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¿SABÍA USTED…

… que en 1968, hace ya 50 años, se termina la construcción de los 3.048 apartamentos de la U.D. 7-8 de Caricuao?

1. Unidad Vecinal 7-8. Urbanización Caricuao. Sección Diseño en Avance, Banco Obrero. 1968

El valle conocido desde la llegada de Francisco Fajardo como de “Juan Jorge Quiñones”, el cual por extensión formaba parte del de San Francisco (donde se funda la ciudad de Caracas), remonta sus antecedentes a la ocupación previa de parte de los toromaimas, tribu de origen caribe encontrada por Fajardo cuando arriba acompañado de guaiqueríes venidos de Margarita. Como indica Federico Villalba en El libro de Caricuao (Centro Nacional de Historia, Caracas, 2009), “… a la hora de escribir la historia  de los pueblos del cacique Caricuao, caemos en cuenta de que esa historia no comienza con la primera huella dejada por el mestizo Francisco Fajardo, antes de que Losada atravesara ese valle llamado de Juan Jorge, o de San Jorge. La historia de Caricuao comienza con los pueblos o naciones del cacique Caricuao…”. También conocido el lugar como “Quebrada del Caribe” o “Valle del Caribe”, la voz toromaima Caricuao posee, según Villalba, una rica polisemia y una “gran riqueza de sentidos”: “caricua (cerro), carucay (una planta para pintar), Guaricuao (cacique del río Turmero, caricuar (quebrada)…”.

2. Hacienda Caricuao 1898.

Durante la colonia, el espacio del pequeño valle de Caricuao, pasa a ser tierra de repartimientos y encomiendas, que servirán de base a finales del siglo XIX y comienzos del XX para su ocupación (al igual que Antímano y Macarao) por haciendas que a su vez dieron pie a los urbanismos de donde se originaron las tres parroquias.
Adscrita durante el período colonial a Antímano (erigida como parroquia en 1621), Caricuao desde el punto de vista territorial se sumaba más bien a la parroquia La Vega y estuvo ocupada por las haciendas Santa Cruz, Tejerías y La Elvira (conocida también como hacienda Caricuao), adquiridas por el Banco Obrero (BO) entre 1946 y 1959 para emprender a partir de entonces desarrollos de vivienda obrera que culminarán en 1974. En lo referente a la ocupación del espacio, es interesante el repaso que realiza Villalba utilizando a Caricuao como excusa para ilustrar la transición de la Venezuela rural a la Venezuela petrolera, donde detecta los siguientes tópicos: “cambio de uso del espacio: de las haciendas a las industrias; la industria; la vialidad: del riel al asfalto; el paisaje urbano a partir de 1958: viviendas uni y multifamiliares; Caricuao como ciudad dormitorio; y el crecimiento de la construcción: Caracas se urbaniza a costa del petróleo”.

Es justamente la conversión de Caricuao en “ciudad dormitorio” sobre una superficie de 24.8 Km2 (según informe de la Oficina Municipal de Planeamiento Urbano -OMPU- de 1973), lo que caracteriza su desarrollo a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y el contexto en el que hay que inscribir el impulso dado primero por el BO y luego por el Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI) para que ello aconteciera. A la elaboración del proyecto urbanístico denominado “Gran Urbanización de Venezuela” (1945-1958, no realizado), en el que se proponía un uso mixto (urbano-industrial) “con áreas de reserva, tanto ambientales como militares, pues se pensaba utilizar esta zona para tropas y entrenamiento”, seguiría el impulso dado por la Junta de Gobierno presidida por Wolfgang Larrazábal en medio del llamado Plan de Emergencia a la construcción de cerca de 494 viviendas “provisionales” en terraza (en convenio con la Cuba revolucionaria) que servirían de refugio a familias afectadas por las inundaciones, conocidas como “las casitas de caña”. Siguiendo de nuevo a Villalba encontramos que, durante el gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964), se inicia a partir de 1962 una nueva fase con la construcción del primer edificio, identificado después como “bloque experimental” (80 apartamentos para 500 habitantes con los que se puso a prueba la resistencia del terreno para edificios verticales), ubicado en la UD2, y la primera urbanización en desarrollo vertical: Ruiz Pineda o Unidad Vecinal nº 9 (UV9) compuesta por 22 edificios y un total de 1046 viviendas.

3. Caricuao. Vista aérea y zonificación.

“Más tarde se construyó la Unidad de Desarrollo Nº 2, conocida como urbanización Caricuao; se compone de 28 edificios, reducidos posteriormente a 26 debido a la construcción de la línea 2 del Metro de Caracas. Fueron desalojados, y demolidos, los bloques 18 y 19, quedando un total de 26 edificios y 1776 viviendas. Con el gobierno de Raúl Leoni (1964-1969), se culmina la construcción de la urbanización Ruiz Pineda y se agregan las  Unidades  de Desarrollo 7 y 8 (UD7-UD8). Son 16 superbloques que hacen un total de 3048 apartamentos. (…) Bajo el gobierno de Rafael Caldera (1969-1974), se construye la urbanización José Antonio Páez, o, UD4. Es una Unidad de Desarrollo dividida en terrazas que llevan el nombre de las batallas en las que participó el prócer. Son 63 edificios que dan un gran total de 5508 apartamentos. En marzo de 1969 se termina la UD5, con 39 edificios y 2910 apartamentos. Más tarde se termina la UD3, con 20 edificios y 2729 apartamentos. (…) El 27 de mayo de 1970 se puso en funcionamiento la Unidad de Desarrollo Nº 6, o UD6, dividida en 4 sectores: A, con 152 apartamentos; B, con 152 apartamentos; C, con 375; y el sector D, conformado por 114 apartamentos, para un total de 793 apartamentos. (…) Además de las Unidades de Desarrollo, (UD), durante el gobierno de Rafael Caldera (1969-1974) se construyeron Unidades en Pendiente (UP), Centros Comunales (CC), Covimetro y la urbanización Andrés Eloy Blanco, la UP3, llamada García Carballo, que cuenta con 754 apartamentos. Allí está ubicado el liceo Roberto Martínez Centeno y se desarrolló un barrio que lleva el mismo nombre de la unidad. (…) El CC2, puesto en funcionamiento el 28 de septiembre de 1972, consta de 6 superbloques y 526 apartamentos en total. (…) El sector ‘Covimetro’ consta de 4 torres y 72 apartamentos prefabricados, ubicados en la avenida principal de Caricuao, frente a la UD2. El Inavi lo construyó, como ya hemos visto, en sustitución de los bloques demolidos para dar paso a la línea 2 del Metro de Caricuao”.

