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VALE LA PENA LEER

Montajes académicos. La representación de la modernidad

Luis Fernández-Galiano

04/01/2020

Tomado de arquitecturaviva.com

La arquitectura moderna se basa en el montaje y la metrópolis. Tal es el argumento esencial de la estupenda obra del historiador suizo Martino Stierli, hoy conservador-jefe de arquitectura en el MoMA neoyorquino. Con una prosa elegante y excelentes ilustraciones, Stierli reconcilia erudición y claridad para exponer la fertilización cruzada de la arquitectura, la fotografía, el cine y las artes visuales en el crisol de la modernidad, y explora la importancia del montaje a través de algunos episodios fundamentales, del Wolkenbügel de El Lissitzky o el canónico fotomontaje Metropolis de Paul Citroen que se reproduce en su cubierta hasta las imágenes de Superstudio o el Delirious New York de Rem Koolhaas, un libro que se propuso renovar la historiografía urbana a través de un montaje literario.

De forma inevitable, los grandes protagonistas del volumen, a los que se dedican sendos capítulos, son Mies van der Rohe —cuyos fotomontajes del Rascacielos en Friedrichstrasse o del Museo para una pequeña ciudad son parte de la historia de la arquitectura del siglo XX— y Sergei Eisenstein, el cineasta ruso que teorizó el montaje en su disciplina, pero escribió también sobre la arquitectura y el urbanismo como medios precinematográficos, y sobre la importancia del montaje para la representación del espacio arquitectónico. Al hilo de Eisenstein aparece en el relato Le Corbusier y la promenade architecturale, expuesta en sus libros con secuencias fotográficas ‘protocinemáticas’, y en diferentes secciones se comentan también los paneles con fotografías del Atlas Mnemosyne de Aby Warburg, el ensamblaje visual de los volúmenes crítico-históricos de Sigfried Giedion o André Malraux, los collages textuales de Walter Benjamin, la Collage City de Colin Rowe y Fred Koetter, o el uso por parte de Manfredo Tafuri —inspirado por Eisenstein— de montajes historiográficos que hacen de sus obras palimpsestos.

Al lector español le gustará ver el espacio que se dedica al interés de Eisenstein por El Greco, cuya relación con el cine exploró en diferentes escritos, y que juzgaba la Vista y plano de Toledo como un ejemplo de montaje cinematográfico; a la ‘Meditación del marco’ de José Ortega y Gasset, donde el filósofo relaciona la ventana arquitectónica con el marco de los lienzos; o a la cáustica demolición de los textos de Tafuri por Tomás Llorens, que atribuía su incoherencia y pedregosa inteligibilidad al ya mencionado montaje de fragmentos —hoy escribiríamos al corta y pega— del historiador italiano. En síntesis, y parafraseando a Erwin Panofsky, que caracterizó la perspectiva como la ‘forma simbólica’ del Renacimiento, Stierli asegura que el montaje define la cultura visual occidental del siglo XX, con un protagonismo que se extiende hasta la revolución digital.

En un libro aparecido poco después —que menciona el de Stierli lamentando que no estuviera aún disponible cuando redactó el suyo—, el profesor de Historia del Arte en la Universidad de Yale Craig Buckley documenta el papel del montaje en la arquitectura experimental de los años sesenta. Aunque más restringido en su ámbito temporal, el texto se ocupa también de figuras clave como Eisenstein, Giedion o Mies, y se inicia igualmente con el esclarecimiento de los términos ‘montage’, ‘collage’, ‘assembly’, pero enriquece el panorama con las propuestas visionarias de Archigram, Buckminster Fuller, Hans Hollein, Yona Friedman o los situacionistas, las aportaciones críticas de Reyner Banham o Martin Pawley y la influencia de artistas como Richard Hamilton o Claes Oldenburg —uno de cuyos collages se usa en la portada del volumen—, autores casi todos ausentes de Montage and the Metropolis. La obra de Buckley no posee una ambición teórica comparable, y su edición no es tan cuidada como la de Stierli, pero la complementa bien, y ambas dan testimonio del renovado interés por el montaje en la comunidad académica de los historiadores de la arquitectura contemporánea.

