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VALE LA PENA LEER

La arquitectura enferma

Las enfermedades llevan siglos moldeando nuestras casas y nuestras ciudades. La especialista en Historia de la Arquitectura y catedrática en la Universidad de Princeton Beatriz Colomina, reflexiona sobre las huellas que han dejado las pandemias en calles y edificios y el nuevo mapa de capas de metacrilato que está dibujando el Covid-19

Beatriz Colomina

12 enero, 2021

Tomado de elcultural.com

Toda arquitectura está enferma. Las enfermedades y la arquitectura son inseparables. Hasta se podría defender que los inicios de la arquitectura coinciden con los de la enfermedad. Como dijo el doctor Benjamin Ward Richardson cuando presentó Our Homes and How to Make them Healthy (Nuestros hogares y cómo hacerlos sanos), un compendio de textos de médicos y arquitectos publicado con motivo de la Exposición Internacional de la Salud de 1884 en Londres: “El hombre, al poseer una serie de conocimientos y habilidades que le diferencian de los animales inferiores, ha construido ciudades, aldeas y casas para protegerse de los elementos externos y, al hacerlo, ha producido una serie de enfermedades fatales que están estrechamente asociadas, en relación de causa y efecto, con la producción de conocimiento y con su habilidad de construir. El hombre al crear una protección contra la exposición exterior ha construido también las condiciones de la enfermedad”.

No hay enfermedad sin arquitectura ni arquitectura sin enfermedad. Los médicos y arquitectos siempre han estado en una especie de danza –a menudo intercambiando roles, colaborando, influyéndose entre sí– incluso no siempre sincronizados.Los muebles, las habitaciones, los edificios, las ciudades son fruto de emergencias médicas que han dejado capas de huellas que se han ido superponiendo a lo largo de los siglos.Tendemos a olvidar con mucha facilidad qué es lo que produjo todos estos estratos de historia. Actuamos como si cada pandemia fuera la primera, como si deseáramos sepultar el dolor y la incertidumbre del pasado.

La arquitectura moderna surgió en un contexto de emergencia. A lo largo del siglo XIX y de la primera mitad del XX murieron por tuberculosis en todo el mundo millones de personas cada año. Los edificios modernos ofrecían una defensa profiláctica contra este microorganismo invisible. Todos los rasgos característicos de la arquitectura moderna –los muros blancos, las terrazas, los grandes ventanales, los pilotis que la separa del suelo húmedo, donde como decía Le Corbusier, nace la enfermedad– se presentaron tanto como prevención como cura. Sin embargo, hemos olvidado su origen médico y el horror inimaginable al que respondía la arquitectura moderna. La imagen de edificios blancos aclara hasta borrar el trauma que los originó.

Para poder producir una idea de arquitectura moderna saludable, se demonizó la del siglo XIX, tildándola de nerviosa, malsana y literalmente llena de enfermedades, especialmente de bacilos de la tuberculosis. El exceso de decoración se trató como una infección. La modernización de la arquitectura fue en primer lugar una forma de desinfección, una purificación de los edificiosllevando a un entorno saludable luz, aire, limpieza y superficies blancas lisas, sin grietas ni hendiduras en las que el contagio pudiera acechar. Se recomendó a las mujeres que utilizaran placas de Petri para comprobar si había sobrevivido alguna bacteria a sus rutinas de limpieza. El ama de casa se convertía así en una bacterióloga y su casa en un laboratorio.

Sin embargo, la arquitectura enferma no es simplemente la arquitectura de las emergencias médicas. Por el contrario, es la arquitectura de la normalidad, la manera en que las crisis sanitarias han quedado grabadas en lo cotidiano –no solo llevando las huellas de ese pasado, sino completamente modelado por ellas–. Cada nueva enfermedad se aloja dentro de esta arquitectura construida a partir de las dolencias anteriores, en una especie de anidación arqueológica. Cada nuevo suceso médico activa la historia de la arquitectura y la enfermedad junto con los miedos, malentendidos, prejuicios, injusticias e innovaciones asociadas.

