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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 419

Sobre la vida y obra de José Lino Vaamonde Valencia (Orense, 1900 – Caracas, 1986), autor del dibujo que ilustra nuestra postal del día de hoy, ya nos hemos referido al menos en un par de ocasiones desde estas páginas. La primera al elaborar la nota sobre su papel jugado en el diseño y construcción de dos “súper estaciones” de servicio (Blandín -La Castellana- y Las Mercedes, ambas en Caracas), proyectadas la primera en 1954 y la segunda en 1955, pero abiertas al público en 1959; y la segunda al referirnos a su rol dentro del equipo que concibe el nuevo edificio de la Shell (1957-1960), también conocido como edificio La Estancia, que se ubicaría en un sector vacío de la urbanización Chuao.

La participación de Vaamonde en las obras señaladas las lleva a cabo desde la que fue tal vez su principal actividad realizada en el país: ser el responsable de la creación y organización de los Servicios de Arquitectura de la Shell Caribbean Petroleum Co. (antecesora de la Compañía Shell de Venezuela), dependencia que se encargaría desde 1946 de atender el urbanismo y diseño de campamentos petroleros, sus viviendas y sus diferentes servicios (clubes, edificaciones educativas y de atención médica o elementos de apoyo), así como también diversas necesidades que la compañía requería y aportaba a los centros poblados próximos a los lugares donde su actividad extractiva se desarrollaba, fundamentalmente en el occidente del país. Allí, Vaamonde desempeñará diversos cargos (Jefe de la Sección de Arquitectura, primero, y de la Sección de Proyectos, después), hasta que por su valiosa labor la transnacional anglo-neerlandesa lo nombre en 1958 Arquitecto Asesor de la Compañía, el más alto cargo en su rango dentro de la empresa, de la que se retirará en 1961 tras 15 años de servicio.


Vaamonde, egresado en 1927 de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid (título al que sumó los de arquitecto sanitario y aparejador en 1934), tuvo durante la República un activo desempeño gremial jugando “un destacado papel tanto en la creación de los Colegios de Arquitectos y redacción de sus estatutos fundacionales, como en los cargos, obtenidos por elección, que desempeñó: secretario de la Sociedad Central de Arquitectos los años 1929 a 1931, miembro fundador y secretario del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid desde 1931 a 1934, así como fundador y secretario general del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España entre 1932 y 1934”, de acuerdo al artículo dedicado a Vaamonde elaborado por Isabel Argerich Fernández para el portal de la Real Academia de la Historia de España (http://dbe.rah.es/biografias/44253/jose-lino-vaamonde-valencia)

Siguiendo el texto de Argerich Fernández, sobresalen del período en que ejerció la profesión en la península su participación “en la construcción del Metro de Madrid (1927) y del ferrocarril Orense-Santiago (1929), dedicándose desde entonces al urbanismo. También trabajó para Secundino Zuazo en los planes de Reforma Interior y Ensanche de Madrid, Ensanche de Zaragoza y Plan Comarcal de Madrid”. En 1934 presentó a concurso del Ministerio de Obras Públicas en colaboración con Luis Pérez Mínguez y Joaquín Ortiz García un proyecto para poblados en zonas regables del Guadalquivir por el que logró mención especial del jurado. “En 1935 fue (…) premiado por su estudio Algunas aportaciones al estudio de la Vivienda Rural española; al año siguiente se distinguió con la 1ª Medalla en la Exposición de Bellas Artes de Córdoba (Sección Construcción) con el proyecto Vivienda Mínima para Obreros”. De 1928 será su escrito “La Arquitectura, función social” y de julio de 1935 el artículo “Algunas aportaciones al estudio del problema de la vivienda rural española”, publicado en la revista Administración y progreso nº 37.

Incorporado a la gestión republicana, Vaamonde comienza una intensa actividad para la protección institucional del Tesoro Artístico español. “En octubre de 1936, fue nombrado arquitecto conservador del Museo del Prado, y vocal arquitecto de la Junta Central del Tesoro Artístico tres meses después. Como tal, dispuso medidas para la protección del Museo, y se responsabilizó de uno de los aspectos cruciales de la vasta operación de traslado de obras maestras a Valencia: su recepción y adecuada conservación en dicha ciudad” a raíz del bombardeo del centro de Madrid que causó serios daños al Museo. Finalmente, destaca su participación como Comisario General Adjunto del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París de 1937. Por tanto, su militancia y compromiso con el gobierno de Manuel Azaña, es lo que le lleva a exiliarse en Venezuela donde arriba en 1939.