Martino Stierli

Montage and the Metropolis

Yale U.P., New Haven

2018

305 páginas

Craig Buckley

Graphic Assembly

U. Minnesota P., Minneapolis

2019

390 páginas

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VALE LA PENA LEER

Entra el espectro. Foster en Hampstead

Luis Fernández-Galiano

02/01/2020

Tomado de arquitecturaviva.com

En algunas obras de Shakespeare los fantasmas intervienen decisivamente en el relato, y así ocurre en Hamlet, Macbeth, Julio César, Ricardo III o Cimbelino. En la obra de Norman Foster, los espectros de algunos proyectos no construidos definen puntos de inflexión en su trayectoria, y de ello son buenos ejemplos el concurso de Newport en 1967, el Climatroffice con Buckminster Fuller en 1971 o la sede de la BBC en Portland Place entre 1982 y 1985. La casa familiar de Hampstead, proyectada en 1978-79, es uno de esos fantasmas cuya existencia inmaterial se extiende sobre muchas otras obras materiales, y sin cuya intervención en el desarrollo de la trama es imposible explicar el itinerario de exploración de Norman Foster.

Localizada cronológicamente en el periodo de charnela entre la terminación del Sainsbury Centre y el comienzo del proyecto de la sede del banco de Hong Kong y Shanghái, Hamstead se ha interpretado convencionalmente como una extensión de la doble piel del Sainsbury y como una anticipación del expresionismo estructural del rascacielos de Hong Kong, del Renault Distribution Centre en Swindon o de los prototipos de mobiliario que darían lugar al sistema Nomos, pero la investigación exhaustiva de Carlos Solé Bravo multiplica por ocho las presencias fantasmagóricas de esta casa soñada, y exponencialmente su influencia en los trabajos de Foster durante los años siguientes.

La difícil relación entre la técnica y lo doméstico —que manifiesta igualmente otro proyecto no realizado, la casa autónoma y geodésica que el británico imaginó con Fuller en 1982— impregna de diferente forma las ocho versiones que Solé ha extraído de su inmersión en los archivos de Foster + Partners en Londres y de la Norman Foster Foundation en Madrid, así como de sus conversaciones con algunos de los que intervinieron en aquellos doce meses —entre el verano de 1978 y el de 1979— de exigente esfuerzo experimental: el propio Foster, los arquitectos Peter Busby y Richard Horden, y el ingeniero Tony Hunt, recogidas todas ellas en un apéndice del volumen. Actuando con la libertad del que es su propio cliente, y con el riesgo del médico que usa su propio cuerpo como campo de pruebas, Foster alumbró ocho propuestas, fantasmagóricamente materiales en sus maquetas y fragmentos, que dialogan entre sí y con la obra posterior del arquitecto.

Ninguna de ellas llegó a adquirir cuerpo en el solar de Hampstead, pero la búsqueda que las fue dando a luz les otorgaría también su propia voz, y sus acentos se oirían alto y claro en multitud de obras que entrarían más tarde en el escenario, de igual manera que en sus palabras hay ecos de las ideas y las formas de Charles y Ray Eames o de Ezra Ehrenkrantz, personajes del drama en su acto americano. Philip Roth utilizó una acotación de Macbeth —Exit Ghost, que aquí se tradujo como Sale el espectro— para cerrar su saga de Nathan Zuckerman, y Carlos Solé ha enriquecido la saga del arquitecto con ocho nuevos figurantes fantasmáticos que hacen más complejo el argumento de la historia, multiplicando las sombras soñadas del matrimonio entre tecnología y vida cotidiana en la casa non nata de Norman y Wendy Foster: entran los espectros.

