La Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitata (ANIH) y la Comisión Organizadora del Premio a la Innovación Melchor Centeno Vallenilla anuncian la apertura del concurso para otorgar el mencionado premio.
Balkrishna Doshi recibe la Medalla de Oro Real de Arquitectura RIBA 2022
Escrito por Christele Harrouk
Traducido por Mónica Arellano
16 de junio de 2022
Tomado de Plataforma Arquitectura
Balkrishna Doshi, recibió formalmente, el 15 de junio, la Royal Gold Medal for Architecture 2022 del presidente de RIBA, Simon Allford. Otorgado por el Instituto Real de Arquitectos Británicos, en nombre de Su Majestad la Reina, el premio anual se «otorga a una persona o grupo de personas que han tenido una influencia significativa, ya sea directa o indirectamente, en el avance de la arquitectura».
Una figura principal en la configuración de la arquitectura de la India y sus regiones adyacentes, conocido especialmente por su planificación urbana visionaria y proyectos de vivienda social, Balkrishna Doshi ha «combinado el modernismo pionero con la lengua vernácula», mientras que sus edificios han sido «informados por una profunda apreciación de las tradiciones de la arquitectura, el clima, la cultura local y la artesanía de la India”. Con una carrera de 70 años, más de 100 proyectos construidos y su trabajo en educación, fue reconocido internacionalmente por sus contribuciones a la escena arquitectónica. Todavía practicando a los 90 años, «sigue siendo tan prolífico como inspirador», afirma el Comité de Honor de RIBA 2022.
“Estoy gratamente sorprendido y profundamente honrado de recibir la Medalla Real de Oro de la Reina de Inglaterra. ¡Qué gran honor! La noticia de este premio me trajo recuerdos de mi tiempo trabajando con Le Corbusier en 1953 cuando acababa de recibir la noticia de recibir la Medalla Real de Oro. Recuerdo vívidamente su entusiasmo por recibir este honor de Su Majestad. Me dijo metafóricamente: «Me pregunto qué tan grande y pesada será esta medalla». Hoy, seis décadas después, me siento realmente abrumado por recibir el mismo premio que mi gurú, Le Corbusier, en honor a mis seis décadas de práctica. Me gustaría expresar mi más sincero agradecimiento a mi esposa, mis hijas y, lo más importante, a mi equipo y colaboradores en Sangath, mi estudio”. — Balkrishna Doshi
Anunciado en diciembre de 2021, Doshi, el ganador de la Royal Gold Medal de este año, también recibió el Premio Pritzker en 2018. Otorgado desde 1848, como reconocimiento al trabajo de toda una vida, los anteriores Royal Gold Medallists incluyen a Sir David Adjaye OBE (2021), Dame Zaha Hadid (2016), Frank Gehry (2000), Lord Norman Foster (1983), Frank Lloyd Wright (1941) y Sir George Gilbert Scott (1859).
El evento de este año fue seguido por una celebración virtual transmitida en vivo desde el estudio de Balkrishna Doshi en Ahmedabad, India y la sede de RIBA en Londres, Reino Unido. El evento digital contó con tributos de arquitectos de todo el mundo, incluidos Frank Gehry, Álvaro Siza y Benedetta Tagliabue. El comité de selección de la Royal Gold Medal de 2022, presidido por el arquitecto y presidente de RIBA, Simon Allford, estuvo compuesto por: Sir David Adjaye OBE, arquitecto y ganador de la Royal Gold Medal for Architecture de 2021; Alison Brooks, Directora Principal y Creativa de Alison Brooks Architects; Kate Cheyne, arquitecta y Directora de la Escuela de Arte, Diseño y Arquitectura de Leicester en la Universidad De Montfort y el Dr. Gus Casely-Hayford OBE, Director fundador de V&A East y Profesor de Práctica en SOAS (Escuela de Estudios Orientales y Africanos en Londres).
