Archivo de la etiqueta: Maracaibo

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 285

Convocado como “Concurso Nacional de Ideas” en octubre de 1995 por la Fundación Museo de los Niños de Maracaibo con el auspicio de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Zulia y la Dirección de Cultura de la Alcaldía de Maracaibo, el correspondiente al Museo de los Niños de Maracaibo tuvo su desenlace el 18 de enero de 1996. Ese día el calificado jurado integrado por Fruto Vivas, Ciro Caraballo, Alejandro Carruyo, Giovanni Villalobos, Inés Laredo y Francisco Bellorín seleccionó entre 20 propuestas provenientes de diferentes partes del país las que ocuparían los tres primeros lugares, siendo todas las galardonadas presentadas por arquitectos egresados de la LUZ.

El terreno seleccionado de 14.900 m2 con condiciones de clima semi-desértico tropical, destinado al desarrollo de un complejo de instalaciones educativas y culturales, estaba ubicado en la avenida San Francisco, cabecera oeste del Puente sobre el Lago “Rafael Urdaneta”, en jurisdicción del municipio San Francisco. En las bases del concurso se planteaba que “este museo deberá contribuir a que el niño aprenda y se desarrolle con el conocimiento y la cultura universal, de su entorno, de la zulianidad, importante componente de la venezolanidad y de todos aquellos aspectos esenciales del Zulia potencialmente museables”.

La idea ganadora identificada como “Un mundo de sonrisas”, presentada por los arquitectos Sergio González y Luisa Molero junto al entonces bachiller, que ya cursaba el último año de la carrera, Farid Chacón, consistió “en cuatro módulos o edificios, que representan los cuatro elementos básicos del patrimonio natural: aire, fuego, tierra y agua. Y en relación al patrimonio cultural se considera como tal las acciones del hombre sobre esos cuatro elementos y sobre las interrelaciones que se han producido y se producen entre ellos. Se habla entonces del edificio hombre y otros adicionales, como edificio energía y edificio Lago, ubicado totalmente sobre la superficie de éste. Además contará con un auditórium, sede de la Orquesta Sinfónica Juvenil, una biblioteca especializada en literatura infantil, una plaza de las etnias indígenas, un bosque húmedo tropical con ejemplares robóticos de fauna extinta”.

1. Planta general paisajismo de conjunto del proyecto del Museo de los Niños del Zulia, Maracaibo, 2002
2. Proyecto del Museo de los Niños del Zulia, Maracaibo, 2002. Cortes del conjunto

El proyecto financiado por la Gobernación del Estado Zulia desarrollado en 2002, publicado con detalle como “Museo de los Niños del Zulia” en la revista Escala, nº 228, 2014, estuvo dirigido por Sergio González y Farid Chacón contando como arquitectos asistentes con Janeth Boza, Dalmary Rubio, Adriana Ordóñez, Sandra Velasco; Lourdes Peñaranda como encargada del paisajismo; Pedro Rosales de los detalles arquitectónicos y el ingeniero Adolfo Mibelli Acuña del diseño y cálculo estructural. Abarcó una superficie urbana trabajada de 2,26 há y contemplaba un área construida de 9.165 m2.

De acuerdo a lo que señalan sus autores “el proyecto Museo de los Niños del Zulia está concebido como una unidad institucional de investigación continua que, a diferencia de proyectos convencionales, pretende abarcar y -en lo posible- desarrollar en profundidad todos los aspectos que constituyen la naturaleza de lo que ha de ser una edificación para niños. Abordado desde esta perspectiva, el proyecto siempre ha de estar en condiciones de asumir cualquier innovación o modificación que enriquezca sus contenidos”.

En función de las variables climáticas prevalecientes en la zona, se propone la búsqueda de sombra como condición esencial, “para permitir a los niños desarrollar actividades en el exterior. Por ello las edificaciones se plantean como ‘6 árboles’ que permiten la generación de más de 3500 m2 de parque público en sombra frente al Lago de Maracaibo, espacio único en la ciudad.(…) Compuesto por seis contenedores temáticos dispuestos en sentido norte sur franco, y unidos sólo por sus vértices, el conjunto busca englobar un importante complejo cultural de servicios y apoyo a la niñez de la región. Estos seis árboles convertidos en cestas de acero, están suspendidas a través de un núcleo central en concreto que funge como conexión vertical y dotador de servicios. El desarrollo paisajístico se une en intención con la temática implícita en los edificios, disminuyendo los límites entre lo construido y lo natural, donde la experiencia sensorial y museística comienza no dentro del museo sino desde fuera”.

Tal y como se había prefigurado desde que la idea resultó ganadora del concurso, los seis elementos que definitivamente conformaron el conjunto cuyo dibujo en perspectiva ilustra nuestra postal del día de hoy, dotados de una alegría cromática que recuerda el valor que esta variable tuvo en la primera etapa del Museo de los Niños de Caracas (1983), se identificarán de la siguiente forma:

3. Museo de los Niños del Zulia, Maracaibo. Edificio Energía

Edificio Energía. Puerta de acceso al museo, alberga tanto las oficinas administrativas como los talleres de fabricación y mantenimiento de las exhibiciones; este edificio es el principal abastecedor de servicios al conjunto y el ejemplo vivo de la museabilidad extrema de la propuesta del Museo de los Niños del Zulia, al exhibir al visitante todas las actividades que hacen posible su funcionamiento.

4. Museo de los Niños del Zulia, Maracaibo. Edificio Agua

Edificio Agua. Al sureste del conjunto, dota de un gran espejo de agua al parque público y a la terraza del museo; es por sí mismo un sitio de recreación y de juego, donde los niños podrán disfrutar del agua, y aprender sobre este importante y valioso recurso. El edificio contiene más de 1500 m2 de exhibición e interacción con cuerpos de agua como mares, océanos, ríos y por supuesto el lago de Maracaibo, con sus especies, biodiversidad, su conservación y su sano disfrute. Bajo su sombra llueve constantemente refrescando el conjunto y creando un gran parque público de juegos de agua para la ciudad.

5. Museo de los Niños del Zulia, Maracaibo. Edificio Hombre

Edificio Hombre. Corazón del conjunto y elemento estructurador del complejo, el edificio hombre alberga todas las exhibiciones relacionadas al ser humano, su relación con el medio ambiente que lo rodea y su compromiso con el futuro. Este edificio provee al complejo de referencias y exhibiciones que permiten explicar la riqueza de las raíces del ser humano de estas latitudes, su diversidad étnica y su desarrollo a través de la historia. El edificio hombre dota al conjunto de más de 1500 m2 de área de exhibición terraza y parque público bajo sombra.

6. Museo de los Niños del Zulia, Maracaibo. Edificio Tierra

Edificio Tierra. Se levanta al suroeste, vistiendo al conjunto de verde y vida natural, es un gran germinador de especies botánicas y cultivos que dota al museo de espacios para la siembra y el disfrute natural a más de 9 m de altura. El elemento tierra se materializará en este edificio explicando y exhibiendo todo lo relacionado con dicho elemento, enseñando el cuidado, conservación y respeto al planeta; 500 m2 de terraza cultivada acompañan a más de 1000 m2 de área de exhibición y parque público.

