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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 199

La iglesia de Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la urbanización Campo Alegre, constituye una clara muestra de la capacidad que poseía su arquitecto, Manuel Mujica Millán (1897-1963), de manejar con sabiduría y talento diferentes estilos arquitectónicos, lo cual demostró a lo largo de toda su trayectoria pero muy particularmente a la hora de proyectar y construir hasta un total de 38 quintas (incluidas tres en estilo internacional que una a una convirtió en su propia vivienda para luego venderlas), en la misma zona que alberga la edificación que centra nuestra atención el día de hoy. Arquitecto, lugar y obra ameritan, por tanto, ser considerados aunque sea someramente a la hora de abordar la pieza cuyo dibujo engalana este domingo nuestra postal.

1. Ejercicio académico realizado por Manuel Mujica durante sus estudios de arquitectura. Instituto de 2ª enseñanza para una población de 2º orden. Alzado frontal, 1923.
2. Izquierda: Croquis de la estructura de la capilla del Palacio Real de Pedralbes, de Manuel Mujica Millán (1922). Derecha: Perspectiva a vista de pájaro del proyecto de reforma del barrio de Atarazanas, dibujado por Manuel Mujica en abril de 1926.
3. Plano de urbanización de la Ciudad-Jardín La Florida. Escala 1:2.000. Año 1934.

Mujica, nacido en Vitoria (País Vasco) arriba a Venezuela en 1927 requerido por Eloy Pérez Alfonzo, en principio, para dirigir el trabajo de refuerzo de las fundaciones del hotel Majestic el cual posteriormente terminó rediseñando. En 1925 se había graduado de arquitecto en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona donde fue alumno de José M. Jujol, colaborador de Antoni Gaudí, destacando como un excelente dibujante y alumno de la cátedra de composición. Además se conoce que, mientras realizaba sus estudios, colaboró en 1922 con Eusebio Bona, una de sus profesores en la Escuela, en el diseño del Palacio Real de Pedralbes, y que en 1923 trabajó para Francisco de Paula Nebot, también profesor suyo, en el diseño y construcción del cine Coliseum de Barcelona, una de las obras destacadas de la época. Bona y Nebot fueron dos de los más destacados representantes de novecentismo (noucentisme) monumentalista en arquitectura que cobró auge en Barcelona por aquellos años basado en los planteamientos de Eugenio D’Ors. Tal y como expone Vicente Casals Costa en “Manuel Mujica Millán y el urbanismo novecentista en Cataluña”, artículo aparecido en Biblio 3W (2011) accesible a través de http://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm, muy probablemente la experiencia y aprendizaje que Mujica adquirió en la construcción del cine Coliseum explica el que haya aceptado trasladarse a Venezuela para trabajar en el refuerzo de la estructura y cimentación del hotel Majestic.

Es en la formación que Mujica obtuvo y su experiencia acumulada en España durante sus años de estudio (1916-1925) y luego de graduarse entre 1925 y 1927, donde se pueden encontrar los más claros precedentes y bases que soportarán su posterior despliegue como destacado arquitecto en nuestro país. Apoyados en el artículo de Casals Costa hemos conocido que en 1924 colaboró con Cayetano Cabañes Marfá en una polémica propuesta de renovación del centro de Mataró que luego el propio Mujica retomará en 1927 proyectando la reforma de la Rambla. De una experiencia previa con Cabañes en el desarrollo del Sector de Terramar, Sitges (1922), Mujica asimila principios urbanísticos que aplicará con toda propiedad años después, en 1925 (ya graduado de arquitecto), durante el proceso inicial de urbanización de la ciudad-jardín La Florida, en Santa Perpètua de Mogoda, cuyo trazado urbanístico y primeras construcciones proyectó, donde se cimenta, sin duda, su posterior participación en los diseños de las urbanizaciones caraqueñas de La Florida (1929, promovida por Juan Bernardo Arismendi y Luis Roche) y Campo Alegre (1929-1932, impulsada por Carlos Heny).
Posterior a ello es el frustrado plan de reforma del barrio de Atarazanas en Barcelona (1926-1927), su participación sin éxito (1926) en el concurso de anteproyectos para la construcción del Palacio del Sol dentro del plan que se seguiría para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, para donde se presenta, además, en los concursos para el Palacio de Deportes y el Palacio de la Luz, conjuntamente con E. Gutiérrez.

4. Urbanización Campo Alegre, Caracas, 1932 con la ubicación de las quintas realizadas por Manuel Mujica Millán
5. Vista de la Avenida 4 de la urbanización Campo Alegre (circa 1936)
6. Manuel Mujica Millán, Quinta Atalaya (rematando la Avenida 4). 1935
7. Urbanización Campo Alegre. Paseo central de la calle El Parque (circa 1937)

Ya en Venezuela, luego de trabajar en la reestructuración y decoración del Majestic, Mujica participa en el concurso para la sede del Caracas Country Club (1928) y, casi en simultáneo con su participación a partir de 1929 como urbanista de La Florida y Campo Alegre, realiza la intervención del proyecto y obra del Templo Expiatorio de las Siervas del Santísimo Sacramento (1930) y se le encarga la completa remodelación del Panteón Nacional (1930) al que cambia radicalmente su aspecto neogótico echando mano al neobarroco con proporciones más monumentales, estilo este último que replicará a la hora de proyectar la capilla de Nuestra Señora del Carmen. La rápida adaptación de Mujica a nuestro medio, acompañada de una clara habilidad para las relaciones sociales y profesionales impulsan, junto a su talento, su éxito como arquitecto lo cual se corrobora en la serie de importantes encargos que recibió. Baste añadir que entre 1930 y 1940, además, saldrán de su oficina más de 70 proyectos entre casas-quintas y edificios pequeños a los que se sumarían, los teatros Coliseo y Continental (1936), entre otros, todos edificios ubicados en Caracas.

