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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 367

De acuerdo al Diccionario de la Lengua Española, sarteneja significa en Venezuela “Grieta que se forma con la sequía en algunos terrenos”. Esta definición, que podría dar una idea de las características del suelo que conformaba el valle donde se implantó la Universidad Simón Bolívar, hermoso paraje ubicado a 15 kilómetros de Caracas que era atravesado por una quebrada, contrasta con lo expresado por Ermila Troconis de Veracoechea en su obra La tenencia de la tierra en el litoral central de Venezuela (1979) donde precisa que «el sitio de Sartenejas fue un lugar pantanoso e insalubre y sus tierras no eran aptas para el cultivo».

En todo caso, ese sitio fue uno de tantos que fue presa de la “terrofagia” que caracterizó a los descendiente de los conquistadores españoles y, tal y como ha registrado Egilda Rangel en “El Mayorazgo de Sartenejas en la Venezuela Colonial 1740 – 1858”, artículo publicado en Historia y Memoria (enero-junio 2013), “la Hacienda de Sartenejas en sus primeros años estuvo en manos del primer marqués de Mijares, Juan Mixares de Solórzano, y era un trapiche de caña de azúcar con su casa de hacienda y enseres”. Y continúa: “Las tres familias vinculadas a la hacienda pertenecieron a la ‘aristocracia territorial’ Mixares de Solórzano, Ponte y Tovar. Pero, fueron los Ponte quienes fundaron el Mayorazgo según la ley 33 de Toro en 1754. Sus sucesores continuaron con la propiedad hasta que en 1812 pasa a manos del conde de Tovar por matrimonio con una hija descendiente de los Ponte”.

Eliminados los mayorazgos en la Gran Colombia en 1824, el valle de Sartenejas continuó hasta 1859 en manos de los descendientes del conde de Tovar pasando a finales del siglo XIX e inicios del XX a ser propiedad de los Santaella, y “entre los años 1955 a 1962 funcionó en esas tierras un club campestre” donde se enfatizó en la cría y cuidado de caballos.

1. El valle de Sartenejas a mediados del siglo XX.

Desde que el 18 de julio de 1967 se firma el decreto mediante el cual se crea la Universidad de Caracas, Instituto Experimental de Educación Superior “destinada a instituir los estudios y las investigaciones de carácter científico, tecnológico y humanístico que requería para ese momento el país” y ofrecer una contracara a los problemas políticos que arropaban a la Universidad Central de Venezuela, se da inicio a un largo proceso de búsqueda y adquisición de los terrenos idóneos para que la institución funcionara a cabalidad.

Un informe de la Comisión Organizadora señala la inclinación por el este de la ciudad de Caracas, seguramente en tierras del estado Miranda mencionándose, en principio, predilección por las zonas de La Urbina y Sartenejas, de acuerdo a lo aportado por Luis Loreto el 30 de marzo de 2014 en la entrada “Del noreste a Sartenejas” de su blog Loretadas.

Fueron los primeros tres meses de 1968 momentos de arduas tareas de evaluación de muy diferentes opciones: Los Teques; los Valles del Tuy y en particular Santa Lucía; la Hacienda “Caicaguana” colindante con la urbanización La Lagunita; Santa Rosa de Lima; los terrenos del Haras Shangri–La de los Hermanos Azpurua en Los Teques; la Hacienda Montalbán-La Vega; la intercomunal de El Valle; Los Naranjos; el edificio Mereani en la avenida Andrés Bello y hasta El Helicoide propuesto por el Banco Obrero a quien correspondía desembolsar el dinero para la compra del terreno, fueron manejados como posibilidades.

2. Otra vista general del valle de Sartenejas antes de la construcción de la USB.

Objetada inicialmente por su distancia, elevado costo y problemas de accesibilidad, finalmente, tal y como señala Loreto, “De la reunión posterior que sostuviera la Comisión Organizadora con el Ministro de Obras Públicas, se eligió la hacienda Sartenejas tanto para las instalaciones provisionales como para las definitivas. Se visitó el sitio el día 19 de marzo y se ratificó que los terrenos reunían las condiciones necesarias para la ubicación definitiva del Núcleo principal de la Universidad de Caracas; se señaló que la vialidad y otros servicios existentes permitirían, sin muchos gastos adicionales, la construcción de las edificaciones provisionales”. El propietario, Antonio Santaella, “ratificó su oferta de venta y su disposición a permitir la iniciación de las construcciones provisionales una vez que se llegara a un compromiso sobre la compra-venta. Informó que la parte de la hacienda dedicada a cultivos sería desocupada en un plazo de noventa días, conforme al convenio que él tenía con la Federación Campesina. También informó que de la venta quedaría excluida una extensión de unas veinte hectáreas a la entrada del valle en la parte plana de la hacienda, correspondiente al ‘Gran Coliseo de Caracas’, que estaría destinado a corridas de toros y a espectáculos de carácter cultural. (…) También excluía de la oferta la casa principal de la hacienda y otras construcciones adyacentes, pero que se podrían incluir en las negociaciones”.

3. Fotografía de los años 1950 de la casa de la Hacienda Sartenejas construida en 1850, sede actual del rectorado de la USB, restaurada en 1976 por el arquitecto Graziano Gasparini.

Los difíciles arreglos con los Santaella se extendieron por 6 meses hasta que el gobierno tomó la decisión de elaborar un decreto de expropiación que aparece el 27 de agosto de 1968, incluyendo también las áreas que en principio no habían sido ofrecidas. El 30 de diciembre de 1968 se nombraron las primeras autoridades rectorales de la Universidad de Caracas: Eloy Lares Martínez, como Rector y Francisco Kerdel Vegas y Miguel Angel Pérez, Vicerrector y Secretario, respectivamente.

El rector Lares informó en marzo de 1969 “que el arquitecto José Hoffmann ya había elaborado los proyectos para los primeros edificios, cuya construcción había sido encomendada por el MOP a la Compañía Anónima Técnica Constructora. (…) El MOP había pintado la casa de la hacienda, la cual se había destinado a las autoridades universitarias, y había colocado luces de neón, las cuales el Rector pidió al MOP que fueran cambiadas por no armonizar con el estilo de la casa; también les solicitó otras modificaciones que convirtieran a dicha casa en una digna oficina rectoral”, acotará Lares.

Aprobado el 4 de mayo de 1969 el primer Reglamento, por solicitud de numerosos integrantes de la comunidad universitaria, la Academia Nacional de la Historia, la Sociedad Bolivariana de Venezuela y otras instituciones que manifestaron su deseo de que la Universidad se vinculara al nombre del Libertador, el 9 de julio de 1969, por decreto, se cambió el nombre de la institución por el de Universidad Experimental Simón Bolívar.

El 15 de julio, se designarán las nuevas autoridades de la USB: Ernesto Mayz Vallenilla, Francisco Kerdel Vegas y Federico Rivero Palacios, como Rector, Vicerrector Académico y Vicerrector Administrativo, respectivamente.

Le corresponderá, por tanto, a la gestión de Mayz Vallenilla abrir en 1970, una vez inaugurada el 19 de enero por Rafael Caldera, la primera cohorte de la universidad, impulsar la construcción de su planta física (tanto las edificaciones provisionales como las definitivas) y de lo que fue su gran sueño: el diseño de los jardines que se ubicarían definiendo la entrada de la casa de estudios a modo de bienvenida para quienes debían estudiar y trabajar allí o visitarla.

4. Vista panorámica del campus de la Universidad Simón Bolívar.
5. Diferentes tomas del diseño de los jardines y algunos de las obras y elementos que los acompañan. Destacan la escultura «La Lucha del Hombre por la Cima» donada en 1972 por el artista venezolano Carlos Prada (centro abajo) y el «Espejo solar» de Alejandro Otero (1973-1974).

Como señalará José Rosas Vera en el texto “Jardines de la Universidad Simón Bolívar, 1972-1974” aparecido en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015): “Irrigados por fuentes de agua de diferentes quebradas, principalmente la quebrada de Sartenejas, se proyectó el diseño del campus privilegiando el paisajismo. En efecto, el Dr. Mayz Vallenilla ‘concibió la universidad como un Parque de las Naciones en homenaje a Simón Bolívar’. El paisajismo, a cargo de (Eduardo) Robles Piquer y (Pedro) Vallone, centró su actuación en el área conectada a la carretera Hoyo de la Puerta, en la primera etapa, desarrollada en el sector sur inmediato a la casa rectoral, donde se colocó la escultura de Bolívar Académico (Joaquín Roca Rey, 1923-2004). En la segunda etapa, al norte, organizada alrededor de la laguna de los patos, se ubicó la escultura Espejo Solar (Alejandro Otero, 1921-1990). Ambas etapas se articulan por una vía principal, flanqueadas por palmeras que delimitan el parque, dejando en la parte posterior las edificaciones y pabellones. El parque conjuga espacios abiertos con prado, masas de árboles de sombra, arbustos con floración y plantas ornamentales, agrupadas conformando puntos de interés, dentro de un trazado de caminos. La riqueza de recorridos y la relación de la flora y fauna con una variedad de ámbitos constituyen sus principales valores. Complementan el paisajismo, los pinos caribes formando bosques alrededor del campus, y un gradiente de caminos, áreas arborizadas, prados y espacios abiertos”.

Definido como “Parque Universitario Simón Bolívar”, el sector sur de los jardines (su primera etapa, el área más inundable del valle y donde se previó en algún momento el estacionamiento del «Gran Coliseo de Caracas»), fue inaugurado el 31 de octubre de 1972 abarcando aproximadamente el 25% de la extensión total de dicho parque. Su diseño “sigue el estilo del denominado parque inglés, donde masas tupidas con árboles de sombra se entrelazan con espacios abiertos interiores, tipo prado, donde las plantas decorativas se agrupan formando conjuntos, con espacios para el descanso”, tal y como se recoge en “La cota sur del Parque Universitario Simón Bolívar” (https://www.cenda.usb.ve/node/138).

6. Portada del libro Guía de las Plantas Ornamentales del Valle de Sartenejas (izquierda), toma aérea con el laberinto cromo-vegetal de Carlos Cruz-Diez al centro (centro arriba) y dos de las piezas que forman parte de los jardines: estructura hidro-cinética concebida por el bachiller y luego arquitecto Gabriel Martín Landrove (centro abajo) y estatua de «Bolívar Académico» obra del escultor peruano Joaquín Roca Rey (derecha)

Finalizados los trabajos de paisajismoUn grupo de estudiantes de los últimos años de la Carrera de Biología de la propia USB llevaron adelante un estudio sistemático y pormenorizado entre 1988 y 1991 de las plantas existentes en Sartenejas con la asesoría del Dr. Rubén Antonio Montes Rodríguez del Departamento de Estudios Ambientales y con la participación del Profesor Oswaldo Lares como arquitecto paisajista”, de donde se derivó la publicación en 1992 de la Guía de las Plantas Ornamentales del Valle de Sartenejas (avalada por el Instituto de Recursos Naturales de la USB y financiada por el Banco Mercantil), que arrojó “la localizaron e identificaron más de 100 plantas pertenecientes a 41 familias botánicas que se encuentran dentro del Parque Universitario Simón Bolívar”.

Para terminar sólo añadir, siguiendo lo publicado por Lorenzo González Casas y Henry Vicente Garrido en “Mundos que se desvanecen: el exilio arquitectónico español en Venezuela”, texto presentado en 2010 en el XIV Encuentro de Latinoamericanistas Españoles (https://shs.hal.science/halshs-00530495/document), que “Eduardo Robles Piquer (Madrid, 1910-Caracas, 1993): es el último arquitecto exiliado en llegar a Venezuela. En 1957, y tras diversos problemas judiciales que sufre en México, vive un segundo exilio. (…) Pero, en Venezuela, reconstruyó su carrera a tal punto que llegó a convertirse en sinónimo de arquitectura paisajista en el país, llegando además a ejercer una notable influencia pública debido a las múltiples actividades desarrolladas, las que incluían su labor profesional cotidiana, la escritura de la sección fija que tenía en el periódico El Nacional, llamada «Ras-guños», con el subtítulo «Así lo vi yo», que firmaba bajo el seudónimo Ras, y en la que incluía siempre la caricatura de un personaje de la actualidad del país; la realización de críticas teatrales y artísticas; y la participación constante en actividades mediáticas como programas de televisión y radio, o en los foros y conferencias que se sucedían en la Universidad Central de Venezuela, y en otros ámbitos culturales. (…)

7. Eduardo Robles Piquer en 1961 (izquierda). Parque Galindo. Plano del conjunto (derecha).
8. Seis obras paisajísticas de Robles Piquer. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Casa González-Gorrondona, Parque Arístides Rojas, Jardines xerófilos en diversas zonas de Caracas, Remodelación de la Plaza La Concordia, Parque Miranda y Parque Zoológico Caricuao.

(…) Una de sus obras iniciales fue el diseño del jardín de la Casa González Gorrondona en el cerro Ávila, obra de Richard Neutra (1958). Los trabajos por los que obtiene reconocimiento en el país son, sobre todo, el paisajismo de la Universidad Simón Bolívar (1973), consistente en un jardín surcado por senderos organicistas en la más pura línea del paisajismo brasileño; y el Parque Zoológico Caricuao (1977), ambas obras realizadas con Pedro Vallone”.

A la obra de Robles Piquer habría que añadir la remodelación de la Plaza La Concordia (1961), el Parque Arístides Rojas (1961), el paisajismo del Club Camurí Grande (1962), del Parque Miranda (1962) y del Parque Galindo (1976, junto a Pedro Vallone), el rescate y ampliación del Parque El Calvario (1981, junto a Pedro Vallone), así como los trabajos de adecuación y siembra para la creación de jardines xerófilos en diferentes puntos de la vialidad de Caracas (1966).

Robles Piquer y Vallone obtuvieron mención de honor en la V Bienal Nacional de Arquitectura (1973) por el paisajismo de la Universidad Simón Bolívar y el Premio Nacional de Arquitectura Paisajista en la VII Bienal (1980) por el Parque Zoológico Caricuao.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 1. https://guiaccs.com/obras/jardines-de-la-universidad-simon-bolivar/

2 y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

4. https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Jardines_de_la_Universidad_Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_(Venezuela)

5. https://www.cenda.usb.ve/node/138, https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Jardines_de_la_Universidad_Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_%28Venezuela%29#/media/Archivo:Jardines_USB_04.jpg, https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Jardines_de_la_Universidad_Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar_%28Venezuela%29#/media/Archivo:El_hombre_y_la_maquina.jpg y https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Jardines_Universidad_Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar.jpg

6. https://www.cenda.usb.ve/node/138, http://quiteriafranco.blogspot.com/2018/06/solicitud-consejo-directivo-de-la.html, https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Estructura_Hidrocin%C3%A9tica_-_Universidad_Sim%C3%B3n_Bol%C3%ADvar.jpg y https://eldiariohabla.com/la-universidad-simon-bolivar-medio-siglo-creando-futuro/

7. file:///C:/Users/USER/Downloads/Arquitecturas_desplazadas_Arquitecturas.pdf

8. https://vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/11.129/3753 y Colección Crono Arquitectura Venezuela

TEXTOS FUNDAMENTALES

1. Carátulas de las primeras ediciones en francés (1992) y español (1993) de Los no lugares obra de Marc Augé.

Los no lugares

Espacios del anonimato

Una antropología de la sobremodernidad

Marc Augé

Gedisa Editorial

1993

Título del original en francés:

Non-lieux

Introduction á une anthropologie de la surmodenité

Edition de Seuil, 1992

Cuando en 1992 aparece de la mano de Edition de Seuil la primera edición en francés de Non-lieux. Introduction á une anthropologie de la surmodenité (traducida el año siguiente al español por Gedisa Editorial con el título de Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad), obra del antropólogo y etnólogo Marc Augé, se produce un impacto casi inmediato no sólo en el área de las ciencias sociales sino en disciplinas como la arquitectura a la cual incorporó un muy interesante debate relacionado a la manera como se presentaban los dos conceptos centrales plasmados por primera vez en el texto: el de “no lugar” y el de “sobremodernidad”.

En momentos en que ya empezaba a superarse la fiebre posmoderna y comenzaban a recuperar terreno algunas de las tesis de la modernidad, Augé lanza una certera mirada sobre uno de los principales efectos que produce el pertenecer a una civilización globalizada en la que se desdibuja cada vez más el sentido de pertenencia y en la que empiezan a surgir lugares, espacios, sitios o edificaciones donde el anonimato es la carta principal de presentación de quienes los frecuentan.

2. Espacios del anonimato.

Estudioso, dada su profesión, de la manera como se comporta el ser humano, es de regreso de su contacto con las culturas africanas de la costa atlántica (las que estudió y trabajó con ahínco durante su estadía allí en los años 70 del siglo pasado) cuando, paradójicamente y por contraste, Augé comienza a reflexionar sobre la civilización moderna, la vida cotidiana, el consumo y el individualismo. Poco a poco va retratando la opulenta sociedad capitalista contemporánea y nos va mostrando sus principales transformaciones haciéndonos ver la manera cómo las representaciones de la realidad pesan más que la realidad original. En consecuencia, la soledad y el tedio (temas transversales si los hay) que las caracterizan se convierten para él en objeto de estudio.

3. Dos libros publicados por Augé: uno anterior (izquierda) y otro posterior (derecha) a
la aparición de Los no lugares.

De allí derivará una saga de publicaciones que tendrá en El viajero subterráneo. Un etnólogo en el metro (1986) el punto de partida y en Los no lugares el nodo desde donde desarrolla con madurez aspectos ya esbozados en aquel ensayo. Le seguirán dentro de las mismas preocupaciones sobre la urbe y la sociedad propias del paso del siglo XX al XXI: Hacia una antropología de los mundos contemporáneos (1994), Por una antropología de la movilidad (2007), Elogio de la bicicleta (2008), El metro revisitado (2008), El viaje imposible. El turismo y sus imágenes (2009) y Ficciones de fin de siglo (2014).

Particularmente en el libro que hoy nos ocupa Augé, cuyo tono académico tiene a la vez algo de confesional, amistoso y a veces hasta bromista, sostiene la hipótesis, basada en la confrontación con la noción antropológica de lugar (identitario, existencial, relacional e histórico) y apoyada en su percepción de lo que ocurre, por un lado, en espacios constituidos con relación a ciertos fines como el transporte, el comercio o el ocio (tales como aeropuertos, habitaciones de motel o supermercados) y, por otro lado, la relación contractual que establecen los individuos con esos espacios (a través del billete de avión, el ticket del cine), de que ese tipo de ambientes y relaciones propios de la sobremodernidad (caracterizada por “la superabundancia de acontecimientos, la superabundancia espacial y la individualización de las referencias”), pueden definirse como “no lugares”. Para él esos espacios no crean arraigo ni propician la interacción sino que potencian la soledad, la similitud, la homogeneidad.

4. Espacios del anonimato.

El resumen del libro de 125 páginas preparado por los editores de su versión en castellano, es harto elocuente y explícito acerca de lo que en él nos vamos a encontrar: “Los no lugares no existían en el pasado. Son espacios propiamente contemporáneos de confluencia anónimos, donde personas en tránsito deben instalarse durante algún tiempo de espera, sea a la salida del avión, del tren o del metro que ha de llegar. Apenas permiten un furtivo cruce de miradas entre personas que nunca más se encontrarán. Los no lugares convierten a los ciudadanos en meros elementos de conjuntos que se forman y deshacen al azar y son simbólicos de la condición humana actual y más aún del futuro. El usuario mantiene con estos no lugares una relación contractual establecida por el billete de tren o de avión y no tiene en ellos más personalidad que la documentada en su tarjeta de identidad. Atento al uso de las palabras, releyendo los lugares descritos por Chateaubriand, por Baudelaire y Benjamin, Marc Augé abre nuevas perspectivas para conceptualizar una antropología de la sobremodernidad, que podría ser también una etnología de la soledad de la condición humana contemporánea”. La publicación, de fácil lectura, está estructurada con base en un “Prólogo”, tres capítulos titulados “Lo cercano y el afuera”, “El lugar antropológico” y “De los lugares a los no lugares”, un “Epílogo” y las “Referencias bibliográficas”.

5. Espacios del anonimato.

Las nociones formuladas por Augé tienen presencia en la arquitectura desde el momento en que consideramos cualquier edificación que es ajena al contexto en el que se inserta o que contiene actividades que propician las situaciones ya señaladas repetidas en otras con las mismas funciones, a los cuales también se puede añadir sitios de tránsito que no dejan huella en las personas carentes, a su vez, de la diversidad de actividades y el intercambio que caracterizan, por ejemplo, a los centros históricos de las ciudades.

6. Tres obras «para todo público» publicadas por Marc Augé.

Polémicas aparte en cuanto a la no existencia de un consenso claro a la hora de precisar la naturaleza de un lugar antropológico, de lo convincente que haya podido ser la definición de no lugar formulada la cual deja por fuera numerosos espacios residuales que pueblan la ciudad contemporánea, de las diferencias en cuanto a representatividad de un espacio de anonimato para diversos actores sociales, y de la convicción de algunos acerca de que el concepto de no lugar sólo es funcional a la ideología de la clase dominante la cual legitima la exclusión de ciertos actores del sistema económico, las obras de Augé han sido fuente de inspiración y reflexión tanto para los académicos en todo el mundo como para el ciudadano de a pie al que estudió a profundidad ofreciéndole textos como: ¿Por qué vivimos? (2003), El tiempo sin edad (2016) o Las pequeñas alegrías (2018), entre otras.

7. Marc Augé en la UCV junto a Catalina Banko en dos momentos que recogen su presencia allí.

Mundialmente reconocido, Augé visitó Venezuela el año 2012, cuando fue invitado por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales “Dr. Rodolfo Quintero” (IIES) de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela, dirigido entonces por Catalina Banko, a participar entre el 20 y el 22 de noviembre en una serie de actos académicos programados para aprovechar su presencia: el 20 formando parte del Foro “¿Un nuevo orden simbólico en el mundo contemporáneo?” y el 22 dictando la Clase Magistral: “La antropología en un mundo globalizado”. La expectativa y asistencia, huelga mencionarlo, fueron altísimas al igual que el nivel del evento.

8. Marc Augé en 2016.

Marc Augé, a quien con esta nota quisimos rendir homenaje, falleció el pasado 24 de julio en Poitiers, donde también había nacido en 1935, hace 87 años. En vida fue profesor de antropología y etnología de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París (l’École des Hautes Études en Science Sociales de Paris -EHESS-) la cual dirigió entre 1985 y 1995 fundando allí en 1992, junto a Gérard Althabe, Jean Bazin y Emmanuel Terray, el Centro de Antropología de Mundos Contemporáneos. Doctor en Letras y Ciencias Humanas, también ostentó el cargo de director del Centro Nacional para la Investigación Científica investigación (Centre Nacionale de la Recherche Scientifique -CNRS-).

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 3 y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

2. https://www.businessinsider.es/culpa-caos-aeropuertos-maletas-negras-1099149

4. https://www.bbva.com/es/supermercados-afianzan-consumidores-bancarizados/

5. https://www.intermundial.es/blog/9-de-las-mas-bellas-estaciones-de-metro-en-el-mundo/

7. Cortesía de Catalina Banko.

8. https://www.lanacion.com.ar/cultura/marc-auge-si-no-fuera-de-mi-tiempo-e-intentara-entenderlo-estaria-muerto-nid1911529/

ERRATA

Gracias a la llamada de atención que nos hiciera uno de nuestros asiduos lectores, resulta que en la noticia que publicáramos la semana pasada extraída de https://www.archdaily.cl,, relacionada con el otorgamiento a Santiago Calatrava del Premio Leonardo da Vinci en la Bienal de Florencia por su trayectoria de diseño, dejamos pasar un error que seguramente está relacionado con la transcripción de la traducción que del inglés se hiciera del texto original.

Allí se decía:

“Desde el diseño y construcción del Ponte della Costituzione en Venecia, el World Trade Center Transportation Hub en Nueva York, el Pabellón de los Emiratos Árabes Unidos en la Expo 2020, y el Puente Zubizuri sobre el río Nervión en Bilbao, España, entre muchas otras obras infames, Calatrava es uno de los arquitectos más influyentes de los últimos 50 años…”

Cuando debía decir:

“Desde el diseño y construcción del Ponte della Costituzione en Venecia, el World Trade Center Transportation Hub en Nueva York, el Pabellón de los Emiratos Árabes Unidos en la Expo 2020, y el Puente Zubizuri sobre el río Nervión en Bilbao, España, entre muchas otras obras importantes, Calatrava es uno de los arquitectos más influyentes de los últimos 50 años…”

Esperemos sepan disculpar este involuntario descuido.

ACA

NOVEDADES ARQUITECTÓNICAS DE AQUÍ Y DE ALLÁ

The Ned Doha

David Chipperfield Architects

Tomado de https://www.archdaily.com

Texto descriptivo aportado por los arquitectos

La transformación del antiguo edificio del Ministerio del Interior en un hotel boutique reconoce la importancia histórica y arquitectónica de uno de los edificios más antiguos de Doha. La reutilización adaptativa de este raro ejemplo de desarrollo urbano temprano en la región demuestra un compromiso para reducir el impacto de la construcción y enriquece la identidad cultural regional, haciendo una importante contribución a la regeneración arquitectónica en el área del Golfo.

Ubicado directamente en el famoso paseo marítimo de Corniche y muy cerca del Amiri Diwan y de la Gran Mezquita, el edificio catalogado, diseñado en la década de 1970 por el arquitecto libanés William Sednaoui, es un famoso hito histórico de Doha. Con su fachada finamente rítmica y su silueta escultórica, el edificio estatal se considera una demostración elegante del brutalismo en el Medio Oriente.

Se rehabilitó la arquitectura existente, se adaptó para su uso como hotel de lujo y se amplió con una planta superior adicional. Un pedestal de 260 m de largo forma su nuevo podio, creando un oasis verde con vegetación exuberante, instalaciones de arte y lavabos. Flanqueando el agua, los pabellones albergan una variedad de servicios e instalaciones para eventos. Están cubiertos por un dosel continuo de brise soleil de esbeltas nervaduras de hormigón, que ofrecen espacios exteriores privados y sombreados.

Junto con el atrio, el patio interior ahora cubierto forma el corazón del complejo. Un bar en la galería del primer piso ofrece vistas a la amplia gama de restaurantes en la planta baja. Las noventa habitaciones y suites del hotel están repartidas en tres niveles superiores y están diseñadas por Soho House Design, inspiradas en el glamour de la década de 1970. La nueva azotea alberga un área de spa y bienestar, un gimnasio y un club lounge, que ofrece vistas al mar Pérsico y al horizonte de Doha.

El podio recién creado realza la estética horizontal del edificio, mientras que las lamas del techo citan las estructuras lineales de las tiras de pilastra existentes. Su distintivo juego de sombras da forma a todo el diseño del hotel hasta el interior, que fue reinterpretado mediante una serie de intervenciones precisas. Las adiciones cuidadosamente integradas al edificio existente se caracterizan por materiales de alta calidad: mármol blanco Calacatta y verde Tinos, así como travertino que recuerda a la fachada existente.

Ficha técnica

Arquitectura: David Chipperfield Architects

Área: 40000 m²

Fotografías: Simon Menges

Arquitectos principales: David Chipperfield Architects Berlin

Construcción: Turner & Townsend

Diseño interior: Soho House Design, Highness HEC

Consultor de iluminación: Umaya Lighting Design

Arquitectura paisajista: Driscoll Design International

ACA

INVITACIÓN

ARTESA y la Librería El Buscón invitan a la presentación del libro

CARACAS historia de una ciudad (1567 a nuestros días)

de Rafael Arráiz Lucca

Día: miércoles 2 de agosto

Hora: 4:30 p.m.

Lugar: Librería El Buscón. Patio central.

Trasnocho Cultural.

Centro Comercial Paseo Las Mercedes

ACA