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TAL DÍA COMO HOY…
… 29 de agosto, falleció en 1780 el arquitecto francés Jacques-Germain Soufflot, nació en 1910 el arquitecto uruguayo Luis García Pardo y en 1993 apareció otra entrega de la página de arquitectura y diseño en El Diario de Caracas.

Entrar a revisar lo acontecido el 29 de agosto, “Día Internacional contra los ensayos nucleares”, fecha en que se celebra el martirio de San Juan Bautista y en que por esas casualidades de la vida nace en 1915 y muere en 1982 la célebre actriz sueca Ingrid Bergman, permite ponernos en contacto de manera azarosa con tres asuntos relacionados con temas que nos interesan.

En primer lugar, hemos detectado que un día como hoy del año 1780 fallece en París Jacques-Germain Soufflot, quien es considerado el principal representante del estilo neoclásico durante el reinado de Luis XVI.
Soufflot, según vamos repasando diversos portales en los que se presenta su biografía, había nacido en 1713 en Irancy, localidad y comuna francesa situada en la región de Borgoña, departamento de Yonne, en el distrito de Auxerre y cantón de Coulanges-la-Vineuse, fue un afamado autodidacta.
Tras haber dejado el hogar a la edad de 19 años, contra el consejo de sus padres, asistió a la Academia Francesa en Roma ubicada en la Villa Medicis entre 1731 y 1738, donde también estudió los monumentos clásicos, así como la arquitectura renacentista de diseñadores como Andrea Palladio (1508-80), y ejemplos de la arquitectura barroca italiana como la Basílica de San Pedro (1506-1626).


En 1738 Soufflot dejó Roma y regresó a Lyon, donde comenzó a ejercer como arquitecto. En https://www.britannica.com/biography/Jacques-Germain-Soufflot se señala: “La simplicidad, la amplitud y los detalles clásicos arqueológicamente precisos de las principales obras de su período de Lyon, la ampliación del Hôtel-Dieu (comenzada en 1741) y el Loge des Changes (1751-1752), presagiaron el movimiento del gusto francés del Rococó hacia el neoclasicismo”. En 1752 Soufflot fue elegido miembro de la Academia de Lyon.
De https://www.urbipedia.org/hoja/Jacques-Germain_Soufflot rescatamos que “En 1747, Soufflot presentó una memoria sobre la arquitectura gótica, tema que contaba con pocos adeptos en la época. Hizo luego un nuevo viaje a Italia en compañía de Abel-François Poisson de Vandières, marqués de Marigny y después volvió a Lyon, en 1751, para realizar el teatro del barrio de Saint-Clair. Se estableció definitivamente en París en 1754, a petición de Marigny, convertido en su protector, que le confió la construcción de su palacete particular (destruido)”.
Designado intendente general de las obras de la corona, el Marqués de Marigny nombró a Soufflot ‘Contrôleur des bâtiments du Roi’ y lo hizo admitir en la primera clase de la ‘Académie royale d’arquitecture’ de París. Además fue distinguido como caballero de la orden de Saint-Michel y fue nombrado director de la Fábrica de los Gobelinos. “Soufflot -según http://www.urbipedia.org- fue igualmente convocado a reflexionar sobre la renovación del Louvre y formuló algunas propuestas que no tuvo tiempo de poner en práctica”.

A Soufflot el Marqués de Marigny le confía en 1755 el diseño de la que estaba destinada a ser la iglesia principal de París: Sainte-Geneviève. Ubicada en la cima de una colina cercana al palacio de Luxemburgo en el corazón del Barrio Latino, el primer proyecto de la edificación data de 1756. En 1764 se terminó la cripta y desde entonces hasta su muerte en 1780, mientras se construía, el arquitecto no dejó de modificar y perfeccionar su proyecto el cual fue terminado por Jean-Baptiste Rondelet y Maximilien Brébion en 1790 ya en tiempos de la Revolución. Al ser abolida la religión y tras ser proclamado santuario laico de la nación por la Asamblea Legislativa, el edificio fue remodelado entre 1791 y 1793 por Quatremère de Quincy suprimiéndose los campanarios, momento en que adquiere su aspecto actual rebautizándose a partir de entonces como El Panteón.


En http://www.visual-arts-cork.com/architecture/soufflot-jacques-germain.htm encontramos que “La característica más resaltante del Panteón es su cúpula de 272 pies de alto, basada en la de la Catedral de San Pablo, diseñada por Christopher Wren (1632-1723). También destaca … el plano de planta de cruz griega (360 pies de largo por 279 pies de ancho), mientras que su estricto diseño neoclásico está ejemplificado por el frente del templo corintio (basado en el Panteón de Roma). En el interior, la idea básica de Soufflot era combinar una bóveda clásica monumental con esbeltos soportes de estilo gótico y columnas corintias”. Las esbeltas columnas independientes resultaron inadecuadas para soportar la cúpula del edificio, que finalmente tuvo que ser reforzada.
El Panteón, que desde 1793 fue objeto de diversas intervenciones y cambios de uso hasta consolidar su función de mausoleo de los héroes civiles, es el lugar donde reposan junto a los restos del propio Soufflot (trasladados en 1829), los de “Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Victor Hugo, Sadi Carnot, Émile Zola, Jean Jaurès, Jean Moulin, Jean Monnet, Pierre y Marie Curie, André Malraux o incluso Alexandre Dumas, que hizo su entrada en 2002”, información que extraemos de https://es.wikipedia.org/wiki/Panteón_de_París.

En segundo lugar, dando un salto hacia nuestro continente, también un 29 de agosto pero de 1910 nace en Montevideo, Luis García Pardo (f. 2006) considerado uno de los arquitectos que forjaron nuevos caminos en la arquitectura uruguaya del siglo XX.
De la “Síntesis biográfica” publicada en el catálogo de la exposición “LUIS GARCÍA PARDO” realizada bajo la responsabilidad de Santiago Medero y el IHA (Instituto de Historia de la Arquitectura. Facultad de Arquitectura. Universidad de la República), se desprende los siguiente: “Proveniente de una familia de clase media de origen español, su infancia transcurrió en el barrio montevideano de Colón. Su formación inicial incluyó estudios en dibujo, litografía y grabado. Posteriormente estudió meteorología y astronomía, obteniendo los respectivos títulos en 1931 y 1934”.
García Pardo inicia sus estudios en 1930 en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República obteniendo el grado en 1941, destacando entre sus profesores los arquitectos Rius y Carré. En el transcurso de su formación convive una enseñanza clásica con los nuevos valores de la modernidad. “Como estudiante se destacó en las materias de proyecto, composición decorativa, historia y construcción. Su vida universitaria continuó como docente titular de la cátedra de Acondicionamiento Físico de los Edificios y de Acústica aplicada al Urbanismo y a la Arquitectura, disciplina esta última en la que fue pionero a nivel local y regional. Simultáneamente ejerció la docencia en educación secundaria como profesor de Astronomía, Geografía y Geometría y trabajó como meteorólogo y astrónomo en institutos y observatorios de Montevideo”, acotará Medero.
Integra García Pardo junto a Raúl Sichero, Ildefonso Aroztegui, Mario Payssé Reyes y otros colegas uruguayos una generación que se destaca por la introducción de los fundamentos de la arquitectura moderna a través de edificios de una elevada calidad arquitectónica. Su producción y sus intereses abarcaron el proyecto arquitectónico en todas las escalas, la investigación en técnicas constructivas, las artes plásticas y el estudio de diversas disciplinas científicas.
Tras manejar en sus primeras obras durante la década de 1940, al igual que ocurría con otros importantes arquitectos latinoamericanos, “una heterogénea y poco ortodoxa suma de fuentes de inspiración”, los proyectos de García Pardo “a partir de 1948-1949, … comienzan a denotar un alejamiento de la heterodoxia estilística y un acercamiento más decidido a las premisas de la arquitectura moderna internacional. La arquitectura brasileña jugó un papel importante en este sentido: la obra de Niemeyer en Pampulha, los edificios de Reidy y Rino Levi. La década de 1950 fue una etapa fructífera tanto en términos de producción como de logros arquitectónicos. En una nueva sociedad, con el entonces joven arquitecto Adolfo Sommer Smith, realizó los edificios de viviendas en altura Gilpe (1953), Guanabara (1954), El Pilar (1957) y Positano (1957), obras de gran interés por sus búsquedas espaciales, estructurales y materiales”.



Diego López de Haro, quien estudió la obra de García Pardo para elaborar la Tesis Doctoral presentada en diciembre de 2016 en la UPC de Barcelona titulada “Luis García Pardo (1953-1963): el proyecto como revelación”, dirigida por Helio Pinón y Cristina Gastón, apunta: “Conforme avanza la década del 50, la arquitectura de García Pardo progresa en abstracción para finalmente en 1953, afrontar un encargo de edificio de viviendas asumiendo plenamente los valores de la modernidad. A partir de entonces y durante una década, su obra se asentará en el encuentro de la sistematicidad propiciada por la modernidad y la singularidad de las condiciones en que emerge. El marco cronológico queda determinado por un decenio, limitado en sus comienzos por el Edificio Gilpe (Montevideo 1953) y terminado con el edificio Iporá (Montevideo, 1963) último edificio de viviendas construido por García Pardo en Montevideo”. Y continúa: “El proyecto supone en su caso, un proceso de síntesis, ligado tanto a sus condiciones físicas como al programa, comprendiendo así una lógica distinta en cada caso. La arquitectura moderna rara vez cuenta con una formulación que establezca con claridad un ámbito capaz de determinar el planteamiento del proyecto, el programa por si solo es incapaz de sugerir la propuesta, de manera que es el proyecto la instancia que establece los términos de la solución. Dicho de otro modo, el proyecto de arquitectura no se ajusta a un esquema, según el cual, a partir de una definición objetiva del problema, se elabora una solución racional por parte del autor: en arquitectura, es el proyecto quien revela la naturaleza del problema, en la medida que da lugar a una situación que antes no existía. Los criterios de proyecto encuentran estímulo en la técnica o el programa, pero en modo alguno son capaces de prefigurarlo”.
García Pardo tuvo también a su cargo durante un año un Taller de Anteproyectos y Proyectos de Arquitectura en 1952. Ejerció la docencia en otros países, dictó cursos y conferencias sobre arte, acústica y sistemas de prefabricación de vivienda en Facultades de Arquitectura en varias ciudades de Latinoamérica.
En 1973, tras el ofrecimiento de una empresa privada, se radicó en Brasil para trabajar como arquitecto y asesor en acústica, y a su regreso a Uruguay una década después continuó con sus estudios sobre vivienda industrializada. “En este marco, promovió el sistema Predes para su uso en el Programa de Integración de Asentamientos Irregulares y colaboró activamente con la fundación española ‘Rafael Leoz’ ”, señalará Medero.
García Pardo, quien vivió hasta los 95 años, “durante la década de los noventa continuó trabajando en diversos proyectos arquitectónicos y urbanísticos y se presentó a diversos concursos de arquitectura”. A lo largo de su fructífera carrera desarrolló proyectos de arquitectura doméstica y religiosa, integrando el arte en sus edificios, dándole importancia a la estructura y el espacio, la racionalización y la vivienda económica. Se esforzó en implementar estructuras novedosas para resolver nuevas situaciones.
Tras su fallecimiento la familia realizó una donación de material perteneciente al arquitecto al Instituto de Historia de la Arquitectura de la Universidad de la República en el año 2007.

Para cerrar este repaso por lo acontecido el 29 de agosto añadiremos, como tercer asunto, que por estas fechas del año 1993 en nuestro país se discutía la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural y, con ello como excusa, Oscar Tenreiro clama el 29 de agosto desde la página de arquitectura de El Diario de Caracas que compartía con Farruco Sesto, en el artículo “Respetar a los muertos”, por recuperar el Cementerio General del Sur conminando al entonces alcalde del Municipio Libertador, Aristóbulo Istúriz, a que “ponga en marcha un ambicioso plan de rescate para un monumento esencial en cualquier gran ciudad”, remitiendo a las fotografías aparecidas del Cementerio de Igualada de Enric Mirales y Carme Pinós en el libro de Klaus Kinold titulado Bauen Beton (Construir en hormigón), señalándolo claro ejemplo de dignificación de dicho uso en la actualidad.
Con “Un triste General en el Sur” y “El Cementerio como problema” Tenreiro y Sesto, respectivamente, retomarán una semana después el debate sobre el tema que finalmente, aunque de manera tibia, producirá la reacción de las autoridades municipales traducida en la convocatoria del Concurso Nacional de Ideas Áreas de Acceso al Cementerio General del Sur que se dio a finales de 1995 resultando ganador Doménico Silvestro.
Con relación a la Ley de Patrimonio, Sesto, en su columna “La Poesía de la Ciudad” aquel mismo día 29 de agosto, relataba una reunión sostenida con el entonces presidente del CONAC, José Antonio Abreu, en la que le solicitó devolver al Congreso el instrumento legal, y le manifestó su oposición a ella por centralista y porque “existe el peligro cierto de que alguien (una persona o un grupo), basado en el poder que le otorgue la ley, imponga una única visión en el tratamiento de los asuntos patrimoniales. Defendimos con ahínco la necesidad del pluralismo cultural en el área”. Cosas veredes.
Abreu, por su parte, afirmando que “puesto que la ley se acoge a la descentralización, el instituto (que se creará y servirá para ejecutarla) podrá regionalizarse a petición de los gobernadores”. También le ofreció a Sesto contemplar los aspectos por los que reclamaba y corregir las imperfecciones de la ley y sus peligros a través del reglamento que la acompañaría. Cabe acotar que la ley apareció finalmente en la Gaceta Oficial del 3 de septiembre por lo que se trataba de un hecho consumado. El Reglamento Parcial nº 1 se publicó el 18 de octubre de 1994 y en realidad no sabemos si satisfizo las aspiraciones de Sesto en cuyas discusiones aparentemente participó “buscando la transparencia que se le negó a la discusión de la ley”.
Desde “NAVE”, tercer componente de la página, Oscar Tenreiro se dedicó a reflexionar sobre el papel de los intelectuales luego de descubrir con asombro la gran cantidad de ellos que se habían suicidado en Portugal a comienzos del siglo XX, llamándole la atención particularmente el caso de Sá Carneiro “gran amigo de Francisco Pessoa”.
En el artículo hay una serie de reflexiones que tienen plena vigencia trasladables a los tiempos que hoy vivimos, en los que han aumentado exponencialmente las circunstancias que entonces se comentaron. Señalaba Tenreiro, luego de subrayar la crisis política y cultural que atravesaba Portugal en la segunda década del siglo XX que condujo a los casos que le impresionaron, cómo “la situación del intelectual en momentos en los que todo apunta hacia la divergencia, el desencuentro, el consenso de la mediocridad”, propia del período que atravesaba nuestro país, permitía extrapolar “la relación crisis-suicidios del Portugal de los años 15 a la Venezuela de los 90, para quedarse mudo ante el inmenso número de suicidas, o de inmolados en batalla, que sería dable esperar en este país de crisis tan amplia y tan aguda” pero donde finalmente no pasaba nada. Y es que para Tenreiro aquí “los intelectuales son otros, tienen que ser otros, porque ante tamaña crisis no es posible que haya tan pocos caídos, para no hablar de suicidios, que ya es demasiado. ¿Pero no hay acaso una fachada intelectual parecida a la que ha habido en lo político, en lo social, en lo sindical y en tantos otros mundos, incluyendo por supuesto al arquitectónico?”.
Tenreiro, sin embargo, aventura una respuesta: «En la Portugal de principios de siglo, como en el resto del mundo, la esfera intelectual estaba claramente separada de la esfera política y social. El poder no usaba a la cultura, en cierta manera la ignoraba…(…) Hoy, en los 90, el poder coquetea, halaga, se gana, sostiene, a los que se reconocen como representantes de la cultura». La crisis a la que se refiere Tenreiro traería a finales de esa década la llegada al poder de quienes hoy continúan allí llevando al país a una degradación que no tiene parangón con otro momento de nuestra historia. Y aunque las comparaciones son odiosas siempre será posible contraponer aquella crisis a la que hoy nos aqueja, repleta de numerosos caídos y desplazados, para luego determinar con cuál nos quedamos.
ACA
Procedencia de las imágenes
Encabezado. https://www.pressenza.com/es/2014/08/29-de-agosto-dia-internacional-contra-los-ensayos-nucleares/
1 y 4. https://es.wikipedia.org/wiki/Jacques-Germain_Soufflot
2 y 3. https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=10246
5. https://co.pinterest.com/pujarqmodol/01-santa-genoveva-soufflot/ y https://es.wikipedia.org/wiki/Jacques-Germain_Soufflot
6. https://es.wikipedia.org/wiki/Pante%C3%B3n_de_Par%C3%ADs
7. https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Garc%C3%ADa_Pardo
11. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
ANTE DOS SIGNIFICATIVOS OLVIDOS, ALGO MÁS SOBRE EL 29 DE AGOSTO

El pasado domingo 29 de agosto en la nota “TAL DÍA COMO HOY…”, pasamos inexcusablemente por alto que en esa fecha también, muy relacionados con nuestra cultura, se produjeron el nacimiento en 1920 de Miguel Arroyo (f. 2004) y el fallecimiento en 2008 de Joel Sanz (n. 1947), dos personas que además de destacar en sus respectivos ámbitos profesionales dejaron una huella indeleble como docentes en las generaciones que formaron.

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Para subsanar (sólo en parte) la primera de esas importantes omisiones que se nos hizo patente al visitar la página de facebook de nuestro amigo Enrique Larrañaga, le hemos pedido autorización para transcribir el sentido texto que elaborara hace un año con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Arroyo.
El 29 de agosto de 1920, hace hoy cien años, nació en Caracas Miguel Arroyo, persona y personalidad fundamental en el desarrollo artístico venezolano durante el siglo XX y en su introducción a la modernidad.
Desarrolló su trabajo como ceramista, diseñador, museólogo, museógrafo, crítico y teórico y, en mi opinión, esa variedad de dedicaciones pueden resumirse en su permanente y persistente afán docente. Así tuve la suerte de conocerlo cuando no sabía quién era y mi padre me sugirió que le preguntara cuál era la diferencia entre grabados y aguafuertes (se lo había preguntado a él y tampoco sabía) en la inauguración de una exhibición de Goya en el Museo de Bellas Artes y aquel hombre, que hoy presumo muy ocupado con las obligaciones de una inauguración, le dedicó un tiempo que percibí muy largo y minucioso a un muchachito a quien paseó por buena parte de la muestra haciéndole ver las diferencias entre las técnicas a partir de su expresión en las obras y sus soportes.
Años más tarde disfruté su sabiduría (tan intensa que podía desplegarla sin alarde alguno sino con una humildad sobrecogedora) en la Universidad Simón Bolívar y en las varias veces en que me recibió en su casa para conversar sobre casi cualquier tema, consultar dudas, apoyar inquietudes y compartir su extensa biblioteca (de la que me regaló más de un libro que hoy atesoro con el doble interés de los títulos y de su origen).
Hasta en este país desmemoriado e ingrato con sus verdaderos héroes estoy seguro que la fecha generará distintos homenajes y recuerdos y en cada uno seguramente se destacará alguna o varias de las muchas facetas de su trabajo y su legado.

En esta breve nota apenas quiero recordar, con profundo agradecimiento, la generosidad didáctica de ese hombre que compartía lo que sabía y lo que le preocupaba con verdadero interés y serena contundencia, Virtudes que quienes tuvimos la suerte de nutrirnos de ellas recordaremos siempre; cada siglo que pase, como lo hacemos con emoción en este primer siglo de presencia de un maestro integral que hoy se cumple.
Enrique Larrañaga






Síntesis biográfica
Miguel Gerónimo Arroyo Castillo nació en Caracas el 29 de agosto de 1920.
Fue ceramista, pintor, diseñador, museólogo, museógrafo, crítico y teórico del arte. Entre 1934 y 1937 asistió a la Academia de Bellas Artes, posteriormente llamada Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas, donde inició su formación de la mano de Antonio Edmundo Monsanto. En 1937, a los 17 años de edad, fue asistente de Luis Alfredo López Méndez realizando con él en 1939 diferentes intervenciones artísticas en el interior del Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de New York, ciudad en la que vivirá durante dos años. En 1943 expuso en la sección de pintura del IV Salón Oficial Anual de Arte Venezolano (MBA) la obra Negros e India. Profesor de Dibujo e Historia del Arte en el Liceo de Aplicación de Caracas (1944-46), entre 1947 y 1948 realizó una especialización en Educación Artística en el Carnegie Institute of Technology de Pittsburgh. En 1950, se une al grupo Los Disidentes, liderados desde París por Alejandro Otero. Desde 1951 hasta 1953 trabajó en diseño de interiores y muebles. En 1953, es nombrado profesor del curso de cerámica y de esmalte sobre metal de la Escuela de Artes Plásticas, la Escuela que lo había formado. En 1956 diseñó dos murales tridimensionales y cuatro murales que sirven de división en el Taller de Ensayos de Texturas (hoy Taller Galia) en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (UCV). En 1954 fue reconocido con el Premio Oficial de Artes Aplicadas del Salón Oficial Anual de Arte Venezolano (Museo de Bellas Artes) con un conjunto de piezas cerámicas. Entre 1957 y 1959 fue profesor Jefe del Taller de Plástica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV. Diseñó e instaló la colección egipcia del Museo de Bellas Artes, del cual fue director entre 1959 y 1976. Durante su gestión, organizó el museo en departamentos y curadurías, así como también el Servicio de Registro. Profesor invitado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar entre 1976 y 1981 y profesor en la Escuela de Artes de la Facultad de Humanidades de la UCV entre 1978 y 1985. Su libro Arte, Educación y Museología: Estudios y Polémicas 1948-1988 (Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1989), recopila sus ensayos críticos. En 1992 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas.
Fallece en Caracas el 3 de noviembre de 2004.

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Para dejar al menos una pincelada sobre la figura de Joel Sanz apelamos primero a la nota, también muy emotiva, montada justo el pasado domingo 29 de agosto por Víctor Sánchez Taffur en su página de Instagram, y luego al texto “LO MEJOR DE NUESTRAS VIDAS (A causa de una ausencia)”, publicado por Oscar Tenreiro el 7 de septiembre de 2013 en el diario TalCual y que se encuentra desde esa misma fecha en su blog Entre lo cierto y lo verdadero.
Joel fue arquitecto y un profesor a tiempo completo, un monje del claustro académico. Gracias a su legado docente obtuvo los méritos suficientes para recibir el Premio Nacional de Arquitectura de Venezuela en el año 2000.
Fue uno de los fundadores de la Unidad Docente Nueve, y allí dio clases alrededor de cuatro décadas. Por cierto, la UD9 se prepara para cumplir sus 50 años en este 2022 y es importante recalcar que el maestro Sanz dirigió como coordinador casi la mitad del tiempo que tiene el grupo académico.
Conocí a Joel a los 15 años, luego entré a estudiar arquitectura, trabajé en su oficina, compartimos infinidad de actividades, clases, eventos, viajes y reuniones. Fuimos amigos.

Estas imágenes pertenecen a la última vez que visitó mi curso y los estudiantes tuvieron la oportunidad de escucharlo.
Hoy se cumplen 8 años del fallecimiento del maestro Joel Sanz, pasa el tiempo y seguimos escrutando todas las cartas que nos dejó sobre la mesa.
Víctor Sánchez Taffur

I
Ricardo Lagos, ex-Presidente de Chile declara en una entrevista para El País de Madrid: En Chile, la dictadura nos robó lo mejor de nuestras vidas. ¿No podemos decir los venezolanos, exactamente lo mismo? Lo creo, y vuelve en mí esa convicción con toda su fuerza con motivo de la reciente muerte, súbita, del colega Joel Sanz, nacido en Noviembre de 1947.
Si dejamos aparte todo aquello que nos hace singulares, Joel era uno más de los venezolanos que han visto con estoicismo mezclado con una muy explicable sensación de frustración el transcurrir de los últimos quince años, dominados por una especie de reinado de la mediocridad y el resentimiento. Tiempo en el cual el desdén hacia la idoneidad profesional en provecho de la sujeción política ha sido la norma, con algunos momentos, muy raros y ya lejanos en el tiempo, de efímera apertura.
Sabemos que esa sujeción impuesta desde el Poder ha sido un mal venezolano, pero en este tiempo de espejismos revolucionarios ha llegado a niveles como nunca en nuestra historia. Y si los espacios de trabajo públicos para los arquitectos han sido aquí tradicionalmente una reserva para allegados y amigos, siempre hubo alguna posibilidad de que se abrieran oportunidades, algo que hoy resulta prácticamente imposible a menos que se cultive y rinda culto a la hipocresía.
En un escenario así personas como Joel Sanz, veraces, de cordialidad sincera pero nunca complaciente, conscientes de que su valor personal y profesional era resultado de un proceso de maduración profundo y auténtico, en el que las apariencias poco contaban, tenía necesariamente que verse en situación difícil, colocado en cierto modo al margen, en una frontera problemática.

II
Todos en nuestro mundo profesional hemos estado asediados por este contexto hostil y desde todo punto de vista absurdo en un país donde todo está por hacerse. Y la muerte de Sanz, Premio Nacional de Arquitectura del año 2000, nos lo hace notar, de nuevo, de un modo estridente y doloroso.
Toda muerte, eso creo, es un mensaje, una llamada, una señal a menudo incomprensible. Y para mí la de Joel Sanz, aparte de esa dificultad para entenderla, me induce en cierto modo a gritarle en la cara a quienes teniendo en sus manos la posibilidad de que gentes como él dijesen una palabra fuerte a través del hacer, de su obra, se mantengan pasivos o incluso sigan practicando esa absurda doctrina de la exclusión, asunto central del proceder público dominante aquí. Porque Joel era un arquitecto que pudo construir muy poco hasta llegar últimamente a enfocarse sólo en la docencia, pese a su muy sólida formación: conocimiento constructivo que se expresaba por ejemplo en el dominio del detalle, hábil y atractivo manejo de los materiales, un sentido intuitivo de las formas de trabajo de la estructura, y una gran facilidad para la organización del edificio. Todo unido a un sólido compromiso estético que lo llevó a proponer imágenes de arquitectura que deben perdurar aunque sea en el mundo virtual, tarea que corresponde realizar ahora a sus legatarios, sus colegas cercanos del mundo universitario (la Unidad Nueve de la UCV), compromiso docente que cultivó con entrega y una rara vocación. Porque no puede dejarse de relacionar la personalidad de Sanz con esa labor de profesor que estimuló en muchos el amor a la arquitectura, a la vez que insistía en la necesidad de rigor, de estudio y de trabajo fuerte, virtudes que le fueron propias.

III
Era Joel Sanz ese tipo de arquitecto nuestro que, sin estar demasiado consciente de ello, ejerce considerando suyas las mejores cosas de la tradición moderna: la forma es esencialmente resultado y mucho menos imposición previa, siendo la organización del edificio uno de sus orígenes; la propuesta estructural se asume como hilo conductor del proceso; el edificio resuelve problemas, responde a ellos, se vincula positivamente a un programa sin que este requisito se imponga; agudeza en la identificación de ciertas líneas maestras que orientan el diseño (la topografía, los accidentes naturales, las direcciones visuales en contextos urbanos); importancia de las proporciones: el hombre como referencia permanente. Agudeza ayudada por un talento innato, reconocible en su capacidad para el dibujo, expresiva, precisa, capaz de, incluso, llevarlo a la vez por direcciones opuestas, lo cual le provocaba no pocos conflictos. Y objetivos estéticos muy bien inscritos en nuestro momento histórico. Tal vez digo demasiadas cosas difíciles de expresar (recordemos que la arquitectura se muestra, no se explica) pero sé también que hay pocos arquitectos de ese tipo aquí y en cualquier parte, porque ha ido pesando demasiado la superposición de modas o tendencias orientadas por la pulsión artística.
No creo que haya entre los colegas de aquí, que ven en nuestra disciplina un sentido más profundo que el de simple medio de sustento, conscientes de su dimensión cultural, de las exigencias intelectuales en el sentido tan bien definido por Carlos Raúl Villanueva, que dude en decir que con la muerte de Joel Sanz pierde Venezuela uno de sus mejores arquitectos. Y lo más irónico, lo que precisamente nos lleva a increpar al puñado de colegas que conscientes o no de su complicidad son parte de una suerte de mafia sumisa que soporta directa e indirectamente la parodia política que rige a Venezuela, es que muere sin haber podido dejarnos lo que sus capacidades le hubieran permitido hacer. La cultura venezolana es la que pierde y eso cuenta, porque en ella se mostrarán las consecuencias de la desgraciada coyuntura política que hemos vivido, sea cual sea su nombre, durante quince años. Y ha hecho posible tantas cosas que nos han robado lo mejor de nuestras vidas.
Oscar Tenreiro




Síntesis biográfica
Joel Sanz Pino nació en Caracas el 23 de noviembre de 1947.
Fue arquitecto, diseñador y docente. En 1964 se inscribe en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela. Mientras estudiaba realizó una pasantía con el arquitecto Jesús Tenreiro. Recibe su título de arquitecto el 12 de marzo de 1970 graduándose con honores. Fue ganador de un concurso como preparador de Geometría Descriptiva, y fue preparador de los profesores Ángel Martin, Omar Carnevalli y de Pablo Lasala quien fue su profesor y luego amigo. En el año 1971 comienza a trabajar con el arquitecto Carlos Gómez de Llarena y desarrollan una Residencia para ancianos en Caraballeda para la Fundación Planchart. En el año 1972 funda un taller de proyectos, junto a Pablo Lasala, Carlos Gómez de Llarena y Jacobo Koifman, que se denominó Unidad Docente 5, que pasó a ser Unidad Docente 7 y luego Unidad Docente 9, taller que actualmente continúa en la Facultad de Arquitectura, que cuenta con 40 años de actividad académica, del que Sanz fue coordinador desde el año 1985 hasta el año 2005. Ha sido profesor de Historia de la Arquitectura Moderna desde 1980 hasta 1984, profesor invitado al Taller de Diseño Inter-facultades de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile en Santiago de Chile en el año 1998, profesor de la Maestría de Diseño Urbano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en el año 2000 y en noviembre de 2007 fue Profesor Visitante de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue coordinador de la publicación Carceri d´ Invenzione, v 2.0, que incluyó los proyectos de titulación de sus alumnos en el primer período académico del año 2005. Como profesor de la asignatura Diseño sus alumnos han obtenido 21 premios Axis: 8 premios únicos y 13 menciones. En 1975, se une a Juan Carlos Parilli y Francisco Arocha como socio de la firma S+P+A, Arquitectos, C.A. Participó en gran cantidad de proyectos de diferentes escalas, y de concursos de arquitectura ganando cuatro premios y cuatro menciones honoríficas. El año 2000 obtiene el Premio Nacional de Arquitectura.
Fallece en Caracas el 29 de agosto de 2013.
ACA
Procedencia de las imágenes
1 izquierda. http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/Arroyo,_Miguel
1 derecha. https://oscartenreiro.com/2013/09/14/no-perder-el-alma/
4. https://www.facebook.com/search/top?q=enrique%20larra%C3%B1aga
5, 6 y 16 derecha. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
8. https://www.flickr.com/photos/hzdedalus/14870403299 y-horizontes-del-taller/ y https://www.picuki.com/tag/TallerGalia
10, 11, 15 y 16 izquierda. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2010/10/15/bitacora-de-tres-propuestas-para-quibor-museo-antropologico-de-quibor-francisco-tamayo-joel-sanz-venezuela/
12, 14 y 17. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
13. https://hanniagomez.blogspot.com/2009/01/joel-sanz-premio-nacional-de.html
CONTACTO FAC 232
TAL DÍA COMO HOY…
… se celebra el Día Mundial de la Población, nace el pintor venezolano Juan Lovera y en el país se dan dos curiosos acontecimientos.

Como un tema que tiene múltiple aristas y toca a casi todas las ramas del conocimiento, el de la Población, en la medida que se convirtió en asunto que había que atender, alertar sobre sus consecuencias y hacer seguimiento, fue motivo para que en junio de 1989 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) tomara la iniciativa y recomendara su instauración con la jerarquía de Día Mundial. Ello ocurrió teniendo como referencia que el 11 de julio de 1987 de manera simbólica el número de habitantes del mundo llegó a los 5.000 millones, cifra que desde entonces no ha dejado de multiplicarse. Según el PNUD “la intención de este día es centrar la atención en la urgencia y la importancia de las cuestiones de población, particularmente en el contexto de los programas y planes generales de desarrollo, y en la necesidad de encontrar soluciones a estos problemas”.
Para la Organización de las Naciones Unidas (a quien está adscrito el PNUD), a partir de entonces se ha convertido en prioritario poner a disposición del público en general información sobre una cuestión del más alto interés así cmo movilizar la voluntad política y los recursos para abordar un problema de alcance universal. Con la decisión se busca que las organizaciones y oficinas del sistema de las Naciones Unidas y, lo que es más importante, los gobiernos, la sociedad civil, el sector público y el privado, las escuelas, las universidades y, en general, los ciudadanos, hagan de este día un trampolín para actividades de sensibilización.

Tuvieron que pasar cientos de miles de años para que la población mundial creciera hasta alcanzar los 1.000 millones, y sólo en unos 200 años más se multiplicó por siete. La página https://www.un.org/es/global-issues/population indica que “en 1950, cinco años después de la fundación de las Naciones Unidas, se estimaba que la población mundial era de 2.600 millones de personas. Se alcanzaron los 5.000 millones en 1987 y, en 1999, los 6.000 millones. En octubre de 2011, se estimaba que la población mundial era de 7.000 millones de personas. (…) Se espera que la población mundial aumente en 2.000 millones de personas en los próximos 30 años, pasando de los 7.700 millones actuales a los 9.700 millones en 2050, pudiendo llegar a un pico de cerca de 11.000 millones para 2100”. Y añade: “Este crecimiento tan drástico se ha producido en gran medida por el aumento del número de personas que sobreviven hasta llegar a la edad reproductiva y ha venido acompañado de grandes cambios en las tasas de fecundidad, lo que ha aumentado los procesos de urbanización y los movimientos migratorios. Estas tendencias tendrán importantes repercusiones para las generaciones venideras”.
Como resumen se sabe que al día de hoy son China e India los países más poblados y que “a comienzos de la década de 1970, las mujeres tenían una media de 4,5 hijos cada una; en 2015, la fecundidad total mundial había caído hasta unos 2,5 hijos por mujer. Mientras tanto, la vida media de una persona ha aumentado de 64,6 años a comienzos de la década de 1990 hasta 72,6 años en 2019”. Para 2100 África será el continente con más rápido crecimiento y como contraparte seguirá disminuyendo la población de Europa. Se prevé también un incremento en los niveles de urbanización y una aceleración de la migración: “En 2007, por primera vez, vivieron más personas en zonas urbanas que en zonas rurales, y en 2050 alrededor del 66% de la población mundial vivirá en ciudades”.
Aunque el enfoque que el PNUD y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) le han querido dar a este día está dirigido, principalmente, a generar reflexiones y debates en torno a los desequilibrios poblacionales que se pueden generar por fenómenos como el aumento en la esperanza de vida, el envejecimiento de la población mundial, las enfermedades y la sobrepoblación de algunos territorios, los cuales a su vez afectan al desarrollo económico, al empleo, a la distribución de la renta, a la pobreza y a las protecciones sociales, el hecho es que tanto para la arquitectura como para el urbanismo y su enseñanza, a partir de lo señalado, se les presentan importantes retos. Los mismos se vinculan a los esfuerzos por garantizar el acceso universal a la atención médica, la educación, la vivienda, el saneamiento, el agua, los alimentos y la energía así como a la posibilidad de que la población pueda planear sus familias y por tanto puedan planear su vida.
Se ha escogido como tema para el Día Mundial de la Población 2021, “Los derechos y las opciones son la respuesta: priorizar los derechos en materia de salud reproductiva de todas las personas”.

Como ya adelantamos, hoy 11 de julio pero de 1776 nació en Santiago de León de Caracas el pintor Juan Lovera Arrechederra. Tal y como reza en su biografía publicada en Wikipedia Juan fue “hijo del cerero Atanasio Lovera y de Juana Rosalba Arrechederra, ambos pardos libres. Realizó sus primeros estudios en el Convento de San Jacinto de los frailes dominicos. Asistió al taller del pintor y dorador Antonio José Landaeta, en calidad de aprendiz, en donde tuvo como condiscípulo al artista José Hilarión Ibarra. Según el historiador Manuel Landaeta Rosales, tras la muerte de su maestro, Lovera instala su propio taller en donde habría pintado un retrato del sabio alemán Alejandro de Humboldt durante su visita a Caracas en 1799”.
Lovera militó por la causa independentista de los territorios americanos, lo que le valió ser perseguido tras el triunfo del realista Domingo de Monteverde (1812). Cuando el ejército de José Tomás Boves invadió Caracas (1814), migró a Cumaná, donde impartió clases de pintura. Carlos Duarte, sin embargo, afirma que su migración fue a las Antillas de donde regresó en 1820.
Trabajó en la decoración del Cabildo Municipal de Caracas (1821-1823). Fue nombrado en septiembre de 1821 Corregidor de Caracas y un año más tarde se desempeñó como Alcalde ordinario del Cabildo caraqueño.

A partir de 1824, realizó retratos de ciudadanos notables como José Antonio Páez, Cristóbal Mendoza (1823), Simón Bolívar (1827) y José María Vargas por lo que se le conoció como “el pintor de los próceres”; además, en 1828 fundó el primer taller litográfico del país. En 1835 pintó El tumulto del 19 de abril de 1810 que obsequia a la Diputación Provincial de Caracas, junto a una carta que explica su intención de preservar la memoria de tan importante suceso histórico. En 1838 pinta su obra El 5 de julio de 1811, que esta vez obsequia al Congreso Nacional. En la parte inferior de este último cuadro dibuja a cada personaje firmante, acompañado de una guía numérica con los nombres respectivos. Ambos cuadros se exhiben en la Capilla Santa Rosa de Lima, Caracas.
Los últimos años de su vida se dedica a enseñar, mostrando gran interés en sus discípulos Pedro Lovera (de quien Manuel Landaeta Rosales afirma era su hijo) y Celestino Martínez. Fue profesor de la Academia de Dibujo que funcionaba en Caracas. También se menciona a Lovera como uno de los promotores de la fundación de la Compañía de Artistas de Caracas en el año de 1841.
Lovera fue objeto de la que se considera la primera crítica de arte en Venezuela, un artículo de 1811 publicado en El Mercurio Venezolano de Caracas donde Francisco Isnardi “refiere que Lovera estaba pintando una copia de Los cuatro elementos del pintor francés Charles Lebrun y merecía la protección del nuevo gobierno republicano”.
Los primeros datos biográficos sobre el artista los aporta en 1906 el historiador Manuel Landaeta Rosales. Por otro lado, en vista que Lovera no firmó la mayoría de sus obras, la construcción de una posible colección de sus cuadros ha sido algo complicada. “En 1939 se incluye su obra La Divina Pastora (1820) en la primera exposición sobre Pintura colonial venezolana organizada en el Museo de Bellas Artes de Caracas. (…) En 1951 el crítico de arte Enrique Planchart publica un artículo en la Revista Nacional de Cultura en el cual analiza por primera vez algunas obras de Juan Lovera. (…) En 1960 se realiza la primera exposición de 21 obras atribuidas a Juan Lovera bajo la curaduría del historiador del arte Alfredo Boulton en Museo de Bellas Artes de Caracas. (…) En 1978 se realiza la exposición Juan Lovera y su tiempo, con todas las obras atribuidas al artista, en la Galería de Arte Nacional, Caracas.

Para cerrar, en el artículo dedicado a Juan Lovera para el tomo 2 del Diccionario biográfico de las artes visuales en Venezuela (2005), Alejandro Salas, luego de un exhaustivo repaso por quienes han estudiado su obra, señala que “Francisco Da Antonio no duda en incluirlo dentro de lo que él ha llamado ‘arclásico’, es decir, el estilo de los pintores americanos de la época independentista: ‘para nosotros, más que pintor de género o iniciador de la pintura histórica en Venezuela, Lovera fue un pintor realista; independientemente del testimonio histórico que aportan sus obras, Lovera ni pintó cuadros ‘de historia’, ni escenas de ‘costumbres’: él transcribió en imágenes plásticas los acontecimientos de los cuales fue testigo presencial, y a los hombres que fueron sus contemporáneos”.
Juan Lovera, luego de ejercer el oficio de pintor por más de 50 años, falleció en Caracas el 20 de enero de 1841. En su testamento afirma estar soltero y sin hijos por lo que la hipótesis de que el pintor Pedro Lovera era más bien su sobrino cobra fuerza.

Los dos curiosos acontecimientos que anunciáramos acaecidos tal día como hoy 11 de julio fueron, por un lado, la Primera Proyección de vistas animadas que se conoció en nuestro país realizada en 1896 en el Teatro Baralt de Maracaibo y, por el otro, el primer accidente automovilístico sucedido en Caracas cuando en 1913 colisionaron dos automóviles en la esquina de “Las Gradillas”.


Con respecto al primero de ellos vale la pena recordar que la ilustrada y a la vez romántica Maracaibo de finales del siglo XIX pudo disfrutar de aquella primera proyección gracias a que el empresario Luis Manuel Méndez había adquirido en Nueva York y traído a la ciudad el Vitascopio del inventor estadounidense Thomas Alba Edison, siendo el joven fotógrafo, fotograbador y pintor retratista zuliano Manuel Trujillo Durán (1871-1933) el operario que contratara Méndez para manejar aquella primera máquina cinematográfica que llegara territorio nacional, y quien luego se encargaría de difundir el novedoso dispositivo mediante varias giras itinerantes.
Tal y como recoge Ricardo Tirado en Memorias y Notas del Cine Venezolano 1897-1959 (1988), entre las películas proyectadas aquel 11 de julio de 1996 se encontraban «The Monroe Doctrine» y «Anabella Serpentine Dance», que causó grata impresión entre los asistentes por la voluptuosa soltura de la bailarina Anabelle Whitford.

Vale la pena recordar también que aquel Teatro Baralt inaugurado en 1883 contaba con un pórtico conformado por cuatro columnas toscanas y una terraza protegida con barandas de hierro, y que fue demolido en 1928 para colocar en su lugar al que hoy conocemos donde intervino como arquitecto Leon Achiel Jerome Höet.
Al año siguiente, el 28 de enero de 1897, apenas seis meses después del histórico día, el viejo Teatro Baralt también tuvo el honor de albergar la primera función cinematográfica corrida de la que exista memoria convirtiéndose en “cuna del cine venezolano”. Fue ofrecida a las 7:00 en punto de la noche donde había subido a escena la ópera «La Favorita» y, para concluir el programa, se exhibieron (en este caso utilizando el Cinematógrafo de los hermanos Lumière) junto a dos documentales de dichos hermanos (“Los Campos Elíseos” y “La llegada de un tren”), unos cuantos metros de celuloide impreso, totalmente realizado en el país (en Maracaibo más específicamente): “Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa” y “Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo”. La dirección de los filmes venezolanos se atribuye al ya mencionado a Manuel Trujillo Durán, aunque no hay documentación histórica muy precisa. Ya para entonces Trujillo Durán ejercía la representación de firmas fotográficas extranjeras y de la revista especializada Luz y Sombra, que se editaba en New York.

El hecho inédito acaecido el 11 de julio de 1913 en la esquina que desde muy temprano en la colonia había sido bautizada como “Las Gradillas” (ya que permitían bajar a la Plaza de Armas o Plaza Mayor), cuando dos automóviles chocaron, fue publicado al día siguiente en el diario El Universal revelándose tras su lectura no sólo a un redactor que al detallar el hecho hacía uso de manera apropiada del lenguaje sino también el impacto que el mismo causó en la colectividad. El texto titulado “Primer choque en Caracas. ‘Un problema que necesita solución’ ”, se encabeza con la siguiente frase: “Nosotros lo habíamos predicho. Tarde o temprano iba a suceder lo inevitable. Ayer, por desgracia, los hechos nos dieron la razón”.
Con transcribir los tres primeros párrafos el lector podrá darse cuenta la desproporción que adquirió aquel evento: “A las once y media de la mañana, cuando el Dios Febo estaba en su esplendor, dos de esos vehículos de motor que llaman inapropiadamente automóviles, y que andan por esas calles a 15 y hasta a veinte kilómetros por hora, tuvieron un encontronazo nada menos que en el ombligo de la ciudad, en la propia esquina de Las Gradillas. (…) El vehículo manejado por el joven Gustavo Zingg ‘chocó’ (si se nos permite usar este galicismo), con el otro que conducía el ingeniero alemán que fue traído con este objeto por la Casa Blohm de esta ciudad. (…) Este espectáculo, casi terrorífico, no se había visto jamás en la Capital y puede afirmarse, sin cometer pecado, que todo Caracas desfiló por Las Gradillas a mirar el estado en que por justo y merecido castigo quedaron los dos coches. A tal punto llegó la marejada humana que el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Caudillo de Diciembre, siempre vigilante de la tranquilidad colectiva, tuvo que sacar la caballería y ocupar las cuatro bocacalles de la Plaza Bolívar”.
Ni se imaginaban los caraqueños de entonces cual sería el destino definitivo de una ciudad que fue presa de “flamígeros aparatos de hierro” que terminaros corriendo por sus calles “como alma que lleva el diablo”. Y todo, como recoge la crónica citada, “porque a un millonario de la Gran Nación del Norte, quien según informa el cable francés se llama Enrique Ford, se le ha metido en la cabeza hacer dinero en esta forma”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Encabezado y 1. https://www.el-carabobeno.com/se-celebra-dia-mundial-la-poblacion/ y https://www.un.org/es/observances/world-population-day/background
2, 3 y 4. https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Lovera, https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_-_Juan_Lovera,_1827.jpg y https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Cinco_de_julio_de_1811_por_Juan_Lovera.jpg
5. https://iamvenezuela.com/2016/08/teatro-baralt/ y https://caracascuentame.wordpress.com/2021/01/21/las-gradas-se-convirtieron-en-la-esquina-de-gradillas/
6. https://issuu.com/centronacionaldehistoria/docs/memorias_n___10/45
7. https://www.wikiwand.com/es/Muchachos_ba%C3%B1%C3%A1ndose_en_la_laguna_de_Maracaibo y https://es.wikipedia.org/wiki/Cine_de_Venezuela
8. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Teatro_Baralt._Grabado.jpg y https://iamvenezuela.com/2016/08/teatro-baralt/
9. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

