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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 264

Cuando la semana pasada nos referimos al lugar ocupado por el Centro Comercial Los Palos Grandes (o “Canaima”) dentro de una posible evolución de ese tipo de edificación en la capital, adelantábamos el importante sitial ocupado por el Centro Comercial Chacaíto. Hoy nos correspondería añadir que este emblemático edificio marca un antes y un después tanto en la manera como fue concebida su organización y resuelta su implantación en el sitio donde le ha correspondido estar, como por el impacto que su apertura aportó a la manera de entender su trazado y el rol que puede jugar un grupo concentrado y diverso de comercios dentro de la trama de la ciudad. Se trata de una obra aleccionadora que, sin duda, envió un claro mensaje sobre la integración que debe darse entre un edificio de esta naturaleza, el trópico, la ciudad y el usuario el cual tuvo una consideración privilegiada.

1. Centro Comercial Chacaíto. Plano de ubicación

El lugar donde se desarrolló el centro comercial, al este de la quebrada Chacaíto, límite natural entre lo que antes era el Distrito Federal y el Distrito Sucre del estado Miranda (o, en la actualidad, entre los Municipios Libertador y Chacao), no sólo ofrecía las ventajas que otorga su condición de nodo articulador urbano de fácil acceso, sino que imponía un complejo reto a la hora de enfrentar la topografía, sectorizar los usos que debía albergar, resolver mediante un esquema claro la relación entre el vehículo y el peatón, y decidir cómo responder a los dos frentes que lo limitan: al norte la avenida Francisco Solano López, y al sur lo que para entonces era el fin de la Calle Real de Sabana Grande y el inicio de la avenida Francisco de Miranda.

Producto de parte de la venta de los 50.000 m2 de terreno que conformaban la antigua Hacienda Sans Souci, los 23.000 m2 que conforman el lote trapezoidal que se destinó al centro comercial, se separan de los 33.000 m2 que darían pie a un importante desarrollo habitacional que tomó el nombre de la hacienda, diseñado por José Miguel Galia, por la ya mencionada avenida Solano, vía que comunicará la Av. Principal de la urbanización El Bosque con la urbanización Las Delicias de Sabana Grande.

El proyecto, encargado al arquitecto Antonio Pinzani (1927-2009), construido entre 1965 y 1968, que contó con la participación de los ingenieros Sergio Piccín y Antonio Froyo en el diseño estructural, enfrentó con gran sabiduría la articulación de las complejas situaciones que presentaba el nodo de Chacaíto ideando un conjunto abierto al clima, con amplios corredores peatonales separados del automóvil que permitían recorrerlo disfrutando a la vez de lo que sus vitrinas mostraban.

2. Arriba: Planata baja y planta alta del Centro Comercial Chacaíto. Abajo: Dos vistas desde las áreas de estacionamiento de cada uno de las dos plantas en fechas cercanas a su apertura.

Conformado por dos grandes piezas, una en forma de “L” que ocupa los linderos norte y este, y otra con planta cuadrada ubicada al sur-oeste, el centro comercial se divide en 3 niveles: sótano (donde se combinan estacionamientos y comercios); planta baja comercial (con fuentes de soda y una plaza central luego convertida en estacionamiento), y planta alta (que tiene usos comerciales y oficinas con área de estacionamiento independiente al norte). Inicialmente tuvo 97 tiendas y contaba con un total de 600 puestos para automóviles.

El nivel superior del cuerpo en “L”, donde destaca al oeste el volumen destinado al supermercado (ocupado finalmente por la cadena Central Madeirense que para la época ya se convertía en la competencia de CADA), conecta la avenida Francisco Solano López por medio de escaleras y una rampa al nivel principal (planta baja comercial). La segunda pieza, rodeada por cómodos pasillos y abierta la calle, contempla la existencia de un espacio central a doble altura donde el tratamiento de la luz se convierte en protagonista. En general, las tiendas ordenadas a partir de corredores perimetrales sin cerramientos, que mantienen al paseante entre las vitrinas y el exterior, junto a unos letreros comerciales de alta calidad gráfica, fueron claves en su imagen vanguardista en los años 70.

3. Vistas de algunos de los espacios del Centro Comercial Chacaíto. Arriba a la izquierda: el muy conocido (hoy desaparecido) Le Drugstore.

El centro comercial, ubicado, como ya se dijo, en un punto neurálgico de la ciudad y de interconexión del transporte público, facilitó el desarrollo y éxito de diversos comercios “ancla”. Al ya mencionado supermercado, se sumaron fuentes de soda (como El Papagayo y el Ovni), librerías (como El Acento y Lectura), varias agencias bancarias, cines (como los tres “cinemas” ubicados en el sótano), un teatro, discotecas (como El Hipocampo a nivel de la Solano y la Eva en el sótano), tiendas que representaban a las mejores marcas (Carnaby Street, Wilco, Adams o Vogue) y muy especialmente Le Drugstore, espacio de ambientación juvenil que ofrecía en su interior, además de una fuente de soda que destacaba por la originalidad de sus platos y el nombre que llevaban, una cantidad de mini tiendas destinadas, entre otras, a la venta de discos, tarjetería y cerrajería, todo bastante alejado de lo que su nombre parecía sugerir.

Recién inaugurado, el conjunto de 45.000 m2 de construcción, cuyo diseño original proponía la realización de una torre de oficinas sobre el centro comercial (la cual fue desechada), se convirtió de inmediato en ícono comercial en Caracas.

Antonio Pinzani, graduado de arquitecto en 1953 en la Universidad de Venecia, Italia, quien revalidó su título en la FAU UCV en 1963 y siempre estuvo muy vinculado a la colonia italiana en nuestro país, alcanzó con el Centro Comercial Chacaíto su obra más lograda y se abrió paso para que posteriormente fuera considerado para diseñar la Escuela Técnica de Catia (1972) y el Unicentro El Marqués (1973) edificaciones que, pese a variar sus usos y sus escalas tienen claras vinculaciones con el de Chacaíto en cuanto al tratamiento espacial, volumétrico y ambiental. Más adelante se le contratará para proyectar la sede del Centro Social Ítalo-Venezolano (1980) y luego, asociado con Giampiero Pierucci Renta, a través de Pinzani + Pierucci, en 1991 el Edificio Sede Gerencial La Castellana; en 1995 el Centro Comercial La Colina, San Antonio de los Altos (estado Miranda); en 1996 el edificio sede de la Casa Oliveira, en Boleíta Norte; y en 1999 el Centro Comercial Santa Fé.

4. Dos tomas de la fachada sur del Centro Comercial Chacaíto hacia 2014
5. La Plaza Brión de Chacaito.

Luego de la inauguración del Metro en 1983, Chacaíto acentuó su condición de nodo dentro de la ciudad y los alrededores del centro comercial se vieron beneficiados por prolongación de la peatonalización del Bulevar de Sabana Grande y la creación de la Plaza Brión ubicada sobre la estación del subterráneo. No obstante, su condición de edificio permeable le ha traído, en momentos en que el deterioro de la ciudad ha ido en franco aumento, problemas para poder defenderse de la inseguridad, y lo que antes fue lugar de referencia por la variedad y calidad de los usos que ofrecía hoy ha dejado de lado el toque de exclusividad que lo distinguía a favor de una mayor mimetización con lo que existe en su entorno.