7. Museo de los Niños del Zulia, Maracaibo. Edificio Aire

Edificio Aire. Ubicado en el extremo noreste del conjunto, contiene todas las exhibiciones relacionadas a este elemento natural. Sus fachadas norte y este están constituidas por un sistema de hélices traslúcidas de colores, que con el paso del viento y del sol convierten su interior en un gran caleidoscopio de más de 1500 m2 de área de exhibición, terraza y parque público bajo sombra.

8. Museo de los Niños del Zulia, Maracaibo. Edificio Fuego

Edificio Fuego. Ubicado al noroeste, resume la importancia de este fundamental elemento para la vida. Grandes cilindros textiles de colores cuelgan bajo tragaluces a 4.80 m de altura, dejando entrar la luz natural y creando un gran bosque de color y energía. El edificio fuego contribuye al conjunto con más de 1500 m2 entre terrazas, exhibiciones y parque público bajo sombra y luz”.

9. Museo de los Niños de Caracas, 1983-1993

Como ya esbozamos, la iniciativa zuliana por dotar a su capital de un museo de los niños estuvo precedida por la caraqueña concebida desde la década de los años 1970 por la entonces Primera Dama Alicia Pietri de Caldera, quien desde la presidencia de la Fundación Festival del Niño entre 1969 y 1974 puso en práctica el Programa Arte y Cultura para los Niños, con la intención de desarrollar sus capacidades mediante actividades participativas. El programa evidenció la necesidad de vincular al niño con el arte, la ciencia y la tecnología para despertar aptitudes y dar respuesta creadora a las inquietudes e interrogantes del hombre del futuro. Esta necesidad se transformó en el objetivo de la Fundación Privada Museo de los Niños. Después de 1974 Doña Alicia, continuó su búsqueda de un sitio para albergar una institución tan especial. En 1979, el Presidente de la República, Doctor Luis Herrera Campins, ofreció una edificación en el Complejo Parque Central como lugar para establecer el Museo. La adaptación y remodelación de los espacios internos del edificio entregado, teniendo como modelo el Ontario Science Center (Toronto, 1969) estuvo a cargo de un equipo de investigación, diseño y montaje liderizado por el arquitecto Domingo Álvarez, lográndose aprovechar al máximo la estructura donada “para convertir al Museo en un símbolo: una gran caja de colores, formada por tacos azules, rojos, amarillos, negros y blancos, sugiriendo un todo que puede armarse y desarmarse”, tal y como se recoge en http://www.maravillosarealidad.com/resena-historica/. Su inauguración se produjo finalmente en 1983. Posteriormente, en 1993, se completó la ampliación del Museo según proyecto a cargo del arquitecto Henrique Siso.

10. Izquierda: Museo de los Niños de Bogotá, 1987. Derecha: Museo de los Niños en Himeji, Japón

Continuando una tradición que se remonta a 1899 cuando se abre el Museo de los Niños de Brooklyn (considerado el más antiguo del mundo) y será seguida cuando se inaugure el de Indianápolis en 1925 (el de mayor tamaño), alcanzando hoy hasta 190 instalaciones de ese tipo en los Estados Unidos, en fechas cercanas al museo de Caracas se abrirá al público desde el 29 de agosto de 1987 el Museo de los Niños de Bogotá diseñado por el arquitecto Billy Goebertus y también en 1987, el arquitecto Tadao Ando realizará el proyecto de un centro cultural y educativo dedicado a desarrollar las capacidades artísticas y creativas de los niños que se construirá en las afueras de la ciudad de Himeji, Japón, entre 1988 y 1989.

11. Museo de los Niños del Zulia, Maracaibo. Estado actual de la obra paralizada desde 2016.

Si entre el momento en que se dio el veredicto (1996) hasta el desarrollo del proyecto (2002) transcurrieron seis años, entre éste último y el inicio de la construcción (2013) pasaron diez, lo cual habla a las claras de las dificultades que ha transitado el Museo de los Niños del Zulia para poderse concretar. Comenzadas las obras se le daría un impulso sostenido hasta el 2016 cuando los trabajos se paralizan hasta el día de hoy encontrándose edificadas “las cestas metálicas y los núcleos centrales en concreto armado de los edificios Hombre y Energía (…) En tal sentido también están construidas las infraestructuras de los núcleos centrales de Aire, Agua y Tierra”, no habiéndose iniciado el edificio Fuego.

En tiempos de elecciones regionales como los que transitamos, bien vale la pena el repaso que hemos realizado para abogar por la necesidad de reiniciar y culminar las obras de un proyecto que a todas luces se constituirá en un importante aporte a la arquitectura marabina.

Nota

Queremos agradecer al arquitecto Francisco Mustieles, Miembro Asociado de la FAC, por el apoyo que nos ha brindado aportándonos muy buena parte de la información con la cual hemos podido elaborar esta reseña.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 11. Cortesía Francisco Mustieles

9. https://www.pinterest.es/pin/357051076686084046/, https://venezuelaaldia.com/2019/07/19/a-oscuras-y-sin-gente-luce-el-museo-de-los-ninos-tras-cierre-fotos/ y http://www.maravillosarealidad.com/2012/06/21/30-anos-del-museo-de-los-ninos/attachment/1/

10. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y https://www.metalocus.es/es/noticias/monumentalidad-en-la-montana-museo-de-los-ninos-en-hyogo-por-tadao-ando

TAL DÍA COMO HOY…

… se celebra el Día Mundial de la Población, nace el pintor venezolano Juan Lovera y en el país se dan dos curiosos acontecimientos.

Como un tema que tiene múltiple aristas y toca a casi todas las ramas del conocimiento, el de la Población, en la medida que se convirtió en asunto que había que atender, alertar sobre sus consecuencias y hacer seguimiento, fue motivo para que en junio de 1989 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) tomara la iniciativa y recomendara su instauración con la jerarquía de Día Mundial. Ello ocurrió teniendo como referencia que el 11 de julio de 1987 de manera simbólica el número de habitantes del mundo llegó a los 5.000 millones, cifra que desde entonces no ha dejado de multiplicarse. Según el PNUDla intención de este día es centrar la atención en la urgencia y la importancia de las cuestiones de población, particularmente en el contexto de los programas y planes generales de desarrollo, y en la necesidad de encontrar soluciones a estos problemas”.

Para la Organización de las Naciones Unidas (a quien está adscrito el PNUD), a partir de entonces se ha convertido en prioritario poner a disposición del público en general información sobre una cuestión del más alto interés así cmo movilizar la voluntad política y los recursos para abordar un problema de alcance universal. Con la decisión se busca que las organizaciones y oficinas del sistema de las Naciones Unidas y, lo que es más importante, los gobiernos, la sociedad civil, el sector público y el privado, las escuelas, las universidades y, en general, los ciudadanos, hagan de este día un trampolín para actividades de sensibilización.

