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1933• IV Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM)

1933• El IV Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM IV), celebrado en el verano de 1933, es unánimemente considerado el congreso más famoso, influyente y doctrinario de toda la historia del movimiento moderno.
Si en Fráncfort (1929) se analizó la célula de la vivienda y en Bruselas (1930) el bloque residencial, el CIAM IV dio el salto de escala definitivo: la ciudad en su totalidad. Fue el congreso donde la arquitectura de vanguardia abandonó la escala edilicia para proponer un modelo de urbanismo global y radicalmente nuevo.

1. Un Escenario Singular: El crucero en el S.S. Patris II
Debido a las crecientes tensiones políticas en Alemania tras el ascenso del nazismo (que provocó la disolución del grupo alemán y el cierre de la Bauhaus), el congreso tuvo que cambiar su sede original (Moscú) y adoptó un formato itinerante y mítico.
Los delegados embarcaron en Marsella a bordo del transatlántico S.S. Patris II y sesionaron a lo largo de las conferencias y debates mientras navegaban por el mar Mediterráneo rumbo a Atenas, celebrando las reuniones finales y la clausura en la Escuela Politécnica de la capital griega. Este ambiente de aislamiento marítimo propició una intensa cohesión ideológica entre los participantes.

2. El Tema Central: «La Ciudad Funcional»
Bajo la dirección del urbanista holandés Cornelis van Eesteren (quien presidía el congreso) y la beligerancia teórica de Le Corbusier, el CIAM IV se propuso analizar científicamente el estado de 34 grandes ciudades del mundo (desde París, Londres y Berlín, hasta Detroit, Atenas y Baltimore).
Para ello, las delegaciones nacionales utilizaron por primera vez un método analítico estrictamente estandarizado: cartografías a la misma escala (1:10.000) que empleaban una leyenda de colores y símbolos idéntica para diagnosticar los problemas de congestión, insalubridad y caos provocados por el crecimiento industrial desordenado.

      3. Las Cuatro Funciones del Urbanismo
      El análisis de estas ciudades llevó al congreso a concluir que la vida urbana de los ciudadanos de la era industrial se encontraba profundamente degradada. Para remediarlo, el CIAM IV dictaminó que la planificación de toda ciudad moderna debía articularse de forma matemática y racional en torno a cuatro funciones esenciales:
      Habitar: Priorizar las zonas residenciales, garantizando que las viviendas tuvieran asoleamiento obligatorio, ventilación y acceso directo a cinturones verdes, prohibiendo la alineación de casas a lo largo de las vías de tráfico pesado.
      Trabajar: Separar los sectores industriales y de manufactura de las áreas residenciales para evitar la contaminación, ubicándolos de forma lineal en relación con los sistemas de transporte.
      Recrearse (El cultivo del cuerpo y del espíritu): Introducir de forma masiva espacios abiertos, parques, campos deportivos y áreas de ocio junto a las viviendas, demoliendo los barrios históricos insalubres para ganar suelo verde.
      Circular: Clasificar y jerarquizar mecánicamente las vías de comunicación según su velocidad y destino, separando radicalmente el tráfico peatonal del tráfico automotor.
      De esta clasificación nació el concepto de la Zonificación (Zoning), la práctica urbanística de segregar el territorio de la ciudad en distritos monofuncionales bien definidos mediante leyes y planes reguladores.

      4. El Manifiesto Doctrinario: La Carta de Atenas
      Las resoluciones técnicas tomadas a bordo del S.S. Patris II y en Atenas se compilaron inicialmente como «Constataciones». Sin embargo, diez años más tarde, en 1943 (en plena Segunda Guerra Mundial y bajo la Francia ocupada), Le Corbusier editó, modificó y publicó de forma anónima este cuerpo de conclusiones bajo el título definitivo de La Carta de Atenas.
      La Carta de Atenas se convirtió en la biblia del urbanismo de la posguerra. Sus tesis de demolición de tejidos tradicionales, creación de grandes autopistas y edificación de bloques aislados en altura (superbloques) guiaron la reconstrucción de las ciudades europeas devastadas y el diseño de nuevas capitales mundiales (como Brasilia o Chandigarh).

      5. Participantes Clave
      El CIAM IV consolidó el cambio de guardia y el control absoluto del bloque franco-helvético-holandés sobre la organización:
      Cornelis van Eesteren (Países Bajos): Como presidente, aportó la rigurosidad cartográfica y la experiencia real del Plan de Ampliación de Ámsterdam (AUP).
      Le Corbusier (Francia/Suiza): Se erigió en el gran catalizador ideológico, redactando las síntesis y convirtiendo el congreso en la plataforma de lanzamiento para su modelo de la Ciudad Radiante.
      Sigfried Giedion (Suiza): El secretario general que coordinó las publicaciones y las relaciones públicas internacionales del grupo.
      José Lluís Sert (España): Líder del grupo español (GATEPAC), cuya participación fue sumamente activa y quien más tarde publicaría en EE.UU. el libro Can Our Cities Survive? (1942), basado enteramente en los resultados del CIAM IV.
      Christian Zervos (Grecia/Francia): Director de la célebre revista Cahiers d’Art, quien prestó un apoyo editorial masivo para la difusión de los postulados estéticos y funcionales del encuentro.

      Este congreso marcó de manera indeleble la historia de Caracas. Las nociones de zonificación por funciones, grandes avenidas expresas segregadas (como la Avenida Libertador) y la sustitución de barriadas por conjuntos de bloques exentos en medio de áreas verdes (política aplicada con rigor por el Taller de Arquitectura del Banco Obrero en urbanizaciones como el 23 de Enero o El Paraíso) se derivan directamente de los dogmas del CIAM IV.


      Texto preparado utilizando IA (Google Gemini)

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