Carlos Solé Bravo

Norman y Wendy Foster en Hampstead. El sueño de la casa tecnológica

Diseño, Buenos Aires

2019

335 páginas

ACA

VALE LA PENA LEER

De la pradera a Gotham. Wright en Nueva York

Luis Fernández-Galiano

30/12/2019

Tomado de arquitecturaviva.com

La factoría Wright produce publicaciones sin pausa, la mayoría prescindibles. No es el caso de los dos libros de Yale University Press que exploran la ambivalente relación del arquitecto con la ciudad de Nueva York. Redactados por dos excelentes historiadores, se ocupan del inicio y del final de un vínculo que se extendió a lo largo de medio siglo. Anthony Alofsin, un especialista en el arquitecto que ya trató sus ‘años perdidos’ en Frank Lloyd Wright.The Lost Years, 1910-1922: A Study of Influence (University of Chicago Press, 1993), evoca su primera visita documentada a Nueva York en 1909, pero se concentra en el periodo comprendido entre 1925 y 1932, durante el cual la ciudad «le dio la vuelta, sacándolo de la crisis personal y profesional para crear el escenario de sus décadas finales como el campeón americano de la arquitectura moderna», y todo ello a través de dos proyectos que no llegarían a construirse, una catedral colosal y un nuevo prototipo de rascacielos. Francesco Dal Co, por su parte, narra con rigor y convicción, poniendo al día la versión italiana de 2004, el prolongado proceso de proyecto y construcción del Museo Guggenheim, ‘la obra maestra iconoclasta’ de Wright (como ya hiciese en su monografía del Centro Pompidou, también publicada por Yale University Press y reseñada en Arquitectura Viva 193), desde su encargo en junio de 1943 hasta su culminación en octubre de 1959, seis meses después de la muerte del arquitecto.

Aunque asociamos Wright a la pradera y a Chicago, Nueva York desempeñó un papel esencial en su biografía, como desveló persuasivamente Herbert Muschamp (Man About Town. Frank Lloyd Wright in New York City, MIT Press, 1983), que antes de convertirse en el influyente y polémico crítico de arquitectura del New York Times —una función que desempeñó entre 1992 y 2004— produjo un relato brillante y erudito de la relación entre el genio que estableció ‘Taliesin East’en una suite doble del Hotel Plaza y la ciudad que amaba odiar, y donde dejó su obra más popular y visitada. Tanto Alofsin como Dal Co mencionan el trabajo primero de Muschamp en sus muy útiles y extensos apéndices sobre fuentes y bibliografía, en el primer caso elogiando su agudeza interpretativa, y en el segundo valorando su utilidad para entender los denodados esfuerzos de

Wright para obtener el apoyo de la opinión pública y las élites de la ciudad.
En la investigación minuciosa de Alofsin aparece un protagonista insólito, el reverendo William Norman Guthrie, un escocés excéntrico y visionario que encargó a Wright la Catedral Moderna y la torre de apartamentos en los terrenos de su iglesia, St. Mark’s Church in-the-Bowery, extendiendo su papel de cliente al de amigo, confidente y guía espiritual del arquitecto. Quizá de forma menos inesperada, en la magistral historia de Dal Co toma un relieve singular el polígrafo Lewis Mumford, sociólogo, filósofo y urbanista que el profesor veneciano equipara a Wright como los dos protagonistas intelectuales de la arquitectura americana del siglo XX, la complejidad de cuya relación se refleja a través de los libros, los artículos y la correspondencia entre ambos, y que tuvo a Nueva York como escenario privilegiado. La ciudad que Frank Lloyd Wright llegara a describir como una ‘cárcel inhabitable’ rescató al arquitecto en diferentes etapas de su biografía, alimentó en cada ocasión su energía creativa, y le permitió levantar frente a Central Park su más elocuente testamento.

