El libro, un fácsimil de la edición original de 1923, recoge las reflexiones sobre la enseñanza de la Arquitectura (planes de estudio, métodos de enseñanza, etc) de Teodoro Anasagasti (1880-1938). A pesar del tiempo transcurrido conserva actualidad y frescura. Anasagasti pasa revista de forma sistemática a todos los aspectos que inciden en la formación del arquitecto. La obra no sólo tiene un interés histórico -conocer la situación en los años veinte-, sino que en muchos casos, los acertados comentarios y observaciones de Anasagasti tienen todavía hoy plena vigencia.
De acuerdo a lo que publicara Carlos Flores en el nº240 de la revista Arquitectura del COAM, Madrid, enero-febrero de 1983, en conmemoración de los 60 años de la publicación del libro que nos ocupa, Anasagasti, Premio de Roma en 1910, Medalla de Oro en la Exposición Nacional de Madrid del mismo año, Medalla de Oro (junto con Otto Wagner) en la Exposición Internacional de Roma (1911), Catedrático de Proyectos, Académico de Bellas Artes, Presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, hábil dibujante, combativo polemista, incansable viajero, arquetipo del profesional inquieto, abierto a todas las corrientes renovadoras, luchador esforzado en causas perdidas de antemano como ésta de la reforma de las enseñanzas de Arquitectura, tras la obtención del Premio de Roma y la realización de los viajes y permanencias en diversos países, inherentes al mismo (Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Austria y Alemania), se verá profundamente influido dada su personalidad de talante fundamentalmente abierto y libre.
Así, Anasagasti “se interesará por conocer las obras más destacadas de las vanguardias arquitectónicas, pero asímismo, por bucear en los planes de estudios de unos centros de enseñanza que, a su juicio, eran capaces de proporcionar al alumnado una formación acorde con los nuevos tiempos. (…) Enseñanza de la Arquitectura. Cultura Moderna Técnico-Artística, será la obra que resuma las experiencias y conocimientos obtenidos durante aquellos años de estudio en Europa, reflejando al propio tiempo sus propias ideas y las teorías elaboradas posteriormente sobre el particular. Anasagasti pretenderá una transformación drástica de los programas de enseñanza, eliminando materias y procedimientos anacrónicos mantenidos sólo como consecuencia de apatías y rutinas; también, un nuevo enfoque en las relaciones alumno-profesor, suprimiendo ‘las doctrinas dogmáticas y el apriorismo’ y rechazando la ‘absurda disciplina que obliga a la quietud y al silencio’. Acusadamente posibilista juzgará como lujo inútil la ciencia no necesaria, considerando el plan de estudios de 1914, entonces vigente, como ‘atiborrado de alta ciencia teórica que no encuentra empleo en las funciones ulteriores de la profesión’ (‘Cuando nos encontramos ante la vida se nos pregunta que sabemos hacer’). Los pilares sobre los que basa su ideario reformista serán: Obtención de conocimientos ligados directamente a la realidad (‘Al alumno le atraen las realidades; éstas deberán ser tocadas por él antes de dedicarse a la teoría’). La teoría como una continuación de la práctica o emparedada con ella (‘Para Kant el mejor modo de comprender es el hacer’). Materias, pocas y fundamentales, eliminando todo aquello que no sea absolutamente indispensable (‘Hay que redimir al alumno para que en sus horas libres sea capaz de desarrollar sus propias observaciones. Hay que redimir, también, al profesor’). Educación de la sensibilidad, capacitando al alumno para que descubra por sí mismo la realidad (‘La realidad ha de presentarse siempre ante nosotros como una revelación»). Supresión de toda retórica y engolamiento en los sistemas de enseñanza (‘El saber se ha hecho verbalista y ha llegado a ser opresor»).
Anasagasti sostenía que el arquitecto debería ser un dibujante ‘hábil y exquisito’, puesto que ‘nuestro lenguaje es el dibujo’, y acusaba de ociosos los estudios vigentes en tales materias. (Tiene al lavado por inútil nadería y piensa que ‘proyectando se aprende a dibujar’). Insistirá repetidamente en la necesaria ‘educación del sentimiento’ que, a su juicio, se encuentra por encima de la razón, (‘sin sentimiento no es posible crear obras de arte’) enfoque romántico que no le impedirá, sin embargo, valorar las obras de ingeniería más destacadas a las que otorga una indiscutible potencialidad plástica considerándolas ‘tan bellas como los productos más refinados de la imaginación artística’. Juzga condición esencial que los proyectos dejen de ser escenográficos, ‘como fantasmas arquitectónicos’, deficiencia que será superada una vez que el control de cada proyecto, a lo largo de su desarrollo, sea compartido por profesores de disciplinas técnicas -construcción, resistencia de materiales, salubridad, etc.- en lugar de abandonarse en exclusiva al profesor de composición. El alumno deberá conocer cuanto antes lo que, en términos reales, representa el ejercicio cotidiano y normal de la profesión (‘No al final de los estudios sino desde el primer día de la primera asignatura deben abrirse las puertas de las clases, llevando a los alumnos a los laboratorios, a los talleres y a las obras’).
Tampoco dejará de insistir Anasagasti en la necesidad de una íntima e ineludible colaboración entre arquitectos, pintores y escultores -lo que resulta lógico en un seguidor entusiasta de la Secesión vienesa- colaboración que debería ser iniciada desde los años escolares abogando por una localización de tales enseñanzas dentro del mismo edificio. Los viajes, como medio idóneo de ampliar el horizonte vital y artístico del alumno, constituyen otro de los temas favoritos en los que el autor insistirá una y otra vez a lo largo de su ensayo.
El capítulo final incluye una serie de recomendaciones, agrupadas por temas, entre las que no faltan las referentes a las personas que deberían ser elegidas para las comisiones que estudien y redacten los nuevos planes, comisiones que según Anasagasti estarían integradas por el director, tres profesores y dos estudiantes de cada una de las escuelas de Madrid y Barcelona, dos profesores de academias de preparación de arquitectura y un arquitecto del máximo prestigio. En 42 puntos, divididos en secciones como principios generales, prácticas, laboratorios y talleres, viajes, pensiones y ampliación de estudios, preparación, matemáticas, construcción, dibujo, proyectos, etc., se va exponiendo un cuerpo de doctrina de validez general muchos de cuyos apartados encontrarían plena vigencia aún en nuestros días. Este libro, de propaganda y combate, como su autor lo califica, insólito en el panorama español de su época -y de muchas épocas- no hallaría la respuesta que su importancia e interés exigían; considerado hoy, se nos ofrece como un conjunto de sugerencias e ideas, libres de cualquier dogmatismo, aprovechables en buena parte y siempre estimulantes y vivas. El libro constituye también el mejor documento a nuestro alcance para descubrir la mentalidad del arquitecto, no siempre reconocible a través de una obra sobre la que gravitan influencias y contingencias de cada momento y en la que se superponen o suceden alternativas tan distintas como las procedentes de las influencias secessionistas y el Art Deco francés, de las tendencias casticistas e historicistas, de la ‘sinceridad estructuralista’ próxima ala estética del ingeniero, o de los planteamientos de L’Ecole de Beaux Arts, cuando no aparece teñida por el romanticismo más melancólico como ocurre en aquellos proyectos de Ciudad del Silencio o de Cementerio Ideal que le otorgarían amplia fama en plena juventud”.
Dentro de las empresas que, con una larga trayectoria, mayor apoyo han brindado a la industria de la construcción y en particular a arquitectos y decoradores, se encuentra Hunter Douglas, firma de origen alemán presente en el mercado desde hace más de 100 años y que aún tiene importante peso dado el carácter innovador que la caracteriza.
1. Henry Sonnenberg fundador en 1919 de una empresa de fabricación y distribución de máquinas y herramientas en Düsseldorf, Alemania, considerada como el origen de Hunter Douglas.2. En 1933 Sonnenberg muda su negocio y se trasladarse junto a su la familia a Rotterdam, Países Bajos.
Basados en datos obtenidos de internet y en la página https://www.hunterdouglas.com, podemos afirmar que Hunter Douglas tiene su origen en 1919 gracias a la iniciativa de Henry Sonnenberg, propietario de una pequeña empresa dedicada a producir herramientas para maquinarias llamada Sonnenberg Machinery radicada en Düsseldorf, Alemania. Más adelante, Sonnenberg se vio obligado a causa de la situación en su país, y la inseguridad asociada al advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, a mudar su negocio y trasladarse en 1933 junto a su la familia a Holanda, que se perfilaba como un país neutral.