“Fue un honor y un placer presidir el comité que seleccionó a Balkrishna Doshi como Medallista Real de Oro 2022. A sus noventa y cuatro años, ha influido en generaciones de arquitectos a través de su arquitectura deliciosamente útil. Un pensador original e independiente: es capaz de deshacer, rehacer y evolucionar. En el siglo XX, cuando la tecnología facilitó que muchos arquitectos construyeran independientemente del clima y la tradición locales, Balkrishna permaneció estrechamente conectado con su interior: su clima, tecnologías nuevas y antiguas y artesanías. La destacada contribución de Balkrishna Doshi al arte de la arquitectura, el oficio de la construcción y la práctica del diseño urbano lo sitúan como uno de los más merecedores de este premio. Fue un honor para mí entregarle la medalla y haber podido celebrar con él, junto a una audiencia global”. — Simon Allford, presidente de RIBA.
El directorio nacional del Colegio de Arquitectos de Chile presentó hoy al ganador del Premio Nacional de Arquitectura, la mayor distinción que puede recibir un arquitecto en nuestro país. El ganador es Fernando Pérez Oyarzún, actual director del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA).
El Premio Nacional de Arquitectura, entregado por el Colegio de Arquitectos de Chile, es la máxima distinción que puede recibir un arquitecto o arquitecta en nuestro país. El premio busca reconocer a quienes “hayan marcado un ejemplo para todos los y las arquitectas, en cualquiera de las manifestaciones del ejercicio profesional, ya sea en el campo de la ejecución de obras de arquitectura, labores académicas, gremiales, de servicio o gestión pública”.
Y este año, el Premio Nacional de Arquitectura recayó en Fernando Pérez Oyarzún (1950), director del Museo Nacional de Bellas Artes desde 2019. El arquitecto ha sido reconocido por su gran influencia en el ámbito artístico, cultural y patrimonial de Chile, con importantes obras en el espacio público, como la Facultad de Medicina de la UC, la Biblioteca de Biomédica, la Escuela de Arte de la UC y el Centro de Cáncer Nuestra Señora de la Esperanza entre otras.
“Pocas figuras en Chile han explorado como el arquitecto Fernando Pérez Oyarzún de manera tan consistente las incontables posibilidades que abre la arquitectura como campo de acción de todo tipo”, dice el comunicado oficial del Colegio de Arquitectos. “Ha mostrado una fuerte atracción por lo múltiple y un rechazo por cualquier enfoque que resulte reductivo, desde cualquier punto de vista, unido evidentemente también a un particular talento para afrontar los desafíos que tal posición conlleva”.
Pérez Oyarzún, que fue músico antes que arquitecto –estudió guitarra y composición en la Universidad de Chile antes de entrar a arquitectura–, fue decano de la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes de la UC entre 1990 y 2000, donde ejerció como académico desde 1974, siendo actualmente profesor titular. También fue director de la Escuela de Arquitectura de la UC entre 1987 y 1990 y director del Centro del Patrimonio Cultural en esa misma casa de estudios.
Para el arquitecto José Rosas, uno de los promotores de la postulación de Fernando Pérez Oyarzún al premio, “constituye un arquitecto, un académico y un intelectual en el más amplio sentido de la palabra”, según declaró en una entrevista en la radio Duna.
“La claridad de su planteo y el cuidado de los detalles reflejan el mismo espíritu que puede observarse en sus ensayos y en su obra escrita”, explican desde el Colegio de Arquitectos. “De ahí, esa inusual convergencia entre palabra escrita y construcción, que ya había sido señalada por Alberti como característica de la «arquitectura culta» y que nada cuesta encontrar en la creación de Pérez Oyarzún. En su última producción esta convergencia se ha acentuado, siguiendo los andariveles de la confluencia inevitable para el momento actual y futuro de nuestra disciplina, como la necesaria articulación entre proyecto e investigación”.
