ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 460

Cuando el reconocido arquitecto venezolano Jorge Castillo Blanco (Maracaibo,1933-Caracas, 2022) presentó la casa que diseñara para el cantante, músico, compositor, poeta, publicista, productor de televisión y asesor político José Enrique (Chelique) Sarabia Rodríguez (La Asunción,1940-Lechería, 2022), en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura (La arquitectura del lugar) en 1987, acompañó la información gráfica y planimétrica consignada con una memoria descriptiva que comenzaba así: “Hace 12 años cuando Chelique me llamó para que le proyectara su casa o su ilusión de casa, el planteamiento se refirió a producir un objeto-casa en donde además de que todo ‘funcione’ desde el punto de vista pragmático, la arquitectura tuviera un ‘significado’”.

1. Poster (izquierda) y portada del catálogo (derecha) de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar (1987).

Del párrafo que hemos transcrito se derivan varios datos que vale la pena considerar en la aproximación que pretendemos hacer a esta singular vivienda, ubicada en la urbanización La Lagunita, El Hatillo, Caracas. El primero es el que nos orienta acerca de la fecha aproximada en que se realizó el proyecto: 1975 (doce años antes de la realización de la Bienal de 1987), habiendo finalizado su construcción en 1981 dentro del lapso de recepción de propuestas para el evento. El segundo tiene que ver con la relación arquitecto-cliente que se traduce en la “ilusión” que el segundo pudo haberle manifestado al primero con relación a lo que podría ser su vivienda, lo cual derivaría en la posibilidad de realizar con entera libertad una obra no convencional o, en otras palabras, un “objeto-casa” que funcionase y que además debería tener un “significado”.

Continúa Castillo insistiendo en asuntos que, en lo que concierne al acto de proyectar una vivienda, llaman la atención y que permiten utilizar esta casa como claro ejemplo de una actitud que su arquitecto profesaba con absoluta convicción: “Aquí ya no es un problema de ‘Forma y función’, sino la arquitectura como un fenómeno creativo”, expondrá en el texto que venimos repasando.

2. Dibujo de Jorge Castillo que refirma la idea de que la casa está concebida como un objeto que trasciende el «mito» de que la forma sigue a la función. También recoge la fecha de terminación de la obra.

De allí que nos encontremos con que la llamativa y poderosa volumetría que finalmente adoptaría la obra (recogida en la foto que ilustra nuestra postal del día de hoy), caracterizada por presentarse como un prisma truncado a 45º que ofrece en sus dos caras triangulares los elementos que mejor la identifican, provenga de un momento en el que Castillo se interesó por estudiar dicha forma “viendo su fuerza desde el punto de vista ‘visual-espiritual’”.

La declaración que a continuación lanza el arquitecto de que “LA ARQUITECTURA NACE DEL SIGNO”, remite directamente a sus preocupaciones por la Semiótica de las formas recogidas en un manuscrito titulado “A propósito del hacer arquitectura”, elaborado en 1986 luego de su participación en la exposición “Los signos habitables” (montada en la Galería de Arte Nacional en 1984), que nos facilitara su hijo el también arquitecto Juan Carlos Castillo Lagrange. Entre otras cosas allí Castillo menciona:

“LA ARQUITECTURA se ha inventado para reunir y mantener reunidos a las criaturas humanas. Solamente una lectura del signo puede evocar el laberinto de una edificación. El signo es una Arquitectura de la memoria y un muro semitransparente por donde se vislumbra la historia de la Estructura Arcaica de la Casa”

(…)

3. Página 10 de la sección «Semiótica de las formas» extraída de la mimeografía «Conversación: A PROPÓSITO DEL HACER ARQUITECTURA» de Jorge Castillo fechada en Madrid, junio de 1986. La publicación es producto de las reflexiones derivadas de su participación como parte de la muestra «Los signos habitables. Tendencias de la arquitectura venezolana contemporánea», Galería de Arte Nacional, 1984 y de la entrevista publicada en su catálogo que le hiciera William Niño Araque.

“La Arquitectura nace del signo. (…) El signo pertenece a un linaje primordial: La Luz. (…) El cuadro es un código de lectura. (…) Todo espacio es generado por la TRAYECTORIA TOPOLÓGICA de un SIGNO. (…) EL ÁNGULO DIEDRO es la Matriz de la arquitectura visible. Allí se encuentra el punto donde descansa el triángulo y comienza la cruz donde es gestada la estrella.

La Arquitectura es la morada del signo. (…) Toda construcción mantiene leyes uniformes de unión y separación de espacios, estas leyes nacen en el signo, y el signo es luz en movimiento. Para comprender la arquitectura es necesario el encuentro con los ARQUETIPOS.

Antiguamente, el juego de los signos evocado en las construcciones de la metrópolis era llamada ARQUEOMETRÍA.

Actualmente, los signos están ocultos bajo los mantos opacos del cemento esperando revelaciones y encuentros con la forma.

Los tres mundos de una edificación humana evocan lo celeste, lo terrestre y lo inframundano.

Así la Arquitectura es el encuentro del macrocosmo con el microcosmos en el Mesocosmos: el mundo intermedio de la Construcción”.

De tal manera, evocadas en la memoria descriptiva entregada en VIII la Bienal Nacional de Arquitectura, las esotéricas reflexiones de Castillo no hacen sino corroborar el peso que lo conceptual (“la idea”), tiene dentro de una trayectoria donde el orden cronológico en el que se presentan sus obras no es determinante, donde el todo siempre es más que la suma de las partes y donde la pretensión de trascender permite deducir que la casa que nos ocupa muestra claramente una vocación universal y atemporal.

Gonzalo Lacurcia en el texto titulado “La creación dentro del círculo” publicado en Inmuebles nº50, abril-mayo 2000, a raíz del otorgamiento del Premio Nacional de Arquitectura a Jorge Castillo en 1999 precisará: “La Casa de Chelique Sarabia en La Lagunita, forma una cuña que apunta al cielo. Una forma difícilmente asociable a la función de vivienda, pero que desde tiempos inmemoriales ha sido empleada y reconocida por el hombre. Castillo se compromete con una arquitectura que reconozca el pasado, pero siempre proyectado a futuro, y encuentra una relación más directa entre estos dos tiempos, más que con el tiempo presente”.

4. Tres obras de Jorge Castillo anteriores a la Casa Chelique Sarabia en las que prevaleció la utilización del concreto armado de forma innovadora. Izquierda arriba: Iglesia Nuestra Señora de Coromoto (Maracaibo, 1959). Izquierda abajo: El Porvenir Entidad de Ahorro y Préstamo (Coro, 1971). Derecha: Diorama (Campo de Carabobo, 1971).

Asumida también como otra oportunidad para poner de manifiesto “su inquieta inclinación por lo experimental que transforma cada edificación en un riesgo elaborado”, Castillo, a quien el trabajo con estructuras en acero ya le había permitido  alcanzar importantes logros, vuelve, sin embargo, a utilizar en la Casa Chelique como recurso tectónico el concreto armado, material usado anteriormente en la Iglesia Nuestra Señora de Coromoto (Maracaibo, 1959), el Diorama (Campo de Carabobo, 1971) y el edificio sede de El Porvenir Entidad de Ahorro y Préstamo (Coro, 1971),·en las que siempre presentó soluciones tecnológicas innovadoras.

5. Casa Chelique Sarabia. Planta baja mostrando todos los niveles y la ubicación dentro de la parcela.

En la misma línea de buscar romper esquemas preestablecidos, donde el empleo de elementos arquitectónicos que “impresionan” los sentidos actúan como “motores” que inciden sobre el intelecto del observador en su totalidad, Castillo describirá la Casa Chelique señalando que: “La planta de esta arquitectura está trabajada toda a 45º con relación a la calle, luego la forma total también lleva un ritmo de 45º, no sólo con relación al plano horizontal sino vertical y espacialmente”, lo cual implicó que para su comprensión y visualización por parte del usuario, el calculista y el constructor hubo necesidad de realizar una maqueta.

Esta manera de experimentar apuntó a indagar un territorio donde la mente debe hacer un importante esfuerzo a la hora de digerir planteamientos espaciales no convencionales, y el desarrollo de un sistema de comunicación dirigido a “otros colegas” con la finalidad de “demostrar que los planos para realizar una obra arquitectónica pueden parecer de gran complejidad” sin necesariamente serlo.

6. Casa Chelique Sarabia. Corte esquemático elaborado por Juan Carlos Castillo Lagrange.

La casa de tres plantas, orientada norte-sur y situada en un terreno que hace esquina, propone colocar en el nivel inferior, hacia el frente, las áreas sociales (estar, comedor y bar a las que se suma un baño auxiliar) y, hacia el fondo, las de servicios (cocina, pantry, dormitorio de servicio con su baño más zona de lavado y secado), rodeadas todas de terrazas y áreas verdes que aprovechan los retiros. El sector de servicios se encuentra separado por un patio del estacionamiento techado al cual se accede desde el este. Hacia el este también se ubica la entrada principal, definida mediante como una perforación en el imponente plano triangular que define el perfil de la casa y separada por un muro del estacionamiento. Trabajado con absoluta discreción desde el exterior, el acto de atravesar el umbral que crea la perforación donde se encuentra la puerta, se transforma hacia el interior en una sorprendente sensación de dinamismo espacial y de manejo rico y a la vez controlado de la luz natural que dota al edificio del misticismo buscado por su proyectista.

7. Casa Chelique Sarabia. El hermoso espacio ocupado por las áreas sociales se encuentra cerrado hacia el norte por una fachada de vidrio a la cual le corre agua para refrescar.

Obedeciendo al espíritu de una casa-estudio o del taller habitable, la disposición y formalidad de los espacios buscan, sin embargo, derribar “mitos” existentes en el “hacer arquitectura”, de entre los cuales tal vez la relación forma-función sea el más importante. Así, los dos pisos superiores, integrados como una secuencia de actividades a partir de la omnipresente diagonal, están destinados a albergar las áreas íntimas convirtiéndose la integración espacial y su fluidez en oportunidad para mirar interior y exteriormente. Dicha secuencialidad termina convirtiendo la casa en un recinto en el que el propietario (compositor, creativo), pudo ir disponiendo sin problemas una creciente colección de instrumentos musicales.

8. Casa Chelique Sarabia. Izquierda: Vista desde el noreste que muestra el tratamiento de la fachada norte. Derecha: Fachada este desde donde se produce el acceso peatonal separado por un muro-jardinera del vehicular.

Jorge Castillo, quien obtuvo (como ya se dijo) el Premio Nacional de Arquitectura otorgado por el CONAC en 1999, después de la realización de la Casa Chelique continuaría reafirmando su muy particular manera de entender la arquitectura donde (siguiendo el texto de Lacurcia): “la idea” se ubica “como origen del hecho compositivo, pero, sobre todo, como elemento delimitador que marca los alcances de la obra, es decir, como finalidad palpable”; “la intuición” forma parte fundamental tanto del proceso creativo como del resultado final de cualquier edificio; “la experimentación” es el motor que le imprime tanto identidad como diversidad a su aproximación al diseño; “la atemporalidad-universalidad” lo llevan (como ya se ha dicho) a reconocer el pasado pero siempre mirando al futuro, dejando el presente como una variable más ligada a lo específico de cada encargo; “el pragmatismo” se encuentra en la voluntad de intentar que todo proyecto realizado pueda ser construido, donde el factor climático juega y papel determinante; “la síntesis de las artes”, siempre presente, entendida como un camino a la totalidad, denota el peso que siempre tuvo su formación como artista plástico antes de ser arquitecto y su estrecha relación con Carlos Raúl Villanueva; y “el colectivo”, ubicado como como usuario final de la Arquitectura se convierte en eje central en la creación de espacios, urbanos o no, “en los que el hombre pueda reconocerse dentro del cosmos que compone su mundo, sin que necesariamente éstos cumplan alguna otra función”.

9. Izquierda: Portada del catálogo de la exposición «Los Signos Habitables. Tendencias de la arquitectura venezolana contemporánea», muestra que recogió los proyectos recientes de seis notables arquitecto venezolanos: Tomás José Sanabria, José Miguel Galia, Fruto Vivas, Jorge Castillo, Jesús Tenreiro y Gorka Dorronsoro. Derecha: Foto de Castillo que apareció en la publicación.

Reacio a hablar en términos absolutos acerca de lo que es o no arquitectura (“la arquitectura se da en todas las definiciones que se pueden hacer; sin embargo está solamente en lo que percibes y sientes espacialmente”), sincero cuando reconoce que “los planteamientos van cambiando con el tiempo, lo que no cambia es la actitud creativa en cada obra arquitectónica que uno hace”, contundente cuando manifiesta su predilección por lo construido y no por la construcción, Castillo mostró siempre estar consciente de su formación moderna (egresó de la FAU UCV en 1959 en la promoción nº9), la cual manejó de una manera no ortodoxa ni doctrinaria y, si se quiere, no académica a través de su arquitectura. Contradictorio, audaz y creativo han sido tres de los calificativos usados para identificarlo dentro del grupo de arquitectos venezolanos destacados de la segunda mitad del siglo XX.

La Casa de Chelique, objeto arquitectónico único donde los haya, obra si se quiere menor, alejada de otras preocupaciones que Castillo manifestó más ligadas a la industrialización, la búsqueda de nuevos sistemas constructivos, la exploración de nuevos materiales y su racionalización, quizás sea una pieza digna de ser considerada como muestra de sapiencia en el manejo de la forma, convivencia y contraste entre lo sencillo y lo complejo y manifestación de rebeldía contra los convencionalismos a la hora de proyectar. O, según sus palabras: “Arquitectura nacida del signo”.

Nota.

Para la realización de esta reseña contamos con el importante y desinteresado apoyo del arquitecto Juan Carlos Castillo Lagrange para quien va nuestro sincero agradecimiento.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 9. Galería de Arte Nacional. Catálogo de la exposición «Los Signos Habitables. Tendencias de la arquitectura venezolana contemporánea», 1984

1. Cortesía de Juan Carlos Castillo Lagrange; y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

2 y 3. Jorge Castillo. Conversación: A PROPÓSITO DEL HACER ARQUITECTURA. Mimeo. Madrid, 1986. (Cortesía de Juan Carlos Castillo Lagrange)

4. NoticiaAlMinuto (https://noticiaalminuto.com/mira-la-programacion-preparada-sesenta-anos-de-fe-y-devocion-celebra-la-iglesia-nuestra-senora-de-coromoto-en-los-olivos-fotos/); Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Gonzalo Lacurcia. “La creación dentro del círculo”. Inmuebles, nº50, abril-mayo 2000.

5. Museo de Bellas Artes. Catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar, 1987.

6, 7 y 8. Cortesía de Juan Carlos Castillo Lagrange.

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Rewriting Alberti

Peter Eisenman

Con Pier Vittorio Aureli, Mario Carpo and Daniel Sherer

The MIT Press

2025

Idioma: inglés

Descripción

Un análisis fresco e innovador de las cinco obras construidas del reconocido arquitecto renacentista Leon Battista Alberti, que sugiere una nueva relación de forma con el significado.

Mucho se ha escrito sobre el mantra del arquitecto renacentista León Battista Alberti de parte a todo como una de las condiciones continuas de la arquitectura. Si bien esta tesis subyacente a menudo se ha repetido en los anales de la historia y la teoría arquitectónica, los arquitectos rara vez han cuestionado la idea. Al reescribir Alberti, el arquitecto Peter Eisenman sugiere, sin embargo, que Alberti provocó un discurso radical más allá del diálogo de parte a toda el que aparece en sus Diez Libros de Arquitectura. El análisis en profundidad de Eisenman de las cinco obras construidas de Alberti revela una disyunción entre los edificios del arquitecto y los escritos teóricos, lo que sugiere una nueva relación de forma con el significado basado en la fragmentación del espacio homogéneo.

Reescribir Alberti incluye contribuciones de Pier Vittorio Aureli, Mario Carpo y Daniel Sherer. Carpo, un historiador y crítico de la arquitectura, teoriza que la obra de Alberti inició una idea de la disciplina como un sistema notacional similar a las lógicas computacionales contemporáneas. A modo de comparación, Sherer, un historiador de la arquitectura reconsidera las lecturas del crítico Manfredo Tafuri de Alberti, y el arquitecto y teórico Aureli se basa en Alberti para proponer otra idea del “proyecto” arquitectónico.

Aquí, en un libro hay cuatro discursos diferentes (y más de 60 dibujos) que miran hacia atrás a los orígenes de los signos arquitectónicos y la semiología y hacia adelante para entender la forma en que la historia informa la arquitectura hoy.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Tadao Ando. Sketches, Drawings, and Architecture

Taschen

2025

Edición: Plurilingüe (alemán, francés, inglés)

Sinopsis

Con una selección de 750 bocetos, dibujos, maquetas y planos técnicos que revelan el proceso detrás de su obra, Tadao Ando nos invita a descubrir las inspiraciones de sus ideas arquitectónicas. Desde sus comienzos en la década de 1970 hasta sus proyectos más recientes, explore los icónicos bocetos conceptuales de este maestro del modernismo.

Reseña

Una nueva monografía de Tadao Ando desvela el proceso creativo que guía la práctica del arquitecto

Por Tianna Williams

Aficionados a la arquitectura modernista, marcan sus calendarios; la editorial Taschen ha anunciado una nueva monografía Tadao Ando, mirando la obra del maestro de arquitectura japonesa, pero no como la conocemos. En el tomo elevado, se invita a los lectores a descubrir bocetos crudos y dibujos técnicos y dibujos técnicos, haciendo Tadao Ando. Bocetos, Dibujos y Arquitectura, una verdadera, y antes invisible, fiesta visual.

La publicación traza cinco décadas de la creatividad del arquitecto japonés. Todo comenzó cuando Ando se interesó en construir viendo a carpinteros trabajar en su casa familiar cuando era niño. Inspirado por las obras de Le Corbusier, Ando es autodidacta, habiendo dicho que se entrenó para rastrear los contornos de edificios en libros de arquitectura de peso.

Ando es conocido por su integración única de la arquitectura y el paisaje con un giro poderoso y minimalista, desde la fundación de su práctica en su ciudad natal de Osaka. Rápidamente se convirtió en uno de los arquitectos contemporáneos más celebrados del mundo (ganando el Premio Pritzker en 1995, la Medalla de Oro Real de RIBA en 1997, la Medalla de Oro AIA en 2002, y el Praemium Imperiale 1996).

La monografía de Taschen fue creada en estrecha colaboración con el propio maestro, reuniendo 750 bocetos, dibujos, macizas y dibujos técnicos, y documentando su obra desde 1975 hasta nuestros días. Al recorrer las páginas, espere ver proyectos de renombre como Row House en Sumiyoshi, Rokko Housing, Chichu Art Museum y Bourse de Commerce.

El prólogo y el texto están escritos por el propio Ando, y este último está esparcido por todo el libro. Revela el funcionamiento interno de la mente creativa del arquitecto y ofrece información sobre lo que guía su práctica y sus reflexiones sobre el poder del lugar – prometiendo llevar al lector a un viaje profundamente personal.

ACA

100 AÑOS DE UN LIBRO DE REFERENCIA

1. Portada de la edición original en alemán de Punto y línea sobre el plano de Wassily Kandinsky (1926)

Punto y línea sobre el plano

Contribución al análisis de los elementos pictóricos

(Punkt und Linie zu Fläche: Beitrag zur Analyse der malerischen Elemente)

Albert Langen, Múnich (Serie Bauhausbücher)

Wassily Kandinsky

1926

Cuando en 1926 se publica Punto y línea sobre el plano. Contribución al análisis de los elementos pictóricos (Punkt und Linie zu Fläche: Beitrag zur Analyse der malerischen Elemente según su título original en alemán), como tomo 9 de la serie de libros de la Bauhaus cuya dirección ostentaban Walter Gropius y Ladislaus Moholi-Nagy, su autor, Wassily Kandinsky (Moscú, 1866- Neuilly-sur-Seine,1944) iba rumbo a cumplir 60 años, es decir, se encontraba en plena madurez dentro de su rica y fructífera trayectoria.

2. Wassily Kandinsky c.1923

Convertido en toda una referencia dentro del movimiento pictórico de vanguardia, y considerado no solo como el pionero técnico de la abstracción lírica, sino como el arquitecto intelectual de una nueva ontología visual, Kandinsky sería invitado en 1922 por Walter Gropius a unirse a la Bauhaus en Weimar, tras su participación entre 1914 y 1921 en la etapa más interesante de la Revolución Bolchevique como importante funcionario dentro de la estructura cultural soviética, donde ayudó a fundar el Museo de Cultura de la Pintura, organizó 22 museos provinciales y dirigió el Instituto de Cultura Artística (Injuk).

3. Durante su etapa en la Rusia bolchevique, Kandinsky fundó el Instituto de Cultura Artística.

Su llegada a Alemania, cuando su situación en Moscú se hizo insostenible debido a notables diferencias con sus colegas constructivistas, quienes rechazaban su misticismo y subjetividad, abogando por un arte industrial y materialista al servicio de la producción socialista (hasta el punto de ser prohibido su arte), significó para Kandinsky el reencuentro con el país en el que se había formado y desarrollado como artista, convirtiéndose su incorporación al proyecto pedagógico liderizado por Gropius desde 1919 en una oportunidad que asumió como un nuevo renacer y que tendrá en Punto y línea sobre el plano un eslabón de gran importancia.

4. Odessa, cosmopolita ciudad a orillas del Mar Negro (actual Ucrania), donde el niño Kankinsky llegó a los 4 años para comenzar allí su formación artística.

Recordemos a modo de resumen de sus primeros 60 años de vida, que Kandinsky nació en un entorno de alta burguesía marcado por una hibridación cultural que influiría permanentemente en su visión del mundo. A los 4 años, tras el divorcio de sus padres (Wassily Kandinsky, próspero comerciante y Lidia Ivánovna Tijéieva, de madre alemana), se trasladó a Odessa donde, bajo el cuidado de su tía Elizaveta Tijéieva, comenzó su formación en artes liberales, incluyendo clases de piano y violonchelo, disciplinas que se convertirían en la piedra angular de su futura teoría sobre la correspondencia entre el sonido y el color. Aunque su talento para el dibujo era evidente desde joven, la presión social y familiar lo condujo inicialmente hacia el estudio del Derecho y la Economía en la Universidad de Moscú en 1886.

5. Almiares (1890), también conocido como Haystacks, de Claude Monet.

Licenciado en Leyes en 1892 Kandinsky desarrolló una carrera académica brillante. Sin embargo, en 1895 dos eventos catalizaron su ruptura definitiva con la jurisprudencia. El primero fue la contemplación de uno de los cuadros de la serie Almiares de Claude Monet en una exposición impresionista en Moscú. Kandinsky relató que, aunque inicialmente se sintió perturbado por no reconocer el objeto representado, quedó cautivado por el poder del color como una fuerza autónoma. El segundo evento fue una representación de la ópera Lohengrin de Richard Wagner en el Teatro Bolshói, donde experimentó una sinestesia vívida: vio cómo los instrumentos de viento y las cuerdas creaban líneas salvajes y colores vibrantes en su mente. En 1896, al cumplir treinta años, rechazó una oferta de una cátedra en la Universidad de Dorpat (Estonia) para trasladarse a Múnich y comenzar, “desde cero”, su formación como artista.

6. Kandinsky junto a Gabriele Münter en Estocolmo, 1916.

En el Munich de finales del siglo XIX, centro neurálgico del Jugendstil (Art Nouveau) y un refugio para la vanguardia internacional, Kandinsky recibe su educación como pintor inicialmente en la academia privada de Anton Ažbe y luego, a partir de 1900, en la Academia de Bellas Artes bajo la tutela de Franz von Stuck. Durante este periodo formativo, Kandinsky no solo pintaba, sino que se posicionaba como un organizador clave del ecosistema artístico. En 1901 fundó el grupo Phalanx, una asociación que buscaba romper con las convenciones académicas y que contaba con su propia escuela de arte. Fue en esta escuela donde conoció a Gabriele Münter, una talentosa pintora que se convertiría en su alumna, colaboradora y pareja sentimental durante más de una década. Juntos emprendieron una serie de viajes entre 1903 y 1908 que incluyeron estancias en Túnez, Italia, Holanda y Francia, permitiéndole a Kandinsky absorber las lecciones del neoimpresionismo y el fauvismo.

7. Kandinsky. Murnau, casas en Obermarkt, 1908. Obra que muestra una transición clara: las estructuras arquitectónicas siguen siendo reconocibles, pero su función principal es servir de soporte para una explosión cromática que busca una «vibración anímica» en el espectador.
8. Kandinsky. Murnau, A Village Street (1908)

En 1908, Kandinsky y Münter descubrieron el pueblo de Murnau, en los Alpes bávaros. Allí, junto a Jawlensky y Marianne von Werefkin, el estilo de Kandinsky experimentó una metamorfosis acelerada. Inspirado por la técnica de pintura sobre vidrio de los artesanos locales, comenzó a simplificar las formas y a saturar el color de manera antinaturalista.

9. Kandinsky. Der Blaue Reiter (El Jinete Azul), 1903.

En 1911, Kandinsky y Franz Marc fundaron Der Blaue Reiter (El Jinete Azul) movimiento que no era una escuela con un programa rígido, sino una plataforma para artistas que compartían un interés por la dimensión espiritual de la pintura. El nombre, derivado de un cuadro de Kandinsky de 1903, unía el color azul (asociado con la espiritualidad y la profundidad) y el motivo del caballo (símbolo de la energía creativa).

10. Portada del Almanaque Der Blaue Reiter, 1912.

La culminación de esta etapa fue la publicación del Almanaque Der Blaue Reiter en 1912. En este volumen pionero, Kandinsky y Marc mezclaron ensayos sobre música contemporánea (incluyendo a Arnold Schönberg) con reproducciones de arte popular, dibujos infantiles y objetos de culturas no occidentales. Esta visión «primitivista» buscaba recuperar una autenticidad emocional perdida en la sofisticación técnica del naturalismo occidental. Para Kandinsky, la «salvaje» honestidad de un dibujo infantil era superior a la destreza de un pintor académico si lograba transmitir una verdad interior.

11. Portada de la primera edición del libro De lo espiritual en el arte de Wassily Kandinsky. 1911.

Simultáneamente a su actividad en Der Blaue Reiter, Kandinsky publicó en 1911 su obra teórica más influyente: De lo espiritual en el arte. Este tratado no es solo un manual de pintura, sino un manifiesto filosófico que redefine el propósito de la creación estética en la modernidad. En sus páginas, Kandinsky articula el concepto de «necesidad interior», argumentando que la forma artística debe nacer exclusivamente del impulso profundo del alma del artista, independientemente de las modas o las reglas externas. Se podría decir que uno de los aportes más fascinantes de esta obra es la codificación psicológica de los elementos visuales. Kandinsky, influenciado por su propia sinestesia, establece una tabla de correspondencias entre colores y sonidos instrumentales que sirvió de base para sus composiciones abstractas. Para él, el color es un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma humana, comparando el alma con un piano de múltiples cuerdas y al artista con la mano que, al tocar las teclas (colores), hace vibrar adecuadamente el interior del individuo.

12. Kandinsky. Composición IV, 1911. Presenta una lucha de líneas negras sobre un campo de colores fluidos. Aunque abstracta, se han identificado símbolos como dos jinetes luchando con lanzas, lo que refuerza el tema del conflicto espiritual.
13. Kandinsky. Composición VII, 1911. Considerada su obra maestra realizada a las puertas de la Primera Guerra Mundial, es una síntesis de temas apocalípticos (el Juicio Final, la Resurrección, el Diluvio). Con más de 30 estudios previos, la pintura es una maraña de formas orgánicas y líneas que crean un espacio pictórico sin precedentes, donde el ojo del espectador nunca encuentra un punto de reposo definitivo.

Esta gramática visual permitía a Kandinsky construir «sinfonías pictóricas» que tendrán su punto culminante en la elaboración de sus diez “Composiciones” realizadas a partir de 1911 a lo largo de tres décadas. El color azul, por ejemplo, actúa como un elemento concéntrico que se aleja del espectador, mientras que el amarillo es excéntrico y parece avanzar hacia él. Al combinar estas fuerzas, el artista podía crear una tensión espacial que no dependía de la perspectiva tradicional, sino de la dinámica inherente a los colores mismos.

14. Kandinsky (izquierda) con Walter Gropius y J.J.P. Oud en la Bauhaus de Weimar en agosto de 1923.
15. Kandinsky. En blanco II, óleo sobre lienzo, 1923.

El estallido de la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914 puso fin abruptamente a su etapa en Múnich. Como ciudadano de una nación enemiga, Kandinsky fue obligado a abandonar Alemania. Se refugió inicialmente en Suiza donde pasó tres meses en Goldach, a orillas del lago Constanza, dedicando ese tiempo casi exclusivamente a sistematizar sus ideas y realizar las experiencias prácticas correspondientes que luego darían origen a Punto y línea sobre el plano, tal y como manifiesta el propio Kandinsky en la «Advertencia» que coloca en el libro ya publicado . Luego regresó a Moscú, donde el aislamiento internacional y la escasez de materiales lo llevaron a producir principalmente obras sobre papel y grabados. También allí tendría un importante desempeño dentro de la estructura cultural soviética que ya relatamos al comienzo de esta nota, eslabón previo a su retorno a Alemania para participar en la Bauhaus desde 1922.

16. Portada y sumario de la edición en castellano de Punto y línea sobre el plano, Paidós, Buenos Aires, 2003. Corresponde a la traducción procedente del libro Kandinsky: ensayos sobre arte y artistas (1963) y recoge el «Prólogo» y las «Observaciones posteriores» escritos por Max Bill (discípulo suyo en la Bauhaus) en 1955, 1959 y 1964.

Es así como se puede ubicar la génesis de Punto y línea sobre el plano en las experiencias previas de Kandinsky tanto en Munich como en Rusia y su posterior integración en el ecosistema de la Bauhaus. A diferencia de De lo espiritual en el arte, pero desarrollado como una continuación orgánica de él, Punto y línea sobre el plano, es un texto mucho más técnico provisto de un lenguaje que pudiera ser enseñado y compartido en un entorno de producción industrial y artesanal, donde analiza el «sonido» de cada elemento gráfico y su interacción con la superficie del lienzo, que él llama el Plano Básico (PB).

17. Ejercicio “Dance Curves: on the dances of Palucca” realizado el año 1926 por Kandinsky. Ensayo acompañado de una serie de 4 “dibujos analíticos” basado en fotografías de la bailarina Gret Palucca realizando movimientos dancísticos ligeros, pero dinámicos que Kandinsky traduce en esquemas gráficos para trasladar a un medio bidimensional la tensión de la expresión corporal y el efecto espacial.

Deriva del interés mostrado a través de las asignaturas que dictaba, no solo de enseñar pintura, sino una forma de «ver». Como «maestro de formas», sus cursos de dibujo analítico y teoría del color redefinieron la educación artística convirtiéndose en el laboratorio definitivo donde sus teorías se pusieron a prueba a través de la enseñanza. Su método consistía en descomponer el objeto cotidiano en sus fuerzas energéticas subyacentes. En lugar de copiar una naturaleza muerta de manera mimética, los estudiantes debían identificar las líneas de tensión y los puntos de equilibrio que constituían la esencia del objeto, encontrándose aquí la esencia de lo que contiene el libro que a su vez se convirtió en manual asumido por escuelas de arte y diseño de todo el mundo.

18. Páginas de Punto y línea sobre el plano del capítulo dedicado al Punto.

Kandinsky en el texto que nos ocupa comienza su análisis con el elemento más simple y, paradójicamente, el más complejo: el punto. Desde una perspectiva geométrica pura, el punto es un ente invisible e incorpóreo que representa el «cero» o el silencio absoluto. Sin embargo, en el ámbito de la pintura, el punto deviene material a través del choque del instrumento (lápiz, pincel, aguja) con la superficie material o plano básico. Este acto de «choque» es descrito por el autor como una fecundación de la base, donde lo que antes era un vacío se convierte en un espacio cargado de significado.

19. Páginas de Punto y línea sobre el plano del capítulo dedicado a la Línea.

Si el punto es la encarnación del reposo, la línea es su antítesis dialéctica: el rastro del punto que ha perdido su estabilidad debido a una fuerza exterior. La línea representa el salto de lo estático a lo dinámico, convirtiéndose en el segundo elemento primario del lenguaje visual. Kandinsky clasifica las líneas según la naturaleza de las fuerzas que las originan, asignándoles temperaturas y tensiones emocionales específicas que forman el núcleo de su psicología de la forma.

20. Páginas de Punto y línea sobre el plano del capítulo dedicado a la Línea.

La relación entre la línea y el tiempo es otro aspecto crucial de la teoría kandinskiana. Mientras que el punto es una unidad temporal mínima, casi instantánea, la línea requiere un tiempo de recorrido para ser percibida en su totalidad.

21. Páginas de Punto y línea sobre el plano del capítulo dedicado al Plano.

El tercer elemento fundamental es el Plano Básico (PB), definido como la superficie material destinada a recibir el contenido de la obra. Para Kandinsky, el plano no es un soporte neutro o inerte; es un organismo vivo con propiedades inherentes que interactúan de manera dialéctica con cualquier forma o color depositado sobre él. El plano esquemático está delimitado por dos líneas horizontales y dos verticales, formando un campo de fuerzas donde cada zona posee un «sonido» psicológico particular.

22. Páginas de Punto y línea sobre el plano tomadas del Apéndice.

La composición, en este contexto, es la disposición intencionada de tensiones internas para lograr una unidad armónica. Kandinsky sostiene que la verdadera obra de arte nace de la «necesidad interior», donde el artista organiza el punto y la línea sobre el plano no por un capricho estético, sino para transmitir una pulsación rítmica que resuene con las leyes de la naturaleza y el cosmos. Esta visión trasciende la mera técnica para proponer un «alpinismo espiritual» donde el arte se convierte en un vehículo para acceder a verdades universales invisibles.

En resumen, el enfoque pedagógico de Kandinsky plasmado en sus dos libros fundamentales tenía como objetivo desarrollar una «teoría universal del arte» basada en que el lenguaje de las formas y colores es común a todos los seres humanos. Defendía que la enseñanza artística debía tener una doble naturaleza: el dominio técnico de los materiales y la comprensión de su unidad espiritual. El estudio de las tensiones era la clave de la composición, permitiendo que el estudiante pasara de la observación exacta a la libertad interior.

El impacto de esta pedagogía fue inmenso. Al sistematizar elementos como el punto, la línea y el plano, Kandinsky proporcionó a los diseñadores herramientas para crear comunicaciones visuales claras, eficientes y memorables, sentando las bases de lo que hoy conocemos como diseño básico y morfología.

23. Kandinsky. Composición X, 1939. Pertenece a su etapa parisina, incorporando formas biomórficas y un colorido más pastel y «ácido», reflejando una síntesis entre su rigor geométrico y una nueva fascinación por lo orgánico.
24. Kandinsky. Cielo azul, óleo sobre lienzo, 1940.

Con el ascenso de Hitler al poder en 1933, la Bauhaus fue clausurada por ser considerada un foco de «bolchevismo cultural». Kandinsky, cuyo arte fue etiquetado como «degenerado» (entartete Kunst) y confiscado de los museos alemanes, se trasladó a Neuilly-sur-Seine, cerca de París, donde vivió un periodo de relativo aislamiento hasta su fallecimiento en 1944 pocos meses después de la liberación de París. Su obra de esta etapa final, menos geométrica y más caracterizada por el uso de formas suaves, maleables y «vivas», estuvo influenciado por su fascinación por las ciencias naturales. Sus cuadros de esta época son sorprendentemente luminosos y optimistas, utilizando tonos pastel y composiciones rítmicas que evocan un sentido de paz y regeneración espiritual muy muy lejanos al belicismo imperante.

25. Portadas de algunas de las ediciones en castellano de Punto y línea sobre el plano.

A lo largo de su trayectoria, Kandinsky (de cuyo nacimiento este 2026 se cumplen 150 años) navegó por las convulsiones más profundas del siglo XX —dos guerras mundiales, la Revolución Rusa y el ascenso del fascismo—, utilizando cada crisis como un catalizador para refinar su teoría de la sinestesia y la resonancia anímica de la forma. Además, su visión de la interdisciplinariedad promovió la colaboración entre pintores, arquitectos y artesanos. Para él, el arte no debía ser una actividad aislada, sino una herramienta para transformar el entorno construido y los objetos cotidianos, elevando la calidad espiritual de la sociedad moderna. Esta integración de lo bello con lo útil marcó el estilo funcional de la Bauhaus que dominaría gran parte del diseño del siglo XX.

ACA

Nota

La reseña sobre Kandinsky y el libro Punto y línea sobre el plano fue realizada con el auxilio de Gemini, la plataforma de Google de Inteligencia Artificial.

Procedencia de las imágenes

1, 8, 9, 11, 13, 15 y 24 . Wikipedia. Vasili Kandinsky (https://es.wikipedia.org/wiki/Vasili_Kandinski)

2. ProdiArt (https://prodiart.com/es/bellas-artes/kandinsky/p/2)

3. Enciclopedia Humanidades (https://humanidades.com/vasili-kandinsky/)

4. Blog de Arinda (https://arindabo.blogspot.com/2010/12/4-de-diciembre-de-1866-nace-wassily.html)

5. Mundo Arte (https://mundoarte.net/almiares-de-claude-monet/)

6. El Confidencial (https://www.elconfidencial.com/el-grito/2025-10-01/munter-kandinsky-amor-traicion-redencion_4218877/)

7. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (https://www.museothyssen.org/coleccion/artistas/kandinsky-wassily/murnau-casas-obermarkt)

10. Wikipedia. Der Blaue Reiter (https://es.wikipedia.org/wiki/Der_Blaue_Reiter)

12. Wikipedia. Composición IV (https://es.wikipedia.org/wiki/Composici%C3%B3n_IV)

14. ENCICLOGRAFICA (https://www.sitographics.com/conceptos/temas/estilos/bauhaus.html)

16, 18, 19, 20, 21 y 22. Kandinsky. Punto y línea sobre el plano , Paidós, Buenos Aires, 2003.

17. Grupo Educar (https://www.grupoeducar.cl/revista/edicion-236/wassily-kandinsky-la-abstraccion-en-la-danza/)

23. Wikipedia. Composition X (https://en.wikipedia.org/wiki/Composition_X)

25. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.