1. La población mundial alcanzó los 7 mil millones el 31 de octubre de 2011. En la foto, cerca de una entrada a la Sede de las Naciones Unidas, hay una pancarta de una campaña mundial del UNFPA para crear conciencia sobre las oportunidades y los desafíos que plantea este hito.

Tuvieron que pasar cientos de miles de años para que la población mundial creciera hasta alcanzar los 1.000 millones, y sólo en unos 200 años más se multiplicó por siete. La página https://www.un.org/es/global-issues/population indica que “en 1950, cinco años después de la fundación de las Naciones Unidas, se estimaba que la población mundial era de 2.600 millones de personas. Se alcanzaron los 5.000 millones en 1987 y, en 1999, los 6.000 millones. En octubre de 2011, se estimaba que la población mundial era de 7.000 millones de personas. (…) Se espera que la población mundial aumente en 2.000 millones de personas en los próximos 30 años, pasando de los 7.700 millones actuales a los 9.700 millones en 2050, pudiendo llegar a un pico de cerca de 11.000 millones para 2100”. Y añade: “Este crecimiento tan drástico se ha producido en gran medida por el aumento del número de personas que sobreviven hasta llegar a la edad reproductiva y ha venido acompañado de grandes cambios en las tasas de fecundidad, lo que ha aumentado los procesos de urbanización y los movimientos migratorios. Estas tendencias tendrán importantes repercusiones para las generaciones venideras”.

Como resumen se sabe que al día de hoy son China e India los países más poblados y que “a comienzos de la década de 1970, las mujeres tenían una media de 4,5 hijos cada una; en 2015, la fecundidad total mundial había caído hasta unos 2,5 hijos por mujer. Mientras tanto, la vida media de una persona ha aumentado de 64,6 años a comienzos de la década de 1990 hasta 72,6 años en 2019”. Para 2100 África será el continente con más rápido crecimiento y como contraparte seguirá disminuyendo la población de Europa. Se prevé también un incremento en los niveles de urbanización y una aceleración de la migración: “En 2007, por primera vez, vivieron más personas en zonas urbanas que en zonas rurales, y en 2050 alrededor del 66% de la población mundial vivirá en ciudades”.

Aunque el enfoque que el PNUD y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) le han querido dar a este día está dirigido, principalmente, a generar reflexiones y debates en torno a los desequilibrios poblacionales que se pueden generar por fenómenos como el aumento en la esperanza de vida, el envejecimiento de la población mundial, las enfermedades y la sobrepoblación de algunos territorios, los cuales a su vez afectan al desarrollo económico, al empleo, a la distribución de la renta, a la pobreza y a las protecciones sociales, el hecho es que tanto para la arquitectura como para el urbanismo y su enseñanza, a partir de lo señalado, se les presentan importantes retos. Los mismos se vinculan a los esfuerzos por garantizar el acceso universal a la atención médica, la educación, la vivienda, el saneamiento, el agua, los alimentos y la energía así como a la posibilidad de que la población pueda planear sus familias y por tanto puedan planear su vida.

Se ha escogido como tema para el Día Mundial de la Población 2021, “Los derechos y las opciones son la respuesta: priorizar los derechos en materia de salud reproductiva de todas las personas”.

2. Juan Lovera. «El tumulto del 19 de abril de 1810«, 1835

Como ya adelantamos, hoy 11 de julio pero de 1776 nació en Santiago de León de Caracas el pintor Juan Lovera Arrechederra. Tal y como reza en su biografía publicada en Wikipedia Juan fue “hijo del cerero Atanasio Lovera y de Juana Rosalba Arrechederra, ambos pardos libres. Realizó sus primeros estudios en el Convento de San Jacinto de los frailes dominicos. Asistió al taller del pintor y dorador Antonio José Landaeta, en calidad de aprendiz, en donde tuvo como condiscípulo al artista José Hilarión Ibarra. Según el historiador Manuel Landaeta Rosales, tras la muerte de su maestro, Lovera instala su propio taller en donde habría pintado un retrato del sabio alemán Alejandro de Humboldt durante su visita a Caracas en 1799”.

Lovera militó por la causa independentista de los territorios americanos, lo que le valió ser perseguido tras el triunfo del realista Domingo de Monteverde (1812). Cuando el ejército de José Tomás Boves invadió Caracas (1814), migró a Cumaná, donde impartió clases de pintura. Carlos Duarte, sin embargo, afirma que su migración fue a las Antillas de donde regresó en 1820.

Trabajó en la decoración del Cabildo Municipal de Caracas (1821-1823). Fue nombrado en septiembre de 1821 Corregidor de Caracas y un año más tarde se desempeñó como Alcalde ordinario del Cabildo caraqueño.

3. Juan Lovera. «El 5 de julio de 1811«, 1838.

A partir de 1824, realizó retratos de ciudadanos notables como José Antonio Páez, Cristóbal Mendoza (1823), Simón Bolívar (1827) y José María Vargas por lo que se le conoció como “el pintor de los próceres”; además, en 1828 fundó el primer taller litográfico del país. En 1835 pintó El tumulto del 19 de abril de 1810 que obsequia a la Diputación Provincial de Caracas, junto a una carta que explica su intención de preservar la memoria de tan importante suceso histórico. En 1838 pinta su obra El 5 de julio de 1811, que esta vez obsequia al Congreso Nacional. En la parte inferior de este último cuadro dibuja a cada personaje firmante, acompañado de una guía numérica con los nombres respectivos. Ambos cuadros se exhiben en la Capilla Santa Rosa de Lima, Caracas.

Los últimos años de su vida se dedica a enseñar, mostrando gran interés en sus discípulos Pedro Lovera (de quien Manuel Landaeta Rosales afirma era su hijo) y Celestino Martínez. Fue profesor de la Academia de Dibujo que funcionaba en Caracas. También se menciona a Lovera como uno de los promotores de la fundación de la Compañía de Artistas de Caracas en el año de 1841.

Lovera fue objeto de la que se considera la primera crítica de arte en Venezuela, un artículo de 1811 publicado en El Mercurio Venezolano de Caracas donde Francisco Isnardirefiere que Lovera estaba pintando una copia de Los cuatro elementos del pintor francés Charles Lebrun y merecía la protección del nuevo gobierno republicano”.

Los primeros datos biográficos sobre el artista los aporta en 1906 el historiador Manuel Landaeta Rosales. Por otro lado, en vista que Lovera no firmó la mayoría de sus obras, la construcción de una posible colección de sus cuadros ha sido algo complicada. “En 1939 se incluye su obra La Divina Pastora (1820) en la primera exposición sobre Pintura colonial venezolana organizada en el Museo de Bellas Artes de Caracas. (…) En 1951 el crítico de arte Enrique Planchart publica un artículo en la Revista Nacional de Cultura en el cual analiza por primera vez algunas obras de Juan Lovera. (…) En 1960 se realiza la primera exposición de 21 obras atribuidas a Juan Lovera bajo la curaduría del historiador del arte Alfredo Boulton en Museo de Bellas Artes de Caracas. (…) En 1978 se realiza la exposición Juan Lovera y su tiempo, con todas las obras atribuidas al artista, en la Galería de Arte Nacional, Caracas.

4. Cuatro retratos realizados por Juan Lovera. Simón Bolívar (1827), Francisco Antonio Paúl (c. 1820), Presbítero Dr. Domingo Sixto Freites (1831) y Lino Gallardo (c. 1830).

Para cerrar, en el artículo dedicado a Juan Lovera para el tomo 2 del Diccionario biográfico de las artes visuales en Venezuela (2005), Alejandro Salas, luego de un exhaustivo repaso por quienes han estudiado su obra, señala que “Francisco Da Antonio no duda en incluirlo dentro de lo que él ha llamado ‘arclásico’, es decir, el estilo de los pintores americanos de la época independentista: ‘para nosotros, más que pintor de género o iniciador de la pintura histórica en Venezuela, Lovera fue un pintor realista; independientemente del testimonio histórico que aportan sus obras, Lovera ni pintó cuadros ‘de historia’, ni escenas de ‘costumbres’: él transcribió en imágenes plásticas los acontecimientos de los cuales fue testigo presencial, y a los hombres que fueron sus contemporáneos”.

Juan Lovera, luego de ejercer el oficio de pintor por más de 50 años, falleció en Caracas el 20 de enero de 1841. En su testamento afirma estar soltero y sin hijos por lo que la hipótesis de que el pintor Pedro Lovera era más bien su sobrino cobra fuerza.

5. Izquierda: Primer Teatro Baralt de Maracaibo (1877-1883). Derecha: Fotografía de la esquina de Las Gradillas, Caracas

Los dos curiosos acontecimientos que anunciáramos acaecidos tal día como hoy 11 de julio fueron, por un lado, la Primera Proyección de vistas animadas que se conoció en nuestro país realizada en 1896 en el Teatro Baralt de Maracaibo y, por el otro, el primer accidente automovilístico sucedido en Caracas cuando en 1913 colisionaron dos automóviles en la esquina de “Las Gradillas”.

6. Vitascopio, modelo que forma parte de la evolución del Cinematógrafo, con el cual se lleva a cabo el estreno en Maracaibo.
7. Izquierda: Derecha: Cuadro de «Un célebre especialista sacando muelas en el gran Hotel Europa», estrenado el 28 de enero de 1897.

Con respecto al primero de ellos vale la pena recordar que la ilustrada y a la vez romántica Maracaibo de finales del siglo XIX pudo disfrutar de aquella primera proyección gracias a que el empresario Luis Manuel Méndez había adquirido en Nueva York y traído a la ciudad el Vitascopio del inventor estadounidense Thomas Alba Edison, siendo el joven fotógrafo, fotograbador y pintor retratista zuliano Manuel Trujillo Durán (1871-1933) el operario que contratara Méndez para manejar aquella primera máquina cinematográfica que llegara territorio nacional, y quien luego se encargaría de difundir el novedoso dispositivo mediante varias giras itinerantes.

Tal y como recoge Ricardo Tirado en Memorias y Notas del Cine Venezolano 1897-1959 (1988), entre las películas proyectadas aquel 11 de julio de 1996 se encontraban «The Monroe Doctrine» y «Anabella Serpentine Dance», que causó grata impresión entre los asistentes por la voluptuosa soltura de la bailarina Anabelle Whitford.

8. Teatro Barat, Maracaibo. Grabado de comienzos del siglo XX (izquierda) y postal de los años 50 cuando ya había sido remodelado (derecha).

Vale la pena recordar también que aquel Teatro Baralt inaugurado en 1883 contaba con un pórtico conformado por cuatro columnas toscanas y una terraza protegida con barandas de hierro, y que fue demolido en 1928 para colocar en su lugar al que hoy conocemos donde intervino como arquitecto Leon Achiel Jerome Höet.

Al año siguiente, el 28 de enero de 1897, apenas seis meses después del histórico día, el viejo Teatro Baralt también tuvo el honor de albergar la primera función cinematográfica corrida de la que exista memoria convirtiéndose en “cuna del cine venezolano”. Fue ofrecida a las 7:00 en punto de la noche donde había subido a escena la ópera «La Favorita» y, para concluir el programa, se exhibieron (en este caso utilizando el Cinematógrafo de los hermanos Lumière) junto a dos documentales de dichos hermanos (“Los Campos Elíseos” y “La llegada de un tren”), unos cuantos metros de celuloide impreso, totalmente realizado en el país (en Maracaibo más específicamente): “Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa” y “Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo”. La dirección de los filmes venezolanos se atribuye al ya mencionado a Manuel Trujillo Durán, aunque no hay documentación histórica muy precisa. Ya para entonces Trujillo Durán ejercía la representación de firmas fotográficas extranjeras y de la revista especializada Luz y Sombra, que se editaba en New York.

9. Esquina de Las Gradillas años 1940 y noticia publicada el 12 de julio de 1913 en la primera página del diario El Universal.

El hecho inédito acaecido el 11 de julio de 1913 en la esquina que desde muy temprano en la colonia había sido bautizada como “Las Gradillas” (ya que permitían bajar a la Plaza de Armas o Plaza Mayor), cuando dos automóviles chocaron, fue publicado al día siguiente en el diario El Universal revelándose tras su lectura no sólo a un redactor que al detallar el hecho hacía uso de manera apropiada del lenguaje sino también el impacto que el mismo causó en la colectividad. El texto titulado “Primer choque en Caracas. ‘Un problema que necesita solución’ ”, se encabeza con la siguiente frase: “Nosotros lo habíamos predicho. Tarde o temprano iba a suceder lo inevitable. Ayer, por desgracia, los hechos nos dieron la razón”.

Con transcribir los tres primeros párrafos el lector podrá darse cuenta la desproporción que adquirió aquel evento: “A las once y media de la mañana, cuando el Dios Febo estaba en su esplendor, dos de esos vehículos de motor que llaman inapropiadamente automóviles, y que andan por esas calles a 15 y hasta a veinte kilómetros por hora, tuvieron un encontronazo nada menos que en el ombligo de la ciudad, en la propia esquina de Las Gradillas. (…) El vehículo manejado por el joven Gustavo Zingg ‘chocó’ (si se nos permite usar este galicismo), con el otro que conducía el ingeniero alemán que fue traído con este objeto por la Casa Blohm de esta ciudad. (…) Este espectáculo, casi terrorífico, no se había visto jamás en la Capital y puede afirmarse, sin cometer pecado, que todo Caracas desfiló por Las Gradillas a mirar el estado en que por justo y merecido castigo quedaron los dos coches. A tal punto llegó la marejada humana que el Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Caudillo de Diciembre, siempre vigilante de la tranquilidad colectiva, tuvo que sacar la caballería y ocupar las cuatro bocacalles de la Plaza Bolívar”.

