CAF -Banco de Desarrollo de América Latina- y la Alcaldía de Niterói en Brasil, invitan a la cuarta parada en el camino hacia las BiodiverCiudades, como parte del ciclo de encuentros que CAF lidera en diferentes ciudades de América Latina y el Caribe, y que reunirá a especialistas de Brasil y la región para compartir conocimientos, experiencias y buenas prácticas que contribuyan a consolidar un modelo de gestión urbana en armonía con la naturaleza.
En esta oportunidad, el evento se centrará, por un lado, en el papel de la naturaleza para la consolidación de modos alternativos de movilidad que mitiguen las externalidades negativas sobre la calidad ambiental, mejorando la salud física y mental de los habitantes y promoviendo la protección de la biodiversidad y un mejor aprovechamiento de los servicios ecosistémicos.
Por otro lado, se analizará la importancia de integrar la biodiversidad en la planificación de la infraestructura vial a escala urbana y periurbana, especialmente en lo que se refiere a la creación de corredores de conectividad ecológica y circulación de fauna.
CAF Banco de Desarrollo de América Latina invita al evento de apertura de la Semana de Capacitación en Políticas de Eficiencia Energética: “Hacia un futuro eficiente, asequible y sostenible en América Latina” que estará realizando junto a la Agencia Internacional de Energía (IEA), la Secretaría de Energía de Panamá, Programa de Asistencia para la Gestión del Sector Energético (ESMAP) y el Banco Mundial.
El acto inaugural formará parte de las actividades formativas de la semana y enmarcará la importancia de la eficiencia energética para alcanzar los objetivos de una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos.
Los oradores incluirán ministros de energía, destacados expertos de los sectores público y privado, y profesionales de la eficiencia energética.
Día: 2 de mayo
Hora:
– 08h Perú/Colombia/Ecuador/Panamá
– 09h Venezuela/Bolivia
– 10h Argentina/Uruguay/Paraguay
– 15h Francia
El evento estará disponible en español. inglés y portugués y será transmitido en el canal de Youtube de CAF y en el micrositio del evento.
CAF y la Municipalidad de Córdoba, Argentina, invitan al evento “El camino hacia las biodiverciudades”, donde se intercambiarán experiencias y buenas prácticas que contribuyan a consolidar un modelo de gestión urbana en armonía con la naturaleza. Específicamente, el evento abordará el papel de la bioeconomía en los esquemas de planificación local, haciendo énfasis en aquellas políticas que permitan gestionar eficientemente las tensiones entre un desarrollo económico local y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.
Una biodiverciudad es aquella ciudad que incorpora de forma efectiva e integral la biodiversidad local y regional en su planificación y gestión urbana, como eje de su desarrollo socioeconómico.
De acuerdo al Foro Económico Mundial y al Instituto Humboldt, las BiodiverCiudades pueden restaurar el equilibrio entre la gestión urbana y la naturaleza, mediante el incremento de la infraestructura verde; la mejora de esquemas de gobernanza que promuevan soluciones basadas en la naturaleza; la generación de vínculos positivos entre lo rural y lo urbano, para una mejor conservación de la biodiversidad; la priorización de modelos de economía circular y acciones innovadoras para la competitividad económica; y el fomento de valores de bienestar y salud en la ciudadanía.
Herramientas para generar entornos urbanos seguros y libres de miedo desde el enfoque preventivo.
Tobías J. Schleider
Belén Falduti
Mariano Villar
CAF
2021
Nota de los editores
Si bien tradicionalmente han sido los gobiernos centrales los encargados de dar respuesta a la inseguridad, son los gobiernos locales los que sufren las consecuencias y el reclamo ciudadano, por lo que muchos de ellos han asumido un papel clave en la búsqueda de soluciones a esta problemática. Una reducción estructural del temor y el crimen requiere un cambio progresivo y consistente en el territorio de los factores sociales, económicos, urbanos e institucionales que los originan y expanden.
