El 22 de octubre de 1899, año en el que es fechado el plano “Levantado … bajo la dirección del General Don Vicente S. Mestre” que hoy nos ocupa, Cipriano Castro entró triunfante a Caracas, tras sucesivas victorias en su avance hacia el centro de Venezuela, encabezando la denominada “Revolución Liberal Restauradora”, sublevación que se propuso restaurar la constitución de 1893, violada por el gobierno despótico de Ignacio Andrade, último representante de un decadente Liberalismo Amarillo.
Mestre, quien realizó el trabajo en tiempos de Andrade, estudioso de las artes militares, lleva a cabo un registro planimétrico de la ciudad, finamente dibujado, exacto y acucioso. Tanto la tipografía utilizada en la impresión por J. Lebégue & Cie. Bruxelles, Belgique, como la composición y legibilidad del dibujo, reflejan la condición de una ciudad de 70.000 habitantes antes de 1890. El original del plano (a color) mide 90 x 62 cms., está representado a escala: 1:5000 y fue encargado por el Concejo Municipal del Distrito Federal.
Según sus biógrafos, Mestre era un hombre “renacentista”. Nacido en Colombia y formado en la carrera de las armas, escribió numerosas obras sobre estrategia militar, política, geografía, filosofía, arqueología, literatura, derecho internacional, civismo y ética pública. Destacan, entre otras, la “Geografía Militar de Venezuela” y un proyecto para el Código Militar en Venezuela.
El general Mestre describe a través del plano a la capital de los Estados Unidos de Venezuela “dividida en seis parroquias y otras seis que la rodean”. La representación, también, acusa nuevos datos sobre el crecimiento de la ciudad: en primer lugar, muestra la intención de expansión en sentido noroeste, suroeste, este y sur, siguiendo los caminos de La Guaira, Antímano, Sabana Grande, y el cruce por Puente de Hierro hacia El Valle, respectivamente.
De igual forma, el plan de modernización del transporte se ve materializado con la inserción de sistemas de locomoción urbana que en forma concéntrica, van desde el centro a la periferia. La construcción de 4 líneas férreas, 5 líneas de tranvías que se conectan en sus extremos con las estaciones de ferrocarril, y un buen servicio de “coches”, tal y como lo declaran los datos generales, hacen más compacta la ciudad y a su vez la expanden. Las redes de transporte se extienden hasta conectarse con las antiguas rutas de acceso y salida a la ciudad, donde se construyen las estaciones de tren, para facilitar las relaciones de intercambio entre Caracas y las parroquias foráneas.
Así, como se señaló, se establecen cuatro líneas férreas: Del Valle, al sur de la ciudad cruzando el Rio Guaire; el Gran Ferrocarril de Venezuela, estación de Antímano cercana a la plaza de Palo Grande; el Ferrocarril Caracas-La Guaira, que parte desde la estación Santa Inés; y el Ferrocarril Central, hacia Petare.
Los avances constructivos se hacen notar, con nuevos puentes (Puente de Hierro y Puente Independencia) para un total de 15, sistemas de transporte e infraestructuras de servicios.
El plano muestra una formalidad nueva traducida en una inserción del edificio en la manzana que no había sido atendida anteriormente. La construcción de dos edificaciones independientes de gran escala, comienza a abrir nuevas posibilidades urbanas: el Hospital Vargas, en antiguos terrenos del cementerio de San Simón, interrumpe la homogeneidad de la trama con una dimensión de casi dos manzanas de longitud; y el hipódromo, cercano a Quebrada Honda, se erige como un trazado independiente conectado por un camino. Así mismo, es importante notar la dimensión de la plaza Carabobo, aún mas grande que la plaza Bolívar.
Otro aspecto interesante es que las principales esquinas aparecen escritas sobre el plano en forma diagonal, pero además se superpone otra nomenclatura para calles y avenidas: un sistema cartesiano de numeración a partir de la esquina de Catedral, que se extiende con avenidas numeradas en forma consecutiva hacia los cuatro puntos cardinales. En otras palabras, coexisten dos formas de identificación como referencias para la orientación dentro de la urbe.
El crecimiento del damero se comienza a desdibujar limitado por la geografía y ya el plano sugiere que la receta inicial de regularidad y repetición sugerida en el plano de 1578, comienza a abandonarse. Ello se evidencia en la estructura de expansión hacia el este, hacia el noroeste (Estado Vallenilla), y al sur, hacia El Valle.
El Cementerio General del Sur permanencia fuera del área urbana, sin embargo al interior se encontraban aún el cementerio La Concepción al norte, y el Británico y el Alemán, enfrentados, al sur. Destacan en la periferia al este, la gran extensión de la Cuadra Guzmán, San Bernardino y el lote de la Hacienda La Guía.
Con el plano ya publicado Castro, proveniente de Valencia, consiguió tomar el poder y estableció un nuevo gobierno que transformaría a Venezuela y marcaría una ruptura con las formas anteriores de dirigir el país bajo el lema: “nuevos hombres, nuevas ideas y nuevos procedimientos”, tal y como señala Eduardo Cova en http://revolucionliberalrestauradora.blogspot.com.
… que en 1947 luego de dos años de trabajo se concluye la construcción y el equipamiento del Hotel Nacional?
