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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 290

La celebración en 2003 del 20 aniversario de la creación de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Artes Plásticas de la Universidad José María Vargas (UJMV), marca un punto de quiebre dentro de la historia de esa institución.

Del 25 al 30 de agosto de aquel año en medio de un clima de gran motivación lograda por quienes tenían en sus manos su conducción, se logró organizar un evento (cuyo afiche promocional es recogido en nuestra postal del día de hoy) que mostraba el muy buen nivel alcanzado por un centro de enseñanza que, contra todo pronóstico, venciendo las adversidades que imponían la planta física en la que se enseñaba y los míseros sueldos que devengaban sus profesores, había logrado imprimir a sus estudiantes un notable espíritu de competencia y superación.

Hay que recordar que los estudios de arquitectura en la UJMV fueron impulsados desde el mismo momento en que ella se crea en junio de 1983. Para liderizar el proyecto académico, estructurar el plan de estudios y asumir como su primer decano, fue seleccionado por la familia propietaria de la institución educativa el reconocido arquitecto y profesor Maciá Pintó quien, por haber desarrollado su carrera como docente e investigador en la Universidad Central de Venezuela, se acompañó para ir abriendo las asignaturas del pensum de profesores provenientes de esa casa de estudios.

En términos generales, los estudiantes de arquitectura, diseño gráfico, diseño industrial y museología, compartían durante los primeros semestres materias que les permitían entender las relaciones entre ellas ampliando el panorama formativo para luego ir perfilando sus respectivas vertientes profesionales. De allí la presencia durante el primer semestre de Introducción a la historia del arte y la arquitectura, Teoría del diseño y del conocimiento, Teoría de la percepción y de la forma y de Laboratorio de técnicas y métodos de Investigación junto al Taller de Diseño y Dibujo y Técnicas de Representación. Se buscaba en todo caso perfilar un arquitecto que manejase con mayor profundidad y desde muy temprano conocimientos teóricos ligados al espacio, la función, la percepción, la técnica y la forma con el acompañamiento de la maquetería, la elaboración de modelos tridimensionales y la fotografía como puntales formativos.

A la gestión de Pintó siguieron sucesivamente durante los primeros 20 años la de Ana Díaz de Tenreiro, José Luis Colmenares y Francisco Arocha profesor fundador, dedicado a dictar las materias de Dibujo Técnico, Geometría Descriptiva y Taller de Diseño Arquitectónico y también a ejercer como Jefe de los Departamentos de Diseño y de Lenguaje y Comunicación hasta que le correspondió asumir el decanato de la Facultad desde 1996 y a quien tocó en 2003, junto al equipo conformado por José Guerra como Coordinador de Diseño, José Humberto Gómez Coordinador de Teoría y Víctor Sánchez Taffur primero Coordinador del Centro de Investigación y Extensión y luego Director de la Escuela de Arquitectura, organizar la efemérides.

A lo largo de los primeros 20 años de creada fueron varias las actividades de importancia en las que intervino la comunidad de arquitectura de la Vargas. Así, en 1990 participa junto a Nave y las Escuelas de Arquitectura de las universidades Simón Bolívar y Central de Venezuela, con la colaboración de Eurobuilding y el Centro Simón Bolívar, en la organización de las 3 charlas (“Alejandro de La Sota y la arquitectura moderna en España”, “La arquitectura moderna y la idea de región” y “Le Corbusier y la India”) dictadas los días 3, 4 y 5 de diciembre por el reconocido historiador y crítico de la arquitectura inglés William Curtis en la Sala Plenaria de Parque Central.

