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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 396

La casa Kavac constituye dentro de la trayectoria de Walter James (Jimmy) Alcock (1932) tal vez el punto más alto dentro de su fructífera carrera profesional en lo que al diseño de viviendas unifamiliares se refiere.

Proyectada para Peter Bottome Deery (reconocido hombre de negocios) y su esposa Ana Cristina Reverón Branger, en la calle El Bosque, Country Club, Caracas, la obra forma parte de una trilogía de proyectos que comienza con el que Alcock hiciera para su vivienda personal en el Alto Hatillo (1962) y tiene un segundo momento (precedido por la casa López en Sebucán, 1974) cuando se concluye “La Ribereña” (en el Country Club, 1976, diseñada inicialmente para la familia Bernárdez-Lecuna y posteriormente adquirida por la familia Cisneros), en los que va explorando la relación interior-exterior y sus transiciones dentro de las condiciones climáticas propias del trópico caraqueño. En esa evolución, la implantación de la vivienda en el terreno tomando en consideración todos los factores naturales del sitio y el interés por dotar de una rica calidad espacial tanto a la totalidad como a cada uno de los ambientes que conforman la casa, serán los rasgos característicos de una exploración que tiene, también, en la escogencia de materiales nobles otro de sus puntos resaltantes.






Particularmente, la Kavac obedece a un rico proceso de diseño en el que la respuesta dada a un terreno levemente inclinado, localizado en el escenario paisajístico del Country Club, a las faldas de la montaña que limita por el norte la ciudad, deriva hacia un manejo novedoso del espacio habitable que toma como referencia directa la tipología colonial de cuatro corredores alrededor de un patio.

Iván González Viso en la nota dedicada a la casa aparecida en Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) la describe de la siguiente manera: “El acceso por una escalera de magníficas proporciones cubierta por una pérgola horizontal, contenida entre un muro de ladrillo y una columnata, nos introduce en una atmósfera escenográfica. Al traspasar el umbral, se devela el patio rectangular con vegetación, rodeado por corredores y definido por un alero apergolado soportado por columnas cilíndricas revestidas en ladrillo. Los techos exponen una sugerente estructura de concreto, un expresivo y complejo esqueleto a manera de una doble cubierta, que se eleva abriéndose al Ávila soportando el techo, y que a su vez desciende inclinado para convertirse en pérgola, arrojando sombra y definiendo una escala menor. La luz y la apertura al paisaje se generan a través de un notable espacio intermedio. La maestría en los detalles de muros y superficies se complementa con la impecable estructura vaciada en concreto a la vista. Según William Niño, esta es una obra ‘casi monacal, con referencias a la arquitectura medieval y a la luz plenamente tropicalizada’”.
Funcionalmente impecable, volumétricamente compleja y a la vez contundente, la Kavac ha sido pensada fundamentalmente para ser vivida desde adentro más que para ser apreciada desde afuera, sin que por ello deje de ofrecer ángulos y visuales que resaltan el impecable manejo del ladrillo rubio de Carora como material que la conforma, sabiamente combinado con el concreto obra limpia. Omnipresente también en el interior, el noble ladrillo encontrará en la madera su mejor aliado para dotar a sus ambientes de una calidez y riqueza donde el confort se combina con la teatralidad y el color de los materiales con la exuberancia de la vegetación.

Siempre parco y sin florituras a la hora de hablar de su arquitectura, de Alcock se han tomado dos citas que resumen la esencia de la casa Kavac señaladas en la nota preparada para presentarla en la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992, montada en la Galería de Arte Nacional en 1992. Por un lado, manifiesta que “El patio es la manera más conveniente de solucionar la circulación de una casa, además de ofrecer una gran libertad” y, por el otro, que “Las casas coloniales después de las cinco de la tarde son muy oscuras. Por ello en Kavac propuse los aleros/pérgola, pues cortan la lluvia y permiten a la vez el paso de la luz”. También en la misma nota se expone que la doble cubierta presente en las áreas sociales y que se convierte en un rasgo emblemático de la obra, “tiene su origen en un recuerdo de Alcock de su época de estudiante, a partir de los techos de una casa caraqueña de los años cincuenta, la Villa Diamantina (1955), diseñada por Gio Ponti. En ella, Ponti levantó la cubierta para ver el Ávila. En Kavac, Alcock reelaboró esa idea sobre la terraza, pero añadiendo la pérgola para bajar la escala”.

Citado por Graziano Gasparini en Casa venezolana (1992), Juan Pedro Posani al referirse a la casa dentro de la trayectoria de Alcock señalará: “…Diría que, junto a la obra de Barragán en México y la de Salmona en Colombia, el aporte que está dando Alcock acentúa la posibilidad de concebir una arquitectura fuertemente ‘regional’ pero sin ser ‘regionalista’. Una arquitectura cargada de manera evidente, pero un tanto difícil de asir racionalmente por sus profundas raíces afectivas, de innumerables experiencias vitales ligadas irremediablemente al lugar, al sitio, al aire y a la luz de un ‘locus’ determinado e irrenunciable”.

La Kavac, de acuerdo a lo que hemos podido indagar, aparece reseñada por primera vez como “casa Bottome” en el catálogo de la exposición La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela abierta en el Museo de Bellas Artes en 1989. Luego será mostrada de manera espléndida por Graziano Gasparini (con fotos tomadas por él) en su ya mencionado libro Casa venezolana (1992) y, el mismo año, en el catálogo de la ya citada exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992, donde el trabajo fotográfico pertenece en su gran mayoría a Gorka Dorronsoro. Más adelante será incorporada en el nº 48 (1994) de AV Monografías dedicado a América Latina, siendo Juan Pedro Posani quien elaborará el correspondiente artículo titulado “Lujuria tropical: casa Kavac, Country Club, Caracas”. Finalmente formará parte del catálogo preparado con motivo de la realización en 1998 en los espacios del Museo de Bellas Artes de la IX Bienal Nacional de Arquitectura.



También, la casa Kavac se convirtió en objeto de estudio para el arquitecto Juan Manuel Mendoza dentro de la elaboración de su tesis presentada a la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile para optar al grado de Magíster en Arquitectura (2018), titulada “Memoria de un proyecto: Restitución del proceso proyectual de la casa Kavac a partir de los dibujos del arquitecto Walter J. Alcock, Caracas 1986-1988”, riguroso y muy bien documentado trabajo que puede ser consultado en file:///C:/Users/USER/Downloads/Memoria%20de%20un%20proyecto_Juan%20Manuel%20Mendoza.pdf.

La Kavac junto a la casa Fischer (en el Alto Hatillo) y la Mazzarella (en La Florida), proyectadas todas en 1987, conforman un racimo de piezas que señalan un prolífico momento en la trayectoria de Alcock siendo todas realizaciones de un muy alto nivel.
De entre ellas sólo la Kavac será presentada por Alcock, incorporando la colaboración de los arquitectos Frank Alcock y Franco Lira, en la IX Bienal Nacional de Arquitectura de 1998, donde también sumó a la casas Carrillo (1993-1995, en el Country Club, con Frank Alcock, Isabel Caleya y Carlos Gago), San Judas (1993-1996, en el Country Club, con Frank Alcock, Isabel Caleya y Carlos Gago) y La Terraza (1995-1997, en Los Chorros, con Frank Alcock), acumulando diez exitosos años en los que el arquitecto fue reiteradamente solicitado para diseñar viviendas unifamiliares.
Curiosamente, en la IX Bienal, la Kavac no obtuvo ningún reconocimiento por parte del jurado, cosa que La Ribereña si había logrado en la anterior de 1987 cuando fue distinguida con el primer premio como mejor vivienda unifamiliar.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992 (1992)
1. Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992 (1992); y Graziano Gasparini. Casa venezolana, Armitano (1992).
2, 3, 4, 5, 6, 7, 12, 13 y 14. Juan Manuel Mendoza. Memoria de un proyecto: Restitución del proceso proyectual de la casa Kavac a partir de los dibujos del arquitecto Walter J. Alcock, Caracas 1986-1988. Tesis presentada a la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile para optar al grado de Magíster en Arquitectura (2018) (file:///C:/Users/USER/Downloads/Memoria%20de%20un%20proyecto_Juan%20Manuel%20Mendoza.pdf.)
8. Rafael Febres Cordero. «El infatigable Jimmy Alcock». Revista ESTILO/ONLINE, septiembre 2022 (https://revistaestilo.org/2022/09/13/el-infatigable-jimmy-alcock/).
9. Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición Alcock. Obras y proyectos. 1959-1992 (1992); y Graziano Gasparini. Casa venezolana, Armitano (1992); y Colección Crono Arquitectura Venezuela.
10. Graziano Gasparini. Casa venezolana, Armitano (1992).
11. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
CONTACTO FAC 360
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 395

En diversas ocasiones nos ha tocado referirnos desde aquí al revelador número de arquitectos que, provenientes del exilio ocasionado por la Guerra Civil española, recalaron en Venezuela inyectando al desarrollo de la disciplina un significativo nivel cualitativo. Hoy nos corresponde referirnos a Urbano de Manchobas Careaga (Mantxobas, en euskera), nacido en 1887 en Ermua, Vizcaya, País Vasco, quien arribó a nuestro país en 1939 permaneciendo aquí hasta su fallecimiento en Caracas en 1968. De una de sus últimas obras construidas, la remodelación de la Iglesia de Nuestra Señora de Coromoto, ubicada en la urbanización El Paraíso (finalizada en 1961), hemos decidido reproducir el dibujo de la fachada principal del proyecto original para engalanar nuestra postal del día de hoy.


Al igual que en otros casos, Manchobas, titulado por la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1912, cuando llega a tierras venezolanas lo hace dejando atrás una reconocida trayectoria. De lo recogido por Urbipedia (https://www.urbipedia.org/hoja/Urbano_de_Manchobas_Careaga) y por Hannia Gómez en “La ejecución de mi oficio”, artículo dedicado a Manchobas en el catálogo de la exposición Suite Iberia (Sala TAC, Caracas, 2015), hemos conocido que desde el año siguiente de graduarse Manchobas se asocia con su compañero de estudios Miguel García-Lomas Somoano abriendo su despacho en la Plaza de España de Madrid. Entre ambos realizarán una serie de chalets de veraneo en Llanes, Ribadesella y Cangues de Onís. También de esa época será el inconcluso edificio de viviendas y oficinas que en 1919 diseñarán en Madrid para don Eulogio Echevarría, posteriormente adquirido por el vizconde de Escoriaza, que según Gómez es “… otro apetitoso punto de partida para seguirle pista a las obras de Manchobas en Caracas desde 1939”. La sociedad también firmará una serie de obras para la Compañía Asturiana, entre ellas la Villa San Pedro, en Ribadesella (1917), y el Hostal Favila, en Covadonga (c.1920).

De 1925 será la casa de Nicolás Careaga localizada en Ermua donde Manchobas se había residenciado de regreso a su tierra natal. Sin embargo, su actividad más notoria la desarrollará entre 1926 y la caída del País Vasco durante la guerra, cuando es nombrado arquitecto municipal de Eibar (Guipúzcoa) y ejerce por la libre. En tal sentido, Urbipedia (https://www.urbipedia.org/hoja/Urbano_de_Manchobas_Careaga) nos aporta los siguiente: “Militante activo del Partido Nacionalista Vasco, entre 1931 y 1936 construye gran cantidad de sedes sociales (batzokis) de la agrupación política, como las de Ermua, Elantxobe, Eibar, etc”.


Así, como señala Henry Vicente Garrido tanto en el texto dedicado a Manchobas dentro del catálogo de la exposición Arquitecturas desplazadas. Arquitecturas del exilio español (2007), como en el artículo “De Venezuela. La ficticia “ilusión” del destierro -Parte 1-” (2011) accesible en https://vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/11.128/3545, siendo arquitecto municipal Manchobas supervisa los daños causados por los bombardeos y participa junto a dos ingenieros en el desmontaje del puente de Ormaiztegi de la línea férrea Madrid-Irún (el monumento civil más importante de la localidad), acción llevada a cabo a fin de no destruirlo y a la vez evitar el paso de los bandos sublevados contra la república. Dicha acción supondrá que se le imponga la pena de muerte en ausencia. “Por otro lado, escribe un impresionante testimonio, a manera de diario, de la ocupación del territorio vasco por las tropas nacionales, relato que comienza en Ermua y (…) termina (con) la salida por el puerto de Santander. (…) Tras numerosas vicisitudes en Francia se instala en Ciboure, en donde trabaja como dibujante en una tienda de muebles. En 1938 se traslada a Amberes con su familia, participando en distintas labores como funcionario del Gobierno Vasco instalado en Bélgica”. Su esposa Manuela Egaña y sus tres hijos Andoni, Imanol y Arantxa esperarán allí 10 años antes de llegar finalmente a Venezuela.
Ya en nuestro país, Manchobas, de acuerdo a Urbipedia, consigue empleo en la Oficina del ingeniero Bernardo Paúl, más tarde llamada Constructora Paúl donde trabajará muchos años en los que realizará sus edificios más importantes. Allí trabaja junto con el ingeniero español José Marimón, quien colaborará con él en los cálculos estructurales de sus obras particulares.

De lo realizado en Venezuela cabe destacar (siempre en Caracas) las casas San Carlos y San Andrés, en el Country Club (primeras realizadas tras arribar a la capital); Yriarte, en el Valle Arriba Golf Club (1955); Urbaneja, en el Country Club (1956); Beiner (s.f.), en El Hatillo; y Biarritz (s.f.), en Altamira, en las que combina rasgos historicistas con ciertos elementos personales.



También proyecta en la capital los colegios Nuestra Señora de Guadalupe (1948), para las hermanas franciscanas en la avenida Casanova; María Auxiliadora (1953), para las Hijas de María Auxiliadora en la urbanización Altamira; y El Carmelo (1957), para Hermanas Carmelitas de la Caridad Vedruna en Colinas de Las Acacias, obras que permiten ver la transición hacia un lenguaje definitivamente moderno que mostrarán los referenciales edificios de vivienda Colimodio (1949, con la colaboración de A. Esquivel), en la parroquia Candelaria; y Aralar (1950), en Las Mercedes calculado por el ingeniero Julián de Unzurrunzaga, ambos en esquina donde Manchobas se desenvuelve con maestría en contextos urbanos exigentes. Luego vendrán el edificio Punto Fijo, en Sabana Grande (1960); la Industria Farmacéutica (s.f.), en la avenida Nueva Granada; y los edificios Las Marías (s.f.), en la avenida Urdaneta y Mendigain (s.f), en Cumbres de Curumo.
La remodelación de la Iglesia de Nuestra Señora de Coromoto en El Paraíso (1949-1961), por ocupar nuestra postal, creemos que merece un comentario aparte.

El templo dedicado a la patrona de Venezuela, ubicado en la avenida Lucas Manzano/ avenida D, entre calles A-1 y A-2, El Pinar, El Paraíso, Caracas, fue proyectado por Manchobas con la colaboración de los ingenieros Bernardo Paul y Vicente Franco, siendo el también ingeniero Narciso Bárcenas quien realizó los cálculos estructurales.
Su construcción se había iniciado en 1949 habiéndose completado para 1952 sólo las bases de las torres, fecha en la cual los Misioneros Redentoristas (congregación promotora de la obra) inician una campaña de recolección de fondos recibiendo aportes de diversas empresas del sector privado y la colaboración de varias casas de su misma orden religiosa de Venezuela (Barquisimeto, Valencia, Maracaibo, Mérida, San Cristóbal) y del exterior; y, adicionalmente, de modo especial, de los habitantes de la urbanización El Paraíso y de otras zonas de la ciudad de Caracas.
La iglesia fue concebida para contener dos partes: una Cripta, subterránea y el Santuario a 1,50 metros sobre el nivel de la calle.

La Cripta que tiene 54 por 23 metros (1.242 m2), fue diseñada con una nave central y dos laterales, y hoy día se utiliza como salón de encuentros y conferencias, así como sitio para catequesis. El Santuario, apoyado sobre la cripta, es de planta cruciforme o cruz latina, está insertado en un rectángulo de 50 metros por 20 metros (1.000 m2), y está compuesto (al igual que la Cripta) por una nave central y dos laterales con un total de nueve altares, un crucero, coro y tres galerías o tribunas, cúpula y dos torres de 45 metros de altura.
Gregory Vertullo en la nota dedicada a la iglesia publicada en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) señala: “Sobre las galerías laterales se ubica el coro, a modo de tribuna perimetral al espacio de la nave central, articulado sobre el ingreso principal del templo, y con el área donde se sitúa el órgano de viento con doble teclado, fabricado en Italia. El crucero está rematado por una cúpula apuntada con linterna. Sobre el presbiterio se observa una losa de forma curvilínea de borde estriado, sobre la cual se ubica la imagen de Nuestra Señora de Coromoto enmarcada por dos arcos catenarios concéntricos. La fachada principal cuenta con dos torres gemelas que enmarcan el arco catenario de concreto armado que contiene la imagen de Nuestra Señora de Coromoto; sobre dicho arco se observa un muro que remata a modo de frontis con estría en su borde superior, sobre la cual reposa la imagen de San Alfonso María de Liborio (santo patrón de los Redentoristas), obra del escultor Antonio Rodríguez del Villar (1880-1971)”.
La construcción como tal se apoya sobre 208 pilotes, hincados a 18 metros de profundidad los cuales fueron colocados por la empresa Christiani & Nielsen.

En cuanto a sus acabados se puede decir que la cerámica azul, roja y amarilla que la recubre fue donada por la Ciudad Universitaria de Caracas como material excedente de su construcción. Por otro lado, los hermosos vitrales que la acompañan se fabricaron en Venezuela y Colombia: los hechos en el país ubicados en el transepto y muros exteriores estuvieron a cargo de emigrantes españoles formados en la Casa Maumejean de Madrid. Sin embargo, el más grande de ellos colocado en la fachada principal, fue hecho en Cali en la Casa Velasco.
Las campanas fueron fundidas en Alemania y el retablo construido en los “Talleres de Arte Alvareda Hermanos”, en Zaragoza, España.

El accidentado proceso de construcción del templo y la injerencia de factores externos en la toma de ciertas decisiones importantes llevaron a Manchobas a retirarse antes de su terminación, siendo modificada sustancialmente por los encargados de su conclusión. No obstante, la fachada principal de la edificación mantuvo la composición y proporciones tomadas de su referente más importante: el Santuario de la Virgen de Covadonga (Asturias) lugar donde, como vimos, trabajó Manchobas cuando daba sus primeros pasos.
Una vez concluida, la iglesia fue consagrada el 23 de mayo de 1961 por Monseñor Humberto Quintero, Arzobispo de Caracas y primer Cardenal de Venezuela.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal y 5. Henry Vicente Garrido. Catálogo de la exposición Arquitecturas desplazadas. Arquitecturas del exilio español (2007)
1. Madrid. Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano (https://patrimonioypaisaje.madrid.es/portales/monumenta/es/Especiales/Viviendas-y-oficinas-para-el-vizconde-de-Escoriaza/?vgnextfmt=default&vgnextoid=6a08f7d9560a4510f7d9560a45102e085a0aRCRD&vgnextchannel=87bc3cb702aa4510VgnVCM1000008a4a900aRCRD); y Vitruvius/Arquitextos (https://vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/11.128/3545)
2. Gracia Suárez Botas. «Hospedajes históricos en torno al
Santuario de Covadonga en Asturias». En: LIÑO 22. Revista Anual de Historia del Arte. 2016 (file:///C:/Users/USER/Downloads/Dialnet-HospedajesHistoricosEnTornoAlSantuarioDeCovadongaE-6057542-1.pdf)
3. Gure Guipuzkoa (https://www.guregipuzkoa.eus/es/photo/?pid=1566); do_co_mo_mo ibérico (https://docomomoiberico.com/edificios/edificio-de-viviendas-isasi/); y El Diario Vasco (https://www.diariovasco.com/bajo-deba/eibar/unzaga-plaza-continua-evolucion-20231229212624-nt.html)
4. Noticias de Gipuzkoa (https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/politica/2015/08/16/soberbia-demolicion-puente-ormaiztegi-4133515.html)
6. Hannia Gómez. “La ejecución de mi oficio”, Catálogo de la exposición Suite Iberia, Sala TAC, Caracas (2015); y Henry Vicente Garrido. Catálogo de la exposición Arquitecturas desplazadas. Arquitecturas del exilio español (2007)
7. Hannia Gómez. “La ejecución de mi oficio”, Catálogo de la exposición Suite Iberia, Sala TAC, Caracas (2015); Yello (https://www.venezuelayello.com/company/52382/COLEGIO_MARIA_AUXILIADORA); ZAUBEE (https://zaubee.com/biz/colegio-maria-auxiliadora-uo1w8nzy); y vymaps (https://vymaps.com/VE/U-E-Colegio-El-Carmelo-75078/)
8. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Hannia Gómez. “La ejecución de mi oficio”, Catálogo de la exposición Suite Iberia, Sala TAC, Caracas (2015)
9. Hannia Gómez. “La ejecución de mi oficio”, Catálogo de la exposición Suite Iberia, Sala TAC, Caracas (2015)
10. Venezuela, te extraño (https://www.facebook.com/venezuelatextra/photos/el-santuario-dedicado-a-nuestra-se%C3%B1ora-de-coromoto-en-el-para%C3%ADso-municipio-liber/724128606425856/?paipv=0&eav=AfZ4GbQOj-oczUyR-tvAiBn2Z0NsIWt1kASaJS-PLPBYdloWB3nrUKFIVcRXxLClGiI&_rdr)
11. Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015 (https://guiaccs.com/obras/santuario-de-nuestra-senora-de-coromoto/); @SegoviaBastidas (https://twitter.com/SegoviaBastidas/status/1429426491071291399); y foursquare (https://es.foursquare.com/v/iglesia-la-coromoto/4c79aa3e794e224b71696628?openPhotoId=50a389cee4b0f72133dd6ef7)
12. Flickr (https://www.flickr.com/photos/somosen123/6555743599); Flickr (https://www.flickr.com/photos/jjm_redman/6805847754); y IAM Venezuela (https://iamvenezuela.com/2023/10/santuario-nuestra-senora-de-coromoto-abrigara-reliquia-del-beato-dr-jose-gregorio-hernandez/#prettyPhoto)
13. Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Covadonga_-_Bas%C3%ADlica_de_Santa_Mar%C3%ADa_la_Real_13.jpg); y Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015 (https://guiaccs.com/obras/santuario-de-nuestra-senora-de-coromoto/)
CONTACTO FAC 359
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 394

Aunque ya en vida había sido objeto de reconocimiento y su obra mostrada en diversas exposiciones colectivas e individuales desde 1947, será a partir de su fallecimiento en 1975 que lo hecho en vida por Carlos Raúl Villanueva y los valores que encierra la totalidad de su producción arquitectónica empezará a ser mostrado a través de sendos montajes, respaldados por importantes trabajos de curaduría e investigación.

A la primera realizada en 1976 en el Museo de Bellas Artes (dirigido por Marcos Miliani) en la que se recoge su vida y obra, organizada por el arquitecto Gonzalo Castellanos, seguirá otra “Exposición Homenaje” montada por el Centro de Información y Documentación (CID) de la FAU UCV que conmemoraría los cinco años de su fallecimiento, llevada a cabo a partir de las imágenes de Paolo Gasparini, notable fotógrafo y amigo personal del maestro, quien lo acompañara a Ciudad Bolívar durante su última visita de supervisión de la construcción del Museo Jesús Soto. Luego, en 1982, la Galería de Arte Nacional organizaría la Exposición “Dibujos y Croquis” de Carlos Raúl Villanueva muchos de los cuales habían ya aparecido en el nº16 de Espacio y Forma.
Sin embargo, no será sino hasta noviembre de 1988 cuando en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, con la curaduría de Paulina Villanueva, Maciá Pintó y Pedro Sanz, se realizará la primera, más completa e importante exposición antológica que sobre el Maestro y su obra se haya realizado hasta ahora. Titulada Villanueva El Arquitecto, permanecerá abierta hasta marzo del año siguiente y logró recoger una visión completa del hombre, su colección de arte, su pensamiento y su obra arquitectónica y urbanística acompañada de material inédito y de la utilización de innovadores recursos que permitieron convertirla en una clara exploración sobre las posibilidades que ofrecía la arquitectura para mostrarse en un museo no precisamente diseñado para ello. Es con la portada de la Guía de recorrido de la exposición, elaborada por Ricardo Armas con base en un dibujo de Villanueva de la planta de la Catedral de Caracas (acompañada del breve texto “El arquitecto: hay edificios que cantan…que hablan…que son mudos. ¡Con la Catedral, con piedras se puede componer una Sinfonía!) que forma parte de sus Notas Docentes, que hemos ilustrado nuestra postal del día de hoy.

Inaugurada el 20 de noviembre de 1988 con la asistencia de Simón Alberto Consalvi, Ministro de Relaciones Interiores, y César Quintana Romero, Ministro de Desarrollo Urbano (integrantes ambos del gabinete del Presidente Jaime Lusinchi), la muestra, tal y como se reseña en la mencionada Guía de recorrido, “intenta reseñar toda la vida y vasta obra de Carlos Raúl Villanueva: arquitecto, coleccionista, promotor y visionario de las ideas de vanguardia en el arte moderno, docente, escritor, mecenas, ensayista. Su figura concentra el desarrollo urbanístico moderno de nuestro país, el paso de zona rural a zona urbana; así como también el acceso y divulgación de la obra de los principales artistas de este siglo. Esta exposición reúne todo el legado cultural de esa figura visionaria y sensible que entendió el mensaje de la arquitectura como una experiencia humanizadora, social y estética. Con la obra por él realizada y la colección de arte por él reunida, es posible trazar una línea que atraviesa el presente siglo en materia de artes plásticas, trascendiendo los límites de lo local para convertirse en personaje universal: su audaz visión futurista lo llevó a ser uno de los adelantos de la cultura internacional en la Venezuela de los años cincuenta”.

Un arduo esfuerzo de investigación, documentación y catalogación del cuantioso material original e inédito de los archivos de la Fundación Villanueva, sumado a un relevamiento fotográfico de su obra y reproducciones de algunos proyectos en gran escala, sirvió para estructurar la exposición con base en tres grandes capítulos: El Hombre, La Obra y La Colección.
En el capítulo El Hombre se contemplaron los siguientes aspectos:
Las Casas: incluye sus residencias familiares Caoma (1953) y Sotavento (1957) las cuales, además de representar lo más íntimo de su ser, muestran claramente sus postulados arquitectónicos.
Cronología y Biografía: recoge las distintas etapas en su vida desde su nacimiento en Londres (1900) hasta su fallecimiento en Caracas (1975), cubriendo las fases de su formación en París y los distintos períodos de trabajo en Venezuela, contextualizándolas en el ámbito artístico y arquitectónico nacional e internacional.
Primera Época de su Obra: documenta las obras realizadas en Caracas y Maracay durante los años treinta.
Los Amigos: muestra la abundante relación epistolar, fotos y otros documentos, resultado de la amistades y contacto con arquitectos y artistas de reconocido valor entre los que destacan, Calder, Soto, Léger, Arp, Vasarely, Lam, Pevsner, Tamayo, Le Corbusier, Rotival y Sibyl Moholy-Nagy.
El Taller: recoge la intimidad de sus libros y efectos personales y reproduce la atmósfera del vagón tipo tren incorporado al exuberante jardín de la casa Caoma a modo de marco para mostrar sus cajas y ensamblajes.
Labor Docente, Publicaciones y Reconocimientos: recopila el material manuscrito, dibujos y anotaciones de los apuntes docentes de sus cursos de Historia y Urbanismo, así como sus libros y otros escritos y publicaciones sobre su obra.

El capítulo La Obra abarca toda la obra de arquitectura proyectada y construida por Villanueva con más de 70 edificios reseñados de los cuales se muestran croquis y planos originales, así como fotos y maquetas de muchos de ellos. Este capítulo, a su vez, se dividió en tres secciones:
La Vivienda: presenta la vasta obra en vivienda pública construida por el Estado, prevista por el Plan Nacional de la Vivienda y desarrollado por el Taller del Banco Obrero (TABO), en el cual Villanueva dirigió un competente equipo de arquitectos e ingenieros. Aquí destacan la reurbanización de El Silencio (1941-1945), la comunidad del 23 de Enero (1955-1957), Cerro Piloto (1954) y la Unidad Residencial El Paraíso (1952-1954).
La Educación: reseña la Escuela Gran Colombia y, sobre todo, ese gran laboratorio abierto a la arquitectura moderna que es la Ciudad Universitaria de Caracas (1945-1967), con sus áreas educativas, deportivas, recreativas y el grupo médico.
Los Museos: registra las distintas propuestas desarrolladas dentro de esa temática, desde su participación en el Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional de París (1937) hasta el Museo Soto (1970), pasando por el Museo de Bellas Artes (1935), el Museo de Ciencias Naturales (1939), el Pabellón de la Exposición Universal de Montreal (1967) y la ampliación el Museo de Bellas Artes (1969).

En cuanto al capítulo La Colección, engloba su recopilación de obras de artistas que conoció personalmente y sus trabajos de integración de obras de arte a la arquitectura en dos secciones:
La Colección Personal: que incluye más de 250 obras, de las cuales se muestra una selección de los artistas internacionales, Alexander Calder, Agam, Albers, Arp, Bill, Cornell, Gabo, Herbin, Jacobsen, Lam, Laurens, Léger, Mata, Miró Moholy-Nagy, Vieira Da Silva, Pevsner, Taeuber Arp, Tinguely, Van Doesburg, Vasarely, Morandi, Le Corbusier, Burle-Marx, Tamayo, Rivera, y Lobo; y de los artistas nacionales, Soto, Reverón, Otero, Narváez, Manaure, Valera, Navarro, Barrios, Monasterios, Oramas, Carreño, Debourg y Brandt.
La Colección de Obras de Arte de la Universidad Central de Venezuela: conformada por Villanueva y constituida a la par de su arquitectura, reseña una de las mejor logradas experiencias de integración y síntesis de las artes en el mundo. Destacan los platillos de Calder en el techo del Aula Magna, el vitral de Léger en la Biblioteca Central, las obras de la Plaza Cubierta y los murales de Vasarely, algunas de las cuales serán incorporadas a la exposición. Igualmente se documenta la relación con artistas en otras experiencias arquitectónicas como es el caso de Francisco Narváez (Escuela Gran Colombia, los Museos de Los Caobos, El Silencio y la UCV) y de Jesús Rafael Soto (Pabellón de Montreal y Museo Soto).
En la reseña publicada en el boletín “ESPACIO Suplementario” que circuló con el Nº3 de la revista ESPACIO (3 julio-diciembre 1988) se apunta que “estos tres capítulos en los que se reúnen los materiales de base de la exposición, configuran, más que secciones separadas, líneas que corren paralelas y en las que se funde una sola imagen, tanto en la propuesta museográfica como en el catálogo: imagen ésta, apoyada en la presentación global de la obra, pero donde están siempre presentes el hombre y las obras de arte de su colección, como figuras sobre un fondo, relacionándose y dialogando unos aspectos con otros, pero haciendo énfasis y destacando los elementos más relevantes para la muestra dentro de un marco general de luz, color y movimiento, de gran fiesta para la arquitectura, con la presencia siempre viva del maestro Villanueva”.

La disposición de la muestra en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas fue resuelta de la siguiente manera marcándose con ello su recorrido:
Sala 1: Los Museos.
Sala 2: Calder y Villanueva.
Salas 3 y 4: Caoma.
Sala 5: Universidad Central de Venezuela.
Salas 6 y 7: La Síntesis de las Artes y el Aula Magna.
Sala 8: Villanueva docente y Los Amigos.
Sala 9: Ensamblajes y pequeñas esculturas de la Colección Villanueva.
Sala 10: La colección de arte, Proyectos de Vivienda Multifamiliar y El Taller.
Sala 11: Sotavento.
El ambicioso catálogo de la muestra, cuya maqueta ya se había elaborado y que lamentablemente no llegó a publicarse, contenía, “además de la presentación de la exposición por Sofía Imber, directora del Museo y de una entrevista a Margot de Villanueva, viuda del maestro, los textos centrales sobre cada uno de los tres capítulos (…); y varios ensayos o semblanzas de Villanueva y su Obra escritos por distintos estudiosos y personas que lo conocieron o trabajaron a su lado”. Además, incluía “un texto sobre la colección y las obras de arte, y otro sobre la obra de arquitectura, escritos por dos críticos extranjeros”. Igualmente, contenía “un texto sobre la concepción museográfica de la exposición, la cronología, una selección de escritos de Villanueva y varios anexos con la catalogación completa; todo esto presentado en tres idiomas: español, inglés y francés”.
Por otra parte, la promoción de la exposición se dio mediante cuatro afiches que en conjunto formaban uno solo y por distintas vallas ubicadas en El Silencio, el 23 de Enero, los Museos y la Ciudad Universitaria. Las extensiones Este y Oeste del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, las salas Cadafe e Ipostel respectivamente, programaron actividades y exposiciones complementarias y la Facultad de Arquitectura, el Colegio de Arquitectos de Venezuela y la Fundación Villanueva realizaron un Coloquio Internacional sobre su obra, que se llevaría a cabo para la fecha de la exposición.

Maciá Pintó en el texto titulado “Villanueva el arquitecto, el maestro, y las Notas Docentes”, publicado en la página web de LA ESCUELA___ (https://laescuela.art/es/campus/library/essays/villanueva-el-arquitecto-el-maestro-y-las-notas-docentes-macia-pinto) aporta la siguiente información esclarecedora del título que lleva la exposición que hoy nos ocupa: “ ‘Villanueva, el Arquitecto’ era la manera habitual que el Maestro utilizada para auto-nombrarse, de marcar sus libros, de firmar o despedirse en su correspondencia personal. También, es la manifestación más decidida de la imposibilidad de separar al hombre Villanueva de su condición de arquitecto; muestra de tanto aceptación como un cierto orgullo; también, clara expresión de su particular humor y franca ironía”.
Villanueva El Arquitecto, también, sirvió para apoyar de manera importante la labor que ya venía realizando la Fundación Villanueva y de base para la realización de futuros trabajos tanto en el ámbito académico como en el museístico.
La exposición fue ampliamente reseñada por el ya mencionado boletín “ESPACIO Suplementario” que circuló con el Nº3 de la revista ESPACIO (julio-diciembre 1988) y por la revista ESTAMPAS del 4 de diciembre de 1988, de donde hemos extraído buena parte de la información que hemos presentado.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 2, 3, 4, 5 y 6. Guía de Recorrido. Exposición «Villanueva. El Arquitecto». Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, 1988.
1. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
7. Boletín “ESPACIO Suplementario”, Revista ESPACIO, Nº3, julio-diciembre 1988.

