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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

CARACAS, historia de una ciudad

(1567 a nuestros días)

Rafael Arráiz Lucca

ARTESA

2023

Nota-comentario

El libro, editado por Editorial Artesa, recoge la historia de Caracas desde su fundación hasta nuestros días, en unas 400 páginas.

Arráiz Lucca dijo que trabajó en este proyecto por 4 o 5 años como parte de su investigación en la Unimet y como una vieja deuda con su ciudad.

La obra está dividida en 10 periodos históricos, comenzando con «La ciudad incipiente: la fundación y sus conflictos» y finalizando con «La ciudad de los alcaldes y los centros comerciales», que abarca desde 1990 hasta 2013.

Este libro es la primera historia completa de Caracas publicada desde 1945, por lo que representa un importante aporte a la investigación histórica de la ciudad.

ACA

INVITACIÓN

ARTESA y la Librería El Buscón invitan a la presentación del libro

CARACAS historia de una ciudad (1567 a nuestros días)

de Rafael Arráiz Lucca

Día: miércoles 2 de agosto

Hora: 4:30 p.m.

Lugar: Librería El Buscón. Patio central.

Trasnocho Cultural.

Centro Comercial Paseo Las Mercedes

ACA

¿SABÍA USTED…

… que el 9 de diciembre de 1925, con el nombre de Parque Sucre, es inaugurado el Parque Los Caobos?

Desde la creación en 1873 del Parque El Calvario (que llevó originalmente el nombre de Paseo Guzmán Blanco -ver Contacto FAC 302 del 11-12-2022-), a Caracas no se le había dotado de otro espacio que tuviera tales características, hasta que en 1925 el gobierno nacional encabezado por Juan Vicente Gómez decide, vía expropiación, hacerse de parte de los terrenos de la hacienda “La Industrial” propiedad de Don José Antonio Mosquera (también identificada en algunos planos del siglo XIX como “La Guía”), viejo fundo colonial que marcó durante mucho tiempo el límite hacia el este del casco central de la ciudad, para convertirlo en un parque.

1. Detalle del Plano Topográfico de la Ciudad de Caracas de 1875 donde se identifica a la derecha abajo como «Hacienda La
Guía» el lugar que ocuparía el Parque Los Caobos.
2. Detalle del Plano de Caracas de 1906 de Ricardo Razetti donde puede verse el espacio que ocuparía el Parque Los Caobos entre el rio Anauco al oeste, el Camino a Petare al norte, la quebrada Maripérez al este y el río Guaire al sur con la Quebrada Honda en el centro.

De acuerdo a lo recogido por María F. Sigillo en su blog Caracas en retrospectiva el viernes 28 de octubre de 2011 (http://mariafsigillo.blogspot.com/2011/10/el-parque-los-caobos.html): “El parque ‘Los Caobos’ … en 1810 era una hacienda cacaotera administrada por unos franceses que la abandonaron posteriormente. Dos años más tarde, las tropas realistas pasaron a ocupar la plantación siendo su dueño Gerardo Patrullo, quien realizó algunos cambios e incluso izó en el centro de la hacienda la bandera de España. Luego, cuando se libró la batalla de Carabobo, Patrullo huyó, y los familiares de Ambrosio Plaza, quien murió en batalla, pasaron a ser los propietarios por orden del entonces Presidente José Antonio Páez. (…) Para 1865 estaba en ruinas esa hacienda y es así que vendieron el terreno por diez mil pesos a los hermanos Bernardino y José Antonio Mosquera (quienes) la convertirán en hacienda de café y para la conveniente sombra protectora los nuevos dueños se encargaron de sembrar caobos traídos de Santo Domingo. (…) Al morir los propietarios, sus herederos decidieron vender el terreno a un consorcio extranjero para hacer allí una urbanización; sin embargo, en 1925, el general Juan Vicente Gómez para evitar que fueran talados sus árboles, expropió la hacienda por cuatrocientos mil bolívares y la transformó en “Parque Sucre”, en homenaje al Gran Mariscal Antonio José de Sucre, el recordado y ejemplar Mariscal de Ayacucho” a los 101 años de la conmemoración de la decisiva batalla con la que se selló la independencia de Perú y se puso fin al dominio español en América del Sur.

Por tanto, las tierras donde se creó el parque, ubicadas entre las quebradas de Anauco y Maripérez atravesadas por la Quebrada Honda, limitadas al norte por la prolongación de la avenida Este 2 (antiguo “Camino a Petare”, “Camino de Oriente”, “Carretera Oriental” o “Camino de Sabana Grande”, hoy en día Bulevar Santa Rosa o Amador Bendayán) y al sur por el río Guaire, estuvieron desde antaño sembradas de enormes caobos, árbol cuyo nombre las empezó a dotar de una identidad que con el tiempo se ha impuesto como su denominación más común.

Así, en los terrenos ya señalados, Gómez, radicado en Maracay desde donde despachaba como presidente, al inaugurar el parque tomó una de las pocas decisiones que lograron beneficiar abiertamente a la colectividad caraqueña que, como se sabe, le era en cierta medida hostil y a la que poco atendía a la hora de construir las obras públicas que necesitaba.

3. Detalle del Plano de Caracas de 1929 de Ricardo Razetti donde se puede ver el trazado de las vías internas que tenía el Parque Sucre o Los Caobos
4. Postal que muestra la avenida Mosquera o Los Caobos (c.1936).

Durante muchos años el lugar estuvo atravesado por una vía (prolongación primero de la avenida Este 4 y luego de la avenida México) que lo dividía en dos y que comunicaba de forma directa el centro de la ciudad con población de Sabana Grande, cuya “calle real” luego se prolongaba para conectar las haciendas ubicadas al este del valle llegando hasta Petare. Dicha arteria pavimentada en 1933, sería denominada en 1937, bajo la presidencia de Eleazar López Contreras, como avenida Mosquera pero se conoció más popularmente (al igual que el parque) con el nombre de avenida Los Caobos.

Más adelante, siendo presidente Isaías Medina Angarita, en 1943, el espacio público sería donado por la nación a la Municipalidad del Distrito Federal, momento en que abarcaba alrededor de 22 hectáreas ubicadas en su mayoría al este (14) en la Parroquia El Recreo y el resto al oeste (8) en la Parroquia La Candelaria. Actualmente ocupa 17,62, donde están sembrados más de cuatro mil árboles.

5. Diversas imágenes del Parque Los Caobos de los años 1930, 1940 y 1950.
6. Detalle del Plano de Caracas Monumental de Ramón Sosa de 1936 mostrando el trazado interno del Parque Sucre o Los Caobos.