1. Arriba: Portada del del cuaderno de gran formato Taller Alcock. Un aporte a la museología de la arquitectura. Abajo: una de las representaciones que contiene el cuaderno. Proyección axonométrica ortogonal trimétrica por el método de los cortes (despiezada) de
los edificios Altolar y Loma Verde realizada por los estudiantes Francisco Benetti y Adriana Loaiza
2. Maqueta de los edificios Altolar y Loma Verde elaborada por los estudiantes de la Vargas para la exposición “ALCOCK Arquitecto. Obras y Proyectos 1959-1992″

Más adelante, en lo que podría considerarse una de sus aportaciones más relevantes, la Vargas se involucra de lleno en el montaje de la exposición “ALCOCK Arquitecto. Obras y Proyectos 1959-1992”. Para ello ya se había organizado previamente un seminario-taller dirigido por los profesores Ana María Marín, William Niño Araque, Rosita De Lisi y Joaquín Russo donde los estudiantes de arquitectura y museología emprendieron la concepción, diseño y realización de un proyecto museológico integral como aporte a la muestra, que derivó en la elaboración del hermoso cuaderno de gran formato Taller Alcock. Un aporte a la museología de la arquitectura, fruto de la experiencia conjunta realizada entre la UJMV y la Fundación GAN, que recoge los dibujos y fotos de los modelos resultantes del seminario, correspondiendo la Coordinación Editorial a María Elena Huizi (GAN) y a Ana María Marín (UJMV) la Coordinación General del trabajo.

3. Carátulas de los tres ejemplares publicados de la colección «Arquitectos y Obras»

Fruto de la experiencia denominada “Arquitectos y obras”, asignatura perteneciente al plan de estudios cuyo objetivo fue registrar el quehacer de un grupo de arquitectos venezolanos contemporáneos, quienes asistieron como invitados especiales a los cursos, en los cuales, se analizó y criticó sus obras, se hizo el relevamiento de éstas, su registro fotográfico y maquetas, aparecieron en 1993, 1994 y 1996 tres publicaciones durante la gestión de José Luis Colmenares contando con la coordinación de Alberto Navarro Gurovich, primero como Director de la Escuela y luego como Director del Centro de Investigación y Extensión. La primera estuvo dedicada a Joel Sanz, Juan Carlos Parilli y Francisco Arocha; Jorge Rigamonti; y Manuel Delgado. La segunda a Doménico Silvestro, Enrique Larrañaga y Fernando Lugo. Y la tercera a Pablo Lasala, Jesús Tenreiro y José Miguel Galia.

De tal manera, el evento que hoy nos ocupa se constituyó en un esfuerzo más por dar a entender que la Vargas podía competir de tú a tú con las universidades tradicionales en cuanto a calidad de formación y resultados obtenidos. Bajo la coordinación de Víctor Sánchez Taffur (egresado en 1994 y como ya comentamos Director de la Escuela en ese momento) se organizaron: una exposición de los Talleres de Diseño, un seminario para estudiantes, varios recorridos por la ciudad, Charlas Magistrales a cargo de distinguidos invitados y una serie de ponencias presentadas tanto por estudiantes cursantes como por egresados.

Los invitados especiales a la celebración fueron los arquitectos Jimmy Alcock, Oscar Capiello, Carlos Gómez de Llarena, Enrique Fernández-Shaw, José Miguel Galia, William Niño, Luis Polito, Pablo Rodríguez, Joel Sanz, Oscar Tenreiro, Federico Vegas, Gonzalo Vélez y Hernán Zamora.

Se contó además con la participación de los arquitectos Carolina De Vasconcelos, Gustavo Curtos, José Humberto Gómez, Hortensia Pérez, José Guerra, Alejandro Rico, Henry Rueda, Francisco Arocha, Nicola Cerone, Luciano Landaeta, Víctor Sánchez y Carmen Delgado y de los bachilleres Shirley Carvallo, María Antonia Campos, Paola Pugi, Arturo Galindo y Tomás Santana.

Lo realizado habla a las claras del esfuerzo e importante despliegue llevado a cabo en tiempos donde la Facultad de Arquitectura y Artes Plásticas de la UJMV pasaba por un momento de particular efervescencia que mantenía muy en alto su autoestima.