Entre su llegada al país y su incorporación a la Shell Caribbean Petroleum Co. transcurrirán siete años en los que Vaamonde pasa un período de cierta inestabilidad profesional (común al de otros de sus colegas exiliados). Residenciado en Valencia, recién legado lleva adelante una fallida experiencia empresarial junto a Joaquín Ortiz –recién llegado de la República Dominicana– y ya en Caracas se asocia durante un corto tiempo con Javier Yárnoz y el propio Ortiz lo cual dio como resultado la construcción de varias obras todas ubicadas en la capital.


Así pues, retomando el hilo con que iniciamos esta nota, el edificio administrativo proyectado por Vaamonde para la Refinería Cardón, estado Falcón, en 1959, se sumará, como bien apunta Henry Vicente Garrido en “De Venezuela: La ficticia ‘ilusión’ del destierro”, texto publicado en Arquitecturas Desplazadas. Arquitecturas del exilio español, 2007, catálogo de la exposición del mismo nombre de la cual fue director y comisario, a otra importante cantidad de trabajos realizados dentro de la Sección de Arquitectura de la Shell: los planes reguladores de Lagunillas (1954) o de Altagracia (1958), el edificio de Servicio Shell para el Agricultor, en Cagua (1952), el Centro de Entrenamiento Artesanal de Lagunillas (1953), la Unidad de Quemaduras del Hospital Shell en Maracaibo (1955) y el Club Manaure también en Cardón (1953), entre otros.

Por otra parte debe señalarse que, con las estaciones de servicio como preámbulo, el edificio de oficinas de la Refinería Cardón y el edificio Shell de Chuao, serán las últimas obras en las que participó Vaamonde antes de jubilarse de la petrolera, mostrando ambas un claro parentesco en lo que a su preocupación por la protección solar se refiere constituyéndose tal vez ello en su rasgo más característico.

Ya retirado de la Shell, Vaamonde publicó en Caracas en 1973 una monografía titulada: Salvamento y protección del tesoro artístico español durante la guerra, 1936-1939 y, posteriormente, “Objetivo: Museo del Prado” aparecido en la revista madrileña Historia 16, nº 7, noviembre de 1976 que recogieron la su actividad y experiencia ya citadas para la protección institucional del Tesoro Artístico español durante la Guerra Civil.
Posteriormente a su fallecimiento en Caracas, la figura de Vaamonde tuvo la oportunidad de ser revalorada en su tierra de origen. Ello ocurrirá a partir del momento en que la conservadora del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), Isabel Argerich, profundiza desde el año 2000 el estudio de la trayectoria y vida del arquitecto gallego naturalizado venezolano y cuando posteriormente, actuando como comisaria de la exposición «Arte protegido» (inaugurada en 2003 en el Museo del Prado) se relataron las medidas de salvaguarda del patrimonio artístico puestas en marcha por la Junta de Protección del Tesoro Artístico durante la Guerra Civil.


Para todo ello tuvo vital importancia la donación que en 2001 hiciera efectiva al Instituto del Patrimonio Cultural de España su hijo, Joselino Vaamonde Horacada, consistente en 299 documentos del archivo personal del arquitecto sobre su labor ya mencionada, donde destacan sus encargos para el Museo del Prado y la Junta Central del Tesoro Artístico en Valencia, así como durante su etapa como comisario general adjunto del Pabellón de la República española en la Exposición Internacional de París de 1937, y secretario general de Propaganda.
En 2019, al cumplirse el bicentenario del Museo del Prado, se llevaron a cabo una serie de reportajes que narraron con gran objetividad la labor llevada a cabo por el arquitecto ourensano de salvaguarda y protección del tesoro artístico del Museo durante la Guerra Civil que el libro de 1973 ya había registrado pero que el franquismo se empeñó en mantener a oscuras.
En 2021 el IPCE incorporó al catálogo web del archivo del Instituto (https://catalogos.mecd.es/opac/) cerca de 700 nuevos documentos del fondo histórico sobre la protección del patrimonio artístico durante la Guerra Civil entre los que se encuentran la colección donada por Joselino Vaamonde y los procedentes de los archivos de Roberto Fernández Balbuena (Madrid, 1890-Ciudad de México, 1965).
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 5, 6, 7 y 8. Henry Vicente Garrido. «José Lino Vaampnde». Arquitecturas Desplazadas. Arquitecturas del exilio español, 2007
1. Colección Crono Arquitectura Venezuela (https://fundaayc.com/2020/04/04/1959-super-estacion-de-servicio-las-mercedes/) y (https://fundaayc.com/tag/estacion-de-servicio/)
2. Colección Crono Arquitectura Venezuela (https://fundaayc.com/2014/08/12/1960-nueva-sede-de-la-shell/); y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad (https://fundaayc.com/2014/08/12/1960-nueva-sede-de-la-shell/)
3. Lilia Maure Rubio. Secundino Zuazo Ugalde. «Una revisión del Plan de 1929 y su pretendida modernidad» (https://www.fundacioncoam.org/media/Default%20Files/fundacion/biblioteca/revista-urbanismo/docs/revista-urbanismo-n14-pag84-91.pdf)
4. Lino Vaamonde, el ourensano que salvó los cuadros del Museo del Prado (https://www.laregioninternacional.com/articulo/galicia/lino-vaamonde-ourensano-cuadros-museo-prado/20210302112108268843.html)
9. todocoleccion (https://www.todocoleccion.net/libros-segunda-mano-historia-moderna/salvamento-proteccion-tesoro-artistico-espanol-durante-guerra-1936-1939-historia-militar~x297817753) y (https://www.todocoleccion.net/libros-segunda-mano-guerra-civil-espanola/salvamento-proteccion-tesoro-artistico-espanol-durante-guerra-1936-1939-jose-lino-dedicado~x473134347)
10. Lino Vaamonde, el ourensano que salvó los cuadros del Museo del Prado (https://www.laregioninternacional.com/articulo/galicia/lino-vaamonde-ourensano-cuadros-museo-prado/20210302112108268843.html); y José Lino Vaamonde, el ourensano que salvó al Prado (https://www.laregion.es/articulo/ourense/jose-lino-vaamonde-ourensano-prado/20181230092848845042.html)
CONTACTO FAC 383
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 418

La Trienal de Investigación FAU 2014, cuyo pendón elaborado para la ocasión ilustra nuestra postal del día de hoy, fue un evento que dio continuidad a la Semana Internacional de Investigación 2008 y a la Trienal de Investigación FAU 2011, y el tercero de una cadena que, afortunadamente, se ha prolongado hasta nuestros días.
Organizado por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, y realizado entre el 30 de junio y el 4 de julio del año 2014, convocó a docentes, investigadores, estudiantes, profesionales y público en general al intercambio y a la reflexión crítica acerca de experiencias de investigación finalizadas o en curso sobre temas vinculados al pensamiento y a la práctica de la arquitectura y el urbanismo.

Bajo la temática “Nuevo(s) Mundo(s). La reinvención de la ciudad latinoamericana”, la comunidad académica y profesional fue llamada a reflexionar sobre la ciudad latinoamericana de cara a las tendencias fundamentales que definen su transformación en los albores del siglo XXI, para lo cual fueron invitados a enviar ponencias y a presenciar las exposiciones de connotados conferencistas invitados a compartir sus visiones y posturas en un ambiente de discusión franco y productivo.
Siguiendo la tradición establecida en las ediciones anteriores, el programa de la Trienal de Investigación FAU 2014 acogió, además de las conferencias magistrales y el coloquio central, las jornadas de las diferentes instancias de administración académica de la FAU: las IV Jornadas de Investigación de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva; las XXXII Jornadas de Investigación del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción, IDEC, y las Jornadas de Investigación del Instituto de Urbanismo, IU.

Los organizadores explicaron que tras el lema con el que se tituló el evento (“Nuevo(s) Mundo(s). La reinvención de la ciudad latinoamericana”), se buscaba “indagar cómo, en el seno de relevantes experiencias arquitectónicas y urbanísticas que tienen lugar en la región, anidan pulsiones de integración a diferentes escalas, así como abordajes conceptuales y proyectuales de nuevo tipo que marcan un momento de excepción en cuanto al resurgimiento —lo que hemos llamado reinvención— de la ciudad latinoamericana.”

La Trienal, siguiendo las pautas de eventos anteriores, se organizó en torno a seis áreas temáticas que procuraron agrupar las investigaciones llevadas a cabo por los expositores y ponentes. Ellas fueron:
Ambiente y sostenibilidad (AS), en la relación de la arquitectura y el medio ambiente en la que esta se inserta.
Ciudad y sociedad (CS), buscando explorar el fenómeno urbano visto como un todo que comprende procesos dinámicos de naturaleza física, económica y social.
Historia y patrimonio (HP), y cómo la variable histórica vista como eje fundamental de análisis en la evolución de las disciplinas arquitectónicas y urbanísticas.
Informática y representación gráfica (IRG), contemplando los aspectos de modelado y visualización arquitectónica como una nueva herramienta de narrativa visual del discurso Arquitectónico y de Ciudad.
Tecnología constructiva (TC), incorporando la innovación y el desarrollo tecnológico, los materiales de construcción, los sistemas y aspectos constructivos en torno al hecho arquitectónico.
Teoría y proyectación arquitectónica (TPA), a partir de la reflexión implícita en la actividad docente y profesional vinculada con el proyecto arquitectónico.
La exitosa convocatoria logró atraer a más de un centenar de proyectos desarrollados o en curso tanto en la FAU como en otras instituciones académicas que fueron evaluadas por el Comité Científico de la Trienal cuyo trabajo de arbitraje culminó con la selección de un número de ochenta y tres proyectos culminados o en pleno curso, que fueron expuestos en las jornadas de investigación en el marco de un programa general de actividades que persiguió celebrar la producción del conocimiento en el campo de atención propio de la institución.

Las 83 ponencias seleccionadas se dividieron de la siguiente manera: 19 sobre Ambiente y sostenibilidad, 18 sobre Ciudad y sociedad, 22 sobre Historia y patrimonio, 5 sobre Tecnología constructiva, 3 sobre Informática y representación gráfica y 16 sobre Teoría y proyectación arquitectónica.
En la presentación de las Memorias del evento, que fueron recogidas en un estuche contentivo de un CD, y se encuentran en línea (file:///C:/Users/USER/Downloads/TIFAU%202014.pdf), cuyo diseño y coordinación estuvo a cargo de Ediciones FAU UCV, el decano de la FAU y presidente del Comité Organizador, Guillermo Barrios, explica cómo las dificultades surgidas desde comienzos del año 2014 obligaron a prescindir en esta ocasión de conferencistas invitados de otros países lo cual permitió descubrir que, “en su carácter local, el programa de conferencias de esta edición sería una oportunidad excepcional para vernos ‘al calor de la intimidad’, desde adentro; para dirigir una mirada entrañable a lo que estamos haciendo…y dejando de hacer; qué líneas de trabajo tenemos abiertas como comunidad del conocimiento; qué temas captan nuestra atención y cuáles están aún pendientes…una ocasión para pasar revista con ojo crítico a las áreas temáticas que hemos identificado en la Facultad, para reflexionar y discutir ‘en familia’ sobre el estado del arte de la investigación en el campo de la arquitectura y el urbanismo en el país actual”.

Dentro de este marco, los conferencistas que participaron en el evento fueron: Ana María Marín, Antonio de Lisio, Frank Marcano, Graziano Gasparini, Ignacio Cardona, Iris Rosas, Jaime Erazo Espinoza, José Peña Uzcátegui, Luis Fornéz, Marco Negrón, Roberto Briceño León, Teolinda Bolívar y Tulio Hernández.

A pesar del énfasis local, el programa de la Trienal 2014 incluyó dos eventos con participación internacional: el Taller Ciudades, Barrios y Urbanizaciones Populares y el Coloquio que giró en torno al tema central del encuentro. También se organizó el Foro “Reinventando Ciudades Seguras Incluyentes” y, como parte del programa de actividades de formato libre se realizaron visitas guiadas a diferentes sectores de Caracas y tertulias sobre publicaciones en el ámbito arquitectónico y literario. Además, se organizaron dos propuestas de intervención artística que incorporaron la participación de estudiantes y profesores que pueden conocerse a través de http://backroomcaracas.com/tag/trienal-de-arquitectura-fau-2014/.

Tal y como señaló el decano Barrios en aquel momento: “La semana de la Trienal es una oportunidad para que, fuera de las actividades formales del aula y nuestro trabajo cotidiano, nos pongamos en contacto con un abanico de temas y nuevas lecturas de la arquitectura, de la ciudad, para trascender las fronteras de los programas del pénsum y complementar aproximaciones personales a la comprensión y cuestionamiento del entorno. En suma, para vernos y ser vistos como parte de una vibrante e irreductible comunidad del conocimiento”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. CDCH-UCV (https://cdch.ucv.ve/2014/02/07/trienal-de-investigacion-fau-2014la-reinvencion-de-la-ciudad-latinoamericana/)
1, 2 y 5. Trienal FAU 2014 (https://trienal.fau.ucv.ve/2014/)
3. Trienal FAU 2014 (http://trienal.fau.ucv.ve/2014/cd/index.htm)
4. Trienal FAU 2014 (file:///C:/Users/USER/Downloads/TIFAU%202014.pdf)
6. Trienal FAU 2014 (https://trienal.fau.ucv.ve/2014/documentos/CHACAO.pdf)
7. BACKROOM (http://backroomcaracas.com/tag/trienal-de-arquitectura-fau-2014/)
CONTACTO FAC 382
ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 417

En el panorama de la arquitectura española del último cuarto del siglo XX, la revista Arquitecturas Bis (que estuvo acompañada del curioso subtítulo Información gráfica de actualidad) ocupó un destacadísimo lugar. Concebida en 1973 por el arquitecto Oriol Bohigas, la editora Rosa Regás y el diseñador Enric Satué como un medio independiente, la publicación circuló durante el período que abarca de 1974 a 1985, en medio del proceso de transición que condujo a España de la dictatura a la consolidación de la democracia después de la muerte de Franco en 1975.

Fue elaborada siempre en los talleres de La Gaya Ciencia, empresa editorial fundada por Regás en 1970, quien a su vez asumió la dirección. Contó, además, con un Consejo de Redacción de lujo que incluyó en un primer momento, además de a los arquitectos Oriol Bohigas, Federico Correa, Lluís Domènech, Rafael Moneo, Manuel de Solà-Morales y Helio Piñón, al historiador y crítico de arte Tomàs Llorens -entonces exiliado en Inglaterra- y al diseñador gráfico Enric Satué. Más adelante el grupo decidió incluir, por mediación de Bohigas, a Luis Peña Ganchegui a partir de 1977 y ese mismo año, por recomendación de Correa, al entonces estudiante Fernando Villavecchia quien fungió de secretario del Consejo y luego, ya graduado, como coordinador de contenidos.
Dos como mínimo son los aspectos que consolidaron la importancia y trascendencia de Arquitecturas Bis en el ámbito de las publicaciones periódicas de la época, diferenciándola del resto. El primero fue que se trató de una revista de autores y no de autor, para lo cual la conformación de su Consejo Editorial tuvo mucho que ver en el hecho de no contar con una marcada línea editorial tantas veces asociada a la figura de un único director. El segundo está relacionado con el innovador formato y diseño gráfico que la caracterizó, fiel reflejo de su espíritu diverso, independiente y carente de una estructura programática, que logró representar e interpretar críticamente, tanto a través del texto como de la imagen, las prácticas discursivas de la posmodernidad en la que también estuvo inmersa.

Objeto de estudio tanto por su forma como por su contenido, los 52 números de Arquitecturas Bis han permitido la gestación de numerosos artículos, investigaciones y trabajos académicos de los que es importante echar mano para conocer a fondo su repercusión en el tiempo. También la colección completa puede revisarse a través de un CD ROM editado por Faximil Edicions Digitals de Valencia (España) en 2004, con el auspicio de la Universidad Politécnica de Valencia y Colegio territorial de Arquitectos de Valencia, cuyos datos generales (índice por número, temático y por autores) pueden consultarse a través de https://issuu.com/faximil/docs/indexab1-52.

Tomando como guía la tesis doctoral titulada “Otra Arquitecturas Bis. La aportación crítica de Madrid”, presentada por Alejandro Valdivieso Royo el año 2021 en la Universidad Politécnica de Madrid, claro ejemplo como su título refleja de las diversas vertientes que ofrece la revista para abrir sendas investigativas, vale la pena resaltar, en primer lugar, el rescate de lo disciplinar que se convirtió en eje transversal de quienes colaboraron en su realización desde el comienzo. También destacar el rol jugado por Arquitecturas Bis en el esfuerzo por llenar el vacío en forma y contenido, desde otro polo geográfico y cultural, dejado por las revistas madrileñas que en la década anterior fueron responsables de llevar adelante la discusión arquitectónica: Nueva Forma y Hogar y Arquitectura, cerradas en 1975 y 1977, respectivamente, a lo que se suma el cese en 1973 de Carlos de Miguel como director de Arquitectura, órgano de difusión del COAM.
Sin embargo, para comprender el proyecto editorial de Arquitecturas Bis, afirma Valdivieso, hay que entender, a su vez, su “carácter socialmente circunscrito al contexto barcelonés de la Transición, donde un insólito acoplamiento entre provincianismo y cosmopolitismo -que venía de lejos, mucho antes incluso del paso del realismo existencial de posguerra a las complejidades de la cultura pop- fue capaz de crear un contexto de mayor coherencia donde se produjo una marcada disolución de las hasta entonces estancas comunidades profesionales, es decir, la cohesión de toda élite”.

Así, tras la coincidencia en alejarse de las narrativas unívocas de la arquitectura moderna y de concebirla como un proceso orgánico que permite el crecimiento de sus propios fundamentos de manos de las nuevas generaciones, los contenidos que aparecieron en Arquitecturas Bis también fueron capaces de mostrar la compleja revisión disciplinar posmoderna conformando una línea que, además, puso en entredicho los postulados negacionistas experimentados en los años cincuenta logrando evidenciar, dentro de la diversidad de sus colaboraciones, una postura no militante que dejaba abierta a puerta acerca de si se estaba en presencia de una modernidad ya agotada o un proyecto por completar.

Lo cierto, como señala Valdivieso, es que “Arquitecturas Bis persiguió desde su primer número una ruptura con las prácticas del pasado, tanto en la forma de mirar, pensar, historiar y teorizar la arquitectura, como en la manera de hacerla llegar a sus lectores”, sin necesidad de apelar al compromiso ideológico que mostraban otras publicaciones catalanas de la época como 2C Construcción de la Ciudad (1974-1985) o Carrer de la Ciutat (1977- 1980), convirtiéndose en “signo de aquella sensibilidad inclusiva en un periodo plural de emergencia teórica”. Es por ello que “se prescindió deliberadamente de un editorial o una línea programática que, sumado a las saludables divergencias de su heterogéneo Consejo de Redacción, terminó por reflejar que la no prevalencia de un único tema -o un único punto de vista- caracterizó un periodo plural que de manera imprecisa se ha denominado posmodernidad. Una ruptura ideológica que aún hoy contamina todo aquel debate que habla de la arquitectura posmoderna en términos estrictamente estilísticos y no discursivos”.

Por otro lado, señalará Valdivieso, “a pesar de que Arquitecturas Bis nace en un periodo de emergencia teórica en el que las ideas parecían querer reemplazar a los edificios, y si bien otras publicaciones hermanas como Oppositions desde Nueva York o la renovada Lotus International desde Milán habían mostrado un fervor militante por la teoría, la revista barcelonesa … practicó una teoría donde la referencia (la obra, el edificio), más allá de desaparecer, se destaca. (…) Todo ello sin menoscabo de las influencias procedentes de la semiótica (o de la semiología, según su ascendencia), de la crítica social o de la crítica literaria y de historiadores que habían hecho de ésta última el argumento principal de algunos de sus trabajos”.

Sobre el importante peso que para la publicación periódica tuvo su diseño gráfico, hasta el punto de convertirse en un sello distintivo, Enric Satué, que participaba de las decisiones editoriales del Consejo de Redacción, llegó a construir lo que podría denominarse un “objeto-revista” que evitó en todo momento disociar la forma del contenido. Dicho en otras palabras: “Arquitecturas Bis guardaba una semejanza con la arquitectura que encarnaba, arraigada en la batalla entre la autonomía y la heteronomía, representando e interpretando genuinamente las prácticas discursivas de la posmodernidad -fragmentación, agregación, ensamblaje, referencia histórica-…”, dirá Valdivieso.
Es de boca del propio Satué, quien esperó hasta el último número, el 52, de diciembre de 1985, para escribir “UN FORMATO. El diseño de Arquitecturas Bis” y así explicitar tan importante tema, de quien hemos podido saber que en 1973, en un panorama de revistas internacionales de arquitectura en pleno apogeo, tuvo que asumir que “la única expectativa de éxito en la formalización de una nueva publicación independiente y con muy escasos recursos económicos consistía, por lo visto, en adoptar un planteamiento de diseño experimental y evitar con ello el más leve roce (es decir, semejanza) con las revistas ya acreditadas”.

De allí que, debiendo renunciar a muchas de las ventajas formales que proveía un holgado presupuesto, se apostó por proponer un nuevo formato alejado de lo convencionalmente asumido en el medio editorial, explorando una dimensión inédita en las revistas de arquitectura: la altura. De esta forma, “de acuerdo con las características físicas que determinaban el producto (papel modesto e impresión a una tinta), el formato alargado permitía trabajar en una línea más parecida a los periódicos que a las revistas”, precisará Satué.
La verticalidad, “ritmo compositivo fundamental en arquitectura”, traducida a un tamaño de 230 x 395 mm (con una caja total de 190 x 353 mm), que traía consigo una serie de ventajas para la publicación de fotografías y su juego con los textos, se convertiría en el patrón de identidad del producto junto al manejo del nombre y su tipografía. A diferencia del exceso de diseño de tipos de alfabetos que predominaban en la época, Satué recurrió a combinar la vulgar Times para los textos (como hacían todos los diarios) y la convencional Helvética (de todas las revistas de arquitectura) para los titulares, aprovechándose ésta última fuente, “subrayándolo con el arcaísmo novecentista de la V por la U”, para componer la palabra ARQVITECTVRAS en rojo y en negritas (convertido así en logotipo), al que se le incrustaba la numeración del ejemplar correspondiente en negro, colocando el BIS en cursiva en una segunda línea, acompañado con discreción de la fecha (a la izquierda) y la frase “Información gráfica de actualidad” a la derecha, ambas en cursivas.

Si la numeración iba recorriendo de izquierda a derecha el logo salida tras salida, todo el cuerpo identificatorio, en la medida que transcurría el tiempo, lo fue haciendo de arriba abajo a lo largo de la verticalidad de las primeras páginas con ligeras modificaciones cuando se trataba de números dobles. Esto fue así desde la salida hasta que en el número 34 (mayo/diciembre 1980) se fija el cuerpo identitario al lado izquierdo a lo largo del eje vertical para ser leído de abajo a arriba el cual solo comenzará a desplazarse de izquierda a derecha a partir del número 44, recortándose y alejándose del borde inferior en los números 50, 51 y 52.
Sólo a modo de repaso, valga decir que el primer ejemplar de Arquitecturas Bis (mayo 1974) recogió en su portada (que ilustra nuestra postal del día de hoy) la nota “El neorracionalismo se viste de sport. LA OBRA DE RICHADR MEIER EN BRONX” firmada por David Mackay y Roger Sherwood y otra de carácter luctuoso (sin firma) que anuncia que “LOUIS KAHN HA MUERTO” hecho acaecido el 17 de marzo de aquel año. En una larga y estrecha franja al lado izquierdo se informa sobre la editorial y su dirección; se presenta al Consejo de Redacción y demás créditos, aprovechándose el espacio para incluir el precio del ejemplar y comentar dos fotos asociadas al fallecimiento de Kahn.

El primer número, de 36 páginas, incorporó, además, los textos “¿Existe una arquitectura sin significado?” de Lluís Domènech; “Lo paupérrimos museos españoles van a gastar dinero en anuncios inútiles” de O.B.; “El Modernisme y la arquitectura española del siglo XIX: Textos sobre el Modernisme” de Oriol Bohigas; “Arquitectura del siglo XIX en Madrid, Valencia y Mallorca” de Rafael Moneo; “Enfrentamiento a Gaudí” de Lluís Domènech; “Il Giardinetto de Correa-Milá” de Rafael Moneo; “Montblanc: Los fantasmas de la muralla” de Manuel de Solá-Morales; “Magnificent intentions” de Suzanne Stephens; “Conversación con Alejandro de la Sota desde su propio arresto domiciliario” de Mariano Bayó; “Impresiones de un arquitecto catalán en una primera visita a Brasil” de Federico Correa; y “Tumba de asfalto para Mackintosh” de J.U.
Al igual que el nº 1 el 34, el 35 y el 45 tuvieron 36 páginas siendo la cifra más repetida la de 32, hasta 21 veces. Los ejemplares más voluminosos fueron el 23-24 y el 36-37 ambos de 64 páginas. El nº 52 con el que se cerró la aparición de la revista tuvo carácter de «final extraordinario» y contó con 48 páginas siendo de los números sencillo el más corpulento.
En cuanto a participaciones, las firmas que más veces se registraron en Arquitecturas Bis fueron las de Oriol Bohigas (40), Helio Piñón (28), Lluís Domènech (19), Rafael Moneo (16), Manuel de Solá-Morales (15), Federico Correa (10), Tomás Llorens (8), Ignacio de Solá-Morales (8) y Maite Muñoz (5).

El índice temático ya señalado al comienzo de la nota contenido en el CD ROM citado se organizó con base en los siguientes ítems: actualidad, historia, teoría y crítica, comentario de textos, arquitectos y obras y libros reseñados, lo cual habla a las claras de los intereses que guiaban a la redacción.

Con respecto a su periodicidad, tal y como ocurre comúnmente con las publicaciones de este tipo, Arquitecturas Bis fluctuó de un comportamiento que fue desde el bimestral, al semestral pasando por el trimestral y el cuatrimestral. Sin embargo, podríamos decir que se editaron en promedio 4 o 5 números al año durante sus casi 11 de existencia.

Ya para cerrar quizás valga la pena volver a seguir a Satué, quien en el mismo artículo que hemos citado reconoce que para el cierre de su periplo en 1985, si bien Arquitecturas Bis en sus inicios fue todo un suceso editorial en cuanto experimentación e innovación en el diseño, con el transcurrir del tiempo ya había dejado de tener el impacto inicial. En tal sentido confiesa: “Hoy el formato acentuadamente vertical, el referente pseudoperiodístico y, en ocasiones, el uso del rojo y el negro en la primera página, la Helvética u otro tipo convencional cualquiera para el diseño de logotipos o bien el protagonismo visual del número de orden, no constituyen novedad alguna en este sector”. Luego de señalar numerosos ejemplos que asimilaron las novedades que en su tiempo impulsó Arquitecturas Bis (recogidos en la portada del nº 52) y de congratularse por ello, Satué concluirá diciendo: “La generosa moraleja que parece desprenderse de esta intangible epopeya gráfica es que, nacida en su tiempo con el deseo de no parecerse a ninguna otra, Arquitecturas Bis se detiene hoy autocomplacida de ver perpetuada su imagen, en mayor o menos medida, en otras revistas, herederas, al menos, de su fisonomía”.

La otra moraleja, proveniente de evaluar el peso de los contenidos publicados, de la apertura conducente a abrir el debate sin inhibiciones y como consecuencia la de convertirse en referencia de cómo enfocar lo disciplinar desde la propia arquitectura, permanece como experiencia que difícilmente podrá ser igualada.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 1, 6 y 13. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
2, 10 y 11. Arquitecturas Bis: Índices de los números 1 al 52 (https://issuu.com/faximil/docs/indexab1-52)
3. Nueva forma. Arquitectura, urbanismo, diseño, ambiente, arte (https://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=8819) ; y Hogar y Arquitectura 75 (https://es.scribd.com/document/371469567/Hogar-y-Arquitectura-75)
4, 7, 9, 12 y 14. Alejandro Valdivieso Royo. Otra Arquitecturas Bis. La aportación crítica de Madrid (2021) (https://oa.upm.es/69590/1/ALEJANDRO_VALDIVIESO_ROYO_01.pdf)
5. 2C. Construcción de la ciudad. Número 1. Febrero 1975. Stirling (https://issuu.com/faximil/docs/1975-2c-01); y VEREDES Arquitectura y Divulgación (https://veredes.es/blog/coleccion-completa-de-revista-carrer-de-la-ciutat/)
8. Un formato: El diseño de Arquitecturas Bis (https://issuu.com/faximil/docs/1985-52-02); y Alejandro Valdivieso Royo. Otra Arquitecturas Bis. La aportación crítica de Madrid (2021) (https://oa.upm.es/69590/1/ALEJANDRO_VALDIVIESO_ROYO_01.pdf)