Esta guía, en español y portugués, propone una mirada en ese sentido; se busca orientar a los tomadores de decisiones, y a un público interesado, en la conceptualización, dimensionamiento, planificación, diseño y gestión de políticas urbanas en materia de seguridad ciudadana, haciendo énfasis en las herramientas disponibles para el fomento de acciones efectivas y de calidad dentro de las competencias de la gestión local, a partir del enfoque institucional de CAF.
Los concursos de arquitectura en Venezuela, como hemos comentado en otras ocasiones, han tenido la mala fortuna de no haber concluido en su mayoría con la construcción de la edificación objeto de los mismos. Con mucho dolor pero con la objetividad que proveen las cifras, no es difícil concluir que concursar se ha convertido enun mecanismo que, al menos en este país, no ha funcionado más allá de su condición de detonante eminentemente proyectual, de manifestación de las modas y tendencias imperantes en cada momento y de generador de tendencias en cuanto a la consolidación de ciertos y determinados estilos expresivos que poco a poco fueron evolucionando a la vez que demostrando su eficaz poder de convencimiento.
En pocas palabras, si consideramos que la finalidad de todo concurso de arquitectura consiste -más allá del consumo disciplinar interno- en propiciar sustanciales mejoras en el entorno construido y con ello inducir pedagógicamente al ciudadano a apreciar sus bondades como valor cultural, no cabe duda que en Venezuela, dado el bajo porcentaje de realizaciones por esa vía, el fracaso ha sido total, a pesar que aún sostengamos que se trata de una de las expresiones más acabadas del modo de vida democrático, el mecanismo más idóneo para garantizar calidad y variedad a bajo costo y la oportunidad siempre propicia tanto para mantenerse en forma como para manifestar y confrontar ideas, amén de ruta para abrirle camino a las nuevas generaciones.
Lo curioso es que cada vez que se llama a una contienda de este tipo se deja de lado la frustración que históricamente las ha acompañado y, automáticamente, un importante grupo de profesionales, atraídos por el tema, por las bases que se elaboran o por la idoneidad del jurado (asuntos formales importantes siempre muy bien cuidados), se enfrascan en competir por el simple placer de hacerlo a sabiendas de que, más allá de obtener el premio en metálico ofrecido y la posibilidad de desarrollar el proyecto vinculado al llamado hecho, no existen mayores garantías de ver el esfuerzo convertido en obra construida.
Sin duda, existe un particular espíritu en el “arquitecto concursante” quien,además de tener la peculiar condición que todo contendiente debe poseer, traducida en entusiasmo, empuje, desinhibición, ganas de confrontarse y hasta fe tanto en el mecanismo como en el triunfo como medio de promoción de ideas y obtención de trabajo, va acompañado de otros rasgos más próximos al apostolado, al misticismo y, sobre todo, al estoicismo con algunas dosis de masoquismo. Todo el que ha tenido la oportunidad de participar en un concurso de arquitectura sabe que el camino que va desde la decisión de inscribirse a la de entregar se encuentra gobernado por una serie de situaciones oscilantes entre el placer y la angustia, el cálculo y el descontrol, la satisfacción y el sufrimiento, la formulación de una estrategia y el manejo del factor sorpresa. Sabe que concursar significa, aunque sea por un período de tiempo, estar poseído por una obsesión. Pero, también debe saber que, en Venezuela, una vez consumado el triunfo y pasada la borrachera del éxito puede que empiecen los verdaderos dolores de cabeza dentro de la más absoluta soledad.
Es así que, ajustándose al perfil descrito, en nuestro país, durante los últimos veinticinco años del siglo XX, los vencedores en los numerosos certámenes abiertos, convocados normalmente con el aval del Colegio de Arquitectos y alguna institución pública o privada reconocida, fueron a parar a un puñado de habilidosos y talentosos profesionales que desarrollaron estrategias que incluían atractivas técnicas de representación que convencían a los calificados evaluadores nombrados para la ocasión.