Anthony Alofsin
Wright and New York. The Making of America’s Architect

Yale, New Haven y Londres

2019

343 páginas

Francesco Dal Co

The Guggenheim. Frank Lloyd Wright’s Iconoclastic Masterpiece

Yale, New Haven y Londres

2017

174 páginas

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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Estrategias y efectos de escala

Luis Suárez Mansilla

Fundación Arquia

Colección arquia/tesis

Madrid

2019

Nota de los editores

La arquitectura permite al ser humano habitar un espacio acorde a su propia dimensión y, al mismo tiempo, dotarlo de una referencia a la dimensión del universo. Encarna la construcción ordenada del encuentro entre el hombre y el mundo, dando la medida de ambos de forma simultánea. La escala es el parámetro que regula y registra esta interacción inevitable, expresando su condición dimensional en presencia de un contexto y codificada por el filtro de la percepción. Su capacidad operativa permite orientar la lectura de la obra arquitectónica y construir efectos significantes.Estrategias y efectos de escala aborda el estudio de la escala como concepto específicamente arquitectónico y certifica su valor instrumental dentro del proceso generador de la arquitectura. La progresiva recuperación de su cometido significante, impulsada por el debate sobre la nueva monumentalidad iniciado en Estados Unidos en 1943, supuso la reparación del vector contextual, dañado por la autosuficiencia funcionalista moderna, y la reactivación de la escala como instrumento regulador de tal relación. En este marco operativo temporal y geográfico, seis obras son estudiadas en detalle: Lever House (1950-1952), Albright-Knox Art Gallery (1958-1962) y Beinecke Rare Book Library (1960-1963) de Gordon Bunshaft; Begrisch Hall (1959-1961), Whitney Museum (1963-1966) y Becton Center (1966-1970) de Marcel Breuer. El recorrido analítico a través de las obras arquitectónicas seleccionadas permite identificar un amplio espectro de operaciones contextuales, estrategias y efectos escalares que conforman un catálogo operativo de la escala arquitectónica que trasciende lo contingente y reivindica su valor didáctico y disciplinar.

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TEXTOS FUNDAMENTALES

Planes, planos y proyectos para Venezuela: 1908-1958

(Apuntes para una historia de la construcción del país)

Juan José Martín Frechilla

Universidad Central de Venezuela

Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico

Fondo Editorial Acta Científica Venezolana

Colección Estudios

1994

Planes, planos y proyectos para Venezuela: 1908-1958 (Apuntes para una historia de la construcción del país), aparece en abril de 1994 como resultado de una larga y exhaustiva investigación realizada por el arquitecto, profesor e investigador Juan José Martín Frechilla (FAU UCV, Promoción 19G / 1972) enmarcada dentro de una trayectoria que ha hecho de la «Historia social de la construcción territorial y urbana de Venezuela, siglos XIX y XX» una sólida línea de trabajo desarrollada a lo largo de más de 40 años dentro del Sector de Estudios Urbanos de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.

El libro, prologado por Manuel Beroes, contiene en sus 446 páginas material documental inédito incorporado a la investigación, proveniente del arqueo del autor llevado a cabo directamente en el Archivo Histórico de Miraflores, el Archivo del Concejo Municipal del Distrito Federal, el Concejo Municipal de Distrito Sucre y en el Archivo Privado del Dr. Pedro Pablo Azpúrua (donado poco antes de la edición del libro por el Dr. Azpúrua al Sector de Estudios Urbanos de la Escuela de Arquitectura de la FAU UCV y que forma parte de la Unidad de Documentación INFODOC BD/JJMF/SEU-FAU-UCV identificado en su portal web como “Fondo Pedro Pablo Azpúrua).

Con carátula diseñada por Blanca Strepponi, composición y paginación electrónica a cargo de Servicios Gráficos Led, C.A. e impreso en los Talleres de Anauco Ediciones C.A., Planes, planos y proyectos para Venezuela: 1908-1958 (Apuntes para una historia de la construcción del país), da cuenta de cincuenta años que median entre la subida al poder del General Juan Vicente Gómez y la caída del General Marcos Pérez Jiménez fundamentales en el proceso de construcción institucional, social, económico y físico de la nación venezolana, en su impulso modernizador, en los intentos acertados o fallidos, por consolidar una compleja y efectiva implantación espacial sobre su territorio y sus ciudades. En él se sostiene cómo aún y a pesar de las significativas rupturas políticas, se asiste sin solución de continuidad a un proceso, fundamentalmente liderizado por el Estado, para cuyo análisis, el nefasto y simplificador antagonismo “democracia y dictadura” poco ayuda en una valoración menos sesgada ideológicamente.

Además del Prólogo de Beroes y la Introducción del autor titulada “Historias por una sola razón”, el libro está compuesto de tres partes en las que se barre, según el énfasis que se le da a cada una, por completo el período 1908-1958. En la primera se presentan y desarrollan ampliamente los argumentos que hacen al autor afirmar que durante el lapso estudiado Venezuela era “Un país vulnerable” (recogido en dos capítulos: “USA y nosotros: Las restricciones de la debilidad” y “Nosotros solos: Las razones para la debilidad”); la segunda titulada “Todo por hacer” se ocupa de los programas y acciones que se pusieron en marcha para lograr su transformación (dividida en dos partes “Discursos y programas para establecer el orden y alcanzar el progreso” y “El Estado se transforma, planifica e interviene”); y en la tercera, dedicada justamente a “La construcción del país” (separada en dos secciones: “Para integrar el territorio nacional” y “Caracas entre la renovación y el ensanche”), se dedica a mostrar los hechos que evidencian el desarrollo territorial y urbano como expresión morfológica concreta del proceso. Cierra la edición con un epígrafe titulado “…Nuestra historia”, un “Apéndice bibliográfico y documental”, la “Bibliografía” y los “Índices” (de cuadros, de gráficos y general) que aportan un valioso material, equiparable al propio contenido de la publicación, fundamental para la tarea de emprender futuras investigaciones.


Del Prólogo  podemos extraer varias ideas que ayudarán a entender por qué estamos ante un texto fundamental dentro de la historiografía venezolana. Así, apunta Manuel Veroes: “Este es un trabajo de investigación histórica. Y lo es, apreciado desde la corriente más avanzada que dicha investigación muestra hoy en Venezuela. Me refiero a aquella que conceptúa y ejerce la tarea investigativa histórica como vehículo para en conocimiento, la comprensión y la explicación de los procesos sociales vistos dentro de sus expresiones temporal y espacial, en base esencialmente al amplio manejo de fuentes directas o primarias (documentales, hemerográficas y también testimoniales, gráficas, auditivas, audiovisuales), al análisis exhaustivo y riguroso y objetivo de tales fuentes y a su interpretación. Cabe acotar que la mencionada corriente, de vieja presencia en el país pero hasta hace poco limitada a pocos seguidores, avanza en oposición a otras concepciones y/o prácticas de la investigación histórica que prevalecieron durante muchos años o, al menos, tuvieron mucho peso en algunos lapsos. Entre esas otras concepciones y/o prácticas, aún vigentes aunque en declive, destacan la del acopio de datos con fines meramente descriptivos, la del trabajo realizado sólo o principalmente con bibliografía secundaria, la del ‘relleno’ de esquemas preconcebidos con datos ‘ajustables’ a ellos y la de la especulación o la generalización a partir de uno o de muy pocos datos”. Palabras que hablan muy bien del investigador y del trabajo realizado más aún si se considera que se trata de un arquitecto que se podría considerar como un egresado universitario no formado específicamente en historia, lo cual lo convierte en referencia de cómo el enfoque asumido se abre en otros campos disciplinares.

Sustenta Veroes su apreciación por una parte en el hecho de que “J.J. Martín aprehende y aplica los dos principios básicos del método que orienta la actividad de la corriente histórica que he destacado: el de totalidad y el de proceso. (…) … el arquitecto se coloca plenamente en la perspectiva histórica, y la maneja con el cabal sentido de que lo histórico es concurrencia de múltiples factores dialécticamente vinculados, los cuales se desarrollan en el tiempo y en el espacio (…) (donde cada uno tiene su importancia), variable según las situaciones y los momentos y, por ende, no hay ninguno que predomine permanentemente. (…) En consecuencia, hay que analizar cada hecho y reflexionar el conjunto”.