Como ya hemos adelantado, Campo Alegre, cuyo trazado obedece a los lineamientos típicos de la ciudad-jardín formada por calles y avenidas relacionadas entre sí, con espacios públicos y arquitecturas ubicadas en una trama irregular, termina de construirse en 1932 en los terrenos de la Estancia Pan Sembrar, cuyo propietario y futuro suegro Carlos Heny había encargado a Mujica en 1929. El principal eje compositivo de la urbanización de orientación norte-sur (hoy Avenida El Parque) se inicia en el acceso desde la Carretera al Este (hoy Av. Francisco de Miranda), tiene en su parte central una “alameda” con espejo de agua y fuente, y remata en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen a la cual el Ávila sirve de telón de fondo.

Será en 1935 cuando Mujica presente su propuesta para el templo, terminándose de construir y consagrar en 1936. La primera piedra había sido colocada en 1934 luego de que Carlos Heny junto al Sr. Roberto Tood, uno de los primeros habitantes de la urbanización, acordaran con la curia dominica que la iglesia fuese dedicada a la Virgen del Carmen. La Sra. Dolores de Ustáriz, esposa de Heny, junto a un comité de damas se encargó de recaudar los fondos que en dos años permitieron su construcción con base al proyecto de Mujica. Será el 20 de julio de 1941 cuando  el R.P. Fr. Pablo del Olmo, siendo Provincial de la Provincia Bética, oficie la primera misa y el Nuncio de S.S. Rvm. Mons. Dr. José Misurata bendiga el Altar Mayor.

8. Vista lateral de la Capilla de Nuestra Señora del Carmen
9. Vista frontal de la Capilla de Nuestra Señora del Carmen
10. Espacio interior de la Capilla de Nuestra Señoa del Carmen

A su estilo neobarroco manejado volumétricamente a través de buenas proporciones, la Capilla suma en su interior una profusa decoración pintada en trompe l’oeil  que no sólo incorpora la ilusión de una escala mayor de la que posee, sino que la convierte en una de las más exquisitas curiosidades arquitectónicas de la ciudad.

Mujica, quien nunca creyó en las modas arquitectónicas y se refería a la arquitectura más bien como un “arte dúctil”, “defendió siempre un lenguaje que se inspirara en las claves de la arquitectura histórica venezolana, para lo cual sostuvo en todo momento la originalidad del estilo colonial de este país, estilo que tenía su origen en el arte español, pero que con el paso de los años adquiere un sello propio e indeleble. Esta peculiaridad la basaba no sólo en aspectos formales, sino también técnicos y matéricos. Todas sus cualidades quedaron, durante algún tiempo, ocultas por alternativas de carácter internacionalista, inadecuadas por constituir un trasvase a zonas de diferente clima, luz, etc, en contraposición con la arquitectura colonial que sufre un proceso de adaptación que dura tres siglos”, tal y como señala Alberto Darias Príncipe en “Juan Vicente Gómez y la arquitectura de su tiempo: aportación de Venezuela al lenguaje neocolonial” (2010) texto presentado en el XIV Encuentro de Latinoamericanistas Españoles (https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-00530488/document), basándose en una entrevista que Mujica concediera al periodista Víctor Samuel Rivas de El Universal el 12 de noviembre de 1930 con relación a la remodelación del Panteón Nacional, reproducida por Juan Pedro Posani en Caracas a través de su arquitectura (1969).

Así, apunta Rivas, Mujica logró gracias a su personalidad “que las constantes neocoloniales de Venezuela fueran más permeables que las del resto del continente. De sus experiencias en viviendas individuales y urbanizaciones residenciales como Campo Alegre, el Paraíso o la Florida se pueden extraer diferentes escuelas regionalistas con una total desinhibición. Tipologías constructivas vascas, catalanas, montañesas, etc, se verán exornadas con complementos ornamentales coloniales que, aunque se incluyen habitualmente dentro de este fenómeno típicamente iberoamericano, deberían estar incluidas en un apéndice propio que podríamos llamar recreaciones hispanas”, cuyo ejemplo más claro es la iglesia de Nuestra señora del Carmen en Campo Alegre “que remite al neobarroco andaluz con adiciones coloniales” y lo corroboran sus tres importantes intervenciones posteriores en la ciudad de Mérida, donde fijó su última residencia: la Universidad (1953-1955), la Catedral (1958) y el Palacio del Gobierno (1958). Por los vientos que soplan, en virtud del cambio de zonificación de que fue objeto la urbanización Campo Alegre en 1992 a raíz de la aprobación de la “Ordenanza de Zonificación de Campo Alegre y San Marino”, objeto de particular atención del semanario Arquitectura HOY de los lejanos 13 y 20 de marzo (nº 4 y 5), 23 de octubre (nº 36), 6 de noviembre (nº 38) y 18 de diciembre (nº 44) de 1993, la capilla de Nuestra Señora del Carmen será dentro de muy poco el único vestigio edificado que quedará para la posteridad de lo que fue un lugar lleno de piezas arquitectónicas de valor individual y coral que debió ser preservado como parte importante de la memoria de la ciudad.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 7 y 9. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1, 2 y 3. http://www.ub.edu/geocrit/b3w-925.htm

4. Arquitectura HOY, nº 5, 20 de marzo 1993

5. https://www.pinterest.de/pin/384917099384487333/

6. https://prodavinci.com/hacia-las-quintas-de-este/

8. https://issuu.com/publicacionesaecid/docs/cata__logo_suite_iberia_maquetacio_

10. https://www.facebook.com/126931544009850/photos/detalleiglesia-nuestra-se%C3%B1ora-del-carmen-campo-alegre-manuel-mujica-mill%C3%A1n-chaca/1584934348209555/

TAL DÍA COMO HOY…

… el 1 de marzo de 1954, para dar inicio a la celebración de la X Conferencia Interamericana, se inaugura oficialmente el Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas.