Kingstone University Town House de Grafton Architects y La Borda de Lacol ganan el Premio Mies UE 2022
Escrito por Dima Stouhi
Traducido por Fabian Dejtiar
26 de abril 2022
Tomado de Plataforma Arquitectura
La Comisión Europea y la Fundación Mies van der Rohe han anunciado que Town House de Grafton Architects y la vivienda cooperativa La Borda de Lacol son los ganadores del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea 2022 – Premio Mies van der Rohe. Town House, ganador de la Categoría de Arquitectura, fue premiado por su «calidad ambiental notable que crea un ambiente excelente para estudiar, reunirse, bailar y estar juntos». El Premio de Arquitectura Emergente 2022 fue otorgado a la vivienda cooperativa La Borda en Barcelona, elogiada por su «copropiedad y cogestión de recursos y capacidades compartidas».
Town House de Grafton Architects presenta una fachada de columnas de varios niveles que crea una atmósfera emocional y doméstica en los diferentes niveles de la estructura. El proyecto acomoda los espacios de estudio y danza de manera armoniosa, fusionando capas de silencio y capas de sonido sin interferir entre sí. Este proyecto es un hito al ser la primera vez que un edificio universitario gana el premio de arquitectura, destacando el potencial de los proyectos educativos públicos y cómo los proyectos con cualidades similares «dignifican la vida de las personas a través de la educación y la unión y brindan las mismas posibilidades educativas para todos».
Según explican los arquitectos, la vivienda cooperativa La Borda de Lacol es una estructura organizada por sus funciones y usuarios para acceder a “una vivienda digna, no especulativa, que pone su valor de uso en el centro, a través de una estructura colectiva”. El proyecto se considera transgresor frente a otros proyectos de vivienda, ya que va más allá de la vivienda cooperativa, y se configura como un espacio donde catorce profesionales con diferentes conocimientos ofrecen una herramienta activa para promover el cambio urbano basado en la sostenibilidad social, ecológica y económica.
La lista original de nominados incluía 532 proyectos completados entre octubre de 2018 y abril de 2021 en 41 países, que «destacan las oportunidades y las tendencias de la arquitectura actual en el territorio europeo», centrándose en la inclusión social, la sostenibilidad y la circularidad, y la investigación estética. A principios de este año, la lista se redujo a 7 finalistas, 5 proyectos en la categoría de Arquitectura y 2 en la categoría de Arquitectura Emergente, todos los cuales «animan y se convierten en modelos y referencias para las políticas locales de la ciudad».
La ceremonia de premiación de los Premios EUmies tendrá lugar el 12 de mayo en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona e incluirá las intervenciones del alcalde de Barcelona, el comisario europeo de Innovación, Investigación, Cultura, Educación y Juventud, y el presidente de la Fundació Mies van der Rohe, así como una exposición de maquetas, textos, vídeos, bocetos y dibujos de las 40 obras finalistas.
Carme Pinós recibe el Arnold W. Brunner Memorial Prize 2022
Escrito por Fabian Dejtiar
19 de abril 2022
Tomado de Plataforma Arquitectura
Carme Pinós recibió el Arnold W. Brunner Memorial Prize, el principal galardón de la American Academy of Arts and Letters. En esta nueva edición, también se otorgaron los cuatro tradicionales Premios de Artes y Letras a Antón García-Abril & Débora Mesa, Florian Idenburg & Jing Liu, Sharon Johnston & Mark Lee, y Anthony Titus.
El programa anual de premios de arquitectura de la academia comenzó en 1955 con la inauguración del Arnold W. Brunner Memorial Prize -un premio dirigido a un arquitecto de cualquier nacionalidad que haya hecho una contribución significativa a la arquitectura como arte- y desde entonces se ha ampliado para incluir cuatro Premios de Artes y Letras para arquitectos que exploran las ideas en la arquitectura a través de cualquier medio de expresión.
En esta ocasión, los miembros del jurado Toshiko Mori (presidente), Marlon Blackwell, Peter Eisenman, Steven Holl, Annabelle Selldorf, Nader Tehrani y Meejin Yoon eligieron a los ganadores de un grupo de 25 personas y prácticas nominadas por los miembros de la Academia.
