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VISITAS MEMORABLES

1. Umberto Eco

Umberto Eco (1932-2016)

El reconocido semiólogo, filósofo y escritor piamontés Umberto Eco visitó por primera y única vez Venezuela entre el 26 de junio y el 2 de julio de 1994, invitado por la Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas de la Fundación para las Artes y la Cultura -Fundarte- (organización cultural de la Alcaldía de Caracas), a instancias de su presidente el sociólogo, escritor y profesor universitario Tulio Hernández, quien estableció contacto con Eco a través de Rocco Mangieri, arquitecto, profesor universitario y semiólogo venezolano, que había sido su alumno y lo había convencido de aceptar la invitación.

Adentrándonos un poco en su biografía encontramos que, tras terminar sus estudios secundarios con los salesianos, Eco se trasladó de Alessandria a Turín en cuya universidad entró a estudiar Derecho, carrera que abandonó por la de Filosofía y Letras, especializándose en el medioevo, época histórica de la que se convirtió en un experto y que sirvió de base temporal para varias de sus futuras novelas. En Turín se doctoró en filosofía con Luigi Pareyson como director de su tesis, la cual versó sobre El problema estético en Santo Tomás de Aquino (1956), posteriormente publicada.

2. Cinco libros fundamentales dentro de la obra filosófico-ensayística de Umberto Eco.

Eco, quien había desarrollado su carrera profesoral en las universidades de Turín y de Florencia antes de ejercer durante dos años en la de Milán (1956-1964), comenzando en 1971 a enseñar en la Universidad de Bolonia donde entre 1975 y 2007 ocupó la cátedra de semiótica, llegaba a Venezuela precedido por obras fundamentales como Obra abierta (1962) Apocalípticos e integrados (1964), La estructura ausente (1968), Tratado de Semiótica General (1975) y Lector in fabula (1979), por las cuales era ampliamente conocido en los medios académicos.

Pero el libro que lo hizo popular en todo el mundo data de 1980 y no es otro que El nombre de la rosa. Publicado en treinta y cinco países, traducido a varios idiomas y con millones de copias vendidas desde entonces, Eco se convirtió en un personaje mediático (con portada en la revista Time), permanentemente solicitado para ahondar sobre sus opiniones acerca de los más diversos temas que siguió publicando con asiduidad a través de ensayos y artículos de prensa.

En 1985 apareció Apostillas a El nombre de la rosa, texto, a modo de tratado de poética, en el que Eco comentaba cómo y por qué escribió la novela, un ensayo sobre el proceso de creación, pero que no desvela realmente ninguno de los misterios que se plantean en la trama, los cuales deja a la libre interpretación de cada lector, tal y como siempre sostuvo a través de sus escritos.

3. Portadas de las primeras ediciones en italiano y español de El nombre de la rosa.
4. Poster y dos fotogramas de la versión cinematográfica de El nombre de la rosa. Director: Jean-Jacques Annaud. 1986.
5. Las dos novelas publicadas por Eco a continuación del éxito de El nombre de la rosa.

Para cuando Eco nos visita también había salido a la luz El péndulo de Foucault (1988) su segunda obra narrativa y estaba a punto de aparecer La isla del día antes (1994).

Según comenta Tulio Hernández (su anfitrión durante los tres días que pasó en Caracas) en “Umberto Eco: entre Juan Félix Sánchez y el papa” (texto que puede descargarse en https://tulio-hernandez.com/wp-content/uploads/2021/01/Umberto-Eco.pdf), al llegar a Maiquetía el escritor “… nos pidió que evitáramos a los periodistas. Venía de Buenos Aires un poco perturbado por, según él, una mala interpretación de unas declaraciones suyas en contra de Berlusconi, por entonces candidato a la jefatura de gobierno de su país”.

La Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas, evento ideado y promovido por Hernández, inaugurada en 1993 con una clase magistral del antropólogo argentino-mexicano Néstor García Canclini, aclamado por entonces gracias a la publicación de su best-seller Culturas híbridas, tuvo a Umberto Eco como personaje central del ambicioso programa estructurado en 1994 conformado por 25 conferencias dictadas en los espacios del Ateneo de Caracas los días 27 y 28 de junio. Participarían en el evento, además del escritor italiano, intelectuales de la talla de Juan Nuño, Julio Ortega, Adriano González León, Jesús Martín Barbero, Nestor García Canclini y Juan Villoro, entre otros. También estarían: Marco Negrón, Rocco Mangieri, Arturo Almandoz Marte, Ramón Paolini y William Niño Araque. La totalidad de las exposiciones fueron publicadas en 2010 por la Fundación para la Cultura Urbana, actuando Tulio Hernández como editor, bajo el título Ciudad, espacio público y cultura urbana.

6. Umberto Eco y Tulio Hernández durante el desarrollo del evento que lo trajo a Caracas.
7. Eco en amena conversación con un grupo de jóvenes periodistas durante el evento.
8. Libro que recoge la totalidad de las conferencias del evento en el que Eco participó en Caracas en 1994, publicado en 2010.

La presentación de Eco dentro de la Cátedra fue programada para el 28 de junio inicialmente en la Sala Ana Julia Rojas del Ateneo de Caracas. Hernández acota: “Tan intensa fue la presión del público (más de mil personas habían llamado solicitando cupo y el aforo era sólo para 400) que decidimos mudarla a la Sala Ríos Reyna del Complejo Cultural Teresa Carreño” que, como se sabe, cuenta con más de 2500 butacas las cuales se llenaron en su totalidad luego de que la gente hiciera cola desde tres horas antes, muestra clara de que la “ecomanía” se había apoderado de la ciudad. Su disertación, titulada “Personajes imaginarios y ciudades reales”, estuvo dedicada “a desmenuzar las relaciones entre realidad y ficción, entre el París realmente existente –el que se puede ubicar en planos y listas de direcciones- y el París en donde se mueven los personajes de Los miserables la legendaria novela de Víctor Hugo”, puntualizará Hernández. Ante las dudas sobre lo especializado del tema junto a la erudición con que se desenvolvería Eco, los organizadores guardaban cierto temor de que los asistentes se aburrieran. “Pero el público… se mantuvo atento hasta el final; asistía con la veneración de quien escucha un oficio religioso porque, lo entendimos después, lo importante era escuchar y ver a Eco, no entender lo que estaba diciendo. Estábamos ante un superstar de la cultura y la gente le pedía autógrafos sobre el programa de mano. Eco lo hizo con gusto, hasta que se agotó físicamente”.

Aquel día 28, en horas de la mañana, Eco visitó la Ciudad Universitaria, único lugar del que traía referencias claras de su importancia como recinto en que se había producido una importante experiencia de integración de las artes, que en algún momento había mencionado en uno de sus ensayos. Pasado el mediodía fue atendido en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo por el decano, Marco Negrón, y su equipo directivo donde se le ofreció un sencillo almuerzo y se departió, entre otras cosas, del desempeño de Italia en el Mundial de Fútbol que se desarrollaba por aquellas fechas.

Al día siguiente (29 de junio) partió, junto a Rocco Mangieri y su esposa hacia Maracaibo y Mérida donde se le esperaba con admiración y entusiasmo y donde daría sendas conferencias igualmente abarrotadas de público.

9. Lecturas juveniles de Umberto Eco de las cuales la última (El corsario negro) vino a recrear durante su visita a Maracaibo.

El periodista Roberto Arapé enUmberto Eco, en la memoria de Maracaibo” (https://grupolipo.blogspot.com/2013/01/umberto-eco-en-la-memoria-de-maracaibo.html) nos relata cómo el escritor “tuvo razones muy personales para viajar al Zulia”, atribuyéndolo al hecho de que “desde niño, leyó con pasión las sagas del escritor italiano Emilio Salgari, cuyos famosos personajes como Barba Negra vivieron fabulosas odiseas hasta desembarcar en las cálidas arenas de Maracaibo, en ese momento una selva calurosa, a la orilla de una playa rodeada de palmeras y donde se tomaron un agua de coco, muertos de sed. Y así, a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, Salgari ya ubicaba a la Tierra del sol amada en el panorama universal de las letras”. De allí surgirían claras imágenes que Eco incorporaría a su libro La isla del día antes que se publicaría en invierno de 1994.

La conferencia que dictaría Eco en la capital zuliana el 29 de junio, particularmente en el Centro de Bellas Artes, la tituló “Los límites de la interpretación”. Al igual que en Caracas, finalizado el acto saludó a los presentes y firmó autógrafos como una celebridad de las letras que era.

10. Aviso de prensa publicado en el diario El Vigilante de la ciudad de Mérida, invitando a participar de los actos en los que estaría presente Umberto Eco durante su visita a esa ciudad.

La apretada agenda que cubrió Eco a su llegada a Mérida el 1 de julio, una vez que fuese recibido en la mañana por el rector de la Universidad de Los Andes (ULA) Miguel Rodríguez V. y las demás autoridades de la universidad en el salón rojo del rectorado, contempló un encuentro con académicos en la recién inaugurada sede de la Facultad de Humanidades y Educación, en el campus de La Liria. Para las 7:30 p.m. estaba pautada la conferencia que dictaría en el Aula Magna de la ULA bajo el título “La búsqueda de la lengua perfecta en la cultura europea”.

El profesor Mariano Nava en “El día que Umberto Eco vino a Mérida” (https://mariainescarvajal.wordpress.com/2016/02/27/el-dia-que-umberto-eco-vino-a-merida/) expresará lo siguiente: La conferencia sin duda recogía muchas de las reflexiones expresadas en su libro La búsqueda de la lengua perfecta, que había aparecido meses antes. Allí, Eco nos condujo con pasmosa erudición a través de los caminos transitados por la cultura europea, del mito de Babel a la invención del esperanto, en busca de la lengua total. La vieja utopía de la lengua perfecta que de nuevo pudiera comunicarnos a todos todas las experiencias, expresar todos los sentimientos, que pudiera transmitir todos los conocimientos, como era antes de Babel. Un viejo sueño del hombre y una constante de la humanidad. Al final de la conferencia todos abandonamos el aula magna compartiendo la misma sensación de haber presenciado uno de los momentos más importantes de la historia de nuestra universidad”.

11. Juan Félix Sánchez (1900-1997) y una de sus obras en el Complejo Religioso de El Tisure.

A su regreso de Mérida el 2 de julio, lo esperaba Tulio Hernández en Maiquetía para acompañarlo mientras hacía escala para seguir rumbo a Europa y para despedirse. En aquel momento Hernández (https://americanuestra.com/tulio-hernandez-con-umberto-eco-en-caracas/) le preguntó qué cosa le había impresionado más de este viaje a Venezuela. “Sin titubear me respondió: ‘La visita a Juan Félix Sánchez’. Le pregunté cómo había llegado allí. Me contó que en su visita a Mérida había visto un bello libro sobre el artista del páramo. Se impresionó con su obra ‘que hablaba de Gaudi sin pronunciarlo’, dijo. Tanto que pidió conocerlo. Lo llevaron a un pueblito muy pequeño. A una casa muy modesta. Y en un cuarto casi a oscuras lo recibió un anciano en su lecho de enfermo.

‘Era él. Apena si hablamos’, dijo sonreído. Entonces se explayó: ‘Me preguntó si yo era italiano. Le dije que sí. Me habló de un accidente en la rodilla del Papa. Le dije que todavía caminaba con dificultad. Me pidió que si veía al Papa le diera un saludo de su parte. Y yo se lo prometí’. No hablaron más. Permanecieron unos diez o quince minutos en silencio y Eco no pudo siquiera despedirse porque el artista anciano dormitaba.

Ya era hora de entrar a migración y remató apresuradamente: ‘Sólo por haber visto el mural de Léger y los móviles de Calder en la obra de Villanueva valió la pena este viaje. ¡Ah, y por conocer a Juan Félix Sánchez! No siempre tiene uno oportunidad de pasar un rato con un genio’”.

La Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas, que funcionó durante los tres años en que Tulio Hernández fue Presidente de Fundarte (1993–1996), se suspendió hasta el año 2003 cuando, bajo el auspicio de la Fundación para la Cultura Urbana, reanudó las actividades. Luego volvió a interrumpirse para ser relanzada en 2020 (otra vez con una conferencia de Nestor García Canclini), manteniéndose su continuidad hasta la fecha.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://esferacultural.com/eco-del-oficio/13477

2, 3 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

4. https://antoniopuentemayor.com/desmontando-el-nombre-de-la-rosa/ y https://www.filmaffinity.com/es/movieimage.php?imageId=193862038

6. https://americanuestra.com/tulio-hernandez-con-umberto-eco-en-caracas/

7. http://oficiodeperiodista.blogspot.com/2016/03/umberto-eco-el-periodismo-y-los.html

8. https://cultura-urbana.com/libros/ciudad-espacio-publico-y-cultura-urbana/

9. http://bibliotecasparaarmar.blogspot.com/2021/04/salgari-el-nombre-de-la-aventura.html

10. https://mariainescarvajal.wordpress.com/2016/02/27/el-dia-que-umberto-eco-vino-a-merida/

11. https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_F%C3%A9lix_S%C3%A1nchez y https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_F%C3%A9lix_S%C3%A1nchez#/media/Archivo:Capilla_del_Tisure.jpg

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

CARACAS, historia de una ciudad

(1567 a nuestros días)

Rafael Arráiz Lucca

ARTESA

2023

Nota-comentario

El libro, editado por Editorial Artesa, recoge la historia de Caracas desde su fundación hasta nuestros días, en unas 400 páginas.

Arráiz Lucca dijo que trabajó en este proyecto por 4 o 5 años como parte de su investigación en la Unimet y como una vieja deuda con su ciudad.

La obra está dividida en 10 periodos históricos, comenzando con «La ciudad incipiente: la fundación y sus conflictos» y finalizando con «La ciudad de los alcaldes y los centros comerciales», que abarca desde 1990 hasta 2013.

Este libro es la primera historia completa de Caracas publicada desde 1945, por lo que representa un importante aporte a la investigación histórica de la ciudad.

ACA

INVITACIÓN

ARTESA y la Librería El Buscón invitan a la presentación del libro

CARACAS historia de una ciudad (1567 a nuestros días)

de Rafael Arráiz Lucca

Día: miércoles 2 de agosto

Hora: 4:30 p.m.

Lugar: Librería El Buscón. Patio central.

Trasnocho Cultural.

Centro Comercial Paseo Las Mercedes

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 356

Cuando la familia Boulton Pietri adquiere en los años 1930 una parte de una colina de aproximadamente 50 há en Los Guayabitos, zona próxima a Sartenejas en las afueras de la ciudad de Caracas, Andrés Boulton, Alfredo Boulton y Anita Boulton de Phelps decidieron construir allí sendas casas en las que transcurrió buena parte de sus vidas. En particular, Andrés Boulton, tras casarse a comienzos de aquella década con Thereza Figueira de Mello, hija del embajador brasileño en Venezuela, levanta junto a ella una vivienda de campo que la llamaron Samambaya, (denominación que escrita como samambaia significa helecho en el idioma portugués, planta que crece a sus anchas en las periferias de la casa), nombre que además es elegido por doña Thereza por el recuerdo que le traía la zona de Los Guayabitos con Petrópolis en Brasil, lugar donde de pequeña pasaba largas temporadas cuando vivía en su ciudad natal, Río de Janeiro.

Residenciados permanentemente en Villa Castelania, ubicada en la urbanización El Paraíso, Samambaya, por tanto, era visitada por la familia Boulton Figueira de Mello para pasar temporadas o fines de semana alejados de una Caracas aún provinciana en la que apenas empezaban a soplar aires de modernidad. Imaginamos que la falta de buenas vías de comunicación convertía aquellos viajes a Los Guayabitos en verdaderas expediciones que se veían compensadas por el contacto con la naturaleza y su exuberante vegetación, las estupendas vistas que se abrían hacia el valle y el buen clima que allí reinaba.

1. Izquierda: Andrés Boulton Pietri y Thereza Figueira de Mello. Derecha: Yves Denis Zaldumbide y María Teresa Boulton Figueira de Mello.
2. Andrés Boulton y dos de sus hijos. Única foto que se conserva de la «primera» Samambaya.

Será en 1957, al casarse María Teresa (hija de Don Andrés), con el arquitecto ecuatoriano-francés Yves Denis Zaldumbide, hijo de los embajadores de Francia en Venezuela, cuando recibirá de su padre como regalo de matrimonio la pequeña casa de campo. Seis años más tarde, en 1963, al crecer la familia, los Denis Boulton construirán la segunda Samambaya como vivienda principal diseñada por Yves, quien aquel mismo año, además de revalidar su título de arquitecto en la UCV, había creado con su compatriota, el ingeniero ecuatoriano Claudio Creamer Gómez (socio durante algunos años del arquitecto norteamericano Don Hatch), la conocida compañía constructora Creamer y Denis que dedicó buena parte de sus esfuerzos a desarrollar sistemas constructivos prefabricados para viviendas de interés social construidas por el Banco Obrero.

De la unión de Yves y María Teresa nacerían cuatro hijos (Roland, Gonzalo, Francisco y Javier) y poco antes de la llegada del cuarto, en 1973, tomarán la decisión de ampliar la casa construida 10 años antes pudiéndose decir que apareció una tercera Samambaya.

Residencia de la familia Denis Boulton por más de 18 años donde llevaron una intensa vida social y familiar en los que la quinta fue permanentemente objeto de remodelaciones, Samambaya en 1974 pasará a ser ocupada de nuevo por quien había construido la primera casa: Don Andrés Boulton ahora con su tercera esposa Jean Harley, poco después de que los Denis Boulton, tras la separación de Yves y María Teresa, fijaran residencia en Ecuador. Don Andrés y Jean vivirán allí por más de 20 años donde disfrutaron de una intensa vida social en cuyas fiestas, cenas y agasajos participaban grandes personalidades de la vida venezolana e internacional para los que la casa servía de excelente marco. Tras la muerte de Don Andrés en 1998 la propiedad retorna a manos de los hermanos Denis Boulton.

3. Caracas vista desde Samambaya.
4. Fachada principal de la quinta Samambaya.
5. Áreas exteriores de la quinta Samambaya.

Gonzalo Denis Boulton en entrevista aparecida en https://puraguapuraweb.com/blog/2018/9/20/quinta-samambaya, comentará cómo en los años 90, cuando su abuelo por razones de salud dejó de frecuentarla, Samambaya tuvo varios inquilinos, todos con necesidades muy peculiares. “Vino una señora que quería hacer un kínder y fue transformada. Después se la alquilaron a un cubano y casi la perdimos. La casa era un desastre, salones de clases, las áreas verdes ya no lo eran tanto, había una cantina, administración, biblioteca. Aún hay algunos vestigios de aquella época”.

Justamente le corresponderá a Gonzalo, arquitecto egresado de la UCV en 1988, devolverla desde 2013 a su estado original y mantener la integridad de la obra, luego de que fuera declarada ese mismo año Patrimonio Arquitectónico del Municipio Baruta por la gestión del alcalde Gerardo Blyde. “Yo agarro la casa y la voy remodelando. Ahora está disponible para todo tipo de eventos”, comentará Gonzalo para Puraguapura.

La valiosa información obtenida de la página https://www.facebook.com/quintasamambaya/ junto al testimonio de Gonzalo Denis y el reportaje hecho por Faitha Nahmens aparecido en Prodavinci titulado “Samambaya, el arte de ser parnaso” (https://prodavinci.com/samambaya-el-arte-de-ser-parnaso/), nos han permitido reconstruir su historia y determinar que la hermosa quinta que hoy conocemos no sólo fue construida por etapas, sino que durante el tiempo fue ocupada por diversos inquilinos y objeto de diversas modificaciones hasta que de manos de Gonzalo y con el apoyo de la familia hoy se ha convertido en lugar idóneo para la celebración de eventos, negocio sustentable que permitirá mantener la obra para las futuras generaciones.

De lo que no hay duda es de que Yves Denis Zaldumbide es el responsable de convertirla en referente arquitectónico y constructivo a partir de 1963: “Mi padre hizo de Samambaya una villa magnífica. Le otorgó el talante estilístico que detenta”, afirmará Gonzalo. “Para hacerla más funcional, no menos hermosa, mi padre transformó la bella casa donde vivía la belleza, y la belleza era mi madre, en una suerte de laboratorio de creatividad: el techo abovedado sería una ocurrencia que le daría carácter. Se habían visto techos así, hasta entonces solo en tiendas de automóviles, y la madera de todos sus acabados, pasamanerías y remates le añadirán calidez”, pasa revista Gonzalo. “Nosotros también participamos de la ocurrencia: las cerámicas usadas en los baños son las de la empresa de la familia y mantienen todavía el diseño añadido: están intervenidas por nosotros, los hijos”, dice sonriendo en el reportaje de Prodavinci.

6. Diversas tomas del exterior e interior de Samambaya.

Si a elaborar una ficha técnica nos dedicamos, podríamos decir que Samambaya se trata de una vivienda de 800 m2 de construcción, levantada en un bosque tropical lluvioso de 5 hectáreas, y que tiene planta en L. En uno de sus brazos se ubicaron los dormitorios, baños y vestier. En el otro brazo, las áreas sociales, cocina-pantry y comedor principal. En un nivel por debajo, las áreas de servicio. Entre ambos pisos, a medio nivel se desarrolla el salón principal.

La disposición de sus cerramientos, acristalados en muchos casos, permite establecer desde casi todos los ambientes, visuales hacia los jardines y su cuidado paisajismo o, a la distancia, con El Ávila, reforzando su continuidad espacial. El sistema estructural es de pórticos construidos con columnas de concreto armado y las losas de la cubierta son reticulares, habiéndose utilizado cajetones plásticos como encofrado, dándole un acabado liso para dejarlo a la vista. El bambú, planta que prolifera en la zona, ha sido uno de los principales elementos utilizados en su construcción apareciendo como elemento de fachada, y en la elaboración de portones, techos, escalones, barandas y muebles, entre otros.

7. Cuatro tomas del interior de Samambaya.

De https://www.facebook.com/quintasamambaya/ extraemos como complemento las siguientes características: “El manejo estructural de la techumbre que converge en un eje principal formando un ave que está a punto de tomar vuelo sobre el valle de Caracas. El uso de la formaleta como solución para vencer grandes luces y volados donde percibimos que ese gran techo flotara sobre vidrios y espejos. El canal principal de concreto que recoge las aguas del techo para formar una cascada sobre unas piedras de cuarzo. El manejo de elementos de concreto en obra limpia maravillosamente dispuestos en las ventanas. El trabajo minucioso de la madera en puertas y ventanas. El piso traído del Japón de color rojo en la zona social de la casa y blanca en los espacios privados que recorre lo interno y externo como una gran alfombra que toma el mismo protagonismo del techo”.

Hoy gracias al permiso de vocación turística otorgado por la Alcaldía de Baruta desde su declaratoria patrimonial, Samambaya funciona como una estancia con servicios anexos como salón de eventos, restaurante, tienda y galería. Ofrece la posibilidad de realizar eventos para lo cual cuenta con sus amplios jardines, piscina, terrazas, tres salones, cinco baños de invitados y dos baños para personal. Además, tiene capacidad para 70 carros y un estacionamiento aledaño para otros 50 carros pudiendo albergar cómodamente hasta 400 personas.

8. Variadas formas en que el bambú, abundante en la zona, es utilizado como material en la casa.
9. La quinta hoy se equipa y ofrece para la celebración de eventos.

También en su terreno ampliado que cubre hasta 20 hectáreas se ha comenzado a sembrar cacao proveniente de la zona de Paria (en específico de la hacienda Agua Fria) que ya ha dado como fruto la elaboración del chocolate Río Cacao en seis variedades.

Cuenta Samambaya con una colección permanente de obras de arte en la que predomina, por tradición familiar, la fotografía. Allí encontramos, entre otros, trabajos de: Vicente Diez, Paolo Gasparini, Luisa Richter, Alfredo Boulton, Alexander Apóstol, Ricardo Benaim, Yoshi, Ricardo Gómez Pérez, Fabiola Ferrero, Evelyn (Ivoly) Noguera Penso, Daniel González, Diana Sucre, Karim Dannery, Jenny Woodman, Margarita Scannone, Margarita Boulton, Suwon Lee y Josefina Gómez Revenga.