1. Interior del Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas, Carlos Raúl Villanueva. Nubes acústicas de Alexander Calder

El que es considerado el espacio más emblemático de cuantos proyectara Carlos Raúl Villanueva en el campus de la Ciudad Universitaria de Caracas (declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad el 30 de noviembre de 2000 por el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO), amerita que precisemos una serie de datos a objeto de saber cuándo se concibió, construyó, inauguró y finalmente se puso en funcionamiento.
En primer lugar tenemos que el proyecto, gestado con la impronta fundamental de trabajar en equipo que privó en el seno del Instituto de la Ciudad Universitaria, el cual forma parte de lo que se conoce como el Conjunto Central de la UCV, se realiza entre 1950 y 1952, firmándose el 28 de noviembre de ese mismo año el contrato para su ejecución, luego de habérsele otorgado tal responsabilidad a la compañía Christiani & Neilsen. En dicho contrato se establecía como fecha de culminación de los trabajos estructurales el 31 de marzo de 1953, es decir, debía concluirse la obra en sólo 4 meses (123 días continuos de trabajo), cosa que efectivamente ocurrió.

2. Diversas imágenes del proceso de construcción del Aula Magna (1950-1952)
3. Modelo 3D del Aula Magna elaborado con el programa sketchup

En ese lapso se colocaron 691 pilotes de concreto de 18 metros de longitud, se completó la estructura de concreto armado con acabados en obra limpia compuesta de un pórtico (a modo de viga Vierendeel) de 5,5 metros de altura, 49,2 metros de ancho y 38,2 metros de luz libre, amarre de las doce costillas en abanico que soportan el techo de la sala (que tienen como extensión la marquesina que define la zona de acceso hacia la Plaza Cubierta), con el techo de la escena y zonas aledañas, a lo que se deben añadir los pórticos laterales (en función de una retícula de 3,80 x 3,90), y el balcón que se apoya en las columnas que sostienen las costillas y en un pórtico propio ubicado a nivel de acceso del que vuela 7,56 metros de los 13,48 de la luz que posee.
Adicionalmente se colocó una estructura metálica de 100 toneladas suspendida sobre pequeñas columnas, dispuesta en abanico de donde guinda el techo colgante de yeso.
La cubierta de concreto vaciado, en forma de concha, con espesor de 8 centímetros, y sus apoyos para transmitir su carga se diseñó evitando que produjera vibraciones. Los ecos se controlaron en la parte posterior de la sala utilizando detalles de madera y recubrimientos de yeso.

Concluida la estructura, durante otros ocho meses posteriores al 31 de marzo se procedió a la terminación de todo lo correspondiente a la arquitectura, acabados, equipamiento y muy especialmente el acondicionamiento acústico de la sala que estuvo a cargo de la firma BBN. Bolt, Beranek and Newman, inaugurándose protocolar y eclesiásticamente el 3 de diciembre, un día después de la fecha en que tradicionalmente el General Pérez Jiménez acostumbraba a realizar estos actos.
La Christiani & Neilsen, era para ese momento la más prominente empresa danesa de ingeniería y construcción a nivel internacional. Fundada en 1904 por el ingeniero civil Rudolf Christiani y el capitán naval Aage Nielsen, realizó importantes proyectos de gran complejidad constructiva tanto en Dinamarca como en otros países europeos, Asia y América del Sur, habiendo ya ejecutado para la fecha el Estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria.

Por su parte la firma BBN, es una empresa norteamericana con sede en Cambridge, Massachusetts, dedicada en aquel entonces a la consultoría acústica y devenida hoy en consorcio de alta tecnología que provee servicios de investigación y desarrollo. Fue fundada en 1948 por Leo Beranek y Richard Bolt , ambos profesores en el MIT, y Robert Newman, uno de sus alumnos. Su primer proyecto fue el diseño acústico de la Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York.

4. X Conferencia Interamericana de Jefes de Estado y Gobierno, 1954

Sin embargo, la verdadera inauguración oficial de la sala se produjo el 1 de marzo de 1954 (según hemos recogido del “Documento de nominación de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial ante la UNESCO” -2000-), con motivo de la apertura de la X Conferencia Interamericana de Jefes de Estado y Gobierno (última de esa serie) realizada en Caracas entre la mencionada fecha y el 26 de mismo mes, de la cual sería sede compartiéndola con los espacios de la Biblioteca Central de la UCV.

El mencionado evento, también conocido como la Conferencia Anticomunista de Caracas, aprovechó “la espaciosa sala con capacidad para 3.000 personas sentadas (…) provista de una iluminación especial y de un sistema de aire acondicionado”, que además contó con “un servicio telefónico que permitía oír, de modo simultáneo, las intervenciones de los delegados en los idiomas español, inglés, francés y portugués” (como se registra en el diario El Nacional del 8 de enero de 1954). Caracas, por su parte, fue objeto entonces de numerosas transformaciones urbanísticas y dotación de servicios con motivo de esta cita, siendo realzada la calle ubicada al oeste del Conjunto Central de la UCV (que posee como parte de su diseño una larga hilera de astas), con las banderas de los países asistentes con la sola excepción de Costa Rica, debido a conflictos con Nicaragua. Como resultado del encuentro, se emitieron resoluciones sobre propaganda, se decretó la abolición de la segregación racial y el fin del colonialismo en América quedando Caracas seleccionada como sede del Instituto Interamericano de Defensa Social.

5. Corte transversal del Aula Magna con la Nubes de Calder
6. Dos tomas desde diferentes ángulos del interior del Aula Magna con las Nubes de Calder

Regresando a nuestro foco de atención, en definitiva la sala de 4.400 m2 posee un aforo para 2.713 espectadores: 1722 en patio, 700 en los balcones laterales y 291 en el Palco de Honor. Posee 7 puertas de acceso para el patio y 5 para el balcón a través de dos sistemas de rampas. Se dispone también de dos salidas de emergencia desde el patio hacia la “Tierra de Nadie”.