Acreedor del Premio Municipal del Distrito Sucre en 1970 en la IV Bienal Nacional de Arquitectura, a pesar de sus años y alteraciones, y de la imposición de la nueva tipología del “mall” (ensimismado y aislado de su entorno) que introdujo una nueva forma de vivir la ciudad, tal y como se señala en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) el de Chacaíto “sigue siendo considerado por muchos, desde el punto de vista arquitectónico, como el mejor centro comercial de la ciudad”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

1, 2 arriba y 3 arriba derecha. Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980

2 abajo. https://i.pinimg.com/originals/96/fe/02/96fe025c42d20858f25b04887a970095.jpg y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3. https://elestimulo.com/bienmesabe/le-drugstore-el-espiritu-caraqueno-de-los-70/ y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4 arriba. http://guiaccs.com/obras/centro-comercial-chacaito/

4 abajo. https://venezuela.bienesonline.com/ficha-local-venta-caracas-distrito-federal_LOV110199.php

5. https://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_Bri%C3%B3n

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 263

El enigmático y a la vez excelente dibujo que apareció publicado en nuestro país por primera vez en la revista Punto nº 4 (noviembre 1961), acompañando una ponencia de Carlos Raúl Villanueva presentada en el VI Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos celebrado en Londres en julio de ese año, como respuesta a otra elaborada por Pier Luigi Nervi (1891-1979), lo habíamos elegido para ilustrar nuestra postal del día de hoy con la intención de dar luces sobre su origen y las condiciones en que se produjo, pero el intento ha sido totalmente infructuoso.

Confiados en que Antonio Granados Valdés, editor de Punto y admirador de la obra de Nervi, haya ofrecido una identificación correcta, es decir, que se trata del croquis del proyecto para un Centro de Exposiciones que el célebre ingeniero y arquitecto italiano propuso para Caracas en 1956, comenzamos a indagar a partir de allí y de que sin duda se encuentran en el trazo y precisión del dibujo claros indicios de la manera cómo el maestro italiano proyectaba. De inmediato surgieron las primeras preguntas: ¿de dónde provino el encargo? ¿en qué lugar estaría prevista su realización? ¿tenía Nervi contactos en Venezuela que le hayan motivado a adelantar la idea que se muestra?

1. Página 17 de la revista Punto nº 4, noviembre 1961, donde aparece por primera vez el dibujo que ilustra la postal

Sin tener respuestas y a sabiendas de que, por la información manejada por nosotros hasta ahora, Nervi nunca visitó nuestro país, en adelante lo que nos ha quedado es presentar solo conjeturas, algunas un tanto forzadas ¿sería Villanueva quien le comentaría en algún encuentro en que hayan coincidido, la necesidad cierta de que en Caracas hacía falta un espacio de importantes dimensiones para realizar exposiciones de gran envergadura? ¿le asomaría la opción de hacerlo en algún lugar en específico o le abrió simplemente la posibilidad? ¿sería más bien Granados el elemento vinculante?

Por otro lado, sin que hasta ahora hayamos logrado determinar dónde haya podido aparecer y luego de constatar que en lo consultado no se registra el proyecto aludido como parte de la cronología de Nervi, nos preguntamos también ¿de dónde tomó Granados el dibujo? ¿pertenecerá a alguno de sus libros ya publicados para entonces: Scienza o arte del costruire? caratteristiche e possibilità del cemento armato (1945), Costruire correttamente: caratteristiche e possibilità delle strutture cementizie ármate (1955) o Structures (1956)? ¿se tratará (aunque lo dudamos) de un obsequio de Nervi a Granados?

2. Carátulas de dos de los libros más importantes de Pier Luigi Nervi: Scienza o arte del costruire?. Caratteristiche e possibilitá del cemento armato (1945) y Costruire correttamente (1955)

Si tomamos en cuenta que en 1956 ya el maestro tenía 65 años, una larga trayectoria recorrida y que además poseía una filosofía que se resume en lo que definió en Scienza o arte del costruire? como “sensibilidad estática”, mediante la cual entiende que “El hecho de idear un sistema resistente es un acto creativo que se basa, solo en parte, en datos científicos; la sensibilidad estática que lo determina, queda como la sensibilidad estética, como una capacidad puramente personal, o mejor dicho, el fruto de la compresión y de la asimilación, llevado a cabo en el espíritu del proyectista, de las leyes del mundo físico’’, podemos concluir rápidamente que la imagen de nuestra postal recoge buena parte de este pensamiento.

También refleja lo que se conoce como el “sistema Nervi”: “un conjunto de soluciones técnicas que definen una nueva forma de construir, barata y rápida. Económico porque elimina encofrados de madera costosos e irrecuperables en la construcción de hormigón armado, y luego porque reduce los costos de materiales, limitando el espesor de los elementos resistentes (reduciendo así los pesos muertos). Rápido porque divide la obra en dos sectores autónomos, donde los operarios pueden trabajar en paralelo: por un lado la obra, donde se realizan las excavaciones, se realizan los cimientos, los pilares y todas las piezas fundidas; por otro, el solar de prefabricación, donde se preparan las piezas que se utilizarán para conformar las estructuras”, concepto que sin duda la perspectiva que hoy mostramos recoge en buena parte.

3. Cuatro obras de Pier Luigi Nervi. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Hangar para el aeropuerto de Orvieto (1936-1940), el Palacete de Deportes, Roma (1956-1960), el proyecto para la estación central de Palermo (1946) y el Salón de Exposición de Turín (1948)

Otra posible aproximación especulativa proviene de la similitud en cuanto al carácter que ofrece el dibujo que nos ocupa y lo que representa con el tratamiento del espacio que Nervi ya había mostrado en el Hangar para el aeropuerto de Orvieto (1936-1940), el proyecto para la estación central de Palermo (1946) o el Salón de Exposición de Turín (1948), siendo este último por proporciones y uso el más afín a nuestro objeto de indagación el cual, sin embargo, ofrece una sugerente condición curvilínea. También remite el croquis, en cuanto a la forma de concebir la estructura, a los apoyos del Palacete de Deportes, Roma (1956-1960) e incluso del Estadio Flaminio, Roma (1957-1959).