Rescatada con gran sensibilidad y equipada con gusto exquisito acorde con su riqueza espacial, Samambaya se constituye en una referencia ineludible a la hora de hablar de las grandes quintas caraqueñas.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

1, 2, 4, 5 y 8. https://www.facebook.com/quintasamambaya/

3. https://puraguapuraweb.com/blog/2018/9/20/quinta-samambaya y https://www.facebook.com/quintasamambaya/

6. https://www.facebook.com/quintasamambaya/ y https://puraguapuraweb.com/blog/2018/9/20/quinta-samambaya

7. https://prodavinci.com/samambaya-el-arte-de-ser-parnaso/ y https://puraguapuraweb.com/blog/2018/9/20/quinta-samambaya

9. https://www.facebook.com/quintasamambaya/, https://prodavinci.com/samambaya-el-arte-de-ser-parnaso/ y https://www.estadeboda.com/quintasamambaya

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 352

Cuando Hannia Gómez en “Cada forma tiene su propio significado”, texto dedicado a comentar el Hipódromo Nacional La Rinconada de Arthur B. Froehlich (1909-1985) en Our Architects. Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975, catálogo de la exposición del mismo nombre montada en 2017 en los espacios de la Sala TAC, expresa sobre el complejo que se trata de “una monumental ciudad hípica que, por sus dimensiones, su despliegue formal, espacial e incluso artístico, no puede hacernos evitar la comparación (guardando las distancias) con la Ciudad Universitaria de Caracas (1954), su referente inmediato en la ciudad”, creemos que está totalmente en lo cierto.

También tiene razón cuando señala el orgullo que muestra Froehlich a través de las fotografías publicadas en la revista LIFE tomadas por Frank Scherschel que recogen la jornada inaugural de carreras de caballos y puesta en funcionamiento el 5 de julio de 1959. Y no es para menos. El Hipódromo La Rinconada se trata de la obra más acabada del arquitecto californiano, todo un especialista en el tema, el más importante de América Latina en aquel momento y una pieza emblemática a nivel mundial y, además, el punto culminante en la evolución de la historia de la hípica nacional en lo que a instalaciones se refiere.

1. Detalle del Plano Topográfico de la Ciudad de Caracas de 1889 de Vicente Mestre donde se puede visualizar arriba a la derecha en el sector de Sarría cerca de la Quebrada Honda la ubicación del hipódromo construido por los generales Julio Sarría y Mario Gallegos.

Empezando por lo último, tratando de elaborar de manera sintética una cronología de lo que ha sido el surgir de la afición por la hípica y las instalaciones que precedieron a la que hoy nos ocupa, tenemos que los estudiosos del tema fijan en la segunda mitad del siglo XIX (el año 1851 para más precisión, bajo la presidencia de José Gregorio Monagas) el momento en que se da la primera iniciativa de constitución del Jockey Club de Venezuela como empresa (presidida por Don Alfonso Andral) y con ello se inician las gestiones para la realización de un hipódromo en la Sabana de Ñarauli, parroquia San José (actual municipio Libertador) en terrenos donde luego se construiría la iglesia parroquial. El proyecto del hipódromo no se concluyó muy probablemente debido a las condiciones económicas y sociales que atravesaba Venezuela, y con ello desaparecería el recién nacido Jockey Club de Venezuela.

Por otro lado, las primeras carreras de caballos como espectáculo organizado en el país tienen su antecedente más documentado ubicándose en el estado Bolívar y será allí donde en el último cuarto del siglo XIX, según el portal https://hipismo.net se construirá el que es considerado como “el primer hipódromo venezolano que llevó por nombre El Callao … gracias a la iniciativa de Antonio Liccioni, magnate de las minas de oro…”.

Dos años más tarde, en 1878, se retoma el interés por dotar de una instalación donde se puedan realizar jornadas hípicas en la capital venezolana cuando la municipalidad caraqueña y los generales Julio Sarría y Mario Gallegos firman un contrato de arrendamiento a objeto de construir un hipódromo en un terreno denominado La Consolación, ubicado en Sarría, y que en el Plano de Caracas de 1889 de Vicente Mestre se puede visualizar. Su forma rectangular alargada hace presumir que las carreras se disputaban en línea recta.

2. Arturo Michelena. Izquierda: Hipódromo de Sabana Grande (c.1896). Derecha: Boceto para el Gran Premio Miranda. Hipódromo
de Sabana Grande (1896).