Del acondicionamiento acústico de la sala, que ha dado pie a considerarlo la más acabada manifestación de la “síntesis de las artes” que impregna todo el proyecto de la Ciudad Universitaria, quizás valga la pena recordar que surge del impasse entre Villanueva y la firma BBN al momento de sugerirle la modificación del proyecto en virtud de las deficientes condiciones que éste ofrecía. Es así que, ante la negativa del Maestro de hacer cualquier tipo de cambio en la forma del auditorio, el ingeniero Robert B. Newman propuso instalar pantallas encima de la audiencia para mejorar la audición. Villanueva, quien ya había contratado al artista estadounidense Alexander Calder para diseñar una escultura móvil a ubicarse en los espacios abiertos alrededor del Aula Magna, y que debía buscar un nuevo sitio debido a la fuerza del viento que soplaba en el lugar inicialmente escogido, al comentarle sobre los planes para mejorar la acústica del interior de la sala, obtuvo del artista una propuesta consistente en convertir los paneles diseñados por los expertos en piezas de arte encontrando así un nuevo espacio para su obra. De esa manera, producto de la conjunción entre la valentía y arrojo de Villanueva y el atrevimiento de Calder, éste creó las llamadas “nubes flotantes” o “platillos voladores” (31 paneles en total, 22 en el techo, 5 en la pared lateral derecha y 4 en la pared lateral izquierda) que, complementados con los elementos y materiales que forman parte del interior (revestimiento de sillas, alfombras, diseño del sistema de puertas así como el piso y baldaquín de madera colocado a 8 metros de altura sobre el escenario confinándolo), hoy son todo un símbolo del Aula Magna.

La estructura de las nubes es una armazón de acero recubierto por madera contra enchapada de 1/2 pulgada de espesor, teniendo la más grande un área de 80m² y un peso de 2,5 toneladas aproximadamente. Unos cables metálicos de 3/8” se usaron para elevar y sostener los paneles hasta el techo de la sala dándoles la inclinación y la altura necesaria de acuerdo al diseño y a lo estudiado y experimentado meticulosamente “in situ” por Robert B. Newman con el apoyo de músicos agrupados de diferentes maneras.

Manteniéndonos  aún en el plano eminentemente descriptivo podemos añadir que la iluminación es muy variada: cuenta con 2 sistemas de luces superiores o principales (incandescentes y fluorescentes), focos laterales de refuerzo y lámparas de emergencia. Además posee sistemas de iluminación alternos, bombillos sobre las nubes que iluminan el techo resaltando el color de los paneles y cuenta con una serie de instrumentos para la realización de eventos con efectos de iluminación: seguidores, reflectores, focos, proyectores, etc. posibles gracias a una consola creada en Inglaterra que aún funciona.

El Aula Magna, como se sabe, ha sido objeto de particular atención dentro de la hoy amplia bibliografía que recoge la obra de Villanueva, de la cual se pueden extraer muy diversos puntos de vista a la hora de ser analizada y unanimidad al ser valorada siempre positivamente. Sin proponernos el añadir otra propuesta interpretativa, nos ha parecido procedente citar una serie de textos que en su conjunto dan cuenta del valor subyacente de la obra.

7. Cuatro libros referenciales para comprender la trascendencia del Aula Magna

Así, Sibyl Moholy-Nagy en Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964), además de considerar el Aula Magna como “el alma de la Ciudad Universitaria”, afirma: “El tema central de este gran recinto (…) es la celebración festiva y lírica del espacio. Los actores principales del espectáculo son la estructura y los materiales. El auditorio es una impresión subjetiva, un resuelto llamado a la sensibilidad individual”.

Por su parte para Juan Pedro Posani en el artículo “Aula Magna. Ciudad Universitaria” aparecido en la revista Integral, nº 9 (1957): “… hay que decir de una vez que el valor más grande e importante del Aula Magna es su espacio interno. Es el que le confiere resonancia y expresión… en otras palabras, esta sala es el triunfo de lo contenido”.
Por otro lado, Nancy Dembo en La Tectónica en la obra de Carlos Raúl Villanueva: aproximación en tres tiempos (2006) asevera: “La estructura del Aula Magna, en su rol protagónico dentro del Conjunto Central, responde solidariamente al gesto de liberación que identificamos en el urbanismo. Las formas adoptadas para los elementos portantes son determinantes en la consolidación del discurso que se inaugura en estos espacios. Lo afirman los riesgos asumidos en la solución de las grandes luces, expresando con claridad los planos escogidos para el trayecto de las fuerzas. Lo reafirma la decisión de dejar a la vista gran parte de los elementos de soporte, privilegiando los aspectos constructivos en concordancia con el tratamiento brutalista que recibe el concreto armado, ofreciendo así el lenguaje apropiado a este capítulo de la Ciudad Universitaria”.

Para Paulina Villanueva y Maciá Pintó  en Carlos Raúl Villanueva (2000): “El Aula Magna está hecha de puro y simple espacio arquitectónico, escultórico, humano; ella, en su moderna y descarnada franqueza, se nos presenta y revela con los rasgos de lo esencial” y William Niño Araque en la misma tónica con lo expresado por Villanueva-Pintó, aporta lo siguiente en “Villanueva. Momentos de lo moderno”, ensayo introductorio de Carlos Raúl Villanueva. Un moderno en Sudamérica (2000): “El recinto es de una continuidad luminosa opuesta a las sombras del exterior, es un vacío deslumbrante y conmovedor. Aquí el experimento de la síntesis de las artes tuvo la oportunidad de realizarse. La presencia dinámica de las Nubes de Calder tiene valores de acierto. (…) En este recinto se recrea un centro psicológico extraordinario de un nivel racional y a la vez altamente poético gracias a su forma monumental.”

Y, finalmente, en En busca de lo sublime. Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas (2006), Silvia Hernández de Lasala concluye: “En el Aula Magna … se logró el espacio sublime, el lugar que, siguiendo a Kant, place por sí mismo y no supone juicios lógicos ni de los sentidos, sino juicios de reflexión igualmente válidos; es el ámbito violentador de la imaginación, provocador, donde el arte abandona su ubicación habitual en las paredes para localizarse en el techo, amenazante; recinto que incita a la admiración o al respeto.”

Considerada entre las cinco mejores salas, a nivel mundial, con mejor visibilidad y acústica natural, al momento de presentarse en ella Leonard Bernstein dijo: “Esta sala es la mejor en la que dirigí en Suramérica. Después del concierto les dije a los periodistas que sobre el escenario el sonido es excelente y que me gustaría poder llevarme esa parte de la sala a New York”.

Corazón de la Academia, el Aula Magna es el sitio en donde se percibe la vitalidad de la institución, en todos los sentidos, tanto en momentos de debates encendidos o aquellos en que reina la satisfacción de haber logrado objetivos y metas personales. El inconfundible “olor” que se percibe al traspasar sus puertas se suma a un sinfín de sensaciones que solo se viven en este inolvidable lugar.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 2, 4 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

3. https://3dwarehouse.sketchup.com/model/uc9790163-eea3-452d-b616-891bdb84d1be/Aula-Magna-Ciudad-Universitaria-de-Caracas

5 y 6. https://patrimoniocuc.wordpress.com/2019/10/09/nubesalexander-calder/

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

TEORÍA

Kenneth Frampton

Editorial Gustavo Gili

Colección GGperfiles

Traducción: Jorge Sainz Avia

2020

Nota de los editores

Considerado una de las figuras clave de la teoría, la historia y la crítica de la arquitectura de los últimos cuarenta años, a menudo Kenneth Frampton es identificado únicamente con su ya clásica Historia crítica de la arquitectura moderna. Sin embargo, su obra teórica va mucho más allá y se encuentra diseminada en multitud de artículos y ensayos aparecidos en distintas publicaciones. Este libro presenta una selección de tres textos publicados por Frampton alrededor de la década de 1980. En ellos redescubrimos al gran pensador inglés y algunos de los principios e ideas que han marcado su trayectoria intelectual, como la fuerte influencia que Hannah Arendt ejerció sobre su obra o la importancia que Frampton concedió desde siempre a la poética de la construcción.

Nota adicional

La arquitectura de resistencia de Kenneth Frampton

¿Cómo modernizarse y mantener los orígenes? Un libro recopila varios ensayos del crítico británico. Los seis puntos para un regionalismo crítico mantienen una vigencia que asusta

Anatxu Zubalbeascoa

Tomado de El País

18 de febrero de 2020

“Para entrar en la modernidad, ¿habrá que tirar por la borda el viejo pasado cultural que fue la razón de ser de un pueblo?”. Corría 1983 cuando Kenneth Frampton lanzó esa pregunta en su ensayo «Hacia un regionalismo crítico: seis puntos para una arquitectura de resistencia» dentro del volumen de Hal Foster The Anti-Aestheric: Essays on Post-Modern Culture (Bay Press). ¿Cuánta premonición, cuánta paradoja y cuánta vigencia hay en aquel escrito que hoy recupera la editorial Gustavo Gili?

Frampton advertía ya del temor a la universalización. Para él constituía “una especie de sutil destrucción” no solo de las culturas tradicionales, también del “núcleo ético y mítico de la humanidad”, esto es: “de las grandes civilizaciones desde las que interpretamos la vida”. Así, advertía de la llegada de una civilización de pacotilla como contrapartida irrisoria a la cultura elemental. Se refería a las máquinas tragaperras, a las mismas malas películas distribuidas por todo el planeta, a la banalidad de los nuevos materiales y a la distorsión del lenguaje en manos de la propaganda: como si la humanidad al acceder en masa a una primera cultura de consumo se hubiera detenido en masa en un nivel de subcultura. La salida para él consistía en arraigarse de nuevo y conseguir dejar paso a la racionalidad científica, técnica y política. Las tres.

Ahora que vivimos el resurgimiento del genius loci, de las culturas locales y la artesanía mientras convivimos en una especulación que no teme excluir a los ciudadanos de las ciudades para revender los centros urbanos como bienes de inversión puede resultar pertinente regresar, casi cuatro décadas después, a un texto que, apoyando la modernidad, se planteaba la posibilidad de que esta arrasara las culturas locales.

El dilema lo sembró Paul Ricoeur en 1961, ¿cómo modernizarse y volver a los orígenes? Para contestar, Frampton distinguió entre vanguardia de mundo de ensueño –el arte por el arte que serían el Art Nouveau o los dramas de Wagner– y vanguardia progresista, también liberadora y hasta reivindicativa –que sería el futurismo, por ejemplo–.

Frampton escribió que la modernidad no se podía considerar una vanguardia liberadora desde el momento en que las artes habían gravitado hacia el entretenimiento o el mercantilismo. Ya Herbert Marcuse había escrito que el progreso tecnológico puede revolucionar o retrasar la sociedad. En ese escenario tan poco ajeno a nuestros días, Frampton aconsejaba, hace 40 años, una arquitectura de retaguardia, alejada de los extremos tecnológicos o nostálgicos. Para él esa arquitectura debía ser regionalista y crítica. Es decir, resistente y capaz de proporcionar identidad. No podía servir el chovinismo y no podía surgir, en el otro polo, una nueva arquitectura sin una nueva relación entre el proyectista y el usuario. El lugar y su tradición eran clave, pero debían de ser cuestionados y no perpetuados. Ni oposición ni sumisión: reconsideración. En ese sentido, Frampton propuso la mezcla, un verdadero diálogo para revitalizar la expresión de una sociedad debilitada, una síntesis de elementos y principios procedentes de diversos sectores ideológicos. Y materiales. Una arquitectura dialogante, justo lo que ahora empezamos a ver.