1. Hotel Nacional. Izquierda: Vista lejana desde el oeste con el Centro Simón Bolívar a la derecha y más allá la avenida Bolívar (circa 1954). Derecha: Vista donde se aprecia la solución en esquina
Ubicado en el terreno del sureste de la esquina de Camejo, en el cruce de la Av. Este 6 con la Av. Sur (a pocos metros al oeste del Pasaje Zingg), y diseñado por el arquitecto de origen turco Arthur Kahn (1910-2011), este edificio, del cual desconocemos el número y tipo de habitaciones, que contaba con planta baja, mezzanina, seis pisos, una terraza cubierta y brise-soleils como elementos de protección en las ventanas de la fachada oeste, fue el primer proyecto de arquitectura de importancia que realizó Kahn en Venezuela.
Seguirle los pasos a la trayectoria de Kahn significa descubrir una personalidad verdaderamente fascinante. Gracias a sus biógrafos que con empeño fueron rescatando paulatinamente la figura de Kahn del anonimato desde hace aproximadamente 15 años (destacándose particularmente entre ellos Henry Vicente), sabemos que tras los estallidos de la Primera Guerra Mundial con apenas 5 años se trasladó con su familia a la ciudad de Viena en Austria donde estudió dibujo y música (piano), dominando a lo largo de su vida el trombón, la guitarra, la batería, el piano y el contrabajo. Más tarde, luego de un internado de cinco años en Laussane, Suiza, inició sus estudios de arquitectura en la Escuela Politécnica de Zurich, los cuales abandonó para regresar a Viena y retomar sus formación como músico. En 1930, Kahn fue trombonista en la orquesta de la bailarina, cantante, vedette y actriz estadounidense, nacionalizada francesa, Josephine Baker quien diez años más tarde salvaría la vida de sus padres en plena Segunda Guerra Mundial. Con 22 años se inscribe en la Escuela de Bellas Artes de París donde en 1939 se gradúa de arquitecto sumándose luego como voluntario en el ejército francés al inicio de la guerra. Emigra a Venezuela en 1942 desde las costas de Marsella hasta Puerto Cabello y ya en nuestro país se desempeñaría por poco tiempo como músico en la orquesta de Luis Alfonso Larrain y se presentaría individualmente bajo el seudónimo de Peter Anders.
2. Arthur Kahn (circa 2000)
Ese mismo año será contratado como dibujante de arquitectura en el Ministerio de Obras Públicas por Carlos Raúl Villanueva, al que había conocido en la Exposición Internacional de París de 1937, quien le propone trabajar con él en el proyecto de la Ciudad Universitaria. Para aquel momento Villanueva se encontraba adelantando las primeras realizaciones del conjunto (el complejo médico), y Kahn colaborará brevemente en el diseño del Hospital Universitario y más ampliamente en el del Instituto Anatomo-Patológico. Paralelamente, en 1945, crea la firma Arquidec C.A., con la que va a realizar el proyecto del Hotel Nacional. Señalaba Kahn en entrevista realizada en 2010: «Trabajaba de día con Villanueva en el proyecto de la Ciudad Universitaria y de noche, en casa, en el proyecto del Hotel Nacional».
3. Ubicación del Hotel Nacional en la esquina de Camejo sobre el plano ESSO del centro de Caracas de 19464. Izquierda: Sello propagandístico del Hotel Nacional. Derecha: Postal del hotel en la que se perciben sus fachadas norte y oeste5. Hotel Nacional. Perspectiva del proyecto (cerca de 1945) mirando hacia el sur cuando aún no se había empezado la construcción del Centro Simón Bolívar
La construcción del Hotel Nacional es recogida tangencialmente en un artículo aparecido en la revista Billiken del año 1945, rescatado por María F. Sigillo en https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html, donde se señala: “El Progreso incontenible que ha invadido Caracas desde que la Reurbanización ‘El Silencio’ cargo de comprobar que todo es posible cuando se quieren hacer las cosas bien, extrajo capital de su escondite, buena parte del cual está colaborando en la transformación del viejo cascarón avileño. (…) Tenemos para nublarnos los ojos de maravillas en tal sentido, edificaciones como las de Veroes, que se debaten en un afán de superación: y como si los edificios de otros sectores ciudadanos no estuvieran acordes también en este mismo sentido, salta a la vista, para regodeo de los caraqueños que aman la ciudad, y por ella serían capaces de condenarse a un silencio sepulcral, el Hotel que Mariné construye en la esquina de ‘Camejo’. (…) Lo cierto es que de lo que nos presenta la gráfica donde vemos la auriga trotando sus caballos en la calle ruinosa a la que solamente le falta el perro muerto en el centro de la calzada para que fuera más caraqueña, no quedará absolutamente nada, cuando el Coronel Mariné, hinche la trompeta para anunciar a nativos y musiúes que Caracas tiene otro gran señor Hotel para servir a todos. (…) A quién se le ocurriera ir en busca de la estación de los parihueleros en la esquina de Camejo, en cuyo ángulo sureste, existió durante años un negocio de Café y comida denominado por Juan Bautista Arrechederra “Restaurant MOSCATEL”… moriría como una flor marchita quien tratase de rememorar lo que hubo allí”.