Será en 1946 cuando, establecido para entonces en los Estados Unidos, Sonnenberg se asociará con Joe Hunter. Hunter, que con su hermano Eddie, había desarrollado importantes innovaciones en la fabricación de diversas máquinas, logrará en medio de la Gran Depresión inventar un proceso revolucionario para la fabricación de papel de aluminio cuyo perfeccionamiento dará como resultado la creación y comercialización de la primera persiana veneciana flexible exitosa y la maquinaria para fabricarla, la cual patentan. Ello marcará junto a la sociedad con Sonnenberg el punto de partida de Hunter Douglas Machinery Corporation. Cabe destacar que en esa época sólo existían las persianas horizontales de madera y que la firma, asentada en Riverside, California, logró en corto tiempo emplear a 1.000 personas.
3. Joe Hunter (izquierda) y Henry Sonnenberg (derecha) se asocian en 1946 y la empresa pasa a denominarse Hunter Douglas Machinery Corporation.4. Maquinaria empleada por Hunter Douglas para la fabricación de persianas venecianas (c.1947)
Ya para 1947 las persianas de aluminio de Hunter Douglas habían ganado el liderazgo en el mercado estadounidense. El modelo de negocio era tan innovador como el producto: la empresa logró desarrollar una vasta red en los Estados Unidos y Canadá de más de 1.000 fabricantes independientes, que vendían las persianas durante el día y las ensamblaban a medida en sus salas de trabajo por la noche.
Por razones de regulación en EEUU que impedían la expansión de las empresas, Sonnenberg decide en 1956 mudarse a Canadá, decisión que no fue acompañada por Joe Hunter, razón por la cual éste se queda con la marca. Ya para entonces Hunter Douglas había patentado en 1951 la marca Luxaflex® para denominar su línea de persianas venecianas. En Canadá, Sonnenberg empieza a fabricar a escala las máquinas que permitían perforar, cortar y curvar ligeramente cada lámina de aluminio para luego, conformar el producto. En 1953 tras el éxito logrado en Estados Unidos y Canadá, Hunter Douglas se expandió a Australia.
5. Anuncios publicitarios de la década de 1950 en los que se promocionan las persianas venecianas Luxaflex® de Hunter Douglas.6. Toldos de aluminio: otro producto elaborado desde la década de 1950 con la marca Luxaflex®
En 1958 se incorporó a la empresa Ralph Sonnenberg hijo de Henry quien con 22 años comenzó su carrera como vendedor en el Reino Unido y más tarde fundó la organización de ventas en Francia. En 1971, dos años después de que Hunter Douglas saliera a bolsa, Ralph Sonnenberg tomó las riendas de toda la empresa cosa que mantiene hasta la actualidad en compañía de sus dos hijos.
Entre el 60 y el 70 Sonnenberg decide volver a EEUU y comprar la marca Hunter Douglas nuevamente, para así recuperarla. De regreso observa que es mucho más eficiente fabricar y venderle el producto hecho a cada distribuidor que venderle la máquina para fabricarlo.
En 1970 la firma desembarca en Europa, comenzando por Holanda de donde Sonnenberg era ciudadano. En 1971, radicada en Rotterdam, Hunter Douglas N.V. se convirtió en la empresa matriz del grupo a nivel mundial. A partir de ese momento se realiza todo el desarrollo en Europa de forma sostenida. Se instala la fábrica de laminado de aluminio que mediante un proceso patentado por la firma permite definir con exactitud los componentes de la aleación antes de laminar. Ya para 1980 Hunter Douglas había expandido sus operaciones hacia Asia y América Latina.
7. Algunos productos desarrollados por Hunter Douglas entre 1960 y 2000.
Como algunas de sus importantes innovaciones cabría señalar que en 1962 Hunter Douglas lanza su primer producto arquitectónico a medida, el techo 84R; en 1966 el sistema de techo de aluminio lineal; en 1975 el nuevo sistema de persiana solar externa de alto rendimiento; en 1980 una gama completa de cortinas para ventanas que permite su expansión a Asia; en 1989 el sistema de techo de panel ancho; en 1992 los techos de celda abierta versátiles, que utilizan hasta un 90% de aluminio reciclado; y en 1998 aparece en el innovador sistema de fachada ventilada QuadroClad ™.
Desde el 2000 Hunter Douglas, asociada con 3Form (norteamericana) y NBK Architectural Terracotta (alemana), empresas que adquirirá posteriormente, se convierte en líder del mercado en soluciones de regulación de la luz natural y control solar, e incursiona en la producción de respuestas sustentables de alto diseño y alto desempeño, ampliando su compromiso con productos arquitectónicos que son adecuados tanto para las personas como para el planeta.
De 2010 será el lanzamiento, junto a 3Form, de Ditto y Koda XT, paneles translúcidos exteriores con 100 veces la resistencia al impacto del vidrio y 60 veces más resistentes que el acrílico realizados a base de resinas y que permiten a través de dos láminas dejar absolutamente al vacío y en medio de su espesor diferentes elementos que van desde variedades de telas, tejidos, hasta productos naturales como hojas de árbol; en 2015 lanza Woodwright ™ Tavola ™ y Cielos Baffle; y en 2017 HeartFelt®: sistema de techo de fieltro modular con una acústica excelente y una apariencia única con la sostenibilidad en su núcleo, que será galardonado con el prestigioso premio RedDot Award.
La evolución de Luxaflex®, por otro lado, ha derivado en la aparición de novedosos e innovadores productos como, por ejemplo, las exclusivas y premiadas cortinas Duette® (el producto más vendido por la compañía por su excelente relación precio-calidad), las cortinas Silhouette® ampliamente conocidas en el mundo de la arquitectura y la decoración interior, las cuales son ofrecidas con los novedosos sistemas de elevación SmartCord® y LiteRise® a los que se suman otros más sofisticados que incorporan mandos y motores a control remoto.
Por otro lado, Hunter Douglas es el principal fabricante mundial de tela Screen (tela tramada para cortinas roller) habiendo adquirido muchas compañías tanto asiáticas como europeas que fabricaban este insumo. A la tradicional cortina horizontal de aluminio, si bien ha cumplido una trayectoria de más de 70 años, se le realizó un restyling. Se modificó el cabezal, se cambiaron los componentes y se desarrolló una escalerilla nueva con prestaciones más completas. Estas últimas permiten juntar en un movimiento y como opción dos láminas dejándolas pegadas, favoreciendo una mejor visibilidad a través de la misma (sistema Magna View, desarrollado y patentado por Hunter Douglas).
8. Hunter Douglas dice presente en el siglo XXI.
En la página de Hunter Douglas Venezuela C.A. constituida en abril de 1992 como parte del crecimiento y expansión del grupo a nivel mundial, encontramos lo siguiente: “En Venezuela, la empresa cuenta con un amplio portafolio de productos para cubrimientos de ventanas, donde se pueden encontrar diversas líneas de productos como son sus exclusivas cortinas Silhouette®, Luminette®, Pirouette® y además las cortinas Duette®, cortinas Enrollables, Panel Glide y Romanas, persianas de madera y de aluminio. (…) Por otro lado, también ofrece una amplia variedad de productos arquitectónicos como plafones de aluminio, lineales, cell (retículas) y curvos, así como revestimientos y sistemas de fachadas, cubiertas, celosías y cortasoles. Además, cuenta con 3form (panales traslúcidos de eco-resinas o vidrio) el cual es ideal para diseño interior”.
En resumen, nos encontramos en presencia de una poderosa transnacional líder mundial en cortinas y persianas y un importante actor en el mercado de productos arquitectónicos los cuales representan el 30 % del volumen total de la empresa. Sus productos están diseñados para ofrecer un sinfín de posibilidades para el control de la privacidad, la visibilidad y el impacto solar sobre el medio ambiente. De esta manera promueven el confort acústico, térmico y también visual. Se trata, además, de soluciones sostenibles ya que reducen el consumo de energía, hacen mejor uso de la luz natural y reducen el uso de aire acondicionado
El grupo está compuesto por 157 compañías con 64 plantas productivas y 93 ensambladoras, adicionalmente cuenta con organizaciones de marketing en más de 100 países.
Hunter Douglas, desde su propia creación ha tenido como denominador común la vinculación al diseño y el alto valor agregado como parte indisociable al espíritu de la compañía, lo cual ha garantizado tanto su permanencia como su ubicación en la cima del mercado de productos en su ramo.
Catálogo de la exposición del mismo nombre abierta desde el 17 de septiembre de 2023 hasta el 20 de enero de 2024.
Sinopsis
En la década de 1960, el impulso de la posguerra por un crecimiento sin fin y un consumo cada vez mayor dio lugar a preocupaciones sobre la contaminación industrial, el agotamiento de los recursos y el colapso ecológico, lo que inspiró a una nueva generación de arquitectos a repensar los principios fundamentales de su profesión. Publicado para acompañar el primer estudio amplio de la historia del pensamiento ambiental en la arquitectura, Emerging Ecologies: Architecture and the Rise of Environmentalism (Ecologías emergentes: la arquitectura y el auge del ambientalismo) estudia el papel que han desempeñado los arquitectos en la definición de nuestra comprensión de la “naturaleza” y el “medio ambiente”, específicamente durante el surgimiento del movimiento ecologista. Esta publicación ricamente ilustrada presenta más de cuarenta y cinco contribuciones arquitectónicas, desde el trabajo innovador de Eleanor Raymond y Mária Telkes sobre casas solares hasta el sistema de gestión de recursos mundiales de Buckminster Fuller y el simbolismo ambiental de Emilio Ambasz, para explorar el papel que desempeñaron los diseñadores en la promoción de la ecología y al delinear los términos mismos de su campo naciente. A través de un ensayo introductorio del curador Carson Chan, textos claramente enfocados en cada uno de los proyectos presentados y una cronología histórica concisa, Emerging Ecologies documenta los entrelazamientos entre la ecología, el diseño y el arte estatal, permitiendo a los lectores hacer un balance de los hitos históricos a medida que la arquitectura se enfrenta a las emergencias climáticas actuales.
… que en 1993 se concluye el proyecto y se inicia la construcción del Centro Ambiental de Venezuela, ubicado en El Helicoide?
1. El Helicoide: Centro Ambiental de Venezuela.
Cuando en otras tres ocasiones desde estas páginas hemos tocado el “tema Helicoide”, hemos tenido ocasión de mostrar la manera en que la impactante y monumental estructura siempre ha estado en la mente de quienes, desde funciones de gobierno, han buscado aprovecharla tan pronto cesó su construcción en 1961 tras haber alcanzado el 90% de avance. Desde su concepción inicial como “Centro Comercial y Exposición de Industrias”, hasta la oprobiosa y contradictoria función “penitenciaria-judicial-educacional” que alberga el día de hoy, se ha buscado destinarlo a una llamativa diversidad de usos, unos con mayor y otros con menor nivel de concreción tanto proyectual como constructiva, pero todos con igual nivel de fracaso y frustración en cuanto a su feliz finalización.
2. Izquierda: El Portachuelo visto desde la Roca Tarpeya, lugar donde se construirá El Helicoide. Derecha: Vista aérea de El Helicoide en plena construcción.3. Vista aérea de El Helicoide (c.1985).
Sólo a modo de repaso, recordemos que El Helicoide fueuna iniciativa de carácter privado que tuvo en el arquitecto Jorge Romero Gutiérrez su principal ideólogo y promotor, siendo acompañado en la ejecución del proyecto por los también arquitectos Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger. Según los datos aparecidos en la revista Integral (otra iniciativa de Romero) en su nº 5, diciembre 1956, El Helicoide se gesta tras la idea de tallar un pequeño cerro denominado la Roca Tarpeya, ubicado al sureste del casco central de Caracas (sector El Portachuelo), de 101.940 m2 de los cuales 29.192 m2 se destinaron a vías y espacios verdes, y el resto 72.748 m2 a su construcción, siendo 46.715 de ellos dedicados a locales comerciales y exposición de industrias, 8.445 a bienes comunes y 17.588 “a la construcción actual o futura de entrepisos o mezaninas en los locales que sobrepasen el 50% computables”. Además, existían 17.000 m2 destinados a estacionamientos y aceras cubiertas. En resumen, la edificación se ubicó en el 50% del área del lote y se construyó con base en el 100% de su superficie.
Finalizado el proyecto en 1956 se inicia su construcción en 1957 con el capital producto de la preventa inicial de sus espacios, y luego de cuatro años de trabajos ininterrumpidos, El Helicoide se paraliza definitivamente una vez que se ralentiza el ritmo de la obra en 1958 con la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, y no logran cristalizar las múltiples negociaciones entre los promotores, el Gobierno Nacional y los entes económicos financistas.
4. En 1979 el Helicoide pasó a convertirse en «refugio provisional» para damnificados por las lluvias, siendo hacinadas casi 10.000 personas dentro de contenedores en sus rampas, pernoctando 3 años sin las más elementales condiciones.
Asociado equivocadamente a la dictadura perezjimenista, la cual no colocó ni un céntimo en su desarrollo, pero se benefició de su imagen de avanzada y de su sorprendente audacia, aquello que se consideró desde entonces como un “elefante blanco”, empezó tan temprano como 1966 a servir de refugio a damnificados causados por las lluvias, situación que se repitió en 1971 con la colocación de viviendas tipo trailers y se agudizó entre 1979 y 1982 cuando la estructura llegó a estar ocupada por 1.860 familias y unas 9.300 personas.
Entretanto, en 1969 el MOP propone sustituir el uso comercial original del Helicoide por oficinas públicas, centro de estudios y adiestramiento del IVSS y del INCE. En 1971 se presenta la posibilidad de convertirlo o bien en el Centro Nacional de la Cultura, que agruparía todas las instituciones y escuelas de arte dispersas por la capital, o bien en un centro industrial formado por pequeñas industrias y exhibiciones. De 1972 es la fugaz idea, manifestada por la Dirección Nacional de Identificación y Extranjería, de convertir El Helicoide en un centro que prestara servicios de migración y de convertirlo en un terminal de salida de pasajeros que viajarían por avión desde Maiquetía.
5. Propuesta de la Oficina de Arquitectura Oscar R. Tenreiro Degwitz. El Helicoide sería la sede de la Biblioteca Nacional, el Archivo General de la Nación, la Imprenta Nacional, el Museo de Historia y el Museo de la Ciencia y de la Técnica.
En 1971, a solicitud del Centro Simón Bolívar, la Oficina de Arquitectura Oscar R. Tenreiro Degwitz propone El Helicoide como sede para la Biblioteca Nacional a la cual se sumarán el Archivo General de la Nación, la Imprenta Nacional, el Museo de Historia y el Museo de la Ciencia y de la Técnica. Se programan las necesidades de todas las instituciones (las de los museos prácticamente se inventan), se presentan hasta tres ideas para lograrlo, y se avanza en el desarrollo de una cuarta llegándose a niveles de anteproyecto. Esta iniciativa, una de las más completas de las que se han presentado para rescatar el polémico edificio, fue interrumpida por el nuevo gobierno electo luego de las elecciones de 1973.
6. «Nuevo Helicoide Caracas». Grupo Tekto (Carlos Celis Cepero y Ana Teresa Caraballo-Gramko de Celis Cepero).
En 1975 mediante Decreto de expropiación se autoriza al recién creado Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI) la adquisición de los bienes afectados y se encarga el proyecto “Nuevo Helicoide Caracas” al Grupo Tekto (Carlos Celis Cepero y Ana Teresa Caraballo-Gramko de Celis Cepero), quienes solicitan la asesoría de los autores del proyecto original y proponen mantener el uso inicial de centro comercial, ampliando los porcentajes de construcción a cien mil metros cuadrados incorporando un gran hotel en forma de torre cilíndrica y otros cuerpos rentables. De 1977 es la idea que contemplaba la creación del Centro Latinoamericano para la Investigación del Arte y la Cultura con su respectiva galería de arte, talleres, biblioteca y salas de conferencia contando con un complejo de plazas y bulevares representativos de la identidad venezolana, en la que participaron de nuevo Carlos Celis Cepero y Ana Teresa Caraballo-Gramko de Celis Cepero ahora acompañados de un grupo de importantes artistas plásticos. En 1981 se anuncia que el edificio sería convertido al año siguiente en un majestuoso mercado donde también habría helipuerto y restaurantes y en 1982 se propuso convertirlo en la sede del Congreso Nacional.
Pero no es sino hasta 1982 que El Helicoide llega a ser desalojado completamente en seis meses gracias a la presión ejercida por el “Comité de rescate del Helicoide”, luego “Proyecto Helicoide”, coordinado por Sonia Miquilena de Cárdenas, quien propone convertirlo en una “ciudadela cultural”. Entregado en comodato a la Gobernación del Distrito Federal, en 1983 se anuncia la construcción de la primera etapa de dicha “ciudadela” (proyectada por el arquitecto Ralph Erminy), lográndose sólo rescatar y ubicar en su lugar el domo geodésico de Buckminster Fuller (almacenado en cajas desde 1957) para albergar actividades culturales.
Acto seguido, una comisión presidencial después de sesudos estudios recomienda desarrollar el lugar en cuatro etapas: 1) Centro de documentación, información, exhibición y facturación de la industria nacional; 2) Edificio de estacionamientos y servicios; 3) Centro profesional empresarial; 4) Hotel de 500 habitaciones.
En 1984 aparece la propuesta de parte de Guillermo Frontado, Enrique Larrañaga, Nury Bofill, Alicia Vila y David Gouverneur de convertir al Helicoide en un digno monumento funerario, destinado a los héroes nacionales que deben partir del Panteón pero que no pueden reposar junto al común de los mortales en el Cementerio General del Sur, siendo ese el mejor uso a bajo costo que, según los proponentes, podría dársele.
Y, finalmente, en 1985 se vuelve a proclamar por la prensa que “por primera vez en los últimos 27 años El Helicoide tiene un destino cierto y definido”. Mindur (Ministerio del Desarrollo Urbano) en una clara demostración de falta de planificación, puso en servicio sus primeras instalaciones rescatadas, destinándolas a ser la sede de la sección de motorizados de la Disip y, también, apresuraba “los trámites para dar cabida allí a dependencias de la Marina, Universidad Nacional Abierta, Cámara Agrícola, Bandesir, y algunas instituciones sin fines de lucro (…) Además tendrá albergue la Biblioteca del Ministerio de la Defensa (…) Mindur adelanta conversaciones con Fundarte con el objeto de entregarle la cúpula del Helicoide a fin de que administre y organice allí eventos artísticos y culturales para el público en general”.Lo único cierto es que el 10 de septiembre de 1986, El Helicoide es adjudicado por 15 años a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención DISIP (SEBIN desde 2010).
7. Los arquitectos Julio Coll y Jorge Castillo (izquierda) y el equipo que participó en el proyecto dentro del Taller JC-JC (derecha).8. Consideraciones iniciales tomadas en cuenta para la conceptualización del proyecto.
En tales condiciones surgirá la que quizás sea la propuesta que logró contar con un planteamiento realmente sólido en cuanto al origen, desarrollo y destino final del Helicoide y la que más lejos llegó en cuanto a su cristalización: su conversión en el Centro Ambiental de Venezuela, sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR).
Estrenándose la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez, que debía transcurrir entre 1989 y 1994, el ingeniero Enrique Colmenares Finol, designado como Ministro del Ambiente, recibe la orden de desalojar el edificio Camejo del Centro Simón Bolívar donde funcionaba la mitad de la entidad (incluida la Dirección de Cartografía Nacional), ya que se requería el inmueble para completar el Palacio de Justicia. Es en ese momento que el propio presidente Pérez propone ubicar Cartografía Nacional en El Helicoide lo cual permitirá a Colmenares Finol percatarse de que en el edificio podría funcionar no sólo Cartografía sino todo el Ministerio.
La posibilidad de pensar la obra en función de albergar el que en su momento fue un organismo como el MARNR, pionero en América Latina, que en 1977 (durante el primer gobierno de Pérez y con Arnoldo José Gabaldón a la cabeza), fue creado a partir de la fusión de la Dirección General de Recursos Hidráulicos del MOP y la Dirección General de Recursos Naturales del Ministerio de Agricultura y Cría, para“garantizar una mejor calidad de vida, mediante la gestión ambiental transversal, rectora, ejecutora y normativa, del uso y conservación de los recursos naturales promoviendo la participación de la sociedad para lograr el desarrollo sostenible”,va tomando cuerpo.
Por otra coincidencia, el ministro entra en contacto con los arquitectos Julio Coll y Jorge Castillo (egresados de la UCV en 1960 y 1959, respectivamente), quienes proyectaban para el ente gubernamental la remodelación de la Torre Sur del Centro Simón Bolívar y, al pedírseles su opinión, entregan en 15 días un informe evaluativo que planteaba la absoluta posibilidad de ubicar el MARNR en El Helicoide. La idea de considerar el proyecto como el Centro Ambiental de Venezuela y ofrecerle al “gigante dormido” la oportunidad de convertirse en punto de partida de lo que podía ser la recuperación ambiental de Caracas, muy pronto empezó a transformarse en un proyecto ambicioso que contempló un plan de renovación urbana y saneamiento que incluía todo el entorno incorporando al Jardín Botánico, previendo, además, las mejores condiciones laborales para los 12.000 funcionarios que integraban las Direcciones Generales Sectoriales de Servicios Autónomos de Geografía y Cartografía Nacional, Investigación, Conservación de Suelos, Aguas y Vegetación, Agencia de la Cuenca del Rio Tuy, la Administración y Servicios Pro-Fauna, así como el Despacho del Ministro y sus dependencias auxiliares.
9. Plan de inversiones para la remodelación y acondicionamiento del Helicoide, del cual se llegó a ejecutar más de las tres cuartas partes.
Jorge Castillo, en entrevista aparecida dentro de la publicación “El Helicoide. Renovación Urbana, Nuevo Símbolo para Caracas. Centro Ambiental de Venezuela. Sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables”, editada en 1993, cuando los avances de la obra eran importantes y todo apuntaba a su exitosa finalización, expresó cómo en 1990, “sin tardanzas empezaron los planes de acción. Había que distribuir esa cantidad de oficinas en disposiciones espaciales lógicas, por vínculos y relaciones, de acuerdo al abultado organigrama del Ministerio. De seguido, el Plan Maestro 1991, 1992 y finalmente el Plan 1993. En total 85.000 m2 existentes, luego de agregarle 27.000 m2 en mezzaninas para llegar al metraje requerido”, para concluir: “en la actualidad el proyecto es prácticamente irreversible, porque ya estamos construyendo”. Para aquel momento solo quedaba por realizar el Plan Maestro 1994, que contemplaba el diseño y construcción de obras anexas, llegando con ello el Centro Ambiental de Venezuela a completar en total 139.000 m2 de construcción.
10. Criterios generales propuestos para el proyecto paisajístico y de condicionamiento ambiental interno.11. Criterios generales propuestos para el proyecto de señalización.
Teniendo como premisa fundamental la calidad ambiental en todas y cada una de las decisiones que se fueron tomando, el proyecto de arquitectura incluyó como parte muy importante la correspondiente al tratamiento paisajístico (a cargo de Eduardo Robles Piquer y Pedro Vallone), sobre el que empezó a descansar el cambio de lectura exterior (inspirada en la imagen arquetípica de los jardines escalonados y colgantes de Babilonia) de un edificio que siempre fue visto como una mole de concreto de la que poco sabía sobre su destino el ciudadano común, gracias a la integración de la vegetación a la vialidad interna del complejo.
También se tuvo especial cuidado en toda la señalización (proyecto del diseñador Iván Castillo) que debía enfrentar el reto de orientar de manera fácil al usuario y al visitante dentro de una estructura extendida poco profunda que no facilitaba el reconocimiento espacial desde su interior.
Coll y Castillo, arquitectos proyectistas y cabezas visibles del Taller JC-JC, conformaron un equipocon 60 profesionales interdisciplinarios y técnicos, bajo la coordinación de proyectos de Alexandra Englert y la asesoría de Jorge Romero Gutiérrez.
12. Estado de avance que presentaban las obras para el momento de su interrupción.
Como parte de la mala fortuna que a través del tiempo ha acompañado a El Helicoide,el plan a cuatro años presentado por Coll y Castillo para llevar adelante las obras de remodelación y acondicionamiento del edificio y sus alrededores, a concluirse en 1994, se topó con las accidentadas condiciones políticas que atravesó el segundo período presidencial de Carlos Andrés Pérez (dos golpes militares en 1992 y separación del cargo tras su enjuiciamiento en mayo de 1993), lo cual, pese al empeño que quienes continuaron la gestión de Colmenares Finol después de junio de 1993, se convirtió en una carga muy dura de sobrellevar, quedando muchas de las obras concluidas pero sin que ninguna mudanza se hiciera efectiva, ni siquiera la de Cartografía Nacional, que aún hoy se encuentra en los espacios cuya solicitud de desocupación dio origen hace más de 30 años a todo el proyecto. Valga añadir como otro inconveniente no menor la permanente reticencia de los funcionarios de MARNR a cambiar sus condiciones de trabajo originales por otras dentro de una zona de la ciudad que no contaba con las mejores conexiones ni de transporte ni de seguridad.
Tras las elecciones de finales de 1993 ganadas por Rafael Caldera en medio de una importante crisis política y financiera, el proyecto se engavetó y lo realizado fue aprovechado en la medida de los posible por los sucesivos ocupantes del edificio, mostrando hoy niveles muy altos de descuido y falta de mantenimiento.
La sugerente frase pronunciada porColmenares Finolque rezaba: “Por los alrededores del Helicoide empezó el deterioro urbano ambiental de Caracas, y por ahí debe empezar su recuperación” quedó como otro sueño que acompañará al “elefante blanco” en su desdichada historia.
13. Portada de la publicación “El Helicoide. Renovación Urbana, Nuevo Símbolo para Caracas. Centro Ambiental de Venezuela. Sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables”, editada en 1993
Nota
Esta reseña sólo ha sido posible elaborarla gracias a la consulta hecha a la completa publicación “El Helicoide. Renovación Urbana, Nuevo Símbolo para Caracas. Centro Ambiental de Venezuela. Sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables”, editada en 1993 bajo la coordinación general y diseño del diseñador gráfico Iván Castillo y un amplio equipo de colaboradores, e impresa por Jaspe Editores.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 7, 8, 9, 10, 11, 12 y 13. El Helicoide. Renovación Urbana, Nuevo Símbolo para Caracas. Centro Ambiental de Venezuela. Sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, Iván Castillo (coord.), 1993.