4. “EL PLAN DE PACO. En memoria de Francisco Arocha Arnay (1945-2021), arquitecto, maestro y amigo”, publicado por Víctor Sánchez Taffur en su blog PROPUESTAS IN_CONSULTAS. Sobre arquitectura, docencia, y otros asuntos, el 17 de octubre de 2021

Al respecto, Sánchez Taffur en un sentido escrito realizado con motivo del fallecimiento de Francisco (Paco) Arocha el 2 de octubre de 2021 titulado “EL PLAN DE PACO. En memoria de Francisco Arocha Arnay (1945-2021), arquitecto, maestro y amigo”, publicado en su blog PROPUESTAS IN_CONSULTAS. Sobre arquitectura, docencia, y otros asuntos el 17 de octubre de 2021, señalará sobre el período que vivió como profesor y luego como director de escuela en la Vargas junto a Arocha: “Formamos un equipo exitoso y a mis 32 años obtuve un crecimiento personal significativo. Ganamos premios y reconocimientos internacionales, viajamos por más de ocho países en solo dos años, organizamos diferentes eventos, asistimos a congresos, propusimos espacios nuevos para la facultad, hicimos concursos y también exposiciones, fomentamos el intercambio con profesores de otras instituciones, trabajamos en publicaciones y quizá lo más importante: conformamos una excelente plantilla de docentes y una comunidad académica con mística y comprometida con aquel proyecto, que en el fondo era el de Paco, él era su guía silente desde hacía varios años y el cerebro detrás de bastidores”.

Lamentablemente, el relevante evento de 2003, como ya apuntamos, marcó un punto de inflexión dentro de los estudios de arquitectura en la Vargas. Sorpresivamente, a finales de ese año los propietarios de la universidad decidieron destituir al decano Francisco Arocha en una acción que hasta el día de no hoy no tiene otra explicación que la de buscar un cambio de rumbo orientado por intereses económicos más que académicos.

Federico Vegas, quien dio clases durante dos semestres en la Vargas el año 1989, a comienzos de 2004 escribirá en El Nacional un texto titulado “Un nuevo varguicidio” donde expresará lo siguiente sobre su experiencia como profesor, el evento de 2003 y la inexplicable sustitución de Arocha: “En verdad aquello era tierra de nadie. Había algo de limbo, de oficina pública, de lugar de paso. El siguiente semestre di clases con otra actitud. Gracias a William cambió mi visión del problema y sentí un gran respeto por aquellos héroes de la resignación, que estaban obligados a imaginar una escuela donde no habían sino aulas, pasillos y ascensores. Todo marchó bien y comencé a encariñarme con aquella desolación. La magia que fluye de la relación profesor y alumno puede vencer los peores escenarios. (…) Pasaron los años. Hace unos meses me invitaron a dar una charla en la Vargas para la «Semana del Estudiante». (…) Me impresionó muchísimo el programa de aquel evento. Hace tiempo que no se organizaba en una facultad de arquitectura del país algo tan coherente, tan amplio, tan estimulante. Si eran héroes los alumnos, estos profesores son santos con dotes milagrosas. El asunto empezó a tener sentido cuando supe que el decano era Francisco Arocha. (…) Cuando hurgué un poco más en lo que venía sucediendo en la Vargas no podía creerlo: concursos, viajes, conferencias, invitados, exposiciones. Era algo que desafiaba todas las leyes espaciales ¡Una mediocre universidad, en un mediocre edificio, tenía la mejor facultad de arquitectura del país! (…) Hoy me entero de que este pasado diciembre todos fueron despedidos: Francisco Arocha, Víctor Sánchez y otros profesores que tendrán por siempre mi cariño y admiración. (…) ¿Por qué han despedido a quienes hacían su trabajo con excelencia y con el reconocimiento de toda la comunidad de arquitectos y estudiantes? Pues muy sencillo, porque la mediocridad le tiene terror a la excelencia. Parece que hasta la misma dueña de la universidad se asustó del auge, del renombre, del ímpetu, del fervor, de la generosidad, del despertar de la facultad que constituye una parte importante de su negocio”. Con Arocha, a finales de 2003 salió todo su equipo directivo y con ellos renunciarían 28 profesores inconformes con la decisión, marcando un declive del cual aún no ha habido muestras tangibles de recuperación cualitativa.