Entrado el presente siglo, teniendo como referencia todo la información proveniente de la web y con la definitiva incorporación de los medios de expresión gráficos computarizados, manejados con gran destreza por los más jóvenes, se abrió la puerta no sólo para que éstos demostraran su habilidad en el uso de las más avanzadas herramientas de dibujo sino además la solidez de la formación recibida en sus respectivas casas de estudio.
El Concurso para el Complejo Internacional de Acción Social por la Música Simón Bolívar (CIASMSB) ganado por el equipo conformado por los nóveles arquitectos Khristian Ceballos, Alejandro Méndez, Mawari Núñez, Daniel Otero, Jean-Marc Río y colaboradores, cuya atractiva imagen nocturna ilustra nuestra postal del día de hoy, es sin duda una clara demostración de muchos de los asuntos que hemos esbozado en las líneas anteriores.
1. El jurado en pleno proceso de evaluación y perspectiva de la propuesta ganadora en su entorno urbano.
Convocado desde el8 de enero de 2010, el CIASMSB fue organizado por la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (Fesnojiv) con el auspicio del Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV). Estaría ubicado en el Bulevar Amador Bendayán de la capital venezolana y buscaba obtener la mejor opción arquitectónica para un futuro eje musical complementario con el Centro Nacional de Acción Social por la Música, sede de las orquestas juveniles.
Cerrado el proceso de inscripción el 26 de enero, el cual fue atendido por 234 participantes, y tras 30 días en los que la Secretaría Técnica del concurso atendió las consultas de los inscritos, finalmente el 2 de julio, el jurado internacional integrado por José Antonio Abreu, director del Fesnojiv; Yasuhisa Toyota, ingeniero acústico de Japón; Iñaki Ábalos, arquitecto español; Anita de la Rosa, arquitecto paisajista; Lorenzo González Casas, arquitecto y urbanista; Eduardo Guzmán, representante de la Alcaldía Libertador; Omar Seijas, vicepresidente del Colegio de Arquitectos de Venezuela; y los jurados suplentes Pedro Franco, arquitecto y Paola Posani, representante de la Alcaldía Libertador, luego de evaluar las 55 propuestas entregadas, emitió su fallo mediante el cual otorgaban tres premios y cuatro menciones.
Los evaluadores opinaron que la propuesta ganadora presentada por Ceballos, Méndez, Núñez, Otero, Río y colaboradores se distinguía por “la acertada respuesta a las variables del contexto, estableciendo un importante vínculo entre el Bulevar Amador Bendayán y el Parque Los Caobos mediante la utilización del recurso de la transparencia, y de un programa espacial que valora el uso del espacio público».
El segundo premio correspondió a Urban-Think Tank / Arquitectos, Urbanistas, C.A. y SLiK Steinemann Lemmerzahl Kueng Architekten GMBH; y el tercero a la arquitecto Sullka Lima. Las menciones fueron otorgadas a: Juan Castellanos, Laura Plazas, Jairo Fleitas, Carlos Jiménez, Alejandra Vergara y colaboradores; Carlos Olaizola, Alfredo Sanabria, Andrés Orellana y colaboradores; Odart Graterol, Ricardo Rebolledo y Wilhelm Scheuren; y Micucci Arquitectos Asociados, conformado por Franco Micucci, Aliz Mena, Claudia Vergara, Andrés Guzmán, Sarah Lipps, Gabriela Semeco y colaboradores.
2. Plantas de la propuesta ganadora3. Corte norte-sur por una de las salas
Los concursantes tuvieron que enfrentar un complejo y exigente programa compuesto de dos unidades: un conservatorio de música y las salas de concierto. El conservatorio incluía aulas de clases, grandes salas de ensayo y puestos individuales. Las salas de conciertos modulares se componían de una sala de 1700 plazas y otra de 1300 plazas. Una tercera sala con 500 plazas comparte sus funciones entre conciertos y ensayos. Los requerimientos restantes contemplaban: la administración, residencias de músicos, restaurante y cafetería, un centro multimedia, y áreas de estacionamiento.
Para los ganadores, “La proximidad entre el público y los músicos es parte intrínseca de la idea del proyecto… . Las salas de concierto son compactas para permitir una buena acústica y visibilidad, y también son altas para obtener el volumen necesario. (…) Esas salas son diferentes, para obtener acústicas diferentes, y así responder mejor a las especificidades de las diferentes orquestas. La sala grande de 1700 puestos del programa Infantil tiene vocación internacional, con una escena adaptable y una acústica variable que permite la puesta en escena de 400 músicos y un gran número de espectadores en el público. También puede recibir un programa de eventos. La otra sala de 1300 puestos privilegia los coristas y tiene su escena posicionada más en el centro del espacio. Si el concierto no tiene coristas, sus puestos pueden ser atribuidos a espectadores. La sala de 500 puestos es un auditórium adaptable pero que no contiene modularidades escenografías costosas”.
4. Renders de las áreas comunes pertenecientes a la propuesta ganadora
Por otra parte, dentro de las dificultades que ofrecía un terreno que por sus dimensiones complicaba la resolución del programa, “la idea del proyecto es crear un espacio urbano como un vínculo social en un programa cultural denso. Este fragmento vacío divide el edificio en dos unidades por medio de una grieta horizontal que abre el panorama hacia el parque Los Caobos, e integra la noción de paisaje al proyecto. Es un lugar de encuentro entre los visitantes y los usuarios. Este espacio une el conservatorio de música, un bloque compacto anclado al suelo, y las salas de concierto, un bloque ligero suspendido”.
También, “el proyecto pone en valor la comodidad de los músicos, la facilidad de transporte de los instrumentos, y la reagrupación del público. (…) Un proyecto compacto, organizado alrededor de un nodo central … que permite distribuir de manera eficaz los principales flujos (músicos y público). (…) La yuxtaposición de las distintas familias del programa permiten que cada una funcione de manera independiente pudiendo, en caso de ser necesario, cerrar cualquiera de ellas sin afectar el funcionamiento general del edificio. (…) El acceso general esta concentrado en un solo punto a nivel del boulevard…”.
5. Render del hall de entrada.
A diferencia delCentro Nacional de Acción Social por la Música diseñado por Tomás Lugo, concebido como un “conservatorio del siglo XXI” con énfasis en lo educativo, compuesto por 2 salas de conciertos, una de para 1.100 personas y otra para 400 personas, que por aquel entonces se construía en un terreno adyacente al asignado para el concurso que nos ocupa, se trataba ahora de dar una proyección decididamente internacional a “el sistema” pudiéndose considerar como su edificio “cúspide” lo cual se ve reflejado en su denominación. Tan es así que en la convocatoria se expresaba lo siguiente: “ ‘La arquitectura es una música congelada’. Es indudable que a Caracas con este concurso, le llega la hora de ponerse al nivel de otras ciudades con relación a la música: Londres con su ‘Royal Albert Hall’, New York con su ‘Canergie Hall’ y Viena con su ‘Musikverein’, junto con el ‘Symphony Hall’ de Boston, y el ‘Concertgebouw’ de Ámsterdam, llevan la ‘batuta’, en relación a este tipo de edificaciones y programas musicales”.
6. Dos renders de la sala principal.
Agrupados a través de la firma adjkm, prácticamente recién egresados (entre 2004 y 2006) de sus estudios realizados en la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva FAU UCV (Ceballos de Barquisimeto y el resto de Caracas), y tras haber coincidido cuatro de ellos en actividades de postgrado en París, es a su regreso cuando, asociados con Río deciden participar en el concurso que les dará notoriedad dentro del mundo de la arquitectura.
