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1917• Abre sus puertas «The National City Bank of New York»

City Bank

1917•  El 10 de noviembre abre sus puertas y comienza a prestar servicios en Caracas, en una vieja casona remodelada especialmente para la agencia bancaria ubicada en el número 7 entre las esquinas de San Francisco y Monjas, «The National City Bank of New York».
Esta entidad aún existente en el país, había nacido en 1812 en la ciudad de Nueva York días previos a la guerra entre los Estados Unidos e Inglaterra.
Años después, ya en la era de la computación, pasó a llamarse First National City Bank of New York.

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First National City Bank, publicidad de 1967.

Durante la Segunda Guerra Mundial, época en la que muchos bancos tuvieron que cerrar, el National City Bank no sólo se mantuvo en pie, sino que pocos años después entró en la era de la computación y se convirtió en el First National City Bank of New York y mas recientemente en el Citibank.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 127

Nuestra postal del día de hoy recoge el anuncio publicitario de los Talleres Metalúrgicos Van Dam C.A., empresa del la rama metalmecánica fundada en 1936 por el ciudadano de origen belga Félix Van Dam (1906-2014), que durante años estuvo muy ligada a la industria de la construcción.

En 1936 se estima que había en Venezuela alrededor de 200 talleres artesanales pequeños dedicados a la industria del metal, por lo que Van Dam, sumándose a ellos, pasaría muy pronto a ser de los primeros en aumentar su tamaño y abordar volúmenes considerables de trabajo en los años posteriores, proceso al que se incorporarán empresarios y técnicos provenientes del éxodo producido primero por la Guerra Civil Española y luego por la Segunda Guerra Mundial. Así, podría considerarse a Félix Van Dam uno de los pioneros (junto a nombres como los de Eleazar Gómez Abreu, Godayol, Pons, Cuni/Campalans) en la industria metal-mecánica y metalúrgica en Venezuela.

Ubicados por aquel entonces y durante muchos años en una amplia nave industrial localizada en la avenida Los Bucares del sector El Cementerio de Caracas (pasando más recientemente a tener oficinas en el Multicentro Empresarial del Este), los Talleres Van Dam, según se recoge hoy en su portal web, nacen con “la misión de renovar, modernizar e impulsar la metalmecánica venezolana al participar en obras de magnitudes medias y grandes aportando a ellas altas capacidades de dirección, ejecución, cumplimiento y calidad. Sus programas de fabricación dominan todos los ámbitos de la industria metalúrgica, tanto del sector de obras públicas (en vialidad, puentes y construcción de edificios), como en el sector naval con muelles, puertos y astilleros, en la generación de energía con centrales hidráulicas y térmicas, en los sectores petroleros, petroquímicos y químicos con todo tipo de recipientes, torres, edificios y sistemas de tuberías; y en el sector minero y siderúrgico con plantas, reactores, edificios auxiliares, estructuras para acerías, gasómetros, etc.”

Por otro lado, hemos podido constatar como huella de sus primeros pasos la participación de los Talleres Van Dam en la construcción de varios edificios que empezaban a poblar el paisaje caraqueño, en particular el Edificio Caribe (1948) diseñado en San Bernardino por el arquitecto Arthur Kahn, donde se les encargó la elaboración de toda la carpintería metálica. Más importante aún fue su incorporación como una de las firmas contratadas para realizar los cerramientos y ventanas de las Torres del Centro Simón Bolívar (1947-54), proyecto de Cipriano Domínguez.

Van Dam también se sumó en los años 50 al grupo de empresas que formaron parte de la importante experiencia impulsada por Carlos Fernández-Shaw consistente en ofrecer un centro de información y documentación en el cual se exhibieran muestras de artículos, piezas y productos industriales y se dieran a conocer casas comerciales para los arquitectos, ingenieros, inversionistas y público en general, lo cual dio pie a que en enero de 1954, bajo los auspicios de la Cámara de la Construcción, la Cámara de Industriales de Caracas y la Cámara de Comercio abriera sus puertas en la avenida Francisco de Miranda (en la esquina anterior al edificio Galipán) y con una sede propia de aproximadamente 500 m2, “MARCO Exhibición Permanente de la Construcción”.