Frampton recuerda que en 1954 el arquitecto Harwell Hamilton Harris distinguió entre regionalismo de restricción y regionalismo de liberación. El primero momificaba. El segundo, responde al mundo desde el lugar. Y esa fue su propuesta: partir de los lugares, el análisis del británico resulta visionario cuando describe las megalópolis. “Con la excepción de las ciudades que se trazaron antes del inicio del siglo XX, ya no somos capaces de conservar unas formas urbanas definidas”. Consideraba que el nuevo urbanismo reduce todo el planteamiento urbano a usos de suelo y logística de distribución mientras que el marco teórico guarda poca relación con la realidad. Describe, finalmente, el límite a la manera china, que también es la griega: no como el lugar donde termina algo sino como el punto donde algo comienza a ser lo que es (comienza su esencia). Por eso entiende que el límite definido construye y resiste a la megalópolis. “Los estadounidenses no necesitan plazas puesto que deberían estar en casa viendo la televisión”, apuntó Venturi. Una ciudad habla tanto de sus ciudadanos como las ventanas de los edificios solían hablar del clima. El regionalismo del lugar tiene expresión sin caer en el sentimentalismo. Y Frampton tiene vigencia casi cuatro décadas después.

ACA

VALE LA PENA LEER

Ideología e identidad: Piketty vs. Fukuyama

Luis Fernández-Galiano

06/01/2020

Tomado de arquitecturaviva.com

Los últimos libros de Thomas Piketty y Francis Fukuyama abordan el desafío populista desde perspectivas complementarias. El economista francés extiende el estudio de la desigualdad de rentas y patrimonios recogido en Le capital au XXI siècle a las desigualdades educativas, y también a la justificación ideológica de la desigualdad que suministra combustible al actual auge identitario y nacionalista; por su parte, el politólogo estadounidense, que en Political Order and Political Decay había advertido sobre los riesgos para la democracia del levantamiento populista frente a los abusos de las élites, aborda ahora el ascenso de la variante nacionalista que representan Trump, Putin o Erdogan, impulsada no tanto por motivaciones económicas como por las demandas de reconocimiento de identidades diversas y enfrentadas. Y más allá del diagnóstico, ambos proponen herramientas políticas para enfrentarse a la crisis contemporánea: Piketty, defendiendo un socialismo participativo e internacionalista, con un exigente soporte fiscal, y que supere el capitalismo convencional a través de la propiedad social y temporal; y Fukuyama, mediante un refuerzo de la democracia liberal para evitar que la identidad nacional se construya sobre elementos étnicos, y utilizando la demanda de dignidad que está en la base de las políticas identitarias para incrementar la cohesión social.

Capital et idéologie se presenta como una prolongación del anterior bestseller de su autor, aunque más amplio en su cobertura geográfica, y algo distinto en su enfoque, que ahora suma los factores ideológicos a los propiamente económicos. El mayor formato y menor cuerpo de letra se añaden al gran número de páginas para componer un volumen tan intimidatorio que Piketty ruega al lector que no salte de la introducción al último capítulo, pero permite abordar una minuciosa historia de los regímenes desigualitarios, incluyendo las sociedades esclavistas y coloniales, hasta las grandes transformaciones del siglo XX y los conflictos políticos del XXI. Si el volumen anterior usaba a Balzac y a Jane Austen para ilustrar sus tesis, los novelistas ahora elegidos son el mexicano Carlos Fuentes, el indonesio Pramoedya Ananta Toer y la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, una selección que muestra la apertura de la lente geográfica, ampliada también por la atención prestada a las migraciones y a la desigualdad que separa a ciudadanos de extranjeros. Pero el rasgo más significativo del libro, como subraya su título, es el análisis de las ideologías que justifican la desigualdad con el equívoco relato meritocrático del hipercapitalismo, defendido por una alianza non sancta entre ‘la derecha mercantil’ y ‘la izquierda brahmánica’. Frente a ellas, Piketty pone en cuestión tanto la sacralización de la propiedad como la hipocresía educativa, y su propuesta de mutaciones económicas se acompaña de una transformación radical del acceso al conocimiento, y sobre estos pilares asienta el dique político que pueda contener la deriva identitaria.

Francis Fukuyama es más modesto en sus propuestas y en la extensión de su prosa, pero Identity es una disección lúcida y elegante de la crisis política e intelectual que ha engendrado el nacionalismo populista contemporáneo, el ascenso del islamismo revolucionario o las controversias identitarias de los campus universitarios, fenómenos todos ellos que reclaman formas restrictivas de reconocimiento individual o social basadas en la nación, la religión o la raza. Frente a las políticas de la identidad, Fukuyama reclama el universalismo característico de la democracia liberal, pero reconoce que la emergencia de esas mareas de resentimiento está basada en un deficiente reconocimiento de la dignidad de personas o grupos, y piensa que muchos conflictos actuales tienen un origen más ideológico que económico. Remontándose a Platón, Lutero, Rousseau, Kant o Hegel para explicar las bases intelectuales de las políticas de género, del Brexit o de la crisis siria, el politólogo ofrece un retrato detallado de un mundo que cambió dramáticamente «a mediados de la segunda década del siglo XXI».

Aunque el ímpetu radical de Piketty contrasta con el reformismo liberal de Fukuyama, ambos coinciden en la denuncia de la desigualdad, y también en subrayar la importancia crucial de las ideas, bien sea para falsificar la representación del mundo, bien para transformarlo en un mejor escenario de la vida individual o colectiva.

