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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 141

1971 fue un año particularmente intenso y movido en lo que a convocatorias de concursos de arquitectura se refiere. Para que ello aconteciese la activa participación del Colegio de Arquitectos de Venezuela -CAV- (que como se sabe, tomando el testigo de la Sociedad Venezolana de Arquitectos -SVA-, asume dicha denominación en 1966) fue decisiva en el logro de promover la selección de los profesionales que debían proyectar edificios sede de instituciones públicas por esa vía, lo cual se asomaba como una costumbre esperanzadora.

De esta manera, nos encontramos que el 17 de mayo de aquel año se emite el fallo del concurso organizado por el Centro Simón Bolívar con el auspicio del CAV  para la Sala de Conciertos y Sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela (posteriormente denominado Complejo Cultural Teresa Carreño), el cual es ganado  por los arquitectos Jesús Sandoval, Tomás Lugo y Dietrich Kunkel. El 14 de octubre los arquitectos Fernando Fábregas y Marcelo Castro se adjudican el Concurso para el Edificio Sede de la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (CADAFE), organizado por la empresa de electricidad también con la colaboración del CAV. Y el 22 de junio le corresponde al arquitecto Jorge Soto Nones (en colaboración con los arquitectos Ricardo Soto Rivera y Alfredo Vera Delgado, el ingeniero civil Teunis Stolk y el ingeniero industrial Ernesto Navarro) ser distinguido con el primer premio del concurso para el anteproyecto de la sede del Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS), evento que dicha entidad organiza en alianza con el CAV. De este último, que a diferencia de los dos anteriores fue el único en no ser construido, hemos decidido publicar una perspectiva que formaba parte de su presentación como imagen de nuestra postal del día de hoy.

Los arquitectos nacionales se encontraron entonces ante el interesante dilema de a qué concurso atender, siendo el de la sede del INOS el que ofrecía mayores retos en cuanto a convertirse en una respuesta urbana que sirviera de detonante y guía en el desarrollo futuro de la zona, dada su localización céntrica dentro de la ciudad (como referencia valga decir que el terreno asignado es el que hoy ocupa la sede principal del BBVA Banco Provincial en La Candelaria), y la existencia en los alrededores de importantes lotes a la espera de poder ser atendidos, siendo el más importante el que ocupara antiguamente la Cervecería Caracas ubicado justo al frente y que terminó siendo destinado para el frustrado Centro Sambil La Candelaria.

Por tanto, la propuesta ganadora encabezada por el arquitecto Soto Nones, permite develar, gracias a la memoria entregada junto a los documentos gráficos  exigidos en el concurso, preocupaciones que van desde lo urbano, hasta lo representativo, pasando por lo simbólico y lo funcional, mostrándonos una edificación permeable que, dentro de un esquema conformado por una torre y un cuerpo bajo, facilita el acceso fluido del público que la frecuenta dado el tratamiento generoso de su planta baja abierta a la ciudad. El compromiso urbano y su condición de generador de nuevos desarrollos en la zona marcan el planteamiento espacial que “se ha materializado en el diseño reflejando y repitiendo los elementos propios de la ciudad a su escala. (…) Este concepto se manifiesta desde las plantas bajas integradas a la ciudad de donde se fluye directamente y mediante vías mecánicas a los niveles superiores, circulando a través de vías peatonales (aceras aéreas) las cuales desembocan en espacios de recepción (plazas), que distribuyen al público hacia las oficinas, repitiéndose de esta manera el esquema funcional de la ciudad; o sea el desarrollo verticalizado de lo que ocurre horizontalmente en ella.»

En cuanto a aspectos de carácter representativo, el agua (elemento al que el INOS debe su razón de ser como servicio público) fue considerado un tema relevante a ser incorporado en la ambientación de los espacios públicos y el tratamiento paisajístico con que se les acompañó. En tal sentido, se afirma que dentro del edificio, integrado con la ciudad “se ha intentado crear un ambiente natural en función del tratamiento paisajista que define un clima de confort amortiguado del ruido proveniente del casco urbano circundante mediante caídas sucesivas de agua que a la vez se transforman en centro de atracción de la zona, logrando de esta manera no acudir al convencional y acostumbrado acondicionamiento artificial de lugares similares”. El tratamiento dado a la piel que envuelve tanto la torre como el cuerpo bajo, a tono con tales preocupaciones ambientales, permite determinar un importante compromiso con la orientación solar a que responde cada fachada.

Develada la identidad que se escondía en los anteproyectos presentados, el jurado del Concurso para la sede del INOS, conformado por Gustavo Legórburu (invitado especial del INOS), Oscar Carpio (en representación de la FAU UCV), Javier Lartitegui (en representación del Colegio de Ingenieros de Venezuela), José Ignacio Sánchez Carneiro (en representación del CAV) y Luciano Giordano (en representación del INOS), decidió, tal y como se recoge en el veredicto, y de acuerdo a lo establecido en las bases, “otorgar el primer premio consistente en la concesión del Contrato para el desarrollo del proyecto definitivo a cuenta de cuyos honorarios se adelantan OCHENTA MIL BOLÍVARES (Bs. 80.000,00)”, al presentado por el equipo liderado por Soto Nones por “el planteamiento y las premisas que han determinado la concepción del Proyecto; por el alto grado de correspondencia entre las exigencias funcionales y distributivas impuestas por el Programa y la expresión formal resultante, que se traduce en una obra de notables valores arquitectónicos y urbanos. Por otra parte, la solución permite, sin alterar los criterios básicos que la han generado, resolver aquellos aspectos técnicos y de diseño que han sido solamente esbozados. Esto último de acuerdo a las recomendaciones que presentará el Jurado, oportunamente.”

Fueron distinguidos con el segundo premio Pablo Lasala y Silvia de Lasala con la colaboración de Víctor Mambié y Lourdes Meléndez. El tercero recayó sobre José Miguel Menéndez, Mario Bemergui y Augusto Tobito con el apoyo de Juan Pedro Posani y los ingenieros Jesús Darío Lima, Luis Odón y Alberto Gómez y el técnico Manuel Piña.

El arquitecto Soto Nones, quien en sus años de formación integró el Comité de Redacción fundador de la revista Taller, publicación periódica estudiantil que circuló entre 1963 y 1971 alcanzando 23 números, como ya indicamos, no tuvo la fortuna junto a su equipo de ver realizada la obra pasando a engrosar la lista de iniciativas truncadas pese a las loables intenciones que las motorizaron. Quienes quieran consultar los pormenores de este concurso y las imágenes de las propuestas ganadoras para darse una idea de por dónde andaban los intereses de quienes hacían arquitectura por aquel entonces, pueden acudir (tal y como lo hemos hecho nosotros) a las páginas del número 44 de la revista PUNTO, octubre 1971.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Revista PUNTO, nº 44, octubre 1971

¿SABÍA USTED…

… que en 1958, hace ya 60 años, se termina la construcción de la Casa de Italia en Caracas?

1. La Casa de Italia. Doménico Filippone, 1958. Vista exterior

La colonia de inmigrantes italianos que, a causa de las penurias que atravesaba esa región de Europa durante la posguerra, se residencia en Venezuela fue la más numerosa de cuantas optaron por venir al país.

Los datos más difundidos señalan que en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX casi 300.000 oriundos de Italia entraron por el puerto de La Guaira, 60% de ellos provenientes del sur de la península, acogidos en su mayoría a la política de “puertas abiertas” que se instaura a partir de 1952 durante la dictadura perezjimenista, la cual dejó de lado criterios aplicados desde el gobierno de Isaías Medina Angarita (1941-45) y luego hasta 1948, donde los organismos competentes asumieron la tarea de selección, recepción y ubicación de los extranjeros. Inicialmente, muchos de los inmigrantes italianos fueron enviados a las comunidades agrícolas, pero al abrirse y relajarse la puesta en práctica de normas racionales de distribución de la población migrante, la mayoría terminó trabajando en el comercio, industrias y servicios de las principales ciudades ubicadas en la región centro-norte costera, copando con bastante rapidez el ámbito correspondiente a la industria de la construcción, la segunda en importancia tras la petrolera.

De esta manera, el desbocado crecimiento demográfico y urbano que se manifestaba en Caracas colaboró enormemente a que la numerosa colonia italiana se fortaleciera gracias a su influyente intervención en la edificación de gran cantidad de inmuebles multifamiliares ubicados en diferentes sectores de la ciudad.

Por otro lado, la población ítala residenciada en la capital (cuantitativamente la mayor de todas las de esa nacionalidad presentes en el país), dada la natural coincidencia que suele darse con otras personas alejadas de su lugar de origen, busca establecer relaciones y pasar sus ratos de ocio en compañía de sus familiares y coterráneos en lugares adecuados para ello, lo cual derivará en la correspondiente organización estructurada en torno a inmuebles que las facilitaran.

Llegado el momento de decidir la construcción de una sede social de nueva planta que representara el estatus ya adquirido por los oriundos de Italia, que a su vez se constituyera en lugar de encuentro de tan floreciente colectividad, sus promotores compran un lote ubicado en la céntrica y multiétnica parroquia de La Candelaria -en la Av. Sur 17 (Av. Las Industrias) entre Av. Urdaneta y Av. Este 0- y encargan el proyecto al arquitecto napolitano residenciado en el país desde 1946 Doménico Filippone Maggio (1903-1970).

2. Doménico Filippone en su mesa de trabajo

De Filippone vale acotar que es junto a Gio Ponti el arquitecto italiano de mayor trayectoria de cuantos trabajan en nuestro país con la particularidad de que, a diferencia de Ponti quien desarrolla los proyectos que se le encargan a distancia, Filippone vivirá en Venezuela hasta su muerte.

De su etapa italiana de alrededor de 20 años, transcurridos entre su graduación de arquitecto en la recién establecida escuela de arquitectura de su ciudad natal en 1926 hasta su llegada a Venezuela en 1946, llamado por el gobierno a participar como consultor  de la redacción del plano regulador de Caracas, Filippone dirige inicialmente su actividad profesional hacia la construcción residencial, a la que luego se unió una carrera intensa y exitosa en planificación urbana y en el diseño de obras públicas, de donde destaca el primer premio otorgado por Marcello Piacentini al grupo en el que participó para el plano regulador de Bolonia (1938) por haber “tratado con realismo convincente las tres cuestiones fundamentales: viabilidad, ampliación, restauración y mejora de los monumentos”, tal y como señala Maristella Casciato en el Dizionario Biografico degli Italiani Volume 47 (1997) en “Filippone, Doménico” nota biográfica por ella preparada. También sobresale de su primera etapa el edificio de la Juventud Italiana del Littorio (GIL) en Campobasso, “una arquitectura que recibió un aprecio unánime por la claridad de la distribución y por la atención con que el diseñador había respondido a la coherencia efectiva del paisaje y del entorno arquitectónico”.

Desde su llegada a Venezuela, Filippone lleva adelante una intensa actividad en diversos frentes: “fue consultor y luego funcionario del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social; representó al gobierno en congresos nacionales e internacionales de arquitectura y planificación urbana; fue profesor de planificación urbana en la Universidad Central de Venezuela; colaboró regularmente en la página cultural de los principales periódicos; con su actuación como diseñador, difundió ideas que lograron generar un debate nacional sobre los temas de la arquitectura social y el renacimiento de las actividades productivas en la agricultura”, apuntará Maristella Casciato, para luego referirse a su decisiva labor dentro de la División de Vivienda Rural de la Dirección de Malariología del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS), cuyo Programa de Vivienda Rural, iniciado en abril de 1948, coordinará e impulsará decididamente desde 1958 (ver Contacto FAC nº 97 del 07-10-2018).

En Las Italias de Caracas (2012), catálogo de la exposición del mismo nombre montada en la Sala TAC del Paseo Las Mercedes, Caracas, Hannia Gómez al referirse a Filippone comentará: “Sus arquitecturas en toda Venezuela y en Caracas destacan por la inusitada imaginación, por la fluidez y el dinamismo de los espacios que desde sus años italianos caracterizaron su búsqueda arquitectónica, por su innovación formal, y por su amor a la ciudad, haciendo siempre una arquitectura urbana que transforma cada uno de los lugares donde fueron construidas…”.

3. La Casa de Italia. Doménico Filippone, 1958. Izquierda arriba: Plaza de entrada. Izquierda abajo: Altorrelieves de la fachada este del cuerpo alto. Derecha arriba: Planta baja. Derecha abajo: Fachada

De esta manera, al abordar el proyecto para la Casa de Italia, Filippone responde a las apremiantes solicitudes del contexto y a la responsabilidad de manejar valores asociados a la identidad del colectivo que disfrutará el edificio a través de una propuesta decididamente moderna, conformada por dos cuerpos articulados que incorporan la utilización de elementos expresivos que matizan su particular e impura racionalidad. El cuerpo alto, laminar, rematado en su fachada este con un mural alegórico realizado en mármol por el artista italiano Hugo Daini, contiene oficinas administrativas, mientras que en el bajo, recubierto de vidrio con perfiles metálicos, se ubican las áreas sociales rematado en el último piso por el restaurante, espacio referencial.

Sin duda, cierta dosis de teatralidad acompaña el comportamiento de la edificación hacia lo urbano, el tratamiento de las superficies que lo envuelven y el manejo de las relaciones espaciales, acentuada en su interior por un gran ventanal que a modo de terraza pública domina las visuales al norte de la ciudad.

4. La Casa de Italia. Doménico Filippone, 1958. Izquierda arriba: Escalera vista desde abajo. Izquierda abajo: Sala de fiestas. Derecha: Restaurante.

El esquema compositivo permite generar un proporcionado espacio público que da realce al acceso protagonizado por una potente escalinata. Sus diversas plantas libres, la equilibrada combinación de formas autónomas e incluso su consideración a las variables climáticas, resuelta a través de una piel de romanillas metálicas que confiere gran unidad al conjunto, reafirman la presencia de una modernidad atemperada por la caracterización que proveen lugar y uso pero a la vez atenta al vocabulario internacional en boga. La Casa de Italia, sin la rutilancia de muchas de las edificaciones que poblaron Caracas durante la década de los años 50 del siglo XX, no dejó de ser un punto de referencia y una oportunidad aprovechada al máximo por su arquitecto para manifestar que se encontraba en una ciudad y en una latitud del planeta que asimiló y lo asimiló y, por tanto, merecían una muy especial consideración.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 3 (izquierda abajo). González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

2. https://venezuelaehistoria.blogspot.com/2020/10/domenico-filippone-maggio.html

3 (Izquierda arriba y derecha arriba y abajo) y 4 (izquierda arriba). Las Italias de Caracas, Sala TAC, Caracas, 2012

4 (Izquierda abajo y derecha arriba y abajo). https://www.coleccioncisneros.org/editorial/cite-site-sights/caracas

1957• Se inaugura el primer edificio de la nueva sede del Colegio Humboldt

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1957•  En el mes de enero se inaugura el primer edificio de la sexta sede del Colegio Humboldt desde su fundación, construida en una parcela ubicada al pie de El Ávila, en la urbanización Alta Florida, diseñada por el arquitecto Federico Beckhoff.

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En años sucesivos se hicieron numerosas ampliaciones realizadas según diseños de diferentes proyectistas, que constituyen lo que es hoy la moderna sede del colegio.

HVH

1928• «Estudios Cinematográficos Lara», Barquisimeto, estado Lara

Estudios cinematográficos Lara

1928•  Amábilis Cordero (1892-1974), cineasta, fotógrafo, pintor, poeta, músico, gionista y pionero del cine venezolano, larense, diseña y dota con equipos traidos del exterior su recien fundada empresa «Estudios Cinematográficos Lara», ubicados en la Carrera 19 con Calle 44, Barquisimeto, estado Lara.
Cordero realizó simultáneamente a la construcción de su estudio en el mismo año la película «Los Milagros de la Divina Pastora».
Su filmografía incluye Alma Llanera (1932); La cruz de un ángel (1929); Amor y fe a la Divina Pastora o la Pastorcita de los Cerros (1931); La tragedia de la Escuela Wohnsiehdler y La Venezuela (1933). Filmó varios cortometrajes y murió sin terminar su tercera película «En plena juventud».
Sus largometrajes y cortos fueron proyectados con éxito en el país y en Curazao, Aruba y Colombia.

HVH

1961• Sede de la Unión Israelita de Caracas

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1961•  Se concluye la construcción de la sede de la Unión Israelita de Caracas, ubicada en la avenida Marqués del Toro con la avenida Washington, urbanización San Bernardino, Caracas, proyectada por el arquitecto Sigfrido Martín Rieber (Universidad de Sao Paulo, Brasil 1955; FAU UCV, reválida promoción 9/1959) y calculada su estructura por el ingeniero Daniel Ellenberg, la cual tiene intervenciones de los artistas plásticos Ariel Severino (1920-1967), Harry Abend (arquitecto y Premio Nacional de Escultura 1963) y de Annie Abadie Abbo.
La edificación se logró construir gracias a los aportes económicos de diversos grupos que realizaron campañas de recolección de fondos. En su interior se creó la Sinagoga Adam y Clara Slimak.

HVH

 

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 133

El Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), cuya sede principal ubicada aledaña al Parque Los Caobos (Caracas) había sido objeto de un concurso convocado en 1939, ganado por Luis Alejandro Chataing en 1940 y terminado de construir en 1941, demostró al poco tiempo de ser ocupado y puesto en funcionamiento importantes carencias espaciales y funcionales para poder albergar las diversas e intensas actividades que el gremio promovía y asumía.

Es así que, a poco más de 20 años de inaugurada su conservadora edificación de rasgos art déco, el CIV, en vista del importante crecimiento tanto de sus afiliados como de sus programas gremiales, sociales y divulgativos, con la mente puesta en ofrecer un lugar de encuentro y mayor comodidad para sus crecientes dependencias, dentro de un necesario criterio de preservación, vuelve a convocar en 1964 otro concurso destinado a ampliar su infraestructura.

El jurado, integrado por los arquitectos Julián Ferris, Tomás Sanabria, Víctor Fossi, Leopoldo Martínez Olavarría y Oscar Carpio, otorgó el Primer Premio a la propuesta presentada por Jimmy Alcock (FAU UCV, promoción 9-1959) y Carlos Gómez de Llarena (FA ULA, 1967), caracterizada por «envolver» hábilmente las viejas instalaciones, incorporándolas a la composición mediante una especie de podio que baja de norte a sur desde la Calle Real de Quebrada Honda hasta el nivel del Parque Los Caobos, desde el cual es posible comunicarse con él. Los detalles de la realización del concurso se pueden revisar en el Boletín del CIV, Nº 53, mayo 1964.

Arriba izquierda: Perspectiva de la fachada principal. Arriba centro y derecha: Patios internos. Centro: Perspectiva general. Abajo: Planta baja

Tal y como lo describen Hannia Gómez y William Niño Araque en el texto elaborado para el catálogo de la exposición “Alcock. 1959-1992. Obras y proyectos” (Galería de Arte Nacional, 1992), dedicado a la propuesta ganadora del certamen: “El edificio de Chataing es envuelto por el nuevo edificio, un basamento que desciende hasta el parque, perforado de patios y surcado por pasarelas, sobre el cual se eleva el fuerte boque horizontal de oficinas. Entre este basamento surgen, como piezas integradas al juego de volúmenes, los fragmentos art déco del viejo colegio. El nuevo auditorio es el punto de referencia a la vez que la pieza clave de toda la composición, teñida sin lugar a dudas de un cierto tinte corbusiano. El techo del auditorio tiene encima otro al aire libre, como abierta tribuna al parque. Amarrando todo el complejo conjunto de niveles y escaleras de las nuevas áreas sociales y de servicios, transcurre una pasarela como una cinta continua. Esta pasarela, al llegar al frente, se extiende para convertirse en plaza de entrada, cortando el estacionamiento en dos. La plaza se reproduce adentro del edificio como su principal espacio interno”.

Corte transversal

Sin entrar a comentar la predominancia que tendría la ampliación por sobre la preexistencia (la cual se fragmenta y diluye) y la discutible connotación que termina cobrando el término “envolver”, la ambiciosa propuesta presentada por Alcock y Gómez de Llarena apunta a lograr una transformación integral tanto de lo edificado como del lugar donde se inserta, haciendo del recorrido de las instalaciones y los lugares de encuentro (cubiertos y descubiertos) que dicho transitar genera un tema fundamental, sincerando, además, el frente hacia el bulevar Santa Rosa  (hoy Amador Bendayán) como acceso de mayor uso y por tanto ofreciendo hacia él otra imagen de la institución que contrasta con la mostrada por la “modesta” edificación original más bien volcada hacia el parque.
Lamentablemente, como tantas veces ha ocurrido, la realización y puesta en marcha de la construcción del proyecto ganador se topó con innumerables intereses creados lo cual impidió su cabal realización, tomándose sólo retazos del mismo para resolver ciertos problemas puntuales correspondientes a las áreas sociales y de recreación del Colegio. Queda así destacada ésta como una experiencia “a medias” entre lo que debía ser y lo que resultó realizándose. Entretanto, Alcock por un lado y Gómez de Llarena por el otro se han destacado como dos de los más importantes arquitectos de su generación.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Alcock. 1959-1992. Obras y proyectos, Galería de Arte Nacional, 1992