1982•Se concluye la construcción del Edificio Seguros Lara, ubicado en el cruce de la Av. Los Leones con la Av. Venezuela, Barquisimeto, Estado Lara, diseñado por las arquitectos Claudia Turziani Barbieri y Fanny Montero, ambas graduadas en la FAU UCV, en la promoción 11A /1961. El ingeniero residente de la obra fue Pedro Montero.
Se integró al diseño del edificio una Inducción Cromática del artista venezolano Carlos Cruz-Diez. La construcción fue realizada por la empresa Simoca, C.A.
1976•La constructora Edificaciones Orinoco concluye para Promociones Caura – Grupo Orinoco la construcción del Edificio Seguros Orinoco, ubicado en la Calle Cuchivero con Transversal 1, Puerto Ordaz, estado Bolívar, proyectado por el arquitecto José Miguel Galia (1919-2009), (Universidad de Montevideo, Uruguay 1944; Reválida Escuela de Arquitectura, Facultad de Ingeniería UCV, 1950), con la colaboración de los arquitectos Antonieta García y Luis Martínez.
El cálculo estructural estuvo a cargo de los ingenieros Paúl Lustgarten (Rensselaer Polythecnic Institute, EEUU, 1954; FI UCV, 1955) y Gilberto Bourgeot.
La obra, levantada sobre un terreno de 2.350 m2, tiene 16.450 m2 de construcción.
El nuevo edificio albergará las empresas del Grupo Orinoco: Banco Hipotecario del Orinoco, Financiera del Orinoco y dispondrá de un área rental.
Tiene planta baja, mezzanina, planta alta y 8 plantas superiores. Dos accesos, uno principal en la fachada sur y el otro, en la fachada opuesta relacionada con los estacionamientos, el privado y uno público.
La estructura, de concreto armado, tiene una modulación de 6 x 9 metros, siendo la altura entre pisos de 3,5 metros.
La tabiquería es de arcilla revestida en ladrillos de dimensiones específicas, para obtener la trabazón vertical y horizontal con junta continua, tal como se utilizó en el edificio sede de la empresa ubicado en la esquina Socarrás de Caracas, también diseñado por el arquitecto Galia, proyecto por el cual se le otorgó el Premio Nacional de Arquitectura 1972 en la V Bienal de Arquitectura de Venezuela.
El portal del acceso principal del edificio tiene 8 metros de ancho y 12 metros de alto, compuesta de dos hojas pivotantes fabricadas en hierro, diseñadas por el artista nacional Carlos González Bogen (1920-1992), nacido en Upata, estado Bolívar.
José Miguel Galia proyectó un tercer edificio, con la misma tipología para la empresa Seguros Orinoco, a ser construido en el Este de Caracas, el cual nunca se hizo.
1946• Se concluye la construcción del edificio Sede del Banco Central de Venezuela, en un terreno de 6.150 m2 ubicado en el ángulo Noroeste de la esquina de Carmelitas entre las calles Norte 2 y Oeste 1, diagonal con la Santa Capilla en la avenida Urdaneta, proyectado por el ingeniero y arquitecto Gustavo Wallis Legorburu (1897-1979) en 1942 con la asistencia técnica de empresas norteamericanas.
La primera piedra del edificio se colocó el 19 de octubre de 1943 y todo el proceso de construcción fue dirigido por Gustavo Wallis, quien para la fecha había construido para el Ministerio de Obras Públicas la Cárcel El Obispo (1927-28), el Teatro Principal (1931), el Palacio para la Gobernación de Caracas (1935) y el Edificio Veroes (1938-40).
Wallis invitó a participar en el proyecto del banco al artista catalán Ernesto Maragall i Noble (1903-1991) que realizó los relieves que acompañan el nombre del banco sobre el portal de acceso, los dos medallones y las cuatro figuran que rematan en la parte superior el cuerpo central del edificio.
Ernesto Maragall, Premio Nacional de Escultura 1943, «es considerado uno de los pioneros de la estatuaria pública venezolana. Sus aportes fueron relevantes a través de monumentos integrados a la arquitectura o al paisaje, e inscritos en las tendencias oficiales de reafirmación de la nacionalidad».
Los cuatro grupos escultóricos incorporados al edificio sede del Banco Central de Venezuela representaban de forma alegórica la agricultura, el comercio (1), la industria (2), y la población.
La nueva sede proyectada y construida por Wallis, la segunda del Banco Central, en poco tiempo resultó insuficiente para su crecimiento y desarrollo, por lo que a fines de los años 1950 se encargó un nuevo proyecto al arquitecto Tomás Sanabria, que fue concebido en dos etapas,
En la primera, a construirse en el terreno ocupado por el edificio diseñado por Wallis, se haría la sede para los más altos niveles de decisión del Banco y también parte de las bóvedas de seguridad y otros servicios específicos de la Institución. Este edificio fue inaugurado en 1965, con asistencia del Presidente de la República Dr. Raúl Leoni y por su diseño, Tomás Sanabria recibió el Premio Nacional de Arquitectura 1965.
En la segunda etapa, se construyó la Torre Financiera de 26 pisos sobre el nivel de la calle, la cual fue inaugurada por el Presidente Rafael Caldera el 14 de Septiembre de 1973.
El que se denominaba formalmente como edificio de las “Oficinas para ‘Canmacin’” más conocido como la “sede administrativa de Cauchos General”, es uno de tantos casos que denota la desaparición implacable dentro del paisaje urbano de Caracas de una pieza de arquitectura de gran valor, perteneciente en este caso a nuestra rica modernidad, a causa de los vaivenes del mercado inmobiliario y a la incapacidad de reaprovechamiento de sus instalaciones que bien podrían haber albergado el uso al que finalmente se destinó el terreno en el que se encontraba.
1. Arriba: perspectiva del conjunto de la planta de Cauchos General con el edificio administrativo en primer plano. Abajo: Perspectiva del acceso2. Planta de conjunto. 1: Nuevo edificio de oficinas. 2: Fábrica existente renovada. 3: Estacionamiento. 4: Zona de carga. 5: Autopista del Este
Ampliamente reseñado en el nº 3 de a, hombre y expresión (enero 1957), primera publicación de arquitectura aparecida en Venezuela dirigida por Carlos Raúl Villanueva, Ramón Losada Domínguez y Juan Pedro Posani y coordinada por Clara Urdaneta, el edificio cuya imagen acompaña la postal del día de hoy fue realizado por la Oficina de Planificación y Vivienda en colaboración con la firma de arquitectura Guinand & Benacerraf integrada esta última por Carlos Guinand Baldó y Moisés F. Benacerraf, la cual responsabilizó del proyecto al arquitecto norteamericano (posteriormente residenciado en nuestro país) Emile Vestuti (1927-1998). La ejecución de la obra estuvo a cargo de Constructora Ferrán C.A. quien la terminó el año 1956 con un costo aproximado a los Bs. 600.000, de acuerdo a información procedente del permiso de construcción para un edificio de oficinas a ser ubicado en Chacao, otorgado a Carlos Guinand Baldó por la Dirección de Obras Municipales, recogida en el nº 221, agosto 1954, de la Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela.
3. Vista del conjunto desde el sur4. Vista parcial del edificio administrativo con parte de las áreas externas.
Complemento de una nave industrial dedicada a la fabricación de neumáticos, este sobrio edificio de una planta, lograda sencillez, cuidadas proporciones e impecable pureza, denota por parte del joven Vestuti una clara influencia de Mies van der Rohe a través del manejo de los códigos que caracterizaron la etapa europea del maestro alemán, algo alejados si se quiere del lenguaje asumido en los proyectos del Hotel Residencias Montserrat en Altamira (1951), el edificio Gran Avenida cerca de la Plaza Venezuela (1952) y el Banco Unión de Sabana Grande (1953), realizados con anterioridad también como arquitecto asociado a la oficina de Guinand & Benacerraf.
5. Vista del corredor del cuerpo administrativo con la entrada al fondo6. Fachada sur del edificio administrativo
Tal vez hayan sido las condiciones del programa y su rol de complemento a una fábrica de grandes proporciones lo que llevó a Vestuti a optar por la horizontalidad y el uso de la cubierta plana como tema al que sumó la presencia del alero, el corredor y el patio como elementos de confort ambiental, poniendo, además, el acento en el cuidado de los detalles constructivos y el uso de los materiales gobernados por un sistema modular, dando como resultado una pieza que explota al máximo la flexibilidad espacial, rasgo éste propio de la más absoluta modernidad. En otras palabras Vestuti optó por el silencio solemne y no por el ruido molesto como recurso para acompañar la edificación a la que se sumaba. De la nota aparecida en a, hombre y expresión (seguramente redactada por Juan Pedro Posani), rescatamos lo siguiente: “El edificio destinado a las oficinas de la General (…), constituye un caso aislado dentro del cuadro de las construcciones caraqueñas. Testimonio de una sensibilidad aguda pero controlada, en él se ha tratado de aunar los instrumentos tecnológicos más actuales con la herencia temática de la arquitectura tradicional”. Las estupendas imágenes que acompañan la reseña (que alcanzan niveles de patrimonio histórico) dan prueba de ello y también de la insensatez cometida cuando al ser demolido en sus terrenos se construyó el Centro Comercial Sambil de Chacao en 1998.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 2, 3, 4, 5 y 6. «Oficinas para la ‘Canmacin’ en Caracas», revista A, hombre y expresión, nº 3, enero 1957
1. Catálogo de la exposición Our Architects en Caracas. Arquitectura norteamericana en Caracas. 1925-1975, Sala TAC, 2017
…que entre 1974 y 1978 se proyecta y construye el Centro Banaven, Chuao, edificio de comercios y oficinas, cuyo anteproyecto pertenece a la firma de arquitectura norteamericana Johnson & Burgee, y generó en su momento una agitada polémica?
Centro Banaven. Vista exterior
Coincidiendo casi exactamente con el primer período presidencial de Carlos Andrés Pérez, conocido como el de la “Gran Venezuela” o la “Venezuela saudita”, por el efecto que causó en la economía del país el incremento abrupto de los precios del petróleo y el dispendioso uso que se le dio a la enorme masa de dinero percibida, se proyecta y construye en uno de los lotes del sector de oficinas de La Estancia de la urbanización Chuao, próxima al aeropuerto La Carlota, Caracas, una obra que se ha conocido coloquialmente como “el cubo negro”, cuyo indudable impacto visual y urbano produjo y aún hoy en día produce opiniones encontradas.
2. Plano de ubicación
Empecemos por señalar que en el año 1974 los propietarios e inversionistas que se encargan del desarrollo del lote de 17.197,74 m2 donde se ubicaría, tras el afán de dotar a la ciudad con un edificio que contase con el más alto nivel de diseño, contactan a la firma de arquitectos norteamericana Johnson & Burgee, de Philip Johnson y John Burgee (socios entre 1967 y 1991) y autores de un importante grupo de sedes corporativas. Sobre la dilatada trayectoria individual de Johnson, caracterizada por un variado eclecticismo que lo llevó de ser considerado uno de los más importantes arquitectos de la vanguardia moderna en la escena estadounidense a reconocido impulsor del “postmodern”, mucho se ha escrito y no es el caso ahondar en ello.