6. Dos imágenes del Hotel Nacional. Izquierda: Vista de la fachada oeste desde el Centro Simón Bolívar donde puede apreciarse la protección con brise-soleils móviles. Derecha: Vista de la esquina de Camejo hacia el sur con parte del hotel a la izquierda y la iglesia de Santa Teresa al fondo
La nota, aparte de darnos pistas de quien fuera el constructor del hotel (un tal Coronel Mariné), cierra haciendo mención a la elaboración de una maqueta, acompañada por los dibujos del proyecto, que se exhibía “en diversos sitios de la capital” y que “dice por sí sola, de lo que se trata, para contribuir al embellecimiento urbano en Santiago de León de Caracas”.
Por tanto, el hotel nacía generando grandes expectativas presentándose como una muestra más de arquitectura moderna sumándose a otras instalaciones que proliferaron en pleno crecimiento de la ciudad de la mano de la bonanza proveniente de la explotación del petróleo. Así, a la “americanización” hotelera que se registra en “Los tiempos hoteleros de Caracas en la memoria de Nikolajs Sidorkovs” (https://entrerayas.com/2016/06/los-tiempos-hoteleros-de-caracas-en-la-memoria-de-nikolajs-sidorkovs/) y se da en San Bernardino, iniciada por el Ávila (1942) y representada por el Waldorf (1944), el Potomac (1948) y el Astor (1950), el Nacional (1947) junto a El Conde (1948) se sumarán desde el centro de la ciudad, llamando la nula atención que Sidorkovs presta al muy buen edificio diseñado por Arthur Kahn.
7. Edificios Cruz Verde (izquierda) y Camejo (derecha) proyectados por José Antonio Ron Pedrique como prolongación del Centro Simón Bolívar. Parte del segundo se levantó en el terreno donde se encontraba el Hotel Nacional.
El Hotel Nacional, propiedad del Sr. Manuel Guillermo Díaz, fue adquirido por un millón de bolívares por el Centro Simón Bolívar durante la gestión del Dr. Miguel Márquez Rivero (1952-1955), y así como la decisión de construir el Centro Simón Bolívar conllevó la demolición en 1949 del hotel Majestic, otra decisión similar como la de prolongarlo mediante la construcción de los edificios Camejo y Cruz Verde (terminados en 1964) y de los enlaces viales de la Avenida Bolívar significó la demolición del Hotel Nacional a inicios de los años 60, es decir, tuvo poco más de trece años de vida que para una edificación de su envergadura es verdaderamente poco.
Sin embargo, si bien el Majestic ha sido objeto de un positivo rescate dentro de la memoria de la ciudad, el Nacional ha pasado directamente al olvido, señalándose únicamente, cuando se reseña la importante obra realizada por Kahn desde 1947 en adelante, que se trata de la primera obra ejecutada por la firma Arquidec C.A. y “es el primer edificio en Venezuela con brise-soléil movible”. Son pocas las fotografías que se tienen de él y casi inexistente la información gráfica que se encuentra publicada.
8. Dos obras emblemáticas de Arthur Kahn. Izquierda: Edificio Altamira (1947). Derecha: Pasaje Zingg (1951-1953)
Arthur Kahn diseñó: el Edificio Altamira (1947) en la primera etapa de la Urbanización Altamira; el Edificio Beco Blohm (1948), en la esquina Puente Yanes; el edificio Caribe (1948), en la Urb. San Bernardino; el Pasaje Zingg (1951-1953), en la Avenida Universidad que complementó el edificio del mismo nombre construido por el ingeniero Oskar Herz entre 1939 y 1940, incorporando las primeras escaleras mecánicas de la capital (las cuales eran de madera); la Farmacia Tropical (1949-1950) y la sede principal del Banco de Maracaibo (1954) ambas en la capital del Zulia; y la Unidad Piloto Experimental del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC en los Altos de Pipe (1953-1954) y el edificio Acco en Las Mercedes (1970). También proyecto las casa Kemprer en San Bernardino (1943), Semmering en Colinas de Los Caobos (1949-1952) y la Beracasa en Los Chorros (1958), su gran obra, demolida en 2008.
Kahn se nacionalizó venezolano y revalidó su título de arquitecto en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV, en 1962.
ACA
Procedencia de las imágenes
Colección Crono Arquitectura Venezuela y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
Cuando entre septiembre y noviembre de 1995 se abrió en los espacios de la Galería de Arte Nacional la exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”, se materializó un reconocimiento que hacía tiempo este importante arquitecto venezolano merecía en solitario, luego de que en 1984 formara parte de “Los signos habitables”, primera muestra sobre arquitectura moderna realizada en Venezuela, junto a José Miguel Galia, Gorka Dorronsoro, Jesús Tenreiro, Fruto Vivas y Jorge Castillo.
Sanabria (1922-2008) había acumulado en casi 50 años de ejercicio profesional un importante número de realizaciones que se vieron realzadas por una cuidada curaduría a cargo de William Niño Araque, Mónica Silva Contreras, Carmen Cecilia Araujo y Gipsy Venegas (conservación y selección de documentos), apoyada en el impecable archivo que el arquitecto poseía, más las fotografías de Gorka Dorronsoro, Egilda Gómez e Isabel Carlota Rodríguez, todo lo cual fue recogido en un hermoso catálogo diseñado por Juan Carlos Fernández e impreso por Gráficas Armitano C.A., cuya portada ilustra nuestra postal del día de hoy. Con un tiraje de 1000 ejemplares, el texto central del catálogo, titulado “La arquitectura como ciudad. Apuntes breves para una aproximación a la obra de Tomás José Sanabria”, estuvo a cargo de William Niño Araque, los de las obras y proyectos los realizaron el propio Niño Araque, Mónica Silva y Carmen Araujo siendo estas dos últimas las responsables, además, de elaborar una detallada cronología.