El estudio de Carme Pinós lleva más de 20 años desarrollando destacados encargos nacionales e internacionales, habiendo construido, entre otros países, en México, Áustria o Francia, en contextos, escenarios, programas y escalas muy diversas. Entre sus obras más recientes se encuentran la Sede de las Delegaciones Territoriales de “Las Terres de l’Ebre”, la Escola Massana, Centro de Arte y Diseño y el MPAVILION 2018.
Como mencionan desde el estudio, «la respuesta al programa, al contexto, al presupuesto y al tiempo es necesariamente única pero siempre, como denominador común, en cada propuesta compartimos una misma manera de entender el mundo y la arquitectura donde debe primar el sentido común y la responsabilidad».
Espero cambiar el paradigma, empujar a la gente a soñar y arriesgarse. No es porque seas rico que debas desperdiciar material. No es porque seas pobre que no debes intentar crear calidad, […] Todos merecen calidad, todos merecen lujo y todos merecen comodidad. Estamos interrelacionados y las preocupaciones sobre el clima, la democracia y la escasez son preocupaciones para todos nosotros.
Francis Kéré
Desde el mismo momento en que el pasado 15 de marzo se conoció de boca de Tom Pritzker, presidente de la Fundación Hyatt, el nombre del arquitecto ganador del Premio Pritzker 2022, las agencias noticiosas se dieron a la tarea de divulgar a lo largo y ancho del planeta titulares de lo que, a su juicio, valía la pena destacar o más llamaba la atención: “Francis Keré, primer premio Pritzker africano”, “Arquitecto burkinés gana el premio Pritzker” o “Diébédo Francis Kéré, voz de la arquitectura social africana, gana el Premio Pritzker 2022”, fueron algunos de ellos. Otros como “El nuevo Premio Pritzker atiende los retos de África” o “Francis Kéré, un premio Pritzker entre la utopía y el pragmatismo” intentarán subrayar aspectos más precisos.
Pero lo que es un hecho irrefutable es que la escogencia de Francis Kéré, apunta en dirección contraria a la arquitectura por la que el jurado de estos galardones tradicionalmente se ha decantado. Hay quienes señalan, con gran tino, que cuando su primera obra, la Escuela Primara de Gando, comenzaba a construirse en 1999 ese año ganaba el premio Pritzker Norman Foster, autor del HSBC de Hong Kong, que fue el edificio más costoso de la historia cuando se concluyó en 1986. También señalan que entonces se transitaban tiempos de esplendor para la arquitectura espectáculo y los arquitectos estrella que perduraron mientras se construía la modesta escuela de Kéré en su pueblo natal, hecha con tierra y ladrillos bajo una estructura separada de la cubierta que sirve como sombrilla, sin sistemas mecánicos de ningún tipo y levantada por los vecinos que se terminará en 2001, correspondiéndole el Pritzker de entonces a Rem Koolhaas en 2000 y Herzog & de Meuron en 2001.
Ese sintomático viraje que ha venido experimentando el premio durante las últimas entregas marca un verdadero cambio de paradigma según el cual, al menos, ya no se distinguen aparatosos despilfarros arquitectónicos. Con Francis Kéré se da una nueva vuelta de tuerca en este caso hacia el reconocimiento de un nuevo tipo de profesional que trabaja con tierra y palos, en lugares de extrema pobreza, y hace obras con presupuestos microscópicos, pero mantiene puentes con Europa y Norteamérica, y da visibilidad a un trabajo riguroso y exigente, volando a menudo entre el Primer Mundo en el que tiene su estudio, y el Tercer mundo en el que realiza las obras.