Cuando en 2014, en pleno proceso de desarrollo del proyecto para el CIASMSB fueron entrevistados por Natacha Tiniacos y Florencia Alvarado para el portal Backroom (http://backroomcaracas.com/entrevista/adjkm-laboratorio-de-pensamiento/) bajo el título “ADJKM: laboratorio de pensamiento”, Ceballos, Méndez, Otero y Núñez (con Ríos ya fuera del equipo), con la frescura y espontaneidad que da la juventud, expresaban prácticamente a coro: “Es un punto en común. Nosotros no nos fuimos escapando de algo sino a formarnos y por una afinidad muy fuerte con Francia. Siempre teníamos el deseo de hacer cosas en Venezuela. Apenas salió el concurso de la Sinfónica (que es muy raro que surjan concursos en Venezuela) vimos que esa era la oportunidad. Ni siquiera con vías a ganar sino simplemente participar y… divertirnos un rato. (…) Ahora, una vez que ganamos sí tuvimos que desprendernos de todos nuestros nexos en Francia y venirnos para asumir la responsabilidad”. Y ante la pregunta “¿Cuánto tiempo les llevó hacer el proyecto para mandarlo al concurso?”, respondieron: “Tres meses. Es muy divertido el proceso porque no son tres meses dibujando ni produciendo cosas, son tres meses pensando, discutiendo… Algún día les mostraremos el mail madre de discusiones que tiene como 160 correos que nos hemos escrito. (…) Teníamos reuniones en bares… Era una actividad ‘after work’ donde nos sentábamos a hablar del proyecto. (…) El proyecto final llegó después de unas cuantas cervezas, de estar en la casa solo, pensando… Es un proceso que no se transforma en un dibujo o una carga de trabajo como se piensa, sino de discusión en discusión”.
Intuimos que tras la muerte del maestro José Antonio Abreu en 2018, creador en 1975del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela y motor incansable en los logros alcanzados por el mismo durante 40 años, sumado a la crisis estructural que vive el país, el inicio de la construcción del CIASMSB ha entrado en un letargo que como tantos otros no sabemos hasta cuándo durará.
Sin embargo, con algunos de los integrantes de adjkm de nuevo en Francia, llama la atención que en la página web de “el sistema” (https://elsistema.org.ve/ ) no se haga mención del Concurso, de su desenlace, del desarrollo del proyecto y de su estado actual que asumimos completamente concluido.
La elaboración del Contacto FAC se fundamenta en la posibilidad de aportar información trabajada con el mayor rigor posible de manera que permita poco a poco ayudar a reconstruir una parte de la memoria arquitectónica del país. Así, la presentación de temas de “contenido” se complementa con algunas notas o artículos de actualidad de lo que acontece en torno a la disciplina y su mundo editorial.
Afanados en darle cuerpo a nuestro objetivo central, hemos ido abriendo una serie de ventanas que temáticamente nos han permitido mostrar el quehacer de nuestros arquitectos. Una de ellas es la correspondiente a la necesidad de ir dejando huella de los concursos realizados a nivel nacional desde finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX hasta la actualidad. En tal sentido, debemos reconocer que, a la hora de irlos presentando, ha tendido a imponerse el interés fundamental de darlos sencillamente a conocer, decantándonos por una cierta «objetividad descriptiva» que apunta casi siempre a lo «políticamente correcto» que podría entenderse como evasión a emitir juicios críticos y al temor de desencadenar posibles debates que nos desvíen del eje que nos sostiene.
Sin embargo, con relación al siempre polémico tema de los concursos, hemos olvidado al reseñarlos que tras cada uno se encierra un sinfín de vivencias, sinsabores, reacciones y circunstancias que, en función de su impacto, escala, envergadura y resultados, han afectado siempre a los participantes, algunas veces al gremio y mucho menos a la opinión pública en general.
Ahora bien, como también consideramos necesario ir dando un intercambio fluido con nuestros lectores que, lamentablemente, no ocurre con mucha frecuencia, con relación al Concurso para la sede de la CAF nuestro amigo Enrique Larrañaga nos ha hecho ver a través de un mensaje enviado por correo electrónico que no fue un concurso cualquiera ya que “tenía una dimensión distinta por el ámbito del comitente y muy particularmente especial por la localización”. Y creemos que tiene razón.