En estos tiempos de pandemia todo el mundo piensa en la arquitectura porque es una cuestión de vida o muerte: la distancia, la higiene, las fronteras, los movimientos, lo que está dentro y lo que está fuera, nuestra posición en el espacio. Nos hemos convertido todos, de repente, en expertos en la materia, rediseñando restaurantes, escuelas, universidades y hogares. Cada espacio se ajusta, limpia y supervisa con precisión. Ha habido un proyecto de renovación masivo con carpinteros, tiendas de suministros y fabricantes de muebles trabajando al máximo.La ciudad y sus edificios se han cubierto de capas interminables de plexiglás. Entrar ahora en casi cualquier edificio es como hacerlo en un aeropuerto con sus controles de temperatura, de identidad y de objetos personales en la puerta.

Nueva York, por ejemplo, se ha transformado en otra ciudad, habitada de diferentes maneras. Las calles están ocupadas por una especie de prótesis que se extienden desde el interior para que la gente pueda comer y beber de forma segura al aire libre. Empieza a parecer un lugar mediterráneo, y ojalá sea un cambio permanente. Menos coches, más vida social en el exterior, incluso más interacción.

Al mismo tiempo que todo el mundo se ha convertido en una especie de arquitecto, también nos hemos hecho todos teóricos de la arquitectura, especulando sobre el futuro de la ciudad después de la pandemia. Pero es importante tener presente que no se trata solo de la calle o de los edificios, sino también de las estructuras sociales.

Más que revelar algo nuevo, las pandemias muestran lo que ya estaba allí. Lo que el Covid-19 ha hecho visible de manera dramática, incluso chocante, ha sido la ciudad invisible, no sólo el urbanismo oculto de estos microorganismos hiper-sociales sino el de las desigualdades, los trabajadores de la economía sumergida y el acceso dispar a los cuidados o la empatía. Para reflexionar sobre lo que puede suceder a continuación es necesario, y urgente, mirar hacia atrás y comprender los estrechos vínculos que han existido siempre entre la arquitectura y la enfermedad. Gran parte de lo que resulta impactante de la situación actual ya estaba allí, escondido en lo más profundo, pasado por alto u olvidado. Pensemos por ejemplo en trabajar desde casa, en la cama, incluso, como les ha ocurrido a millones de personas.Lo que una vez fue una fantasía del futuro es ahora una realidad a la que es poco probable que renunciemos. Este repliegue hacia el interior, hacia el que ya se había avanzado bastante en la última década, no significa darle la espalda a la ciudad. Lejos de ser una fuerza anti-urbana, el virus inspirará nuevas formas de concentración y de contaminación cruzada. La clave no será la forma de la ciudad, sino el acceso a la vivienda, a la educación y a la sanidad. La pregunta no será solo la relación de la cama con el trabajo sino con la privacidad, la comunidad, la igualdad, la movilidad, la raza, la tecnología, la energía, el trabajo, el clima y la filosofía.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Modern Architecture and the Lifeworld

Essays in Honor of Kenneth Frampton

Robert McCarter & Karla Cavarra Britton

Thames & Hudson

2020

Idioma: inglés

Nota de los editores

La evolución de la arquitectura moderna se ha enredado inextricablemente en cuestiones de política, nacionalismo y medio ambiente, creando una tensión entre el contexto local y el desarrollo global que no se ha resuelto hasta el día de hoy. En este contexto, pocos escritores han ejercido tanta influencia en la teoría y la práctica arquitectónicas como Kenneth Frampton. En este volumen ilustrado, veintinueve colaboradores de todo el mundo amplifican y rinden homenaje a su escritura y pensamiento. Destinado a todos aquellos interesados ​​en el entorno construido, este libro ofrece más pruebas de cómo este erudito, humanista y maestro ha moldeado nuestra comprensión de la realidad laboral del arquitecto. La premisa de la arquitectura moderna y el mundo de la vida se basa en la comprensión de Frampton de cómo la arquitectura debe comprometerse con los imperativos tanto culturales como constructivos; y aborda estrategias para lidiar con preocupaciones contemporáneas como la identidad regional en medio de la globalización urbana y la cultura tectónica y la forma del relieve en la construcción del lugar.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

El espectáculo del mundo

Una historia cultural del paisaje

Javier Maderuelo 

Abada Editores

2020

Nota de los editores

El paisaje no es un concepto que ha aparecido subrepticiamente en algún momento de nuestra historia, sino que se trata de un constructo cultural que ha costado mucho esfuerzo, tiempo e ingenio armar, y en cuyo proceso han intervenido filósofos, poetas, artistas, cartógrafos, geógrafos y científicos que han aportado desde sus experiencias profesionales diferentes enfoques, visiones y referencias hasta llegar a consolidar un concepto y una palabra para nombrarlo que hoy utiliza, de mejor o peor manera, cualquier ciudadano europeo en sus respectivos idiomas. El paisaje es un constructo, es decir, una idea que se construye. En este libro se ha intentado localizar, analizar y mostrar los materiales culturales con los que se ha construido esta idea en Europa, y se ha intentado hacerlo desde las metodologías de la historia. Esta es, por tanto, una historia cultural del paisaje ‘en Europa’.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Urbanismo DISRUPTIVO

Urbanidad GLOCAL

J. Acebillo

Actar Publishers, College of Architecture and Urban Planning Tongji

2021

Nota de los editores

A partir de 52 proposiciones se propone entender la urbanidad glocal como una nueva modernidad derivada de la Era Axial. También plantea entender la ciudad como un proceso socio-tecnológico e integrar conceptos como Complejidad, Metabolismo Urbano y Cibernética de Segundo Orden en nuestro corpus disciplinar, asi como traducir urbanísticamente el nuevo Transregionalismo Glocal que emerge al paso de la progresiva disolución del Estado-Nación westfaliano y, en definitiva, promover un urbanismo más disruptivo formado por valores tangibles y virtudes intangibles que sea capaz de superar las corrientes demagógicas-populistas que hoy nos asedian.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 243

Nuestra postal del día de hoy recoge el anuncio de una constructora de la que con el tiempo sólo se ha podido rastrear la importante obra a la que en él se hace mención: la “Unidad de Habitación El Paraíso”, conocida más comúnmente como “Unidad Residencial El Paraíso”, proyectada por Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares como una de las primeras realizaciones del Plan Nacional de la Vivienda 1951-55 formulado por el Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO), enmarcado a su vez en la gestión estatal vinculada al Nuevo Ideal Nacional perezjimenista.

El curioso diseño de la propaganda elaborado por Juan Pedro Posani para el nº 2 de la revista A, hombre y expresión, muestra detalles fotográficos de la obra, ejecutada por la Constructora Sánchez, enmarcados dentro de lo que podríamos entender como una alusión a las nubes de Calder que presiden el interior del Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas, inaugurada apenas dos años antes. Por otro lado, la composición general de las tres “nubes”, junto a la tipografía, tienden a conformar de manera esquemática la planta de tan emblemático edificio. Recordemos que Posani por aquellos años es el más directo colaborador de Carlos Raúl Villanueva dentro del Instituto Autónomo de la Ciudad Universitaria y, junto a él y Ramón Losada los tres son fundadores de la revista donde la constructora se promociona.

Por otro la lado, la sutil pero importante diferencia en la denominación del edificio construido entre “unidad de habitación” y “unidad residencial” no es menor. La primera remite a un nivel social muy diferente a la segunda, lo que en efecto ocurrió cuando del proyecto original realizado en 1952 sobre un solar adquirido en 1951 por el Banco Obrero de accidentada topografía, buenas visuales sobre la ciudad y densa vegetación, ubicado al sureste de la avenida Páez, conformado por 3 superbloques – dos de 14 pisos y uno de 19 – más tres bloques de 4 pisos, estacionamientos y 2 calles internas, inspirados en la Unidad de Habitación de Marsella de Le Corbusier, sólo se construyó un superbloque de 18 pisos y dos bloques de 4 pisos. Este hecho reorientó la asignación de los apartamentos originalmente destinados a la clase obrera hacia la clase media: la densidad había bajado de manera importante y la proximidad al centro de la ciudad colaboraron para ello fuera así.

1. Unidad Residencial El Paraíso. Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares. Izquierda: Dos perspectivas y la planta tipo. Derecha: Planta de conjunto
2. Unidad Residencial El Paraíso. Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares. Plantas de apartamento duplex

Definitivamente, tal y como señala Beatriz Meza Suinaga en la ficha elaborada para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “en 1953 se erigen 2 bloques bajos con 40 apartamentos duplex de 3-5 dormitorios, y entre 1954-1955, el superbloque formado por un paralelepípedo y 2 alas transversales de 18 pisos, con 2 pisos para estacionamientos, 2 de servicios y 14 plantas que contienen 182 apartamentos dúplex (26 cada 2 pisos, y 5 modelos de 3 dormitorios). A nivel de calle, al estacionamiento sobresaliente de 2 pisos se adosan rampas peatonales para acceder al tercer nivel con una terraza semitechada y servicios comunales; detrás de los bloques bajos se proyectaron un kinder, comercios y club no construidos. El superbloque presenta variedad con su estructura a la vista, alternancia de llenos y vacíos -paños ciegos, ventanas, balcones, retranqueos- romanillas, quiebrasoles, aleros, contraste de alturas y movimientos plásticos realzados por la policromía de Alejandro Otero (1921-1990)…”. Además, habría que decirlo, se aprovechan al máximo la visuales y se logra iluminar y ventilar la totalidad de los espacios de forma natural y correcta.

Sibyl Moholy-Nagy en Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964) aportará lo siguiente: “Cuando Villanueva y Carlos Celis Cepero comenzaron El Paraíso, acordaron basarse en tres directivas principales respetadas a pesar de los obstáculos derivados de la ubicación, los aspectos económicos y la opinión pública.

1. Elegir panoramas tan variados como fuera posible porque el paisaje y la ciudad circundante debían ser incorporados.

2. Eludir la monotonía variando el conjunto de los edificios (la silueta) y mediante la diferenciación de las alturas y del alineamiento de los edificios entre sí.

3. El diseño exterior debía ser original, pero no a costa de lo razonable. La orientación hacia el oeste debía protegerse especialmente del sol por medio de mamparas y brise-soleils.”

3. Tres vistas exteriores de la Unidad Residencial El Paraíso

El conjunto ha sido reseñado a lo largo de todas las publicaciones editadas sobre la obra de Villanueva no sólo como parte del Plan Nacional de la Vivienda sino como uno de los dos primeros prototipos, junto a la Unidad de Habitación Cerro Grande, proyecto de Guido Bermúdez construida en El Valle casi en simultáneo, de edificaciones de gran altura con los que se dan los primeros pasos para lo que luego serán intervenciones de mayor densidad para las que se proyecta un nuevo tipo de superbloque, más simplificado, más económico y de más rápida ejecución, “donde Villanueva asumió todos los riesgos de la nueva escala tanto en la arquitectura como en el urbanismo”, tal y como señalará Paulina Villanueva en “Unidad Residencial ‘El Paraíso’ ” texto aparecido en el nº 29 (2013) de la revista DPA (Barcelona) dedicada a C.R. Villanueva.

