Archivo de la etiqueta: Frank Lloyd Wright

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VIDAS EXTREMAS
Wright versus Abramović
 
Luis Fernández-Galiano

31 de ocubre 2020

Tomado de arquitecturaviva.com 

 Frank Lloyd Wright y Marina Abramović son ambos protagonistas de vidas extremas, pero los últimos libros que las documentan no pueden ser más diferentes. La más reciente biografía del arquitecto americano es un texto torrencial, sumamente barroco en el lenguaje y pirotécnicamente disperso en la narrativa, que se ramifica con anécdotas triviales o referencias a la propia peripecia personal del autor, Paul Hendrickson, un periodista que ha escrito también volúmenes sobre Hemingway o Robert McNamara; y la autobiografía de la artista serbia —publicada en 2016 con el título Walk Through Walls: A Memoir, y traducida ahora al castellano por Santiago González— es en contraste un relato transparente, íntimo y confesional, que presenta la trayectoria vital y creativa de quien se ha descrito a sí misma como la ‘abuela de la performance’, y sirve como una eficaz introducción al significado de su trabajo en el panorama de las artes contemporáneas.

Lo mismo no puede decirse de Plagued by Fire, cuya lectura exige conocer previamente la vida de Wright, que aquí se relata en forma de flashes discontinuos y no necesariamente cronológicos, eligiendo siempre los episodios más melodramáticos, que se describen con manierismo febril y minuciosidad sensacionalista. Esa prosa se ha descrito críticamente como «detail masquerading as depth», y el formidable esfuerzo de Hendrickson por documentarse —que le lleva a polemizar repetidamente con los anteriores biógrafos de Wright— aporta más hojarasca de detalles que substancia narrativa. Los crímenes y el incendio de Spring Green, con los que se abre el libro, o la relación juvenil de Wright con el arquitecto Cecil Corwin, que se sugiere homoerótica, se relatan entreverando lo comprobado con lo especulativo, ofreciendo la información en migajas como en una novela de misterio, y usando la primera persona para establecer una relación de intimidad con el lector.
‘Los sueños y las furias’ de este Wright en llamas, más centrados en el personaje épico que en la obra arquitectónica, beben sin embargo en buenas fuentes, y el autor explicita su deuda con Meryle Secrest, Robert Twombly, Brendan Gill, Ada Louise Huxtable, Neil Levine, Kathryn Smith o Anthony Alofsin —los trabajos más recientes de los tres últimos reseñados por cierto en Arquitectura Viva 181, 200 y 216—, además de la autobiografía publicada por Wright en 1932, un documento esencial pese a las numerosas inexactitudes que contiene, y cuya grandilocuencia lírica inspira el tono dramático y confidencial de Hendrickson.

Si esa proximidad susurrante resulta incómoda en una biografía —que hasta el auge de la autoficción postmoderna solía tener como propósito la desaparición de su autor—, es tan adecuada como inevitable en unas memorias, y las de Abramović se presentan como un esfuerzo por desnudar su vida, desde los traumas de la infancia a los éxitos de la madurez, al igual que la artista desnuda y expone su cuerpo en tantas de sus performances. Más mitológico que reflexivo, y deslizándose a veces hacia misticismos new age, el texto es sin embargo un relato ameno, emocionante y divertido de los amores y desamores de la que hoy es una gran diva, y de sus empeños en el mundo del arte, donde la intensidad peligrosa de sus exorcismos chamánicos la convirtieron en una figura reverenciada. Con su valentía insensata frente al riesgo de la violencia y la muerte, la artista nos recordó la vulnerabilidad frágil de nuestros cuerpos, y ahora nos invita a continuar derribando muros emocionales a través de un recorrido franco por su vida extrema.