3. Arriba. Izquierda: planta baja. Derecha: planta de un nivel intermedio. Abajo: corte transversal
El hecho es que el anteproyecto para el Centro Banaven fue presentado con un alto nivel de definición en el primer trimestre de 1975 basando su concepto arquitectónico en un cubo parageométrico (en términos estrictos se trata más bien de un paralelepípedo de base cuadrada), del cual algunas secciones han sido sustraídas generando un espacio central abierto iluminado cenitalmente y plantas con áreas todas diferentes. Esta primera etapa contó con la colaboración de un equipo de profesionales venezolanos conformado por los arquitectos Enrique Gómez, Carlos Eduardo Gómez y Jorge Landi quienes, conjuntamente con el ingeniero estructural Mathias Brewer, se familiarizaron con el criterio de diseño de la firma norteamericana y fueron responsables del desarrollo del proyecto.
4. Proceso constructivo5. Proceso constructivo6. Proceso constructivo
Tal y como se recoge en el completo portal del Centro Banaven (http://www.centrobanaven.com) : “La construcción fue realizada por la empresa Tempreca C.A. bajo la coordinación del Ingeniero Domingo Lucca. Como jefe del Proyecto y de la Obra participó el Ing. Leopoldo Azpúrua y los ingenieros residentes fueron el Ing. Pedro Alfonso y el Ing. Carlos Villegas. (…) Los trabajos de construcción se extendieron desde abril 1976 hasta septiembre de 1978.”
El resultado final fue una obra de gran pureza volumétrica, impecablemente ejecutada, cuidada al máximo en sus detalles, que combina el poderoso efecto visual percibido desde el exterior con la riqueza espacial que ofrece en su interior, regida por el escalonamiento progresivo de la forma a partir de dos de sus aristas que refuerzan una diagonal vacía cuyo centro contiene una imponente obra de Jesús Soto. Sus 96.000 m2 de construcción distribuidos en 13 plantas vinculadas por 4 núcleos de circulación vertical, con una ubicación de 6.241 m2, encierran una delicada selección de materiales contrastantes y un limpio tratamiento exterior que colabora en gran medida a enfatizar el impacto que produce el edificio dotándolo de una gran sobriedad y serenidad.
7. Proceso de colocación de la envolvente acristalada
Dentro de toda esta positiva apreciación que la obra genera hay que detenerse, sin duda, en las decisiones que giraron en torno al diseño de su envolvente, para lo cual se apeló a un curtain wall conformado por vidrios de un negro grisáceo de 12 mm. de espesor con una modulación horizontal de 2,86 metros y vertical de 1,20 metros (que muestra al exterior la menor cantidad de aluminio posible del sistema que lo soporta), resistente a la presión de vientos de hasta 170 kilómetros por hora, con flexibilidad ante eventos sísmicos, cuya colocación comenzó “en agosto de 1977 como resultado de un trabajo en equipo entre todas las empresas que participaron en la obra, permitiendo el diseño de un sistema integral que contempló una serie de innovaciones. (…) El sistema es hermético cumpliendo con la normas para edificios de oficinas de la National Association of Architectural Metal Manufacturers (Office Building NAAMM Standard), tomando en cuenta los siguientes items: Prueba de presión de viento. Prueba de presión negativa de lluvia. Prueba de viento y lluvia.”
Tras la indudable conmoción que la construcción y puesta en funcionamiento del Centro Banaven generó en la Caracas de finales de la década de los 70 del siglo XX, mucho se especuló y debatió acerca de su condición de claro representante de la opulencia que signaba aquellos tiempos de bonanza petrolera; de obra “importada” ajena al contexto donde se insertó producto del desconocimiento del medio; de vedette que intentaba sobresalir, llamando la atención, de los otros edificios que lo rodean; de objeto creador de un status y un patrón de gusto; y de su desprecio hacia la consideración de las condiciones climáticas del trópico y, en consecuencia, del derroche energético que se derivaba de la acumulación de calor derivada justamente de la decisión que estuvo tras el diseño de sus herméticas y oscuras fachadas. La revista Punto número 62 (junio de 1980), que dedica un importante espacio al análisis crítico y descripción del «Edificio de Trasbordo» (ver Contacto FAC, nº 39, 06-08-2017), incluye un polémico artículo aparecido en el cuerpo E del diario El Nacional (3-6-1979) con el título “¿Ha muerto la arquitectura?” firmado con el seudónimo Urbano del Valle en el que se comparan las actitudes asumidas por los proyectistas del “Cubo Negro” y del “banco de aulas” diseñado por el IDEC en la Ciudad Universitaria de Caracas.