En el libro Carlos Raúl Villanueva (2000) realizado por la propia Paulina junto a Maciá Pintó leemos en la reseña dedicada a la “Unidad Residencial El Paraíso” lo siguiente: “Sin embargo, en El Paraíso, al ser un bloque que también contiene servicios, está presente la particular fusión de Villanueva entre urbanizar y proyectar, al reunir en la solución arquitectónica una propuesta de vida comunitaria completa.”

En lo que a la Constructora Sánchez se refiere, a ella se deben dirigir los comentarios que señalan a la Unidad Residencial El Paraíso como realizada dentro de patrones de muy alta calidad, donde la estructura a la vista destaca por su limpieza y buena ejecución y todas las obras, tanto estructurales como de arquitectura, se llevaron a cabo de acuerdo a lo previsto en el proyecto y en los tiempos establecidos. También la nobleza constructiva (junto al cuidado en el mantenimiento puesto por sus moradores) permite observar el conjunto hoy en día como uno de los mejor conservados de la época. En cuanto al Plan Nacional de Vivienda hay que señalar que “a pesar de la actuación técnica del BO y del interés gubernamental en resolver las carencias, los resultados revelaron la imposibilidad de generar una oferta acorde con la demanda y, a fines de 1953, los programas oficiales cambian y en adelante se enfoquen en eliminar los ranchos en Caracas obviando prácticamente al resto del país”, como señalará Beatriz Meza Suinaga en “Gestión estatal de la vivienda en Venezuela: el Plan Nacional (1951-1955)”, texto publicado en Cuadernos del Cendes (2014). Allí se iniciaba la “guerra contra el rancho” la cual también se perdió. La acentuación del proceso migratorio y el aumento exponencial del crecimiento de áreas de vivienda no controladas no logró frenarse.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 2. Sibyl Moholy-Nagy, Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964)

3. https://www.pinterest.com/pin/92816442307596293/, https://www.pinterest.com/pin/423619908695175049/ y http://guiaccs.com/obras/unidad-residencial-el-paraiso/

La Agenda FAU 2013 y el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo como libro abierto

Entre 2005 y 2015, con un vacío en 2006, fueron publicadas anualmente en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV diez agendas que fueron poco a poco convirtiéndose en elementos que contribuyeron al enriquecimiento de la memoria colectiva y la consolidación del sentido de pertenencia entre quienes forman parte de su comunidad.

Si bien la primera de ellas (2005) se dedicó, con más de un año de retraso, a la rememoración de los eventos que a lo largo de 2003 formaron parte de la celebración del 50 aniversario de la fundación de la institución, lo cual le dio un particular significado, la siguiente (2007), ya bajo la responsabilidad de Ediciones FAU UCV y con un diseño acorde con la nueva identidad visual de la FAU, sirvió para conmemorar los 65 años de la creación de la Escuela de Arquitectura, incluyéndose textos que relataban aspectos destacados de su historia, adoptándose un formato que en adelante se mantendría inalterable.

Posteriormente (2008 y 2009) se intentó, con la celebración de los 50 años de la inauguración del edificio de la Facultad como tema, llevar adelante la idea de que la agenda tuviera carácter “perpetuo”, es decir, se ofrecía al usuario la oportunidad de contar con un cuerpo o tripa que no variaba y que él iría ajustando, colocando fechas, días de la semana y contenido de acuerdo a sus necesidades. Así se intentaba ahorrar recursos ya que el cuerpo o tripa podría imprimirse en grandes cantidades una sola vez variando únicamente cada año la tapa o portada, elemento que las diferenciaba entre sí.