ACA

Postal y 3. Coleeción Crono Arquitectura Venezuela.

2. https://edificioaltolar.tumblr.com/post/116221381158/venezuela-en-el-moma-el-museo-de-arte-moderno

4. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2021/10/17/el-plan-de-paco-en-memoria-de-francisco-arocha-arnay-1945-2021-arquitecto-y-maestro-victor-sanchez-taffur-caracas-venezuela/

¿SABÍA USTED…

…que en 1982 se inaugura el Hotel Barquisimeto Hilton (hoy conocido como Hotel Jirahara)?

1. Vista general del hotel Hilton de Barquisimeto (hoy hotel Jirahara) con la ciudad al fondo.

Considerada como la segunda instalación hotelera que llevó el nombre de la reconocida operadora en el país, el Hilton de Barquisimeto puede incluirse dentro de la saga iniciada por la red de hoteles realizada por la CONAHOTU durante los años 1950 por su condición de referencia dentro de la ciudad, la calidad de sus espacios, las consideraciones de tipo ambiental, el cuidadoso diseño tanto del todo como de las partes y el alto valor que se le dio a su construcción. Si bien Barquisimeto había quedado fuera del plan realizado durante el perezjimenismo, este edificio puede ser considerado como una pieza que iguala y en muchos aspectos supera aquella ejemplar iniciativa que buscaba promover un turismo de alto nivel fuera de capital. De aquí que considerarlo como una excelente puerta de entrada a una de las ciudades más importantes del país y como punto de contacto con lo mejor de la arquitectura nacional realizada durante la época no sería ninguna exageración.

2. Vista general del hotel Hilton de Barquisimeto (hoy hotel Jirahara) con el valle del Turbio a la izquierda.

Jimmy Alcock (FAU UCV Promoción 9/1959) y Manuel Fuentes (FAU UCV Promoción 14A/1965), asociados al momento de emprender el proyecto en 1972, contaron con la colaboración de los también arquitectos Tony Mas Lara, Marisela Bruzual, los ingenieros Luchsinger, ABA Ingenieros, Carlos Basalo, Ovidio Oliveros y Arrigo de Fénix. La supervisión de la construcción fue realizada por el ingeniero Jesús Riera Montañez.

Sería bueno recordar que antes de participar en el diseño del hotel Hilton de Barquisimeto, Manuel Fuentes, en este caso asociado con Carlos Gómez de Llarena y Moisés Benacerraf, había colaborado en los proyectos del Centro Comercial Bello Monte (1968) y de la Torre Europa (1971), edificio este último al que se le otorgó el Premio Nacional de Arquitectura en la VI Bienal de 1976.

Por su parte Jimmy Alcock, algo mayor que Fuentes, ya había acumulado una importante experiencia que va desde su participación como estudiante en las oficinas de Alejandro Pietri (1956) y Roberto Burle Marx (1957), hasta su sociedad ya graduado con José Miguel Galia a través de Galia & Alcock, Arquitectos Asociados (1959-1962), independizándose en 1962 cuando comenzará a actuar desde su propia oficina. A partir de entonces puede detectarse cómo la obra construida de Alcock se encuentra concentrada fundamentalmente en Caracas, por lo que su incursión en Barquisimeto junto a Fuentes puede ser considerada como una de las pocas realizadas fuera de la capital y su entorno inmediato.

3. Plano de ubicación
4. Dos vistas del hotel desde el área de acceso.

El Hilton, asociado más a la línea de trabajo de Alcock en cuanto al carácter, uso de los materiales y atinado manejo de la escala, sin dejar de reconocer la mano de Fuentes en la resolución funcional e incorporación de detalles y materiales novedosos que combinan a la perfección con su aspecto contemporáneo, se encuentra ubicado en la Carrera 5 justo en el acceso al distribuidor Jirahara, nombre con el cual tanto tempranamente como hoy en día es identificado luego de que dejase de ser operado por la cadena norteamericana. El terreno asignado tiene una superficie aproximada de 43.000 m2.