De tal manera se confirmaría lo expuesto por Ernst Mateovics en Nervi y el arte de la  «construcción correcta» (http://www.imcyc.com/revista/1998/agosto98/nervi.htm): “Los postes angulados penetran dinámicamente desde la oscuridad de los hangares hacia la luz, siendo visibles desde el exterior, y se separan desde las bóvedas reticuladas del interior. En los proyectos contemporáneos a los salones de exposiciones, podemos observar que la estructura portante se desarrolló en el interior como un todo. Este principio se repite en casi todos los proyectos subsecuentes de Nervi. Es notorio que él no quiso romper con la forma en que sus creaciones fueron interna o externamente experimentadas. (…) Esto significa que el espacio está encerrado por una membrana estirada sobre el esqueleto de la estructura portante, siendo evitadas las penetraciones que podrían acarrear problemas técnicos.”

Nervi enseñó como profesor de ingeniería en la Universidad de Roma entre 1946 y 1961 siendo maestro de numerosas generaciones de constructores. Hasta donde hemos podido indagar son pocos los dibujos que produjo de las características del que hoy presentamos, interesado siempre en mostrar la factibilidad de lo que proponía y no tanto ideas espaciales sugerentes las cuales más bien eran producto del afinamiento a través del cálculo.

Quizás nos corresponda enviar un archivo con la toma de la imagen a algún estudioso del personaje o a alguna institución dedicada a preservar la memoria y los documentos que en vida el maestro italiano produjera. Si logramos obtener una respuesta tal vez entonces podremos transmitir en una próxima ocasión un poco más seguridad de la que hoy hemos transmitido. Si además alguno de nuestros lectores nos puede echar una mano lo agradeceríamos enormemente.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 1. Revista Punto nº 4, noviembre 1961

2. https://www.maremagnum.com/libri-antichi/scienza-o-arte-del-costruire-caratteristiche-e-possibilita/153221455 y https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=30822902704&searchurl=an%3Dpier%2Bluigi%2Bnervi%26sortby%3D17%26tn%3Dcostruire%2Bcorrettamente&cm_sp=snippet--srp1--title4

3. https://www.urbipedia.org/hoja/Pier_Luigi_Nervi#/media/File:PierLuigiNervi.HangarOrvieto.jpg, https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/959664/la-poetica-concreta-de-pier-luigi-nervi-pionero-del-brutalismo, https://twicemodern.wordpress.com/2013/11/08/pier-luigi-nervi-an-italian-master-architect/ y https://www.pinterest.com/pin/510736413967884777/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 262

El 22 de octubre de 1899, año en el que es fechado el plano “Levantado … bajo la dirección del General Don Vicente S. Mestre” que hoy nos ocupa, Cipriano Castro entró triunfante a Caracas, tras sucesivas victorias en su avance hacia el centro de Venezuela, encabezando la denominada “Revolución Liberal Restauradora”, sublevación que se propuso restaurar la constitución de 1893, violada por el gobierno despótico de Ignacio Andrade, último representante de un decadente Liberalismo Amarillo.

Mestre, quien realizó el trabajo en tiempos de Andrade, estudioso de las artes militares, lleva a cabo un registro planimétrico de la ciudad, finamente dibujado, exacto y acucioso. Tanto la tipografía utilizada en la impresión por J. Lebégue & Cie. Bruxelles, Belgique, como la composición y legibilidad del dibujo, reflejan la condición de una ciudad de 70.000 habitantes antes de 1890. El original del plano (a color) mide 90 x 62 cms., está representado a escala: 1:5000 y fue encargado por el Concejo Municipal del Distrito Federal.

Según sus biógrafos, Mestre era un hombre “renacentista”. Nacido en Colombia y formado en la carrera de las armas, escribió numerosas obras sobre estrategia militar, política, geografía, filosofía, arqueología, literatura, derecho internacional, civismo y ética pública. Destacan, entre otras, la “Geografía Militar de Venezuela” y un proyecto para el Código Militar en Venezuela.

El general Mestre describe a través del plano a la capital de los Estados Unidos de Venezuela “dividida en seis parroquias y otras seis que la rodean”. La representación, también, acusa nuevos datos sobre el crecimiento de la ciudad: en primer lugar, muestra la intención de expansión en sentido noroeste, suroeste, este y sur, siguiendo los caminos de La Guaira, Antímano, Sabana Grande, y el cruce por Puente de Hierro hacia El Valle, respectivamente.

De igual forma, el plan de modernización del transporte se ve materializado con la inserción de sistemas de locomoción urbana que en forma concéntrica, van desde el centro a la periferia.  La construcción de 4 líneas férreas, 5 líneas de tranvías que se conectan en sus extremos con las estaciones de ferrocarril, y un buen servicio de “coches”, tal y como lo declaran los datos generales, hacen más compacta la ciudad y a su vez la expanden. Las redes de transporte se extienden hasta conectarse con las antiguas rutas de acceso y salida a la ciudad, donde se construyen las estaciones de tren, para facilitar las relaciones de intercambio entre Caracas y las parroquias foráneas.

Así, como se señaló, se establecen cuatro líneas férreas: Del Valle, al sur de la ciudad cruzando el Rio Guaire; el Gran Ferrocarril de Venezuela, estación de Antímano cercana a la plaza de Palo Grande; el Ferrocarril Caracas-La Guaira, que parte desde la estación Santa Inés; y el Ferrocarril Central, hacia Petare.

Los avances constructivos se hacen notar, con nuevos puentes (Puente de Hierro y Puente Independencia) para un total de 15, sistemas de transporte e infraestructuras de servicios.

El plano muestra una formalidad nueva traducida en una inserción del edificio en la manzana que no había sido atendida anteriormente. La construcción de dos edificaciones independientes de gran escala, comienza a abrir nuevas posibilidades urbanas: el Hospital Vargas, en antiguos terrenos del cementerio de San Simón, interrumpe la homogeneidad de la trama con una dimensión de casi dos manzanas de longitud; y el hipódromo, cercano a Quebrada Honda, se erige como un trazado independiente conectado por un camino. Así mismo, es importante notar la dimensión de la plaza Carabobo, aún mas grande que la plaza Bolívar.

Otro aspecto interesante es que las principales esquinas aparecen escritas sobre el plano en forma diagonal, pero además se superpone otra nomenclatura para calles y avenidas: un sistema cartesiano de numeración a partir de la esquina de Catedral, que se extiende con avenidas numeradas en forma consecutiva hacia los cuatro puntos cardinales. En otras palabras, coexisten dos formas de identificación como referencias para la orientación dentro de la urbe.

El crecimiento del damero se comienza a desdibujar limitado por la geografía y ya el plano sugiere que la receta inicial de regularidad y repetición sugerida en el plano de 1578, comienza a abandonarse. Ello se evidencia en la estructura de expansión hacia el este, hacia el noroeste (Estado Vallenilla), y al sur, hacia El Valle.

El Cementerio General del Sur permanencia fuera del área urbana, sin embargo al interior se encontraban aún el cementerio La Concepción al norte, y el Británico y el Alemán, enfrentados, al sur. Destacan en la periferia al este, la gran extensión de la Cuadra Guzmán, San Bernardino y el lote de la Hacienda La Guía.