Para 1893, un nuevo y sólido emprendimiento tendrá lugar cuando otro de los primeros promotores del espectáculo hípico en Caracas, Don Mathieu Valery, de mutuo acuerdo con la municipalidad capitalina, decide encargar el proyecto para la construcción de un hipódromo con todas las reglamentaciones internacionales que estaría ubicado en el sector Las Delicias de Sabana Grande y que sería inaugurado el 1 de marzo de 1896. Así mismo, Valery como principal accionista junto a Alberto Smith, Carlos Zuloaga, Federico Alcalá, Juan José Michelena, Edgar Ganteaume, Juan G. Delfino y Francisco Becerra registrarán la empresa denominada Jockey Club de Venezuela el 10 de agosto de 1895, cuya junta directiva quedaría integrada por Alberto Smith como presidente y Gustavo J Sanabria como vice-presidente, y tendría entre sus principales objetivos asumir el tutelaje del hipódromo.

El hipódromo de Sabana Grande que tenía una pista ovalada de 1.250 metros de largo, y fue considerado el primer hipódromo organizado de manera formal en Venezuela, cerró sus puertas el 25 de marzo de 1900 tras solo cuatro años de funcionamiento.

Será en 1908 cuando, gracias a la insistencia de Gustavo J. Sanabria para entonces Gobernador Político y Militar del Distrito Federal y presidente del Jockey Club de Venezuela (acompañado, entre otros, de José Gil Fortoul, Manuel V. Lander Gallegos, Celestino Martínez, Eduardo Sucre, Félix Galavís y Manuel Corao), y luego de haber adquirido un año antes 10 hectáreas en la naciente urbanización El Paraíso, abra sus puertas el muy conocido Hipódromo El Paraíso.

3. El Hipódromo de El Paraíso y su entorno (c.1920).
4. El Hipódromo de El Paraíso en tardes de carreras y vista de las tribunas principales.

Esta instalación que tendría inicialmente una pista de 1.100 metros de longitud (que en 1.932 se extendió a 1.450 metros y posteriormente se incrementó a 1.600 metros), se construiría según trazado del reconocido Eduardo Calcaño y su arquitecto E.E. Venter (quien también fue el mismo autor del Hipódromo de Sabana Grande), reutilizando las graderías del desmantelado Hipódromo de Sabana Grande, las columnas rescatadas como chatarra del Mercado de San Jacinto y rejas de hierro especialmente fabricadas por la Escuela de Artes y Oficios de Caracas.

Fueron diversas las vicisitudes que atravesó el Hipódromo de El Paraíso durante su existencia. Ya en 1910 la crisis que atraviesa el Jockey Club lleva a su junta directiva (presidida aún por Gustavo J. Sanabria) a tomar la decisión de entregar todos los bienes, terrenos, tribuna y el resto de instalaciones que conformaban el hipódromo al Gobierno Nacional para que a través del Ministerio de Fomento fuese el promotor y único administrador de la propiedad. Es a partir de esa fecha que se le dio el nombre de “Hipódromo Nacional”.

Entre 1911 y 1931 continúan las dificultades financieras que conducen a cierres periódicos de la actividad siendo el más significativo el que se da entre 1928 y 1932, año este último en el que, con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Cría y gracias al incremento del presupuesto nacional por concepto de ingresos petroleros, se amplía la pista y se produce una importante remodelación de las instalaciones.

5. Hipódromo de Angostura, Ciudad Bolívar (izquierda) e Hipódromo de La Limpia, Maracaibo (derecha).

Funcionando a la par del hipódromo de El Paraíso en 1933 se inauguraría el Hipódromo de Angostura en Ciudad Bolívar y en 1948 se ocurriría otro tanto con el Hipódromo de La Limpia en Maracaibo.

Con sus altos y sus bajos, el óvalo de El Paraíso mantuvo sus actividades hasta 1959. Sin embargo, ya en 1952 se empiezan a gestar los primeros planes para la construcción de un nuevo hipódromo para la ciudad de Caracas ya que las vetustas instalaciones de El Paraíso habían sido rebasadas en su capacidad.

6. Hipódromo Nacional La Rinconada. Arriba izquierda: Plano de conjunto. Arriba derecha: Planta baja del área de acceso y de las tribunas. Abajo: Fachada exterior.
7. Hipódromo Nacional La Rinconada. Vista general desde el sureste en fechas cercanas a su inauguración.
8. Arthur Froehlich posando lleno de satisfacción para la revista LIFE el 5 de julio de 1959, fecha de inauguración del Hipódromo La Rinconada.

Será definitivamente en 1953 cuando el Estado venezolano comprará por un monto de 213 millones de bolívares los terrenos que antiguamente ocupó el Haras la Rinconada, hacienda ubicada en las afueras de la ciudad que contaba con todas las condiciones para emprender un gran complejo deportivo dedicado al hipismo. Para la realización del proyecto, como ya adelantamos, se contrató la firma del arquitecto estadounidense Arthur Froehlich quien trabajó en conjunto con los ingenieros Tung Yen Lin y Henry Layne, que serían los encargados de llevar a cabo los cálculos estructurales de las diferentes edificaciones que conforman el complejo. Adicionalmente se contactó al brasileño Roberto Burle Marx para el diseño del paisajismo quien para entonces ya trabajaba con Fernando Tábora y John Stoddart. El artista italiano Giuseppe Pizzo sería el realizador de los murales que se ubicarían a lo largo de los diferentes espacios públicos de la edificación.

