Nuevo país de la arquitectura, undécimo título de la serie patrocinada por Banesco, reúne a 19 profesionales del oficio nacidos entre 1985 y 1998. Estos jóvenes, sensibilizados por las realidades sociales, se caracterizan por la diversidad, creatividad y resolución de sus proyectos. Como novedad, por ejemplo, experimentan con nuevos materiales, tecnologías y estilos, y en cuanto a su desarrollo profesional trabajan tanto en Venezuela como en otros países. Si en tiempos del Modernismo, las grandes edificaciones y los espacios públicos eran los proyectos de mayor demanda, se diría que hoy son los proyectos sociales los que más retan a estos nuevos profesionales. Honrar a las comunidades viene a ser el credo de hoy y del futuro próximo.
Para los interesados, el libro en su versión digital puede ser descargar en:
Con la publicación de Arte abstracto y Arquitectura moderna de Helio Piñón Pallarés (Onda, Castellón, 1942) coinciden varias circunstancias que valdría la pena puntualizar. Por un lado, se trató del volumen uno de una prometedora colección que arrancaba con tres ensayos, impulsada desde la Comisión de Estudios de Postgrado de la FAU UCV a instancias de las profesoras Carmen Dyna Guitián y Milena Sosa y, en particular, por la Maestría en Diseño Arquitectónico, que llevó por nombre “Incertidumbres y Discordancias”, cuyo coordinador de aquel momento, José Rosas Vera, no dudó en calificar como “un conjunto de reflexiones teóricas realizadas por destacados autores en temas que nos son propios y que además intentan exponer y recoger problemas emergentes en la arquitectura, diferencias y polarizaciones teóricas diversas y plurales que abran el debate sobre una disciplina y profesión contraída. No se trata, obviamente, de dar respuestas definitivas. Se persigue, eso sí, que el arquitecto asuma y tenga un papel preponderante en el proyecto, recuperando la interdisciplinariedad de la profesión, el liderazgo que le compete frente a los desafíos sociales y la tarea excitante que el futuro le depara”.
1. Los tres primeros números de la colección «Incertidumbres y Discordancias» publicados conjuntamente en 2004.
Otro dato que contextualiza la salida del libro que nos ocupa y de los otros dos con los que se lanzó la colección (los trabajos ganadores del primero y segundo premio del II Concurso Internacional Carlos Raúl Villanueva, Mención Ensayo, convocado el año 2000: Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad de Rodrigo Pérez de Arce y La caja del arte. Los museos de Carlos Raúl Villanueva de Alberto Sato, respectivamente), es su incorporación como parte de la celebración del 50 aniversario de la institución (2003) y su ubicación en la transición que se dio en la política editorial de la FAU, cuyo primer eslabón lo constituyó la creación (también en 2003) de un Comité Editorial que debía encargarse de coordinar la amplia diversidad de productos impresos de valor académico que se generaban a través del sello Ediciones FAU UCV, cuya cristalización se dio oficialmente en 2005 con la aparición del libro conmemorativo Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV. 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta.
2. En 2007 a partir del nº 4 la colección «Incertidumbres y Discordancias» pasará a llamarse «Ensayos de Postgrado» alcanzando en total 8 títulos hasta 2013.
Además, manteniendo la inercia de su importante impulso, la colección “Incertidumbres y Discordancias” continuaría luego arropada por Ediciones FAU UCV cambiando su denominación por el de “Ensayos de Postgrado” (buscándose ampliar el alcance inicialmente atado a un programa en particular), dando pie a la aparición de otros cinco libros que mantendrían el mismo formato de 14 x 21 cms, el concepto editorial propuesto por Iván González Viso y el diseño gráfico (un sencillo cuadernillo ensamblado mediante una espiral recubierto por una tapa plegable de cartulina), ideado por Metaplug C.A. de la mano de Eduardo López y Lucas García.
3. Despliegue de la carátula diseñada para la colección por Metaplug C.A. de la mano de Eduardo López y Lucas García.
Lo cierto es que de aquellos primeros tres ensayos fue Arte abstracto y Arquitectura moderna el que estuvo más directamente ligado con el relanzamiento en 2002 de la Maestría en Diseño Arquitectónico. En tal sentido su autor, Helio Piñón, fue invitado a Venezuela a dictar entre el 18 y el 22 de marzo el curso “Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura”, organizado por María Fernanda Jaua y dirigido tanto a estudiantes de postgrado como a docentes de diseño en período de formación que recientemente habían resultado ganadores del correspondiente Concurso de Oposición.
Aunque el objetivo del curso era “realizar un ejercicio proyectual mediante el cual el alumno sea capaz de demostrar la relación entre teoría y práctica de la arquitectura”, fue la metodología seguida, que combinó clases magistrales y trabajo en el taller de proyectos apuntando a que el producto final consistiese en la “realización de un ejercicio proyectual con contenido teórico”, lo que permitió a Piñón abrirle la puerta a los planteamientos que desde hacía muchos años venía trabajando plasmados en Arte abstracto y Arquitectura moderna que, valga aclararlo, anteriormente ya había aparecido en la revista DPA: documents de projectes d’arquitectura (nº16, junio 2000) y que luego se publicaría como nº 1 de la Colección “Incertidumbres y Discordancias” cuando, gracias a la mediación de Jaua, Piñón autorizó de nuevo su reproducción.
4. Arte abstracto y arquitectura moderna fue publicado por primera vez como un artículo que ocupó 12 páginas del nº 16 (junio 2000) de la revista DPA (Ediciones UPC) dedicada de lleno a tratar el tema de la la Abstracción. Según sus editores: «Este número de DPA se propone … aclarar el sentido del procedimiento abstracto en arquitectura y contribuir, mediante la reflexión teórica, a darle un nuevo vigor operativo».5. Piñón acompañaría el artículo publicado en DPA con fotografías tomadas por él de las siguientes obras: Mario Roberto Álvarez. Edificio IBM, Buenos Aires, 1979-1983 (arriba izquierda); Paulo Mendes da Rocha. Museo de Sao Paulo, 1986-1995 (arriba derecha); Eduardo Souto de Moura. Casas patio, Oporto, 1994-2000 (abajo izquierda); Javier García Solera. Aulario en la Universidad de Alicante, 1999-2000 (abajo derecha).
La tesis central que expone Piñón en las 52 páginas que tiene Arte abstracto y Arquitectura moderna, se encuentra resumida en la “Introducción”. Allí señala lo siguiente: “El concepto de abstracción suele tratarse con un descuido similar al que se practica cuando se habla de modernidad, noción estrechamente ligada a aquélla, acaso porque se abordan en función del valor que adquieren en el marco de una u otra perspectiva más que con el propósito de aclarar su sentido en la historia de la arquitectura. El abuso del sobreentendido acaba provocando equívocos acerca de su significado que desfiguran su cometido esencial en el arte y la arquitectura modernos. Quisiera esbozar algunas de las confusiones habituales, tanto en los textos como en las conciencias, a propósito de la abstracción. Intentaré agrupar los comentarios en dos secciones: en la primera, me referiré a los equívocos acerca de la noción y la genealogía del concepto; en la segunda, me centraré en los que se dan al referirlo a la arquitectura moderna”.
Piñón inicia la primera parte del texto, señalando la confusión en el sentido en que es utilizado el término “abstracto” y marcando “que no es lo mismo entender que se abstrae cuando se seleccionan algunos aspectos de la realidad para facilitar su comprensión -lo que supone actuar con un pragmatismo reductivo- que asociar la abstracción al hecho de extraer lo esencial de esa realidad con el propósito de intensificar el conocimiento de la misma. En el primer caso, se procede según un análisis que se apoya en un proceso de exclusión de cariz personal. En el segundo, se trata de acceder a lo esencial mediante una tensión hacia lo universal, marco de referencia del juicio estético, subjetivo, condición básica de la síntesis”.
6. Página de créditos de Arte abstracto y Arquitectura moderna editado por Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo en 2004.
Acto seguido pasa a develar cómo dentro de la confusión asomada ha sido clave la manera cómo fue traducido en 1953 al castellano por la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica, el libro de Wilhelm Worringer (1881-1965) titulado originalmente en alemán Abstraktion und Einfühlung (1908). Allí a la palabra Einfühlung (“empatía”) se le cambió el significado por el de “naturaleza”, pasando a titularse Abstracción y naturaleza, operación que modificó el sentido global del libro y con ello la relación que Worringer buscaba establecer entre los dos términos: “si su título original indica que va a tratar de dos modos de relación entre el espectador y la obra de arte, el arreglo sugiere que el libro va a centrar sus reflexiones en la oposición entre lo natural y lo abstracto”, acotará Piñón.
7. Primera página del capítulo I del libro. A diferencia del texto publicado en DPA, Piñón recurrió en este caso para acompañar su escrito a trabajos realizados por él. A la izquierda: Silla Serie Morelia.
Hecha la importante salvedad y acrecentando el valor del contenido del libro, Piñón subrayará: “Worringer declara abiertamente que las leyes del arte no tienen nada que ver con la estética de lo bello natural, y lo aclara al añadir que el problema no es conocer las condiciones en que un paisaje parece bello, sino las condiciones en que la representación de ese paisaje es un producto artístico. De ahí se desprende que, como él mismo señala más adelante, la Einfühlung tiene que ver con la actividad perceptiva general, pero no con el arte. Pero ello no es óbice para que continúe su ensayo atendiendo a uno y otro conceptos, más interesado en el análisis de los dos modos típicos de apreciación de la obra que en discutir las ideas de arte que convienen a uno u otro”.
8. Dos de las páginas del capítulo I. Tal y como se muestra a la izquierda, los diseñadores utilizaron el recurso de resaltar algunas de las ideas más importantes expresadas por Piñón a lo largo del ensayo.
La senda seguida por Piñón gracias a Worringer lo llevará a revisar autores como Hans von Marées (1837-1887), Adolf von Hildebrand (1847-1921) y Konrad Fiedler (1841-1895) -los dos primeros, artistas que reflexionaban sobre su quehacer; el último, teórico del arte- quienes “constituyen el núcleo fundamental de una idea de arte que se basa en el formalismo abstracto como criterio de concepción y, a la vez, atributo de la obra”. De entre ellos Fiedler (seguidor a su vez de Kant) será objeto de particular atención: “Fiedler defendía que la teoría artística debe abandonar la especulación estética para apoyarse en fundamentos que le proporciona la contemplación del arte. De ese modo, el conocimiento artístico no se funda en el conocimiento de lo bello, como dicta la teoría clásica, ni en juicios de agrado y desagrado, como sostienen los psicologistas. Proponía, en consecuencia, separar la estética -capaz de autoalimentarse de sus propias reflexiones, sin recurrir a las obras de arte- de la teoría del arte -capaz de estudiar unos objetos cuya estructura formal tiene finalidad, puesto que es el resultado de una actividad del espíritu, el fruto de una acción intencionada; objetos artísticos, por tanto, esencialmente distintos de cualquier ente natural”.
9. Dos de las páginas del capítulo I. A la izquierda: Edificio de viviendas y locales comerciales. Onda, Castellón, 2001.
Como colofón de lo expuesto en la primera parte del ensayo y preámbulo para la segunda, Piñón precisará: “… la abstracción representa un modo específico de afrontar la obra que se relaciona con una idea precisa de arte, esencialmente visual, de naturaleza constructiva y formal, que se funda en procesos de creación y experiencia caracterizados por una subjetividad trascendental”.
En el segundo capítulo del libro, como ya había anunciado, Piñón trató de esbozar un análisis de algunos tópicos ampliamente generalizados a propósito de la abstracción en la arquitectura moderna que han conducido a otros tantos equívocos. Sin ánimo de desarrollarlos aquí, tales equívocos son expuestos de la siguiente manera:
10. Primera página del capítulo II del libro. A la izquierda: Edificio Torre Barcelona. Barcelona, 2001. Fachada.
“Se oye y se lee, a menudo, que en sus primeros tiempos la arquitectura moderna estuvo influida directamente por la pintura de esos mismos años”, creencia que se manifiesta entre “aquéllos que consideran que el empeño de los arquitectos modernos en usar el paralelepípedo es una asunción tardía de un cubismo congénito, o que la casa de ladrillo de Mies van der Rohe debe su notoriedad a su similitud con los dibujos de Mondrian”. Y luego añade: “Únicamente si se parte de una imperdonable confusión entre lo visual y lo óptico se pueden sostener hoy ese tipo de creencias”.
“Quienes creen en esa dependencia perpetua de la arquitectura respecto de la pintura de vanguardia -más allá de reconocer que los conceptos esenciales de la concepción moderna fueron abordados por la pintura unos años antes, como es natural- tienden a pensar que la abstracción es simplemente un estilo más, caracterizado por la obstinación con que en él se repiten clisés figurativos orientados hacia lo frío e impersonal”.
“…otro equívoco que tiene un fuerte arraigo en las conciencias, no sé si de todos los arquitectos o únicamente de los que tratan estas cuestiones, a saber: que lo abstracto se opone a lo visual, debido a la naturaleza esencialmente intelectual y racional de aquello frente al carácter estrictamente sensitivo de esto. La razón de dicho malentendido se halla en la indisposición esencial para conocer el fundamento de la modernidad de quienes se aferran -aunque, en muchos casos, sin clara conciencia de ello- a una idea clasicista del arte como sistema de formas, trascendente y arquetípico, orientado a constituir expresión sensible de lo absoluto. La generalización del sentido banal de racionalismo, referido al uso de la razón -incluso en dominios en los que es claramente incompetente- contribuye a fomentar y extender la patología que comento”.
“Cuando se objeta a la abstracción su matriz estrictamente intelectual y se aboga por doctrinas más amables para el ojo, se está rebajando la dimensión intelectiva de la mirada, su capacidad para generar y reconocer forma, fenómeno explicable acaso como consecuencia de una reducción análoga de lo visual a lo óptico, de lo estético a lo sensitivo. No hace falta recurrir de nuevo a Kant para reconocer el carácter complejo del funcionamiento de la visión en el juicio estético: el ojo actúa como instrumento a la vez identificador y reflexivo; el juicio se realiza en connivencia con la imaginación y el entendimiento; en modo alguno corresponde al ojo una actividad subalterna o transitiva en la síntesis que el juicio supone”.
11. Dos de las páginas del capítulo II. A la izquierda: Edificio Torre Barcelona. Barcelona, 2001. Planta.
Piñón cierra el texto con la siguiente conclusión esclarecedora de su postura ante la arquitectura, que a la vez nos servirá a nosotros para cerrar esta nota: “…la abstracción es el principio formativo y, a la vez, el atributo visual específico de la modernidad artística. En arquitectura, práctica en la que la materialidad de los elementos constituye un vínculo obligado con la realidad física, la abstracción se ha mostrado y se muestra como la perspectiva más fecunda en la creación durante el último siglo. Probablemente, la arquitectura que asume la abstracción como principio básico de la propia naturaleza de sus productos no está llamada a provocar alborozos en ese público abúlico y ansioso a la vez; que colma con su presencia a la arquitectura-espectáculo de la que tanto se habla, buque insignia de un mundo cada vez más próximo a convertirse en un gran parque temático, tan indiferente en sus valores como en su apariencia. En cambio, no dudo que continuará inspirando a los arquitectos que ven en la tendencia a lo universal la condición de la subjetividad intrínseca con que afrontan la concepción; a aquéllos que se orientan más hacia el juicio que hacia el afecto; a los que persiguen más la forma que la imagen; que apuestan por lo visual frente a lo razonable, que se empeñan en la construcción, no en la mímesis, que, en definitiva, frente a la novedad, persiguen la consistencia”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Encabezado, 3, 6, 7, 8, 9, 10 y 11. Helio Piñón Pallarés. Arte abstracto y Arquitectura moderna. Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo, 2004.
1957• Se urbaniza un área de 200.000 metros cuadrados para crear «Cumbres de Curumo», proyectada como una urbanización modelo, programando en ella 650 parcelas para viviendas y 112 para edificios multifamiliares, complementada con un templo católico, cinco colegios, cinco parques, un polideportivo y un centro comercial. Los edificios de esta urbanización, concebida como zona netamente residencial, no superan los cinco pisos. Limita por el norte con Colinas de Santa Mónica (Municipio Libertador) y Colinas de Bello Monte (Municipio Baruta); por el este con Los Campitos Municipio Baruta); y por el oeste con Santa Mónica y la zona militar de Fuerte Tiuna ambas del Municipio Libertador.
El Premio Internacional de Arquitectura del Paisaje Cornelia Hahn Oberlander, de carácter bienal, se creó para fomentar la visibilidad, la comprensión, la apreciación y el diálogo en torno a la arquitectura del paisaje. El Premio Oberlander se creó en 2014, y el galardonado más reciente fue el arquitecto paisajista Kongjian Yu, pionero del concepto de «Ciudad Esponja». Este año, la Fundación del Paisaje Cultural (TCLF) anunció que el arquitecto paisajista Mario Schjetnan, con sede en la Ciudad de México, y su firma Grupo de Diseño Urbano (GDU) son los ganadores del Premio Oberlander 2025. Según la TCLF, Schjetnan pertenece a una generación de arquitectos paisajistas, arquitectos y urbanistas que se dieron cuenta de los impactos ambientales del desarrollo urbano y sus consecuencias para la vida, el planeta y sus habitantes. Él y el equipo del GDU son los primeros latinoamericanos en recibir el Premio Oberlander.
Festival de Jardines Cornerstone, Sonoma, California.Festival de Jardines Cornerstone, Sonoma, California.
Mario Schjetnan, fundador del Grupo de Diseño Urbano (GDU), se graduó de arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, 1968) y obtuvo una maestría en Arquitectura del Paisaje en la Universidad de California, Berkeley (1970). En 1977, fundó GDU junto con el arquitecto José Luis Pérez, y se unieron a sus respectivas esposas, Irma Schjetnan y Letty Pérez. Desde entonces, el despacho ha trabajado extensamente en México, Latinoamérica, Oriente Medio, China y Estados Unidos, desarrollando proyectos de arquitectura del paisaje, urbanismo y arquitectura. Casi la mitad de su trabajo se centra en parques, junto con desarrollos residenciales, sitios postindustriales, museos y otros proyectos.
Jardín Natural del Parque Bicentenario, Ciudad de México, México.
Reconocido por impulsar el diseño urbano basado en la conciencia ambiental, la memoria cultural y la calidad de vida, Schjetnan ha promovido una nueva relación ética y estética con el medio ambiente. Al definir la filosofía de GDU, enfatizó que «el paisaje es en realidad una cuestión de cultura» y que cada proyecto es «específico del sitio». Para él, «si se quiere desarrollar un sitio o una nueva área, hay que empezar con un parque». Al reflexionar sobre su trayectoria, afirma que su objetivo principal es «mejorar la habitabilidad en las zonas más pobres de México y Latinoamérica para lograr justicia social y equidad urbana, así como en las zonas más ricas». Sostiene que existe un «derecho humano al espacio abierto».
Parque Union Point, Oakland, California.
La obra de Mario Schjetnan se nutre de una amplia gama de influencias, incluyendo a los arquitectos modernistas mexicanos Luis Barragán, Max Cetto y Mario Pani; los arquitectos paisajistas Roberto Burle Marx y Lawrence Halprin; y artistas y escritores como Diego Rivera, José Clemente Orozco, Juan O’Gorman, Carlos Fuentes y Octavio Paz. Con raíces en la herencia prehispánica de México, sus diseños integran valores culturales y ecológicos. Antes de fundar GDU, Schjetnan se desempeñó como el primer jefe de diseño urbano y de vivienda en el INFONAVIT (1972-1977), donde supervisó proyectos en 110 ciudades de todo México, produciendo aproximadamente 100,000 viviendas, incluyendo 5,000 en la Ciudad de México. El portafolio de su firma incluye obras emblemáticas como el Parque Chapultepec, el Parque Ecológico Xochimilco y el Parque Ecoarqueológico Copalita, además de grandes parques urbanos creados en sitios industriales recuperados, como el Parque La Mexicana y el Parque Bicentenario en la Ciudad de México.
Parque Ecológico Xochimilco, Ciudad de México, México, 2025.Parque Ecológico Xochimilco, Ciudad de México, México, 2025.
Schjetnan y el Grupo de Diseño Urbano fueron seleccionados entre más de 300 nominaciones en todo el mundo por un jurado internacional de siete miembros, compuesto por destacados arquitectos paisajistas, urbanistas, arquitectos y académicos. El Premio Internacional de Arquitectura del Paisaje Cornelia Hahn Oberlander reconoce a profesionales con un talento excepcional, creatividad, valentía y visión, con una importante obra arquitectónica que ejemplifica el arte de la arquitectura del paisaje. Charles A. Birnbaum, presidente de la Fundación del Paisaje Cultural, destacó el firme compromiso de Schjetnan con el derecho humano al espacio abierto y su integración de los valores culturales en el diseño como requisitos fundamentales para la creación de un entorno construido equitativo para todos. El Premio Oberlander, de carácter bienal, incluye un premio de 100.000 dólares y dos años de actividades de participación pública centradas en la obra del galardonado y en el campo más amplio de la arquitectura del paisaje.
Bosque y Parque de Chapultepec, Ciudad de México, México.
En una época de rápido desarrollo de las megaciudades y homogeneización cultural, el Grupo de Diseño Urbano (GDU), fundado y dirigido por Mario Schjetnan, es una voz sólida en defensa del compromiso social y la justicia ambiental, en sintonía con el arte de la arquitectura paisajística. Su trabajo conecta lo ético con lo estético, abogando por el acceso a la naturaleza en la ciudad como un derecho humano fundamental. La obra construida de GDU genera un impacto tangible y un modelo para la creación de paisajes públicos como infraestructura esencial en un mundo en rápida urbanización, donde habita más de la mitad de la población mundial. — Mención del Jurado del Premio Oberlander
Parque La Mexicana, Ciudad de México, México, 2025.
El equipo actual de GDU incluye: Mario Schjetnan (Socio Fundador y Director), Ana Schjetnan (Socia), Manuel Peniche (Asociado Senior), Marco A. González (Asociado Senior), Carlos Rascón (Asociado), José Luis Gómez Hidalgo, Héctor González, María de Jesús Tapia, Jimena Camacho, Estefanía Reyes, Brenda Arellano, Fernanda García, Carmen Rodríguez, Ana Campos, Andrea Ramírez, Fernanda Gómez, Ulises Victores, David Aizenman, Rubén Gómez, Gustavo Rojas (Asociado Externo), Rodrigo Hernández (Asociado Externo), Daniel Ramírez (Asociado Externo), Fabián Tron (Asociado Externo) e Ingrid Schjetnan (Asociada Externa).
Mario Schjetnan (extremo derecho) y personal del Grupo de Diseño Urbano, Ciudad de México, México, 2025.
Otros reconocimientos internacionales recientes en arquitectura y diseño reflejan un énfasis creciente en el compromiso social y la reflexión cultural. Los Premios Créateurs Design Awards (CDA) anunciaron a Xu Tiantian, fundador y arquitecto principal de DnA_Design and Architecture, como el ganador de la edición 2026 de Le Prix Charlotte Perriand, que honra a los arquitectos cuyo trabajo encarna la innovación, la responsabilidad social y un profundo compromiso con la comunidad y el lugar. La artista holandesa Madelon Vriesendorp, cofundadora de la Oficina de Arquitectura Metropolitana (OMA), fue nombrada ganadora de la Medalla Soane 2025, convirtiéndose en la primera artista femenina con sede en el Reino Unido en recibir el premio desde su lanzamiento en 2017. Mientras tanto, la Trienal de Arquitectura de Lisboa seleccionó a la firma india ReSa Architects como ganadora de la quinta edición del Premio Début, honrando su enfoque colectivo y socialmente orientado a la práctica espacial, que ve la arquitectura como un proceso de reescritura de las relaciones sociales y corporales.
El IDEC en sus 50 años. Una celebración para un nuevo aliento
Dra. Arq. Beatriz Hernández Santana
Directora de la Revista Tecnología y Construcción
Resulta una ocasión significativa y un privilegio celebrar los 50 años del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción -IDEC-, adscrito a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, institución de investigación y posgrado con una importante trayectoria en innovación y desarrollo de propuestas constructivas y reconocido impacto formando profesionales y académicos en campos de la arquitectura y la ingeniería.
Partiendo del paradigma de los sistemas constructivos que establecieron los maestros fundadores Henrique Hernández (1930-2009), Alfredo Cilento (1936) y Carlos “Papi” Becerra (1933-2014), junto a otros profesionales exitosos, en estas cinco décadas –remando en el camino novedoso de la experimentación y la investigación en arquitectura– bajo el paradigma de la sostenibilidad se ha evolucionado hasta llegar hoy a la irrupción de la inteligencia artificial (IA) con la certeza de que la concurrencia de todas estas ideas no hubiera podido germinar en un “hogar” distinto a esa Facultad de Arquitectura y Urbanismo que desde 1970 dio muestras de concretar novedades (1) de una Universidad con más de trescientos años de vida, como es nuestra casa, la Universidad Central de Venezuela.
El Dr. Alberto Lovera, fundador de esta revista y su primer director, tiene a su cargo la Presentación de este Vol. 37-II.
Hace diez años tuve el privilegio de escribir la Presentación del volumen 31-I de Tecnología y Construcción, cuando el IDEC cumplía 40 años. Ya entonces el Instituto confrontaba la necesidad de abocarse a investigaciones sobre la eficiencia energética y la racionalidad en el uso de los materiales de construcción y con ello reviví una alegoría que leí en un texto de Mircea Eliade, que invita a fantasear sobre cómo nuestro mundo arquitectónico, tecnológico o tecno-social en su aplicación y desde el campo reflexivo del entorno ambiental se debate frente a las viejas estructuras de la modernidad, luchando frente al vital monstruo cultural que genera la dinámica social en sus diferentes momentos históricos: “Luciano de Samosata cuenta en sus Historias Verdaderas que un monstruo marino se tragó un navío entero con su tripulación. Los hombres encendieron un gran fuego que mató al monstruo, y para salir de él le abrieron el hocico con pértigas” (2). Es así como podemos interpretar que “la entrada en el vientre del monstruo significa la reintegración de un estado preformal o embrionario (…), las tinieblas que reinan en el interior del monstruo corresponden a la noche, al caos que reina antes de la creación” (3)
Para aquel momento de hace 10 años, la necesidad del desarrollo sostenible en el ámbito arquitectónico representaba asumir todas sus aristas vitruvianas con miras a guardar un exacto equilibrio entre la tecnología de la construcción y la discusión entre forma, función y racionalidad. En razón de ello, se elaboró una agenda de sostenibilidad de las edificaciones que diseñó líneas estratégicas con el objetivo de simplificar temas esenciales de las investigaciones de desarrollo sostenible centrado en componentes, sistemas e innovaciones tecnológicas, eficiencia energética, reciclaje de materiales, cero desperdicio, transferencia tecnológica y ética en los procesos de diseño.
Ya el camino transitado indicaba que era necesario profundizar en una comprensión integral del hábitat humano-ambiental para mejor entendimiento de sus condiciones bióticas, abióticas, socio-culturales y sostenibles. La arquitectura se abría al reto de lo cualitativo, lo complejo, lo diverso, lo específico; lo local y lo global, lo temporal y lo atemporal.
En el marco de esta celebración aniversaria queremos poner el énfasis en el recorrido y los avances de las investigaciones que asumió el Instituto desde el año 2000 en adelante, profundizando en los temas de sostenibilidad y las nuevas vertientes que se desprenden de esos planteamientos, entre otros, la arquitectura más allá de la sostenibilidad en la era del Antropoceno, la arquitectura regenerativa y la inteligencia artificial (IA).
Entre los artículos aquí contenidos, con la autoría de Hernán Lameda Luna, presentamos “Henrique Hernández Osuna (1930-2009). Arquitecto, empleado público, docente investigador y fundador del IDEC”, amplia investigación sobre uno de los fundadores del Instituto, figura destacada como académico y profesional.
Más adelante Mercedes Marrero, con su trabajo “IDEC auto experimental. Desde una mirada cercana”, explora el instituto de investigación y sus departamentos esenciales, así como las distintas áreas y sus líneas de investigación, el centro de información especializado en tecnología de la construcción y la revista Tecnología y Construcción como órgano de difusión –catalítico– de las investigaciones del IDEC y de los diversos ámbitos con los que se relaciona.
Por su parte, María Elena Hobaica hace un recorrido minucioso para comprender la evolución de la tecnología y la construcción como hecho inseparable de las distintas etapas del desarrollo industrial frente al ambiente y la condición socio ambiental hasta llegar al momento actual. En su artículo “Arquitectura, tecnología y cambio climático: del movimiento moderno a la contemporaneidad. Medio siglo de innovación del IDEC en Venezuela (1974-2025)” pone de relieve el carácter investigativo y experimental del Instituto, con centro en el diseño racional, funcional y con sentido de pertinencia social.
Finalmente, como enlace de la nueva discusión en la complejidad de los temas ambientales y la construcción, el diseño edilicio y las implicaciones urbanas con las discusiones de la agenda 2030, Domingo Acosta, en su artículo sobre “Arquitectura en el Antropoceno: visiones alternativas y disruptivas frente a la crisis ecosocial”, presenta un tema de investigación denso y esencial para las discusiones sobre el rol de la arquitectura en esta etapa del siglo XXI.
A continuación se abre un espacio habitual de nuestra revista con la sección Documentos, donde se presentan textos de revisión o artículos de interés publicados en otros medios y que reproducimos con el permiso correspondiente. En esta ocasión honramos a uno de nuestros fundadores, el Dr. Alfredo Cilento-Sarli, con la reproducción de dos artículos recientes de su autoría, quien alerta con preocupación acerca de la situación ambiental en el entorno urbano y el porvenir edilicio. Ofrecemos así, en primer término:“Ciudades inteligentes y regenerativas”, que corresponde a una ponencia presentada en el Congreso Venezolano de Ingeniería Civil reunido en Caracas en noviembre de 2024, y luego la reproducción de “Cambio climático, crisis humanitaria y ciudades sostenibles y resilientes: el caso de Caracas”, publicado en la revista Tribuna del Investigador de la UCV (año 2023, Vol. 1-2).
Para este número –dada la ocasión aniversaria– incorporamos lo que hemos titulado como “Espacio Aniversario” con reflexiones, historia y celebración del Instituto. Esta sección se inicia con la transcripción de una entrevista –hasta ahora inédita– que en su tiempo realizó el arquitecto Gustavo Flores al maestro y también arquitecto Henrique Hernández, incorporado como testimonio, perfil y talla de su figura.
Luego el Dr. Enrique Alí González Ordosgoitti construye un hilván de preguntas que siguiendo un orden cronológico nutren las posibilidades de ser desarrolladas en textos y reflexiones tanto de los académicos como de los cursantes de los posgrados del IDEC con miras y en la dirección que en este siglo XXI puedan alimentar la conducción del Instituto.
De seguidas, incorporamos el texto presentado para postular al IDEC a la Orden 300 Años UCV –condecoración que le fue otorgada–, síntesis muy apretada de logros alcanzados por el Instituto en diversas etapas de su vida, que a nuestro entender merece registrarse aquí como evidencia de resultados obtenidos y un texto de consulta para interesados.
Otro tema y parte de esta celebración es que ella ha propiciado una serie de actos y visitas a nuestra casa con invitados especiales quienes nos han acompañado con su presencia física y/o en línea. Es un documento especial que presenta nuestro actual director, Argenis Lugo.
Finalmente, no podemos cerrar este editorial sin dejarnos acompañar por el órgano de difusión del IDEC, la revista Tecnología y Construcción en su cuarenta aniversario, para demostrar de forma fehaciente que el IDEC, además de sus líneas de investigación, su programa de postgrado, su Centro de Información y su departamento editorial, ha dejado huella en su personal y los proyectos en los cuales ha participado.
Para el cierre de este número, publicamos las palabras pronunciadas por Víctor Rago, Rector de la Universidad Central de Venezuela en ocasión del conferimiento de la Orden Trescientos Años de la Universidad Central de Venezuela, acto que se realizó en la Sala de Conciertos de esta Universidad, el 24 de abril de 2025. Un texto de lectura obligada que nos describe una universidad que exhibe un lento quiebre de acciones amarradas todavía al siglo XX. El IDEC recibe con gran beneplácito la Orden 300 años UCV que coincide con el momento privilegiado de este aniversario que celebramos junto a la comunidad universitaria.
Por último, solo nos queda invitar a la lectura del contenido que ofrecenos en este volumen 37-II, agradeciendo todo el apoyo recibido por parte de las autoridades universitarias y de su rector Dr. Victor Rago por la confianza en el Instituto y las diversas iniciativas que nos han permitido hacer realidad convenios y recibir invitados internacionalmente reconocidos, como el arquitecto japonés Riken Yamamoto, Premio Pritzker 2024, quien nos visitó el 7 de noviembre del año 2024 y fue recibido en el Aula Magna de la UCV. También nuestro agradecimiento a la Vicerrectora Académica Dra. Fátima Garcés y su equipo de profesionales quienes junto con el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico, su directora Dra. María Rodríguez, y el Lic. Mauricio Sáez, han permanecido siempre atentos a todas las actividades realizadas en este aniversario y ofreciendo apoyo para concretar la presencia de nuestra publicación en los repositorios e índices de revistas científicas más consultados.
También nuestro reconocimiento a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, al Decano Dr. Javier Caricatto y a Marina Fernández, Coordinadora de Extensión, quienes siempre siguen el día a día de la Revista Tecnología y Construcción y, por supuesto, a nuestra casa, el Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción, al apoyo de su comunidad de investigadores y al director profesor Argenis Lugo, consecuente con cada número que se publica y al mismo tiempo artífice-diseñador de las portadas y activo promotor en las redes; así como a todo el equipo de la revista: la Lic. Helena González con su dedicación a la edición de textos, nuestra veterana Rozana Bentos en la diagramación y la Lic. Oriana Silva en las diversas tareas de lectura y diseño de los proyectos de promoción de la revista.
Y no podemos obviar un reconocimiento muy especial a la empresa Collectania, a todo su equipo y en particular a la Sra. Denise Miodownik, quien apoya y cree en la calidad editorial de las investigaciones académicas que visibilizan el esfuerzo de venezolanos trabajando para Venezuela. A ellos nuestro mayor agradecimiento.
Notas
1 FAU-Facultad de Arquitectura y Urbanismo 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta. Caracas, Ediciones FAU/UCV.
2 Eliade, Mircea (1961). Mitos, sueños y misterios. Compañía General Fabril Editora. Buenos Aires, p.267.
3 Hernández, Beatriz (2015). Tecnología y Construcción, Vol. 31-I, p. 5.
Nota
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