma el realismo como bandera y se preocupa por el asunto de la identidad y con ella el de la autenticidad.

Reaparece, como parte de una actitud que busca abrir los ojos al extraviado accionar de nuestros arquitectos, la necesidad de tomar en cuenta la estrecha relación que la arquitectura debe buscar con el medio al que pertenece, al uso de los materiales y tecnología del lugar y de los dispositivos adecuados para controlar las variaciones climáticas.

Dentro de ese contexto, partiendo de rememorar la pregunta con la que Villanueva se aproximaba a la hora de corregir los proyectos de los estudiantes (¿Dónde está el norte?), Posani no hace otra cosa en su artículo que refrescar el significado que dicha pregunta llevaba asociado: consideración del contexto, la inclinación del sol, las brisas y las lluvias, las vistas, la temperatura, la geografía y la cosmografía. En pocas palabras la “relación con la tierra y con el clima. La vida y el azar nos dieron un tiempo y un lugar. De allí -nos decía Villanueva- hay que partir.”

Posani rescata las recetas que James Marston Fitch (referido por Reyner Banham) daba para diseñar en el trópico húmedo que mantienen “toda la serena verdad de la experiencia comprobada durante siglos:

  1. Pisos separados de la tierra… ofreciendo la máxima exposición a las brisas dominantes.
  2. Grandes techos livianos a manera de protección contra el sol y la lluvia tropicales.
  3. Corredores y balcones continuos para proteger las paredes de la inclinación del sol y de la lluvia que las azota.
  4. Grandes puertas y ventanas, del piso hasta el techo, para la máxima ventilación.
  5. Cielosrrasos altos y desvanes ventilados, para mayor confort.
  6. Persianas controlables, para proveer todas las combinaciones de ventilación y de privacidad.”

Con dicho baremo por delante, en tono claramente prescriptivo, Posani señala en su artículo, lo siguiente: “Una vez definidos los aspectos esenciales el enfrentamiento con el clima y de haberlo asumido como factor que determina el horizonte del diseño arquitectónico, el paso siguiente puede ser el de la manipulación espacial y formal, atendiendo a los impulsos de las sensaciones individuales, de la memoria o de la ‘cross-fertilization’ de la información cultural.” Ética de un hacer que se iguala a una estética austera y sin excesos.

Cierra Posani su disertación subrayando: “Diseñar partiendo del norte es poner los pies sobre la tierra; es abrazar la realidad; es observarse en el espejo y acordarse de los abuelos. Diseñar partiendo del norte es, sobre todo, orientarse hacia el futuro; es disponer de un mapa en el cual esté marcado un proyecto de vida y de país”. Todo un alegato que pone en evidencia una trayectoria vital, que ha dado pie a diferentes polémicas pero en la cual su autor encontró la manera de elaborar un discurso reiterativo pero no menos consistente del cual hoy en día temas como la sostenibilidad son claros herederos. También abre la oportunidad, bajo el supuesto de que no puede haber diversidad sin autenticidad, de apreciar y evaluar la arquitectura venezolana en toda su amplitud marcando con ello claras diferencias con el “todo vale”.

ACA