Su estratégica localización, cercana al borde de la meseta en la que Barquisimeto está implantada, con amplias y espléndidas visuales hacia en valle del río Turbio, lugar de plantaciones y haciendas desde la colonia, fue aprovechada al máximo por los proyectistas a la hora de establecer las directrices sobre las que el edificio se compondría. Así, se genera un eje, conformado por una larga avenida de chaguaramos, que divide en dos el área de estacionamiento y permite apreciar a distancia el hotel, sobre el cual se enfrenta una parte del cuerpo de habitaciones (aproximadamente un tercio, que se tenía previsto podía crecer hasta seis módulos estructurales más hacia el sureste) y se ubica el acceso.

5. Corte-fachada transversal
6. Dos vistas del patio interno.
7. Vistas de la fachada sur-sureste y de las áreas recreacionales.

Siguiendo esta cuidada promenade, inmediatamente se puede disfrutar de un patio interior de proporciones más bien verticales sobre el que se vuelcan los pasillos que dan acceso a dos tercios de los cuartos garantizando, además, la ventilación cruzada.

El eje, que remata finalmente con la vista sobre el valle, se desvía para permitir la creación del espacio de la piscina rodeado por un grupo de cabañas de techo abovedado que le otorgan un ambiente acorde al uso y contienen el espacio, las cuales, a su vez, tienen el privilegio de constituir un balcón hacia las visuales. Lateralmente al eje principal se desarrolla el voluminoso programa destinado a crear las áreas de convenciones, desproporcionado con relación al número de habitaciones pero pensado para servir de manera eficaz a la pujante ciudad. Es sobre este cuerpo que se ubica el último tercio de las habitaciones el cual, aunque no participan del patio, se suma para formar una barra continua con el frente hacia la calle, garantizándose una vez más la ventilación cruzada y disfrutando de la posibilidad de ver también hacia el valle del río Turbio.

8. Izquierda: Planta baja. Derecha: Planta tipo
9. Uno de los salones de estar en la planta baja del hotel

De forma sucinta podemos decir que el hotel Barquisimeto Hilton (según se recoge en el catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar. 1987), tiene un área de construcción de cerca de 21.000 m2 y es entendido como una totalidad en la que se encuentran articulados todos sus componentes, claramente legibles en función de los usos que cada uno tiene asignados. Cuenta con un total de 120 habitaciones dobles (más 16 cabañas en la zona de la piscina), a las que se suma la suite presidencial, distribuidas en dos niveles especiales denominados “Convenciones y Habitaciones especiales” y cuatro plantas tipo. Las áreas sociales están “compuestas por el Lobby, la Cafetería, un Restaurant de Especialidades, Bar Discoteca, Bar de la Piscina y Gimnasio”. Los espacios para reuniones están conformados por “el Salón de convenciones con capacidad para 550 personas, salas de Conferencias y Áreas de Prefunción”. Como apoyo se cuenta con un zona de tiendas, oficinas administrativas y áreas de servicios (cocina, lavandería, depósitos, mantenimiento, etc.).

Del texto dedicado al edificio elaborado para el catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992, realizada en los espacios de la Galería de Arte Nacional entre octubre y diciembre de 1992, con curaduría de Hannia Gómez y William Niño Araque, rescatamos lo siguiente: “El hotel, como si fuera una gran casa, es la sumatoria de una serie de gratos espacios de estar. Entre estos, los espacios ambientalmente más logrados son la cafetería, el patio principal del hotel, con escaleras con cierto carácter escultórico y cuya fachada Oeste es una piel de metal con vidrio que va filtrando la luz, y, finalmente, la terraza del árbol.”

De la misma publicación pero procedente del ensayo “La arquitectura como paisaje” de Niño Araque se puede añadir, con respecto a Alcock, que “… compone la arquitectura, incluyendo toda situación o lejana referencia a Kahn, cercana de Le Corbusier; admite su influencia de Galia y de Fruto Vivas y finalmente adquiere con el tiempo un lineamiento proveniente de la arquitectura vernácula”. Toda una elocuente demostración de “eclecticismo criollo”.