El “experimento” de la agenda perpetua se prolongó otro año más (2010, con el homenaje que se rindió a los doctores honoris causa otorgados por la FAU como eje central) y, lejos de lo esperado, se constató que el concepto de una agenda fuera de lo convencional, produjo en la comunidad por un lado confusión y por el otro un sentimiento de desapego que iba en contra de lo deseado inicialmente como objetivo básico del instrumento. Ante ello, a partir de 2011, se adoptó de nuevo una tripa tradicional y se fortaleció la idea de dotar a cada versión de la agenda de un eje temático que la amarrara a asuntos que podrían afianzar el arraigo y despertar el orgullo de pertenecer a la institución. También, a diferencia de años anteriores en los que los costos de diseño, producción e impresión de la publicación los asumía la institución, desde 2013 se buscó el respaldo de diversos entes que con su aporte económico permitieran cubrirlos, en momentos en que la crisis universitaria se hacía cada vez más patente. Además, en la misma línea, se empezó a solicitar a las diferentes partes que conforman la estructura institucional su colaboración.

Portada y parte del contenido de la Agenda FAU UCV 2012
Portada y parte del contenido de la Agenda FAU UCV 2014

De esta manera, surgieron entre 2011 y 2015 cinco agendas que lograron alcanzar el objetivo identitario que inicialmente se buscaba: la primera (2011), con curaduría de José Enrique Blondet, estuvo dedicada a mostrar fotográficamente y describir mediante textos preparados para cada especie, la flora atesorada en las áreas verdes que acompañan al edificio de la FAU; la segunda (2012), de acuerdo a la idea y producción de Catherine Goalard, retrotrajo la memoria a los propios orígenes beauxartianos de la Escuela de Arquitectura y, tras registrar, fichar y describir las piezas “clásicas” que por años se han utilizado en las clases de dibujo o expresión, las sacó del espacio del Taller Ventrillón donde hoy reposan, las paseó por el edificio y las puso a dialogar con los murales abstractos que recubren buena parte de las áreas comunes de la sede institucional, diálogo que fue recogido a través de 12 excelentes fotografías, una por cada mes del año; la tercera (2013), curada de nuevo por Catherine Goalard con textos de Azier Calvo encontró, a partir de una selección de los planos originales del edificio que COPRED conserva en la Casona Ibarra, la excusa perfecta para desarrollar doce temas proyectuales (tantos como meses tiene el año) a los que Villanueva prestó particular atención; la cuarta (2014) surgió de una proposición de los profesores del Área de Expresión de la Escuela (bajo la coordinación de Héctor Jiménez) de mostrar los contenidos y la manera cómo la actividad de taller que caracteriza el dictado de sus asignaturas, ofrecía la oportunidad de ver resultados verdaderamente interesantes; la quinta y última (2015) sirvió para conmemorar los 40 años de la creación del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC), mostrar sus orígenes, trayectoria y logros pero particularmente para enfatizar hacia el “construir la sostenibilidad”, norte al cual hoy apunta y área de investigación que lo distingue.

Portada de la Agenda FAU UCV 2013
Parte del contenido de la Agenda FAU UCV 2013

Entre ellas, la Agenda 2013, como ya se adelantó, dio pie para acumular un grupo de doce textos que, acompañados de otros tantos planos y diversas fotografías alusivas al tema tratado en cada uno, dieran pie para resaltar doce categorías dentro del proceso de proyectación del edificio sede de la FAU UCV y con ello conmemorar los 60 años de creación de la institución.

En esencia, desarrollando las acciones, estrategias y operaciones de: asentar, recrear, integrar, vincular, proteger, cubrir, iluminar, ventilar, tamizar, modular, revestir y materializar, lo que se propuso no fue otra cosa que un ejercicio de observación que aspiraba re-presentar aspectos esenciales de una obra construida que a modo de libro siempre permanece abierto y siempre tiene algo que mostrarnos y enseñarnos. Además, a través de los planos que se reprodujeron se rindió un modesto y merecido homenaje a la poco divulgada documentación resguardada con esmero en la Casona Ibarra por un pequeño y comprometido grupo de empleados de COPRED, testimonios que develan el empeño de comunicar a terceros el tránsito de las ideas al proyecto y del proyecto a la obra.