Paul Hendrickson 
Plagued by Fire
The Dreams and Furies of Frank Lloyd Wright
Editorial Bodley Head 
2019
624 páginas
Idioma: inglés

Marina Abramović
Derribando muros
Editorial Malpaso
2020
352 páginas
Traducción:
Santiago González

ACA

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Uno de los proyectos inéditos de Frank Lloyd Wright fue revelado al público: el Capitolio del estado de Arizona

Escrito por Christele Harrouk

Traducido por Piedad Rojas

12 de diciembre de 2020

Tomado de Plataforma arquitectura

La Fundación Frank Lloyd Wright, a través de una extensa investigación de archivo, descubrió un proyecto sin construir nunca antes visto: el Capitolio del Estado de Arizona. Un «oasis de democracia en el desierto de Sonora», el proyecto revelado en la última edición de The Frank Lloyd Wright Quarterly fue remodelado digitalmente y presenta visualizaciones fotorrealistas de David Romero.

El diseño radical implica mucha controversia, según el artículo escrito por Rebecca Rhoades en The Frank Lloyd Wright Quarterly. «¿Qué podría ser más ridículo que Arizona se declarara ante el mundo y nuestros propios descendientes por haber rechazado a Frank Lloyd Wright como arquitecto?» dijo un residente local en una carta al editor de Phoenix Gazette. De hecho, en 1957, la propuesta de Wright para la ciudad de Phoenix desató un debate entre los ciudadanos y nunca llegó a término. Algunos lo llamaron burdel oriental, mientras que otros pensaron que era demasiado caro para construirlo.

El oasis, según la descripción de Wright, es un refugio de un piso, inspirado en la Alhambra, la gran fortaleza de los reyes moros del siglo XIV en Granada, España. En ese momento, Wright declaró que “en todo mi trabajo, nunca hice nada por las personas cuya comunidad disfruté durante 25 años. Quiero hacer algo al respecto «. Con la esperanza de hacer un proyecto en beneficio de la gente, Wright imaginó exuberantes jardines botánicos bajo una cúpula de hormigón y cobre de 120 metros de ancho.

Integrando la arquitectura con el paisaje, la propuesta también cuenta con una sala central donde se exhibirían las obras de artistas de Arizona. El proyecto inicial contó con dos torres, para radio y TV, que luego se transformaron en un solo elemento vertical.

ACA

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La Escuela de Arquitectura de la Junta de Taliesin vota para rescindir el cierre

Por Eric Baldwin

6 de marzo 2020

Tomado de ArchDaily

La Junta de Directores de la Escuela de Arquitectura de Taliesin (SoAT) decidió revocar su voto del 25 de enero y mantener la escuela abierta. El mes pasado, se anunció que la escuela cerraría después de 88 años. La Junta de SoAT ha declarado que han obtenido fondos adicionales y tienen viabilidad operativa a largo plazo.

La escuela y la fundación Frank Lloyd Wright emitieron declaraciones sobre el cierre, al igual que los estudiantes. Más tarde, una petición comenzó con el objetivo de salvar la escuela del cierre. Según una declaración de Kirkland & Ellis, una firma de relaciones públicas que maneja las comunicaciones para la escuela, la última decisión se tomó luego de la protesta de los estudiantes sobre el cierre planeado. También afirma que «la Junta confirmó que su situación financiera es tal que tiene viabilidad a largo plazo, especialmente a la luz del nuevo apoyo que se ha presentado desde enero de este año».

La noticia inicial del cierre siguió a la conclusión de una lucha de varios años hasta que en 2017 la escuela fue aprobada para mantener su acreditación como instituto de educación superior. Sin embargo, la Fundación Frank Lloyd Wright, propietaria del terreno donde se encuentra la escuela, ha rescindido el contrato de arrendamiento de SoAT a partir del 31 de julio de 2020.

Dan Schweiker, Presidente de la Junta de Gobernadores de la Escuela, dijo que: «El legado de Frank Lloyd Wright encarnado por la Escuela es, como lo ha demostrado el gran apoyo, de importancia internacional. La calidad del trabajo que los estudiantes han estado haciendo en los últimos años es excelente. Sería un duro golpe para el futuro de la arquitectura si estos estudiantes talentosos no tuvieran la oportunidad de continuar con este legado».

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De la pradera a Gotham. Wright en Nueva York

Luis Fernández-Galiano

30/12/2019

Tomado de arquitecturaviva.com

La factoría Wright produce publicaciones sin pausa, la mayoría prescindibles. No es el caso de los dos libros de Yale University Press que exploran la ambivalente relación del arquitecto con la ciudad de Nueva York. Redactados por dos excelentes historiadores, se ocupan del inicio y del final de un vínculo que se extendió a lo largo de medio siglo. Anthony Alofsin, un especialista en el arquitecto que ya trató sus ‘años perdidos’ en Frank Lloyd Wright.The Lost Years, 1910-1922: A Study of Influence (University of Chicago Press, 1993), evoca su primera visita documentada a Nueva York en 1909, pero se concentra en el periodo comprendido entre 1925 y 1932, durante el cual la ciudad «le dio la vuelta, sacándolo de la crisis personal y profesional para crear el escenario de sus décadas finales como el campeón americano de la arquitectura moderna», y todo ello a través de dos proyectos que no llegarían a construirse, una catedral colosal y un nuevo prototipo de rascacielos. Francesco Dal Co, por su parte, narra con rigor y convicción, poniendo al día la versión italiana de 2004, el prolongado proceso de proyecto y construcción del Museo Guggenheim, ‘la obra maestra iconoclasta’ de Wright (como ya hiciese en su monografía del Centro Pompidou, también publicada por Yale University Press y reseñada en Arquitectura Viva 193), desde su encargo en junio de 1943 hasta su culminación en octubre de 1959, seis meses después de la muerte del arquitecto.

Aunque asociamos Wright a la pradera y a Chicago, Nueva York desempeñó un papel esencial en su biografía, como desveló persuasivamente Herbert Muschamp (Man About Town. Frank Lloyd Wright in New York City, MIT Press, 1983), que antes de convertirse en el influyente y polémico crítico de arquitectura del New York Times —una función que desempeñó entre 1992 y 2004— produjo un relato brillante y erudito de la relación entre el genio que estableció ‘Taliesin East’en una suite doble del Hotel Plaza y la ciudad que amaba odiar, y donde dejó su obra más popular y visitada. Tanto Alofsin como Dal Co mencionan el trabajo primero de Muschamp en sus muy útiles y extensos apéndices sobre fuentes y bibliografía, en el primer caso elogiando su agudeza interpretativa, y en el segundo valorando su utilidad para entender los denodados esfuerzos de

Wright para obtener el apoyo de la opinión pública y las élites de la ciudad.
En la investigación minuciosa de Alofsin aparece un protagonista insólito, el reverendo William Norman Guthrie, un escocés excéntrico y visionario que encargó a Wright la Catedral Moderna y la torre de apartamentos en los terrenos de su iglesia, St. Mark’s Church in-the-Bowery, extendiendo su papel de cliente al de amigo, confidente y guía espiritual del arquitecto. Quizá de forma menos inesperada, en la magistral historia de Dal Co toma un relieve singular el polígrafo Lewis Mumford, sociólogo, filósofo y urbanista que el profesor veneciano equipara a Wright como los dos protagonistas intelectuales de la arquitectura americana del siglo XX, la complejidad de cuya relación se refleja a través de los libros, los artículos y la correspondencia entre ambos, y que tuvo a Nueva York como escenario privilegiado. La ciudad que Frank Lloyd Wright llegara a describir como una ‘cárcel inhabitable’ rescató al arquitecto en diferentes etapas de su biografía, alimentó en cada ocasión su energía creativa, y le permitió levantar frente a Central Park su más elocuente testamento.

Anthony Alofsin
Wright and New York. The Making of America’s Architect

Yale, New Haven y Londres

2019

343 páginas

Francesco Dal Co

The Guggenheim. Frank Lloyd Wright’s Iconoclastic Masterpiece

Yale, New Haven y Londres

2017

174 páginas

ACA

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La escuela de arquitectura de Frank Lloyd Wright en Taliesin cerrará después de 88 años

La Escuela de Arquitectura de Taliesin, que Frank Lloyd Wright estableció hace casi 90 años, cerrará en junio, después de no haber llegado a un acuerdo financiero con la Fundación Frank Lloyd Wright.

Por Ligia Tuon

29 de enero de 2020

Tomado de Noticias Construcción

La escuela emitió hoy una declaración en la que se afirma que su junta se vio obligada a tomar la «desgarradora decisión» de cerrar sus dos campus en Scottsdale (Arizona) y Spring Green (Wisconsin). Añadió que los involucraos habían calificado la medida de «trágica».

«La Escuela de Arquitectura de Taliesin dejará de funcionar después de este semestre, tras la desgarradora decisión tomada por su consejo de administración el sábado», dice el comunicado.

La escuela hizo «todo lo posible» para luchar por la supervivencia

«La Escuela de Arquitectura de Taliesin no pudo llegar a un acuerdo con la Fundación Frank Lloyd Wright para mantener la escuela abierta», añadió.

Dan Schweiker, presidente del consejo de administración, dijo que hicieron «todo lo posible para luchar por su supervivencia» pero no pudieron llegar a un acuerdo con la Fundación Frank Lloyd Wright, propietaria de los campus de la escuela en Taliesin, Wisconsin, y Taliesin West, Arizona.

«El cierre de la escuela ha tenido un gran impacto para nuestros estudiantes, nuestro profesorado y personal y para todos los que trabajamos intensamente para esta institución única que ha jugado un importante papel en la preservación del legado de Frank Lloyd Wright», dijo Schweiker.

La escuela comprendía Taliesin West en Arizona (en la foto arriba) y la casa y el estudio de Wright Taliesin, en Spring Green, Wisconsin.

La institución se propuso continuar la visión de Wright

Wright, considerado como el más importante de los arquitectos del siglo XX, fundó la escuela en 1932 para, mediante la Beca Taliesin, permitir a 50 o 60 estudiantes estudiar en la institución de acuerdo a sus lineamientos.

«Nuestra innovadora escuela y su misión fueron parte integral de la visión de Frank Lloyd Wright de conectar la arquitectura con el mundo natural», dijo Schweiker.

«El legado de Wright no fue sólo construir», continuó. «Fue una escuela que buscaba dictar pauta para todas las generaciones futuras.»

El centro de enseñanza se llamó originalmente Escuela de Arquitectura Frank Lloyd Wright y fue financiada por la Fundación Frank Lloyd Wright, establecida por el arquitecto americano en 1940. Fue rebautizada como Escuela de Arquitectura en Taliesin en 2017, como resultado de su ruptura con la organización matriz en 2017.

La escuela se separó de la fundación debido a problemas con la acreditación
La separación se derivó de asuntos vinculados al tema de la acreditación: la escuela necesitaba convertirse en una entidad independiente este año para que la Comisión de Aprendizaje Superior (HLC), una de las agencias que acreditan a las escuelas de arquitectura de los Estados Unidos, la renovara. En 2010, la HLC dijo que las escuelas acreditadas no podían depender financieramente de una institución no académica.

Por otra parte, el centro educativo está acreditado por la Junta Nacional de Acreditación de Arquitectos y la Junta Estatal de Arizona para la Educación Privada Postsecundaria.
Aaron Betsky, columnista de opinión habitual de Dezeen, se convirtió en el decano de la escuela en 2015.

Según la declaración, la Escuela de Arquitectura de Taliesin seguirá funcionando durante el semestre de la primavera de 2020 y cerrará a finales de junio. Entretanto se está elaborando un acuerdo para que los 30 estudiantes que actualmente estudian allí convaliden créditos y completen sus programas de grado con la Escuela del Instituto Herberger de Diseño de la Universidad Estatal de Arizona.

ACA

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La Unesco declara Patrimonio Mundial ocho obras de Frank Lloyd Wright

El comité celebra que el arquitecto del helicoidal Museo Guggenheim de Nueva York hizo un uso «sin precedentes» de materiales como el acero y el hormigón

Antonia Laborde

Frank Lloyd Wright (1867-1959)

7 de julio 2019

El País

A lugares como el Parque Nacional de Yellowstone, el Gran Cañón o la Estatua de la Libertad, una serie de construcciones del arquitecto Frank Lloyd Wright ubicados en Estados Unidos se han sumado este domingo al listado de Patrimonio Mundial declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Los ocho edificios, construidos en su mayoría en la primera mitad del siglo pasado, son patrimonio histórico estadounidense. El conjunto de las obras seleccionadas entre más de 400 diseños del maestro de la arquitectura norteamericana ha sido titulado «La arquitectura del siglo XX de Frank Lloyd Wright». El comité explicó que los edificios seleccionados reflejan la «arquitectura orgánica» desarrollada por Wright, que incluye “un plano abierto, un desenfoque de los límites entre el exterior y el interior y el uso sin precedentes de materiales como el acero y el hormigón”.

Arriba: Izquierda, Museo Guggenheim (Nueva York); Derecha, Unity Temple (Oak Park, Illinois). Abajo: Izquierda, Casa Frederick C. Robie (Chicago); Derecha, Fallingwater (Mill Run, Pensilvania)

En la cuadragésimo tercera reunión celebrada por el comité de Patrimonio Mundial, esta vez en Bakú, Azerbaiyán, Estados Unidos consiguió sumar una nueva obra (aunque sea un conjunto) a las 23 que ya estaban declaradas como patrimonio de mundial por la Unesco. Entre los edificios destacados de Wright (1867-1959), aparece el cilíndrico Museo Guggenheim de Nueva York, acabado meses después de su fallecimiento. El arquitecto concibió el edificio-espiral como un “templo del espíritu”. Otra edificación reconocida por el comité es el Unity Temple, una iglesia Unitaria Universalista ubicada en Oak Park, Illinois, y construida entre 1905 y 1907. La entrada al siglo XX fue un periodo muy fecundo en la carrera del arquitecto y esta fue su obra más famosa de aquella época: fue su iniciación con el hormigón armado y se atrevió a dejar a la vista la instalación eléctrica como parte del diseño.

Arriba: Izquierda, primera Casa Herbert y Katherine Jacobs (Madison, Wisconsin); Derecha, Hollyhock (Los Ángeles). Abajo: Izquierda, Taliesin West (Scottsdale, Arizona); Derecha, Taliesin East (Spring Green, Wisconsin)

“Cada uno de estos edificios ofrece soluciones innovadoras a las necesidades de vivienda, culto religioso, trabajo u ocio. El trabajo de Wright de este período tuvo un fuerte impacto en el desarrollo de la arquitectura moderna en Europa”, describe el comité de Patrimonio Mundial. Los otros seis edificios seleccionados incluyen la Casa Frederick C. Robie en Chicago; la Taliesin en Spring Green, Wisconsin; la Hollyhock en Los Ángeles; la Fallingwater en Mill Run, Pensilvania -que de una de sus terrazas nace una catarata que desemboca en el río-; la Taliesin West en Scottsdale, Arizona; y la primera Casa Herbert y Katherine Jacobs en Madison, Wisconsin. Esta última es considerada su inmersión en el concepto usoniano. Wright comenzó a construir las casas usonianas a partir de 1934, como respuesta a la crisis económica en la que estaba sumergido EE UU después de la Gran Depresión. Los materiales eran naturales y de bajo coste, pensados para que las familias de la clase media pudieran acceder a las viviendas, que solían tener forma de L porque estaban construidas en sitios poco cómodos para una edificación tradicional. Los diseños eran sencillos, pero modernos, y el arquitecto los pensaba acorde al entorno natural en el que edificaban las casas. En esa época, Wright adelantó: “Un hogar estadounidense será un producto de nuestro tiempo, espiritual y psíquicamente. Será una gran obra de arte, respetada en todo el mundo, por su integridad, su valor real”. El maestro de la arquitectura estadounidense quería reflejar el espíritu de su país en sus construcciones, y que estas dialogaran con el exterior. Desde ahora parte de esa idea conforma la lista de los 1.092 sitios declarados Patrimonio Mundial.

ACA