Hoy hemos querido, de entre la cantidad enorme de notas de prensa que abordan la biografía del Kéré o artículos que se adentran algo más a desmenuzar las características fundamentales de su obra, transcribir dos textos que pensamos ilustran debidamente la dimensión del arquitecto. El primero es la «Declaración» emitida por el jurado del Premio Pritzker sustentando su decisión y el segundo es el artículo de Anatxu Zabalbeascoa publicado en El País, convencidos de que dan una visión panorámica y precisa de los aspectos que vale la pena conocer de la vida, obra y pensamiento de quien hoy ocupa los titulares de las páginas culturales de la prensa.
Clínica en Léo (Burkina Faso), 2014.
VALE LA PENA LEER
Kéré gana el Pritzker y se convierte en el primer africano en recibir el premio más importante de la arquitectura mundial
La elección del proyectista burkinés marca un cambio de paradigma en la historia del galardón al reconocer el papel del arquitecto como un guía capaz de cambiar la suerte de una comunidad y la ambición de su disciplina
Anatxu Zabalbeascoa
15 de marzo de 2022
Tomado de elpais.com
“No se trata de hacer, sino de enseñar a hacer”. El primer arquitecto africano en ganar el premio Pritzker marca un cambio de paradigma en la historia de este galardón al celebrar a un profesional que consigue actualizar la tradición y reunir dinero para construir por encima de reconocer al que mejor construye con medios menos limitados. Diébédo Francis Kéré (Gando, Burkina Faso, 56 años) representa al arquitecto como guía para el cambio hacia una construcción más sostenible ―con medios locales y más lógica que tecnología― colaborativa y compartida. También la esperanza de que la arquitectura ayude más a mejorar la suerte de mucha gente que la fortuna de unos pocos.
No es la primera vez que un proyectista se convierte en promotor ―muchos españoles lo hicieron durante décadas en el siglo XX―. Tampoco la autoconstrucción es extraña, sino más bien la norma en buena parte del mundo. En Europa, era habitual que las catedrales las levantaran entre ciudadanos. Y hasta mediados del siglo pasado fueron los propios habitantes quienes construyeron las viviendas españolas más pobres. Lo que sí se cuenta con los dedos de una mano son los promotores que no han sido inversores, es decir: que han querido cambiar la suerte de una población antes que la de su cuenta bancaria. Es el caso del Pritzker 2022. La historia de Kéré parece una mezcla entre un cuento de hadas y un lavado de conciencia del mundo occidental. Que resulte increíble da una idea de la dureza del mundo en el que ha conseguido construir, primero, y cambiar esquemas, después. Que el jurado no haya querido que quede como una anécdota pintoresca y excepcional denota que el Pritzker quiere volver a ser un referente.
Escuela primaria en Gando (Burkina Faso), 2001.
Hijo primogénito del jefe de un poblado en Gando (Burkina Faso), a Kéré le tocó estudiar y odió hacerlo. Tenía siete años. Pasó de ocuparse de llevar agua y jugar con sus 12 hermanos a caminar solo 20 kilómetros al día para aprender a leer y escribir en una escuela de Tenkodogo. Aquel colegio estaba construido con bloques de hormigón y muy mal ventilado. Kéré no olvidó el calor que pasó en ese edificio. Por eso, cuando, becado para convertirse en carpintero en Berlín, prolongó sus estudios hasta graduarse como arquitecto en 2004, tuvo una idea fija en la cabeza: que los hijos de sus amigos tuvieran sus oportunidades y que pasaran menos calor.
Fue entonces, estudiando arquitectura, cuando se convirtió en promotor. Reunió dinero para levantar la Escuela Primaria de Gando. Sabía cómo construirla: ventilada. Los hombres harían el barro y los ladrillos, mientras que las mujeres alisarían el suelo. La cubierta quedaría elevada sobre el muro para dejar pasar el aire y evitar parte del calor. Para 2001, Gando seguía sin electricidad y sin agua corriente, pero tenía escuela. “Con la gente implicada, los diseños prosperan. El mejor mantenimiento es el entusiasmo”, explicó a El País en 2015.
Hoy en Gando esa escuela ha crecido. Los 120 niños iniciales son ahora 700 alumnos. Hay una residencia para los profesores y, no lejos, una clínica equipada para poder operar. Todas las cubiertas dejan pasar el aire, el marco de las ventanas se extiende hasta la calle para frenar el soleamiento. Todo lo han construido Kéré y su equipo. A medio camino entre Berlín y Gando, ahora el burkinés tiene doble nacionalidad, el reconocimiento del planeta ―da clases en Harvard y en Yale y la AIA o el RIBA lo hicieron arquitecto honorífico― y, habiendo cambiado la escala de valores de la arquitectura, le queda por demostrar hasta dónde puede llegar como proyectista.
Campus del Lions Club (Kenia), 2021.
El año pasado, Keré culminó en Kenia el Campus del Lions Club, una residencia para estudiantes de tecnología de la información. El proyecto es clave en su trayectoria. Aunque ya había salido a construir una comunidad en Mozambique y aunque ya había mejorado el aislamiento de los edificios empleando una pantalla de lamas de madera (Escuela Secundaria Schorge en Koudougou), aquí la escala es otra. La protección de la calima es mejor. El entendimiento de la topografía es orgánico.
Serpentine Pavilion (Londres) 2017.
La historia de Kéré es tan valiosa como pintoresca. Tal vez por eso, el arquitecto corrió el riesgo de ahogarse en su propio éxito. Sucedió cuando comenzaron a pedirle intervenciones temporales en museos como la Royal Academy (2013) o el pabellón temporal de la Serpentine en Londres (2017). Kéré explicó entonces a El País que esas intervenciones aumentaban su fama, informaban de otra manera de construir y le permitían reunir fondos para seguir construyendo en África. La doble lista ―oculta en tantos arquitectos conocidos― o pública en Francis Ford Coppola ―que hacía Padrinos para producir películas más arriesgadas― había llegado a la arquitectura. Solo que, en el caso de Kéré, dejar de construir es un riesgo para mucha más gente que él. ¿Lo tiene todo hecho, entonces? ¿Qué premia el Pritzker?
Aunque acumule reconocimientos, que este galardón corona, y aunque ya haya hecho historia como arquitecto ―transformando la figura del proyectista en guía para la construcción de comunidades y edificios―, la escala metropolitana será el nuevo reto de Kéré. En Porto-Novo, la capital de Benín, construye un parlamento que se ha adelantado al que también ha proyectado para la capital de su país: Uagadugú. El tamaño y la ambición de estos edificios decidirán el futuro de este arquitecto que ya es histórico.
Proyecto del Parlamento de Benín (Porto-Novo), 2021.
No será la primera vez que el Pritzker tiene la oportunidad de redoblar la reputación del premio con quien ya ha recibido el galardón. Sucedió con los suizos Herzog & de Meuron. Tras hacerse con él en 2001, los autores del Caixaforum de Madrid reinventaron su propia arquitectura con el Estadio Olímpico de Pekín, el Rascacielos en Leonard Street de Nueva York, el Museo De Young en San Francisco o la Elbphilarmonie de Hamburgo. Los de Basilea se renovaron ampliando su registro y el de la arquitectura. Se hicieron, además, previsibles en calidad e imprevisibles en las formas, las soluciones y los materiales. Ese es ahora el paso que le queda por dar a Kéré, un proyectista de nueva generación que ha conseguido que su arquitectura “involucre a la gente y abandone el egocentrismo”. “Para mí la arquitectura es un reto. Una vía para solucionar problemas y aportar algo a la sociedad”, explicó en su conversación con El País en 2015. Eso lo tiene hecho. El siguiente paso lo anunció también en aquella entrevista: “Si empiezas bien, solo puedes continuar cambiando”.
Pabellón Fishtail (Estados Unidos), 2019.
«Dibujo sobre papel, pero prefiero diseñar sobre el suelo». «No es porque tengas recursos limitados por lo que debes aceptar la mediocridad». «La arquitectura es ensuciarse y empujar todos juntos”.
Francis Kéré
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.