Con el plano ya publicado Castro, proveniente de Valencia, consiguió tomar el poder y estableció un nuevo gobierno que transformaría a Venezuela y marcaría una ruptura con las formas anteriores de dirigir el país bajo el lema: “nuevos hombres, nuevas ideas y nuevos procedimientos”, tal y como señala Eduardo Cova en http://revolucionliberalrestauradora.blogspot.com.

IGV

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 261

Tal y como lo señala Wikipedia, la Procter & Gamble, también conocida como P&G, es una empresa multinacional estadounidense de bienes de consumo con sede en Cincinnati (Ohio), Estados Unidos. Fue fundada por William Procter y James Gamble en 1837 ambos originarios del Reino Unido el primero de Gran Bretaña y el segundo de Irlanda. Procter fabricante de velas y Gamble de jabón, al emigrar a los Estados Unidos se establecieron inicialmente en Cincinnati y se conocieron cuando se casaron con las hermanas, Olivia y Elizabeth Norris. Alexander Norris, su suegro, les hizo un llamado en el cual invitaba a sus yernos a ser socios. Así, el 31 de octubre de 1837, nace Procter & Gamble.

El vertiginoso crecimiento de la firma se inició entre 1858 y 1859 cuando sus ventas alcanzaron un millón de dólares llegando a contar con 80 empleados. Durante la Guerra Civil de Secesión, la compañía ganó licitaciones para suministrar al Ejército de la Unión jabones y velas. Además de incrementar su experiencia durante la guerra, los contratos militares introdujeron los productos de P&G en todo el país. Luego vino la comercialización de nuevas elaboraciones y en 1887 William Arnett Procter, el nieto de William Procter, comenzó un programa de reparto de utilidades que daba a los trabajadores una participación en la compañía, asumiendo correctamente que serían menos propensos a hacer huelga.

Más adelante comenzó el proceso de construcción de fábricas en otros lugares de los Estados Unidos, la diversificación de productos y el traslado a otros países convirtiéndose en una corporación internacional con la adquisición en 1930 de la compañía Thomas Hedley, con sede en Newcastle upon Tyne, Inglaterra.

Numerosos productos nuevos y nombres de marca se introdujeron a través del tiempo. P&G comenzó a ocupar nuevas áreas, siguió en su política de compra de otras firmas y en algunos momento de venta de algunas marcas que la habían caracterizado, llegando en enero de 2005, tras el anuncio de la adquisición de Gillette, a formar la mayor empresa de bienes de consumo del planeta colocando a Unilever en el segundo lugar. En 2014 P&G registró $81.100 millones en ventas.

Hoy en día P&G cuenta con operaciones en aproximadamente 70 países alrededor del mundo y sirve a los consumidores con uno de los portafolios más fuertes de marcas entre las que destacan, entre otras: Ace, Always, Ariel, Gillette, Head & Shoulders, Pampers, Pantene, Secret y MUM.

Este enorme consorcio tiene una historia propia en el país que se remonta a 1947 cuando un importador trajo por primera vez a Venezuela la marca de detergente Ace. El año siguiente México se convirtió en la primera subsidiaria de P&G para toda Latinoamérica y en 1950 se anuncia la apertura de oficinas en el país, momento en que la compañía pisa por primera vez Sudamérica. En 1952 se inaugura la primera planta de operaciones en tierras venezolanas; en 1957 P&G Venezuela crea un nuevo departamento: Investigación y Desarrollo de Productos, con el objetivo de estudiar los hábitos del consumidor y sus preferencias para desarrollar nuevas alternativas que cubran sus necesidades; en 1969 se produce el lanzamiento del detergente Ariel que se vio acompañado con un crecimiento continuo a lo largo de los años; y en 1981 se abre una nueva y moderna planta en Barquisimeto que permite a P&G la introducción de nuevos productos.

Es a comienzos de la década de los años 1990 tras 40 de permanecer en el país cuando P&G toma la decisión de ubicar en Caracas su sede principal para Latinoamérica, concebida como centro de investigación y desarrollo de productos para la región. Para ello se selecciona y adquiere para la realización del proyecto un lote localizado en la urbanización La Trinidad en un importante cruce vial.

1. Terrenos de la antigua hacienda La Trinidad a comienzos de los años 1940
2. La urbanización desarrollada durante los años 1950 y el letrero que la identifica desde entonces.

Vale recordar de la mano de https://iamvenezuela.com/2016/08/hacienda-la-trinidad/ que lo que hoy conocemos como La Trinidad fue en 1582 un hato ganadero fundado por Alonso Andrea de Ledezma. Mas adelante, durante el siglo XVIII, convertida en hacienda, comienzan las actividades agrícolas mediante el cultivo de café y de la caña de azúcar, época en que se construyó el trapiche y la casa colonial siendo el sacerdote Ignacio Rengifo Pimentel su propietario en 1740.

“A comienzos del siglo XIX, la hacienda es adquirida por la familia Vegas, quienes la venden, en 1919, al Dr. Rafael González Rincones. El Dr. González  mantuvo las siembras de caña de azúcar y café hasta 1945, fecha en que decidió producir tabaco y ordenó la construcción de siete secaderos de ristras de tabaco al arquitecto Bastianini. Luego, decide vender la mayor parte de los terrenos de la hacienda para construir la ciudad satélite de Caracas, llamada La Trinidad. (…) En 1965 los restos del trapiche fueron vendidos al escultor holandés, Cornelis Zitman. Para esa fecha, del trapiche solo se encontraba en pie la chimenea, cuatro muros y una rueda hidráulica. A partir de estas estructuras, Zitman construyó una casa que está en los espacios de la Hacienda La Trinidad”, Es así como desde 1950, tras la venta de los terrenos por parte de Rafael González Rincones, la zona se desarrolla y urbaniza como “ciudad satélite” de Caracas contemplándose dos sectores: uno industrial y otro residencial. La sede de la P&G se ubicaría justo en el borde entre uno y otro.

3. Vista satelital de la urbanización La Trinidad con la ubicación del edificio de la Procter & Gamble

Para diseñar la edificación se convoca en 1991 un concurso privado resultando ganadores los arquitectos Edmundo Diquez, Oscar González, Jose Rivas y Oscar Diquez, todos pertenecientes a la firma Diquez, Gonzalez & Rivas, Arquitectos (DGR).

4. El edificio de la Procter & Gamble y su entorno inmediato.
5. Edificio de la Procter & Gamble. Vista del espacio central, planta tipo y corte transversal
6. Edificio de la Procter & Gamble. Dos vistas exteriores y fachada este

La obra se terminó en 1993 y se puso en servicio en 1997 correspondiéndole a DGR ser los responsables, también, de la gerencia de proyecto.
Este edificio de oficinas de 12.000 m2, que, como ya se adelantó, ocupa un terreno en esquina y ”pone de relieve el carácter simbólico de la arquitectura y la idea de ciudad”, como señala Iván González Viso en la nota que lo acompaña en Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), tiene unos 30 metros de altura (planta baja y nueve pisos). Su planta es en L, dejando dos aberturas a escala urbana, una de ellas como remate de la avenida La Trinidad. Alberga tres divisiones de la empresa multinacional: laboratorios y dependencias técnicas (primer y más bajo edificio), P&G Latinoamericana (cuerpo este) y P&G Venezuela (cuerpo sur).

González Viso resumirá: “Con un lenguaje sólido y coherente, la obra, al igual que otras de los autores, se caracteriza por el uso con maestría del ladrillo y tablillas obra limpia, ventanas remetidas continuas, una magnífica plaza cubierta, pérgolas en las terrazas, la integración espacial entre ambientes y la iluminación cenital. La pieza es un potente paralelepípedo que se conjuga con otros sólidos geométricos, lo que genera llenos y vacíos, masa y transparencia. Emparentada con el edificio Atrium (1988), la obra replica el atrio, pero con mayor pureza geométrica y a mayor escala. La forma del paralelepípedo, que le otorga su imagen corporativa se completa con macrocerchas, soportadas por el apoyo en la esquina, lo que da la sensación de un gran edificio pórtico. La planta baja incorpora un plástico cerramiento metálico en tono azul, obra del artista Rafael Barrios (1947)”.

8. Arquitectura HOY, nº 231, 5/12/1997

En fechas próximas a su inauguración Mario Quirós escribió para el número 231 de Arquitectura HOY (5/12/1997) un interesante artículo titulado «Monumento y deseo. Sede de la Procter & Gamble Latinoamérica», desde el que hace una muy atinada aproximación critica al edificio subrayando su condición de protagonista destacado dentro del entorno y de monumento que “redefine bruscamente el escaso perfil urbano existente, a través de una clara voluntad emblemática, propia de edificios contemporáneos de gran carácter simbólico empresarial, que al igual que catedrales de otros siglos, dan origen a objetos arquitectónicos de espacios bondadosos y envueltos en su particular misterio”.

La idea fuerza resumida “en una ventana marco gigante que construye un vacío monumental como aporte espacial más significativo, dando un sentido diverso y sorprendente a la plaza interna privada que agrupa toda la composición” llevan a Quirós a mirar como parte de la misma tipología al edificio de la Ford Fundation, Nueva York de Kevin Roche, John Dinkeloo & Asociados (1963-68) con la diferencia de que en este caso el elemento ordenador se trata de un espacio interior aclimatado que ve hacia y se deja ver desde la ciudad, mientras que el de la sede de P&G, abierto, no tiene ciudad alrededor sino un vecindario de baja altura y visuales largas hacia el exuberante paisaje natural caraqueño. También remite Quirós a revisar la obra de Teodoro González de León y en particular la embajada de México en Brasilia (1972-75) o el Palacio de Justicia Federal en México D.F. sacando éstos también clara ventaja sobre el edificio que nos ocupa a la hora de materializar un concepto íntegro y no sólo integrador.

En otro pasaje Quirós se atreve a decir que la sede de P&G es uno de esos edificios que irradia mucho y dialoga poco, que rechaza más que acabar lo impredecible y que resulta ser una actuación más conquistadora que estratégica.

Otro asunto al que invita a pensar la sede de P&G es el relacionado con el espíritu y equidad que tienen sus espacios abiertos, disfrutables únicamente por los empleados de la empresa cuando sus proporciones son definitivamente urbanas. “El edificio P&G concebido radicalmente separado de la calle, hace que sólo participe de ella desde su interior, creando una atmósfera muy especial, silenciosa y muy agradable en la articulación de todos los usos”, matizará Quirós.

En el año 2005 el emblemático edificio de la P&G, que por disminución de su nómina rentó parte de sus espacios a otra importante transnacional (Nestlé), fue declarado como Bien de Interés Cultural de la Nación por el Instituto del Patrimonio Cultural según Gaceta Municipal Extraordinaria Nº 128-04/2005.

Procedencia de las imágenes

Postal. http://guiaccs.com/obras/edificio-procter-gamble/

1 y 2 . https://haciendalatrinidad.org/quienes-somos/ y http://guiaccs.com/zona-8/

3. Google Earth

4 y 7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

5 y 6. http://guiaccs.com/obras/edificio-procter-gamble/, Arquitectura HOY, nº 231, 5/12/1997 y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 260

La quinta Las Guaicas (que también en ocasiones se encuentra escrita como Las Guaycas) es reconocida como la primera casa moderna del país. En ella se observa una composición volumétrica trabajada según el dictado de patrones neoplasticistas que pasaron a formar parte muy temprano del repertorio de lo que se denominó “estilo internacional”.

Proyectada y construida a comienzos de los años 1930 (entre 1931 y 1933) del siglo 20, su nombre alude en plural a una planta espinosa que se encuentra en las sabanas de bancos, esteros y bajíos. Por su parte el DRAE iguala guaica a yanomami dando pie a la acepción “waica” (pueblo indígena de Venezuela de origen Caribe) y, en otros lugares se afirma que es sinónimo de “lanza” en lengua aborigen del valle de Caracas ligada, a su vez, a la muerte del cacique Tiuna “quien al parecer fue el último en caer, con una media espada enastada en el palo de guaica” tras enfrentarse a las huestes de Diego de Losada.

Las Guaicas se encuentra ubicada en Campo Alegre, urbanización construida en los terrenos de la hacienda Pan Sembrar, diseñada por el arquitecto Manuel Mujica Millán (1897-1965) entre los años 1929 y 1932 para el ingeniero Carlos Heny Benitz, último propietario de la estancia colonial.

Mujica Millán, natural de Vitoria (España) estudió arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona obteniendo el título de arquitecto en 1925. En 1927, llega a Venezuela contratado para corregir las fundaciones del hotel Majestic de Caracas (frente al teatro Municipal); concluye el edificio y decora algunos de sus salones.

1. Plano de la urbanización Campo Alegre con la ubicación de las casas proyectadas por Manuel Mujica Millán.

Formado bajo los principios del urbanismo noucentista catalán, Mujica concibió Campo Alegre con calles arboladas, diagonales, y ramblas donde se construyeron villas de distintos estilos arquitectónicos. El eje compositivo de la urbanización de orientación norte-sur tiene en su parte central una “alameda” con espejo de agua y fuente, que remata en la Capilla de Nuestra Señora del Carmen con El Ávila como telón de fondo.

Mujica, quien a la postre contraerá nupcias con Bertha Heny Benitz, hermana del propietario de las tierras, proyectará en Campo Alegre hasta 36 quintas de las cuales tres, todas en estilo internacional, le servirán de morada siendo Las Guaicas una de ellas.

Si algo ha ocurrido con Las Guaicas es que ha sido objeto de atención en numerosos textos críticos y descriptivos, que se nutren en su mayoría de lo que Juan Pedro Posani expresó inicialmente en Caracas a través de su arquitectura (1969), cuando al describir la expansión hacia el este de las nuevas urbanizaciones caraqueñas, logra detectar la aparición de “algunos ejemplos de arquitectura cuyos planteamientos y formas derivan de la experiencia europea de la década del 30” en los que se manifiestan “la sencillez y articulación de la volumetría cúbica, la eliminación de recursos decorativos, la ausencia del uso del color, el estudio más racional de las plantas y de la distribución espacial en función de una organización familiar que se considera nueva”, grupo al que sin duda pertenece Las Guaicas.

Sin embargo, para Posani el comportamiento de estas nuevas quintas quedará reducido a aspectos esencialmente formales ya que en fondo no “existen en Venezuela las razones de orden económico-social que han sostenido los cambios arquitectónicos europeos de los años 30”. Por tanto, la difusión en Caracas del “estilo internacional” transformado en “estilo moderno” habría que entenderla como parte de una forma de actuar en el que es considerado por los arquitectos como un recurso más a incorporar dentro de un repertorio, es decir, como “la repetición o la adopción de una colección de formas y de cierta gramática de composición, independientemente de las correspondientes condiciones y oportunidades de desarrollo”.

2. Dos tomas de la quinta Las Guaicas. La primera de los años 1940. La segunda del 1990

Es teniendo estas consideraciones por delante que debe entenderse el rol jugado por Mujica Millán en general y en particular por Las Guaicas en el desarrollo de la arquitectura moderna en Venezuela en su condición de pionera, sin perder de vista que se trata de un interesante ejemplo de arquitectura racionalista con el que Mujica experimenta a la par que va diseñando quintas neo-barrocas, neo-coloniales o de estilo vasco. El detalle es que el capítulo moderno de este laboratorio lo tendrá a él y su esposa como destinatarios de los más vanguardistas ejemplos.

Así, en Las Guaicas se manifiesta una vez más la capacidad desarrollada por Mujica de organizar el espacio interno con calidad propia presente en obras de diferentes estilos. Posani explicará cómo “sus espacios estructurados en constelaciones de núcleos relativamente autónomos, son todos caracterizados como unidades en sí y a la vez son unificados por una señalada intención de enriquecer, con una variada experiencia del observador, la vivencia interna. (…) Hablábamos de una constelación de espacios: eso implica un recorrido, una secuencia visual. En sus obras de estilo internacional estos episodios espaciales se hacen más compactos, más fluidos y la lectura de ellos se hace más dinámica y unitaria”.

3. La espacialidad interior de la quinta Las Guaicas.

Al igual que en otras quintas realizadas por Mujica en el mismo estilo, en Las Guaicas “abundan fuertes contrastes de escala, una prolija manipulación de los volúmenes, violentas diferencias de alturas, muy próximas entre sí para acentuar el contraste, escaleras de desarrollo imprevisible, la iluminación natural dosificada estratégicamente y los detalles ingeniosamente funcionales”.

Más concretamente, tal y como se señala en el artículo dedicado a la casa en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) redactado por Iván González Viso, “la casa se implantó en el lote formando una ‘L’ y su programa se organizó en una sucesión de espacios notables. La fachada muestra prismas sostenidos por pilares, organizados según una retícula geométrica expresada en forma consistente en la composición”.

4. Planta, detalle de la fachada y uno de los baños de la quinta Las Guaicas.

William Niño Araque al describir la quinta que nos ocupa en el capítulo “La casa como tema de abstracción. Inicio de la modernidad”, del catálogo de la exposición La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela (1989), señalará: “La espacialidad de Las Guaicas recoge para la arquitectura venezolana del siglo XX un aspecto de relevante interés: su sinceridad. Sinceridad reproducida en la coherente respuesta interna de su vacío al complejo juego de su volumetría externa. Sinceridad expresada en el despojo de ornamentación y, sobre todo, en el asombroso desarrollo de su escalera interna, la cual representa una sucesión de situaciones inéditas y de espacios memorables para la arquitectura venezolana del siglo XX”.

Desde otro ángulo, Hannia Gómez en https://fundamemoria.tripod.com/id30.html  expresa lo siguiente: “Y así como no hay obra de arquitectura ingenua, no hay arquitecto no contaminado. Contemplemos Las Guaycas: las múltiples superficies vidriadas dan una luminosidad selectiva a los ambientes (creemos estar en un inmueble de la rue Mallet-Stevens; la luz del trópico se tamiza y difunde una claridad de un blanco amable, casi mediterráneo); la articulación de la volumetría cúbica se hace con la complejidad usoniana de una pradera distinta, pero ni es una articulación sólo cubista, ni una articulación sólo neoplástica: adivinamos aquí el barroquismo fluido de un Noucentismo rezagado, que eliminado de recursos decorativos, ausente del color … transita, con una sabiduría personal, hacia el racionalismo».

Como ya asomamos, Mujica proyectó entre 1929 y 1932 en Campo Alegre tres casas las cuales habitó y luego vendió sucesivamente. Hannia Gómez subrayará: “Son estas sus casas, sus residencias particulares, pero también sus esquicios, sus experimentos arquitectónicos y urbanos. Allí no diseña para otros: él es su propio cliente, es a él mismo a quien debe complacer a plenitud en el gusto arquitectónico; aquí podrá permitirse a sí mismo expresar con libertad su voz más personal, aquí desnudará de estilos su arquitectura, y su corazón”.

5. Estado de deterioro de la casa en 2016

Tristemente dos de ellas han sido demolidas. A ello se suma el que toda la urbanización fue afectada desde 1992 por un desconsiderado cambio de zonificación que convirtió lo que pudo ser un verdadero museo de arquitectura en edificios dirigidos a personas con elevado poder adquisitivo.

Las Guaicas al día de hoy es la única quinta de las que queda en pie amparada por una frágil declaratoria desde 1993 como Monumento Histórico, que lejos de preservarla pareciera haber derivado en su estado actual de abandono y progresivo deterioro, dando la impresión de que sus propietarios esperan su desplome para beneficiarse de las prebendas constructivas que ofrece la ordenanza, sin que las autoridades competentes hayan movido un dedo para salvaguardar su conservación.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 3 y 4. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969

  1. Arquitectura HOY, nº 4, 13 de marzo de 1993

2. http://guiaccs.com/obras/las-guaicas/

5. https://entrerayas.com/2015/01/fotos-quinta-las-guaycas/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 258

Cuando entre septiembre y noviembre de 1995 se abrió en los espacios de la Galería de Arte Nacional la exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”, se materializó un reconocimiento que hacía tiempo este importante arquitecto venezolano merecía en solitario, luego de que en 1984 formara parte de “Los signos habitables”, primera muestra sobre arquitectura moderna realizada en Venezuela, junto a José Miguel Galia, Gorka Dorronsoro, Jesús Tenreiro, Fruto Vivas y Jorge Castillo.

