Unless: The Seagram Building Construction Ecology analiza la ecología de la construcción, las geografías de los materiales y los sistemas mundiales de una de las obras icónicas de la modernidad: el edificio Seagram de Mies van der Rohe ubicado en Park Avenue, Nueva York. Al hacerlo, tiene como objetivo describir cómo los humanos y la naturaleza interactúan con la delgada corteza del planeta a través de la arquitectura. En particular, la inmensa cantidad de material, energía y trabajo que implica la construcción requiere una interpretación fresca que sitúe mejor el potencial ecológico y social del diseño. La mejora de un edificio en particular debería ser inseparable de la mejora del sistema mundial y la ecología de la construcción. Un edificio «hermoso» engendrado a través de la vulgaridad de los intercambios desiguales y los procesos de subdesarrollo ya no es una presunción sostenible en tal marco. A menos que los arquitectos comiencen a describir los edificios como eventos y artefactos terrestres, los arquitectos, para nuestro riesgo colectivo y profesional, continuarán operando fuera de las dinámicas ambientales clave y los procesos políticos clave de este siglo.
… que en febrero de 2015 se declara el ganador del Concurso Público para el Proyecto Subsede de Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV), Puerto Ordaz?
1. Perspectiva de la propuesta ganadora del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz. Consorcio VAV-PMA representado por el Arq. Domingo Acosta e integrado, además por los arquitectos Miguel Acosta y Efraín Vivas y los ingenieros Alfredo Calzadilla y Ottavio Ulisse.
El certamen, programado y coordinado por la arquitecto Aurora Zapata e impulsado con entusiasmo por el economista José Khan (miembro de la directorio del BCV), cuyo jurado fue presidido por el arquitecto Américo Faillace, representante a su vez del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), se realizó en dos etapas. La primera que consistió, una vez publicado el 25 de mayo de 2014 el aviso de prensa que convocaba al “Concurso público para la selección de empresas, firmas consultoras o personas naturales para la elaboración del proyecto de la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela”, en la recepción hasta el 27 de junio a las 3:30 p.m. de los recaudos exigidos para la preselección, fase para la que se presentaron hasta cuarenta y cuatro (44) aspirantes; y la segunda que, una vez preseleccionados diecisiete (17) de ellos, se tradujo en la revisión final de los “Aspectos Profesionales y Propuesta Preliminar de Conjunto”, según los requisitos establecidos en las bases del Concurso entregados por sólo ocho (8) de los preclasificados, que dio como resultado la selección de un grupo ganador y otros tres a los que se les otorgó mención honorífica.
Fue distinguido como vencedor, haciéndose merecedor de la contratación para el desarrollo del proyecto completo, el Consorcio VAV-PMA representado por el Arq. Domingo Acosta e integrado, además por los arquitectos Miguel Acosta y Efraín Vivas y los ingenieros Alfredo Calzadilla y Ottavio Ulisse.
2. Perspectiva de la propuesta que obtuvo la primera Mención Honorífica del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz. ADJKM Arquitectos C.A./ Montemayor Arquitectos C.A./VEPICA. 3. Perspectiva de la propuesta que obtuvo la segunda Mención Honorífica del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz. MA+ Micucci arquitectos asociados, BOCA y AM Estudio de Arquitectura.4. Láminas de entrega de la propuesta que obtuvo la tercera Mención Honorífica del Concurso público para la selección de empresas, firmas consultoras o personas naturales para la elaboración del proyecto de la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela. Ing. Esteban Tenreiro.
La primera Mención Honorífica, correspondió al equipo de profesionales ADJKM Arquitectos C.A./ Montemayor Arquitectos C.A./VEPICA. La segunda le fue conferida a MA+ Micucci arquitectos asociados, BOCA y AM Estudio de Arquitectura; y la tercera al grupo representado por el Ing. Esteban Tenreiro.