De acuerdo a lo reseñado en https://www.instagram.com/p/CCUSQHspo4x/, “El recinto fue diseñado con un óvalo de 1.600 metros con dos salidas de ángulos opuestos, al sur del óvalo se ubicaron las tres tribunas con capacidades de 8.000, 1.500 y 3.000 espectadores, juntas totalizan una capacidad de 12.500 personas.

9. Tres vistas exteriores del sector de tribunas.
10. La revista LIFE llevó a cabo un registro permanente del avance de las obras del hipódromo y del momento en que abrió sus puertas

Las instalaciones del Hipódromo la Rinconada incluyeron amplias áreas de esparcimiento como bares, restaurantes, tiendas y el lujoso Jockey Club, así mismo sus espacios contaban con todas las comodidades para quienes practicaban el hipismo, de esta forma se incluyó un hospital veterinario, caballerizas, pista de entrenamiento, áreas de paddock cubierto y descubierto entre otras cosas. Al momento de su inauguración su impacto arquitectónico y sus avances estructurales fueron de tal magnitud que influyeron en el diseño de otros hipódromos como el de Longchamps en Francia y Belmont Park en Estados Unidos”.

La inversión total de la obra, ejecutada entre 1954 y 1959 (con una interrupción el año 1958), fue estimada en 28 millones de dólares, reflejo de los billones que se inyectaron a la economía venezolana entre los años 1948 al 53, derivados del negocio petrolero. Sería iniciada por la dictadura perezjimenista e inaugurada a inicios del período presidencial de Rómulo Betancourt el 5 de julio de 1959.

Como dato adicional se sabe que la constructora de la obra fue C.A. Venfroca correspondiéndole a Fibrocemento realizar las impactantes cubiertas lobuladas pretensadas en voladizo de sus tres tribunas (diseñadas por Tung Yen Lin) de donde cuelgan las cabinas esféricas para transmisión de TV y radio.

11. Panorámica general del Hipódromo Nacional La Rinconada y su entorno.

De la página https://www.ccscity450.com rescatamos lo siguiente: “Si bien las carreras de caballos y las apuestas dominicales fueron parte de la cultura del caraqueño por décadas, también es verdad que (el hipódromo) fue abandonado como uso masivo y hasta sirvió durante años como refugio para víctimas de desastres naturales.(…) Las instalaciones se vieron afectadas por usos que degradaron su prestancia y sin embargo hoy, sobrevive incólume en medio de un aire de ruina moderna. (…) Al contexto inmediato se sumaron el Poliedro de Caracas, el Museo Alejandro Otero, la estación de trenes, un Estadio de béisbol y una extensa área de viviendas informales”.

En el año 2009 el Hipódromo la Rinconada fue declarado Monumento Nacional por el Instituto de Patrimonio Cultural y el año 2014 la empresa Aliva Stump, C.A. concluyó un importante trabajo de remodelación.

12. Escalera del Jockey Club de Venezuela publicada en Our Architects. Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975, catálogo de la exposición del mismo nombre montada en 2017 en los espacios de la Sala TAC, Las Mercedes.

Cerraremos, tal y como empezamos, con una cita de Hannia Gómez que resume muy bien el alcance y trascendencia que tiene esta grandiosa obra: “Con sus volados supersónicos, sus rampas aerodinámicas, sus murales futuristas de caballos al galope, sus luminarias interestelares, sus concretos coloreados, sus bóvedas y sus cubiertas orladas y la extraordinaria escalera helicoidal del Jockey Club, suspendida de guayas de acero sobre una fuente color acqua, en La Rinconada, cada forma tiene su propio significado para la modernidad”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

  1. http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-en-tiempos-de-castro/

2. https://contexturas.org/modernidad-al-sur/

4. https://www.facebook.com/groups/586879391415561/posts/3016936671743142/

5. https://hipismo.net/2009/06/09/historia-del-hipismo-en-venezuela/ y https://www.pinterest.com/pin/384917099382186912/

6. https://www.ccscity450.com/obra/hipodromo-la-rinconada/

7. https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/a.1955581641323838/2636905226524806/?type=3

8. http://ww7.venezuelapasionhipica.com/?p=13427

9. http://guiaccs.com/obras/hipodromo-la-rinconada/ y http://ww7.venezuelapasionhipica.com/?p=13427

10. http://ww7.venezuelapasionhipica.com/?p=13427 y https://twitter.com/ARodriguezVera/status/920898493790801920

11. http://guiaccs.com/obras/hipodromo-la-rinconada/

12. Our Architects. Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975, catálogo de la exposición del mismo nombre montada en 2017 en los espacios de la Sala TAC, Las Mercedes.