Sanabria (1922-2008) había acumulado en casi 50 años de ejercicio profesional un importante número de realizaciones que se vieron realzadas por una cuidada curaduría a cargo de William Niño Araque, Mónica Silva Contreras, Carmen Cecilia Araujo y Gipsy Venegas (conservación y selección de documentos), apoyada en el impecable archivo que el arquitecto poseía, más las fotografías de Gorka Dorronsoro, Egilda Gómez e Isabel Carlota Rodríguez, todo lo cual fue recogido en un hermoso catálogo diseñado por Juan Carlos Fernández e impreso por Gráficas Armitano C.A., cuya portada ilustra nuestra postal del día de hoy. Con un tiraje de 1000 ejemplares, el texto central del catálogo, titulado “La arquitectura como ciudad. Apuntes breves para una aproximación a la obra de Tomás José Sanabria”, estuvo a cargo de William Niño Araque, los de las obras y proyectos los realizaron el propio Niño Araque, Mónica Silva y Carmen Araujo siendo estas dos últimas las responsables, además, de elaborar una detallada cronología.

1. Arriba: Tomás José Sanabria a comienzos de los años 1940 cuando aún era estudiante de arquitectura. Abajo izquierda: Bocetos extraidos de uno de sus cuadernos de viajes por el interior de Venezuela de su época de estudiante (1941-1945). Abajo derecha: Casa Vegas, El Rosal, Caracas, primera casa proyectada y construida por Sanabria (1941)

Tomás José Sanabria, como se recoge del catálogo, desde muy joven (1941) “se inicia en la arquitectura a raíz e una serie de visitas al interior en las que se muestra particularmente interesado por la arquitectura colonial”, período en el que “realiza uno de sus cuadernos de viajes por Venezuela más importantes. De esa experiencia conservará la costumbre que lo caracterizará como viajero: recoger en dibujos y descripciones escritas sus impresiones sobre geografía, clima, arquitectura y sociedad”. Producto de esta temprana experiencia realiza ese mismo año el proyecto de su primera casa para Armando Vegas en El Rosal (construida) en la que se “materializan los bocetos de arquitectura venezolana”.

Cursó Sanabria la carrera de ingeniería civil desde 1942 hasta 1945 en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), trabajando mientras estudiaba en la firma Constructora Vegas y Rodríguez Amengual que, además de la experiencia que le permitió acumular le costeó sus estudios universitarios en Estados Unidos, culminándolos y recibiendo en 1947 el título de Master in Architecture en la Graduate School of Design de Harvard University, Cambridge, USA. Allí fue discípulo de algunos de los más notables arquitectos modernos, Walter Gropius entre ellos, adquiriendo una sólida formación soportada en el racionalismo y el funcionalismo. A su regreso a nuestro país revalida el título en 1948 en la UCV y se incorpora en la planta docente de la Escuela de Arquitectura (adscrita en aquel entonces a la Facultad de Ingeniería) como profesor de composición arquitectónica, departamento del que es nombrado coordinador. Luego, en 1953, Sanabria sería uno de los miembros fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo siendo designado por el primer decano Willy Ossott como Director de la Escuela de Arquitectura.

2. Arriba izquierda: Dos tomas de la Casa Salas, San Bernardino (1950-1951). Izquierda abajo: Perspectiva del anteproyecto de la casa para el Dr. Enrique Sibletz, Altamira (1953). Derecha: Vista interior de la CasaSibletz, Altamira (1954)
3. Izquierda: Edificio de La Electricidad de Caracas (primera etapa), San Bernardino (1951). Derecha: Edificio Pardo e Hijos, parroquia Santa Teresa (1951)

Entre 1949 y 1953 Sanabria formará junto a Diego Carbonell, graduado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en 1944, una de las primeras oficinas de arquitectura creadas en el país: Carbonell y Sanabria Arquitectos. De esa sociedad saldrían una serie de obras de importancia, destacando un grupo de quintas de las que vale la pena citar la casa Salas (1950-51) en la urbanización San Bernardino, y las casas Casanay I (1949), la Tocorón (1950), la Pérez Michelena (1952) y la Sibletz (1953), todas en la urbanización Altamira, Caracas, que incorporan el pensamiento, en cuanto a reinterpretar el pasado colonial, que Villanueva había empezado a gestar desde la Reurbanización de El Silencio y que Juan Pedro Posani ubica como precursoras de lo que denominará como “arquitectura populista”. En ellas se ponen a tono la organización funcional y orgánica de la planta, la fluidez espacial y el carácter “nacional” dentro de una clara vocación moderna. De esta etapa también vale la pena resaltar los edificios para las Oficinas de Pardo e Hijos (1951) y para La Electricidad de Caracas (1951), así como el Grupo Escolar Carlos Delgado Chalbaud (1952-53), todos en Caracas, donde se  manifiesta un lenguaje claramente contemporáneo y empiezan a mostrarse las preocupaciones  vinculadas a la adaptación a las condiciones climáticas que luego Sanabria desarrollará de manera clara y contundente.

4. Hotel Humboldt, Pico El Ávila (1956-1957)
5. Arriba izquierda: Perspectiva del edificio San Carlos, Las Mercedes (1954). Arriba derecha: edificio sede del First National City Bank, Carmelitas (1958-1961). Abajo izquierda: Centro Comercial Mata de Coco, San Marino, Chacao (1957-1960). Abajo derecha: edificio sede del Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE), avenida Nueva Granada (1963)
6. Edificio sede del Banco Central de Venezuela, avenida Urdaneta (1960-1967)

Seguirá desde 1953 la etapa en la que abrirá su oficina como arquitecto independiente y realizará, entre otros: el edificio El Peaje en Caracas (1953), el hotel Prado del Río en Mérida con Julio Volante (1954), el edificio San Carlos en Las Mercedes, Caracas (1954), La Electricidad de Caracas en Guanape, Litoral Central (1956), el hotel Humboldt en el Cerro El Ávila, Caracas (1956-57), el Centro Comercial Mata de Coco, Chacao, Caracas ((1957-60), el First National City Bank, Caracas (1958-61), la Fábrica de Alimentos Heinz, San Joaquín, estado Aragua (1959-1961), el edificio sede del INCE, Caracas (1961-71) y la primera etapa del Banco Central de Venezuela (bloque bajo), Caracas (1962-67) por el que Sanabria obtiene el Premio Nacional de Arquitectura en la III Bienal de 1967, punto culminante en el desarrollo de una arquitectura hecha con el máximo cuidado en cuanto a su proceso constructivo y lección permanente de comportamiento ante las variables contextuales y ambientales.

7. Arriba izquierda: Foro Libertador, esquma del espacio protocolar frente al Panteón Nacional, parroquia Altagracia (1980). Arriba derecha: Torre administrativa del Banco Central de Venezuela (1967-1974). Abajo izquierda: BIblioteca Nacional, avenida Panteón (1975-1982). Abajo derecha: edificio sede de La Electricidad de Caracas (segunda etapa), San Bernardino (1972)

Luego, entre 1963 y 1988, asociado con su hermano Eduardo Sanabria, graduado en Berkeley, California, (conformando desde 1972 la firma Sanabria Arquitectos S.A.), se ejecutarán entre otras las siguientes obras: la segunda etapa del Banco Central de Venezuela (torre financiera), Caracas (1967-74), la Comandancia General del Ejército, Fuerte Tiuna, Caracas (1967-71), dos etapas del conjunto para la Electricidad de Caracas, San Bernardino, Caracas (1970-95), el Plan Maestro para el Foro Libertador, Caracas (1975-95) y, asociados a él, la Biblioteca Nacional (1975-82) y el Archivo General de la Nación (1975-95).

8. Ampliación del Conjunto BCV y Plaza Juan Pedro López, parroquia Altagracia (1991).

La última etapa de la trayectoria profesional de Sanabria (1989-2008) la recorrerá junto al arquitecto Gustavo Torres y su hija la diseñadora Lolita Sanabria de Pérez Hernández bajo la firma Sanabria Arquitectos S.C. A ella pertenecen la Ampliación del Conjunto BCV y la Plaza Juan Pedro López, Caracas (1991).

Sanabria es uno de los máximos representantes de la segunda generación dentro de la arquitectura venezolana del siglo XX, grupo formado mayoritariamente en el exterior al que se sumarán las primeras promociones de arquitectos graduados en el país, en la que estaría acompañado por: Martín Vegas, Juan Andrés Vegas, Moisés Benacerraf, Julián Ferris, Diego Carbonell, José Miguel Galia, Emile Vestuti, Julio Volante, Carlos Guinand Baldó, Fruto Vivas, Oscar Carpio, Carlos Celis Cepero, Guido Bermúdez, Pedro Lluberes, Jorge Romero Gutiérrez, José Antonio Ron Pedrique, Dirk Bornhorst, Pedro Neuberger, Miguel Salvador y Díaz, Tony Manrique de Lara, Santiago Goiri, Alejandro Pietri, Augusto Tobito, Mario Bemergui, Federico Beckhoff, Klaus Heufer, Jaime Hoyos, Juan Pedro Posani, Graziano Gasparini, Ernesto Fuenmayor, Carlos Brando, José Manuel Mijares, Manuel Sayago, Víctor Fossi, José Hernández Casas y Miguel Casas Armengol. Su condición señera se acrecienta no sólo al superar su obra el filtro del confort climático funcional y racionalmente incorporado al diseño como requisito primordial para hacer buena arquitectura, sino por la igualación que en él se da entre ética y estética, verdadero  aggiornamento de la caracterización “específica”, expuesta por Quatremère de Quincy en el siglo XIX.

Como una síntesis breve de  la evolución de la arquitectura de Sanabria, del capítulo del texto central del catálogo titulado “La piel como emblema de internacionalidad”, rescatamos lo siguiente: “El compromiso de Sanabria con la arquitectura moderna no cesó intempestivamente para ser sustituido por  un ‘regionalismo’ a ultranza. En su trayectoria se reflejan cambios graduales, asimilaciones paralelas, tratamientos alternos. Su arquitectura efectúa un atractivo matrimonio entre un estilo internacionalista y los visos de regionalismo fundamentados en la interpretación del lugar”.
Niño Araque en su escrito resalta de Sanabria, además, su virtuosismo como dibujante recogido en sus cuadernos de viaje, la permanente preocupación por el rol que juega cada edificación en la construcción de la ciudad, su incansable actitud de proponer mejoras en ella y para ella y, finalmente, la inocultable presencia del clima y la luz, todo lo cual se refuerza por su condición de piloto que supo recoger desde el aire el comportamiento los vientos, la geografía y la meteorología en el  valle de Caracas. Ello le permite a Niño Araque expresar: “Cuando la luz dominada desde la naturaleza se introduce en un edificio construido a partir de materiales auténticos y geometrías instaladas sobre la geografía (no solamente natural sino también histórica), la arquitectura adquiere su sentido, temperatura y riqueza, porque la naturaleza está hecha de materia, geometría y luz, esta vez dominada desde la conciencia del lugar.”

La exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra” se abrió el domingo 10 de septiembre y cerró el 19 de noviembre de 1995 y fue una de las más relevantes realizadas durante una década en la que se hicieron grandes eventos de este tipo. Para su montaje, fruto del trabajo de dos años, se revisaron 12.000 planos, 300 proyectos, cuadernos de viaje, de construcción, apuntes, fotografías, dibujos y maquetas.

9. Número 123 del semanario Arquitectura HOY, sábado 9 de septiembre de 1995

Ya desde el día anterior a la apertura el semanario Arquitectura HOY le empezó a dar cobertura dedicando su número 123 a la publicación del artículo “El dibujo según Tomás José Sanabria” de Mónica Silva Contreras, el cual ocupó un importante espacio y labre las puertas para conocer como Sanabria pensaba a través de la manera como se expresaba, bien sea para recoger sus impresiones al visitar un lugar o al llevar adelante una idea que se convertirá luego en proyecto y finalmente en construcción.

En el número 126 del 21 de octubre se publicó “La corona de la ciudad” de María Fernanda Jaua, texto dedicado al hotel Humboldt que surgió como respuesta a una pregunta lanzada desde el semanario buscando indagar acerca de lo que representaba la obra de Sanabria para profesionales y académicos. En ese mismo número apareció el ciclo de conferencias que acompañó a la exposición en la que se tocaron seis temas: Caracas: estudios, crecimiento y desarrollo; Aproximación a la obra de Tomás José Sanabria; Perspectiva de una obra; La arquitectura en los años 50; Tomás José Sanabria Arquitecto, proyecto museístico; y Arquitectura moderna y patrimonio.

En respuesta a la misma pregunta ya asomada, Manuel Delgado publicará en Arquitectura HOY el 28 de octubre (nº 129) el polémico artículo “SANABRIA amor y odio por la ciudad” y más adelante, teniendo la obra de Sanabria en mente, Azier Calvo dará inicio a su columna “En clave” con el texto “Otra manera de leer los años 50” que apareció en el nº 132 del 11 de noviembre.

Desde la muerte del arquitecto su hija Lolita se ha dedicado con mucho tesón a velar por la conservación de los archivos de la que fue una de las más importantes oficinas de arquitectura a nivel nacional, los cuales conforman la Colección Sanabria. Con el apoyo de la Fundación Alberto Vollmer, que ha ofrecido sus espacios, se ha creado un lugar donde se conservan de manera óptima los documentos de la Colección. También ello ha dado pie a la creación de la página tomasjosesanabria.com en la que se recoge su vida y obra y se puede consultar la recopilación, catalogación, escaneo y montaje en programa digital llevado adelante, lo que facilita las labores de investigación a través de un cuantioso y valioso material.

ACA

Procedencia de las imágenes.

Catálogo de la Exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”, Galería de Arte Nacional, 1995.

Colección Crono Arquitectura Venezuela.

Colección Fundación Arquitectura y Ciudad