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VISITAS MEMORABLES

Helio Piñón Pallarés (Onda, Castellón, 1942)

Dentro de las visitas de corte eminentemente académico que han sido realizadas a nuestro país por notables arquitectos extranjeros, las dos que nos dispensara Heliodoro (Helio) Piñón Pallarés en 2002 y 2008 podríamos decir que dejaron una importante huella tanto por el dogmatismo que mostró a la hora de exponer los valiosos contenidos que transmitió, como por la polémica que ello causó con el auditorio a quien iban dirigidos, conformado básicamente por estudiantes de postgrado y docentes en período de formación dentro de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV.

1. Números 1 y 2 (mayo y julio 1974) de Arquitecturas Bis revista de la que Helio Piñón fue miembro fundador e integrante del Consejo de Redacción entre 1973 y 1985
2. Tres obras del estudio Viaplana/Piñón. Arriba izquierda: Plaza de los Países Catalanes (1981-1983). Arriba derecha: Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Casa de Caritat (1990-1993). Abajo: Rehabilitación del Convento de Santa Mónica y su adecuación como centro de arte (1985-1987)

Luego de egresar de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) en 1966, Piñón se doctora en 1976 (teniendo como Director de Tesis a Rafael Moneo) y llega a ser Catedrático de Proyectos de Arquitectura desde 1979. En 1974 forma parte del grupo fundador de Arquitecturas Bis y ese mismo año se asocia con quien fuera su mentor, Albert Viaplana (9 años mayor que él), formando el estudio Viaplana/Piñón donde se produjeron más de 20 proyectos de relevancia y se participó en numerosos concursos de los cuales se obtuvieron hasta 7 primeros premios y 6 segundos premios, apareciendo en todas las reseñas como obras muy destacadas por los reconocimientos obtenidos: la Plaza de los Países Catalanes (1981-1983), la rehabilitación del Convento de Santa Mónica y su adecuación como centro de arte (1985-1987) a lo que debe añadirse el anexo (1987-1992), y el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Casa de Caritat (1990-1993).

A finales de 1997 Piñón decidió separarse de Viaplana principalmente “a causa del creciente peso de Viaplana en las obras de ambos, generando arquitecturas con las que Piñón no terminaba por identificarse”. Tras la ruptura Piñón renegó de toda su obra anterior hasta el punto de que en su síntesis curricular aparece lo siguiente: “Se formó como arquitecto colaborando con Albert Viaplana, entre los años 1967 y 1997”. Luego fundó junto a Nicanor García el Laboratorio de Arquitectura en la ETSAB (1999-2007); y desde entonces ha trabajado en solitario.

Así, cuando Piñón realiza su primer viaje a Venezuela en marzo de 2002, ya había roto su relación con Viaplana, ejercía su último año como vicerrector de Programas Culturales de la Universidad Politécnica de Catalunya (1998-2002) y se encontraba muy comprometido tanto con el Laboratorio de Arquitectura en la ETSAB como con sus actividades docentes de postgrado, donde dirigió como responsable uno de los programas de doctorado del Departamento de Proyectos Arquitectónico entre 1987 y 2002, departamento que había dirigido entre 1979 y 1983.

Traía a cuestas, además, una importante trayectoria académica acumulada en la que se contaban hasta 11 libros, 3 publicaciones especiales, más de 50 artículos publicados en revistas especializadas y 11 tesis doctorales dirigidas, amén de la organización de hasta 36 cursos y conferencias (en su gran mayoría en carácter de invitado) de los cuales 30 los había llevado a cabo en Latinoamérica entre 1998 cuando visita a Uruguay, Chile, Argentina y Brasil y 2001 cuando a excepción de Chile asiste a los mismos países.

3. Cuatro obras de Piñón anteriores a 2002. Reflexión histórica de la arquitectura moderna (1981), Arquitectura de las neovanguardias (1984), El sentido de la arquitectura moderna (1997) y Miradas intensivas (1999)

La línea de trabajo que Piñón venía desarrollando desde hacía años se encuentra recogida en el título de algunos de sus más importantes libros: Reflexión histórica de la arquitectura moderna (1981), Arquitectura de las neovanguardias (1984), El sentido de la arquitectura moderna (1997) y Miradas intensivas (1999), donde paulatinamente fija una radical postura sobre cómo debe entenderse el papel jugado por las vanguardias históricas y su relación con la arquitectura, para lo cual apunta a desarrollar una mirada y una sensibilidad muy particulares sumadas a un sistema de valores que busca rescatar de aquel período lo más esencial de su expresividad traducido en un sentido estético que le da plena vigencia a la arquitectura moderna.

Concretamente, Helio Piñón es invitado a Venezuela en 2002 a dictar entre el 18 y el 22 de marzo el curso “Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura” organizado desde la Maestría de Diseño Arquitectónico por María Fernanda Jaua a instancias del entonces Director de la Escuela José Rosas Vera dirigido, como ya hemos mencionado, a estudiantes de postgrado y docentes de diseño en período de formación. El objetivo del curso era “realizar un ejercicio proyectual mediante el cual el alumno sea capaz de demostrar la relación entre teoría y práctica de la arquitectura”. La metodología seguida combinó clases magistrales y trabajo en el taller de proyectos buscándose que el producto final consistiese en la “realización de un ejercicio proyectual con contenido teórico”.

4. Izquierda: Certificado de aprobación del curso “Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura” dictado por Helio Piñón en Caracas entre el 18 y el 23 de marzo de 2002. Derecha: Portada del libro Arte abstracto y arquitectura moderna (2004), nº 1 de la Colección “Incertidumbres y Discordancias”, FAU UCV.

Totalmente a tono con la postura teórica asumida por Piñón, las cinco sesiones de las que estaba conformado el curso  (de cuatro horas de duración cada una) llevaron por título: La forma no sigue la función: la contiene; Forma moderna y ambiente histórico; La vivienda y la forma; Arquitectura y medio natural; y Autonomía y servidumbres de concepción.

También aquella visita le sirvió a Piñón para presentar y promocionar su más reciente libro, Miradas Intensivas (1999) que a su se convirtió en referencia del curso que dictaba del cual copiamos el resumen, clara muestra de la postura teórica de su autor:Desde hace años se asiste al retorno de los modos de la arquitectura moderna, tras cuarenta años de ajetreo doctrinal. Durante este tiempo, con el pretexto de corregir las desviaciones de una modernidad mítica y, a menudo, mal entendida, se consiguió confundir su auténtico sentido y acabar con un modo de concebir intenso y relativamente generalizado. Las posiciones de enmienda se fundamentaban, por lo común, en argumentaciones morales, cuando no meramente costumbristas: en ningún caso fueron capaces de proponer un sistema visual alternativo al que fecundó la mejor arquitectura del siglo XX, sobre la base del neoplasticismo. La arquitectura de las últimas décadas ha hecho gala, por encima de otras carencias, de una visualidad zafia, a menudo grosera; ha obviado la dimensión formal de sus productos respecto a un ingenuo propósito comunicador, de modo que la aspiración al orden se ha visto suplantada por la celebración de lo pintoresco; acaso es consecuencia de haber empeñado su cometido en expresar gráficamente una idea de cariz literario y, casi siempre, un punto cursi. Este libro trata de contribuir a la recuperación de los criterios formales de la modernidad reivindicando la mirada, haciendo énfasis en la intelección visual, criterio de juicio de la arquitectura de todos los tiempos, y es especialmente, de la del siglo que ahora concluye”.

Adicionalmente, en su estadía Piñón ofreció, para todo público, en el auditorio de la FAU UCV la conferencia “Actualidad de lo moderno: materiales de la experiencia personal” en la que mostró su producción más reciente proveniente del trabajo desarrollado en el Laboratorio de Arquitectura en la ETSAB.

Luego de su primer viaje a Caracas, Piñón dejó en manos de la Coordinación de Postgrado de la FAU UCV el texto titulado «Arte abstracto y arquitectura moderna» (anteriormente publicado en la revista DPA: documents de projectes d’arquitectura, nº 16, junio 2000), que dio pie a la publicación el año 2004 del nº 1 de la Colección “Incertidumbres y Discordancias” (que hoy lleva por nombre «Ensayos de Postgrado»), destinada a recoger textos breves de significativa importancia vinculados a las actividades de cuarto nivel que se realizan dentro de la institución. Allí Piñón señala cómo “el concepto de abstracción suele tratarse con un descuido similar al que se practica cuando se habla de modernidad, noción estrechamente ligada a aquella; acaso porque se abordan en función del valor que adquieren en el marco de una u otra perspectiva desde las que se han definido con el propósito de aclarar su sentido en la historia de la arquitectura. El abuso del sobreentendido acaba provocando equívocos acerca de su significado que desfiguran su cometido esencial en el arte y la arquitectura modernos. El ensayo intenta esbozar algunas de las confusiones habituales, tanto en textos como en las conciencias, a propósito de la abstracción”.

Cabe añadir que el curso “Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura” dictado por Piñón en Caracas fue ofrecido aquel mismo año en la Facultad de Arquitectura Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina y en la Facultad de Arquitectura, Arte y diseño de la Universidad Mayor de Santiago de Chile.

Posteriormente, en 2008, Piñón volverá a nuestro país invitado por el Instituto de Urbanismo de la FAU UCV y la Coordinación de Estudios de Postgrado para ofrecer un seminario de 15 horas titulado “Proyecto, Modernidad y Forma Urbana”, inscrito dentro del proceso de formación de profesores instructores. Sólo señalar que este curso también fue dictado el año siguiente por Piñón en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Flores (Neuquen), Argentina.

5. Algunos libros publicados por Piñón entre 2002 y 2012. Mario Roberto Álvarez (2002), Raúl Sichero (2002), Paulo Mendes da Rocha (2002), Arne Jacobsen (2004), Eduardo de Almeida (2005) y Skidmore, Owings & Merril (2012)

En el lapso de 6 años transcurridos entre una y otra visita Piñón intensificó sus relaciones con universidades latinoamericanas, incrementó notablemente el número de sus publicaciones (12 libros más), ya podía presentar resultados concluyentes de la actividad desarrollada en el Laboratorio de Arquitectura en la ETSAB y mostrar el impulso, asumido por Teresa Rovira, que se le dio a la Línea de Investigación sobre la Forma moderna del programa de Doctorado sobre proyectos arquitectónicos de la ETSAB que derivó en la publicación Documentos de arquitectura moderna en América Latina 1950-1965 (2004), significativa muestra de manifestaciones de la arquitectura de nuestro continente que se encontraban en sintonía con los principios del Movimiento Moderno y que para 2015 ya contaba con cinco volúmenes editados.

Sumado a lo anterior y para refrendar su visión de la arquitectura y la manera cómo ciertos autores pueden convertirse en ejemplo de cómo se expresa, Piñón publicará sendas monografías dedicadas al arquitecto argentino Mario Roberto Álvarez (2002), al uruguayo Raúl Sichero (2002), dos al brasileño Paulo Mendes da Rocha (2002 y 2003), al danés Arne Jacobsen (2004), al brasileño Eduardo de Almeida (2005) y a la oficina norteamericana Skidmore, Owings & Merril (2012), para las cuales siempre contó con el apoyo de editoriales universitarias.

6. Helio Piñón, Pasión por los sentidos, Ediciones del Colegio de Arquitectos de Castellón, 2003

La vocación docente de Piñón y sus repercusiones quedan reflejadas en las siguientes palabras que aparecen en el libro de su autoría Pasión por los sentidos (2003) con las cuales cerraremos este repaso: “Empecé pronto en la docencia -aún no había cumplido los treinta años-, lo que, visto con distancia me parece una insensatez, que sólo el empeño por aprender que implícita y explícitamente asumí desde el primer día puede redimir. La condición de profesor me obligó a corregir mi propósito inicial: no se trataba ya sólo de saber lo que está bien, sino que, en adelante, debía saber el porqué de esa condición; sólo así podía, si no ayudar, al menos no defraudar a mis alumnos; no soportaba el tener que basar mis comentarios en una autoridad en la que, naturalmente, a la sazón no podía ni soñar. (…) Quise entender lo que veía, lo que no tiene nada que ver con mirar lo que pensaba: siempre traté de encontrar respuestas a las preguntas que me planteaba la experiencia visual de la arquitectura, no a la inversa. Creo, pues, que he hecho teoría en sentido estricto: he tratado de que fuera la experiencia sensitiva, no las convenciones académicas, el origen de mis inquietudes; la reflexión y no la aplicación más o menos mecánica de doctrinas homologadas, ha sido la vía por la que he tratado de encontrar las respuestas a preguntas que me hago a mí mismo y que no consigo responder con el mero sentido común”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2008/09/24/reflexion-sobre-docencia-y-arquitectura-helio-pinon/

1. https://wordpress.com/post/fundaayc.wordpress.com/25723

2. https://elviajero.elpais.com/elviajero/2015/06/23/album/1435047715_689932.html#foto_gal_1, https://www.barcelonaturisme.com/wv3/es/page/1344/centre-de-cultura-contemporania-de-barcelona.html y https://masdearte.com/centros/centre-dart-santa-monica/

3, 5 y 6. https://helio-pinon.org/memoria_personal y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

4. Archivo José Humberto Gómez y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

ES NOTICIA

Una reparación respetuosa.

Rehabilitación de la Neue Nationalgalerie por David Chipperfield

José Juan Barba

29 de abril 2021

Tomado de metalocus.es

Tras seis años de cierre y meticulosas obras de rehabilitación, la Neue Nationalgalerie de Berlín, icono de la modernidad construido entre 1965 y 1968 por el arquitecto Mies van der Rohe, reluce de nuevo remozada por el estudio de arquitectura de David Chipperfield. En un acto parco y sin público por la pandemia, el estudio entrega hoy las llaves del edificio a la Fundación Patrimonio Cultural Prusiano (SPK), que empezará a trasladar las obras del siglo XX de la colección –que han pasado estos años en varios depósitos–, y a preparar las muestras para reabrir al público en agosto. En principio, el edificio seguirá cerrado hasta entonces, si bien hay esperanza de poder celebrar una jornada de puertas abiertas los días 28, 29 y 30 de mayo.

David Chipperfield, británico, es un arquitecto muy vinculado a Berlín, donde tiene una de sus oficinas. En octubre del 2009 recibió el encargo para  recuperar el Neues Museum de la Isla de los Museos, cuyas instalaciones llevaban décadas en una situación lamentable. Las obras se completaron, en diciembre del 2018, con la realización de la Galería James Simon, utilizada como acceso al complejo museístico de la isla.

Proyectado y construido entre 1963 y 1968, la Neue Nationalgalerie de Berlín es el único edificio diseñado por Mies van der Rohe en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial luego de su emigración a los Estados Unidos. Después de casi cincuenta años de uso intensivo, el edificio protegido requirió una reforma integral. En 2012, David Chipperfield Architects Berlin fue designado para renovar el edificio.
Ludwig Mies van der Rohe (Aquisgrán, 1886-Chicago, 1969) concibió su singular edificio como una estructura en tres partes que se apoyan entre sí: el templo superior de acero y vidrio, la base de piedra y hormigón –sobre la que se sustenta el templo, y que en su parte subterránea alberga galerías para exponer–, y el jardín de las esculturas.

Cuando fue construido, con la ciudad dividida en dos, el museo se ubicaba en el extremo de Berlín Oeste, alzándose en casi total soledad. “El edificio tiene dos historias: una es la de su arquitectura, es un icono en la historia de la arquitectura moderna –señala Chipperfield–. Pero también es un edificio importante en la historia de la Alemania Occidental, porque fue concebido junto a la Filarmonía y a la Biblioteca Estatal para reemplazar en Berlín Oeste a los monumentos que habían quedado en Berlín Este”.

La estructura del edificio existente se ha renovado y actualizado a los estándares técnicos actuales con un mínimo de compromiso visual con la apariencia original del edificio. Las mejoras funcionales y técnicas incluyen aire acondicionado, iluminación artificial, seguridad e instalaciones para visitantes, como guardarropa, cafetería y tienda del museo, además de mejorar el acceso para discapacitados y el manejo del arte.

La necesidad de una reparación extensa de la carcasa de hormigón armado y la renovación completa de los servicios técnicos de la edificación requirieron una intervención en profundidad. Alrededor de 35.000 componentes originales del edificio, como el revestimiento de piedra y todos los accesorios interiores, fueron desmontados para hacer visible la estructura de la construcción. Cuando fue necesario, tras su restauración y modificación, se reinstalaron nuevamente en sus posiciones originales. Las obras han costado 140 millones de euros.

La clave del complejo proceso de organización de este proyecto fue encontrar un equilibrio adecuado entre la conservación patrimonial y el uso del edificio como museo moderno. Las inevitables intervenciones en la estructura original dentro de este proceso debían conciliarse con la conservación de la mayor cantidad posible de la esencia original. Aunque las adiciones esenciales permanecen subordinadas al proyecto existente del edificio, son discretamente legibles como elementos contemporáneos.

El proyecto de rehabilitación no representa una nueva interpretación sino una reparación respetuosa de este emblemático edificio del estilo internacional.

«Desmantelar un edificio de tan indiscutible autoridad ha sido una experiencia extraña pero un privilegio. La Neue Nationalgalerie es una piedra de toque para mí y para muchos otros arquitectos. Ver detrás de su exterior ha revelado tanto su genio como sus defectos, pero en general solo ha profundizado mi admiración por la visión de Mies. Por lo tanto, nuestro trabajo fue de naturaleza quirúrgica, abordando cuestiones técnicas para proteger esta visión. Ciertamente, llevar a cabo una tarea de este tipo en un edificio que no deja lugar para esconderse es abrumador, pero esperamos haber devuelto a este querido paciente aparentemente intacto, excepto porque funciona mejor.»

David Chipperfield

ACA

VALE LA PENA CONOCER

Lilly Reich: La Exposición de Barcelona en 1929

David Caralt

21 de octubre 2020

Tomado de Plataforma Arquitectura

Lilly Reich (Berlín, 1885-1957) fue una mujer pionera y de gran talento que por fin ha aparecido como una figura autónoma en la historia de la arquitectura moderna. Diversas investigaciones recientes han arrojado nueva luz sobre la aportación que realizó Reich, durante el periodo de entreguerras, en el ámbito de la arquitectura interior, el diseño de exposiciones y mobiliario, de la mano del uso de nuevos materiales y nuevas tecnologías.

Como Directora Artística de la Sección Alemana –tal y como figura en el Catálogo Oficial- en la Exposición Internacional de Barcelona, celebrada el año 1929, Reich estuvo a cargo del diseño de las instalaciones industriales junto a Ludwig Mies van der Rohe. Dicha exposición fue la primera que se organizó con carácter universal después de la Primera Guerra Mundial, y los sucesivos atrasos en la fecha de celebración se sincronizaron con el deseo de la República de Weimar de mostrarse como un poderoso país renacido y moderno después del desastre de la guerra. Es así como la participación alemana fue la más importante entre los participantes extranjeros con una superficie total de 16.000 metros cuadrados, repartidos en ocho palacios distintos del recinto. Estas instalaciones se complementaban con el famoso Pabellón de Alemania (de unos 1000 m2) y el Pabellón de suministro de electricidad (unos 300 m2).

Herramientas de diseño: Marca “Alemania”

Para abordar la tarea de exponer productos muy diversos repartidos en ocho palacios pero al mismo tiempo crear una imagen de país unitaria, Lilly Reich y Mies utilizaron un conjunto limitado de herramientas consistente en: 1) tipografía; 2) materiales (linóleum, telas, vidrio, acero); y 3) mobiliario (sillas MR y vitrinas). Estos mismos elementos combinados permitían crear una imagen global de “marca alemana” y era un sistema capaz de adaptarse a distintas escalas y espacios.

La tipografía fue diseñada por Gerhard Severain, amigo de infancia de Mies. Siempre negra sobre fondo blanco, es la misma letra utilizada en la cubierta del Catálogo oficial de la Sección Alemana, lo cual nos da una idea de la voluntad de los autores de lograr un diseño total, en el que stands expositivos, edificios y publicaciones comparten un mismo lenguaje sobrio: la marca “Alemania”.

Estrategias de diseño: negociación entre espacio y producto

El recinto de la exposición en la montaña de Montjuïc presentaba una serie de palacios de arquitectura historicista muy diversa. Los diseñadores tuvieron que considerar cada espacio expositivo asignado en relación a los productos que debían mostrarse. Por tanto, se dio una negociación entre espacio y producto para cada zona, y así utilizaron como estrategia de diseño la posibilidad o no -en función del producto- de generar un espacio neutro propio al interior del palacio (un espacio dentro del espacio) con piso de linóleum, forrando los muros perimetrales y con un cielo falso en base a telas translucidas que permitían el ingreso de la luz. De esta manera, el visitante ingresaba a un espacio blanquecino etéreo donde destacaba el producto expuesto sobre paneles, vitrinas u otros soportes, junto a la tipografía y el mobiliario. Esta fue la estrategia, por ejemplo, para exponer los productos químicos, de artes gráficas y libros, cervezas, juguetes e instrumentos musicales.

En cambio, con productos de gran envergadura, como la maquinaria agrícola o los medios de transporte (ferrocarriles, tranvías, automóviles, transporte aéreo y marítimo), se optó por delimitar y distinguir el espacio con pavimento de linóleum, barandillas tubulares y la tipografía suspendida en el aire con tensores.

En resumen, las exposiciones de las que Lilly Reich se hizo cargo fueron las siguientes:

1a. Exposición de Química: 2.100 m2. (Palacio de la Metalurgia, Energía y Fuerza Motriz).

1b. Exposición de Maquinaria: 3.200 m2. (Palacio de la Metalurgia, Energía y Fuerza Motriz).

2. Exposición de Transportes: 3.200 m2. (Palacio de Comunicaciones).

3. Exposición de Artes Gráficas y del libro: 700 m2. (Palacio de Artes Gráficas).

4. Exposición de Maquinaria Agrícola y Viticultura: 1.800 m2. (Palacio de la Agricultura).

5. Exposición de Arte Textil: 3.000 m2. (Palacio del Arte Textil).

6. Exposición de óptica, cinematografía y fotografía: 500 m2. (Palacio de Proyecciones).

7. Exposición de juguetes, artes aplicadas e instrumentos musicales: 1.500 m2. (Palacio de Artes Industriales).

Catálogo de soluciones

Lilly Reich desplegó en Barcelona un catálogo de soluciones con un mismo lenguaje, que se adaptan a los productos que se debían exponer: vitrinas de madera con la vitrina encastada; sistemas con elementos de vidrio y acero como mamparas y vitrinas auto-portantes; pedestales, sistemas tubulares de acero como barandillas y colgadores de distintos tipos, entre otros.

Un catálogo para productos de diversa dimensión que permitía resolver el problema del espacio de exposición (distintas escalas y diversa arquitectura).

El eco entre las secciones y el Pabellón

Gracias a las estrategias de diseño indicadas, las secciones alemanas lograban presentarse con un lenguaje claro, sobrio y elegante. En este lenguaje resonaba permanentemente la arquitectura del Pabellón Alemán, de manera que cualquier visitante podía fácilmente identificar las secciones con el edificio y viceversa, sea cual fuera el recorrido aleatorio que siguiera en su visita al recinto donde también exponían otros países. Con este lenguaje arquitectónico, Reich lograba integrar conceptualmente los fragmentos de la Sección Alemana dispersos por toda la montaña de Montjuïc. Pero sobre todo, esta resonancia nos recuerda lo difícil que resulta distinguir la autoría entre ambos diseñadores, Reich y Mies, o dicho de otra manera, lo justo sería decir que Lilly Reich y Mies fueron socios por igual en su proyecto integral de la Sección Alemana en Barcelona.

Bibliografía seleccionada:

Caralt, David (2020). Lilly Reich: Barcelona 1929. Conferencia en el 1er Ciclo “Mujeres y Arquitectura moderna”, sesión 4 (24 septiembre), FADEU UC. Disponible en: https://youtu.be/Y02Rf6Bakms?t=1864

Catálogo Oficial de la Sección Alemana: Exposición Internacional de Barcelona 1929 (1929). Berlin: Reichsdruckerei.

Diario Oficial de la Exposición Internacional de Barcelona (1929). Barcelona: Compañía Nacional de Publicidad S.A.

Felip Ordis, Olga (2019). Desmuntant la Secció Alemanya. Tesis doctoral. Universitat Politècnica de Catalunya, Departament de Teoria i Història de l’Arquitectura i Tècniques de Comunicació.

Martínez de Guereñu, Laura (2019). “Un Pabellón, ocho palacios: la construcción de la identidad alemana en Barcelona 1929», en Archivo Español de Arte, 366 abril-junio 2019, pp. 203-218.

McQuaid, Mathilda (1996). Lilly Reich: Designer and Architect. The Museum of Modern Art, New York.

Neumann, Dietrich, with David Caralt (2020). An accidental Masterpiece: Mies van der Rohe’s Barcelona Pavilion. Basel: Birckhäuser.

Trillo, Valentín (2017). Mies en Barcelona: Arquitectura, representación y memoria. Universidad de Sevilla.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 258

Cuando entre septiembre y noviembre de 1995 se abrió en los espacios de la Galería de Arte Nacional la exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”, se materializó un reconocimiento que hacía tiempo este importante arquitecto venezolano merecía en solitario, luego de que en 1984 formara parte de “Los signos habitables”, primera muestra sobre arquitectura moderna realizada en Venezuela, junto a José Miguel Galia, Gorka Dorronsoro, Jesús Tenreiro, Fruto Vivas y Jorge Castillo.

Sanabria (1922-2008) había acumulado en casi 50 años de ejercicio profesional un importante número de realizaciones que se vieron realzadas por una cuidada curaduría a cargo de William Niño Araque, Mónica Silva Contreras, Carmen Cecilia Araujo y Gipsy Venegas (conservación y selección de documentos), apoyada en el impecable archivo que el arquitecto poseía, más las fotografías de Gorka Dorronsoro, Egilda Gómez e Isabel Carlota Rodríguez, todo lo cual fue recogido en un hermoso catálogo diseñado por Juan Carlos Fernández e impreso por Gráficas Armitano C.A., cuya portada ilustra nuestra postal del día de hoy. Con un tiraje de 1000 ejemplares, el texto central del catálogo, titulado “La arquitectura como ciudad. Apuntes breves para una aproximación a la obra de Tomás José Sanabria”, estuvo a cargo de William Niño Araque, los de las obras y proyectos los realizaron el propio Niño Araque, Mónica Silva y Carmen Araujo siendo estas dos últimas las responsables, además, de elaborar una detallada cronología.

1. Arriba: Tomás José Sanabria a comienzos de los años 1940 cuando aún era estudiante de arquitectura. Abajo izquierda: Bocetos extraidos de uno de sus cuadernos de viajes por el interior de Venezuela de su época de estudiante (1941-1945). Abajo derecha: Casa Vegas, El Rosal, Caracas, primera casa proyectada y construida por Sanabria (1941)

Tomás José Sanabria, como se recoge del catálogo, desde muy joven (1941) “se inicia en la arquitectura a raíz e una serie de visitas al interior en las que se muestra particularmente interesado por la arquitectura colonial”, período en el que “realiza uno de sus cuadernos de viajes por Venezuela más importantes. De esa experiencia conservará la costumbre que lo caracterizará como viajero: recoger en dibujos y descripciones escritas sus impresiones sobre geografía, clima, arquitectura y sociedad”. Producto de esta temprana experiencia realiza ese mismo año el proyecto de su primera casa para Armando Vegas en El Rosal (construida) en la que se “materializan los bocetos de arquitectura venezolana”.

Cursó Sanabria la carrera de ingeniería civil desde 1942 hasta 1945 en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), trabajando mientras estudiaba en la firma Constructora Vegas y Rodríguez Amengual que, además de la experiencia que le permitió acumular le costeó sus estudios universitarios en Estados Unidos, culminándolos y recibiendo en 1947 el título de Master in Architecture en la Graduate School of Design de Harvard University, Cambridge, USA. Allí fue discípulo de algunos de los más notables arquitectos modernos, Walter Gropius entre ellos, adquiriendo una sólida formación soportada en el racionalismo y el funcionalismo. A su regreso a nuestro país revalida el título en 1948 en la UCV y se incorpora en la planta docente de la Escuela de Arquitectura (adscrita en aquel entonces a la Facultad de Ingeniería) como profesor de composición arquitectónica, departamento del que es nombrado coordinador. Luego, en 1953, Sanabria sería uno de los miembros fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo siendo designado por el primer decano Willy Ossott como Director de la Escuela de Arquitectura.

2. Arriba izquierda: Dos tomas de la Casa Salas, San Bernardino (1950-1951). Izquierda abajo: Perspectiva del anteproyecto de la casa para el Dr. Enrique Sibletz, Altamira (1953). Derecha: Vista interior de la CasaSibletz, Altamira (1954)
3. Izquierda: Edificio de La Electricidad de Caracas (primera etapa), San Bernardino (1951). Derecha: Edificio Pardo e Hijos, parroquia Santa Teresa (1951)

Entre 1949 y 1953 Sanabria formará junto a Diego Carbonell, graduado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en 1944, una de las primeras oficinas de arquitectura creadas en el país: Carbonell y Sanabria Arquitectos. De esa sociedad saldrían una serie de obras de importancia, destacando un grupo de quintas de las que vale la pena citar la casa Salas (1950-51) en la urbanización San Bernardino, y las casas Casanay I (1949), la Tocorón (1950), la Pérez Michelena (1952) y la Sibletz (1953), todas en la urbanización Altamira, Caracas, que incorporan el pensamiento, en cuanto a reinterpretar el pasado colonial, que Villanueva había empezado a gestar desde la Reurbanización de El Silencio y que Juan Pedro Posani ubica como precursoras de lo que denominará como “arquitectura populista”. En ellas se ponen a tono la organización funcional y orgánica de la planta, la fluidez espacial y el carácter “nacional” dentro de una clara vocación moderna. De esta etapa también vale la pena resaltar los edificios para las Oficinas de Pardo e Hijos (1951) y para La Electricidad de Caracas (1951), así como el Grupo Escolar Carlos Delgado Chalbaud (1952-53), todos en Caracas, donde se  manifiesta un lenguaje claramente contemporáneo y empiezan a mostrarse las preocupaciones  vinculadas a la adaptación a las condiciones climáticas que luego Sanabria desarrollará de manera clara y contundente.

4. Hotel Humboldt, Pico El Ávila (1956-1957)
5. Arriba izquierda: Perspectiva del edificio San Carlos, Las Mercedes (1954). Arriba derecha: edificio sede del First National City Bank, Carmelitas (1958-1961). Abajo izquierda: Centro Comercial Mata de Coco, San Marino, Chacao (1957-1960). Abajo derecha: edificio sede del Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE), avenida Nueva Granada (1963)
6. Edificio sede del Banco Central de Venezuela, avenida Urdaneta (1960-1967)

Seguirá desde 1953 la etapa en la que abrirá su oficina como arquitecto independiente y realizará, entre otros: el edificio El Peaje en Caracas (1953), el hotel Prado del Río en Mérida con Julio Volante (1954), el edificio San Carlos en Las Mercedes, Caracas (1954), La Electricidad de Caracas en Guanape, Litoral Central (1956), el hotel Humboldt en el Cerro El Ávila, Caracas (1956-57), el Centro Comercial Mata de Coco, Chacao, Caracas ((1957-60), el First National City Bank, Caracas (1958-61), la Fábrica de Alimentos Heinz, San Joaquín, estado Aragua (1959-1961), el edificio sede del INCE, Caracas (1961-71) y la primera etapa del Banco Central de Venezuela (bloque bajo), Caracas (1962-67) por el que Sanabria obtiene el Premio Nacional de Arquitectura en la III Bienal de 1967, punto culminante en el desarrollo de una arquitectura hecha con el máximo cuidado en cuanto a su proceso constructivo y lección permanente de comportamiento ante las variables contextuales y ambientales.

7. Arriba izquierda: Foro Libertador, esquma del espacio protocolar frente al Panteón Nacional, parroquia Altagracia (1980). Arriba derecha: Torre administrativa del Banco Central de Venezuela (1967-1974). Abajo izquierda: BIblioteca Nacional, avenida Panteón (1975-1982). Abajo derecha: edificio sede de La Electricidad de Caracas (segunda etapa), San Bernardino (1972)

Luego, entre 1963 y 1988, asociado con su hermano Eduardo Sanabria, graduado en Berkeley, California, (conformando desde 1972 la firma Sanabria Arquitectos S.A.), se ejecutarán entre otras las siguientes obras: la segunda etapa del Banco Central de Venezuela (torre financiera), Caracas (1967-74), la Comandancia General del Ejército, Fuerte Tiuna, Caracas (1967-71), dos etapas del conjunto para la Electricidad de Caracas, San Bernardino, Caracas (1970-95), el Plan Maestro para el Foro Libertador, Caracas (1975-95) y, asociados a él, la Biblioteca Nacional (1975-82) y el Archivo General de la Nación (1975-95).

8. Ampliación del Conjunto BCV y Plaza Juan Pedro López, parroquia Altagracia (1991).

La última etapa de la trayectoria profesional de Sanabria (1989-2008) la recorrerá junto al arquitecto Gustavo Torres y su hija la diseñadora Lolita Sanabria de Pérez Hernández bajo la firma Sanabria Arquitectos S.C. A ella pertenecen la Ampliación del Conjunto BCV y la Plaza Juan Pedro López, Caracas (1991).

Sanabria es uno de los máximos representantes de la segunda generación dentro de la arquitectura venezolana del siglo XX, grupo formado mayoritariamente en el exterior al que se sumarán las primeras promociones de arquitectos graduados en el país, en la que estaría acompañado por: Martín Vegas, Juan Andrés Vegas, Moisés Benacerraf, Julián Ferris, Diego Carbonell, José Miguel Galia, Emile Vestuti, Julio Volante, Carlos Guinand Baldó, Fruto Vivas, Oscar Carpio, Carlos Celis Cepero, Guido Bermúdez, Pedro Lluberes, Jorge Romero Gutiérrez, José Antonio Ron Pedrique, Dirk Bornhorst, Pedro Neuberger, Miguel Salvador y Díaz, Tony Manrique de Lara, Santiago Goiri, Alejandro Pietri, Augusto Tobito, Mario Bemergui, Federico Beckhoff, Klaus Heufer, Jaime Hoyos, Juan Pedro Posani, Graziano Gasparini, Ernesto Fuenmayor, Carlos Brando, José Manuel Mijares, Manuel Sayago, Víctor Fossi, José Hernández Casas y Miguel Casas Armengol. Su condición señera se acrecienta no sólo al superar su obra el filtro del confort climático funcional y racionalmente incorporado al diseño como requisito primordial para hacer buena arquitectura, sino por la igualación que en él se da entre ética y estética, verdadero  aggiornamento de la caracterización “específica”, expuesta por Quatremère de Quincy en el siglo XIX.

Como una síntesis breve de  la evolución de la arquitectura de Sanabria, del capítulo del texto central del catálogo titulado “La piel como emblema de internacionalidad”, rescatamos lo siguiente: “El compromiso de Sanabria con la arquitectura moderna no cesó intempestivamente para ser sustituido por  un ‘regionalismo’ a ultranza. En su trayectoria se reflejan cambios graduales, asimilaciones paralelas, tratamientos alternos. Su arquitectura efectúa un atractivo matrimonio entre un estilo internacionalista y los visos de regionalismo fundamentados en la interpretación del lugar”.
Niño Araque en su escrito resalta de Sanabria, además, su virtuosismo como dibujante recogido en sus cuadernos de viaje, la permanente preocupación por el rol que juega cada edificación en la construcción de la ciudad, su incansable actitud de proponer mejoras en ella y para ella y, finalmente, la inocultable presencia del clima y la luz, todo lo cual se refuerza por su condición de piloto que supo recoger desde el aire el comportamiento los vientos, la geografía y la meteorología en el  valle de Caracas. Ello le permite a Niño Araque expresar: “Cuando la luz dominada desde la naturaleza se introduce en un edificio construido a partir de materiales auténticos y geometrías instaladas sobre la geografía (no solamente natural sino también histórica), la arquitectura adquiere su sentido, temperatura y riqueza, porque la naturaleza está hecha de materia, geometría y luz, esta vez dominada desde la conciencia del lugar.”

La exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra” se abrió el domingo 10 de septiembre y cerró el 19 de noviembre de 1995 y fue una de las más relevantes realizadas durante una década en la que se hicieron grandes eventos de este tipo. Para su montaje, fruto del trabajo de dos años, se revisaron 12.000 planos, 300 proyectos, cuadernos de viaje, de construcción, apuntes, fotografías, dibujos y maquetas.

9. Número 123 del semanario Arquitectura HOY, sábado 9 de septiembre de 1995

Ya desde el día anterior a la apertura el semanario Arquitectura HOY le empezó a dar cobertura dedicando su número 123 a la publicación del artículo “El dibujo según Tomás José Sanabria” de Mónica Silva Contreras, el cual ocupó un importante espacio y labre las puertas para conocer como Sanabria pensaba a través de la manera como se expresaba, bien sea para recoger sus impresiones al visitar un lugar o al llevar adelante una idea que se convertirá luego en proyecto y finalmente en construcción.

En el número 126 del 21 de octubre se publicó “La corona de la ciudad” de María Fernanda Jaua, texto dedicado al hotel Humboldt que surgió como respuesta a una pregunta lanzada desde el semanario buscando indagar acerca de lo que representaba la obra de Sanabria para profesionales y académicos. En ese mismo número apareció el ciclo de conferencias que acompañó a la exposición en la que se tocaron seis temas: Caracas: estudios, crecimiento y desarrollo; Aproximación a la obra de Tomás José Sanabria; Perspectiva de una obra; La arquitectura en los años 50; Tomás José Sanabria Arquitecto, proyecto museístico; y Arquitectura moderna y patrimonio.

En respuesta a la misma pregunta ya asomada, Manuel Delgado publicará en Arquitectura HOY el 28 de octubre (nº 129) el polémico artículo “SANABRIA amor y odio por la ciudad” y más adelante, teniendo la obra de Sanabria en mente, Azier Calvo dará inicio a su columna “En clave” con el texto “Otra manera de leer los años 50” que apareció en el nº 132 del 11 de noviembre.

Desde la muerte del arquitecto su hija Lolita se ha dedicado con mucho tesón a velar por la conservación de los archivos de la que fue una de las más importantes oficinas de arquitectura a nivel nacional, los cuales conforman la Colección Sanabria. Con el apoyo de la Fundación Alberto Vollmer, que ha ofrecido sus espacios, se ha creado un lugar donde se conservan de manera óptima los documentos de la Colección. También ello ha dado pie a la creación de la página tomasjosesanabria.com en la que se recoge su vida y obra y se puede consultar la recopilación, catalogación, escaneo y montaje en programa digital llevado adelante, lo que facilita las labores de investigación a través de un cuantioso y valioso material.

ACA

Procedencia de las imágenes.

Catálogo de la Exposición “Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra”, Galería de Arte Nacional, 1995.

Colección Crono Arquitectura Venezuela.

Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Graziano Gasparini y el arte contemporáneo.

Producción, promoción y exhibición entre Italia y Venezuela

Rodrigo Gutiérrez Viñuales

Granada, CEDODAL
2021

Nota de los editores

Este libro, ilustrado con materiales inéditos, mayoritariamente procedentes del archivo de Graziano Gasparini, recupera un amplio conjunto de acciones llevadas a cabo por él en ámbitos del arte contemporáneo, en vinculación a Italia y Venezuela: su producción como artista plástico, el fomento del arte a través del mecenazgo y el coleccionismo, y la organización y promoción de exposiciones nacionales e internacionales. La idea del proyecto surgió durante una serie de entrevistas realizadas por el autor a Graziano entre Caracas y Paraguaná en 2009, centradas en dichas experiencias, las que en buena medida habían quedado relegadas al olvido: su relevante y prolongada labor como historiador de la arquitectura, y su quehacer dentro de la conservación del patrimonio habían terminado por opacarlas. A partir de los mencionados testimonios orales de Graziano Gasparini, se llevó a cabo una tarea de investigación bibliográfica y documental que permitió concretar una narración en la que se amalgamaron recuerdos y fuentes escritas dentro de la compleja red que supuso la construcción de la modernidad venezolana en el ámbito de las artes y la cultura. Inserto en esta trama, fue recuperado asimismo el papel de Graziano como promotor artístico vinculado a Italia y particularmente a Venecia, lo que generó un puente entre esta ciudad y el arte venezolano.

Para quienes estén interesados, el libro puede adquirirse en Amazon, en este enlace:
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ACA