1943•La Congregación de Los Maristas concluye la construcción y el equipamiento del Colegio Nuestra Señora de Chiquinquirá, ubicado en la avenida Santa Rita, Maracaibo, estado Zulia, inaugurándolo el día 31 de julio.
Esta Congregación había llegado al estado en 1925, abriendo un pequeño colegio ese mismo año en la esquina de Bella Vista y Pichincha con el nombre de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Por el incremento del número de los estudiantes fue necesario mudar su sede a la calle Santa Elena y nuevamente en 1935, viéndose obligados a fundar un nuevo colegio, el Champagnat.
En 1943, con la intención de unir los dos institutos, se proyecta una edificación educativa de mayor capacidad y se pone la primera piedra del plantel de la avenida Santa Rita.
El nuevo colegio fue dotado de amplios salones, laboratorios y auditorio, otras variadas facilidades así como de un enorme campo deportivo y de educación física y una hermosa capilla (terminada en 1944) con frescos en el techo realizados por el artista visual (pintor, escultor) y poeta de origen vasco, Carlos de Solaeche (1911-1965).
El colegio, sigue funcionando hoy día, con menor número de hermanos, más seglares, mixto, buen nivel educativo y el edificio en muy buen estado de conservación.
1946•Luego de dos años de proyecto y construcción el Banco Obrero concluye la Urbanización Urdaneta, en Maracaibo, estado Zulia, proyectada por el maestro Carlos Raúl Villanueva (1900-1975) y el ingeniero Francisco Carrillo Batalla (1916-1994) (Ingeniero, Universidad de Bruselas, Bélgica, 1936; Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas. Universidad Central de Venezuela, 1939 y Postgrado en Ingeniería Estructural en el Illinois Institute of Technology, USA).
1943•La empresa Creole Petroleum Corporation construye y pone en funcionamiento el Club Creole Maracaibo como parte integral de la Colonia Creole de la capital zuliana. Como era costumbre en estos campos se creaban clubs recreacionales categorizados, separando los gerentes y personal de cargos altos o claves dentro de las organizaciones («nómina mayor») de otros clubs construidos y equipados para la «nomina menor».
El Club Creole Maracaibo, se le conoce hoy como «Lago Maracaibo Club», es de carácter privado solo para socios, y está mantenido en prístinas condiciones, muy modificado de su estructura original.
La piscina del Club Creole Maracaibo, con una pérgola para proteger las pieles delicadas de algunos usuarios.
Casi todos los Campamentos o Colonias de la petroleras extranjeras operando en el país tenían una estructura similar: (en la parte baja izquierda de la imagen) el edificio de oficinas, cuyo tamaño estaba en correspondencia con la importancia de la explotación y su producción, con estacionamientos cercanos para los no residentes de la colonia y un garaje techado para los vehículos de los gerentes; el laboratorio de geología; los edificios de tres pisos de viviendas del personal extranjero soltero, rodeado de comedor, cocina y otras dependencias de apoyo; las viviendas familiares del personal técnico extranjero, aisladas, rodeadas de jardines, en algunos casos elevadas del suelo; en el extremo opuesto del acceso al complejo, las instalaciones y vivienda del Gerente General, aisladas, rodeadas de vegetación con árboles altos y, a poca distancia, la residencia para los invitados y los maestros de las escuelas. En el centro del conjunto, a distancia peatonal por caminos sombreados, el club recreacional con su piscina (parte cubierta con una pérgola para producir sombra y proteger las pieles no acostumbradas al sol zuliano), la pista de baile, las canchas de tenis y un cine al aire libre. Es de notar que, a causa del inclemente sol y calor, la distancias entre los diferentes puntos del conjunto son reducidas, las caminerias bien trazadas y sombreadas, como ya se afirmó.
1944• El 19 de diciembre de 1929, el presidente del estado Zulia, general Vincencio Pérez Soto, inaugura en Maracaibo el primitivo Aeropuerto Grano de Oro, la primera terminal aérea construida en el Zulia.
El terreno lo adquirió el Gobierno regional con una extensión de un millón de metros cuadrados ubicado en el sector La Macandona del municipio Chiquinquirá, propiedad que pertenecía al señor José Oliva, y para el momento de la compra era patrimonio de José María Camarillo.
El nombre del aeropuerto viene del mismo sitio de su ubicación, porque allí mismo estaba el famoso Hato Grano de Oro.