Ni se imaginaban los caraqueños de entonces cual sería el destino definitivo de una ciudad que fue presa de “flamígeros aparatos de hierro” que terminaros corriendo por sus  calles “como alma que lleva el diablo”. Y todo, como recoge la crónica citada, “porque a un millonario de la Gran Nación del Norte, quien según informa el cable francés se llama Enrique Ford, se le ha metido en la cabeza hacer dinero en esta forma”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado y 1. https://www.el-carabobeno.com/se-celebra-dia-mundial-la-poblacion/ y https://www.un.org/es/observances/world-population-day/background

2, 3 y 4. https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Lovera, https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_-_Juan_Lovera,_1827.jpg y https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Cinco_de_julio_de_1811_por_Juan_Lovera.jpg

5. https://iamvenezuela.com/2016/08/teatro-baralt/ y https://caracascuentame.wordpress.com/2021/01/21/las-gradas-se-convirtieron-en-la-esquina-de-gradillas/

6. https://issuu.com/centronacionaldehistoria/docs/memorias_n___10/45

7. https://www.wikiwand.com/es/Muchachos_ba%C3%B1%C3%A1ndose_en_la_laguna_de_Maracaibo y https://es.wikipedia.org/wiki/Cine_de_Venezuela

8. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Teatro_Baralt._Grabado.jpg y https://iamvenezuela.com/2016/08/teatro-baralt/

9. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

¿SABÍA USTED…

… que el 14 de agosto de 1953 se inaugura en Maracaibo el Hotel Del Lago Intercontinental?

1. Hotel Del Lago, Maracaibo. Holabird & Root, 1953

El año 1953 tuvo la particularidad de ver cómo se producía un importante despegue de lo que eran las instalaciones hoteleras nacionales hacia un significativo cambio de escala. Dicho despegue lo encabezan dos edificaciones que, diseñadas bajo estándares internacionales para una misma cadena, espoleadas por la demanda que empezaba a exigir la industria petrolera y con la participación, bien como asesores o bien como proyectistas, de oficinas de arquitectura extranjeras, convierten a las dos principales ciudades del país en puntos de referencia. Así, Caracas y Maracaibo fueron testigo de la inauguración por un lado del hotel Tamanaco y por el otro del hotel Del Lago, los cuales, aunque fueron emprendidos, construidos y administrados por entes privados, casi se podría decir que son precursores de lo que simultáneamente comenzó a gestarse como la Red Hotelera Nacional desde la Corporación Nacional de Hoteles y Turismo (CONAHOTU), confundiéndose a veces como parte de esta iniciativa. 

Dotados de todos los ingredientes complementarios para la celebración de eventos, reuniones sociales y actividades recreacionales, tanto el Tamanaco como el hotel Del Lago pasaron a convertirse de inmediato en importantes puntos de encuentro locales a la vez que relevantes piezas arquitectónicas. Aunque la preeminencia de la autoría del Tamanaco se le reconoce fundamentalmente a Gustavo Guinand Van der Walle lo cierto es que este reconocido profesional venezolano trabajó de la mano con Holabird & Root & Burgee, oficina estadounidense con sede en Chicago, a la cual correspondió asumir la totalidad del diseño del hotel marabino al cual dedicamos la nota de hoy.

2. Izquierda: Holabird & Roche, The Marquette Building, Chicago (1893-1894). Derecha: Monadnock Building, Chicago, Burnham & Root (1891)
3. Dos obras de la firma Holabird & Root. Izquierda: Daily News Building, Chicago (1929). Derecha: Hotel Tequendama, Bogotá (1952)
4. Holabird & Root. Waubonsee Community College, Sugar Grove, Illinois (2012)

El estudio de arquitectura Holabird & Root fue fundado en la ciudad de Chicago en el año 1880 por William Holabird (1854-1923) y Ossian Cole Simonds bajo el nombre de “Holabird & Simonds”, siendo reconocido como su primer proyecto importante la capilla del Cementerio Graceland (1888). Simonds abandonó la firma en 1883 para seguir su carrera como arquitecto paisajista y a partir de ese momento la oficina fue renombrada como “Holabird & Roche” al asumir Martin Roche (1853-1927) papel protagonista dentro de misma. Cabe destacar que Holabird y Roche estuvieron trabajando en el despacho de William LeBaron Jenney antes de independizarse.

Cuando son contratados los servicios de la firma para intervenir en los proyectos tanto del hotel Tamanaco como el Del Lago, ya Holabird y Roche habían fallecido y la firma se había renombrado como “Holabird & Root”, producto de la colaboración de John Augur Holabird (hijo de William Holabird) y John Wellborn Root, Jr., con sede (hasta hoy) en el edificio Marquette obra de Holabird & Roche de 1895 perteneciente a la Escuela de Chicago. A través de su larga y extensa trayectoria, la firma fue cambiando en diversas ocasiones de estilo desde el conocido (y mencionado) como Escuela de Chicago, pasando por el art deco, la arquitectura moderna y, más recientemente, sumándose a la corriente de la arquitectura sostenible (http://holabird.com/).

Ya para 1953 Holabird & Root tenía acumulada una vasta experiencia en el diseño de instalaciones hoteleras siendo importante añadir que casi en simultáneo con los proyectos venezolanos realizan el hotel Tequendama de Bogotá (1952-53) en todos los cuales se sumó como arquitecto asociado Joseph Burgee.

5. Hotel Del Lago, Maracaibo. Holabird & Root, 1953

Ubicado en la Avenida 2, El Milagro, Maracaibo, y construido en los terrenos que pertenecían a la compañía Constructora Moderna propiedad de los hermanos Manuel y Samuel Belloso, la transnacional norteamericana Intercontinental Hotels Corporation, subsidiaria de la Pan American World Airways, inaugura el día 14 de agosto de 1953 el hotel Del Lago, construido por las empresas D.O.F. Compañia Anónima de Construcciones y Tailor Construction Company. La moderna instalación que contó con una clasificación de cinco estrellas, fue el primer recinto con aire acondicionado central en la ciudad. El día de su apertura, encabezada por el primer presidente del hotel, Don Mario Belloso, asistieron Monseñor Rincón Bonilla, quien bendijo el lugar así como otras personalidades del ámbito político, comercial e industrial regional y nacional, presentándose la cantante norteamericana Diana Adrián, y por el Zulia la orquesta del maestro Gregorio Garrido.

El hotel abrió sus puertas con 129 habitaciones disponibles de las 150 previstas, todas ellas con aire acondicionado, siendo administrado, como ya se asomó, por la cadena hotelera Intercontinental. En los primeros doce meses de funcionamiento (según reseña el Diccionario General del Zulia) hospedó a 49.832 personas.

Maracaibo, ciudad que desde la colonia manifestó una clara vocación comercial, cambia en gran medida su fisonomía y empieza a presentar un sostenido crecimiento por el hecho de que allí se instalaron a partir de 1940 buena parte de las sedes y oficinas de la industria petrolera dada la proximidad con el más importante lugar de extracción de hidrocarburos del país ubicado en el Lago. De tal manera, el hotel no hace otra cosa que llenar una ingente demanda que, además de comercial y empresarial, empezará a ser turística.

También la instalación se sumará a una serie de intervenciones en las cuales ya se empezaba a ver la influencia norteamericana en la región y que empezarán a incrementar el acervo de arquitectura moderna en la ciudad, la cual tiene un principalísimo referente inicial en el Mercado Principal de Maracaibo (1931) obra dirigida por el ingeniero belga León Jerome Hoet. Más adelante, en 1943 se inaugura el Club Creole y el Aeropuerto Grano de Oro, construido con la colaboración de la Pan American Airways, Inc.., proyecto de Luis Eduardo Chataing quien diseñará también en 1946 el edificio para la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia (LUZ). En 1948 el Ministerio de Obras Públicas (MOP) concluye la construcción del Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo, proyectado por el arquitecto de origen español Fernando Salvador; en 1949 Don Hatch, arquitecto norteamericano quien vino al pais con el equipo técnico de la empresa IBEC, propiedad de Nelson Rockefeller, diseña el primer centro comercial del país, en el cual funcionaría el Supermercado Todos, C.A. (posteriormente denominado CADA); y en 1951 se ponen en servicio los edificios de Zulia Motors y del Hospital Coromoto construido por acuerdo entre el gobierno nacional y la empresa Creole Petroleum Corporation. En 1952, en fechas próximas a la inauguración del hotel Del Lago, se inaugura en Maracaibo la segunda tienda por departamentos de la cadena norteamericana Sears Roebuck de Venezuela en una edificación proyectada por el arquitecto Tomás José Sanabria. Siguiendo con esta importante inercia sería bueno registrar que en 1954 se inaugura el edificio de la Casa Matriz del Banco de Maracaibo proyectado por Arthur Kahn y en 1956 se concluyen tanto la construcción de la Aduana de Maracaibo de Dirk Bornhorst, Jorge Romero Gutiérrez, Pedro Neuberger y Simón Fernández como el edificio administrativo de la Sun Oil Company- Shell Caribbean Petroleum Company de Juan Andrés Vegas.

No es de extrañar, por tanto, que en 1956, tan solo tres años después de su inauguración haya sido necesario ampliar el número de habitaciones, salones y restaurantes del hotel Del Lago. Por otro lado, en 1972, la CONAHOTU, adquiere la mayoría de las acciones y asume el control de la instalación.

6. Ampliación y remodelación del Hotel Del Lago, 1975. Arquitectura: Américo Faillace. Diseño interior: Nikolajs Sidorkovs

Será en 1975 cuando se lleve a cabo su tercera y más ambiciosa ampliación según proyecto del  arquitecto Américo Faillace: una torre de 14 pisos (que contrapone armoniosamente su verticalidad con la horizontalidad del edificio original) con 128 habitaciones, nuevos salones y piscina la cual se inaugura en 1980 luego de 5 años de trabajos, aprovechándose la ocasión para remodelar totalmente la parte original del hotel. Faillace ya había realizado en 1967 junto a Manuel Corao la ampliación del hotel Tamanaco Intercontinental en Caracas lo que lo calificaba con creces para el trabajo que le tocó enfrentar en Maracaibo. El proyecto de diseño interior de los espacios de la ampliación del hotel Del Lago quedó en manos del arquitecto Nikolajs Sidorkovs, quien venía de haber trabajado en la adecuación interna del hotel Anauco Hilton en Parque Central, Caracas (1972-77). Más tarde, en 1981 se habilitaron las 369 habitaciones y el centro de convenciones y en 1998 se inauguraron los salones Zapara A y B, con vista a la ciudad y al lago, desde donde se observa la Isla de Zapara.

Renovado nuevamente el año 2003, en 2006 una vez conformada el año anterior la Sociedad Mercantil Venezolana de Turismo Venetur, se inició el proceso de transferencia de la propiedad de varios hoteles, dentro de los que figuró el hotel Del Lago InterContinental, que pasó a manos del Ministerio del Poder Popular para el Turismo, con el nombre de Venetur del Lago.

A partir de 2017, el ampliamente conocido “Hotel Del Lago” se denomina “Tibisay Hotel del Lago” y es administrado por la empresa venezolana que le ha incorporado su nombre. Desde entonces se empezó un proceso paulatino de recuperación de las habitaciones que aún continúa.

Hoy, golpeado por la crisis y la pandemia, sin embargo se promociona de la siguiente manera: “Cuenta con 360 habitaciones: 208 son sencillas, 140 dobles, 9 junior suites y 3 suites. Además cuenta con 8 salas para eventos y tres restaurantes con platos de cocina local e internacional. Incluye instalaciones deportivas como cancha de raquetbol, pista para correr y gimnasio. Asimismo dispone de barbería, salón de belleza, tienda de artesanía, boutique de ropa masculina, floristería y librería. Cuenta con conexión wifi, lavandería, aparcamiento y helipuerto. Proporciona también piscina, espacios verdes y parque infantil. Sus habitaciones disponen servicios como televisión por cable, aire acondicionado, caja de seguridad, minibar, conexión wifi y baño privado”. En otras palabras, un hotel que, con todas las dificultades mantiene aún su estatus y se encuentra a la altura de la ciudad a la que pertenece.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2 izquierda. https://www.researchgate.net/figure/The-Marquette-Building-Dearborn-and-Adams-streets-Chicago-Holabird-and-Roche-1895_fig4_236723904

2 derecha. https://www.pinterest.com/pin/251779435388253290/

3 izquierda. https://es.wikipedia.org/wiki/Holabird_%26_Root

3 derecha. https://twitter.com/HistoriaFotBog/status/1248974281511514113/photo/1

4. http://holabird.com/

6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 218

La primera Bienal de Arquitectura de Maracaibo realizada en 2005 se inscribe dentro de lo que podríamos denominar como iniciativas de carácter regional que han buscado visibilizar y dar impulso al desarrollo de la actividad profesional con aspiraciones a trascender, en cuanto a su organización y alcances, el ámbito estrictamente local de donde se originan. Sigue los pasos, si se quiere, de los que ya en 1999 había dado el Colegio de Arquitectos de Carabobo para organizar lo que se conoce como el “Salón Malaussena”, otra Bienal de Arquitectura y Urbanismo la cual hasta la fecha ha logrado alcanzar las diez convocatorias. Ambas surgen a la luz del irregular comportamiento que en el tiempo había caracterizado la organización por parte del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) de las Bienales Nacionales de Arquitectura, que entre 1963 y 2014 logró estructurar únicamente diez eventos cuando las cuentas dicen que debieron ser veinticinco. Es este vacío que era necesario cubrir para garantizar un mínimo intercambio entre quienes están vinculados a la disciplina, lo que da sentido a la aparición de ambos encuentros. También el hecho de que en ambas localidades (Maracaibo y Valencia) y su entorno inmediato ya se podía mostrar la aparición de obras que hablaban de una pujante actividad constructiva y una buena calidad en cuanto a propuestas arquitectónicas.