Las referencias al edificio Altolar (1965) y el Paseo Las Mercedes (1967) son inevitables a la hora de referirse al hotel que hoy nos ocupa: al primero por el sabio manejo de la implantación y potente volumetría; al segundo por las calidades espaciales presentes en las áreas comunes del centro comercial así como por el aprovechamiento de lo aprendido en el diseño de la instalación hotelera que lo acompaña. El Barquisimeto Hilton (hoy hotel Jirahara) recibió el Premio Regional de Arquitectura en la VIII Bienal Nacional de 1987 y Alcock en 1993 sería reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura por el conjunto de su obra.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.misrevistas.com/avecintel/notas/3285/si-lara-es-tu-destino-jirahara-es-tu-hotel

2 y 6 izquierda. Catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar, Museo de Bellas Artes, Caracas, 1987

3, 4 derecha, 5, 6 derecha, 7 izquierda y 8. Catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992, Galería de Arte Nacional, Caracas, 1992

4 izquierda. https://jose402007.wordpress.com/hotel-barquisimeto-hilton-1977/.

7 derecha. http://jiraharahotel.com.ve/area-de-la-piscina/ y https://www.tripadvisor.com.pe/LocationPhotoDirectLink-g316090-d2008690-i37177684-Hotel_Jirahara-Barquisimeto_Central_Western_Region.html

9. https://barquisimetolarana.blogspot.com/2019/07/turismo-en-barquisimeto.html

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 236

Considerada como otra de las casas emblemáticas dentro de la arquitectura moderna venezolana, la vivienda que Jimmy Alcock (1932) proyectó como su morada en el Alto Hatillo, a las afueras de Caracas, señalada en su cronología como la Casa Alcock I, ha cobrado con el tiempo el gran valor que le otorgan los años de haber sido habitada con gusto y amor, y por lo que ha significado para sus usuarios.

Obra si se quiere temprana de su autor y pensada por tanto para una joven pareja, ubicada en un terreno con una pronunciada pendiente (entre el 35 y el 60%), poblado por una densa vegetación y con espectaculares visuales lejanas hacia la ciudad, es el reto que constituyó la simple toma de decisiones durante el proceso de diseño (el cual fue motivo de la elaboración de al menos tres alternativas), un argumento que habla por sí solo de las bondades alcanzadas por la propuesta definitiva. Se buscaba, ante todo, lograr una solución sobria, concentrada y económica que recurriría en buena medida a la industrialización de las piezas de la compondrían.

1. Casa Alcock I. Plano de ubicación
2. Casa Alcock I. Izquierda: Isometría general. Derecha: Vista del puente de acceso

El partido arquitectónico asumido, que llevó a los curadores de la muestra “La casa como tema. Primera aproximación antológica  de la casa en Venezuela” (Museo de Bellas Artes, 1989), a incorporarla dentro de la categoría de “Casa y Tecnología”, la cual Martín Padrón acompaña con el sugerente texto “La búsqueda de una poética de la construcción”, parte de respetar al máximo las condiciones del terreno mediante una solución que se posa sobre él, recurriéndose a la conformación de un sólido prisma de base cuadrada apoyado en un sistema estructural lógico y racional que conduce las cargas al suelo a través de cuatro grandes columnas.

Si bien la idea esencial remite a la imagen de un galpón a cuatro aguas cuyo techo está sostenido por cerchas metálicas, organizado en torno a un espacio central vinculador, y si bien la variable constructiva fue fundamental para resolver las dificultades de adaptación al lugar, sería equivocado atribuirle a ellas el rol protagónico en la caracterización de una casa donde la luz y la penumbra se equilibran a la hora de lograr una ambientación totalmente acogedora, dotándola de una atmósfera que la aproxima a la arquitectura colonial bajo coordenadas absolutamente modernas.

Otro asunto de interés viene a ser la manera como se accede una vez implantado el volumen en la pendiente. Tras la apariencia de tratarse desde el exterior de una edificación aislada de una planta, cuya cubierta ligeramente sobresale de entre la vegetación que la arropa, el aislamiento alcanzado se salva a través de la aparición de dos ligeros puentes angostos que, partiendo de la zona de contacto con la calle, señalan uno, el lugar de la puerta principal y el otro la entrada de servicio. Desde ellos se puede descubrir cómo la casa se desarrolla en tres niveles “hacia abajo” para luego fusionarse con corredores perimetrales que, a modo de espacios intermedios, resuelven la transición interior-exterior con solvencia y abren la posibilidad de disfrutar “desde afuera” de las vistas lejanas las cuales, a su vez, tienen una particular  consideración “desde dentro”.

3. Casa Alcock I. Arriba izquierda: el jardín vertical. Arriba derecha: el corredor perimetral. Abajo izquierda: el estar íntimo. Abajo derecha: Vista del espacio central.

Dos escaleras de caracol, una interior sumida en el patio de sólo 20 m2 que relaciona los dos niveles superiores y otra exterior que conecta a los balcones perimetrales conforman el sistema de circulación vertical, permitiendo ésta última acceder de forma independiente al nivel suelo y disfrutar del jardín selvático tan esmeradamente cuidado durante años por la Sra. Carolina Alcock.

Para su creador, tal y como se señala en el catálogo de la exposición organizada por la Galería de Arte Nacional (GAN) “Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992” (1992), “esta casa con techo de tejas a cuatro aguas, no tiene ‘nada que ver con las tipologías coloniales’. Es, más bien, ‘una terraza’, que tiene que ser explicada como una sección dominada por la vista y por el jardín natural. Reforzando esta idea, el comedor original de la casa no se cerraba del todo. Paneles corredizos colgantes de vidrio y de romanilla de madera se corrían libremente para ver la vista”.

Alcock diseñó más adelante (1988), con más de 25 años de diferencia, otra casa propia, vacacional, en Mitivibó, estado Mérida (denominada como Casa Alcock II), bajo criterios totalmente diferentes, signados en este caso por la adaptación a una vivienda campesina existente encontrada en ruinas con paredes de tapia de 50 cms de espesor que se estaban cayendo, donde vuelven a ser fundamentales las consideraciones del lugar en que se encuentra y el respeto por la preexistencia. “No había ventanas. Nada era ortogonal. Sólo cuatro cuartos con puertas todos con diferentes proporciones. Los antiguos habitantes vivían en la oscuridad, en el páramo. Con ese frío, sin embargo, hicieron un patio”, dirá Alcock en el catálogo de la exposición de la GAN ya mencionado dando pie así a la explicación de la manera considerada y la vez creativa como actuó a la hora de diseñar la remodelación.

4. Casa Alcock I. Vista exterior
5. Casa Alcock I. Vistas del espacio central
6. Casa Alcock I. El estar íntimo

Rememorando a dos arquitectos desaparecidos recientemente, Domingo Álvarez y Juan Pedro Posani, transcribiremos aquí la impresión que en el primero causó la visita a la Casa Alcock I arrancándole expresiones como “¡Es una maravilla! ¡Es increíble! ¡Es la mejor casa del mundo!”, dándole pie al segundo para manifestar lo siguiente a través de su blog El viejito inquieto el 12 de noviembre de 2019:
“En esta casa, durante mas de cuarenta años, se ha escuchado a Beethoven y guarachas, se comió excelente pasta a la amatriciana con un buen vaso de tinto toscano, así como arepas de chicharrón con cerveza. Y en esta casa, así mismo, se leyó a García  Márquez.