1. Arriba: Tomás José Sanabria a comienzos de los años 1940 cuando aún era estudiante de arquitectura. Abajo izquierda: Bocetos extraidos de uno de sus cuadernos de viajes por el interior de Venezuela de su época de estudiante (1941-1945). Abajo derecha: Casa Vegas, El Rosal, Caracas, primera casa proyectada y construida por Sanabria (1941)
Tomás José Sanabria, como se recoge del catálogo, desde muy joven (1941) “se inicia en la arquitectura a raíz e una serie de visitas al interior en las que se muestra particularmente interesado por la arquitectura colonial”, período en el que “realiza uno de sus cuadernos de viajes por Venezuela más importantes. De esa experiencia conservará la costumbre que lo caracterizará como viajero: recoger en dibujos y descripciones escritas sus impresiones sobre geografía, clima, arquitectura y sociedad”. Producto de esta temprana experiencia realiza ese mismo año el proyecto de su primera casa para Armando Vegas en El Rosal (construida) en la que se “materializan los bocetos de arquitectura venezolana”.
Cursó Sanabria la carrera de ingeniería civil desde 1942 hasta 1945 en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), trabajando mientras estudiaba en la firma Constructora Vegas y Rodríguez Amengual que, además de la experiencia que le permitió acumular le costeó sus estudios universitarios en Estados Unidos, culminándolos y recibiendo en 1947 el título de Master in Architecture en la Graduate School of Design de Harvard University, Cambridge, USA. Allí fue discípulo de algunos de los más notables arquitectos modernos, Walter Gropius entre ellos, adquiriendo una sólida formación soportada en el racionalismo y el funcionalismo. A su regreso a nuestro país revalida el título en 1948 en la UCV y se incorpora en la planta docente de la Escuela de Arquitectura (adscrita en aquel entonces a la Facultad de Ingeniería) como profesor de composición arquitectónica, departamento del que es nombrado coordinador. Luego, en 1953, Sanabria sería uno de los miembros fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo siendo designado por el primer decano Willy Ossott como Director de la Escuela de Arquitectura.
2. Arriba izquierda: Dos tomas de la Casa Salas, San Bernardino (1950-1951). Izquierda abajo: Perspectiva del anteproyecto de la casa para el Dr. Enrique Sibletz, Altamira (1953). Derecha: Vista interior de la CasaSibletz, Altamira (1954)3. Izquierda: Edificio de La Electricidad de Caracas (primera etapa), San Bernardino (1951). Derecha: Edificio Pardo e Hijos, parroquia Santa Teresa (1951)
Entre 1949 y 1953 Sanabria formará junto a Diego Carbonell, graduado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en 1944, una de las primeras oficinas de arquitectura creadas en el país: Carbonell y Sanabria Arquitectos. De esa sociedad saldrían una serie de obras de importancia, destacando un grupo de quintas de las que vale la pena citar la casa Salas (1950-51) en la urbanización San Bernardino, y las casas Casanay I (1949), la Tocorón (1950), la Pérez Michelena (1952) y la Sibletz (1953), todas en la urbanización Altamira, Caracas, que incorporan el pensamiento, en cuanto a reinterpretar el pasado colonial, que Villanueva había empezado a gestar desde la Reurbanización de El Silencio y que Juan Pedro Posani ubica como precursoras de lo que denominará como “arquitectura populista”. En ellas se ponen a tono la organización funcional y orgánica de la planta, la fluidez espacial y el carácter “nacional” dentro de una clara vocación moderna. De esta etapa también vale la pena resaltar los edificios para las Oficinas de Pardo e Hijos (1951) y para La Electricidad de Caracas (1951), así como el Grupo Escolar Carlos Delgado Chalbaud (1952-53), todos en Caracas, donde se manifiesta un lenguaje claramente contemporáneo y empiezan a mostrarse las preocupaciones vinculadas a la adaptación a las condiciones climáticas que luego Sanabria desarrollará de manera clara y contundente.
4. Hotel Humboldt, Pico El Ávila (1956-1957)5. Arriba izquierda: Perspectiva del edificio San Carlos, Las Mercedes (1954). Arriba derecha: edificio sede del First National City Bank, Carmelitas (1958-1961). Abajo izquierda: Centro Comercial Mata de Coco, San Marino, Chacao (1957-1960). Abajo derecha: edificio sede del Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE), avenida Nueva Granada (1963)6. Edificio sede del Banco Central de Venezuela, avenida Urdaneta (1960-1967)
Seguirá desde 1953 la etapa en la que abrirá su oficina como arquitecto independiente y realizará, entre otros: el edificio El Peaje en Caracas (1953), el hotel Prado del Río en Mérida con Julio Volante (1954), el edificio San Carlos en Las Mercedes, Caracas (1954), La Electricidad de Caracas en Guanape, Litoral Central (1956), el hotel Humboldt en el Cerro El Ávila, Caracas (1956-57), el Centro Comercial Mata de Coco, Chacao, Caracas ((1957-60), el First National City Bank, Caracas (1958-61), la Fábrica de Alimentos Heinz, San Joaquín, estado Aragua (1959-1961), el edificio sede del INCE, Caracas (1961-71) y la primera etapa del Banco Central de Venezuela (bloque bajo), Caracas (1962-67) por el que Sanabria obtiene el Premio Nacional de Arquitectura en la III Bienal de 1967, punto culminante en el desarrollo de una arquitectura hecha con el máximo cuidado en cuanto a su proceso constructivo y lección permanente de comportamiento ante las variables contextuales y ambientales.
7. Arriba izquierda: Foro Libertador, esquma del espacio protocolar frente al Panteón Nacional, parroquia Altagracia (1980). Arriba derecha: Torre administrativa del Banco Central de Venezuela (1967-1974). Abajo izquierda: BIblioteca Nacional, avenida Panteón (1975-1982). Abajo derecha: edificio sede de La Electricidad de Caracas (segunda etapa), San Bernardino (1972)
Luego, entre 1963 y 1988, asociado con su hermano Eduardo Sanabria, graduado en Berkeley, California, (conformando desde 1972 la firma Sanabria Arquitectos S.A.), se ejecutarán entre otras las siguientes obras: la segunda etapa del Banco Central de Venezuela (torre financiera), Caracas (1967-74), la Comandancia General del Ejército, Fuerte Tiuna, Caracas (1967-71), dos etapas del conjunto para la Electricidad de Caracas, San Bernardino, Caracas (1970-95), el Plan Maestro para el Foro Libertador, Caracas (1975-95) y, asociados a él, la Biblioteca Nacional (1975-82) y el Archivo General de la Nación (1975-95).
8. Ampliación del Conjunto BCV y Plaza Juan Pedro López, parroquia Altagracia (1991).
La última etapa de la trayectoria profesional de Sanabria (1989-2008) la recorrerá junto al arquitecto Gustavo Torres y su hija la diseñadora Lolita Sanabria de Pérez Hernández bajo la firma Sanabria Arquitectos S.C. A ella pertenecen la Ampliación del Conjunto BCV y la Plaza Juan Pedro López, Caracas (1991).
Sanabria es uno de los máximos representantes de la segunda generación dentro de la arquitectura venezolana del siglo XX, grupo formado mayoritariamente en el exterior al que se sumarán las primeras promociones de arquitectos graduados en el país, en la que estaría acompañado por: Martín Vegas, Juan Andrés Vegas, Moisés Benacerraf, Julián Ferris, Diego Carbonell, José Miguel Galia, Emile Vestuti, Julio Volante, Carlos Guinand Baldó, Fruto Vivas, Oscar Carpio, Carlos Celis Cepero, Guido Bermúdez, Pedro Lluberes, Jorge Romero Gutiérrez, José Antonio Ron Pedrique, Dirk Bornhorst, Pedro Neuberger, Miguel Salvador y Díaz, Tony Manrique de Lara, Santiago Goiri, Alejandro Pietri, Augusto Tobito, Mario Bemergui, Federico Beckhoff, Klaus Heufer, Jaime Hoyos, Juan Pedro Posani, Graziano Gasparini, Ernesto Fuenmayor, Carlos Brando, José Manuel Mijares, Manuel Sayago, Víctor Fossi, José Hernández Casas y Miguel Casas Armengol. Su condición señera se acrecienta no sólo al superar su obra el filtro del confort climático funcional y racionalmente incorporado al diseño como requisito primordial para hacer buena arquitectura, sino por la igualación que en él se da entre ética y estética, verdadero aggiornamento de la caracterización “específica”, expuesta por Quatremère de Quincy en el siglo XIX.
Como una síntesis breve de la evolución de la arquitectura de Sanabria, del capítulo del texto central del catálogo titulado “La piel como emblema de internacionalidad”, rescatamos lo siguiente: “El compromiso de Sanabria con la arquitectura moderna no cesó intempestivamente para ser sustituido por un ‘regionalismo’ a ultranza. En su trayectoria se reflejan cambios graduales, asimilaciones paralelas, tratamientos alternos. Su arquitectura efectúa un atractivo matrimonio entre un estilo internacionalista y los visos de regionalismo fundamentados en la interpretación del lugar”. Niño Araque en su escrito resalta de Sanabria, además, su virtuosismo como dibujante recogido en sus cuadernos de viaje, la permanente preocupación por el rol que juega cada edificación en la construcción de la ciudad, su incansable actitud de proponer mejoras en ella y para ella y, finalmente, la inocultable presencia del clima y la luz, todo lo cual se refuerza por su condición de piloto que supo recoger desde el aire el comportamiento los vientos, la geografía y la meteorología en el valle de Caracas. Ello le permite a Niño Araque expresar: “Cuando la luz dominada desde la naturaleza se introduce en un edificio construido a partir de materiales auténticos y geometrías instaladas sobre la geografía (no solamente natural sino también histórica), la arquitectura adquiere su sentido, temperatura y riqueza, porque la naturaleza está hecha de materia, geometría y luz, esta vez dominada desde la conciencia del lugar.”
La exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra” se abrió el domingo 10 de septiembre y cerró el 19 de noviembre de 1995 y fue una de las más relevantes realizadas durante una década en la que se hicieron grandes eventos de este tipo. Para su montaje, fruto del trabajo de dos años, se revisaron 12.000 planos, 300 proyectos, cuadernos de viaje, de construcción, apuntes, fotografías, dibujos y maquetas.
9. Número 123 del semanario Arquitectura HOY, sábado 9 de septiembre de 1995
Ya desde el día anterior a la apertura el semanario Arquitectura HOY le empezó a dar cobertura dedicando su número 123 a la publicación del artículo “El dibujo según Tomás José Sanabria” de Mónica Silva Contreras, el cual ocupó un importante espacio y labre las puertas para conocer como Sanabria pensaba a través de la manera como se expresaba, bien sea para recoger sus impresiones al visitar un lugar o al llevar adelante una idea que se convertirá luego en proyecto y finalmente en construcción.
En el número 126 del 21 de octubre se publicó “La corona de la ciudad” de María Fernanda Jaua, texto dedicado al hotel Humboldt que surgió como respuesta a una pregunta lanzada desde el semanario buscando indagar acerca de lo que representaba la obra de Sanabria para profesionales y académicos. En ese mismo número apareció el ciclo de conferencias que acompañó a la exposición en la que se tocaron seis temas: Caracas: estudios, crecimiento y desarrollo; Aproximación a la obra de Tomás José Sanabria; Perspectiva de una obra; La arquitectura en los años 50; Tomás José Sanabria Arquitecto, proyecto museístico; y Arquitectura moderna y patrimonio.
En respuesta a la misma pregunta ya asomada, Manuel Delgado publicará en Arquitectura HOY el 28 de octubre (nº 129) el polémico artículo “SANABRIA amor y odio por la ciudad” y más adelante, teniendo la obra de Sanabria en mente, Azier Calvo dará inicio a su columna “En clave” con el texto “Otra manera de leer los años 50” que apareció en el nº 132 del 11 de noviembre.
Desde la muerte del arquitecto su hija Lolita se ha dedicado con mucho tesón a velar por la conservación de los archivos de la que fue una de las más importantes oficinas de arquitectura a nivel nacional, los cuales conforman la Colección Sanabria. Con el apoyo de la Fundación Alberto Vollmer, que ha ofrecido sus espacios, se ha creado un lugar donde se conservan de manera óptima los documentos de la Colección. También ello ha dado pie a la creación de la página tomasjosesanabria.com en la que se recoge su vida y obra y se puede consultar la recopilación, catalogación, escaneo y montaje en programa digital llevado adelante, lo que facilita las labores de investigación a través de un cuantioso y valioso material.
ACA
Procedencia de las imágenes.
Catálogo de la Exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”, Galería de Arte Nacional, 1995.
…que en 1905 se inaugura la Plaza República (hoy Plaza Páez) y en 1911 se concluye la construcción de la Plaza 19 de abril de 1810 (hoy conocida como Plaza Madariaga), ambas ubicadas en El Paraíso, Caracas?
1. Planta de ubicación de las plazas Páez y Madariaga en El Paraíso
La primera expansión de Caracas hacia el suroeste iniciada a finales del siglo XIX se verá impulsada de manera definitiva por el terremoto acaecido en 1900 y por la decisión de Cipriano Castro, a raíz del evento, de fijar su residencia en Villa Zoila al sur del rio Guaire que, como se sabe, fue construida en 1902 por su anterior propietario Julio Torres Cárdenas, adquirida por Castro en 1904 y remodelada por Alejandro Chataing en 1905.
2. Izquierda: Casa de la hacienda «Paraíso» (antigua hacienda Echezuría) a finales del siglo XIX (1881). Derecha: La avenida principal de El Paraíso a comienzos del siglo XX (1904)
Dicha expansión se produciría sobre los terrenos ocupados por la hacienda “Paraíso” (antigua hacienda Echezuría), propiedad desde 1881 del Sr. Carlos Díaz por la venta que le hicieran las cuatro herederas de Juan Vicente Echezuría (su propietario original desde 1830) y definitivamente adquiridos en 1890 por el Sr. Julio Toro (representante de la Compañía Anónima Tranvía de Caracas) al Sr. José María Reyes.
Así, como complemento relacionado al tema, encontramos en la página https://jazoera.blogspot.com lo siguiente: «En contrato establecido en 1891 entre la administración del presidente Raimundo Andueza Palacios y la empresa Tranvía de Caracas, en manos de Félix Rivas, se ofrece la prestación del servicio de transporte, que articularía el centro de la ciudad capital con el centro poblado de Antímano. Entre las condiciones fijadas en la celebración del contrato, consta el levantamiento de una urbanización en los espacios de la hacienda Paraíso, con el nombre de ‘Ciudad Nueva’, la cual contaría con los servicios de luz eléctrica, agua, cloacas y de corte recreativos como las plazas. Esta primera intención de urbanizar sobre los espacios de la vieja hacienda, se inician el 24 de agosto de 1891.»
Ya para septiembre de ese año de 1891 se inauguraba la Avenida Principal. “La arteria vial se iniciaba en el Puente El Paraíso y remataba frente a la casa de la hacienda. Las obras se detienen a causa de la Revolución Legalista, dejando paralizados los trabajos de urbanización por espacio de 4 años”.