Con respecto al “edificio sede del Banco del Caribe, otra obra embellecida por Talleres Metalúrgicos Van Dam” con la que la empresa orgullosamente se promociona (con una difusa imagen, por cierto) a través de la propaganda que hemos recogido en la postal, sólo podemos precisar que seguramente se trata del remozamiento de que fue objeto el edificio ubicado en la avenida Urdaneta, entre las esquinas de Ánimas y Platanal donde el Banco del Caribe abrió el 3 de julio de 1958 su primera agencia en Caracas (fecha que coincide con la salida del número de la revista Integral que la contiene), luego de haber sido fundado en Puerto Cabello el 12 de febrero de 1954 y de comenzar su expansión primero por el interior del país. Vale acotar que el banco cambia su sede a Caracas el año 1963, instalándose finalmente en el edificio propio concluido en 1966 de Dr. Paúl a Salvador de León proyectado por Jimmy Alcock, reseñado en el nº 7 de Contacto FAC del 11-12-2016.

1. Talleres Metalúrgicos Van Dam. Sistema B-5. Montaje.Urbanización San Blas (Valencia), 1965

No es de menor importancia señalar la participación de los Talleres Van Dam en la importante experiencia realizada por Diseño en Avance dentro del Banco Obrero, en el marco del Programa Experimental de Vivienda de 1963, desarrollando conjuntamente con el equipo de profesionales de esa dependencia el sistema constructivo denominado como “B”. Este encuentro entre empresarios de la construcción y arquitectos derivó en diversos ensayos llevados a cabo algunos en los talleres de las empresas, y otros en sitio que, a lo largo de 1964, y desde finales de 1965 fueron aplicados como prueba piloto en la Urbanización San Blas (Valencia) y luego de manera más amplia en La Isabelica. Alfonso Arellano apunta en “Los aportes técnicos de Diseño en Avance”, Semana Internacional de Investigación FAU UCV (2008) lo siguiente: “El Sistema B se desarrolla a partir de las condiciones que plantea el acero estructural ofrecido por la industria metalúrgica del país, con vista en la fabricación de piezas livianas fácilmente manipulables. Los apoyos se basan en un elemento angular o tubular que se va adicionando cuando sus cargas lo requieran, con vigas soldadas y entrepisos elaborados a partir de encofrados de lámina de acero y vaciado de concreto en sitio (…) Su aplicación más ensayada recibió el nombre de Sistema B-5, un sistema modular de estructura de acero empleado por la empresa Talleres Metalúrgicos Van-Dam, con la asesoría de Henrique Hernández y de la arquitecta Mariluz Bascones, quienes pusieron a punto el sistema.”

Al pasar de los años, tal y como se recoge en la cita que extrajimos de la página de la empresa, Talleres Van Dam sufre un importante crecimiento, diversifica su oferta y se convierte el referencia nacional e internacional. Ello da pie a que en 1977 la familia Van Dam con Don Félix aún a la cabeza y el apoyo de su hijo Luis Mauricio abra VHICOA (Venezuelan Heavy Industries, C. A.) empresa mixta dedicada igualmente a la ingeniería, fabricación y montaje de estructuras de acero y recipientes a presión de gran tamaño con aplicaciones comerciales, residenciales e industriales que (tal y como se indica en su portal web) “desde el momento de su fundación (…) ha producido cerca de 500.000 toneladas de estructuras y equipos diversos, y en los últimos años ha implementado un proceso de inversión y actualización tecnológica que nos convierte en la planta venezolana metalmecánica de mayor proyección, a la altura de las principales plantas de este tipo a nivel mundial, capaz de producir piezas prácticamente de cualquier dimensión.”