4. Unidad Vecinal 7-8. Urbanización Caricuao. Sección Diseño en Avance, Banco Obrero. Vista aérea.
5. Unidad Vecinal 7-8. Urbanización Caricuao. Sección Diseño en Avance, Banco Obrero. 1968.

Las  Unidades de Desarrollo 7 y 8 de Caricuao, tema que hoy nos ocupa, fueron proyectadas en terrenos de lo que fuera la hacienda La Elvira desde la Unidad de Diseño en Avance del Banco Obrero, creada en 1961, denominada desde 1965 Sección de Diseño en Avance e Investigación (SDAI). Aunque el diseño de la UD 7 y 8 estuvo a cargo de los arquitectos Henrique Hernández, Mariano Goldberg, Mauricio Poler, Julio Riquezes y Carlos Becerra y el ingeniero José Adolfo Peña, a Diseño en Avance se deben sumar, como señala Alfredo Cilento en “Escrito (casi) de memoria: 50 años de Arquitectura” (Tecnología y Construcción, 2003): Mariluz Bascones, Jorge Castillo, Alejandro Galbe, Carlos Jara, Máximo Rojas y el ingeniero Rigoberto Vera, “contando con la extraordinaria asesoría del Dr. Waclaw Zalewski”. Este trascendental ensayo, calificado por Cilento como “la experiencia de innovación tecnológica más importante desarrollada en Venezuela en el campo de la vivienda”, duraría hasta 1969 cuando a raíz del cambio de gobierno “fueron desvirtuadas sus funciones y murió al transformarse en Gerencia de Investigación e Información”.

6. Unidad Vecinal 7-8. Urbanización Caricuao. Sección Diseño en Avance, Banco Obrero. 1968.

La comprobación constructiva llevada a cabo en Caricuao tenía como antecedente el Programa Experimental de Vivienda, realización donde Diseño en Avance, a través de Sistemas Constructivos Flexibles, logró levantar entre 3.600 y 4.000 viviendas en la urbanización de San Blas, Valencia, estado Carabobo entre 1962 y 1967. De allí que de los 3048 apartamentos que constituyen las UD 7 y 8, 1.030 fueran hechos mediante encofrados normalizados para muros portantes y entrepisos y escaleras prefabricadas en el sitio. Mariano Goldberg en la ficha correspondiente a esta obra de su Guía  de edificaciones contemporáneas en Venezuela. CARACAS. Parte 1 (1980) apuntará: “Las viviendas agrupadas linealmente son dúplex; el nivel bajo es un espacio de uso múltiple, el nivel alto contiene áreas para dormir y baño. Las divisiones internas son construidas por los usuarios. Las alturas y longitudes de los espacios fueron determinados por las densidades programadas, capacidad de grúas y elevado rendimiento por ascensor. La utilización de la coordinación dimensional, estandarización de componentes, racionalización del proceso de construcción e incorporación de empresas con capacidad para alto volumen de construcción, fueron ensayados exitosamente”.

Por otra parte, Alfonso Arellano en “Los aportes técnicos de Diseño en Avance” (Semana Internacional de Investigación, FAU, UCV, 2008), destaca que el Sistema A10 utilizado en Caricuao proviene del desarrollo del Sistema A, que a su vez está basado en el aprovechamiento de los muros como elementos portantes que, al localizarse periféricamente, posibilitan cierta flexibilidad interior en los apartamentos, “mientras que los escasos componentes constructivos de concreto, muros y losas modulares prefabricadas o construidas en sitio, tabiques, cubiertas y elementos complementarios completamente movilizados y montados con el apoyo de grúas, facilitan el uso del sistema para edificaciones de una, dos (Sistema A-3, de la empresa Vacoven) y cuatro plantas (Sistema A-4, de la empresa Vivienda Venezolana)”. Así, el A10 de la mano de Mariano Goldberg y Máximo Rojas llegará a ser desarrollado por Diseño en Avance para edificaciones de entre 9 y 15 pisos y puesto a prueba con el apoyo de la empresa Técnica Constructiva en Caricuao. Arellano también rescata dentro de la publicaciones oficiales del Banco Obrero, como parte de la Serie Diseño el segundo número titulado Sistema A10 Caricuao UV7-UV8 como “un trabajo de carácter descriptivo que expone los avances en ensayos constructivos de aplicación del sistema. Informa objetivos y planteamientos básicos del sistema constructivo así como del urbanismo de Caricuao UV7-UV8”, el cual habría que consultar. El acuerdo de creación de la parroquia Caricuao fue publicado en Gaceta Municipal Nº 14602, el 8 de abril de 1975, cuando los desarrollos emprendidos primero por el BO y luego por el INAVI ya habían concluido y su conexión con el resto de la ciudad se refuerza. Habiendo alcanzando en total una cifra de más de 21.000 viviendas se convirtió en el desarrollo público habitacional de mayor envergadura realizado en Venezuela. En paralelo, se detecta ya en 1947 la aparición de los primeros asentamientos informales acentuándose su proliferación a finales de la dictadura de Pérez Jiménez y sobre todo cuando comienzan las “construcciones de desarrollo vertical” entre 1961 y 1974 obedeciendo ello a múltiples razones. Sin embargo, es luego de su constitución como parroquia cuando se detecta en Caricuao el mayor crecimiento poblacional alcanzando la cifra para el año 2001 de 143.048 habitantes disminuyendo a 138.659 para 2011. Hoy el valle de los toromaimas donde se asienta, cuyo valor ambiental la ha convertido en la primera y hasta el momento única parroquia ecológica de Venezuela, se halla sometido a un proceso de ocupación que ha ido en detrimento de sus valiosas áreas verdes, tema que podría ser objeto de otra historia.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 5. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, Caracas a través de su arquitectura, 1969.

2 y 4. https://caricuaofotohistoria.blogspot.com/p/historia.html

3. https://issuu.com/centronacionaldehistoria/docs/libro_caricuao_villalba

6. Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. CARACAS. Parte 1, 1980

¿SABÍA USTED…

… que en 1968, hace ya 50 años, se termina la construcción de la Torre Phelps y la Torre Capriles, ambas ubicadas en la Plaza Venezuela?

1. Plaza Venezuela. 1968

Cuando a partir de 1953 la Plaza Venezuela se convierte en el nuevo centro de la ciudad de Caracas en virtud de su ubicación geográfica dentro del inminente crecimiento hacia el este, la confluencia sobre ella de diversas arterias viales la ven transformarse, además, en congestionado nodo gobernado por condiciones de tránsito conflictivas y de difícil solución. Asimismo, la vía de acceso principal a la urbanización Los Caobos, al cambiar paulatinamente de carácter, abandona su talante residencial inicial dejando expuestos sus dos puntos de contacto con el importante espacio público que comenzó siendo su entrada cediendo a las presiones dirigidas a poner en evidencia su vocación de centro empresarial y de negocios.

A la construcción como primer ejemplo de esta condición metropolitana del edificio Polar (Vegas & Galia, 1954), seguirán 14 años más tarde, casi en simultáneo, las de las torres Phelps y Capriles que ocuparán ambos flancos de la avenida La Salle, hecho que introdujo un nuevo patrón de escala, procedente de la aplicación de una reglamentación especial prevista por las autoridades municipales, e incrementó notablemente la congestión vehicular en la zona obligando a asumir diversos y erráticos intentos por resolverla y a la vez dotarla de la mayor dignidad posible. (ver Contacto FAC 77, 20 de mayo).

1. Plaza Venezuela y Ciudad Universitaria de Caracas. Circa 1955
3. Don Hatch. Concesionario Chrysler, Plaza Venezuela, Caracas (en la parcela donde actualmente está la Torre Phelps).1954
4. José María Puig. Torre Phelps. 1968
5. José María Puig. Torre Phelps. 1968. Izquierda arriba: Planta tipo. Izquierda abajo: Detalle de la fachada y de la intervención de Harry Abend. Derecha: Foto de los años 90.

La torre Phelps, localizada entre las avenidas Lima y La Salle en el terreno anteriormente ocupado desde 1954 por un sobrio concesionario de automóviles Chrysler-Plymouth diseñado por Don Hatch, fue proyectada por el arquitecto José María Puig en 1965. Su altura de 100 mts. para el cuerpo alto y de 13.5 mts. para el bajo se atienen en cuanto a sus áreas de ubicación y construcción a la normativa existente, arrojando un total de 30.000 m2 de superficie edificada. La planta cuadrada asumida por la torre, con el núcleo de circulación y servicios en el centro, sumada a la simetría de su estructura dan como resultado una solución que cumple a la perfección con las normas antisísmicas. La selección del concreto como material que buscaba resolver la mayor cantidad de aspectos relacionados no sólo con la estructura sino con el carácter del edificio, puso en evidencia el uso de una tecnología constructiva que se apoyó en el diseño por parte del arquitecto Puig de encofrados metálicos normalizados para las columnas que se adaptaban a la reducción de su dimensión (de acuerdo al cálculo estructural) a medida que se subía de altura y además ahorraba el uso de andamios en la fabricación de las fachadas, las cuales incorporan un racional sistema de protección solar que denota las variaciones en la orientación con la incorporación de romanillas fijas metálicas hacia el este y el oeste. Los bloque de concreto empleados en su construcción fabricados por la empresa catalana PACA, hoy desaparecida. En el diseño de las áreas públicas del escalonado  y dinámico cuerpo bajo se incorporaron vitrales del artista andaluz Francisco Carretero y para la puerta del acceso principal se recurrió a una Transcromía de Carlos Cruz-Diez, de 4,50 mts. por 3 mts. de altura (hoy desaparecida). También se incorporó una pieza escultórica de Harry Abend. Durante años el remate de la torre Phelps sirvió de valla publicitaria para la empresa Philips para luego ofrecer a partir de 2004 su techo como soporte de una desproporcionada taza de Nescafé (marca comercial asociada a la multinacional Nestlé) la cual posteriormente fue removida el año 2010.

6. Arriba a la izquierda: Mario Pani, Luis Ramos Cunningham y Mathias Goeritz. Propuesta para un edificio de oficinas y comercio a ser ubicado en la Plaza Venezuela para la empresa «Inversiones Capriles». Arriba a la derecha: John Machado y Gustavo Machado. Torre Capriles. 1968. Abajo izquierda: John Machado y Gustavo Machado. Torre Capriles. 1968. Planta baja. Abajo derecha: John Machado y Gustavo Machado. Torre Capriles. 1968. Corte esquemático

La torre Capriles, por su parte, tiene como claro precedente la propuesta para un edificio de oficinas y comercio a ser localizado en el mismo solar presentada por los arquitectos mexicanos Mario Pani Darqui (1911-1993) -de importante trayectoria en su país-, Luis Ramos Cunningham y Mathias Goeritz (1915-1990), para la empresa «Inversiones Capriles» en 1959. Goeritz, arquitecto y escultor, fue el diseñador de la superestructura plástica que da remate al edificio proyectado para la Plaza Venezuela cuya foto de la maqueta nos ha parecido relevante reproducir en esta nota al lado de la solución definitiva realizada por John Machado y Gustavo Machado, diseñada al igual que la torre Phelps en 1965, que finalmente se construyó.

Ubicada en un terreno de mayores dimensiones (6.200 m2) que su acompañante, lo cual permitió desarrollar 60.000 m2 de construcción, localizado también al norte de la Plaza Venezuela (en este caso entre las avenidas La Salle, Quito y Bogotá), la torre Capriles es el único edificio en el sector que ofrece atractivos al visitante a nivel de sus plantas bajas, logrados a través de una correcta integración peatonal a las variantes que ofrece el entorno urbano, dejando, además, la oportunidad de apreciar y disfrutar una serie de espacios públicos a diferente escala. Además cuenta con tres niveles de mezzanina, una planta libre que separa el cuerpo bajo o basamento de la torre la cual alcanza los 28 pisos sumándosele un PH que marca el nivel 29. La sala de maquinas de los ascensores tiene tres niveles que se cerraron dando continuidad a las fachadas para la colocación de publicidad de uno de los medios de comunicación asociados a los propietarios del edificio (en este caso el diario vespertino El Mundo). Debajo de la planta de acceso se construyeron tres sótanos para estacionamiento y en la parte posterior de la parcela, un estacionamiento mecánico de once niveles. La fachada del basamento sobre la Plaza Venezuela tiene una obra de gran formato del artista venezolano Jesús Rafael Soto (1923-2005) titulada «Progresión a centro móvil», la cual fue instalada durante la fase final de la construcción del edificio terminándose en 1969, generando en su momento una importante controversia relacionada a su escala. Otras obras del mismo artista se ubicaron entre las fuentes que adornan el espacio público de acceso.

7. John Machado y Gustavo Machado. Torre Capriles. 1968. Izquierda: Vista del edificio en la actualidad. Derecha: Obra de Jesús Rafael Soto titulada «Progresión a centro móvil», la cual fue instalada durante la fase final de la construcción del edificio en 1968.

Prácticamente desde su inauguración en la torre Capriles funcionó la Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano (OMPU), creada  a finales de 1959 y eliminada en 1990, la cual ocupaba varios pisos del edificio. En años mas recientes su frente sur hacia la Plaza Venezuela estuvo ocupado durante un buen tiempo por la gigantografía publicitaria de una industria dedicada al ramo de la cerveza generando una interesante polémica alrededor del significado e impacto derivados de utilizar la arquitectura como valla para anunciar productos. Luego, las fachadas originales de la edificación correspondientes a las orientaciones norte y sur, conformadas de elementos metálicos y acrílicos de alta resistencia, fueron objeto de una renovación y el letrero de remate se dedicó al ente gubernamental que es ahora su principal ocupante.

Los dos edificios a los que hemos dedicado esta nota marcaron, al igual que la torre Polar, un antes y un después en el desarrollo urbano del espacio en el que se ubicaron dejando como resultado dos interesantes muestras que reflejan de diferente manera la cautelosa política del sector privado en sus primeros ensayos de inversiones en edificios de oficinas dentro de la ciudad.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://twitter.com/gfdevenezuela/status/814107490422026241

2. https://www.pinterest.com/pin/334603447293892387/

3. L’Architecture d’Aujourd’hui, nº 67-68, 1956

4. Revista Punto, nº 47, 1972

5. Izquierda (arriba y abajo): Revista Punto, nº 47, 1972. Derecha: https://mapio.net/pic/p-6057267/

6. Arriba izquierda y derecha: Colección Crono Arquitectura Venezuela. Abajo: Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980

7. https://www.flickr.com/photos/juliocesarmesa/15075547250

¿SABÍA USTED…

… que en 1968, hace ya 50 años, se terminó la construcción de la iglesia del Colegio La Salle de La Colina?

1. Iglesia del Colegio La Salle de La Colina. Plaza de entrada

Proyectada en 1965, lo que en principio debía ser una capilla y terminó tomando proporciones mayores previendo una extensión mayor del campus del instituto educativo al que pertenece, la iglesia del Colegio La Salle de La Colina, Caracas, forma parte de una de las primeras aproximaciones que desde la modernidad se emprenden dentro de la temática religiosa en el país, precedida por la capilla de La Asunción (1957) diseñada por Carlos Raúl Villanueva para el 23 de enero, las capillas del Colegio San José de Tarbes del Paraíso y La Florida (1957-1958/61) de Carlos Guinand Sandoz y la iglesia Divino Redentor (1957) proyectada por Fruto Vivas en San Cristóbal y casi simultánea a la iglesia de Nuestra Señora de Pompei de Doménico Filippone en la urbanización Alta Florida.

2. Iglesia del Colegio La Salle de La Colina. Contexto inmediato

Carlos Guinand Baldó (1925-1983) -hijo de Carlos Guinand Sandoz y Doña Delfina Baldó Soulés-, quien figura como su arquitecto, acompañado de Moisés Benacerraf y Alberto Iriarte (arquitecto colombiano quien, formando parte de la Dirección de Edificios Nacionales del Ministerio de Obras Públicas, participa en 1947 en el equipo que proyecta el desarrollo de 21 manzanas al Sur de la plaza Bolívar de Bogotá -del cual se interesa Le Corbusier en su visita ese año a esa ciudad- y de quien se afirma realizó en su momento una pasantía por la oficina del maestro suizo), ya tenía para la fecha una amplia obra urbanística y arquitectónica proyectada y construida (dentro y fuera del país) en sociedad con Benacerraf y con la participación eventual de Roger Halle, Emile Vestuti, José Luis Sert, Paul Lester Winer, Richard I. Rosenman y el propio Iriarte. Su currículum hasta 1967 se puede apreciar en toda su magnitud en la revista PUNTO nº 30 de ese año, donde se le entrevista y dedica buena parte del número a publicar dos artículos de su autoría que muestran su manera de ver la profesión y los problemas más acuciantes para la arquitectura y el urbanismo del momento. Allí, la capilla del Colegio La Salle de La Colina es la obra que cuenta con una mayor documentación gráfica y de la presentación del arquitecto se puede extraer que para el momento se encontraban en ejecución los edificios de “Aulas, Laboratorios, Capilla, Auditorium, etc” de ese centro educativo, lo cual hace suponer que su oficina estaba encargada de desarrollar el plan maestro original.

3. Vista aérea del Colegio La Salle de La Colina

Quizás valga la pena recordar que a comienzos de la década de los 40, el Colegio La Salle de Caracas (actualmente conocido como Tienda Honda), resultaba insuficiente para la cantidad de solicitudes de inscripción que recibía. Es entonces cuando se piensa en la posibilidad de abrir una sucursal para aliviar su congestionamiento. Se buscó un terreno hacia el Este de la ciudad y se adquirió uno el 7 de septiembre de 1942 en la nueva urbanización Los Caobos, desarrollada por Luis Roche, y trazada por Enrique García Maldonado y José Antonio Madriz, en el sector denominado La Colina, donde ha funcionado hasta el día de hoy. En diciembre de 1943  se comienzan los primeros movimientos de tierra y el primer edificio estuvo listo el 25 de septiembre de 1944 para recibir a los 89 alumnos fundadores. Hasta el año 1947 el Colegio La Salle La Colina funcionó como extensión de Tienda Honda, estableciéndose ese año como una institución autónoma bajo la dirección el Hermano Gastón Elie, coordinador también de las obras civiles que se fueron ejecutando a partir del primer master plan propuesto en 1942.

4. Iglesia del Colegio La Salle de La Colina. Fachada sur

Por otra parte, la iglesia del colegio ha pasado sin duda a ocupar dentro de la arquitectura venezolana un lugar destacado y polémico que comparte con la quinta “Piedra Azul” (1941) de Gustavo Wallis, edificaciones ambas de cuidado diseño que utilizan con fidelidad códigos provenientes de la obra realizada por reconocidos maestros de la modernidad: Le Corbusier y Frank Lloyd Wright reinterpretados a partir de la Capilla de Notre Dame du Haut en Ronchamp y la residencia Kaufmann (Fallingwater o Casa de la Cascada), respectivamente. En ambas el eclecticismo como sistema y el mimetismo crónico de que adolece nuestra arquitectura, expuestos con claridad en su momento por Juan Pedro Posani, hacen acto de presencia.

5. Iglesia del Colegio La Salle de La Colina. Arriba a la izquierda: Espacio interior. Abajo izquierda y Derecha: Vistas exteriores

Ronchamp (terminada en 1954), pieza singular dentro de la trayectoria de Le Corbusier, impacta y aporta sin duda una manera de enfrentar el tema religioso en su consideración de las variables del lugar, el uso de la forma y el tratamiento del espacio interior donde la luz es protagonista, temas que el diseño de la iglesia del Colegio La Salle de La Colina intenta retomar aprovechando el pequeño promontorio donde se ubica con el Ávila como telón de fondo, apelando al uso sincero de los materiales, la utilización del color y alterando de manera sustancial la escala del modelo al cual se sigue.

Tal y como señala Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) en la ficha dedicada al edificio que nos ocupa: “Su volumetría se compone de una planta rectangular que se abre levemente en abanico, cuya nave central está confinada entre muros tratados con distinta forma y carácter, un cono truncado que define el altar, una cubierta compuesta de bóvedas de concreto dispuestas en sentido norte-sur, un cuerpo independiente que representa el campanario y un volumen lateral que configura un patio. Las variaciones formales en los muros, la luz cenital en el altar y la iluminación a través de muros perforados, enriquecen el interior y crean un ambiente adecuado para la liturgia”. El resultado final de la iglesia del Colegio La Salle de La Colina recuerda en demasía a Ronchamp pero también cuenta con atributos propios que suelen pasarse por alto a la hora de apreciarla y analizarla desde el ámbito académico y profesional. La copia casi literal de algunos elementos formales y la desproporción con que es tratada su masa construida y espacio interior en relación a la magistral obra del maestro suizo, empañan cualquier aproximación objetiva y desprejuiciada que quizás sean sólo los usuarios y creyentes quienes sepan valoran en su justa dimensión.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2. https://www.facebook.com/AAALaSalleLaColina/about/

3. https://runrun.es/runrunes-de-bocaranda/48873/runrunes-el-universal-12-07-2012/

4. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

5. Revista PUNTO, nº 30, marzo-abril 1967

¿SABÍA USTED…

… que en 1993, hace ya 25 años, durante la gestión de José Antonio Abreu como Presidente del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), se concluye la recuperación y restauración del Teatro El Paraíso?

1. Casa Sindical, Enrique García Maldonado,1954. Vista de la fachada principal de la edificación en fechas cercanas a su terminación

El teatro, ubicado en la avenida Santander de la urbanización El Paraíso, fue diseñado originalmente como auditorio de la Casa Sindical, obra del arquitecto Enrique García Maldonado (1905-1990), edificación terminada de construir en 1954 por el Ministerio de Obras Públicas (realizada a caballo entre las gestiones de Luis Eduardo Chataing y Julio Bacalao Lara al frente del despacho), dentro de la política emprendida por el Ministerio del Trabajo (encabezado por Carlos Tinoco Rodil) de levantar sedes para centralizar las actividades y recreación de la clase trabajadora a lo largo del país, enmarcada a su vez en el Nuevo Ideal Nacional propugnado por el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez.

2. “El nuevo Teatro de El Paraíso”, reseña elaborada por Guuillermo Barrios aparecida en el nº 56 de Arquitectura HOY el 16 de abril de 1994

Tal y como señala Guillermo Barrios en “El nuevo Teatro de El Paraíso”, reseña aparecida en Arquitectura HOY el 16 de abril de 1994: “La aparición de la Casa Sindical y de su teatro anexo, erigidos sin mayores alardes arquitectónicos -pero apegados a los criterios de lineareidad y pureza de los dogmas en boga- en terrenos flanqueados por El Paraíso y la avenida San Martín (y unidos funcionalmente al área de influencia de esta última), forma parte de este proceso de cambio crítico que se operaba no sólo en el plano urbano sino en la sociedad venezolana de principios de los 50”.

3. Casa Sindical, Enrique García Maldonado,1954. Dibujo (circa1953)

Por otro lado, en lo referido a su localización, la Memoria y Cuenta del MOP del año 1952 recoge: “La ubicación del edificio es tal que en lo posible queda equidistante de los lugares que habitan las masas obreras y de fácil acceso a todas ellas. Sin embargo, se ha desplazado del centro de la ciudad para evitar posibles perturbaciones en la circulación”. Pero, tal y como se señala en “Enrique García Maldonado: entre el olvido y la persistencia de la modernidad venezolana”, ponencia presentada en la Trienal de Investigación FAU 2011 por Lorenzo González, Orlando Marín y María Moleiro, “la decisión de tal escogencia tuvo, aparte de la disponibilidad de un terreno de suficiente superficie (…), razones de carácter estratégico y también de carácter representativo, que pueden asociarse al proceso de nivelación social que se pretendía para la clase obrera, las cuales recuerdan las empleadas por el mismo Pérez Jiménez en relación con la creación del Círculo Militar, previsto para dotar al estamento militar de instalaciones que superasen a las del Country Club. En este sentido, Vallenilla Lanz dijo escuchar a Pérez Jiménez expresarse de la siguiente manera: En Caracas me he fijado en un terreno vecino al “Club Paraíso”. Llena las condiciones necesarias. Además, tiene un valor simbólico. El local de los asalariados será infinitamente mejor que el de los ricos. El 18 de Octubre de 1945, la multitud saqueó el “Club Paraíso”. La próxima vez serán los miembros de esta asociación quienes cargarán con el mobiliario de la Casa Sindical. (Vallenilla Lanz, Laureano. Escrito de memoria, 1961: p. 196)”.

4. Casa Sindical, Enrique García Maldonado,1954. Arriba izquierda: Implantación. Arriba derecha: Vista del estado reciente. Abajo Vista de la fachada posterior

Así, el conjunto proyectado por García Maldonado (perteneciente a la generación del 28, quien revalida en 1936 su título obtenido en el exilio en la Ecole Spéciale des Travaux Publics de París, uno de los fundadores de la Sociedad Venezolana de Arquitectos en 1945, y otro importante profesional al que se le debe un justo reconocimiento por su obra realizada -que tiene en la ponencia ya citada un importante cimiento-), contempló en sus 6.200 m2 de construcción lo siguiente: el teatro propiamente dicho con un aforo de 728 puestos entre platea y mezzanina, áreas sociales, piscina, restaurante, áreas de usos múltiples, áreas administrativas, zonas verdes, estacionamiento, habitaciones para huéspedes, con sus respectivos servicios, todo lo cual lo convirtió durante muchos años en sitio predilecto de recreación urbana de los trabajadores y de reuniones y asambleas del movimiento obrero.
Como tantos edificios de valor dentro de la ciudad la Casa Sindical a lo largo de casi 40 años cayó paulatinamente en el abandono producto del descuido y falta de mantenimiento. En el intervalo, tal y como señala Barrios, la vida útil de su teatro “que llegó a congregar a la inteligencia de la escena local, dada sus alabadas virtudes técnicas, no se extendió por muchos años. Ya a principios de los 60 se había consagrado a las agotadoras asambleas sindicales y, al igual que en el resto del edificio, el abrumador desgaste de la falta de rumbo de nuestra clase sindical se hizo presente. En la década de los 70 devino en el ‘Cine Impacto’, uniendo su infortunio al resto de las salas de Caracas que no se habían refugiado en los insurgentes shopping centers”.

5. Casa Sindical, Enrique García Maldonado,1954. Izquierda: Hall del teatro luego de la restauración de 1993. Derecha: Cúpula que cubre el hall del teatro luego de la restauración de 1993

La recuperación completa a la que se sometió el teatro en 1992 “en medio del auge de las salas de cine … constituye un hecho singular”. Los trabajos, teniendo como norte la restitución del uso de los espacios originales, apuntaron a la restauración de los acabados y materiales (frisos, pinturas, maderas, luminarias, pasamanos), la sustitución de los elementos de aluminio de las fachadas, de las instalaciones eléctricas y sanitarias, la modernización de la tramoya, así como una fuerte intervención en las áreas exteriores. Su aforo quedó finalmente en 450 puestos a lo que se suman cuatro salones para reuniones: uno para 400 personas, dos para 150 y una para 100.

Al concluirse su restauración y recuperación luego de un año de arduos trabajos, el teatro fue entregado para convertirse en la Sede del Teatro Profesional de Venezuela llegando a ser considerado el segundo más importante de Latinoamérica y el primero del país.

El proyecto integral fue realizado por el arquitecto Pedro Wilmer Guédez Rojo, quien contó con la participación de las empresas constructoras: OMNIUM (ing. Leopoldo Márquez); BEN y SAM Construcciones (ing. José Garcé); PHASEAUDIO (ing. Antonio Violano); y AG7 Arquitectos Constructores (arq. Leonor Montero).

6. Casa Sindical, Enrique García Maldonado,1954. Vistas interiores del teatro

Para el momento el Teatro Profesional de Venezuela estaba presidido por José Ignacio Cabrujas, con Iraida Tapias como Directora General y Moisés Guevara Director de Programación y Producción, lográndose desarrollar durante años importantes programas culturales a nivel metropolitano. Actualmente, la Casa Sindical de El Paraíso es la Sede Central del INCRET (Instituto Nacional de Capacitación y Recreación de los Trabajadores) y tanto ella como su teatro requieren con urgencia que se les vuelva a tomar en cuenta. El deterioro se ha apoderado de nuevo de sus instalaciones.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Venezuela up-to-date, vol. 7, nº 4, 1956

2. Arquitectura HOY, nº 56, 16 de abril de 1994

3. Memoria y Cuenta del Ministerio de Obras Públicas, 1953

4. Arriba izquierda: Foto tomada de Google Earth. Arriba derecha. https://vigilantessocialistas.blogspot.com/2009/09/si-al-rescate-de-la-casa-sindical.html. Abajo: Venezuela Bajo el Nuevo Ideal Nacional, Imprenta Nacional, 1955

5. https://mariafsigillo.blogspot.com/2012/03/la-casa-sindical-del-paraiso.html

6. https://vigilantessocialistas.blogspot.com/2009/09/si-al-rescate-de-la-casa-sindical.html

¿SABÍA USTED…

… que en 1968, hace ya 50 años, se concluye en Caracas la construcción del edificio sede del Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE)?

1. Edificio sede del INCE. Sanabria Arquitectos, 1968. Vista general con el entorno

La edificación, diseñada en 1963 por los arquitectos Tomás José Sanabria y Eduardo Sanabria y calculada en hormigón armado por los ingenieros Roberto Smitter y Napoleón Gallango, se ubica en una parcela de forma irregular de 9.156 m2 que colinda con la Av. Nueva Granada por el sur-oeste, al nor-oeste con una calle privada, con la calle Leoncio Martínez por el nor-este y al sur-este con terrenos privados y la subestación El Rincón de la C.A. La Electricidad de Caracas, en la Urbanización Prado de María. Su dimensión mayor nor-este/sur-oeste es de unos 135 metros con un desnivel aproximado de 2 metros.

2. Edificio sede del INCE. Sanabria Arquitectos, 1968. Izquierda: Croquis. Derecha: Vista parcial de la maqueta

Tras 28 meses de iniciadas las obras de construcción se concluyeron los 35.000 m2 que la conforman distribuidos en dos cuerpos que dejan la planta baja libre a doble altura, prolongándose al exterior a través de una generosa plaza pública tratada paisajísticamente y destinada a exposición permanente de escultura al aire libre. En el cuerpo bajo de cuatro plantas funciona el centro de formación profesional para 600 estudiantes y 40 instructores (8.500 m2) y un auditorio con capacidad para 300 personas (2.300 m2). La torre de 14 pisos (15.500 m2) contiene las áreas administrativas y en la planta 12 la biblioteca. Además posee un sótano (8.700 m2) que alberga el estacionamiento de vehículos y zonas de instalaciones diversas.

Todas las superficies de hormigón se han dejado a la vista, las fachadas y paredes exteriores han sido recubiertas de mosaico vidriado de 2 cms x 2 cms y los cerramientos son de aluminio anodizado.

3. Edificio sede del INCE. Sanabria Arquitectos, 1968. Corte

Concebido bajo la premisa que la oficina de Sanabria Arquitectos siempre profesó: “arquitectura sin diseño urbano no existe”, destaca sobremanera en esta obra la clara intención de potenciar y dignificar la zona en la que se inserta, ofreciéndose como punto de partida para la recuperación urbanística de un sector de la ciudad con un acentuado deterioro conformado, salvo contadas excepciones, por construcciones inestables (industria ligera, talleres mecánicos, viviendas transformadas en locales comerciales, etc), ofreciéndole además al usuario y al ciudadano espacios de disfrute y expansión.

4. Edificio sede del INCE. Sanabria Arquitectos, 1968. Izquierda: vista de la plaza con la escultura «La libertad encadenada» de Aristide Maillol. Derecha: Intervenciones de Gego y Gerd Leufert en la planta baja del edificio

La plaza, sin lugar a dudas, asume ese rol tanto transformador como cívico y es vista como oportunidad para establecer el diálogo con el entorno asumiendo el compromiso de formar ciudadanía mediante la incorporación de obras de arte entre las que destaca “La Libertad encadenada” (interesante nombre que retumba de manera muy particular en nuestros agitados días), escultura de Aristide Maillol, cariñosamente llamada por los trabajadores y estudiantes del INCE como “La Negra”, que estuvo a préstamo durante muchos años en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas y que por insistencia del propio Tomás Sanabria afortunadamente retornó a su sitio.

El rol pedagógico del edificio también apunta a darle la mayor estatura posible a la formación técnica como eslabón importante dentro del sistema educativo, traducido en fortaleza constructiva y perdurabilidad (lograda gracias a la nobleza de los materiales seleccionados), cuidado en los detalles, espacios amplios, confortables y bien equipados. El arte allí vuelve a hacer acto de presencia como fundamental acompañante a través de obras de Gerd Leuffert y Gego (Gertrude Goldschmidt) integradas a su arquitectura.

5. Edificio sede del INCE. Sanabria Arquitectos, 1968. Izquierda arriba: articulación de los dos cuerpos del conjunto. Izquierda abajo: Planta baja. Derecha: Vista de la torre

La composición de la obra denota cuidado en la articulación volumétrica y un correcto ensamblaje de los elementos que la constituyen, apareciendo en el tratamiento de las envolventes la muy precisa consideración de las variables climáticas: otro tema recurrente en la obra de Sanabria. Ello da pie a que aparezca un estudiado diseño de los elementos de protección solar que construyen las fachadas, permitiendo para las orientaciones más desfavorables incorporar una importante carga de abstracción y movimiento, asemejándose, según como se vea, a enormes obras cinéticas.

De la página http://tomasjosesanabria.com/en/2016/12/20/edificio-sede-ince/ que con esmero y perseverancia  ha ido construyendo Lolita, hija de Tomás J. Sanabria, extraemos lo siguiente a modo de complemento descriptivo: “Todos los elementos climáticos se tomaron en cuenta en la implantación de este complejo educativo. Las aguas de lluvias son captadas y canalizadas de manera sistematizada en cada fachada. Las columnas fueron moldeadas en concreto de manera que sean receptoras de las aguas de lluvia. Una combinación de aletas de concreto contienen  canales y bajantes de cobre, de forma que caigan a la vista del usuario, sobre bateas en el piso de la gran área publica”.

El edificio del INCE, quizás uno de los más sobresalientes en la trayectoria de grandes proyectos para edificaciones institucionales de la oficina de los arquitectos Sanabria, fue distinguido con el Premio Municipal de Arquitectura el año 1970. A pesar de su indudable impronta dentro de la avenida Nueva Granada la zona está todavía a la espera de nuevos tiempos en los que este ejemplo de urbanidad logre su objetivo primigenio de orientar las necesarias mejoras que requiere en su calidad ambiental. Se encuentra ampliamente desplegado en la revista PUNTO nº 47 (noviembre-diciembre 1972) y en el catálogo de la exposición «Tomás José Sanabria arquitecto. Aproximación a su obra» realizada en la Galería de Arte Nacional en 1995, y reseñado tanto en la Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1 de Mariano Goldberg (1980) como en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje de Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas (2015).

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 2. http://tomasjosesanabria.com/en/2016/12/20/edificio-sede-ince/

3. Revista PUNTO, nº 47, noviembre-diciembre 1972

4 izq. http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/238051

4 der. y 5. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

¿SABÍA USTED…

…que en abril de 1993 se celebró en la Universidad Central de Venezuela, Caracas, organizado por la Fundación Museo de Arquitectura y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, el VI Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL)?

El evento más importante acontecido en el país durante el año 93, en lo que a arquitectura se refiere, fue indiscutiblemente la celebración entre el 25 y el 30 de abril del VI Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL), de lo cual en un par de meses se cumplirán 25 años. Caracas se convirtió durante esa semana en la capital del pensamiento y debate acerca de la actualidad y futuro de la arquitectura latinoamericana.

Se dieron cita en las instalaciones de la FAU UCV, por mencionar sólo a algunas de las personalidades más relevantes: Silvia Arango, Marina Waisman, Ramón Gutiérrez, Christian Fernández-Cox, Juvenal Baracco, Rogelio Salmona, Eladio Dieste, Ruth Verde Zein, Hugo Segawa, Roberto Fernández, Cristian Boza, Alberto Saldarriaga y Carlos Eduardo Dias Comas, o, en otras palabras, lo más granado de un movimiento que se organizó de forma espontánea en Buenos Aires (1985) con ocasión de la I Bienal de Arquitectura realizada en esa ciudad, que en su segunda versión fue convocado también en la capital argentina por la Sociedad Central de Arquitectos y la revista SUMMA y que desde entonces hasta la fecha se institucionaliza y ha logrado organizar 16 encuentros a todo lo largo y ancho de Latinoamérica con una periodicidad promedio de dos años.

Valga decir que los SAL, se realizan desde su instauración formal convocando arquitectos, urbanistas, teóricos e historiadores a un espacio de debate y reflexión acerca de la historia y el desarrollo de la producción arquitectónica y urbana latinoamericana y sus particularidades regionales. Según uno de sus creadores y principal promotor, Ramón Gutiérrez, quien incansablemente ha mantenido viva su continuidad, se trataba en principio de valorar «los esfuerzos de la arquitectura latinoamericana por tomar actitudes más reflexivas que miméticas, partiendo de la necesidad de un análisis crítico de la producción de nuestro continente» tal y como lo señala en «Arquitectura e identidad. Los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana -SAL-» aparecido en su libro Arquitectura y urbanismo en Iberoamérica (2005). Allí también subraya: «Una de las razones del éxito de los SAL ha sido su carácter autogestionario, pues la ausencia de autoridades ha soslayado las frecuentes ambiciones de poder o figuración. Ellos siempre han contado con el apoyo de una entidad local, sea profesional o universitaria, en la cual descansa la organización de cada edición.»

Así, el VI SAL realizado en Caracas, que contó con la Coordinación General del arquitecto Martín Padrón, estuvo precedido por el efectuado en 1991 en Santiago (Chile) y buscó tras el lema «Nuestra arquitectura reciente: conceptos y realizaciones», centrarse en los temas de enseñanza, valoración de la arquitectura del movimiento moderno y vivienda de interés social teniendo como magnos escenarios la Ciudad Universitaria y la «moderna» capital venezolana, objetos, a su vez, de atención, desmontaje y discusión.

Si bien la máxima actividad de intercambio dentro del VI SAL se llevó a cabo en los espacios de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, no puede pasarse por alto el apoyo brindado por el Centro Cultural Consolidado y la Fundación Museo de Arquitectura en la organización de un grupo de cinco “Conferencias Magistrales” (realizadas entre lunes y viernes a las 7 p.m. en el auditorio del primero) a cargo de Christian Fernández Cox (Chile), Ricardo Porro (Cuba-Francia), Eladio Dieste (Uruguay), Severiano Porto (Brasil) y Teodoro González de León (México), complemento ideal a las ponencias, debates, visitas y encuentros que se daban a lo largo de cada día.

Tanto a la preparación del ambiente como al desarrollo y repercusiones del evento, la prensa en general y el encartado Arquitectura HOY en particular les dio una amplia cobertura que tuvo como importante precedente el nº 2 (3 de agosto de 1992) titulado “Latinoamérica discute su identidad”, donde ya se había repasado un tema que venía ocupando a buena parte de los historiadores y críticos que nos visitarían.

De esta manera, la semana previa al Seminario, en el nº 10 del semanario (17-04-93) aparece el provocador artículo de Alberto Sato “A la arquitectura un poco más de SAL”. Los números 11 (24-04-93) y 12 (08-05-93) son prácticamente entregas monográficas que permiten a Juan Pedro Posani, Azier Calvo y Alberto Sato exponer sus ideas, relatar buena parte de las ponencias presentadas al evento y hacer un balance crítico: Posani escribe para el nº 11 “Tiempo latinoamericano” y para el 12 “Alejarse de la periferia” y “Caracas, sal y pimienta”; Calvo para el nº 11 “VI SAL. Teoría y pensamiento. Una relatoría adelantada para poner a tono el debate…”; y Sato para el nº 12 “Un pequeño saldo”. Por si fuera poco el Comité de Redacción prepara, inserto en el nº 11, un plano de la ciudad de Caracas en el que se señalan 25 obras de arquitectura reciente de gran utilidad para los participantes al encuentro. Los artículos “Civilización y barbarie” de Pancho Liernur y “¿Dónde está la arquitectura reciente?” de Sato aparecidos en el nº 13 (15-05-93) podrían considerarse una especie de epílogo del que se ha considerado como el SAL que marcó un punto de inflexión dentro del consensuado, luminoso y ensimismado pensamiento arquitectónico latinoamericano auspiciado por sus creadores, lleno hasta ese momento de certezas que debieron confrontarse con la crudeza y complejidad de los problemas contemporáneos que la propia ciudad de Caracas colocaba ante sus ojos.

Aprovechando la oportunidad ofrecida por la celebración del VI Sal en Caracas, reaparecen y se empiezan a consolidar una serie de iniciativas expositivas que tuvieron a la Fundación Museo de Arquitectura como principal protagonista. Este rasgo, notable a lo largo de la década, que ya había permitido disfrutar el año 92 en la Galería de Arte Nacional de “Alcock. Arquitecto 1962-1992”, se reforzó durante los meses de abril a mayo del 93 con el montaje actualizado de “Venezuela, Arquitectura y trópico. 1980-1990” y de “Ricardo Porro, Arquitecto” (abiertas en el Museo de Artes Visuales Alejandro Otero), “Villanueva, un moderno en Suramérica” (Galería de Arte Nacional) y “Arquitectura venezolana y publicaciones periódicas” (en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV).

Los organizadores de los SAL, a partir del tercero celebrado en Manizales (1987), comenzaron a otorgar los “Premios América” a aquellos profesionales que hayan producido un pensamiento y una obra comprometidos con América Latina y cuya trayectoria representara una referencia ejemplar para las nuevas generaciones de arquitectos. En Caracas correspondió otorgar ese prestigioso reconocimiento al maestro brasileño Lucio Costa. Un cuarto de siglo ha transcurrido desde entonces y ya se anuncia la realización, los días 25, 26 y 27 de abril de 2018, del XVII SAL, bajo la consigna “+ SAL PARA EL SAL”, en esta oportunidad en la ciudad de Quito (Ecuador), con la organización del Colegio de Arquitectura de la Universidad San Francisco de Quito, clara demostración de que a pesar de los naturales altibajos que suelen darse y de la disminución de la intensidad de los debates que les dieron origen, estos eventos, surgidos al margen de estructuras “oficiales” (recomendamos revisar de 2011, Méndez, Patricia y Gutiérrez, Ramón (ed), Seminarios de Arquitectura Latinoamericana (SAL): haciendo camino al andar, 1985-2011), aún demuestran una notable vitalidad y continuidad que solamente se explica en términos de su pertinencia y necesidad de apertura hacia nuevas realidades.

ACA