3. Plano de Caracas, Ricardo Razetti, 1906 y detalle mostrando el trazado de El Paraíso para la fecha donde en la parte inferior ya se puede reconcer la ubicación de la plaza República (hoy plaza Páez)
Bueno sería señalar, también, que reiniciados los trabajos de urbanización en 1895 con motivo del Centenario de Antonio José de Sucre, el gobierno había organizado la Exposición Agrícola e Industrial de Venezuela para la cual el Club Agrícola construyó, según proyecto de Juan Hurtado Manrique, una edificación ecléctica de corte neoclásico que posteriormente sería ocupada desde 1902 por el Colegio San José de Tarbes.
Por tanto, la conectividad con el centro de la ciudad sería el detonante definitivo para que aquellos terrenos fuesen los seleccionados por la burguesía caraqueña después del terremoto para instalarse siguiendo el modelo de ciudad jardín, lo cual tendrá a la “quinta” o “vivienda unifamiliar aislada” como gran protagonista, dándose así inicio a un proceso que signará para siempre el crecimiento de la capital. Ya anteriormente el mismo grupo social había elegido la zona como lugar de esparcimiento tras la búsqueda de espacios para una recreación y diversión saludable, por lo que se puede decir que de finales de siglo XIX, el sur de Caracas se fue consolidando paulatinamente en el imaginario de la élite caraqueña como zona propicia del modernismo urbano.
Iván González Viso y Federico Vegas en “Historia de Caracas a través de sus planos” (Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015), expresarán al analizar el plano de Ricardo Razetti de 1906 lo siguiente: “Lo más deseable ya no será el estar cerca de la plaza Bolívar, ahora la meta consistirá en separarse de la trama urbana continua, aislarse del vecino y de la calle mediante jardines. Si antes la vivienda con su patio era un microcosmos de la ciudad y su plaza, ahora la quinta representa un anhelo de campo y una negación de lo urbano; con la pretensión evidente, casi agresiva, de jamás ser ciudad. La variedad estilística de estas casas de El Paraíso celebra esta condición de diversidad y autonomía y la convierte en una nueva atracción, al punto de que el principal listado del plano es el de las grandes casas que han sido construidas en seis años, presentadas con el apellido de sus dueños: Zuloaga, Erazo (sic), Torres Cárdenas, Boulton y otras treinta familias”.
Ya en ese plano de 1906 se logra detectar en el cruce entre la Avenida Principal de El Paraíso y la Avenida Castro (que comunicaba con el Rincón del Valle y con los puentes Sucre y de Hierro, primeros en conectar el centro de Caracas con el sur), una plaza que ya se había construido en 1905 con el nombre de Plaza República.
4. Arriba: Postal de cerca de 1905 cuando en la entonces denomnada Plaza República se erige la estatua de José Antonio Páez. Centro: Cuadro “¡Vuelvan caras!” (1882) de Arturo Michelena. Abajo izquierda: boceto de Andrés Pérez Mujica de 1903 que presentó junto a una maqueta al concurso anual de la Academia de Bellas Artes de Caracas dedicado al monumento a Páez. Abajo derecha: escultura de Pérez Mujica fundida en Paría y colocada en el espacio en 1905.
Trazada mediante un diseño más propio del siglo XIX con caminerías en diagonal formando una cruz (similar al de la Plaza Bolívar), en el centro del espacio urbano se colocaría la estatua ecuestre del general José Antonio Páez, de quien posteriormente asumirá su nombre definitivo. De la nota sobre la Plaza Páez que aparece en Caracas del valle al mar…, rescatamos: “En los años 50, el sentido de la plaza fue modificado con nuevos pavimentos integrados con la vegetación y con un espejo de agua. La plaza posee una densa población de jabillos y samanes que generan un túnel vegetal de especímenes centenarios que se extiende desde Puente Hierro hasta La India (parroquia La Vega), otorgándole identidad al paisaje urbano de la zona”.
La estatua ecuestre de Páez que preside el espacio, inaugurada por el Presidente Cipriano Castro el 23 de mayo de 1905 con discurso de orden de Don Eduardo Blanco, para la época Ministro de Instrucción, cuenta con una interesante historia. Al ser develada y durante muchos años se creyó que la obra pertenecía a Eloy Palacios, quien posteriormente realizaría el “Monumento a Carabobo” mejor conocido como la India de El Paraíso, inaugurada en 1911, que se ubicaría frente al Hipódromo. Pero lo cierto es que la escultura del primer presidente de Venezuela a caballo fue diseñada y realizada por el artista valenciano Andrés Pérez Mujica (1873-1920), discípulo de Arturo Michelena, cuyos bocetos para el cuadro “¡Vuelvan caras!” (1882) inspiraron a Pérez Mujica a la hora de presentarse en 1903 al concurso anual de la Academia de Bellas Artes de Caracas enviando una maqueta para el monumento de Páez. Ello le valió la obtención en 1904 de una beca de estudios a Europa donde viajó con Palacios quien lo asesoró en lo relacionado a la fundición en bronce del monumento y le hizo algunas sugerencias con relación a las proporciones de la estatua. De allí seguramente se produjo la confusión que derivó en que apareciese Eloy Palacios firmando el monumento lo que causó la indignación de Pérez Mujica y la indiferencia del gobierno. No será sino hasta 1964 cuando se reconozca su autoría gracias a las diligencias del entonces Cronista de la Ciudad, Enrique Bernardo Núñez.