El parque, más allá de su exuberante vegetación, que sepamos, no fue objeto de un proyecto que contemplara el desplazamiento de la gente que se movía a pie en su interior. Sin embargo, apelando a los planos de Caracas de Ricardo Razetti (1929) y de Ramón Sosa (1936) puede notarse la presencia de una serie de ejes en diagonal que, partiendo de la Plaza Mohedano (luego Plaza Morelos) al norte y la rotonda del Puente Mohedano al sur, configuraban junto a la prolongación en su interior de las avenidas Este 6 y Este 8 una red que en sus inicios permitió la incorporación del vehículo el cual posteriormente sería desviado a su periferia. Hannia Gómez en el texto “Primera fila” publicado en su blog Desde la memoria urbana el 21 de marzo de 2019 (http://hanniagomez.blogspot.com/2019/03/primera-fila.html), apuntará al respecto: “… el año de 1911, dibujándose sobre el sombreado territorio con aires de utopía, campea un reticular urbanismo surcado de diagonales. La diagonal originaria es la que traza más al oeste el río Arauco (sic.) en el plano; las demás replican su ángulo o son sus desdoblamientos. El corazón de este diseño es una circular ‘Plaza Mohedano’ (hoy Plaza Morelos). A la nueva plaza la atraviesa una calle que viene desde el Centro Histórico a la altura de la vieja Plaza de la Ley, que irá a convertirse en el eje de lo que ahora se llama por vez primera “Los Caobos”. Es así como nace una de las perspectivas más memorables y amadas de Caracas…”.

Dicha red serviría para marcar luego las rutas peatonales mientras se mantenía el tránsito automotor en el interior del parque por el eje de la avenida central.

Es interesante por demás notar la consideración de “respeto” que tuvo para con el parque recién creado la propuesta contenida en el Plan Rotival de 1939 al cual, no obstante, rodeó de vías que lo aislaban en cuanto a su accesibilidad peatonal. De 1939, también, es el informe-diagnóstico de carácter científico elaborado por el ambientalista Henry Pittier en relación a la mortandad de los caobos y de otros árboles del parque, a partir del cual se realizan los primeros trabajos de mantenimiento y se aplicaron los correctivos ambientales, hídricos, embaulamiento de cloacas, limitación de circulación de vehículos, eliminación de concretos y distanciamiento de dos a cinco metros entre árboles.

7. Vista del Parque Los Caobos desde la Plaza Morelos con los museos de Bellas Artes y Ciencias Naturales dispuestos flanqueando el acceso y marcando el inicio de la avenida Mosquera o Los Caobos (años 50 del siglo XX).

Igualmente, conviene señalar que por aquellas fechas se empezó a dar gran importancia urbana a la entrada al parque desde el oeste. Prueba de ello lo evidencia la construcción, por un lado, del Museo de Bellas Artes (1935-1938) y, por el otro, del Museo de Ciencias Naturales (1936-1939), ambos proyectados por Carlos Raúl Villanueva, conformando ambos frente a sí un espacio circular al cual respondían en cuanto a sus respectivos planteamientos compositivos. Este será el germen para que el sector con los años termine agrupando el más importante núcleo cultural de la capital. Para que ello ocurriese se sumaron la adquisición de la quinta Ramia (Rafael Bergamín, 1941) sobre la Plaza Morelos para ubicar allí desde 1958 la sede del Ateneo de Caracas (cuya nueva sede se construirá al lado del Museo de Ciencias en 1979 según proyecto de Gustavo Legóburu), la ampliación del Museo de Bellas Artes (Carlos Raúl Villanueva, 1973) y la apertura en 1983 del Complejo Cultural Teresa Carreño (proyectado por Tomás Lugo y Dietrich Kunckel, ganadores junto a Jesús Sandoval del concurso convocado en 1971). Para más datos, en 1959 se había organizado un concurso de anteproyectos por invitación, para el diseño del edificio de la Biblioteca Nacional (ganado por Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos, no construido), el cual se ubicaría en terrenos del Parque Los Caobos, que serían los que luego ocupará el Teresa Carreño. Tanto para los museos como para el centro cultural, la relación con el parque se convertirá en una premisa de primer orden dentro de cada planteamiento.

8. Planta del proyecto de José Miguel Galia para la adecuación y refacción del Parque Los Caobos.

Será en 1959, ya en democracia, cuando se le encargue a José Miguel Galia tanto el Plan de Parques y Jardines Metropolitanos de Caracas como el proyecto de adecuación y refacción del Parque Los Caobos a instancias de Tomás Sanabria, a la sazón Presidente de la Junta Ejecutiva del ente contratante, lo cual permitirá a Galia plantear un proyecto integral para el espacio público y dentro de él la eliminación definitiva del paso vehicular por su interior.

Sobre el proyecto de Galia para remodelar el parque (quien contó para su realización con la colaboración de Susana Kovacs), cuya construcción se concluyó en 1969, habría que decir que, además de constituirse en una de sus más significativas realizaciones, forma parte de su preocupación por el paisajismo y el rol que el parque tiene dentro de la vida urbana, asuntos que el maestro uruguayo manifestó desde su etapa formativa y sus primeros años de ejercicio profesional. Al respecto, Alberto Sato señalará en el libro José Miguel Galia. Arquitecto (2002) cómo, inserto dentro de la red metropolitana de parques que sembraba de áreas verdes y de esparcimiento a toda la ciudad, el impacto de la obra de Los Caobos “no sólo atiende a su condición de espacio público de esparcimiento, sino que tiene la importancia urbana de cerrar el eje este de la avenida Bolívar, pero a la vez (introduce) en el epicentro del crecimiento contemporáneo de Caracas un parque pacífico, neutralizador del nervio expansivo de las construcciones. (…) A diferencia del Parque del Este, el trazado recto de sus circulaciones no sólo estaba determinada por la preexistencia de los ejes arbolados de grandes caobos, sino que respondía a un enfoque diametralmente opuesto a los criterios paisajísticos expresados por Burle Marx, cuya abundancia y riqueza vegetal colocaba a la naturaleza más que como interlocutor, como protagonista. Pero ello no significaba la eliminación de la vegetación, sino más bien su equilibrio con los ámbitos de circulación y recreación”.

9. Proyecto de José Miguel Galia para la adecuación y refacción del Parque Los Caobos. Izquierda: Vista del tratamiento del sector norte. Derecha: Cortes y fachadas de los edificios de servicios.

Y añadirá Sato: “En términos de la arquitectura de los edificios de servicios y las fuentes que equipan el conjunto, son volúmenes y figuras de concreto obra limpia que se ajustan a una geometría de ángulos agudos y abiertos, figuras romboidales manifestadas también en los salientes de ventanas que parecen seguir el curso de las vías peatonales, como parte de una totalidad urbana que es el parque, con la disposición de los servicios bajo el nivel del plano de las jardinerías cuyo propósito ha sido mantener el perfil vegetal de modo dominante. De esta manera, las direcciones de los trazados principales determinaron el diseño de todo el equipamiento”, e influyeron de manera importante en las decisiones geométricas que acompañaron el diseño del Complejo Cultural Teresa Carreño, agregaríamos nosotros.
Henrique Vera Hernández, Blanca Rivero y María Isabel Peña en la nota sobre el parque contenida en Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) complementarán con respecto al proyecto elaborado por Galia para Los Caobos: “En el diseño se conservaron las directrices viales e hidráulicas que se habían esbozado en 1910. En el cruce de caminos de su entrada se plantean diagonales hacia el río Guaire y hacia la calle real, con árboles alineados, generando una estructura de espacios en tres direcciones, desde la plaza circular de los museos hasta los espacios verdes de plaza Venezuela”.

10. José Miguel Galia. Izquierda y derecha arriba: Rediseño de la plaza Venezuela. Derecha abajo: Perspectiva del anteproyecto para la plaza de los Museos.

A Galia le correspondió también realizar el rediseño de la Plaza Venezuela (inaugurado en 1972), lo que le llevó a plantear entre el Paseo Colón y el río Guaire un espacio de recreación de 12.000 m2 con una nueva fuente (proyectada en colaboración con el ingeniero Santos Michelena), a sincerar su condición vehicular al proponer para aliviar el trayecto este-oeste la construcción de una trinchera y a trasladar al interior del Parque Los Caobos la fuente “Venezuela”, del escultor Ernesto Maragall en 1967, la cual se colocaría en el sector suroeste.

En 1977, momento en que ya era un clamor, Galia elaborará un anteproyecto para la plaza de los museos en la entrada oeste del parque el cual se asumió sólo parcialmente.

11. Fuente «Venezuela» de Ernesto Maragall.
12. Algunas de las obras de arte incorporadas al Parque Los Caobos.

A partir del traslado de la fuente de Maragall fueron apareciendo en el parque como parte de su ambientación diferentes obras escultóricas, como la pieza en mármol blanco que representa a Teresa de la Parra (de Carmen Cecilia Caballero de Blanch), la cual recibe al visitante en el ingreso desde la Plaza de los Museos y el Efebo de Maratón, obra donada por el Gobierno griego durante los años ochenta como símbolo de amistad y unión entre ambos pueblos. Luego, en 1998, dentro del proyecto denominado “Museo Ambiental Parque Los Caobos”, inaugurado en el sector norte, zona que colinda con el Colegio de Ingenieros (otro de sus importantes vecinos), se contempló la inclusión de propuestas escultóricas de una serie de artistas contemporáneos, entre los cuales destacan las obras de Marcos Salazar (Trompetilla para sordos), Gaudi, Esté (La centaura Justina o Caballo con ruedas), Julio Pacheco Rivas (Vuelo cruzado), James Mathisson (La otra mejilla o Pensador), Luis Alberto Hernández (Axis mundi), Felipe Herrera (Ícaro o Ángel caído), Sydia Reyes (El doblez), José Campos Biscardi (Encuentro apasionado). De 1996 serán las rejas y portones de valor plástico, diseñados por el arquitecto Miguel Acosta planteados como un sistema que brinda mayor seguridad a los usuarios y además limita y focaliza los accesos.

13. Arriba: Toma aérea donde se puede apreciar en el centro la importante masa vegetal conformada por el Parque Los Caobos y el Jardín Botánico separados por la autopista Francisco Fajardo. Abajo: Dos tomas del parque Los Caobos en la actualidad.

Junto al Jardín Botánico, el Parque Los Caobos conforma un importante pulmón vegetal ubicado en el centro geográfico del valle y nuevo centro neurálgico de la ciudad. Rompiendo la continuidad y voracidad de las construcciones caraqueñas, entre ambos suman una superficie de más de 60 hectáreas sólo atravesadas por el Paseo Colón, la autopista Francisco Fajardo y el río Guaire generando dentro del tránsito una notable pausa ajena al bullicio e intercalada entre los distribuidores viales que lo caracterizan.

El Parque Los Caobos sería objeto entre 2005 y 2008 de trabajos de restauración y revitalización a través de un proyecto que involucró a la Alcaldía del Distrito Metropolitano de Caracas vía la Corporación de Servicios Metropolitanos y el Instituto Metropolitano del Patrimonio Cultural de Caracas, mediante el cual se “procedió a realizar el control fitosanitario de todas las especies, restauró la Fuente Venezuela, el conjunto de esculturas, los espejos de agua, pavimentos de concreto; resembró especies, renovó el sistema de iluminación (interno y perimetral), rescató los módulos y áreas de servicios, incluyó nuevos parques infantiles y de adultos, igualmente se procedió a replantar las nuevas caminerías del museo ambiental”, de acuerdo a lo publicado en el blog de ASUDECAOBOS (http://asudecaobos.blogspot.com/2014/).

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. http://caracas-antesahora.blogspot.com/2008/03/evolucin-histrica-de-caracas.html

2. http://guiaccs.com/planos/la-busqueda-de-el-paraiso/

3. https://guiaccs.com/planos/ultimo-plano-de-razetti/

4. http://mariafsigillo.blogspot.com/2011/10/el-parque-los-caobos.html

5. http://hanniagomez.blogspot.com/2019/03/primera-fila.html, http://mariafsigillo.blogspot.com/2011/10/el-parque-los-caobos.html y Colección Crono Arquitectura Venezuela

6. http://guiaccs.com/planos/de-pueblo-ciudad-caracas-monumental/

7. https://www.pinterest.com/pin/486107353527235250/

8 y 9. Alberto Sato. José Miguel Galia. Arquitecto (2002)

10. http://guiaccs.com/obras/plaza-venezuela-y-urbanizacion-los-caobos/, Colección Crono Arquitectura Venezuela y Alberto Sato. José Miguel Galia. Arquitecto (2002)

11. http://guiaccs.com/obras/parque-los-caobos/

12. https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Esculturas_Parque_Los_Caobos_-Caracas-_Venezuela_1.jpg, https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Esculturas_Parque_Los_Caobos_-Caracas-_Venezuela_2.jpg y https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Esculturas_Parque_Los_Caobos_-Caracas-_Venezuela_3.jpg

13. Google Earth y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

VISITAS MEMORABLES

Henry-Russell Hitchcock (1903-1987)

El haber podido seguir la pista de varios de los arquitectos conocidos y reconocidos en el mundo a través de esta sección periódica de nuestro boletín, nos ha permitido registrar la amplia diversidad de motivos que se encuentra detrás de la visita de cada uno a Venezuela. Desde el encargo que se le haya podido hacer para proyectar una edificación hasta la participación en actividades académicas organizadas por diferentes universidades, pasando por la invitación como figuras centrales de importantes eventos o como jurados de concursos nacionales o internacionales, lo cierto es que, por lo general, se ha tenido la oportunidad de escucharlos exponiendo sus ideas o presentando sus trabajos indagatorios o proyectuales gracias la organización de parte de los entes involucrados en el viaje del personaje o personajes de foros, conferencias magistrales o charlas dirigidas a todo público, pero muy especialmente al universo de los profesionales, profesores y estudiantes de arquitectura.

1. Acceso a la exposición Latin American Architecture since 1945 organizada en 1955 por el MoMA. Al fondo una gran foto de la fachada del Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas hacia la «tierra de nadie».

Hoy nos dedicaremos a rastrear el paso por tierras venezolanas por un período muy corto (como el que generalmente suelen dedicar quienes nos visitan), de uno de los más importantes estudiosos de la arquitectura moderna del siglo XX, el norteamericano Henry-Russell Hitchcock, a quien el Museo de Arte Moderno de Nueva York (comúnmente conocido como el MoMA), había encargado en 1954 hacer la curaduría y adelantar la investigación correspondiente al montaje de la primera exposición de arquitectura a nivel internacional en la que se daría a conocer de manera amplia la producción edilicia que ya llevaba tiempo desarrollándose en territorio latinoamericano de la mano de una buena cantidad de talentosos profesionales. La muestra, cuya definición y alcances fue motivo de variaciones producto de un intenso debate en el seno de la institución museística promovido por Arthur Drexler, quien para entonces era curador en el departamento de arquitectura dirigido por Philip Johnson, se terminó denominando Latin American Architecture since 1945 (Arquitectura Latinoamericana desde 1945).

2. Izquierda: Nelson Rockefeller, director de la Oficina de Asuntos Interamericanos (1940-1944). Derecha: Presentación de dos de las más de 45 películas- documentales elaboradas por Julien Bryan para la Oficina de Asuntos Interamericanos entre 1941 y 1945.

Latin American Architecture since 1945, programada inicialmente para ser abierta en marzo de 1955 como parte de las celebraciones de los 25 años del MoMA, y que finalmente terminó abriéndose el 23 de noviembre, fue una de más de 25 exhibiciones preparadas por el Museo bajo su Programa Internacional (dirigido por Porter McCray), para fomentar el intercambio de exposiciones de arte entre los Estados Unidos y otros países. El programa se inscribía dentro de la política más amplia del “Buen vecino” diseñada por el gobierno norteamericano como parte de su acercamiento a la América Latina, en la que se buscaba desarrollar la idea de que el subcontinente “ya formaba parte de nosotros” en virtud, entre otras cosas, del boom que durante la postguerra se había desatado en torno a la industria de la construcción gracias a la inversión estadounidense y, en consecuencia, al desarrollo adquirido por su arquitectura y el crecimiento sorprendente que mostraban sus ciudades. Prueba de esta política son las películas filmadas por Julien Bryan entre 1941 y 1945 para la Oficina de Servicios Estratégicos en colaboración con la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos (Office of Coordinator of Inter-American Affairs) -creada en 1940 como oficina ejecutiva del presidente de los Estados Unidos por Franklin Roosevelt- que dirigía Nelson Rockefeller, como muy bien nos lo hace ver Horacio Torrent en la conferencia “Latin American Architecture since 1945. MoMA, 1955. Recepción crítica” que puede consultarse en https://www.youtube.com/watch?v=SdTLJtFra5k.

3. Carátulas de los catálogos de las cinco exhibiciones temáticas previas a Latin American Architecture since 1945 organizadas por MoMA.

Por otro lado, Latin American Architecture since 1945 se inscribía dentro de una secuela de exposiciones que el MoMA, tras su creación en 1930, pondría en marcha a través del departamento de arquitectura de la mano de su primer director, Philip Johnson, a partir de 1932. Así, el MoMA organizaría, pudiendo considerarse como sus antecedentes temáticos: Modern Architecture: International Exhibition (1932), Brazil Builds: architecture new and old, 1652-1942 (1943); Built in U.S.A., 1932–44 (1944); Two Cities: Planning in North and South America (1947); y Built in U.S.A.: Post-War Architecture (1953). Henry-Russell Hitchcock, por su parte, tendría participación directa en la de 1932 (de la que se derivará, basado en el catálogo, el célebre libro The International Style, realizado conjuntamente con Philip Johnson), y en la de 1953 en la que trabajará junto a Arthur Drexler. Esta última y Brazil Builds son las que tendrá más presentes Hitchcock al emprender la realización de Latin American…

4. Izquierda: Rosalie (Rollie) Thorne McKenna (1918-2003). Derecha arriba: Esquema del itinerario seguido por Hitchcock y McKenna por Latinoamérica. Derecha abajo: Mapa «surrealista» que denota proporcionalmente los tiempos de estadía de Hitchcock y McKenna en cada país visitado.
5. Dos imágenes de Caracas recogidas por el lente de Rollie McKenna.

De tal forma, una vez incorporada la muestra dentro del programa internacional del MoMA y asumida por parte de Hitchcock la responsabilidad de organizarla, programará un viaje de investigación, corto y apurado que le permitirá visitar 11 países en seis semanas entre octubre y diciembre de 1954, para el cual estuvo acompañado por la fotógrafa Rosalie (Rollie) Thorne McKenna. El itinerario de la travesía sería el siguiente: Nueva York-Ciudad de México (donde permanecerían 5 días); de allí pasarían a Panamá, a Bogotá, a Lima (con permanencia de 5 días), a Santiago de Chile, a Buenos Aires (3 días de estadía), a Montevideo, a Rio de Janeiro (con viajes al interior de Brasil intercalados sumando en total 11 días), a Caracas, a San Juan de Puerto Rico, a La Habana y retorno a Miami.

Del registro adelantado por quienes han convertido la exposición en objeto de estudio, se sabe que en Caracas, Hitchcock y McKenna estuvieron sólo dos días caracterizados por un arduo trabajo (sin tiempo para realizar otras actividades), donde fueron atendidos y guiados a través de la ciudad por los arquitectos cuyas obras serían reseñadas, a saber: la Unidad de Habitación “Cerro Grande” (Guido Bermúdez); el desarrollo habitacional “Multicelulares Cerro Piloto”, (Guido Bermúdez con J. Centellas, Carlos Brando, José Hoffmann, J.A. Roig Madriz, J. Noriega, José Manuel Mijares y Carlos Raúl Villanueva -consultor-); edificio de apartamentos “Montserrat” (Guinand & Benacerraf -Carlos Guinand Baldó y Moisés Benacerraf-); el edificio Polar (Vegas & Galia -Martín Vegas Pacheco y José Miguel Galia-); el Aula Magna y la Plaza Cubierta de la Ciudad Universitaria de Caracas (Carlos Raúl Villanueva); y el estadio Olímpico también en la Ciudad Universitaria de Caracas (Carlos Raúl Villanueva). En total seis de los cuarenta y siete proyectos mostrados en la exposición, un 13% nada despreciable. Las obras, hay que decirlo, fueron todas ellas visitadas y recorridas, siguiendo la convicción que profesaba Hitchcock de no llevar a cabo su trabajo si no mediaba el conocimiento in situ del objeto que se pretendía analizar, comentar, historiar o criticar.

6. Algunas de la publicaciones internacionales que ya habían registrado la arquitectura que se hacía en Latinoamérica previamente al viaje de Hitchcock.

Hitchcock emprendió el viaje acompañado también del amplio bagaje producto de su formación y experiencia como historiador, así como de sus propios prejuicios, todo lo cual se ve reflejado tanto en la selección de la muestra como en el libro-catálogo que la acompañó.

Pese a haber recopilado previamente gran cantidad de información a través de las revistas latinoamericanas que consultó en las bibliotecas de las universidades de Columbia y Harvard, que para la época ya habían publicado buena parte de las obras que iría a visitar, Hitchcock no dejó de reconocer que el viaje había superado sus expectativas y que “la arquitectura latinoamericana había alcanzado la mayoría de edad”, llegando a niveles de calidad superlativos en comparación con lo que a partir de la postguerra se estaba realizando en los Estados Unidos, a cuyos arquitectos instaba a emular la experiencia que se desarrollaba al sur del continente. Valga decir que esta relación ambivalente entre las dos Américas cada una prefigurando la otra, que Hitchcock no oculta, permanece en el centro de las exposiciones organizadas por el MoMA.

Por otro lado, habría que señalar que Hitchcock suponía que no había mayores conexiones entre la arquitectura y los arquitectos de la región, cosa que él pretendía lograr con la exposición y la publicación del catálogo-libro, pero se equivocaba. Para cuando se monta la exposición ya la arquitectura latinoamericana era conocida en todo el mundo a través de una serie de publicaciones. Además, ya estaba en desarrollo la elaboración de las historias de la arquitectura moderna de cada país tanto en formato de libro como en artículos de revistas. Tampoco olvidemos el papel jugado por la exhibición Brazil Builds para que ello ocurriera, lo cual colocaba a este país a la cabeza de una vanguardia “periférica” que ya se estaba manifestando.

7. Brazil Builds, referencia ineludible en la visión de Hitchcock al visitar Latinoamérica.

Hitchcock intenta, sin embargo, pese a tenerla como referencia, desmarcarse de Brazil Builds. En tal sentido evita insistir en la influencia carioca reflejada en el uso del brise-soleil y del hormigón armado como sellos distintivos de lo mostrado en 1943. De allí que tilde de “mediocre” el Centro Simón Bolívar de Caracas (y lo señale con ironía como “el Rockefeller Center del centro de la ciudad” al compararlo con la Torre Polar, a la cual califica como “rascacielos que tiene poca relación con otras obras latinoamericanas”), y no lo incluya en la selección apostando por valorar expresiones más independientes de la influencia carioca. También valora a la propia Torre Polar por encima de la Ciudad Universitaria quizás por las reminiscencias brasileras de ésta última.

Algunos datos de interés con relación al libro-catálogo nos indican que contiene en sus 204 páginas en formato 24.1 x 21.3 cms., además del texto de Hitchcock, 140 fotografías tomadas por 32 fotógrafos de las cuales 52 (37%) son de la autoría de McKenna. No obstante, de las 18 fotos que se muestran de los proyectos y ciudad venezolanos, McKenna es autora de 12 (las dos terceras partes) por lo que nuestro país fue uno de los con mayor interés atendió su cámara. Está de más decir que fue publicado junto a la muestra en 1955.

Su contenido está dividido en 5 partes: “Prefacio y agradecimientos”; el ensayo “Arquitectura latinoamericana desde 1945” de Hitchcock; “Plates” -con un subtema titulado “Urban façades”-; “Biografía de los arquitectos”; e “Índice de arquitectos”.

8. Portada, página de contenidos y páginas interiores con parte de la arquitectura venezolana presente en el libro-catálogo de Latin American Architecture since 1945.
9. Parte del segmento “Urban façades” incluido en el libro-catálogo.

Quienes se han dedicado a llevar a cabo una valoración del libro (sin dejar de reconocer su trascendencia e influencia), lo caracterizan como informativo, esquemático y superficial, así como carente de información necesaria para contextualizar las obras presentadas las cuales se ven como objetos siempre aislados (curiosamente, el único edificio que se muestra dentro de su contexto es la Torre Polar de Vegas & Galia). En Hitchcock, las consideraciones estéticas, por lo general, ahogan los contextos culturales, sociales y políticos que sí cobran importancia para otros autores.

Por otro lado, la exposición tenía un enfoque si se quiere “atrasado” con relación a los debates del momento. “The new brutalism” de Reyner Banham, por ejemplo, se publicaba en simultáneo nos recordará Horacio Torrent. También se señala que repite un paradigma interpretativo que parte de Brazil Builds extendido en este caso a toda la arquitectura latinoamericana.

Sin embargo, se señalan como aspectos rescatables, por un lado, el mostrar la ciudad latinoamericana en construcción donde se resaltan los casos de Sao Paulo, La Habana, Río de Janeiro, Ciudad de México y Caracas y, por el otro, la novedad que se encierra en el apartado titulado “Urban façades”.

10. Tres importantes obras publicadas por Henry-Russell Hitchcock.

Solapado al trabajo desplegado en Latin American…, ya Hitchcock había comprometido su tiempo para la realización durante el sabático solicitado entre 1955 y 1956 del monumental libro Architecture: Nineteenth and Twentieth Centuries, el cual se inscribió en la colección Historia del Arte dirigida por Nikolaus Pevsner para Penguin Books, que terminó en septiembre de 1956 y se publicó en 1958. Sobre este último versa el ensayo “Para caer en el olvido: Henry-Russell Hitchcock y la arquitectura latinoamericana” de Patricio del Real.

Del Real destaca cómo la postergación de la fecha de apertura de Latin American… le impidió a Hitchcock estar presente en su inauguración por compromisos adquiridos en Londres. También señala de forma clara y contundente cómo a pesar de que en la primera edición de Architecture: Nineteenth and Twentieth Centuries se valora de manera importante la arquitectura latinoamericana, aprovechándose el esfuerzo realizado y la cercanía a la exposición del MoMA, dicha valoración va cambiando para la segunda edición (1963) hasta casi desaparecer en la tercera edición (escrita en 1969, publicada en 1971). Ello pareciera corroborar lo que Hitchcock habría afirmado en 1986: “América Latina había sido sobrevalorada debido a su viaje a la región” dándole a su travesía de 1954 una importancia desmedida.
Hitchcock, quien escribe en fechas tan tempranas como 1929 Modern architecture: romanticism and reintegration, siendo durante algún tiempo el único texto sobre ese tema disponible en inglés, es equiparado a Nikolaus Pevsner (alemán de nacimiento nacionalizado inglés) y Sigfried Giedion (suizo que escribió en alemán) como pionero de la historiografía del siglo XX y predecesor de figuras como Peter Collins, Kenneth Frampton y William Curtis en cuanto a ubicar los orígenes de la arquitectura ‘moderna’ a mediados del siglo XVIII.

11. Tres libros en los que se analiza la obra de Hitchcock.

Profesor del Smith College, Hitchcock nació en Boston, Massachusetts, en el año de 1903. Realizó sus estudios en la Escuela de Middlesex y posteriormente en la Universidad de Harvard, donde recibió su Bachelor in Architecture en 1924, y su Master in Architecture en 1927. Sus biógrafos señalan que “En Harvard, escribió para el periódico vanguardista Hound & Horn que Lincoln Kirstein (1907-1996) había fundado. Allí también se reunió con el grupo de jóvenes intelectuales que lanzaría el modernismo en los Estados Unidos. Entre ellos se encontraban Arthur Everett “Chick” Austin (1900-1957), Philip Johnson (1906-2005), el musicólogo Virgil Thomson (1896-1989) y Edward Warburg (1908-1992). (…) Enseñó en una serie de colegios y universidades, pero principalmente en el Smith College (donde también fue director del College Museum of Art Smith 1949-1955). En 1968 se trasladó a la ciudad de Nueva York y posteriormente enseñó en el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de New York. También enseñó en la Universidad de Wesleyan, Massachusetts Institute of Technology, la Universidad de Yale, la Universidad de Harvard y la Universidad de Cambridge”.

Hitchcock fue autor de más de una docena de libros sobre arquitectura, algunos de los cuales ya hemos señalado, destacando: Modern architecture: romanticism and reintegration (1929), The International Style (1932, realizado conjuntamente con Philip Johnson), The Architecture of H. B. Richardson and his Time (1936), Built in U.S.A.: Post-War Architecture (1953), Latin American Architecture since 1945 (1955) y Architecture: Nineteenth and Twentieth Centuries (1958).

Calificado como un historiador “formalista”, en todo lo que escribe “demuestra que es meticuloso y competente, aunque carece del tipo de interés conceptual o intelectual que caracteriza la obra de los historiadores del arte de inspiración alemana”, señalará David Watkin en The rise of architectural history (1980).

12. Tres imágenes del montaje de Latin American Architecture since 1945 en los espacios del MoMA en 1955.

Latin American Architecture since 1945, concebida como casi todas las exposiciones del MoMA bajo un criterio itinerante, se presentó en Caracas en junio y julio de 1958 (clausurando el 31 de ese mes) en los espacios de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV, auspiciada por y traída gracias a las gestiones de la Sociedad Venezolana de Arquitectos que para entonces tenía allí su sede. Si bien la muestra no presentó en cuanto a los trabajos venezolanos nada desconocido, si sirvió para abrir los ojos hacia la riqueza arquitectónica moderna del resto del continente.

60 años después (2015), en conmemoración de aquella célebre exposición y emulando sus ambiciones abarcantes, el MoMA, con Barry Bergdoll como curador, realizaría otra importante antología titulada Latin America in construction: Architecture 1955-1980, que también dejó un catálogo memorable en el que colaborarían Carlos Eduardo Comas, Jorge Francisco Liernur y Patricio del Real.

Henry-Russell Hitchcock murió en New York, Estados Unidos, en el año de 1987, a los 83 años de edad.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado, 1, 8, 9 y 12. https://www.moma.org/calendar/exhibitions/2436

2. https://www.wikiwand.com/es/Coordinador_de_Asuntos_Interamericanos y Horacio Torrent, conferencia “Latin American Architecture since 1945. MoMA, 1955. Recepción crítica” (https://www.youtube.com/watch?v=SdTLJtFra5k)

3, 7, 10 y 11. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. https://www.moma.org/calendar/exhibitions/2436 y Horacio Torrent, conferencia “Latin American Architecture since 1945. MoMA, 1955. Recepción crítica” (https://www.youtube.com/watch?v=SdTLJtFra5k)

5. https://www.academia.edu/80311434/Latin_American_architecture_since_1945_la_mirada_de_Rollie_McKenna

6. Horacio Torrent, conferencia “Latin American Architecture since 1945. MoMA, 1955. Recepción crítica” (https://www.youtube.com/watch?v=SdTLJtFra5k)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 352

Cuando Hannia Gómez en “Cada forma tiene su propio significado”, texto dedicado a comentar el Hipódromo Nacional La Rinconada de Arthur B. Froehlich (1909-1985) en Our Architects. Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975, catálogo de la exposición del mismo nombre montada en 2017 en los espacios de la Sala TAC, expresa sobre el complejo que se trata de “una monumental ciudad hípica que, por sus dimensiones, su despliegue formal, espacial e incluso artístico, no puede hacernos evitar la comparación (guardando las distancias) con la Ciudad Universitaria de Caracas (1954), su referente inmediato en la ciudad”, creemos que está totalmente en lo cierto.

También tiene razón cuando señala el orgullo que muestra Froehlich a través de las fotografías publicadas en la revista LIFE tomadas por Frank Scherschel que recogen la jornada inaugural de carreras de caballos y puesta en funcionamiento el 5 de julio de 1959. Y no es para menos. El Hipódromo La Rinconada se trata de la obra más acabada del arquitecto californiano, todo un especialista en el tema, el más importante de América Latina en aquel momento y una pieza emblemática a nivel mundial y, además, el punto culminante en la evolución de la historia de la hípica nacional en lo que a instalaciones se refiere.

1. Detalle del Plano Topográfico de la Ciudad de Caracas de 1889 de Vicente Mestre donde se puede visualizar arriba a la derecha en el sector de Sarría cerca de la Quebrada Honda la ubicación del hipódromo construido por los generales Julio Sarría y Mario Gallegos.

Empezando por lo último, tratando de elaborar de manera sintética una cronología de lo que ha sido el surgir de la afición por la hípica y las instalaciones que precedieron a la que hoy nos ocupa, tenemos que los estudiosos del tema fijan en la segunda mitad del siglo XIX (el año 1851 para más precisión, bajo la presidencia de José Gregorio Monagas) el momento en que se da la primera iniciativa de constitución del Jockey Club de Venezuela como empresa (presidida por Don Alfonso Andral) y con ello se inician las gestiones para la realización de un hipódromo en la Sabana de Ñarauli, parroquia San José (actual municipio Libertador) en terrenos donde luego se construiría la iglesia parroquial. El proyecto del hipódromo no se concluyó muy probablemente debido a las condiciones económicas y sociales que atravesaba Venezuela, y con ello desaparecería el recién nacido Jockey Club de Venezuela.

Por otro lado, las primeras carreras de caballos como espectáculo organizado en el país tienen su antecedente más documentado ubicándose en el estado Bolívar y será allí donde en el último cuarto del siglo XIX, según el portal https://hipismo.net se construirá el que es considerado como “el primer hipódromo venezolano que llevó por nombre El Callao … gracias a la iniciativa de Antonio Liccioni, magnate de las minas de oro…”.

Dos años más tarde, en 1878, se retoma el interés por dotar de una instalación donde se puedan realizar jornadas hípicas en la capital venezolana cuando la municipalidad caraqueña y los generales Julio Sarría y Mario Gallegos firman un contrato de arrendamiento a objeto de construir un hipódromo en un terreno denominado La Consolación, ubicado en Sarría, y que en el Plano de Caracas de 1889 de Vicente Mestre se puede visualizar. Su forma rectangular alargada hace presumir que las carreras se disputaban en línea recta.

2. Arturo Michelena. Izquierda: Hipódromo de Sabana Grande (c.1896). Derecha: Boceto para el Gran Premio Miranda. Hipódromo
de Sabana Grande (1896).

Para 1893, un nuevo y sólido emprendimiento tendrá lugar cuando otro de los primeros promotores del espectáculo hípico en Caracas, Don Mathieu Valery, de mutuo acuerdo con la municipalidad capitalina, decide encargar el proyecto para la construcción de un hipódromo con todas las reglamentaciones internacionales que estaría ubicado en el sector Las Delicias de Sabana Grande y que sería inaugurado el 1 de marzo de 1896. Así mismo, Valery como principal accionista junto a Alberto Smith, Carlos Zuloaga, Federico Alcalá, Juan José Michelena, Edgar Ganteaume, Juan G. Delfino y Francisco Becerra registrarán la empresa denominada Jockey Club de Venezuela el 10 de agosto de 1895, cuya junta directiva quedaría integrada por Alberto Smith como presidente y Gustavo J Sanabria como vice-presidente, y tendría entre sus principales objetivos asumir el tutelaje del hipódromo.

El hipódromo de Sabana Grande que tenía una pista ovalada de 1.250 metros de largo, y fue considerado el primer hipódromo organizado de manera formal en Venezuela, cerró sus puertas el 25 de marzo de 1900 tras solo cuatro años de funcionamiento.

Será en 1908 cuando, gracias a la insistencia de Gustavo J. Sanabria para entonces Gobernador Político y Militar del Distrito Federal y presidente del Jockey Club de Venezuela (acompañado, entre otros, de José Gil Fortoul, Manuel V. Lander Gallegos, Celestino Martínez, Eduardo Sucre, Félix Galavís y Manuel Corao), y luego de haber adquirido un año antes 10 hectáreas en la naciente urbanización El Paraíso, abra sus puertas el muy conocido Hipódromo El Paraíso.

3. El Hipódromo de El Paraíso y su entorno (c.1920).
4. El Hipódromo de El Paraíso en tardes de carreras y vista de las tribunas principales.

Esta instalación que tendría inicialmente una pista de 1.100 metros de longitud (que en 1.932 se extendió a 1.450 metros y posteriormente se incrementó a 1.600 metros), se construiría según trazado del reconocido Eduardo Calcaño y su arquitecto E.E. Venter (quien también fue el mismo autor del Hipódromo de Sabana Grande), reutilizando las graderías del desmantelado Hipódromo de Sabana Grande, las columnas rescatadas como chatarra del Mercado de San Jacinto y rejas de hierro especialmente fabricadas por la Escuela de Artes y Oficios de Caracas.

Fueron diversas las vicisitudes que atravesó el Hipódromo de El Paraíso durante su existencia. Ya en 1910 la crisis que atraviesa el Jockey Club lleva a su junta directiva (presidida aún por Gustavo J. Sanabria) a tomar la decisión de entregar todos los bienes, terrenos, tribuna y el resto de instalaciones que conformaban el hipódromo al Gobierno Nacional para que a través del Ministerio de Fomento fuese el promotor y único administrador de la propiedad. Es a partir de esa fecha que se le dio el nombre de “Hipódromo Nacional”.

Entre 1911 y 1931 continúan las dificultades financieras que conducen a cierres periódicos de la actividad siendo el más significativo el que se da entre 1928 y 1932, año este último en el que, con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Cría y gracias al incremento del presupuesto nacional por concepto de ingresos petroleros, se amplía la pista y se produce una importante remodelación de las instalaciones.

5. Hipódromo de Angostura, Ciudad Bolívar (izquierda) e Hipódromo de La Limpia, Maracaibo (derecha).

Funcionando a la par del hipódromo de El Paraíso en 1933 se inauguraría el Hipódromo de Angostura en Ciudad Bolívar y en 1948 se ocurriría otro tanto con el Hipódromo de La Limpia en Maracaibo.

Con sus altos y sus bajos, el óvalo de El Paraíso mantuvo sus actividades hasta 1959. Sin embargo, ya en 1952 se empiezan a gestar los primeros planes para la construcción de un nuevo hipódromo para la ciudad de Caracas ya que las vetustas instalaciones de El Paraíso habían sido rebasadas en su capacidad.

6. Hipódromo Nacional La Rinconada. Arriba izquierda: Plano de conjunto. Arriba derecha: Planta baja del área de acceso y de las tribunas. Abajo: Fachada exterior.
7. Hipódromo Nacional La Rinconada. Vista general desde el sureste en fechas cercanas a su inauguración.
8. Arthur Froehlich posando lleno de satisfacción para la revista LIFE el 5 de julio de 1959, fecha de inauguración del Hipódromo La Rinconada.

Será definitivamente en 1953 cuando el Estado venezolano comprará por un monto de 213 millones de bolívares los terrenos que antiguamente ocupó el Haras la Rinconada, hacienda ubicada en las afueras de la ciudad que contaba con todas las condiciones para emprender un gran complejo deportivo dedicado al hipismo. Para la realización del proyecto, como ya adelantamos, se contrató la firma del arquitecto estadounidense Arthur Froehlich quien trabajó en conjunto con los ingenieros Tung Yen Lin y Henry Layne, que serían los encargados de llevar a cabo los cálculos estructurales de las diferentes edificaciones que conforman el complejo. Adicionalmente se contactó al brasileño Roberto Burle Marx para el diseño del paisajismo quien para entonces ya trabajaba con Fernando Tábora y John Stoddart. El artista italiano Giuseppe Pizzo sería el realizador de los murales que se ubicarían a lo largo de los diferentes espacios públicos de la edificación.

De acuerdo a lo reseñado en https://www.instagram.com/p/CCUSQHspo4x/, “El recinto fue diseñado con un óvalo de 1.600 metros con dos salidas de ángulos opuestos, al sur del óvalo se ubicaron las tres tribunas con capacidades de 8.000, 1.500 y 3.000 espectadores, juntas totalizan una capacidad de 12.500 personas.

9. Tres vistas exteriores del sector de tribunas.
10. La revista LIFE llevó a cabo un registro permanente del avance de las obras del hipódromo y del momento en que abrió sus puertas

Las instalaciones del Hipódromo la Rinconada incluyeron amplias áreas de esparcimiento como bares, restaurantes, tiendas y el lujoso Jockey Club, así mismo sus espacios contaban con todas las comodidades para quienes practicaban el hipismo, de esta forma se incluyó un hospital veterinario, caballerizas, pista de entrenamiento, áreas de paddock cubierto y descubierto entre otras cosas. Al momento de su inauguración su impacto arquitectónico y sus avances estructurales fueron de tal magnitud que influyeron en el diseño de otros hipódromos como el de Longchamps en Francia y Belmont Park en Estados Unidos”.

La inversión total de la obra, ejecutada entre 1954 y 1959 (con una interrupción el año 1958), fue estimada en 28 millones de dólares, reflejo de los billones que se inyectaron a la economía venezolana entre los años 1948 al 53, derivados del negocio petrolero. Sería iniciada por la dictadura perezjimenista e inaugurada a inicios del período presidencial de Rómulo Betancourt el 5 de julio de 1959.

Como dato adicional se sabe que la constructora de la obra fue C.A. Venfroca correspondiéndole a Fibrocemento realizar las impactantes cubiertas lobuladas pretensadas en voladizo de sus tres tribunas (diseñadas por Tung Yen Lin) de donde cuelgan las cabinas esféricas para transmisión de TV y radio.

11. Panorámica general del Hipódromo Nacional La Rinconada y su entorno.

De la página https://www.ccscity450.com rescatamos lo siguiente: “Si bien las carreras de caballos y las apuestas dominicales fueron parte de la cultura del caraqueño por décadas, también es verdad que (el hipódromo) fue abandonado como uso masivo y hasta sirvió durante años como refugio para víctimas de desastres naturales.(…) Las instalaciones se vieron afectadas por usos que degradaron su prestancia y sin embargo hoy, sobrevive incólume en medio de un aire de ruina moderna. (…) Al contexto inmediato se sumaron el Poliedro de Caracas, el Museo Alejandro Otero, la estación de trenes, un Estadio de béisbol y una extensa área de viviendas informales”.

En el año 2009 el Hipódromo la Rinconada fue declarado Monumento Nacional por el Instituto de Patrimonio Cultural y el año 2014 la empresa Aliva Stump, C.A. concluyó un importante trabajo de remodelación.

12. Escalera del Jockey Club de Venezuela publicada en Our Architects. Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975, catálogo de la exposición del mismo nombre montada en 2017 en los espacios de la Sala TAC, Las Mercedes.

Cerraremos, tal y como empezamos, con una cita de Hannia Gómez que resume muy bien el alcance y trascendencia que tiene esta grandiosa obra: “Con sus volados supersónicos, sus rampas aerodinámicas, sus murales futuristas de caballos al galope, sus luminarias interestelares, sus concretos coloreados, sus bóvedas y sus cubiertas orladas y la extraordinaria escalera helicoidal del Jockey Club, suspendida de guayas de acero sobre una fuente color acqua, en La Rinconada, cada forma tiene su propio significado para la modernidad”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

  1. http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-en-tiempos-de-castro/

2. https://contexturas.org/modernidad-al-sur/

4. https://www.facebook.com/groups/586879391415561/posts/3016936671743142/

5. https://hipismo.net/2009/06/09/historia-del-hipismo-en-venezuela/ y https://www.pinterest.com/pin/384917099382186912/

6. https://www.ccscity450.com/obra/hipodromo-la-rinconada/

7. https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/a.1955581641323838/2636905226524806/?type=3

8. http://ww7.venezuelapasionhipica.com/?p=13427

9. http://guiaccs.com/obras/hipodromo-la-rinconada/ y http://ww7.venezuelapasionhipica.com/?p=13427

10. http://ww7.venezuelapasionhipica.com/?p=13427 y https://twitter.com/ARodriguezVera/status/920898493790801920

11. http://guiaccs.com/obras/hipodromo-la-rinconada/

12. Our Architects. Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975, catálogo de la exposición del mismo nombre montada en 2017 en los espacios de la Sala TAC, Las Mercedes.