Con el tiempo y el incremento del tráfico aéreo en la región petrolera y buscando disponer de unas modernas instalaciones terrestres y poder sustituir su flota de hidroaviones que utilizaban las aguas del lago para acuatizar, en 1930 se inicia en firme la construcción del proyecto de un moderno aeropuerto proyectado por el arquitecto Luis Eduardo Chataing y la colaboración de la Pan American Airways, Inc. En la obra, dirigida por ingenieros venezolanos, se incorpora el ingeniero León Jerome Hoet, quien adelanta la construcción casi hasta terminarla, pero por la rutina extenuante del trabajo y las muchas horas que debía permanecer a pleno sol supervisando y montando hangares, la primera estación de pasajeros y la pista de aterrizaje, el profesional belga no resistió la intensidad de estas tareas y murió el 18 de enero de 1944 (a los 52 años) pocos meses antes de la puesta en servicio del aeropuerto.
El Aeropuerto «Grano de Oro», fue construido entre los años 1930 y 1944, sirvió a la ciudad de Maracaibo, estado Zulia, hasta el año 1969, momento en el cual fue puesto en servicio el Aeropuerto del Caujarito.
Este nuevo aeropuerto bautizado Aeropuerto Internacional “La Chinita”, nombre de la patrona zuliana, se empezó a construir en 1964, para ubicarlo fuera del contexto urbano, ya que el Grano de Oro estaba rodeado de viviendas en sus cuatro lados, lo que impidió ampliar las pistas, (la única pista en servicio de las 4 existentes, tenía 2 km de largo, suficiente para aeronaves de hélice de pistón y turbohélices, no obstante diariamente despegaban de ella aviones a reacción tipo DC-9-14 y Boeing 727-100, capaces de despegar de pistas cortas).
Lamentablemente pocos meses antes de la puesta en servicio del nuevo aeropuerto, el 16 de marzo de 1969 al despegar del Aeropuerto Grano de Oro se precipitó a tierra el vuelo 742 de Viasa entre el barrio Ziruma y la urbanización La Trinidad, muriendo en el accidente 115 personas.
Actualmente en las viejas instalaciones de la terminal del Aeropuerto Grano de Oro funciona la sede de la Facultad Experimental de Ciencias de la Universidad del Zulia.
En la imagen (c. 1964) se registra el recibimiento que se le dio al Presidente Raúl Leoni en el Aeropuerto Grano de Oro a su llegada a la capital zuliana.
1931•El Ministerio de Obras Públicas (MOP) avanza en los trabajos de construcción del nuevo Teatro Baralt, ubicado en el cruce de las calles Venezuela y Urdaneta (esquina de la Plaza Bolívar), Maracaibo, estado Zulia, de acuerdo al proyecto del arquitecto de origen belga, León Jerónimo Hoet (1891-1944), realizado para sustituir al antiguo Teatro, que había sido inaugurado el 24 de julio de 1883 y demolido en 1928.
HVH
Una vista lateral del Teatro Baralt, Maracaibo, estado Zulia, tomada desde la Calle Urdaneta, durante los trabajos de construcción realizados de acuerdo al proyecto del arquitecto de origen belga León Jerónimo Hoet (1891-1944).
Cuando el diario La Verdad es fundado en Maracaibo el 19 de abril de 1998 por Jorge Abudei, hacía un buen tiempo que la prensa diaria de circulación nacional con sede en Caracas se había convertido en importante tribuna para dar cabida a la reseña, la reflexión y la crítica sobre arquitectura, cubriendo el vacío que fueron dejando frustrados intentos por desarrollar proyectos editoriales que tuvieran en la publicación periódica de revistas su punto fuerte.
Así, desde comienzos de esa misma década se puede detectar cómo Juan Pedro Posani acompañó la creación de otro periódico (Economía HOY) primero con una página semanal fundamentalmente asumida por él entre 1990 y 1993, y luego a la cabeza del equipo de un semanario (Arquitectura HOY) que logró la hazaña de persistir desde 1993 hasta el año 2000 a lo largo de 358 números. Por su lado, Oscar Tenreiro y Francisco Sesto publicaban en El Diario de Caracas, Hannia Gómez, Federico Vegas y William Niño en El Nacional y Edgard Cruz y Abner Colmenares en El Universal, sin contar las colaboraciones esporádicas que aportaban en esos espacios otro significativo grupo de profesionales y académicos, reforzándose una tendencia que hace de aquel período un caso digno de estudio por la diversidad de enfoques, intereses y estilos con los que se asumía la labor periodística y divulgativa desde la arquitectura.
Siguiendo la tendencia señalada, y sin duda inspirada en ella, no deja de ser llamativo que a un mes escaso del lanzamiento de La Verdad (para ser más exactos el 24 de mayo de 1998), aparezca en el interior de su cuerpo D Bisagra, página de arquitectura que sentó sus bases en la iniciativa emprendida por los docentes e investigadores de la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD) de la Universidad del Zulia (LUZ) Francisco Mustieles y Lourdes Peñaranda, quienes, contando con la colaboración, entre otros, de los jóvenes Farid Chacón y Claudia Urdaneta, encontraron la oportunidad de abrir desde “la provincia” un espacio que no tuvo nada que envidiarle a los ya existentes en “la capital”.
El número 1 de Bisagra (que ilustra la postal del día de hoy) estableció la pauta de contar siempre con un artículo o tópico central, en este caso el texto titulado “Aldo Rossi: arquitectura analógica” firmado por Francisco Mustieles, y una columna lateral donde se incorporaban noticias de actualidad o notas de interés para los lectores, todo ello ordenado por una llamativa diagramación que buscaba darle identidad a lo que se convertiría con el tiempo en una colección. En particular, hubo en este primer número un marcado interés por utilizar la columna lateral para informar acerca de diversos concursos convocados a nivel internacional. El primer Comité de Redacción estuvo conformado por: Lourdes Peñaranda, Francisco Mustieles, Pablo La Roche, Víctor Fuenmayor e Ignacio Oteiza.
El abrir fuegos con una reflexión interpretativa basada en uno de los conceptos centrales de la producción teórica del recientemente fallecido Aldo Rossi (la ciudad análoga y con ella el papel que juega la memoria, asociados en este caso a la arquitectura), habla a las claras no sólo de las preocupaciones que en aquel momento embargaban a los editores en sus labores académicas, sino sobre el impacto que ya había dejado a su paso la posmodernidad como oportunidad para mirar la disciplina desde diferentes ángulos abriéndole el camino al tratamiento de los más variados temas.
El espectro de colaboradores y amplitud de asuntos tratados por Bisagra a lo largo de los casi tres años de perseverante labor y las 110 veces que apareció (22 en 1998, 33 en 1999, 43 en 2000 y 12 en 2001, hasta el 24 de marzo de ese último año), dan fe de que la página estuvo gobernada por un espíritu inclusivo y que rápidamente se convirtió en tribuna y válvula de escape de inquietudes contenidas y en oportunidad para mostrar lo que en la región se reflexionaba, enseñaba, proyectaba y realizaba, así como para poner en evidencia hacia dónde se quería apuntar.
También sirvió Bisagra para sentar las bases de lo que con el tiempo ha convertido a Maracaibo en referencia dentro del quehacer arquitectónico nacional, lo cual le ha permitido asumir hoy en día el liderazgo que Caracas ha ido abandonando. Clara señal de ello lo constituye la conformación en 1999 del grupo Nómadas -NMD- (oficina integral de proyectos fundada por Farid Chacón, Francisco Mustieles y Claudia Urdaneta, que hoy tiene una clara proyección internacional) que contó entre sus filas con muchos de los participantes de esta experiencia editorial. También se suman la organización desde 2011 por parte de otra importante oficina de arquitectura marabina (Arquitécnica, con Alberto Romero García a la cabeza) de varias versiones del evento “Maracaibo transversal: de lo real a lo imaginado”, la realización hasta 2017 de hasta diez convocatorias al Festival Internacional de Arquitectura y más recientemente, desde finales de 2017, la creación del IAAL (Instituto de Arquitectura de América Latina), signos de una vitalidad que, acompañada de importantes publicaciones, ha surgido como relevo desde el ámbito privado de la alicaída actividad académica universitaria, duramente golpeada por la infernal crisis que arropa al país.Bisagra obtuvo en 2001, junto a sus responsables, el Primer Premio a la mejor Publicación en Prensa sobre Arquitectura y Urbanismo, en el marco de la X Bienal de Arquitectura de Caracas (denominación que en esta versión se le dio a la Bienal Nacional de Arquitectura), organizada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV).
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.