Con el tiempo, el proceso de deterioro de la plaza Páez fue en aumento al punto de ser hurtados algunos elementos de la escultura como la lanza, la espada, los estribos y las riendas. Los trabajos de recuperación del espacio realizados en 2006, sirvieron para completar los elementos faltantes a la estatua, la replantación de las áreas verdes y reparación de las bombas de agua de las fuentes, iniciándose desde entonces, de nuevo, otro ciclo de desgaste que hoy ya puede ser apreciado.
5. Plano de Caracas, Ricardo Razetti, 1929 y detalle mostrando el trazado de El Paraíso para la fecha donde en la parte inferior ya se puede reconcer la ubicación de las plaza República (hoy plaza Páez) y 19 de abril de 1810 (hoy Madariaga).
Contigua a la Plaza Páez hacia el este, lo que hace que se perciba como un mismo espacio urbano, se concluye la construcción en 1911, en momentos en que Juan Vicente Gómez ya detenta el poder, de la Plaza 19 de Abril de 1810, actualmente conocida como Plaza Madariaga, en honor al clérigo, tribuno y prócer nacido en Chile José Cortés de Madariaga (1766-1826). Su forma triangular se origina como resultado de haber ocupado todo el terreno restante hasta tener como límite al este el final de la Avenida Castro y el inicio de la Carabobo (hoy avenida Páez). La localización y trazado de ambas plazas ya se puede apreciar con fidelidad en el plano de Razetti de 1929.
La Plaza 19 de abril de 1810 debe enmarcarse dentro de los actos que acompañaron la conmemoración del Primer Centenario de la Declaración de la Independencia, que arrojaron la construcción de una serie de monumentos y obras públicas entre las que vale la pena destacar: el ya mencionado “Monumento a Carabobo” de Eloy Palacios (1911); el Proyecto de Palacio para la Exposición en el primer Centenario de la Independencia de Rafael Seijas Cook (1909); la remodelación del Panteón Nacional a cargo de Alejandro Chataing (1910); la adquisición y recuperación de la casa natal del Libertador (1912-1921); el edificio para Operaciones Quirúrgicas que se integró al conjunto del Hospital Vargas de Manuel Felipe Herrera Tovar (1909-1911); el edificio de Correos y Telégrafos Nacionales de Luis Briceño Arismendi (1910-1911); la Biblioteca Nacional de Alejandro Chataing (1910-1911); y el edificio del Registro Público y Archivo Principal de la Sala Técnica del MOP a cargo de Manuel Felipe Herrera Tovar (1910-1911). Además, en 1911 apareció el nº 1 de la Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas, publicación mensual donde quedaron plasmadas muchas de las obras mencionadas.
6. Arriba: Diversas tomas del “Monumento a Francisco Salias y José Cortés de Madariaga” obra del escultor italiano Emilio Gariboldi, develada en 1911. Abajo izquierda: postal que muestra la escultura en bronce del “Monumento a la Victoria”, o Ángel de El Paraíso (1910) ubicada en el extremo norte de la plaza Madariaga. Abajo derecha: la plaza Madariaga en los años 1960.7. La plaza Madariaga en la actualidad.
Volviendo a la plaza que ahora nos ocupa sobresale allí la obra del escultor italiano Emilio Gariboldi, “Monumento a Francisco Salias y José Cortés de Madariaga” develada en 1911. El año anterior, en el marco del Primer Centenario, la Gobernación del Distrito Federal había promovido dos concursos para la ejecución de los monumentos conmemorativos del 19 de abril de 1810, los cuales fueron ganados por Gariboldi. El primero fue la lápida en mármol colocada en la fachada de la Catedral de Caracas. El segundo fue justamente el realizado en bronce y mármol colocado en la nueva plaza construida en El Paraíso. Gariboldi, quien se trasladó a Venezuela hacia 1889, tiene una amplia obra conocida de tipo conmemorativo y funerario. Su biografía puede ser consultada en http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/Gariboldi,_Emilio.
También en la Plaza Madariaga se encuentra una pieza de mármol anónima (Narciso) hoy en día totalmente mutilada, situada dentro de un espejo de agua; y al noroeste frente a la Comandancia General de la Guardia Nacional Bolivariana -GNB- (antigua quinta Las Acacias realizada por Alejandro Chataing para la familia Boulton entre 1905 y 1912), la escultura en bronce del “Monumento a la Victoria”, o Ángel de El Paraíso, erigido también para las fiestas del Centenario en 1910 justamente en la puerta oriental de la urbanización.
La Madariaga, que tiene un área de 10.410 metros cuadrados y está bordeada por la mencionada Comandancia, una sede de la Universidad Santa María y el Centro Comercial Páez, ha sido por años lugar de esparcimiento en virtud de la gran variedad de árboles que la sombrean. También fue objeto de una remodelación en 2014 que buscaba preservar las áreas verdes, recuperar sus tres espejos de agua, incorporar aparatos para la ejercitación física y juegos infantiles e incluyó la resiembra de más 5.000 especies ornamentales. En la actualidad los trabajos realizados ya ofrecen un marcado desgaste debido al mal uso de los usuarios y descuido de los entes encargados de su mantenimiento, más allá de que los vecinos detectan «un cierto nivel de seguridad» que proporciona la proximidad de las instalaciones de la GNB.