Además Enrique, como prueba de la indignación que le causó como arquitecto y ciudadano el desarrollo y desenlace del evento “por lo que creo sería una afrenta a la ciudad y como académico perplejo después del ciclo de charlas que los jurados ofrecieron en la FAU-UCV y de donde uno podría haber inferido que un monumento tan cruel y agresivamente indiferente a su contexto como éste podría haber sido citado entre las críticas a los crímenes urbanos a que hicieron referencia, por ejemplo, Fernández-Galiano y Adriá” connotados miembros del jurado, nos informó (cosa que desconocíamos) que promovió en aquel entonces un “debate digital” que en parte se dio y en el que actuó como moderador. Posteriormente publicó en las redes sociales una serie de 12 textos que bajo el título “Moderador ya no tan moderado”, a modo de crónica por entregas, muestran con gran claridad las aristas que a su juicio tuvo aquel certamen y su nada alentador desenlace.
Centrado en la premisa inobjetable de que el “CLIENTE” del edificio objeto de este este concurso “no es la CAF (con todos los papeles que tenga) sino Caracas. Ni siquiera Altamira ni el Municipio Chacao, sino la ciudad. TODA”, la documentada, reflexiva, aguda y cuestionadora saga elaborada por Larrañaga, asiduo participante que conoce los avatares que rodean estos llamados, disecciona y analiza críticamente todos los frentes que un concurso de la envergadura del convocado debió enfrentar y sortear, cuya lectura recomendamos ampliamente y que puede consultarse mediante el link https://www.academia.edu/24669481/MODERADOR_YA_NO_TAN_MODERADO_I
El orden de las entregas estuvo encabezado por un “Preludio” seguido de los “Antecedentes” para luego entrar en materia a través de “Concursos: el ‘cliente’”, “Concursos: el ‘curador’”, “Concursos: el ‘jurado’” y “Concursos: participantes”, dedicados a describir y desmontar a los actores principales de la trama, pasando de inmediato a “Concurso CAF: ausencias”, donde pone el dedo en la llaga al momento de decir: “Pero nada extraña, indigna, duele más que la ausencia de la autoridad (tanto municipal como metropolitana; pasada y actual) en una calificación de la compatibilidad de la propuesta que se asume quiere desarrollarse con los planes para el lugar, su área circundante y todas las zonas afectadas (que es decir toda la ciudad). Si (como he escuchado) se ignoraron recomendaciones de diseño urbano formuladas por la Alcaldía para esta localización tan neurálgica y vital ¿por qué se calla? Si no las había y esta parcela simplemente se asumió, reguló y trató como otra más ¿cómo se explica eso? Y si es así ¿no es urgente actuar para revertir una ausencia que puede ser fatal?”.
Continúa Larrañaga analizando críticamente los proyectos que resultaron merecedores de premio y menciones, dedicando en “Primer premio: el epicentro” a poner sobre la mesa con tino y argumentación irrefutable, todas las falencias que la propuesta presentada por PRODUCTORA mostraba. Luego lleva a cabo otras tantas aproximaciones analíticas en “Premiados: torres” y “Premiados: masas” para cerrar con dos textos cargados de reflexión: “Posiciones” y “Propiedad, apropiado y apropiaciones” en los que deja clara, por si no lo hubiese hecho antes, su posición ante el panorama arquitectónico del momento y ante el deber ser de una edificación que busque comprometerse a fondo con la ciudad. A doce años del desenlace de aquel concurso pareciera que afortunadamente la CAF no procederá a construir la propuesta ganadora y que está pensándose seriamente si su sede principal debería continuar en Caracas. Sin embargo, la lectura de la crónica de Larrañaga, más allá del calor del momento en que se produjo, podría colocar de nuevo sobre el tapete el debate de fondo que buscaba generar: el de la ciudad que tenemos y la que queremos. De hecho el propio Enrique, activista sin descanso, lo mantiene vivo a través de una serie de interesantes artículos que han aparecido publicados en http://www.cinco8.com desde finales de 2020. Desde aquí le abrimos las puertas a tan importante como necesaria discusión.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.