2. Planta de la Venezuelan Heavy Industries, C. A. (VHICOA), Matanzas, Puerto Ordaz

A través de VHICOA y de su imponente planta ubicada en Matanzas (Puerto Ordaz) los Van Dam participan, entre otros proyectos, en la construcción de la estructura metálica del segundo puente sobre el río Orinoco (2004) y del viaducto de la Autopista Caracas-La Guaira (2006) así como en la realización de algunas de las obras de los Juegos Deportivos Nacionales de San Carlos, Cojedes (2003).

Van Dam como se ha podido ver han sufrido un proceso de transformación que los ha llevado de ser un taller de pequeña escala en 1936 a lo que hoy representa VHICOA, figurando siempre como referencia entre constructores, ingenieros y arquitectos a la hora de la realización de obras y obtención de asesoría en lo relativo al uso del metal en la construcción. Como nota al margen y muestra del desenfoque de objetivos en que a veces una empresa puede incurrir, se registra que entre 1988 y 2004 Talleres Van Dam enfrentó graves denuncias ante la Corte Suprema de Justicia por un contrato que había suscrito con el Ministerio de la Defensa para la repotenciación de 81 tanques de guerra y que no llegó a completarse del todo. La familia Van Dam reclamaba que el Estado le adeudaba más de 68 millones de dólares, pero la investigación finalmente no le concedió la razón.

ACA

Procedencia de las imágenes

1.https://www.academia.edu/42861135/LA_VIVIENDA_EN_LA_POSGUERRA_Y_EL_PROGRAMA_EXPERIMENTAL_DE_VIVIENDA_DEL_BANCO_OBRERO_

2. https://twitter.com/vhicoavzla

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 119

El anuncio publicado en la revista Integral nº 7 (1957) que ilustra la postal del día de hoy, aparece un año después de que el equipo encabezado por los arquitectos Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger (Arquitectura y Urbanismo, C.A.) y complementado por un importante grupo de empresas, concluyeran el proyecto de “El Helicoide”, emblemática y polémica edificación que colocó, como pocas, ante el mundo la capacidad profesional, técnica y constructiva desarrollada durante aquellos años en un país que se mostraba a la cabeza de la modernidad Latinoamericana.

1. Portada de la revista Integral nº5, diciembre 1956. Diseño: Omar Carreño

El empuje propagandístico y el esfuerzo por lograr convencer a una sociedad que lo veía quizás como una propuesta a contracorriente de su aplacada condición provinciana, hicieron de la obtención de recursos un eslabón clave y dificultoso para poder cristalizar el proyecto en obra construida. Las páginas de Integral (editada justamente por un grupo encabezado por Romero Gutiérrez), se convirtieron durante todos esos años en la vitrina donde esta ambiciosa edificación se fue promoviendo y mostrando, teniéndose el nº 5 (diciembre 1956) como punto culminante del despliegue del proyecto convirtiéndose, por el cuidado con que fueron realizados la edición, el montaje y la presentación, en una de las publicaciones más hermosa de cuantas se han editado en el país desde esa fecha, cuya portada y diseño artístico estuvieron a cargo de Omar Carreño.

2. Despliegue del interior de la revista Integral nº5 (diciembre 1956) donde se muestra y explica el proyecto de El Helicoide.

Así, bajo el título «Helicoide de la Roca Tarpeya. Centro Comercial y Exposición de Industrias”, situado entre las páginas 22 y 42 del número ya señalado, la revista ofrece toda la información necesaria para comprender las razones que permitieron imaginar y diseñar este edificio tallado en un pequeño cerro de 101.940 m2 de los cuales 29.192 m2 se destinaron a vías y espacios verdes, y el resto 72.748 m2 a su construcción, de los cuales 46.715 están dedicados a locales comerciales y exposición de industrias, 8.445 a bienes comunes y 17.588 “a la construcción actual o futura de entrepisos o mezaninas en los locales que sobrepasen el 50% computables”. Además, existen 17.000 m2 destinados a estacionamientos y aceras cubiertas. En resumen, la edificación se ubica en el 50% del área del lote y se construye con base en el 100% de su superficie.

3. Esquema de circulación de El Helicoide publicado en la revista Integral nº 5, diciembre 1956.

La génesis del proyecto es expresada de la siguiente manera por sus autores: “El Helicoide es una forma geométrica irregular que se asemeja a la forma piramidal de la colina que le sirve de asiento: su funcionamiento está estrechamente ligado a su forma, así como la edificación a su topografía: su expresión lineal consiste en una espiral de subida entrelazada con una espiral de bajada que envuelven la colina, muy simples, pues a medida que se asciende la espiral se encuentran los estacionamientos, locales de comercio y exposición, sin que sean perceptibles el ascenso y el descenso, ya que el gran desarrollo de las rampas da una pendiente muy suave de 2.5% de promedio (…) El atractivo principal del edificio consiste en que inmediatamente que el vehículo entra en él, comienza a recorrer las rampas de acceso como por un estacionamiento donde a su paso se encuentran los distintos locales y puede estacionar en el punto que le sea más conveniente: no existe final de estacionamiento ni vías que interrumpan la continuidad de la circulación”.

4. Corte transversal de El Helicoide publicado en la revista Integral nº 5, diciembre 1956.

Como respaldo a lo señalado con relación a este Centro Comercial adaptado a las más actuales exigencias y estándares internacionales, en el número 5 de Integral aparecen, con relación al proyecto: los Objetivos, la Definición y un Resumen General de él, impreso y desplegado en siete laminas de papel transparente, con cada una de sus plantas, permitiendo ver la correspondencia entre cada uno de los niveles con el inferior y la relación vehicular con los diferentes espacios. Se encuentra también detallado el esquema de circulación, un corte esquemático del edificio indicando su relación con la avenida Fuerzas Armadas, los locales comerciales y algunos de ellos considerados especiales, las vitrinas de exhibición, el Palacio de Espectáculos y la Central de Televisión, el diseño del Kindergarten, la Central de Administración y Comunicación y el Centro Automotriz (ubicado muy próximo al acceso, con una bomba de gasolina, túnel de lavado automático, venta de carros y taller mecánico). En la página 40 se describen en detalle los diferentes Locales Tipo propuestos, terminando con las cinco plantas del Club de Propietarios. Cabe destacar cómo en el punto más alto del edificio los proyectistas colocaron a modo de remate un domo geodésico que se encuentra entre las tres primeras a ser construidas en aluminio, creada por el visionario ingeniero Buckminster Fuller.

El proyecto, una vez concluido en 1956 comienza a ser reconocido y premiado  internacionalmente por su novedoso diseño arquitectónico y su original plan urbano. En tal sentido, El Helicoide fue reseñado en la revista Time (1957) y destacado en la exposición «Roads» montada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) en agosto-septiembre de 1961 y, nuevamente, en el mismo museo entre marzo-julio 2015 en la exhibición «Latin America in Construction: Architecture 1955–1980».

5. Portada del folleto promocional de El Helicoide, 1956.

Luego de cuatro años de construcción ininterrumpida  iniciada en 1957, en 1961 El Helicoide se paraliza definitivamente una vez que se ralentiza el ritmo de la obra en 1958 con la caída de la dictadura de Pérez Jiménez y no logran cristalizar las múltiples negociaciones entre lo promotores, el Gobierno Nacional y los entes económicos financistas.

En varias ocasiones se consideró la estructura del edificio, terminada en su 90%, como base de diversos proyectos de recuperación y remodelación, no prosperando ninguno de ellos. Así, mientras en 1966 sirvió de refugio a damnificados causados por las lluvias (situación que se repitió en 1979 convirtiéndolo en lugar de asentamiento de construcciones informales), en 1982 tras 16 años de ocupación (cuando ya habitaban allí 1.860 familias y unas 9.300 personas) El Helicoide es desalojado completamente en seis meses gracias a la presión ejercida por el “Comité de rescate del Helicoide”, luego “Proyecto Helicoide”, coordinado por Sonia Miquilena de Cárdenas, quien propone convertirlo en una “ciudadela cultural”. Entregado en comodato a la Gobernación del Distrito Federal, en 1983 se anuncia la construcción de la primera etapa de dicha “ciudadela” (proyectada por el arquitecto Ralph Erminy), lográndose sólo rescatar y ubicar en su lugar el domo geodésico de Fuller para albergar actividades culturales. Previamente (1969) el MOP propone sustituir el uso comercial original por oficinas públicas, centro de estudios y adiestramiento del IVSS y del INCE y exposiciones; en 1974 el informe desarrollado por la Oficina de Arquitectura Oscar R. Tenreiro Degwitz para el Centro Simón Bolívar propone la inclusión en El Helicoide de áreas para la Biblioteca Nacional, el Archivo General de la Nación, la Imprenta Nacional, el Museo de Historia Natural y el Museo de la Ciencia y de la Técnica; en 1975 mediante Decreto de expropiación se autoriza al recién creado Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI) la adquisición de los bienes afectados y se encarga el proyecto “Nuevo Helicoide Caracas” al Grupo Tekto (Carlos Celis Cepero y Ana Teresa Caraballo-Gramko de Celis Cepero), quienes solicitan la asesoría de los autores del proyecto original y proponen mantener el uso inicial de centro comercial, ampliando los porcentajes de construcción a cien mil metros cuadrados incorporando un gran hotel en forma de torre cilíndrica y otros cuerpos rentables; finalmente, el 10 de septiembre de 1986, El Helicoide es adjudicado a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención DISIP (SEBIN desde 2010), no sin antes detectarse un último intento por convertirlo entre 1991 y 1993 en el Centro Ambiental de Venezuela y sede del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Renovables según plan maestro presentado por los arquitectos Julio Coll y Jorge Castillo, del Taller de Arquitectura JC-JC.

Sobre los avatares que sufrió El Helicoide durante su proceso de construcción y las consecuencias que derivaron en su imposible culminación y destino se ha escrito mucho. Las asociaciones que han llevado a considerarlo una “Torre de Babel tropical” aunadas a la noción de “ruina moderna” o de “esencia y espectro de la modernidad venezolana” se han mostrado como poderosas imágenes para convertirlo, además, en reflejo del devenir histórico del país.

6. Izquierda: libro El Helicoide de Dirk Bornhorst (2007). Derecha: libro Downward Spiral: El Helicoide’s Descent from Mall to Prison editado por Celeste Olalquiaga y Lisa Blackmore (2018)

Su triste destino actual como sede de la policía política y cárcel donde bajo difíciles condiciones se encuentra recluido un considerable grupo de personas que han manifestado su oposición al gobierno, ha dado origen a la creación del “Proyecto Helicoide” (https://www.proyectohelicoide.com/) concebido y dirigido desde 2013 por Celeste Olalquiaga, asociación civil sin fines de lucro, dedicada a rescatar el valor arquitectónico, cultural y social de la edificación que hoy nos ocupa y que ya cuenta entre sus haberes la realización de exposiciones, la elaboración de numerosos textos y la reciente publicación del libro Downward Spiral: El Helicoide’s Descent from Mall to Prison. Este último, sumado al editado por Oscar Trodman bajo la autoría de Dirk Bornhorst aparecido en 2007 titulado El Helicoide conforman dos caras muy distantes entre sí pero absolutamente complementarias de lo que ha sido este testigo mudo y símbolo a la vez del colapso que ha sufrido Venezuela.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista Integral nº 7, 1957.

1, 2, 3, y 4. Revista Integral nº 5, diciembre 1956.

5. Archivo Fotografía Urbana

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela