ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 161

La aparición en julio de 1993 del nº 1 de De Arquitectura, Revista de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Los Andes (ULA), Mérida, significó, tal y como lo señala en el “Editorial” el decano de dicha facultad para aquel momento, Carlos García Loyacono, la culminación de un importante esfuerzo, en medio de “la grave crisis económica que viene afectando nuestro país, en los últimos años”, por subsanar el cierta medida dicho efecto y a la vez tratar de llenar el vacío que, como se sabe, ha aquejado a las publicaciones periódicas nacionales de manera crónica. También se constituyó en una alternativa para paliar la dificultad creciente “de acceder a las publicaciones foráneas que sobre la arquitectura y áreas afines, (que) se podían adquirir antes a precios razonables desde el exterior”.

Se ofrecía De Arquitectura, entonces, como plataforma para permitir que los diferentes centros de enseñanza de arquitectura del país y sus integrantes tuviesen la oportunidad de dar salida a su producción intelectual, sin especificar que se tratara de una revista arbitrada más allá de que su financiamiento viniera del Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico de la ULA.

Más de treinta años de creada tenía para entonces la Escuela de Arquitectura de la ULA (1961, adscrita inicialmente a la Facultad de Ingeniería) y veintitrés la Facultad (inicios de 1970) sin haber podido aún contar con un medio de difusión de estas características. Relata el decano García Layacono que el reto de contar con una revista había sido enfrentado sin éxito por sus predecesores y que el mismo siempre encontró en el camino “infinidad de obstáculos. Algunos producto del conformismo, la indiferencia y la apatía o el temor natural de incursionar en la difícil tarea de escribir y publicar las ideas y opiniones que se puedan tener sobre la ciencia y el arte de la arquitectura. Otros, por no encontrar las condiciones y el apoyo necesario para lograr plasmar esas ideas y opiniones en una publicación propia”.

La aparición de la revista tuvo mucho que ver con el empeño puesto por el profesor Luis Christian Páez Rivadeneira “quien heredó de su padre el gusto por estas tareas de escribir, y de los profesores de nuestra Facultad que lo acompañaron en este magno empeño…” apuntará el decano García Layacono, volviendo a asomar tácitamente cómo en la formación de arquitectos “el escribir” se encontraba (y encontró) durante mucho tiempo en un segundo plano.

Páez Rivadeneira, profesor del Departamento de Historia de la Facultad de Arquitectura de la ULA, quien figuró primer director de De Arquitectura, había publicado en 1992, dentro de la Colección El libro menor (nº 183) de la Academia Nacional de la Historia, La Plaza Mayor de Mérida. Historia de un tema urbano, fruto de su labor investigativa. Estuvo acompañado dentro del Consejo de Redacción de la revista por los profesores Meudy Parma (Departamento de Expresión), Luis Jugo (Departamento de Composición) y Carlos Rubio (Departamento de Tecnología), lográndose así un deseable equilibrio entre todas las instancias que formaban parte de la entonces Facultad de Arquitectura (FA), hoy Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD).

Sin grandes pretensiones en cuanto a su diseño gráfico y en el formato clásico tamaño carta, las 80 páginas que contiene el nº 1 de De Arquitectura, dieron cabida a 10 artículos y una sección dedicada a “Noticias, Reseñas, Obras y Libros”. Allí se pueden consultar temas tan diversos como: “El rol de la historia en el ordenamiento y diseño de las ciudades venezolanas” de Mirian Salas (profesora del Departamento de Historia de la FA ULA); “Arte y Arquitectura en Mérida entre los siglos XIX y XX” (parte de un trabajo más amplio dedicado al estudio de la cultura artística de Mérida) de Christian Páez Rivadeneira; “Análisis del comportamiento estructural de las técnicas constructivas artesanales” de Carlos Rubio; “Tecnología apropiada en el ámbito de la arquitectura de un lugar” (Trabajo presentado en la XIV Conferencia Latinoamericana de Escuelas y Facultades de Arquitectura -CLEFA- , La Paz, 1991) de Beatriz Hidalgo (Profesora del Centro de Investigaciones de la Vivienda de la FA ULA); “Ciudad, Arquitectura y Ambiente” (relacionado con la participación en dos eventos internacionales realizados en España e Italia en 1992) de Gerardo Luengo Federico (profesor del Departamento de Composición de la FA ULA); “Integralidad en el nuevo enfoque de la cuestión patrimonial” (ponencia enviada al I Encuentro de Investigación sobre el Patrimonio, Arquitectura y Ciudad, Mérida, julio 1992) de Bernardo Moncada Cárdenas (profesor del Departamento de Historia de la FA ULA); “Juan de Milla, el ingeniero olvidado” (extracto de las palabras pronunciadas en el Centro de Ingenieros de Mérida el 28-10-1992 con motivo de la celebración del Día del Ingeniero) de Rosendo Camargo Mora (profesor del Departamento de Estructuras de la Facultad de Ingeniería ULA); y “Ciudad Educativa, Sociedad y Facultades de Arquitectura” (artículo derivado de la ponencia presentada en la XIV CLEFA, La Paz, 1991) de Luis Jugo Burguera. Se sumaron a ellos los textos elaborados por dos profesores de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV: “Para una autocrítica de la arquitectura” de Manuel López (ponencia enviada al I Encuentro de Investigación sobre el Patrimonio, Arquitectura y Ciudad, Mérida, julio 1992) y “Permanencias y transformaciones en la Arquitectura venezolana contemporánea” de Martín Padrón (ponencia enviada al I Encuentro de Investigación sobre el Patrimonio, Arquitectura y Ciudad, Mérida, julio 1992), señal inequívoca del espíritu de apertura e inclusión con el que De Arquitectura se estrenaba.

Cabe destacar de “Reseñas, Noticas, Obras y Libros” las notas dedicadas a “El video instruccional en arquitectura”, a los libros Breve historia de los jardines en Venezuela (1990) de Leszek Zawisza, La opción estratégica de la planificación urbana en Venezuela (1991) de Juan de Dios Salas, Arquitectura y contemporaneidad (1992) de Miriam Salas y el ya señalado de Páez Rivadeneira.

Sin embargo, son las reseñas “Un aporte significativo al paisajismo en la Facultad. Proyecto de Arq. Paisajista del Mercado Mayorista Agropecuario Sur del Lago” firmado por Luis Jugo Burguera y, muy particularmente, la titulada “Nueva sede para arquitectura”  realizada por Guido Moreno, dedicada al proyecto de la que luego de convertiría en la nueva sede de la Facultad de Arquitectura ubicada en el núcleo La Hechicera, las que ofrecen la oportunidad de mostrar parte de la actividad que se desarrollaba en los Talleres de Composición de entonces.

Así, con relación al nueva sede de la FA ULA se nos informa que “el proyecto que se ejecuta es el producto del esfuerzo de un grupo de profesores de los Talleres de Composición Arquitectónica que hicieron posible la realización de un concurso entre los estudiantes del último año de la carrera” el año 1988, bajo la gestión del decano Carlos García, donde se entregaron 23 trabajos seleccionándose y premiándose los 3 mejores. El que obtuvo  el primer lugar, realizado por el bachiller Rafael De Armas, recibió “el honor de convertirse en la obra que hoy se ejecuta”, caso diríamos que inédito en los anales de la arquitectura nacional, en primer lugar por provenir de un concurso, en segundo lugar porque éste fuera dirigido a estudiantes y en tercer lugar porque se construyó. También es aleccionador el hecho de que el ganador una vez graduado fuera contratado por un año para completar la totalidad del proyecto (entregado en septiembre de 1989 bajo la asesoría de profesores de la FA) y porque se ejecutase una vez entregada por el decano Carlos García toda la documentación proyectual completa al Dr. Luis Penzini Fleury, por entonces ministro del Ministerio de Desarrollo Urbano (MINDUR). La obra, prevista a ser realizada por etapas, se inició en febrero de 1992 con apoyo de la Unidad de Consultoría Externa y Proyectos (UCEP) de la FA ULA y ya para marzo de 1993 de habían ejecutado 6.000 m2 correspondientes al bloque de docencia el cual se puso en funcionamiento para el segundo semestre ese mismo año. Para finales de 1994 la segunda etapa ya estaba concluida y para 1996 estaba terminado gran parte del conjunto producto de un verdadero trabajo en equipo, lo cual permitió que la la FA ese mismo año se mudase a un solo sitio acorde a sus necesidades, superándose años de dispersión en diversas sedes que anteriormente debió ocupar. Con relación al tema central que hoy nos ocupa, pese al importante esfuerzo que significó dar salida por primera vez a De Arquitectura, tal circunstancia no superó como noticia el ámbito local y lo más importante: la revista no pasó del primer número. Al menos ese ha sido el resultado de nuestra infructuosa búsqueda por encontrar rastros de ejemplares posteriores (más allá de otra portada cuya procedencia y fecha no hemos podido ubicar con precisión), por lo que mucho agradeceríamos nos aclarara alguno de nuestros lectores si estamos en lo correcto. Se sumaría así esta iniciativa a otras tantas donde la sempiterna crisis económica y de recursos que acompaña la permanencia de publicaciones periódicas sobre arquitectura en nuestro país, las termina sepultando.

ACA

TAL DÍA COMO HOY…

… el 19 de mayo de 1935, Pio XI canonizó a Tomás Moro (1478-1535)

Tomás Moro, quien, tal y como se recoge en su biografía, fue un pensador, teólogo, político, humanista y escritor inglés, y además poeta, traductor, lord canciller de Enrique VIII, profesor de leyes, juez de negocios civiles y abogado, fue enjuiciado en 1535 por orden del rey Enrique VIII, acusado de alta traición por no prestar el juramento antipapista frente al surgimiento de la Iglesia Anglicana, oponerse al divorcio con la reina Catalina de Aragón y no aceptar el Acta de Supremacía, que declaraba al rey como cabeza de esta nueva Iglesia. Fue declarado culpable y recibió condena de muerte. Permaneció en prisión en la Torre de Londres hasta ser decapitado el 6 de julio de ese mismo año.

En 1886 junto con otros 53 mártires, entre ellos su amigo y confidente el Obispo Juan Fisher, será beatificado por León XIII, y también junto con él canonizado el 19 de mayo de 1935, con ocasión del IV centenario de su martirio, por Pío XI. Posteriormente, será declarado patrón de los políticos por San Juan Pablo II el 31 de octubre del año 2000. Su festividad se celebra el 22 de junio para hacerla coincidir con la de John Fischer, ejecutado en día tal.

Moro, como se sabe, pasó a la posteridad por haber publicado en 1516 Utopía, cuyo título original en latín era Verdadero libro de oro, no menos saludable que festivo, sobre la óptima República y la nueva Isla de Utopía. Impresionado por las narraciones extraordinarias de Américo Vespucio sobre la isla de Fernando de Noronha, que fue avistada por los europeos en 1503, Moro consideró que en esa misma isla se podría construir una civilización perfecta.

Para Moro, la utopía era una sociedad comunal, racionalmente organizada, donde las casas y los bienes serían propiedad colectiva y no individual, y las personas pasarían su tiempo libre en la lectura y en el arte, pues no serían enviadas a la guerra, excepto en situaciones extremas; por lo tanto, esta sociedad viviría en paz, felicidad, justicia y en plena armonía de intereses.

En este sentido, la Utopía también guarda, dentro de su formulación idealista, un fuerte mensaje de contenido crítico hacia los regímenes que gobernaban en Europa durante su época.

Moro, por tanto, crea el término Utopía, de importantes repercusiones políticas y también arquitectónicas y urbanísticas a través del tiempo, a partir de los vocablos griegos οὐ (ou), que significa ‘no’, y τόπος (tópos), que traduce ‘lugar’, es decir: ‘lugar que no existe’.

Hoy en día Utopía se denomina a la idea, ideación o representación de una civilización ideal, fantástica, imaginaria e irrealizable, paralela o alternativa al mundo actual.

El término utopía también puede designar aquel proyecto o doctrina que se considera idóneo, pero inviable o de difícil puesta en práctica: “utopía comunista”, “utopía anarquista”.

En este sentido, como utopía también se puede considerar un modo optimista de concebir cómo nos gustaría que fuera el mundo y las cosas: “Sé que es una utopía la manera en que propongo que funcione el país”.

Debido a su importante carga idealista, la utopía ofrece el suelo para formular y diseñar sistemas de vida en sociedad alternativos, más justos, coherentes y éticos, por ello, se ha hecho extensiva a distintas áreas de la vida humana, y se habla de utopías económicas, políticas, sociales, religiosas, educativas, urbanísticas, arquitectónicas, tecnológicas, y ecologistas o ambientalistas.

El libro de filosofía más importante por su contenido utópico es La República de Platón, donde éste formula su pensamiento político y sus ideas en torno a cómo debería funcionar una sociedad para alcanzar la perfección.

Sin pretender para nada agotar las múltiples oportunidades que ofrece abrir un debate actual sobre la vigencia de Utopía y sus repercusiones, tema ampliamente documentado desde diferentes perspectivas en publicaciones que se editaron al cumplirse los 500 años de su aparición (2016), tomaremos, para cerrar esta remembranza de su autor el resumen del artículo escrito por Didier Souiller en 2008 para la Revista de Filología Románica, titulado “Ciudades ideales: de la Utopía de Tomás Moro a la Ciudad del Sol de Campanella”: “En el siglo XVI, en tanto que existe un pensamiento urbanístico, se manifiesta por medio de la imaginación artística y de la arquitectura de edificios urbanos y palaciegos. En el presente artículo se trata de cuatro libros que pertenecen a un largo siglo XVI: la Utopía de Tomás Moro, el Gargantua de Rabelais, la Città del Sole de Tomaso Campanella y The New Atlantis de Francis Bacon. Con Rabelais y Bacon tenemos dos ejemplos extremos de ciudades ideales cuando ambas se reducen, sea a un castillo feliz y autónomo, sea a una enciclopedia. Pero los rasgos fundamentales de la ciudad ideal aparecen en las cuatro obras: aislamiento respecto del resto del mundo, división entre la ciudad y el campo, simbolismo general de la arquitectura. La ciudad que ofrece una protección completa, con educación y sustento, aparece como una verdadera ciudad-madre. La geometría y el simbolismo de la construcción de la ciudad ideal demuestran a la vez el anhelo de apoderarse del mundo y la relación entre arquitectura e ideología. Por fin, la utopía anuncia la dictadura ideológica, los estados totalitarios del siglo XX y el gulag”.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Cómo hacer una tesis (de arquitectura)

Lineamientos teóricos para la elaboración de un trabajo de tesis del taller de diseño en arquitectura

Flavio Bevilacqua

Editorial Diseño

2019

Nota de los editores

El presente texto persigue el propósito de arrojar luz sobre la organización de la tesis final de la carrera en arquitectura consistente en la elaboración de una propuesta de carácter proyectual.

La tarea que el estudiante lleva a cabo en las aulas o talleres de la universidad, es una operación o proceso que se enfoca en conseguir un proyecto.

Buena parte de la tarea docente de un taller de diseño proyectual consiste en crear las condiciones para reflexionar sobre las acciones llevadas a cabo por el estudiante durante toda la operación de diseño, como así también, sobre el producto final. El objetivo de este ensayo, entonces, es el de exponer un modelo que sirva al estudiante, y a los docentes, para organizar la tesis final de la carrera de arquitectura: se trata de un proyecto del proyecto. Se espera que este proyecto del proyecto sirva de guía para la realización de la tesis, y de zona de encuentro que promueva la relación entre los distintos actores implicados en la discusión del trabajo en curso.

ACA

1946• Colegio Monseñor Castro y Casa Madre de las Siervas del Santísimo Sacramento

Colegio Monseñor Castro

1946•  Se concluye la construcción del Colegio Monseñor Castro y la Casa Madre de las Siervas del Santísimo Sacramento, ubicados en la Av. Sur 2, entre las esquinas Hospital a Cárcel, Parroquia Santa Rosalía, Caracas, proyectadas por Erasmo Calvani (1915-1997) (arquitecto, Escuela Superior de Arquitectura San Lucas, Bélgica) y Juan Capdevila Elías (1910-2013) (arquitecto, Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona).
Estos arquitectos, cuya asociación se dio entre los años 1945 y 1963, produjeron, entre otras obras: la Fábrica de la Tabacalera Nacional en Maracay; la Fábrica de Cerámica de Venezuela; la Sede del Colegio San Ignacio de Loyola en Caracas; el Colegio y Capilla de la Consolación; para la misma congregación de religiosas, la Capilla Santa Elena de las Siervas del Santísimo Sacramento en la urbanización Los Chorros; la Catedral de San Felipe, estado Yaracuy; y el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto en Guanare, estado Portuguesa.

HVH

1949• Grupo Escolar Municipal «Juan Landaeta»

Escuela Municipal Juan Landaeta

1949•  El arquitecto Heriberto González Méndez (1906-1992), director de la Oficina de Arquitectura del Ministerios de Educación (creada en 1947 por la Junta Revolucionaria de Gobierno), proyecta conjuntamente con los arquitectos Marcelo Crispo de Signoribus (reválida FAU UCV, promoción 12B / 1962) y Antonio Lombardini, el Grupo Escolar «Juan Landaeta», ubicado en La Charneca.
Esta nueva edificación escolar de tres niveles cuenta con laboratorios, auditorio, comedor y residencia para el director
Los arquitectos Crispo y Lombardini también diseñaron para esta misma oficina del Ministerio de Educación el Grupo Escolar «Gran Colombia», ubicado en la urbanización Prado de María, Distrito Federal.

HVH

1970• Teatro de Bellas Artes de Maracaibo

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1970•  Con el apoyo económico de la sociedad civil y los gobiernos nacional y regional se concluye e inaugura el 17 de noviembre de 1970 el Teatro de Bellas Artes, ubicado en la Avenida 3F, No. 67-217, Sector Bellas Artes, Maracaibo, estado Zulia, proyectado por los arquitectos Humberto Vera Barrios (1928-2011) (FAU/UCV, promoción 4/1955) y Tubal Faría González (1924-2011) (Escuela de Arquitectura – Facultad de Ingeniería – UCV, promoción 2/ 1951)
Los arquitectos proyectaron el edificio con un auditorio de excelente acústica, iluminación y sonido, con platea y balcón para 614 espectadores, seis camerinos y una sala de arte y ensayos. Se ingresa a la sala a través de unas espectaculares puertas diseñadas por Lía Bermúdez para encontrarse uno frente a un hermoso telón goajiro del artista wayúu Luis Montiel (1914-1998).
Para la inauguración se realizó con un concierto de Gala de la Orquesta Sinfónica de Maracaibo, dirigida por el Maestro Pedro Antonio Ríos Reyna, actuando como solista la pianista Judith Jaimes.
El Teatro de Bellas Artes es la sede de la Orquesta Sinfónica de Maracaibo (OSM) y de las compañías de teatro Titilar, Niño Azul y Teatro Acción.
Como el importante espacio cultural de la capital zuliana ha ofrecido una gran variedad de actividades culturales de excelencia y calidad, entre ellas exposiciones, teatro, ópera, zarzuela, ballet, danza, festivales, conciertos de música clásica y contemporánea, recitales, cine, talleres de creatividad infantil, conferencias, seminarios y encuentros de diferente índole.

Nota: En la segunda foto los arquitectos Humberto Vera Barrios (1928-2011) y Tubal Faría González (1924-2011) frente a su proyecto construido, el Teatro Bellas Artes, Maracaibo, estado Zulia. (Foto James B. Stanley. Colección familia Vera Marín).

En la tercera foto Telón guajiro, obra del artista wayúu Luis Montiel Jarariyuu (1914-1998)

HVH

 

Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.