Del detallado informe elaborado por Faillace, se hizo del conocimiento general lo siguiente, indicado destacadamente en el Veredicto:
“Como es sabido, los concursos públicos o privados para la ejecución de proyectos de complejidad, por sus resultados comprometidos con el urbanismo, la arquitectura, la ingeniería y todas aquellas disciplinas que inciden, en especial, las que promueven el uso de nuevas fuentes de energía, deben generar instalaciones diversas que contribuyan al autosostenimiento y economía en todos los frentes. (…) Cada una de las respuestas formuladas responden a alta calificación para el desarrollo de planes de cualquier naturaleza, en producción de ideas avanzadas en el campo del proyecto y construcción, por tanto, se ha obtenido una muestra significativa de la tradicional altísima formación, capacidad y experiencia profesional para la atención de programas, proyectos, construcción y mantenimiento de obras a nivel nacional. (…) Por tanto, se hace necesario aprovechar esta nueva oportunidad, promovida por el BCV, para continuar, con énfasis, promocionando y resaltando esta valiosa capacidad instalada profesional, en Venezuela”.
5. Dibujos provenientes de la entrega de la propuesta ganadora del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz.
Ampliamente presentado por la revista Entre Rayas en su portal web el 9 de marzo de 2015 como “un tepuy en lo alto de Ciudad Guayana”, frase con la que se identificó en la segunda etapa del concurso, el proyecto ganador se muestra como “símbolo de carácter público en el perfil urbano. Visible desde la distancia, la imagen se convertirá en referencia del imaginario colectivo de la ciudad. Su falda vegetal desciende hacia el Norte para formar el ‘Bosque de los Vientos’. Al Oeste, una curiara complementa la referencia de todo el conjunto a la dimensión geográfica, cultural e histórica de la región guayanesa. El tepuy, el ‘Bosque de los Vientos’, la curiara y el basamento del tepuy conforman así los cuatro elementos fundamentales de esta propuesta.”
A la imagen simbólica se suman criterios relacionados a la integración al contexto urbano y al paisaje circundante mediante un generoso espacio público abierto que propicia, junto a una plaza cubierta y otras actividades, la conectividad urbana y potencia su ya asomada integración al paisaje.
6. Propuesta ganadora del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz. Criterios de diseño bioclimático y ahorro energético
Pero si algo cobra real importancia en el planteamiento presentado por el grupo ganador son los criterios de diseño bioclimático y ahorro energético, los cuales estuvieron acompañados de la serie de gráficos e ilustraciones que por su atractivo y claridad enriquecieron la presentación entregada. A ello se adiciona el uso de una tecnología de la construcción que, basada en el acero, se presenta flexible y de rápido montaje dada su condición de construcción seca conformada por componentes modulares, en la que se tomó muy en cuenta la sismorresistencia como factor que disminuye la vulnerabilidad. A todo lo anterior habría que agregar como variable tecnológica el diseño de un “campo eólico de 42 aerogeneradores de eje vertical.”
7. Propuesta ganadora del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz. Diagrama explicativo de los elementos que forman el conjunto
En resumen, los elementos del conjunto que con precisión describen el proyecto son:
Tepuy: Torre de Oficinas BCV.
Curiara: Espacios Públicos Internos de contacto con la comunidad.
Basamento – Volumen Bajo: Actividades académicas, de investigación y certificación.
“Bosque de los Vientos”: Espacios Públicos Abiertos.
Una vez concluido el proyecto, para noviembre del año 2015 se llama a un concurso abierto para la realización de las “Obras provisionales, movimiento de tierras y muros anclados del Proyecto Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela, en lote del terreno identificado como UD-250, ubicado en la ciudad de Puerto Ordaz, estado Bolívar”, consistente en un “Acto único de recepción y apertura de sobres contentivos de manifestaciones de voluntad de participar, documentos de calificación y ofertas”, llamado que se repite entre enero y febrero de 2016 cuyo desenlace, en principio, permitió el inicio de las obras.
8. Estado de la construcción de la propuesta ganadora del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz, febrero 2020
El 19 de febrero de este año 2020, TalCual publica “Sede del BCV en Puerto Ordaz: otra muestra de la desenfrenada corrupción”, nota periodística que se encuentra acompañada de imágenes que dan cuenta del avance de una construcción que no ha alcanzado ni siquiera aquello que se licitó hace ya cuatro años y menos del 10% del total de una obra que se ofreció culminar en 2018:“… la construcción corrió con la misma suerte del III Puente sobre el río Orinoco y de la represa Tocoma: abandono total”, señalará el periódico.