En segundo término reconoce Veroes que si bien J.J. Martín aborda la temática desde su “sistema de prejuicios” sabiéndose que nunca “se parte de cero”, lo utiliza “como una referencia inicial y va a fondo en las fuentes documentales, testimoniales y gráficas especialmente para desentrañar al máximo los diversos aspectos de su estudio. No acepta de buenas a primeras lo que se le dice; busca confirmarlo o establecer su inexactitud en las fuentes. Descubre corrige, desecha elementos, apreciaciones o ideas al contacto con las fuentes. (…) pero … además el apego de J.J. Martín a las fuentes no es acrítico.”

Y, finalmente señala Veroes como otra virtud del investigador el hecho de que “entra de lleno en la historia contemporánea de Venezuela, a despecho de quienes aún predican la abstención (o abstinencia) por considerar imposible o inconveniente el estudio de lo reciente. Y lo hace, además, con la disposición de romper tabúes, de deslastrarse de prejuicios y de contrariar ‘verdades consagradas’ en tanto que su información y su reflexión lo llevan a ello”.

En resumen, Planes, planos y proyectos para Venezuela: 1908-1958 (Apuntes para una historia de la construcción del país) tras 25 años de su publicación es sin duda referencial. No en vano obtuvo el Premio Municipal de Literatura «Investigación social» 1995 del Concejo Municipal del Departamento Libertador y Premio Anual al Mejor Trabajo Científico en el área de Ciencias Sociales y Humanidades 1995 otorgado por el CONICIT.

Por otro lado J.J. Martín tiene en su haber, incluido el que nos ocupa, al menos cinco libros de autor, siete como coautor y más de cincuenta artículos aparecidos en publicaciones tanto especializadas como de divulgación, a lo que se suma el haber impulsado en 1975 la creación de la ya citada Unidad de Documentación INFODOC BD/JJMF/SEU-FAU-UCV, convirtiéndose hoy en día en una autoridad en el área en la que ha trabajado durante años.Planes, planos y proyectos para Venezuela: 1908-1958 (Apuntes para una historia de la construcción del país), que se ubica en primera fila dentro de aquellos textos que suman su valía al conocimiento y comprensión del proceso de construcción institucional, social, económico y físico de nuestro país, bien merece una reimpresión más cuidada que la originalmente aparecida en 1994, con una mejor diagramación y con un trabajo más acucioso de limpieza y edición del valioso material gráfico y fotográfico que la acompaña.

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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

CRONOLOGIA COMENTADA E ILUSTRADA DE LA INNOVACIÓN Y EL CAMBIO TÉCNICO EN LA CONSTRUCCIÓN. DE LA ANTIGÜEDAD AL SIGLO XXI

Alfredo Cilento Sarli

2020

Como parte de su contribución al trabajo de la Comision de Infraestructura de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat (donde ocupa el Sillón XIV), el destacado arquitecto, profesor e investigador Alfredo Cilento Sarli (quien fuera Decano de FAU UCV entre 1984 y 1987), ha publicado en formato digital la primera parte de CRONOLOGIA COMENTADA E ILUSTRADA DE LA INNOVACIÓN Y EL CAMBIO TÉCNICO EN LA CONSTRUCCIÓN. DE LA ANTIGÜEDAD AL SIGLO XXI.

Como él mismo señala en la Introducción: «Se trata de un documento largo, pero de fácil lectura porque en buena parte está constituido por ilustraciones, por ello se ha dividido en dos partes: la primera abarca desde la Antigüedad hasta el siglo XIX y la segunda los siglos XX y XXI hasta el 2020». La segunda parte se encuentra prácticamente finalizada y se podrá obtener tan pronto como la semana entrante a falta de algunos agregados y revisiones.
En su nota de envío Cilento apunta que por tratarse de un trabajo permanente y abierto cualquier observación o corrección será de gran importancia. Además añade: “No es un trabajo académico y no incluye citas ni créditos a las ilustraciones, su fin es solo divulgativo y de información a los interesados en el tema”.

Las vías y la forma según la cual podrán acceder los interesados al trabajo e incluso hacer llegar sus comentarios aún no ha sido resuelta. En lo que se aclare lo haremos saber desde esta página.

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