Y es que la realidad de esta casa va mas allá y desborda la simple historia de la arquitectura. Es un punto desde el cual observar a la humanidad y la historia del mundo y del cosmos. Pertenece  más al proceso de la evolución de la humanización de América que a la historia de nuestra arquitectura. Esta se advierte en la tibia ternura de las tejas del techo (recuerdo de nuestra arquitectura colonial) o en el gran espacio central (recuerdo de los grandes espacios de las attas, churuatas y shabonos de nuestra arquitectura indígena). Pero en lo esencial lo que plantea esta casa es desplegarse como un molusco en su concha, como un dispositivo de creación de vida. Es esencial entender por qué las fotos de esta casa no equivalen nunca a las formas exageradas y definitivas de la arquitectura del gran éxito internacional. Esta es una de las grandes casas del mundo. Así como la de Niemeyer en Río, la de Murcutt en Australia, la de Aalto en Finlandia y la de Mies en los Estados Unidos, esta casa es una de las mejores del mundo. El Flaco tenia razón y podemos estar orgullosos, como arquitectos y venezolanos, de este enorme aporte de Jimmy a nuestra presencia en América.

7. Casa Alcock I. Dibujo de una de las alternativas iniciales que formó parte de la exposición Latin America in Construction: Architecture 1955–1980, MoMA, 2015

Bueno es decirlo, la Casa Alcock I fue otra de las obras que representó a Venezuela en la exposición Latin America in Construction: Architecture 1955–1980 organizada por el MoMA en 2015, quedando uno de los dibujos de las alternativas iniciales como parte de la colección del museo.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 2, 3 y 5. Catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992. (1992)

4 y 6. http://guiaccs.com/obras/casa-alcock/

7. https://www.moma.org/collection/works/176739

ES NOTICIA

Walter James (Jimmy) Alcock y Frank Gehry son galardonados por The Venezuela American Endowmnet for the Arts (VAEA) con La Medalla Páez de Arte 2020.

Ayer 13 de junio de 2020 The Venezuela American Endowmnet for the Arts -VAEA- (Fondo Venezolano Americano para las artes), coincidiendo con la celebración de su 30 aniversario y los 230 del nacimiento de José Antonio Páez ha anunciado, como parte de sus conmemoraciones, el otorgamiento de La Medalla Páez de Arte 2020 a los arquitectos Walter James (Jimmy) Alcock (Venezuela) y Frank Gehry (Canadá-Estados Unidos).

Jimmy Alcock y Frank Gehry

Según comunica VAEA ambos “como artistas sensibles y talentosos, han utilizado la arquitectura como medio de expresión, por lo que son y serán reconocidos como excelentes creadores de obras notables de indudable belleza y contribuciones tecnológicas, íconos de su tiempo. En VAEA nos sentimos orgullosos de honrar sus vidas y carreras así como su destacada contribución a la arquitectura con The Páez Medal of Art 2020”.

La Medalla Páez de las Artes es una condecoración entregada una vez al año por VAEA a un individuo o grupo que ha tenido un impacto y contribuido a la excelencia, el crecimiento, el apoyo y la proliferación de las artes en Venezuela y los Estados Unidos. Su nombre rinde honor a José Antonio Páez, caudillo de la Independencia de Venezuela, que vivió los últimos años de su vida exiliado en la ciudad de Nueva York, en donde se convirtió en un filántropo por las artes.
Hasta la fecha han obtenido La Medalla Páez de Arte:

Carlos Cruz-Diez (2012)

Robert Wilson (2013)

Sofía Ímber (2014)

Annie Leibovitz (2015)

Marisol Escobar (2016)

Bob Colacello (2017)

Gustavo Dudamel (2018)

Margot Benacerraf (2019)

Julian Schnabel (2019)

Jimmy Alcock (2020)

Frank Gehry (2020)

VAEA fue fundado el 13 de junio de 1990 para conmemorar el bicentenario del nacimiento en Acarigua, Venezuela, de José Antonio Páez. Desde sus comienzos, VAEA ha patrocinado varios eventos culturales en Venezuela y los Estados Unidos, dos países que han tenido una larga tradición de amistad durante más de 200 años siendo el compromiso de VAEA el promover programas que continúen esta tradición para las generaciones futuras.

VAEA está presidido por su fundador Alí Cordero Casal. La fecha de la ceremonia de entrega de la Medalla será anunciada próximamente.

ACA