Dicho texto empieza disparando lo siguiente: “El panorama de nuestra arquitectura actual es heterogéneo, presenta gran diversidad de enfoques que intentan abrirse camino por la vía de una experimentación gratuita, sin referencia cultural y ética alguna transformando la ciudad en un gran laboratorio del caos. (…) Esta situación se refleja tanto en la arquitectura comercial como en las propuestas calificadas de ‘progresistas’; de ambas podemos extraer dos ejemplos extremos, opuestos y que a la vez se tocan como dos caras de una misma moneda, cuyo valor se afirma en la tecnología, desplazando al hombre como centro del proceso de diseño y producción del objeto, y estableciendo una definida formulación ideológica no sólo ante la arquitectura, sino ante la sociedad misma. (…) Estos edificios son el conocido “Cubo Negro” en Chuao … y el menos conocido “Edificio de Trasbordo” construido en la Universidad Central de Venezuela.”
8. Espacio central con la impresionante obra «Lluvia» de Jesús Soto realizada en 1978
La relectura del artículo en cuestión, cargado de una vehemencia crítica propia del momento, respaldada por una clara postura a favor de “la recuperación de las formas significativas en una ciudad que deberíamos construir a través de su arquitectura”, permite hoy, también, llevar a cabo un balance sobre la vigencia de las consideraciones hechas acerca de la aparición en escena y la sobrevivencia de cada una de las piezas objeto de su atención, particularmente en lo relacionado al envejecimiento de ambas y al valor anticipativo que debe albergar todo proyecto a partir de los objetivos para los que fueron pensados cada uno, comparación (odiosa como todas) de la que sale airoso el edificio de Chuao, que con el transcurrir del tiempo se ha convertido en referencia dentro de la ciudad de Caracas ante la proliferación de ejemplos de dudosa calidad que podrían sumarse a la tipología por él representada. Luego de casi 40 años, gracias justamente a la comprensión del papel que juega la calidad del contenedor arquitectónico en el éxito corporativo de cualquier empresa, debidamente acompañada de políticas que velan por el cabal mantenimiento y cuidado tanto del objeto como de la imagen edificada, debe reconocerse que el “Cubo Negro” mantiene intactas las aspiraciones para las que fue creado, lo cual permite disfrutarlo a cabalidad hoy en día como una llamativa excepción (una burbuja) que confirma la decadencia de una ciudad que en buena parte se cae a pedazos. Sobre su carácter de obra ajena a criterios de sostenibilidad que más que nunca se deben exigir a las nuevas edificaciones, las críticas hechas en su momento dirigidas al derroche energético que lo sostiene, sin lugar a dudas, tienen aún plena validez.
ACA
Procedencia de las imágenes
1 y 8. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015
1957• La compañía Oficina Técnica Gutiérrez y Co. S.A. culmina la construcción del Edificio Luz Eléctrica, ubicado en la avenida Urdaneta entre las esquinas Urapal y Campo Elías, La Candelaria, proyectado por el arquitecto norteamericano Lathrop Smith Douglass (1907-1981).
El edificio para oficinas tiene una planta baja a doble altura, nueve pisos tipo y un último nivel con espacios comunes, una terraza cubierta con excelente vista hacia El Ávila. Cuenta además con dos niveles de estacionamiento.
El reconocido arquitecto Smith Douglass, había previamente proyectado para la Standard Oil de New Jersey el edificio Esso (1950) y el Baton Rouge Luisiana, EEUU; el Edificio Creole (1954), Bello Monte, Caracas; así como también para la misma petrolera los edificios Esso de París, Francia; Bogotá, Colombia; y Antwerp, Bélgica.
HVH
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