Thomas Piketty

Capital et idéologie

Éditions du Seuil, Paris

2019

1.222 páginas

Francis Fukuyama

Identity

Profile Books, London

2018

218 páginas

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 198

El plano de “Caracas y alrededores” con el que hoy ilustramos nuestra postal, fechado en 1954, muestra una ciudad en expansión que ha roto definitivamente los límites que antes le imponía el damero fundacional ocupando prácticamente todo el valle, extendiéndose incluso hacia el sistema de colinas del sudeste. Esta expansión responde, tal y como afirman Nancy Dembo, José Rosas e Iván González V. en “Caracas, modernidad y escala urbana: una aproximación interdisciplinaria” (texto aparecido en la revista Tharsis de julio-diciembre 2004), ineludiblemente a la geografía accidentada del valle de Caracas que condicionará y determinará las lógicas de la planificación urbanística, su infraestructura y los proyectos de arquitectura propuestos”. Sumado a una sucesión de planos que tienen al Plano Regulador de Caracas de 1951 su fuente principal, de este que hoy presentamos también se puede concluir que apunta a configurar “una estructura urbana y una lógica que se caracteriza por: 1) la ocupación total del valle de Caracas; 2) la consideración del valle y los potenciales del marco geográfico en que encaja, incluyendo su desarrollo hacia el litoral costero al norte y los valles transversales hacia el sudeste; 3) la consolidación de un centro principal en lo que era la ciudad de 1934 y la extensión de ésta hacia periferias suburbanas residenciales y núcleos de equipamiento especializado; 4) la importancia de una infraestructura vial que permita la lógica de extensión esbozada.”

Impreso a color en la Litografía Artística Cartográfica, Caracas, sabemos que una reproducción original reposa en lo que hoy se conoce como el Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar (IGVSB), denominación proveniente de la promulgación el año 2000 de la Ley de Geografía, Cartografía y Catastro Nacional. Anteriormente conocido con el nombre de Dirección de Cartografía Nacional, su fundación se remonta a 1935 fruto de la fusión de la Oficina de Cartografía Nacional, adscrita al Ministerio de Relaciones Interiores, con el Servicio Aerofotográfico del Ministerio de Obras Públicas (MOP), pasando luego a pertenecer (1976) al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (MARNR), ubicándose desde 1966 en el edificio “Camejo” situado en la avenida Este 6, uno de los dos “gemelos” proyectados por José Antonio Ron Pedrique, respetando el eje compositivo del Centro Simón Bolívar previsto con anterioridad dentro del Plan Rotival (1939).

La elaboración del plano que nos ocupa estuvo a cargo de Walter Troiani y Gustavo Pastorelli y si por algo se identifica es por amplíar aún más la visión del valle, especialmente hacia el sur. Tiene todas las características de ser un documento cuya vocación es la promoción turística por la manera algo ingenua en que es dibujada la costa venezolana en la franja inferior, mostrando la imagen que percibiría alguien que se aproxima a ella por la vía marítima.  También llama la atención que la franja señalada se encuentre flanqueada a un lado por la figura de Neptuno (a la izquierda) y por un dibujo, si se quiere infantil, de la estatua ecuestre del Libertador (a la derecha), permitiéndonos suponer que estaba dirigido a visitantes o inmigrantes italianos dada la procedencia de quienes tuvieron a cargo su diseño. En todo caso, tanto por la denominación de la empresa que lo imprimió como por la manera como está ilustrado el plano pareciera estarse buscan mezclar lo cartográfico con “lo pictórico” utilizándose, sin duda, una base suministrada por el MOP muy similar a la presente en varias publicaciones de la época de entre las cuales destaca el “Mapa de Caracas y sus alrededores” editado a modo de guía turística por la Shell el mismo año de 1954.

Detalles del plano que reposa en el Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar (IGVSB)

En el plano que reposa en el IGVSB hemos podido apreciar una sutil e importante diferencia con el que hoy publicamos del que suponemos es una versión. Ella consiste en haber colocado centrado, a un lado del escudo de armas de la ciudad (que puede notarse abajo y a la izquierda), una especie de pergamino en el que se aportan datos de la fundación de Santiago de León de Caracas. Por otro lado, la rosa que señala los puntos cardinales (ubicada arriba a la derecha), superpuesta al globo terráqueo, sugiere la posibilidad de que el plano forme parte de una colección.

Con respecto al sentido que cobra la sucesión de grafismos y emblemas que aparecen en la banda superior acompañando la denominación del plano, donde destaca, de nuevo, el escudo de armas de la ciudad y al centro una flor de lis (que, como se sabe, es usada de manera muy importante en heráldica y cuya simbología varía entre representación de la realeza y la de diferentes órdenes, gremios o instituciones), deducimos que parecieran obedecer a un criterio eminentemente decorativo al que quizás recurrieron los diseñadores echando mano de sus referencias culturales más próximas.

En resumen, este curioso plano no propone, tal y como apuntáramos al inicio, nuevas claves en lo que a comprensión de la ciudad se refiere más allá de mostrarla en toda su extensión. Su carácter “pictórico” de uso fundamentalmente turístico es quizá lo que le permite formar parte de la saga que desde estas páginas hemos venido mostrando desde hace un buen tiempo.

IGV

RECONOCIMIENTO

El pasado 17 de febrero se dieron a conocer los resultados del premio “ArchDaily Building of the year 2020” promocionado a través de ese importante “site” (“el sitio web de mayor alcance”), cuya modalidad para otorgarlo consiste en efectuar la selección mediante votación de quienes ingresen a él por el (los) edificio(s) de su preferencia de entre los previamente seleccionados por los curadores del portal.
De lo publicado en https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/933903/los-ganadores-de-los-premios-building-of-the-year-2020-de-archdaily?utm_medium=email&utm_source=Plataforma%20Arquitectura&kth=1,068,765, recogemos lo siguiente: “Los (más de 4.000) edificios seleccionados este año se dividen en 15 categorías diferentes. Al destacar una amplia gama de intervenciones, tipologías, escala, material y ubicaciones, los ganadores son un reflejo de la gran extensión de la profesión. Desde el sur global hasta los territorios escandinavos, se reconocen proyectos excepcionales. Con nuevos nombres surgiendo cada año, esta edición, al igual que sus predecesoras, honra a los bien establecidos y los recién llegados. Las figuras de alto perfil incluyen a Kengo Kuma con su instalación de meditación de madera cerca de Munich, BIG con su tan esperada obra CopenHill, y Sou Fujimoto con la torre residencial francesa. Safdie Architects fue elogiado por su aeropuerto de Singapur, mientras que Studio Ko saltó a la fama con su museo Yves Saint Laurent en Marruecos. Más al oeste, en un vecindario popular en Ecuador, Parasite House se enfocó en resolver las necesidades básicas de vivienda, y un edificio de oficinas en los Estados Unidos por Selgascano reinterpretó el aspecto clásico del neocolonialismo de Los Ángeles.”

Pues bien, en este marco y tal como apareció en nuestro Contacto FAC nº 160 del 02/02/2020 (donde solicitamos el apoyo), de entre las 250 obras preseleccionadas agrupadas en la categoría de “arquitectura para la hospitalidad” (Hospitality Architecture), se encontraba el Campamento Recreacional Dos Cabañas, Yaracuy, del arquitecto venezolano Ricardo Avella.

Aunque las cabañas de Avella no resultaron beneficiadas por la votación para aparecer como uno de los 5 proyectos finalmente galardonados en su categoría (siendo la que obtuvo mayor votación Garden Hotpot Restaurant / MUDA-Architects), hemos considerado hacerle un reconocimiento publicando una selección del material gráfico que nos enviara en su momento, la ficha técnica y la memoria descriptiva, dando a entender que se trata de un importante logro que desde aquí apreciamos ampliamente.

 

Ficha Técnica

Nombre del Proyecto: Dos Cabañas en Yaracuy

Oficina de Arquitectura: ATA – avella taller de arquitectura

Arquitecto a cargo: Ricardo Avella

Año término construcción: 2017

Superficie construida: 480 m²

Fotógrafo / Sitio web: Saúl Yuncoxar

Otros Participantes: Arq. Miguel Rosas, Arq. Alexandra Rebolledo (Colaboradores); OCO – Ingeniería, Gerencia y Construcción, Arq. David Viloria (Cálculo Estructural e Instalaciones); Arq. Jorge Mario Mejía (Cómputos Métricos); Campamento MG, Gerardo Riera, José Freites, Miguel Báez, Vicente Álvarez (Construcción y Obra Civil).

Descripción del Proyecto

El proyecto fue comisionado por un campamento recreacional que desde hace 15 años opera en el Macizo de Nirgua, en el Estado Yaracuy. La hacienda cuenta con una serie de cabañas que pueden alojar hasta 250 campistas, construidas lentamente y con gran esfuerzo desde su fundación. Pero este laborioso proceso nunca fue planificado formalmente, y devino en una serie de edificaciones muy distintas entre sí y no siempre con espacios bien dimensionados. Sin embargo, a mediados del 2016 la directiva decidió planificar, de la mano de un arquitecto, el futuro del campamento.

Se comenzaría por demoler una vieja construcción de tierra, obsoleta e insuficiente, para sustituirla con unas cabañas nuevas; pero en paralelo se debía ir pensando en obras futuras, en la adecuación del resto de las edificaciones, y en el modo de integrarlo todo para dar una idea de conjunto. De alguna manera, el proyecto trataba de la construcción de una gramática arquitectónica. De la creación de un lenguaje que pudiese ser utilizado en las nuevas obras pero también en las refacciones, dando como resultado el otorgarle una identidad al campamento. Esto se lograría a través del uso de ciertos materiales, pero también con la definición de un catálogo de elementos arquitectónicos que, al ser utilizados con un criterio compositivo, establecerían un orden a lo largo y ancho de las 40 hectáreas de la hacienda.

El campamento tenía unos costos fijos muy elevados asociados a la compra y aplicación de pintura para el mantenimiento de las cabañas. Por ello se decidió utilizar, en la medida de lo posible, materiales que fuesen a su vez el acabado final. Se eligió el ladrillo macizo para la construcción de las paredes no solo por su bajo mantenimiento, sino porque además proporciona una masa térmica que mejora la capacidad del edificio para afrontar las bajas temperaturas de la montaña. La pintura fue sustituida con frisos de cemento con óxido de hierro, y los pavimentos fueron terminados con mosaicos hidráulicos. Todos materiales y acabados artesanales de larga tradición en el país, que no han dejado de producirse en medio de la escasez, y que por tanto se conseguirán con facilidad a mediano y largo plazo.

De entre todos los elementos del catálogo diseñado destacan los contrafuertes de ladrillo macizo que, integrados a la estructura metálica, establecen un orden y distribuyen el espacio interior. La disposición de las literas y el espacio entre ellas están definidos por el ritmo que dictan los contrafuertes y las ventanas, de modo que se garantiza un acceso cómodo a los niños que utilizan las cabañas. Además, los contrafuertes han demostrado adaptarse muy bien en otros proyectos de adecuación que han venido ejecutándose en la hacienda, llegando a convertirse en parte de la identidad del campamento. El módulo constituido por los contrafuertes, la estructura, los antepechos de ladrillo y las ventanas de madera, crean también una unidad compositiva suficientemente flexible que permite adaptar los edificios que se construirán en el futuro a las necesidades del momento y del programa.

ACA

Nota

Todas las imágenes furron cedidas gentilmente por el arquitecto Ricardo Avella.