Maracaibo, la segunda ciudad en importancia de Venezuela, además de su tradicional competencia en lo político, lo económico y lo cultural con la capital de la República y los sesgos de exacerbación del regionalismo que siempre la han acompañado, también fue la que, a través de la Universidad del Zulia (LUZ), acogió la segunda Escuela de Arquitectura del país que empieza a funcionar en octubre de 1960 con 48 alumnos. De ella egresa la primera promoción en 1967 ya convertida desde 1963 en Facultad de Arquitectura y Planificación con Miguel Casas Armengol como su primer decano, tras haber sido anteriormente el primer director de la Escuela.

Con los desfases temporales que la distancian del desarrollo de la arquitectura en Caracas en cuanto a cantidad y calidad de edificaciones realizadas, número de egresados incorporados a la actividad profesional y avances en cuanto a la investigación y el postgrado, donde la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, creada en 1953, es el buque insignia, Maracaibo comenzó a exhibir a partir de los años 50 un crecimiento que, basado en la consolidación de la industria petrolera (la cual hizo de ella su principal sede), derivó en el incremento de obras de arquitectura de importancia.

1. Mapa de Maracaibo

Tal y como señalan Janet Cestary, Nereida Petit y Laura Rodríguez O. en “Una mirada hacia la arquitectura de Maracaibo en los últimos cincuenta años”, texto aparecido en Revista de Artes y Humanidades UNICA (2005), antes de la aprobación del Plano Regulador de 1953, Maracaibo se encontraba dividida en dos sectores bien diferenciados: el casco tradicional y el asentamiento urbano impulsado al norte por las colonias petroleras de Bella Vista y las Delicias. Serán las avenidas Las Delicias y Bella Vista que conectaban las dos zonas junto a la avenida 5 de julio (calle 77), considerada como eje vial principal, las que permitirán estructurar el nuevo asentamiento al cual migrarán los usos comerciales, asistenciales, culturales y residenciales que tradicionalmente se localizaban en el centro. Para 1950, según el Censo Nacional, Maracaibo contaba con 271.599 habitantes, cifra que se duplicó para el inicio de la década siguiente.

Coincidiendo con la apertura de los estudios formales de arquitectura, durante la década de los sesenta del siglo XX la ciudad se extiende y se consolida, abandonando en los setenta su condición de ciudad horizontal para darle paso a la verticalidad que caracterizará a muchos de los edificios que se construyan, particularmente los de vivienda multifamiliar.

Los setenta, también, marcan el momento en el que Maracaibo parecerá “una colcha de retazos” y empezarán a aparecer estudios que establecen la importancia de preservar una memoria urbana muy golpeada y en vincular las raíces de su arquitectura a los vestigios de construcciones indígenas palafíticas precolombinas, al desarrollo de una arquitectura colonial asociada a su condición de puerto comercial, al surgimiento durante el período republicano de una rica arquitectura popular autóctona que manifiesta un particular carácter derivado de preocupaciones ambientales y constructivas, a la cual se suma posteriormente la proveniente de su consolidación como puerto de salida de mercancías de los Andes y el occidente venezolano hacia Europa y América y de una floreciente actividad comercial centrada en la exportación del cacao y el café.

Durante los ochenta continua  la ciudad bajo el patrón de un crecimiento urbano disperso y prolifera el recubrimiento con tableta de ladrillo como acabado en las edificaciones que se van levantando durante el período. También se resalta la figura del ingeniero de origen belga León Achiel Jerome Höet y su aporte durante las décadas de los años 20 al 40, y a dar importancia a la denominada “arquitectura petrolera” como parte de una identidad marabina inclusiva.

Los años noventa y los primeros del siglo XXI ven como Maracaibo incrementa su población de 1.248.270 habitantes a inicios de la década a 1.571.885 habitantes para el año 2001. Según nos aclararán Cestary, Petit y Rodríguez: “En relación a la vivienda unifamiliar, durante esta década predominó la construcción de conjuntos residenciales cerrados, también denominados Villas…”, que “se caracterizan por estar confinados por un muro perimetral que les otorga seguridad y privacidad; constituidos por conjuntos de diez a noventa viviendas, unifamiliares, aisladas, bifamiliares y pareadas”.

Para los desarrollos de vivienda multifamiliar “reaparece el Bloque como unidades en los conjuntos cerrados, con áreas verdes y áreas mínimas por apartamento, ubicados en diferentes sectores de la ciudad, tanto al norte como al sur” y prevalecen Torres de “entre quince a veinte pisos de altura, de uno o dos apartamentos por piso, dirigidos a una clase social media alta”. Por otro lado, “con la creación de la Ley de Política Habitacional, en 1990, se ejecutó en Maracaibo la construcción de desarrollos habitacionales promovidos por el Instituto de Desarrollo Social (IDES), al cual -a partir de la Ley Orgánica de Ordenamiento Urbanístico (LOOU)-, le corresponden las intervenciones en los ‘asentamientos no controlados’ … ubicados en diferentes zonas de la ciudad, en particular en las zonas noroeste y suroeste… conformados por viviendas unifamiliares y pareadas entre 45 y 56 m2, en parcelas entre 100 y 120 m2”.

Edificaciones de diferente tamaño que van desde el centro comercial a los hipermercados caracterizan las manifestaciones dirigidas a este uso y destaca, dentro del recreacional, el diseño y la construcción de los espacios abiertos del Complejo Polideportivo de la ciudad de Maracaibo realizada en el marco de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en 1998; el proyecto de renovación del Paseo Ciencias (2004); y el proyecto Vereda del Lago.

Teniendo como marco la ciudad que la acoge y los antecedentes someramente mostrados, era de esperarse que los arquitectos marabinos aspiraran a organizar un evento que permitiese mostrar el desarrollo edilicio y urbano de la capital del Zulia, los avances en el terreno investigativo que se consolidaba en sus casas de estudio y la respuesta que se estaba dando a nivel de formación de pregrado.

Orientada justamente a cubrir el período 1990-2005, la I Bienal de Arquitectura de Maracaibo, que llevaba por subtítulo “Arquitectura regional entre milenios”, se abrió desde el 17 de julio al 2 de octubre de 2005, en las salas expositivas del Centro de Bellas Artes-Ateneo de Maracaibo. Conceptualizada, promovida y organizada por AcciónArte, cuya presidenta Anabeli Vera-Marín asumió la Coordinación General del evento, contó con el apoyo y la participación de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad del Zulia (FAD LUZ), el Centro de Bellas Artes-Ateneo de Maracaibo, la Asociación Civil Arquitectos del Estado Zulia y el Centro de Ingenieros del Estado Zulia, cuyos representantes, constituidos en Comité Coordinador de la Bienal, procedieron a hacer una “convocatoria nacional nacional a todos los arquitectos colegiados para presentar los proyectos construidos en la región zuliana durante el período estipulado”.

2. Revista Portafolio nº 11/12. Portada y artículo dedicado a la I Bienal de Arquitectura de Maracaibo

La Bienal aparece ampliamente reseñada a través de un artículo que, firmado por Anabeli Vera-Marín, apareció en la revista Portafolio, nº 11-12 de 2005, publicación periódica arbitrada de la FAD LUZ. Allí Vera-Marín nos apunta: “Enmarcada en la celebración de los 45 años de la Escuela de Arquitectura de LUZ y los 60 años del Colegio de Arquitectos de Venezuela, la BAM intentó abarcar la arquitectura de los últimos quince años de la región, en un periodo significativo: la década final del convulsionado siglo XX y los primeros cinco años de este nuevo milenio signado por la incertidumbre. Se buscaba así iniciar este tipo de actividad en la capital zuliana, estableciendo una visión arquitectónica y una base de reflexión amplias que constituyesen un sólido fundamento de la historia reciente de la arquitectura en la región.”

La Bienal, que quiso reconocer el magnífico trabajo de cinco décadas continuas en actividad del arquitecto José Antonio Hernández Casas y los cuarenta años de la empresa constructora Faría Sociedad Anónima, FASA, principal promotor de la propiedad horizontal en la región, logró reunir, con base en cuatro categorías, 27 proyectos de 15 oficinas e instituciones dedicadas al ejercicio del tema, 7 publicaciones, 4 animaciones y 10 trabajos de grado, número si se quiere bajo para el amplio abanico abierto tanto en lo temático como en lo temporal.

Así, el Jurado calificador integrado por los arquitectos: William Niño Araque (Jurado Nacional); Aquiles Asprino (Jurado Regional); Ramón Reyes (AcciónArte); Francisco Mustieles (FAD-LUZ); Carlos Aguilar (URU); Sandy Rincón (IUP Santiago Mariño) y Gustavo Gómez (Sociedad Civil Arquitectos del Estado Zulia), otorgó los siguientes reconocimientos:

  • Premio Regional de la I Bienal de Arquitectura de Maracaibo: Remodelación del Edificio Las Laras, proyecto del arquitecto José R. Garnica “en virtud de la importancia que posee el rescate de este edificio a escala regional y nacional, así como por la consideración del proyectista a los aspectos geométricos y espaciales originales”.
  • Categoría Diseño Arquitectónico: Declarado desierto pero se decidió otorgar dos Menciones. Vera-Marín acotará: “El jurado en este sentido fue crítico y expresó su opinión en cuanto a que ‘a pesar de la calidad de diseño’ presente en los proyectos, la arquitectura regional en general adolece ‘de la debida atención y coherencia a las exigencias del clima local’ ”.
  • Categoría Diseño Urbano, Paisajismo y Urbanismo: Proyecto Unidad de Planificación Física Maracaibo Norte UPF-2, realizado por el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Arquitectura y Diseño de LUZ coordinado por la arquitecto Helen Barroso “por la atención y propuesta a la coherencia urbana que exige el proceso metropolitano de Maracaibo para el logro del equilibrio de la calidad ambiental urbana”.
  • Categoría Publicaciones: Se otorgaron cinco Menciones.
  • Categoría de Trabajos Especiales de Grado: Se otorgaron dos Menciones.
3. Remodelación del Edificio Las Laras, proyecto del arquitecto José R. Garnica. Premio Regional de la I Bienal de Arquitectura de Maracaibo

El premiado edificio Las Laras construido en 1928 por la Caribbean Petroleum Company, formaba parte del proyecto de la colonia petrolera Las Delicias, de la Royal Dutch Shell que lo usaría como sede administrativa hasta 1956 cuando la compañía muda sus oficinas para Caracas y la Costa Oriental del Lago. De la ficha elaborada por IAM Venezuela (https://iamvenezuela.com/2016/01/edificio-las-laras/) hemos conocido que “el nombre de esta edificación se debe a los samanes que la circundaban, llamados laras por los marabinos”.

La misma ficha nos dice lo siguiente: “Su estructura se conforma de dos plantas cuyo espacio se organiza alrededor de un patio central, y el terreno donde se ubica ocupa una manzana. En la fachada principal destaca el acceso que se da mediante un pequeño volumen que sobresale del conjunto con grandes columnas que parten de la planta baja y suben al nivel superior, donde está un balcón. (…) En sus fachadas presenta el uso de galerías perimetrales estrechas en el segundo nivel donde se combinaron diferentes elementos arquitectónicos como el concreto, el metal y la madera. Fue una de las primeras edificaciones en contar con aire acondicionado en la ciudad y también poseía un sistema de refrigeración de agua helada, que requería de un enorme patio para ubicar los aparatos que la hacían funcionar”.

Desde 1956 el edificio Las Laras “funcionó como sede de varios organismos de distintas ramas de servicios públicos. Luego de un incendio que en 1994 consumió gran parte de la edificación, fue restaurado en 2003” por PDVSA, su propietario. En la rehabilitación se planteó como objetivo mantener la fachada original del edificio, modernizando las instalaciones eléctricas, sanitarias, los sistemas contra incendio y de seguridad, y se incorporó, además, el equipamiento necesario para discapacitados. “La zona que era usada para los grandes aires acondicionados se convirtió  en áreas de estacionamiento con capacidad para 400 vehículos aproximadamente”. Las Laras fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1991.

4. Logos de las primeras cuatro Bienales de Arquitectura de Maracaibo

Desde 2005, la Bienal de Arquitectura de Maracaibo ya acumula otras tres convocatorias con participación cada vez más nutrida: la segunda de 2008, que abarcó el período 2005-2008, cuyo tema central fue “La Ciudad” vista desde dos perspectivas distintas: una arquitectónica y urbana, otra artística y visionaria, le rindió homenaje al arquitecto Humberto Vera Barrios de destacada actuación en la ciudad de Maracaibo; la tercera 2010 (2008-2010), organizada bajo el lema “Develando experiencias y oportunidades”, homenajeó al arquitecto Tomás José Sanabria, al arquitecto y crítico de arquitectura nacional William Niño Araque y al arquitecto zuliano Aquiles Asprino; y la cuarta 2013 (2010-2013), bajo el lema “Umbrales de cambio”, rindió homenaje a la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad del Zulia (FAD-LUZ), que cumplía 50 años de ininterrumpida labor educativa, social y de investigación.

A partir de entonces han transcurrido siete años en los que, seguramente afectados por la situación que atraviesa el país, a sus promotores se les ha hecho cuesta arriba volver a lograr reunir esfuerzos y recursos que la revitalicen. Ojalá que esto no pase de ser algo temporal con la seguridad de que el tesón que caracteriza a los marabinos hará que así sea.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.pinterest.com/pin/561683384775495105/

2, 3 y 4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad