Desde el pasado 20 de abril se encuentra a la venta la edición nº 134 de la revista entre rayas dedicada a Arquitectura de Oficinas.
Es el primer número del año y en 184 páginas de contenido trae:
– Información técnica de las empresas patrocinantes, tanto a través de sus avisos publicitarios (al inicio de la revista) como en seis artículos técnicos realizados por destacadas empresas del área (al final de la revista).
– Las secciones: Entre Datos, realizada por Mariano Rodríguez Saglimbeni; Arquitectos, realizada por el Arq. José Luis Colmenares y Dossier, dedicado a Oficinas 2, realizada por el Arq. Martín J. Padrón.
– Un proyecto de arquitectura interior (una tienda en Las Mercedes).
– Trece proyectos de oficinas, por construir y construidos, realizados en Bolivia, Curazao, Ecuador y diferentes partes de Venezuela.
También se supo que desde el 26 de abril los editores de entre rayas ya comenzaron a trabajar en el nº 135, meses mayo-julio 2021, dedicado al tema Arquitectura Residencial Multifamiliar. En tal sentido invitan a participar a todos aquellos profesionales que tengan proyectos (construidos o por construir), en cualquier parte de Latinoamérica.
Por cumplirse el próximo 11 de septiembre veinte años de su destrucción mediante un atentado terrorista que conmocionó al mundo, para el World Trade Center se estableció sin duda un antes y un después marcado por la tragedia: el antes corresponde al proyecto original inaugurado tal día como hoy en 1973 y el después a otro conjunto de edificaciones que asumió el mismo nombre y ocupó el mismo lugar del anterior, cuyo proyecto y realización se emprendió muy poco tiempo después y que hoy se encuentra prácticamente finalizado.
2. World Trade Center. Planta de conjunto
Así, el World Trade Center “original” estuvo conformado por las que se conocieron como las “Torres Gemelas” norte y sur (identificadas como WTC 1 y 2) y otras cinco edificaciones que continuaban la misma nomenclatura. Si la construcción de los emblemáticos rascacielos se inició el 5 de agosto de 1966, finalizándose el primero en diciembre de 1970 y el segundo en julio de 1971, los otros cinco componentes se ejecutaron entre 1975 y 1987. En total, sobre una supermanzana de 65.000 m2, se levantaron 1.240.000 metros cuadrados de oficinas de las cuales cada torre albergaba 350.000. El costo de realización para entonces fue de 900 millones de dólares. El propietario del complejo era la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey.
Una vez concluidas, las torres de 110 pisos cada una pasaron a ocupar el primer lugar como las edificaciones más altas del mundo desplazando el que para entonces y durante cuarenta años había ostentado dicha posición: el Empire State Building (1931). Trabajaron allí tras su apertura cerca de 50.000 personas y se calculaba un desplazamiento en general por sus espacios de unas 200.000 diarias dada su estratégica ubicación en el corazón del distrito financiero de Nueva York.
La idea de establecer un “Centro Mundial del Comercio” en el Bajo Manhattan se remonta a 1943 cuando se inician los planes para el proyecto manteniéndose en suspenso durante casi 20 años en los que se le dio prioridad al desarrollo del centro de Manhattan. Cuando a comienzos de los años 60 se retoma la propuesta comenzaron negociaciones ligadas a alcanzar la mejor localización, encontrándose una dura resistencia de parte de la Gobernación de Nueva Jersey por motivos relacionados con el desplazamiento de pasajeros desde esta localidad que tenían en el frente que ocuparía inicialmente el complejo su lugar de llegada. El impasse se destrabó cuando la Autoridad Portuaria decidió trasladar el proyecto del World Trade Center al sitio del edificio de la Hudson Terminal, en el lado oeste del Bajo Manhattan, una ubicación más conveniente para los pasajeros de Nueva Jersey que llegaran por el PATH (nombre del ferrocarril de la Autoridad Portuaria Trans-Hudson). El consenso que se debía alcanzar entre las diferentes autoridades involucradas tuvo que ver, también y muy especialmente, con asuntos relacionados con los impuestos.
3. El World Trade Center y una foto de su arquitecto, Minuro Yamasaki (1912-1986)
Como toda operación de gran envergadura se requirió para el World Trade Center de un cuidadoso proceso de planificación y construcción que no sólo cumpliese con los requerimientos del propietario, la complejidad del programa y las ordenanzas de la ciudad sino que lograse resolver los problemas técnicos y logísticos inherentes al diseño de edificaciones de una altura para entonces no enfrentada. Es así como a comienzos de la década de los años 1960 al equipo conformado por Minoru Yamasaki y Asociados y Emery Roth e Hijos se le encarga la realización del proyecto que permitirá a Minuro Yamasaki (1912-1986) arquitecto norteamericano de padres japoneses, asumir el liderazgo del mismo. El ingeniero estructural sería Leslie Robertson de la firma Worthington, Skilling, Helle & Jackson, y la construcción estaría a cargo de Tishman & Consruction Company.
Según Wikipedia, “el diseño de Minoru Yamasaki para el World Trade Center, revelado al público el 18 de enero de 1964, mostraba para las torres una base cuadrada de aproximadamente 63 metros de cada lado. Los edificios fueron diseñados con ventanas estrechas de 46 centímetros de ancho en las oficinas, lo cual reflejaba el miedo a las alturas de Yamasaki así como su deseo de que los inquilinos se sintiesen seguros dentro de los edificios. El diseño de cada torre contaba con fachadas revestidas en aleación de aluminio, cuyas piezas se ensamblaban una a una a medida que las torres ganaban altura.”
4. Diseño de un piso típico y disposición de los ascensores de las torres del WTC original.
Uno de los escollos que tuvo que sortear Yamasaki y su equipo fue el relacionado con la necesidad de alcanzar los 110 pisos de altura con un sistema eficiente de ascensores ya que en la medida que más alto sea un edificio mayor número se necesitan para servir al mismo y mayor área de planta ocupan. La innovadora solución adoptada consistió en un nuevo sistema con dos vestíbulos especiales (ubicados en los pisos 44 y 78 de cada torre), que permitían a los usuarios pasar de ascensores expresos de alta capacidad (que se detenían solo en ciertos pisos) a un ascensor local (que se detenía en todos los pisos de una sección). Sin embargo, a pesar del incremento de espacio utilizable por piso que se logró, en conjunto el World Trade Center llegó a contar con 95 ascensores entre expresos y locales.
5. World Trade Center. Izquierda: Esquema estructural. Derecha: Toma realizada segundos después de que el vuelo 175 de United Airlines se estrellara contra la Torre Sur el 11 de septiembre de 2001.
El diseño estructural fue el otro gran desafío que se hubo de afrontar para lo cual se utilizó el sistema de “tubo dentro del tubo” con un centro conformado por el núcleo de ascensores, escaleras y servicios de 27 por 41 metros que contenía 47 columnas de acero que se amarraba a una fachada conformada, según recogemos de Wikipedia, “por fuertes y resistentes columnas de acero perimetrales, conocidas como celosías Vierendeel, que se encontraban a poca distancia una de otra, formando así una estructura de pared fuerte y rígida… La estructura perimetral, que contenía 59 columnas por lado, fue construida con el uso de piezas modulares prefabricadas, cada una compuesta de tres columnas, de tres pisos de altura, conectadas por placas de antepecho”. Justamente, el análisis del comportamiento de la estructura a raíz del impacto causado por el atentado del 11 de septiembre de 2001 ha sido ampliamente documentado para explicar el colapso que posteriormente devino.
Tras unos primeros años donde la ocupación no alcanzó las expectativas esperadas es sólo a parir de 1979 que el WTC logró alquilarse completamente. “Durante la década de 1990, aproximadamente 500 compañías tenían oficinas en el complejo, incluyendo a muchas compañías financieras… La confluencia del sótano del World Trade Center incluía al Centro Comercial … junto con una estación del PATH. La Torre Norte se convirtió en la sede corporativa de Cantor Fitzgerald, al igual que en la sede de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey«. De esta manera las torres pasaron a convertirse en símbolo del sistema capitalista y elemento infaltable del perfil de la ciudad lo cual las convirtió desde muy temprano en objetivo del terrorismo internacional.
Previo al fatídico desenlace que llevó a su total destrucción en 2001, el WTC sufrió anteriormente otros tres incidentes: el 13 de febrero de 1975 se desató un incendio en el piso 11 de la Torre Norte que se extendió a los niveles 9 y 14 no registrándose daños estructurales ya que el acero estaba recubierto por un material resistente al fuego. Asombrosamente, para entonces el edificio no contaba con sistema de rociadores para incendios; el 26 de febrero de 1993 ocurrió un atentado con carro bomba en el estacionamiento subterráneo también de la Torre Norte que produjo importantes daños abriendo un agujero a lo largo de 5 subniveles y cuyo objetivo era derribarla; en un tono diferente, en enero de 1998 “Ralph Guarino, miembro de la Mafia que había obtenido un acceso de mantenimiento al World Trade Center, formó una pandilla de tres hombres para robar más de 2 millones de dólares, que eran trasladados de un camión de la empresa Brinks al piso 11 del WTC.”
6. Conjunto de edificios residenciales Pruitt-Igoe, San Luis, EE.UU. Minoru Yamasaki. 1954-1955. Vista aérea del desarrollo urbanístico y tomas del momento en que se inicia su demolición el 15 de julio de 1972.
La mala fortuna relacionada con el destino final de sus edificios pareciera que persiguió a Yamasaki. Si el World Trade Center, el que le dio mayor notoriedad, tuvo el final que todos conocemos, otro gran proyecto urbanístico desarrollado entre 1954 y 1955 en la ciudad de San Luis, Misuri, los edificios residenciales Pruitt-Igoe, luego de ser diseñados y construidos siguiendo los cánones emanados de los CIAM, se vieron afectados por un descenso dramático del nivel de vida de sus ocupantes para convertirse en una zona con altos índices de criminalidad y segregación. Así, sumido en un creciente deterioro que estuvo acompañado por bajos índices de ocupación, en 1972 menos de 20 años después de su construcción el primero de los 33 superbloques de 14 pisos fue demolido por el gobierno federal. Los otros 32 restantes fueron derruidos en los siguientes dos años en momentos en que inauguraba el WTC.
El fracaso de Pruitt-Igoe le dio alas a Charles Jencks para utilizarlo como elemento central en la introducción de la primera parte de El lenguaje de la arquitectura posmoderna titulada “La muerte de la Arquitectura Moderna”, cuando de manera efectista manifestó lo siguiente: “La Arquitectura Moderna murió en St. Louis, Missouri, el 15 de julio de 1972 a las 3:32 de la tarde (mas o menos), cuando a varios bloques del infame proyecto Pruitt-Igoe se les dio el tiro de gracia con dinamita. Previamente habían sido objeto de vandalismo, mutilación y defecación por parte de sus habitantes negros, y aunque se reinvirtieron millones de dólares para intentar mantenerlos con vida (reparando ascensores, ventanas y repintando) se puso fin a su miseria. Bum, bum, bum.”
7. «Nuevo» World Trade Center. Planta de conjunto y vista panorámica.
Como se sabe, Nueva York quiso pasar lo antes posible la página del atentado a las torres gemelas hasta el punto que elproceso de limpieza y recuperación del sitio llevó ocho meses, finalizando en mayo de 2002. Desde ese momento se acometió la recuperación del predio dándose origen, no sin innumerables tropiezos, a la concepción de un “nuevo” World Trade Center convocándose un concursos de ideas para el Plan Maestro que fue ganado por Daniel Libeskind. El complejo tendrá cinco nuevos rascacielos, cuatro de los cuales se han completado, un memorial y museo a las víctimas de los atentados y un centro de transporte o Transportation Hub. El edificio principal del nuevo conjunto es el One World Trade Center, el edificio más alto de los Estados Unidos desde su finalización en noviembre de 2014 diseñado según las directrices conceptuales de Libeskind con la colaboración en el proyecto de David Childs de Skidmore, Owings & Merril.
8. Minoru Yamasaki. Izquierda: Rainier Tower, Seattle (1977). Derecha: Torre Picasso, Madrid (proyectada en 1974 y terminada de construir en 1988)
A Yamasaki aún se le puede recordar a través de la Rainier Tower de Seattle (1977) y en Madrid con su calco, la Torre Picasso (proyectada en 1974 y terminada de construir en 1988), que, habiendo sido con sus 43 plantas el edificio más alto de la capital española, posee la estampa, proporciones y reminiscencias clásicas que poseían las desaparecidas torres gemelas. De nuevo, es Wikipedia quien nos informa sobre la Torre Picasso y el estigma Yamasaki al publicar lo siguiente: “La banda terrorista ETA confesó en 2002 que derribar este rascacielos era el destino que habían planeado para los 1700 kg de explosivos cargados en dos furgonetas bomba que conducían a Madrid, interceptadas a finales de 1999 cerca de Calatayud (Zaragoza) por la Guardia Civil (la primera en ruta el 21 de diciembre y la segunda al día siguiente abandonada no lejos de allí), suceso conocido como la ‘caravana de la muerte’ ”.
El Centro Rental Profesional Las Acacias “La Parábola”, como llegó a ser conocido el proyecto realizado por los arquitectos Guido Bermúdez, Pedro Lluberes y Carlos Brando junto al ingeniero J.O. Cárdenas, actuando Rino Levi como arquitecto consultor y el ingeniero Johanes Johannson como asesor estructural, fue encargado por sus propietarios Rivero-Rodríguez Ingenieros S.A. para ser ubicado frente al distribuidor de tránsito de Las Acacias y en el cruce de la Avenida Victoria con la futura Norte-Sur 7 y la Avenida Nueva Granada. Ampliamente documentado en la revista Integral nº 3, 1956, el anteproyecto mostraba la intención de convertirse en uno de los centros comerciales más importantes de la Caracas de los años 50.
1. Centro Rental Profesional Las Acacias “La Parábola”. Planta baja2. Centro Rental Profesional Las Acacias “La Parábola”. Corte longitudinal
Como guía para la toma de decisiones, los arquitectos habían llegado a la conclusión “de que la mejor inversión estaba representada en el diseño de un conjunto grande de Oficinas con un Centro Comercial en las dos primeras plantas el cual incluirá todos los servicios anexos a las Oficinas: bancos, venta, exhibición de materiales, venta de útiles, copiadoras, barbería, baños turcos, restaurant, etc., y, además otros tipos de Comercio de acuerdo a las condiciones excepcionales de ubicación del terreno en relación a la vialidad metropolitana. Finalmente, y como complemento adecuado a semejante uso de la tierra, se planteó la necesidad de dos grandes Estacionamientos: uno subterráneo para personas que trabajan en el edificio y otro exterior para los visitantes al Centro Comercial.”
Pero lo verdaderamente interesante, más allá de las condiciones programáticas y el respeto a la normativa urbana, terminó siendo, por un lado, el estudio llevado a cabo sobre diferentes alternativas y, muy particularmente, la forma parabólica que adquirió dentro del conjunto definitivo el edificio de oficinas: de carácter laminar, orientación franca norte-sur, acentuada verticalidad (22 niveles) y original perfil que, como si emergiera de la tierra, se complementaba con el cuerpo comercial, estructuralmente independiente, de 3 niveles (con una parte a doble altura) y un espacio central provisto de vegetación. Las áreas totales de construcción se discriminaban así: “centro comercial”, 5.848 m2 y “parábola”, 1.7741,84 m2.
3. Centro Rental Profesional Las Acacias “La Parábola”. Plantas de la torre de oficinas y su variación en la medida que el edificio aumenta en altura
La “solución” ofrecía “flexibilidad en las áreas de oficinas” que se originaba no tanto en la tradicional subdivisión de plantas uniformes, sino en la oportunidad que provee la misma forma del edificio que se va reduciendo en la medida que se eleva. Así, el piso 1 de oficinas cuenta con un área rentable de 912 m2 y el 19 con 397,10. Ello permite disponer de espacios que van desde los 50 m2 hasta los 500 m2, de acuerdo a lo que determina la ubicación del módulo de circulación vertical y de servicios, el cual, vale decir, disminuye también su dimensión en función del área de la planta y en consecuencia es menor en los pisos superiores.
En cuanto a lo que los proyectistas llaman “estética”, que no es otra cosa que la justificación de la escogencia del partido formal de la torre de oficinas, se buscaba “lograr un conjunto que represente un valor para el sitio, es decir, que sea el edificio lo que aumente el valor del sitio y no sólo que éste valorice el edificio. En base a ello, la solución parabólica, que ya había sido estudiada por Rino Levi para el caso especial del gabarito, se adaptaba a perfección a las condiciones requeridas del proyecto. Con esto surgía un verdadero ‘huevo de Colón’, es decir, la parábola como expresión de diversidad de las áreas, pues cada piso es diferente manteniéndose un principio básico de circulación central, y tres oficinas por piso, lo cual permite mayor variedad de áreas.”
Como es costumbre en la época, se subraya permanentemente la racionalidad que existe tras cualquier toma de decisiones entre las cuales se encuentra, entre infinitas posibilidades, la elección del “volumen parabólico que se conjugará mejor en las condiciones del sitio, requisitos de planta, altura, etc.”, para concluir de manera un tanto curiosa, a sabiendas de las reacciones que podía producir la polémica escogencia formal, manifestando: “Sólo integrando la planta, el volumen, la plástica, los detalles constructivos, etc.; podemos hacer un examen equilibrado de cualquier solución, porque dentro de una misma forma, sea un cilindro, una parábola, un rectángulo o una elipse, existen soluciones malas y soluciones buenas.”
4. Izquierda: Diagramas de fuerzas para un edificio de forma parabólica. Derecha arriba: Rino Levi y Roberto Cerqueira César (arquitecto asociado), proyecto para dos edificios de oficinas gemelos de forma parabólica en São Paulo. Derecha abajo: Concurso para el Jefferson National Expansion Memorial en la ciudad de San Luis, Estados Unidos, realizado en 1947 cuyo resultado se dio en 1948, ganado por Eeero Saarinen & Associates
A la propuesta estructural se le dedica un buen espacio de la reseña aparecida en Integral. Allí se revelan, aparte de los criterios usados en los cálculos, los referentes que se tomaron en cuenta para llevar a cabo el trabajo: el primero corresponde a los dos arcos asimétricos paralelos de forma parabólica propuestos por Rino Levi y Roberto Cerqueira César (arquitecto asociado), como respuesta en São Paulo para dos edificios de oficinas gemelos que conectan, a través del espacio dejado entre ellos como centro comercial, dos vías publicas; el segundo remite al Concurso para el Jefferson National Expansion Memorial en la ciudad de San Luis, Estados Unidos, realizado en 1947 cuyo resultado se dio en 1948, ganado por Eeero Saarinen & Associates, quien seleccionó como ícono representativo del monumento, que posteriormente lo ha sido de la ciudad, justamente un arco parabólico. Al respecto, los autores de la propuesta realizada en Venezuela comentan lo siguiente: “El proyecto de Saarinen, cuyo mayor interés es la solución urbanística, optó para el monumento por un inmenso arco de forma parabólica, cuyo diseño fue expuesto en más de cien dibujos desde distintos puntos de vista, que sirvieron a su vez para estudiarlo, en sus relaciones con el paisaje con distintos efectos atmosféricos y para refinar su trazado que culminó en la adopción de una sección triangular del arco parabólico introducido como un refinamiento escultural.”
Con relación a los autores del proyecto valga la pena señalar que dos de ellos Bermúdez y Brando venían de haber participado activamente en el Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO), coordinado por Carlos Raúl Villanueva, que realizó el Plan Nacional de Vivienda 1951-55. Bermúdez, quien fue el primero en unirse al TABO, logró que se incorporara al Plan su trabajo final con el que obtuvo el grado de arquitecto que derivó en el proyecto y construcción de la Unidad de Habitación Cerro Grande (1952-54), ubicada en El Valle. Además fue proyectista dentro del TABO de la edificación de 15 pisos denominada Multicelular (MC) utilizada en el Plan Extraordinario de Viviendas Cerro Piloto. Por su parte, Brando también logró aportar el trabajo procedente de su formación académica que originó el diseño dentro del TABO del superbloque tipo DL que se repitió con modificaciones en la Comunidad 2 de diciembre (hoy 23 de enero), la Unidad Vecinal Simón Rodríguez y la Unidad Vecinal 24 de Noviembre (Pariata).
5. Bermúdez y Lluberes. Izquierda: 1957, junto a Cipriano Domínguez y Carlos Brando, proyecto para el Palacio Arzobispal de Caracas, ubicado entre las esquinas de Gradillas y San Jacinto. Derecha: 1967-70, junto a Brando, Centro Nacional de Telecomunicaciones CANTV, ubicado en la Avenida Libertador, Caracas
Por otro lado, Bermúdez y Lluberes, ambos graduados en la segunda promoción de la Escuela de Arquitectura de la UCV en 1951, socios en una oficina de arquitectura muy activa durante los años 50 y 60 (en la que Brando participaba esporádicamente en algunos trabajos), habían ganado en 1956 el Concurso por invitación para el Proyecto de la Escuela de Formación de Oficiales de las Fuerzas Armadas de Cooperación (EFOFAC), la cual sería construida en los terrenos de la Hacienda Caricuao, Caracas; en 1957 junto a Cipriano Domínguez y Carlos Brando concluyeron el proyecto (no construido) para el Palacio Arzobispal de Caracas, ubicado entre las esquinas de Gradillas y San Jacinto; en 1959 participan en el Concurso por invitación para el diseño del edificio de la Biblioteca Nacional, Los Caobos, Caracas y en 1962 obtienen el segundo premio (compartido) en el Concurso Nacional para seleccionar el Pabellón venezolano que iría a la Feria Mundial de Nueva York de 1964-65; en 1961 ganan el concurso para el anteproyecto del Centro de Profesionales Universitarios de Aragua, construido en 1964 en la avenida Las Delicias, Maracay; y entre 1967 y 1970 junto a Brando proyectan el Centro Nacional de Telecomunicaciones CANTV, ubicado en la Avenida Libertador, Caracas, que se termina de construir en 1973. Cabe añadir que Lluberes y Brando ya había trabajado con Bermúdez en el proyecto del centro comercial que acompañó la Unidad de Habitación Cerro Grande.
6. Rino Levi y tres de sus proyectos más conocidos. Arriba derecha: Casa Olivo Gomes, São Paulo (1949). Abajo izquierda: Hospital Israelita Albert Einstein, São Paulo (1958). Abajo derecha: Propuesta presentada en el Concurso para el Plan Piloto de Brasilia (1957)
Rino Levi (1901-1965) brasileño hijo de italianos, nació en São Paulo y murió en Bahía, estudio en Milán y Roma, y era representante de la llamada “Escuela Paulista” de arquitectura moderna. De la nota aparecida en el número 25 (1965) de la revista Punto a raíz de su fallecimiento, encontramos que en 1957 Levi vino por primera vez a Venezuela invitado para dictar entre los meses de enero y febrero un total de once conferencias en la FAU UCV. “En 1959 volvió a ser invitado actuando como profesor visitante y dictando conferencias sobre hospitales en los talleres de Composición Arquitectónica. Fue invitado por la Gobernación del Disrito Federal para asesorar algunos proyectos de Hospitales. La Sociedad Venezolana de Arquitectos lo nombró Miembro Honorario de la misma.” También formó parte de los colaboradores especiales en el exterior de la revista Integral a partir del número 5.
Dentro de su extensa obra cabe destacar el Edificio Guarani, São Paulo (1936), el Cine Art Palacio, Recife (1936), el Cine Iparanga, São Paulo (1941), la Casa Olivo Gomes, São Paulo (1949), la Casa Milton Guper, São Paulo (1951), el Hospital Antonio Cándido Camargo, São Paulo (1947) y el Centro Cívico, Santo André, São Paulo (1965). El proyecto de la Maternidade Universitária (Maternidad Universitaria) de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo, 1944, si bien no se concreta, obtiene un enorme reconocimiento entre sus pares, y por él recibe el Premio para Proyecto de Edificio de Uso Público en la 1ª Bienal Internacional de São Paulo, 1951. Levi también participó en el concurso de Brasilia (1957) y su proyecto se clasificó en la 3ª posición.
7. Maqueta del Helicoide de la Roca Tarpeya donde se incluye la propuesta del Centro Rental Profesional Las Acacias “La Parábola”. 8. Fotomontaje de la maqueta del proyecto del Centro Rental Profesional Las Acacias “La Parábola” que formó parte de la muestra venezolana en la Exposición Internacional de la Construcción de Berlín de 1957 (Interbau 57)
Tal vez dando la sensación de que nos encontrábamos en un período en el que se asumían riesgos y el arrojo era parte importante en la toma de decisiones por parte de los arquitectos, el Centro “La Parábola”, dada su proximidad con el Helicoide de la Roca Tarpeya, fue incluido en la maqueta realizada donde se mostraba el contexto y servía para promover ambos proyectos cuyos destinos caminaron en sentidos muy distintos. Para finalizar, es bueno señalar que el impactante edificio formó parte de las obras que se expusieron en el pabellón que representó a Venezuela en la Exposición Internacional de la Construcción de Berlín de 1957 (Interbau 57) cuyo proyecto fue realizado por uno de sus autores, Guido Bermúdez y calculado también por Johanes Johannson.
… que en 1973, en la V edición de la Bienal Nacional de Arquitectura se otorga el Premio Nacional al arquitecto José Miguel Galia por la obra Edificio Seguros Orinoco, ubicado en el ángulo noreste de la esquina de Socarrás, avenida Este 2 con avenida Fuerzas Armadas, Caracas?
1. Edificio sede de Seguros Orinoco, esquina de Socarrás, avenida Fuerzas Armadas, Caracas. José Miguel Galia en colaboración con Adolfo Maslach y Luis Martínez, 1971
Cuando en 1968 José Miguel Galia (1919-2009) proyecta Seguros Orinoco, en colaboración con Adolfo Maslach y Luis Martínez (arquitectura) y Paúl Lustgarten y Gilberto Bourgeot (estructura), ya habían transcurrido diez años de la disolución de Vegas & Galia, sociedad que entre 1952 y 1958 se constituyó, como dirá Alberto Sato en José Miguel Galia. Arquitecto (2002), en “uno de los equipos conductores de la arquitectura moderna venezolana, con sus 35 proyectos y 26 obras construidas, donde se han hecho presentes la normativa urbana, la tipología edilicia, el dispositivo ambiental, los materiales constructivos de las edificaciones, los detalles y acabados, con la maestría de quienes, por la vía de un riguroso profesionalismo, han dado verdaderas lecciones de arquitectura”.
Así, Galia deja su sociedad con Vegas a los 39 años con 11 años de labor profesional y se convertirá en una de las figuras más importantes dentro del panorama arquitectónico venezolano. A la vez, continuará siendo uno de los profesores de mayor valía dentro de la Escuela de Arquitectura de la UCV de cuya Facultad fue miembro fundador en 1953.
A partir de 1958 para Galia comenzará también una etapa en la cual Sato abre dos importantes vertientes: la de su participación en el desarrollo de un numeroso grupo de edificios de vivienda en propiedad horizontal, que constituyen en sí mismos una clara tipología; y otra, que denomina como “Protagonismo”, en la que tiene cabida el edificio que hoy nos ocupa, donde “una doble articulación de su poética se juega ante cada proyecto: por una parte la subyacencia de ideotipos con geometrías angulosas, en planta y elevación; por otra, la realidad del medio profesional, el gusto y el reconocimiento del cliente, que en general termina por dominar el proyecto”. A lo que valdría la pena agregar cómo “las nuevas tendencias arquitectónicas por una parte, y una realidad abierta y permeable a nuevas imágenes, estéticas y modos de abordar los temas de la arquitectura y de la ciudad, se hacen presentes en la obra de Galia”.
2. Izquierda: Fotomontaje de la propuesta inicial para la sede de Seguros Orinoco. Derecha: Edificio construido según el proyecto definitivo
Seguros Orinoco forma parte de uno de los dos “nuevos palacios del trabajo” (el otro será la sucursal del Banco Metropolitano en Sabana Grande de 1976) en los que, según Sato, Galia busca romper “la casi inevitable homogeneidad que en apariencia exige el edificio de oficinas” atacando “el problema desde un ángulo inesperado, desde el lugar, desde cómo acceder y qué buscar en la escala de la ciudad de Caracas” a modo de estrategias proyectuales fundamentales que llevan a desplazar una imagen que se había considerado como recurrente, y a la que una compañía aseguradora en franco crecimiento que buscaba constituirse en referencia dentro de una dura competencia apostó, considerando la importancia de que su sede se convirtiese en su símbolo y señal de identidad.
Si bien el primer anteproyecto de 1966 era en hormigón visto con un tratamiento volumétrico de gran potencia desde el punto vista plástico, muy diferente al que finalmente se construyó, cobra relevancia el hecho de que la aprobación de dicha propuesta por los clientes ocurriese el año anterior al que se produjera el terremoto de Caracas de 1967, cuyos efectos obligaron a repensar por completo los sistemas estructurales en el país y por ende a descartar el primer proyecto. Sato, quien recoge con cuidado todos los detalles que rodearon el proceso que condujo la solución definitiva, señala cómo “en el segundo proyecto, la inestabilidad estructural y visual de la pirámide invertida se transforma en una sólida pieza de envigados ortogonales”, complementada “con cerramientos prefabricados de hormigón en placas de una pieza que salvaban la distancia entre la viga y la placa maciza”, derivando en una imagen donde predominaba la obra limpia.
La modificación de la segunda imagen en pro de la definitiva provino de la poca experiencia que existía para la época en la utilización de elementos prefabricados (en particular por parte de la empresa Edificaciones C.A. perteneciente al grupo Orinoco), los cuales si iban además destinados a una obra en particular significaban, paradójicamente, aumento del tiempo de ejecución dada su complejidad constructiva y, en consecuencia, de su costo.
“Así, luego de intentar otras soluciones de cerramiento, Galia se decidió por el empleo de piezas de alfarería como material de revestimiento, manteniendo el sistema distributivo original”, nos dirá Sato. “De este modo, pese a la notable diferencia de estructura, forma e imagen de los proyectos, la constante distributiva define el ‘qué’ frente al ‘cómo’ de la proposición kahniana”.
3. Vista desde la avenida Fuerzas Armadas del edificio sede de Seguros Orinoco4. Planta baja del edificio sede de Seguros Orinoco5. Dos tomas interiores de la planta baja del edificio sede de Seguros Orinoco
Deteniéndonos en aspectos más precisos, cabe señalar que el edificio fue construido en una parcela rectangular de 650 m2 (con frentes sur y oeste de 20 y 32,5 mts., respectivamente), ocupa el 100% del terreno en la planta baja y las dos mezzaninas, para luego elevarse en una torre de 10 niveles, con 59% de ocupación de la parcela y rematar con 3 niveles adicionales para los equipos de aire acondicionado, sala de ascensores y aviso luminoso. En total un 528% de construcción que se traducen en 6.640 m2. Su ejecución se realizó en 24 meses (1969-1971) a un costo de Bs. 7.500.000,00.
El programa arquitectónico buscó, además de cumplir con las exigencias funcionales, lograr una edificación que diera una flexibilidad de utilización y ubicación de los espacios internos necesarios para una entidad cambiante y en transformación. Los arquitectos resolvieron el edificio con una volumetría dinámica en la que se juega con los llenos y vacíos que explota la condición de esquina, produciendo secuencias espaciales positivo-negativas continuamente cambiantes que en cierto momento engañan en cuanto a la apreciación real de sus dimensiones. Además, del revestimiento de las fachadas ya descrito, logrado con piezas de alfarería en medidas especiales que sirven para obtener la trabazón vertical y horizontal con junta continua, los proyectistas dejaron las vigas y columnas de concreto a la vista en el interior del edificio recubriendo los pisos de las zonas públicas y escalera con mármol travertino. Por otro lado, la solución estructural, acatando las nuevas normas, se define con base en un sistema de hormigón armado aporticado, conformando placas macizas y de fundación sobre pilotes.
6. Izquierda: Acceso al edificio donde se aprecia la puerta-reja tridimensional de Carlos González Bogen (1920-1992). Derecha: Corte
Henrique Vera en la nota que acompaña la presentación del edificio publicada en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), buscando resaltar los valores espaciales y ambientales que la obra posee, apunta: “al ubicar el núcleo de circulación vertical opuesto al acceso, se generan espacios internos flexibles, silenciosos, con jardines y terrazas cerradas, apergoladas o caladas.(…) El acceso a la triple altura desde la avenida se produce a través de la hermosa puerta-reja tridimensional de Carlos González Bogen (1920-1992)”.
Con la intención de entender Seguros Orinoco como parte de un continuo que se inicia en la la época de Vegas & Galia, particularmente en cuanto a su potente imagen y al uso tradicional del ladrillo de alfarería que Galia refuerza, perfecciona y hace parte suya, Sato nos recuerda cómo se puede “trazar un recorrido de veinte años desde las fachadas laterales de El Municipal, el primer proyecto de la Torre Polar, los muros del Teatro del Este, la pequeña Torre de Servicios de Anglo.-Ven y los edificios de propiedad horizontal. Éstos conformaban una identidad tectónica, que en el caso de la sede de Seguros Orinoco, empleado como revestimiento, institucionalizó un modo de recubrimiento que se ha hecho frecuente en la arquitectura caraqueña, acogiéndose a una imagen construida al calor del debate latinoamericano sobre la identidad regional, pero que no puede ocultar procedencias internacionales, llámense aaltianas o kahnianas. Estos aspectos constituyen en Galia detalles de un ‘procedimiento’, que si bien nunca ha sido impermeable a los acontecimientos de la arquitectura internacional, permite explicar más ajustadamente el significado de su obra.”
Si se quiere ampliar la información sobre este importante edificio, además de los textos señalados, recomendamos consultar las revistas Arquitectura e Ingeniería, enero 1972; Punto nº 47, diciembre 1972; y CAV nº 35, 1973, así como el libro Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1 de Mariano Goldberg (1980) y el catálogo de la VII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar (1987).
7. Edificio sede de Seguros Orinoco, Puerto Ordaz. José Miguel Galia, 1976
Como demostración de que “nunca segundas partes han sido buenas”, en 1976 la misma compañía de seguros inaugura en Puerto Ordaz, estado Bolívar, un segundo edificio proyectado igualmente por Galia sin la compañía de Maslach pero si del mismo equipo en cuanto a estructura e instalaciones, siguiendo las directrices volumétricas y de recubrimiento de la sede caraqueña, en este caso sobre un terreno de 2.350 m2 lo cual arrojó 16.450 m2 de construcción. La desproporción que terminó alcanzando la propuesta guayanesa abarcó incluso al portal del acceso principal del edificio el cual, diseñado también por Carlos González Bogen, alcanzó 8 metros de ancho y 12 metros de alto, y está compuesto de dos hojas pivotantes fabricadas en hierro.
8. Vista de la sala del MoMA, Nueva York, en la que se puede apreciar la maqueta del edificio sede de Seguros Orinoco (Caracas) como parte de la exposición “Latin America in Construction: Architecture 1955–1980″, marzo-julio 2015
Para finalizar no olvidemos que Seguros Orinoco fue uno de las obras seleccionadas para representar a Venezuela en la importante exposición “Latin America in Construction: Architecture 1955–1980”, montada en los espacios del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) del 29 de marzo al 19 de julio de 2015, y que la maqueta allí presentada había sido elaborada para la muestra “José Miguel Galia. Arquitecto”, organizada por la Fundación Museo de Bellas Artes y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, abierta en el Museo de Bellas Artes de Caracas en marzo de 1992.
ACA
Procedencia de las imágenes
1 y 4. Alberto Sato, José Miguel Galia. Arquitecto (2002)
Cuando en 1949 la sucesión Casanova, dueña de los terrenos, planificó el desarrollo de Colinas de Bello Monte y a comienzos de los años 50 se comienzan a urbanizar con el promotor cultural Inocente Palacios a la cabeza y el arquitecto italiano Antonio Lombardini como su mano derecha, se plantea hacerlo en dos etapas: la primera que ocuparía las áreas más planas próximas al río Guaire estaría conformada principalmente por edificios residenciales con comercio en la planta baja regidos de acuerdo a las ordenanzas vigentes; y la segunda, destinada a la vivienda unifamiliar, que se ubicaría en la zona de más escarpada topografía, lo cual obligó a hacer una importante modificación de la normativa en asuntos tales como: la reducción del ancho de las vías, la eliminación de las aceras y tener la posibilidad de estacionar sólo a un lado de la calle.
Sin embargo, en lo que se conoce como la Avenida Principal de Bello Monte (prolongación hoy de la Río de Janeiro), paralela a río, se registra la aparición, eventual si se quiere, de algunas edificaciones de oficinas, otras destinadas al comercio y las menos a la actividad industrial ligera que irán ocupando también las avenidas Leonardo Da Vinci, Beethoven y Miguel Ángel.
1. En amarillo el eje correspondiente a la Avenida Caurimare de Colinas de Bello Monte desde su inicio en el lugar donde se construyó el edificio Philips (señalado en rojo) hasta su remate en la Concha Acústica (también señalado en rojo)
Asimismo, cuando se emprende el desarrollo de la zona intermedia entre la parte más plana y las colinas propiamente dichas, y a la vez se busca dar cabida a la actividad cultural que tanto apasionaba al urbanizador Palacios, se trazan dos ejes paralelos noreste-suroeste constituidos por las avenidas Caroní y Caurimare los cuales vincularían el sector de mayor densidad y movimiento con la Concha Acústica, uno de los proyectos promovidos por Palacios con mayor afán. Pero sin duda es la avenida Caurimare la que asume el verdadero protagonismo como puerta de llegada al imponente anfiteatro, diseñándose con una ancha isla arbolada en el centro y canales de circulación amplios a ambos lados, condición que se prolonga hasta su propia entrada. No es de extrañar, por tanto, que, marcando su inicio, en la Caurimare se hayan ubicado tres elementos que buscaban darle el lustre necesario: una pequeña plaza, un cine-teatro (el Colinas) acompañado de un edificio multifamiliar de alta densidad (el Yoraco) y lo que sería la sede en Venezuela de una de las firmas transnacionales de mayor peso: la neerlandesa Royal Philips.
La Philips, hoy en día una de las empresas de tecnología más grandes e importantes del mundo, cuyas oficinas principales se encuentran en Amsterdam y en otras ciudades de los Países Bajos, fue creada, según hemos podido recoger de internet, en 1891 por el ingeniero físico Gerard Philips, su hermano Anton y su padre Benjamin Frederik David (primo hermano de Karl Marx), con formación comercial, con la finalidad de producir lámparas incandescentes en la zona de Eindhoven, provincia de Brabante (Países Bajos). Como el negocio funcionó muy bien gracias a la calidad de sus lámparas y a la habilidad comercial de Anton, en 1918 la compañía introduce al mercado un tubo de rayos X y un servicio de reparación de máquinas para radiografías de donde surge otra importante rama que desde entonces empiezan a cubrir: la dedicada a sistemas médicos. En 1925, se realizan los primeros experimentos de la compañía en materia de televisión y en 1927, se inicia la producción de radios, focos, combinados y otros pequeños electrodomésticos. En 1940, cuando llega la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos de la Luftwaffe destruyen las fábricas del país. Entre tanto, la empresa se instala en Bélgica, Estados Unidos y Reino Unido.
La empresa tiene en Eindhoven uno de los laboratorios de investigación más importantes del mundo, donde ha creado tendencias mundiales con productos innovadores como el casete, el CD, el DCC, el CD-ROM, el vídeo, el DVD y el blu-ray. A partir de 2016, Philips está organizada en dos subdivisiones: Philips Personal Health, que agrupa los productos de cuidado personal y para el hogar, cuidado del bebé y salud bucal, entre otros; y Philips Health Systems, donde convergen las líneas de negocio de imagenología (rayos X, resonancias y ultrasonidos), cuidado al paciente y otras soluciones tecnológicas para hospitales, como HealthSuite. Su tercera subdivisión era Philips Lighting, la cual al listarse en la Bolsa de Valores Euronext N V inició satisfactoriamente operaciones como empresa independiente a partir de mayo de 2016. En 2018, cambió su nombre a Signify.
2. Diferentes vistas aéreas de la urbanización Colinas de Bello Monte tomadas durante la de´cada de 1950 que muestran su trazado y los avances de su ocupación. Con un círculo rojo se señala el edificio Philips una de las primeras obras de envergadura construidas tal y como puede observarse en la fotografía de arriba
Para el momento en que se termina la construcción de su sede en Caracas (a comienzos de la década de 1950), la Philips promocionaba fundamentalmente (tal y como podemos constatar en la propaganda que hoy ilustra nuestra postal) sus equipos de sonido, intercomunicación, telefonía y alumbrado que comercializaba en todo el país y exponía en un amplio local que ocupaba la planta baja de su sede caraqueña. Lamentablemente, de esta edificación tenemos pocos datos en cuanto a su autoría y documentación que apoye su arquitectura que nos puedan ayudar a ampliar la información necesaria para rendirle un justo reconocimiento.
No obstante, con la ayuda de la imagen procedente del anuncio y algunas tomas aéreas de la zona realizadas en fechas cercanas a su inauguración (en las que hemos señalado el edificio dentro de un círculo rojo), se puede inferir que se trataba de una obra correctamente resuelta, de tres plantas, en forma de “V”, compuesta por dos volúmenes: el principal (que probablemente albergaba el uso administrativo y comercial) alineado con la avenida Caurimare, reconocía el cruce con la Chama retirándose para dejar allí un jardín en pendiente. El secundario, un poco más alto y grueso (que seguramente contenía las áreas de servicio y almacenes), con frente hacia la avenida Chama, alineado con la parcela vecina, se desplaza y se abre ligeramente con relación al principal generándose entre ambos un espacio articulador cubierto de dos niveles. En su techo se ubicó el anuncio que identificaba a la compañía propietaria del edificio.
Existían dos accesos: uno desde la avenida Caurimare que se ofrecía para llegar a la zona administrativa y a la tienda que ocupaba la esquina en planta baja el cual estaba acompañado de una reducida área de aparcamiento; y otro desde un cómodo estacionamiento destechado situado al norte donde se ubicaba el núcleo de circulación vertical que servía a los dos volúmenes.
El cuerpo principal, que como ya dijimos presumimos contiene las oficinas, está resuelto con base a criterios claramente corbusianos: se eleva la caja contenedora de actividades sobre una estructura que libera las fachadas, se retrae la planta baja a nivel de los ejes estructurales acristalándose para contrastar con el cuerpo superior y se remata con una terraza cubierta que se abre hacia la esquina. Además de adaptarse a la topografía, la planta baja deja un leve respiro vertical con la caja suspendida resuelto mediante el uso de un alero. Tampoco es de menor importancia la consideración que se le da a la fachada oeste la cual presenta un largo ventanal que remarca la horizontalidad del volumen protegido por un saliente que contiene quiebrasoles verticales a modo de una gran persiana. Al norte las ventanas no se protegen y al sur el cuerpo se remata con el elemento vertical del núcleo de circulación.
3. Torre Phelps, Plaza Venezuela, con el anuncio que por años la identificaba con la empresa Philips la cual había fijado su sede allí a mediados de la década de 19804. Diversas tomas del Centro Caroní, Colinas de Bello Monte, diseñado a partir de la remodelación del antiguo edificio Philips
La Philips ocupó el edificio hasta mediados de la década de los años 1980 momento en el que sus oficinas se trasladan a la Torre Phelps de la Plaza Venezuela donde la compañía ya se identificaba ocupando la enorme valla que remató el edificio durante más de 20 años (recordemos que a la Torre Phelps con frecuencia se le llamaba la Torre Philips). A partir de entonces la valla fue desplazada por el logo y gran tazón de Nestlé.
La sede original de Colinas de Bello Monte es vendida y se remodela a finales de los 80 transformándose en lo que hoy se conoce como Centro Caroní. La intervención hecha al edificio original, aprovecha el planteamiento existente para producir un espacio central a cuatro alturas cubierto por una estructura tridimensional hacia donde viven los comercios de la planta baja y las oficinas de los niveles superiores que ocupan los dos volúmenes que lo componen. Dicho espacio tiene su acceso principal hacia la avenida Chama y funge a su vez de pasaje al permitirse su salida hacia la avenida Caurimare sobre la cual se abren comercios que ocupan la planta baja y se ubican unos escasos puestos para estacionar vehículos. Los proyectistas echaron mano al uso al recubrimiento con tablilla de ladrillo de las fachadas externas y del courtain wall hacia las fachadas internas que dan hacia el espacio central.
Como otras tantas empresas transnacionales que vieron en la década de los 50 a Venezuela como el país donde, dada su prosperidad, se podía invertir y sentar bases, la Philips dejó de operar en nuestro suelo hace varios años. Durante décadas fue quizás la empresa que en mayor porcentaje equipó los hogares venezolanos hasta la aparición de la potente competencia japonesa primero y coreana después. A nivel mundial se mantiene como una de las firmas de tecnología más grandes e importantes del mundo enfocada principalmente, como ya dijimos, en los sectores de la electrónica y la asistencia sanitaria. “Es líder (tal y como reza en su portal web) en cuidados cardíacos, cuidados intensivos y cuidados de la salud en el hogar; en soluciones de iluminación energéticamente eficientes y nuevas aplicaciones de iluminación, así como en afeitadoras, cuidado personal y salud bucal.”
Nota
Si alguno de nuestros lectores posee mayor información sobre el edificio que le sirvió de sede a la Philips entre los años 50 y 80 en Colinas de Bello Monte, mucho le agradeceríamos nos la haga saber para completar debidamente esta reseña.
… el primero de diciembre de 1977 se constituye PEQUIVEN, Petroquímica de Venezuela, S.A.
1. Logo original en blanco y negro de Pequiven diseñado en 1975 por Jesús Emilio Franco
PEQUIVEN S.A. es una de las muchas empresas estatales que surgen como consecuencia de la reestructuración de la industria petrolera venezolana a raíz de la puesta en marcha efectiva de la nacionalización el 1 de enero de 1976. Recordemos queen el momento en que asciende al poder Carlos Andrés Pérez (1973) existía todo un conjunto de condiciones favorables para tomar las medidas que dejaron en manos del Estado Venezolano todo el aparato petrolero. Pero no es sino hasta el año 1975, cuando el ejecutivo presentó al Congreso Nacional el proyecto de ley para el retorno integral del negocio de los hidrocarburos a las manos del sector público el cual, tras un largo debate, se aprueba como Ley Orgánica de Nacionalización del Petróleo cuyo “ejecútese” se dio el 25 de agosto de 1975. Esta ley que reserva a la nación la exploración, explotación, manufactura, refinación, transporte y comercio del petróleo, asfalto y todo tipo de hidrocarburos dejó sin efecto las concesiones petroleras el 31 de diciembre de ese mismo año, anulando el derecho de realizar actividades a las compañías trasnacionales a las que se les había otorgado.
Por otro lado, de la información que se encuentra en internet se desprende que el nacimiento de la industria petroquímica en Venezuela comienza cuando se creó la Dirección de Petroquímica Nacional, como dependencia del Ministerio de Minas e Hidrocarburos en 1953 en la cual, luego de realizados los estudios preliminares y elaborada una planificación general, se iniciaron los proyectos, al tiempo que se instalaba una pequeña planta mezcladora de fertilizantes en Morón, estado Carabobo, la cual más adelante se convertiría en la sede del Complejo Petroquímico que lleva su nombre.
Desde el punto de vista formal, los planes de industrialización comienzan con los decretos presidenciales números 367 y 368, dictados los días 20 y 29 de junio de 1956, respectivamente, por el entonces presidente Marcos Pérez Jiménez. Mientras el decreto 367 establece la creación “con carácter de Instituto Autónomo, a partir de esta fecha (20 de junio) del Instituto Venezolano de Petroquímica (I.V.P.), por el cual estaría adscrito al Ministerio de Minas e Hidrocarburos”, el 368 se encargó de establecer el Estatuto Orgánico de dicho ente, cuyo primer artículo expone que “tendrá por objeto el estudio y desarrollo de industrias destinadas al aprovechamiento de minerales e hidrocarburos, en especial de gas natural”, que terminó materializándose en 1958 con la construcción de las plantas de Cloro-Soda, Refinería Experimental y Mezcladora de Fertilizantes en el Complejo Petroquímico de Morón, cuyo proyecto conformado por 13 plantas, incluyendo la Refinería Experimental y Aromáticos ya se había realizado en 1956.
2. Complejos petroquímicos en diversas partes del mundo
La decisión de darle continuidad a los planes adelantados durante la Dictadura fue una de las características más importantes que se siguió en cuanto a esta rama de la industria se trata y, por ende, la iniciativa de instalar nuevas plantas petroquímicas ya estaba tomada en 1962 como lo demuestra el texto del Segundo Plan de la Nación (1963-1966). Inicialmente, aparte de la refinería experimental para 3000 barriles diarios que si se hizo junto a las plantas de Ácido Sulfúrico, Molienda de Roca Fosfática y Superfosfato Simple, se planeaba instalar en Morón el complejo Nº 5, proyecto que después fue desviado hacia el estado Zulia dando origen al que fue conocido como Complejo Petroquímico “El Tablazo”, cuya construcción se inicia en 1968 (1ª etapa) concluyéndose la infraestructura de buena parte de las tres etapas que lo conforman en 1973. “El Tablazo” junto a Morón son las piezas fundamentales que servirán para sustentar la transformación en 1977 del I.V.P. en Petroquímica de Venezuela, S.A. (PEQUIVEN).
Cabe acotar que aunque desde 1956 los complejos petroquímicos eran propiedad exclusiva de la Nación, paulatinamente hasta 1977 la dinámica económica llevó a la creación de hasta 10 empresas mixtas tanto en Venezuela como en otros países, donde el capital venezolano contribuyó con el capital extranjero a la instalación de plantas petroquímicas que finalmente fueron nacionalizadas. Con el transcurrir de los años se sumó a la estructura de PEQUIVEN el Complejo Petroquímico José Antonio Anzoátegui ubicado en el sector de Jose, entre Píritu y Barcelona, inaugurado en 1990 y se completó la compra accionaria de Monómeros Colombo-Venezolanos S.A.