Deseamos que en algún momento este sombrío panorama que acompaña tanto al país en general como a la Subsede de Guayana del Banco Central de Venezuela en Puerto Ordaz y otros tantos emprendimientos de envergadura que nos ha tocado reseñar desde aquí, se revierta “para continuar -tal y como señaló Faillace-, con énfasis, promocionando y resaltando esta valiosa capacidad instalada profesional, en Venezuela”.
Nota
El Proyecto ganador del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz (“Un tepuy en lo alto de Ciudad Guayana”), del Consorcio VAV-PMA representado por el arquitecto Domingo Acosta, obtuvo en la XIII Bienal Nacional de Arquitectura de 2019 el Premio en la Categoría Proyectos en Ejecución y, además, recibió Mención Honorífica en el Gran Premio XIII Bienal.
COVID-19: Nuevas oportunidades para ciudades sostenibles
CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, ha abierto la convocatoria para un Concurso de Ideas cuya justificación es la siguiente:
“¿Por qué un concurso de ideas?
La pandemia del COVID-19 ha obligado a las ciudades latinoamericanas a replantear sus políticas para hacer frente a la nueva realidad local y el desafío de mantener el equilibrio entre el desempeño económico y el bienestar social de sus ciudadanos, especialmente de aquellos más vulnerables.
Si bien el COVID-19 reflejó limitaciones de nuestras ciudades para enfrentar retos de esta envergadura, limitaciones que en muchos casos responden a cuestiones estructurales, identificadas antes de la pandemia, también visibilizó la creatividad e ingenio para diseñar e implementar soluciones innovadoras que respondan a la coyuntura y trasciendan a la crisis con la mirada puesta en el futuro. Gran parte de estas ideas han estimulado prácticas de carácter permanente, funcionales a una vida más sustentable y saludable en la ciudad, en muchos casos incluso contribuyendo a mejorar el acceso de las poblaciones más vulnerables a servicios básicos, empleo, educación, salud, espacios públicos y, en general, a las oportunidades que ofrece la ciudad.
Es precisamente la identificación de estas buenas ideas surgidas durante la pandemia, con potencial para convertirse en políticas urbanas sostenibles, lo que desde la Iniciativa Ciudades Con Futuro de CAF -Banco de Desarrollo de América Latina- y la Fundación Avina queremos promover a través del Concurso de Ideas “COVID-19: Nuevas oportunidades para ciudades sostenibles”.
Esta historia ambiental merece un nombre plural. El arquitecto Eduardo Prieto ha tallado un diamante de sesenta y cuatro facetas para explorar la dimensión ecológica y climática de la construcción del entorno, y el resultado es una obra brillante, que refleja la solidez de su formación intelectual y la madurez de su trayecto investigador. Dividido en cuatro partes que asocia a los cuatro elementos de la naturaleza acuñados por la tradición clásica (fuego, tierra, agua y aire), el libro se estructura —mostrando una voluntad de orden retóricamente geométrica— en cuatro capítulos por parte y cuatro epígrafes por capítulo, de manera que viene a reunir sesenta y cuatro ensayos que abordan poliédricamente el objeto de su estudio. Podría haberse escrito que esa serie de hilos narrativos se trenzan para componer un relato de la evolución en el tiempo del control del entorno, o bien que ese conjunto de teselas forma un mosaico que ofrece una representación pixelada del devenir ambiental de la arquitectura, pero Prieto no contempla la historia como una secuencia lineal de acontecimientos ni como un paisaje de sucesos que puedan abreviarse en las dos dimensiones de un mapa, un tapiz o un mosaico: su historia es una matriz tridimensional compuesta por los materiales, técnicas e ideas que han ido conformando el mundo artificial que habitamos.
No es posible resumir su contenido de otra forma que recitando la letanía de los términos que emergen una y otra vez en los diferentes textos: energía, clima, termodinámica, ecología, higiene, atmósferas, cuerpo, naturaleza, salud, confort… Sin embargo, esta enumeración da una idea muy pobre de la variedad de asuntos, riqueza de información y profundidad de enfoque del conjunto de ensayos, que se nutre de fuentes científicas, técnicas o literarias para cartografiar una historia alternativa de la arquitectura donde adquieren protagonismo la calefacción o el aislamiento térmico, las cuevas o los invernaderos, las cloacas o los jardines. A cada uno de los sesenta y cuatro temas aplica Prieto su mirada analítica y plural, utilizando una herramienta visual más semejante al ojo compuesto de los insectos que a la lente rutinaria del cristalino, para orquestar una genuina historia polifónica que dota de espesor material, inteligencia técnica y pertinencia ecológica al relato habitual y monódico de la arquitectura.