En años más cercanos (2005), PEQUIVEN cambiará su denominación por el de CORPORACIÓN PETROQUÍMICA DE VENEZUELA S.A., viviendo desde entonces sucesivas etapas de reestructuración la última a cargo de una comisión designada por Decreto Presidencial el 27 de agosto de 2019.
Los complejos petroquímicos en sí mismos constituyen un territorio muy especializado del área de la construcción dominado por estrictas normas que, entre otras cosas, obligan a visibilizar y facilitar el acceso a todos los elementos que los componen confiriéndoles un aspecto muy característico. Esa condición de “mostrar por fuera sus entrañas” ha causado, junto a las refinerías, fascinación entre quienes han visto en ellos referentes claros en el desarrollo tecnológico de la arquitectura a través de lo que se ha conocido como “high tech”. El emblemático caso del Centro Pompidou en París (1977) y el seguimiento que se le puede hacer a la trayectoria de sus dos proyectistas (Renzo Piano y Ernesto Rogers) e incluso las evocadoras y a la vez duras imágenes que transmiten algunas de las “ciudades invisibles” de Ítalo Calvino dan, en una cierta medida, fe de este influjo.
3. Edificio Pawa, Las Mercedes (1976). Jimmy Alcock. Adquirido por PEQUIVEN para ser su sede en Caracas en 1976 (hoy Bitúmenes del Orinoco S.A.)
En todo caso, a diferencia de las empresas petroleras nacionalizadas que continuaron llevando a cabo la actividad y a su vez heredaron las notables edificaciones que para sí construyeron las anteriores subsidiarias extranjeras, el I.V.P. pese a ser un importante Instituto Autónomo, no contó con una sede destacable que asumiera el rol de sede corporativa más allá de que se supiera que a su cargo se encontraban los enormes complejos que hemos mencionado y que en cierta medida lo identificaban. De tal manera, no será sino una vez constituida PEQUIVEN que se adquirirá en 1977 el edificio Pawa, proyectado por Jimmy Alcock inicialmente para viviendas y terminado de construir en 1976, para ubicar allí su sede corporativa, lo cual conllevó a su adaptación para el nuevo uso de oficinas. Ubicado sobre la calle Cali de la urbanización Las Mercedes colindando con la quebrada de Baruta, la bien manejada escala del Pawa, conformado por tres volúmenes de distinta altura (dos cuerpos de planta cuadrada recubiertos en ladrillo que contienen las oficinas, articulados por un módulo de circulación vertical que deja el concreto de su estructura a la vista), como señala Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) evidencia la preocupación muy personal de Alcock por el espacio, la geometría y el lugar tratándose, como señala el propio arquitecto, de “un edificio hecho para la calle y la quebrada” que ofrece una muy digna respuesta hacia el espacio público, una clara resolución de su acceso a través de una pequeña plaza lateral y un armónico balance entre los elementos que lo conforman.
4. Edificio sede de PEQUIVEN en la avenida Francisco de Miranda, Chacao (hoy Ministerio del Poder Popular para Transporte y Comunicaciones). Grupo Arquina S.R.L. (1990)
Posteriormente PEQUIVEN, quizás movida por un afán de mayor figuración, decide trasladar su apacible sede en Caracas y dejar el edificio Pawa para que fuese ocupado por Bitúmenes Orinoco S.A. Para ello emprende la construcción de una enorme edificación localizada en la acera norte de la Av. Francisco de Miranda, Chacao (cerca de la estación del Metro), el cual se concluye en 1990 y estuvo a cargo del Grupo Arquina S.R.L. donde se registra también la participación de la importante compañía constructora Edifica. La Torre PEQUIVEN, conformada por dos cuerpos (el bajo que incorpora, además de comercios en planta baja y mezzanina, 6 pisos de estacionamientos, y la torre de oficinas propiamente dicha que suma 12 pisos más) tiene 62.104 m2 de construcción y costó en su momento $ 27.720.000, según datos que hemos obtenido de http://www.arquina.com/CCTP.html. Lograda mediante un impecable trabajo del concreto obra limpia, la Torre PEQUIVEN, aunque sin duda asumió durante muchos años la imagen corporativa de la empresa, siempre dejó la impresión de tratarse de una edificación a la que el terreno asignado le quedó pequeño en virtud de su enorme masa y el poco cuidado manejo de la escala.
5. Centro CORIMON, Valencia (1991). Servio Tulio Ferrer. Sede de PEQUIVEN convertida en CORPORACIÓN PETROQUÍMICA DE VENEZUELA S.A.
En tiempos más recientes PEQUIVEN ya convertida en CORPORACIÓN PETROQUÍMICA DE VENEZUELA S.A. traslada de nuevo su sede corporativa a la ciudad de Valencia, estado Carabobo, donde ocupará el edificio diseñado originalmente por Servio Tulio Ferrer en 1991 para el Centro CORIMON, corporación fundada en 1949 por Hans Neumann con el nombre de “Montana Fábrica de Pinturas” dedicada a la producción de pinturas y productos relacionados, resinas, empaques y tintas. De esta nueva sede que cuenta con un área de construcción de 7.590 m2 que ocupa 2.393 m2 de un terreno de 31.366 m2 cabría señalar, como se recoge en la memoria descriptiva presentada junto al edificio para la IX Bienal Nacional de Arquitectura (16 de agosto al 8 de noviembre de 1998), que “constituye una contraposición a la edificación corporativa impuesta en el país durante los últimos años, en la que predominan la verticalidad, el uso irracional de superficies de cristal (courtain wall) y complicadas soluciones estructurales que encarecen aún más el costo de estas edificaciones. La racionalidad derivada del sistema modular estructural empleado, la horizontalidad, la respuesta al contexto en cuanto a protección solar y la economía, representada por la rápida ejecución y materiales empleados (básicamente acero), conforman las características primordiales de este edificio de oficinas». Sólo añadir que este edificio conformó junto al Banco del Libro (Altamira) y el Instituto de Ingeniería (Sartenejas) una notable trilogía en cuanto al uso del SIEMA (Sistema de estructuras metálicas apernadas), desarrollado por el Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la FAU UCV.
6. Proyecto para «Edificio de servicios de apoyo a la sede corporativa de PEQUIVEN». MARS. Modelos para una arquitectura social (2010)
Como dato adicional hemos encontrado en https://modelosparaunaarquitecturasocial.wordpress.com/anteproyecto-nueva-sede-junta-directiva-pequiven/ que en 2010 la firma MARS (Modelos para una arquitectura social) proyectó un “edificio de servicios de apoyo a la sede corporativa de PEQUIVËN” que imaginamos se encuentra próximo al que mencionáramos en el párrafo anterior. Hoy a 42 años de su creación PEQUIVEN, cuyo logo original en blanco y negro fue diseñado por Jesús Emilio Franco en 1975 simbolizando el proceso de transformación de una gota de petróleo, tras haber sido escenario de diferentes actos de corrupción se encuentra sumida, al igual que toda la industria vinculada al petróleo en una profunda crisis que afecta a diferentes rubros productivos entre ellos fundamentalmente a la agricultura y la industria.