Prieto sitúa su trabajo en la estela de las que llama aproximaciones ‘clásicas’ a las dimensiones energéticas o ambientales de la disciplina, desde el precursor Mechanization Takes Command de Sigfried Giedion hasta El fuego y la memoria, pasando por The Architecture of the Well-Tempered Environment de Reyner Banham o Thermal Delight in Architecture de Lisa Heschong. Como autor de uno de esos libros, codirector de la tesis doctoral de Eduardo Prieto (‘Máquinas o atmósferas: la estética de la energía en la arquitectura, 1750-2000’, que leyó en 2014) y director de la revista en la que ha colaborado durante los últimos años, se puede poner en cuestión mi objetividad. Pero estoy convencido de que la opinión de muchos y el juicio del tiempo convertirá esta Historia medioambiental de la arquitectura en un clásico más, que sólo necesita ya una traducción al inglés que lo acerque a un público de lectores más amplio y un índice alfabético que permita navegar con mayor facilidad en el océano de datos, interpretaciones y destellos que nos ofrece esta sólida y brillante piedra tallada.
Ana María Durán Calisto, Gareth Doherty, Luis Valenzuela, Marina Correia, Mohsen Mostafavi (eds.)
Traducción: Camilla Bogéa, Joana Canedo, Moisés Puente, Paulo Silveira
Editorial Gustavo Gili
2019
Nota de los editores
“Urbanismo ecológico es una iniciativa de la Graduate School of Design de la Harvard University que entiende el proyecto como una síntesis capaz de conectar la ecología y el urbanismo. La iniciativa intenta poner de manifiesto métodos imaginativos y prácticos para abordar los cambios climáticos y la sostenibilidad en el entorno urbano, entendiendo la ecología como un proyecto ético y político que engloba el medio ambiente, no solo como realidad física, sino también desde las relaciones sociales y la subjetividad humana.”
En 2014 se publicó en castellano y portugués el primer volumen de Urbanismo ecológico, una compilación de los textos surgidos de esta línea de investigación y acción urbanística de la célebre universidad estadounidense. La aparición de este volumen dio origen a una serie de encuentros y debates en diversos países de América Latina y al conjunto de ensayos y obras que se recogen ahora en Urbanismo ecológico en América Latina. Este nuevo volumen, editado por Mohsen Mostafavi, Gareth Doherty, Marina Correia, Ana María Durán Calisto y Luis Valenzuela, presenta la realidad compleja y poliédrica de América Latina a partir de siete ejes temáticos —anticipar, colaborar, sentir, incluir, movilizar, comisariar, adaptar— que dialogan con la publicación original y exploran nuevas interpretaciones. Parques, sistemas fluviales, chinampas, São Paulo, Santiago de Chile, infraestructuras educativas, movilidad, agroecología, Diana Wiesner, Elemental, Ermínia Maricato, Tomás Saraceno, Solano Benítez, Guilherme Wisnik, Teresa Moller, Carla Juaçaba… Multiplicidad de casos y miradas aportan una panorámica excepcional para el debate de lo urbano y lo político a la luz de la ecología y la sostenibilidad.
El espacio que habitamos, reducido a su mínima expresión, ha sido motivo de fascinación y experimentación a lo largo de la historia. Henry David Thoreau vivió en su cabaña forestal de Walden Pond entre 1845 y 1847. Le Corbusier construyó en 1952 para él y su esposa el célebre Cabanon de la Costa Azul. Inspirados en estas experiencias, Urs Peter Flueckiger y sus estudiantes de la Texas Tech University construyeron en la campiña tejana una cabaña ecológica económicamente sostenible. Los tres proyectos comparten la idea del espacio mínimo y su relación con la naturaleza. Este libro analiza a través de textos, dibujos y fotografías las propuestas de Thoreau, Le Corbusier y el equipo de Flueckiger, atendiendo a sus paralelismos y similitudes. Y, como ya hiciera León Tolstói en su relato ¿Cuánta tierra necesita un hombre?, Flueckiger se pregunta en definitiva en estas páginas: ¿cuánta casa necesita una persona?
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.