Intentando encontrar claves que permitieran abarcar su comprensión integral, el considerar la sede de la FAU como pieza inserta en un contexto mucho más amplio que involucra al arquitecto, su pensamiento y su producción, pasó a ser fundamental.

Parte del contenido de la Agenda FAU UCV 2013

Sin pretender agotar su número, ni la capacidad seductora que cada una provee, el abordaje que se hizo de las diferentes nociones ambicionaba en cada caso ofrecer una aproximación crítica y abrir una ventana por la cual cualquier miembro de la comunidad, y en especial los estudiantes, pudiera regresar al edificio y aprender de él. Los términos elegidos, ordenados de acuerdo a una cierta progresividad y complementariedad mutua, señalaban aspectos cuyo énfasis prevalece en la concepción de la edificación, muchos de ellos resaltadas por otros estudiosos de la obra de Villanueva, por lo que no intentaban ser originales ni exclusivos, cambiando en este caso sólo el modo de abordarlos. En tal sentido, cada plano elegido y cada foto presentada tenían mucho que aportar a un discurso que intentaba ser compartido.

Fue particularmente estimulante para esta riesgosa tarea de síntesis el repasar una vez más el proceso seguido por el Maestro, desde la elaboración del primer plan maestro de la Ciudad Universitaria (1944) hasta la construcción de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (1964). Ello permitió determinar el lugar que ocupa la FAU (1954-1957) como parte de un proceso evolutivo y como primer edificio educativo regido por la tipología torre-cuerpo bajo, circunstancia aprovechada magistralmente por Villanueva para convertirlo en lección de la disciplina que con tanto amor profesaba.

Parte del contenido de la Agenda FAU UCV 2013

La elaboración de los textos que contenía la Agenda FAU 2013 fueron producto del ejercicio de imaginar un talentoso diseñador ante una hoja en blanco que no es tal, irremediablemente signada por una búsqueda paciente y una capacidad interpretativa, que llevan a apreciar temas reiterados a lo largo de su obra manejados con particular cuidado en el edificio objeto de análisis. Las facetas de un Villanueva eternamente joven, que conquista un territorio, funda una ciudad, dirige una orquesta, traduce el pasado, valora lo local, participa del momento en que vive, experimenta hasta el cansancio, juega con las formas o concilia los opuestos, se nos aclaran al corroborar la absoluta coherencia y el proceder responsable de un intelectual que se considera primeramente un técnico y en segundo lugar un artista.

Ciertamente, las virtudes atemporales que acompañan toda aproximación sensorial al edificio de la FAU, opacan otros aspectos a los cuales también hay que atender a la hora de establecer su vigencia. Aunque el material presentado en la Agenda insiste en resaltar lo primero, sumándose a los que sobre la obra ya se han escrito, el comportamiento actual de la sede se ha ido alejando paulatinamente de condiciones programáticas que, vinculadas a una forma de entender la enseñanza de la arquitectura, dieron pie al derroche de sentimientos que inundan a quien la visita. Pensada para albergar una Escuela ha debido adaptarse a las exigencias y complejidades de una Facultad; imaginada como una ciudad animada continuamente por las actividades de taller que ocupaban su planta baja, ha trastocado su lógica y desvirtuado el destino de los espacios que originalmente constituían su razón de ser; afectada por la intensidad fluctuante de su uso en el tiempo y el impacto inclemente del clima, sumados al descuido en su mantenimiento y la fatiga natural de los dignos materiales que la componen, su nobleza constructiva se ha visto seriamente afectada.

A pesar de todo, hay que seguir agradeciendo el poder contar con una obra que, por  la generosidad con que se concibió, ha sido capaz de soportar estoicamente todos los embates, enseñándonos también que nada es irreversible si aún somos capaces de comprenderla a plenitud.

Los doce conceptos abordados en la Agenda FAU 2013 cuyos sugerentes textos llevan a cabo una disección estimulante de lo que fue concebir, proyectar y construir para luego recorrer, habitar y percibir el edificio sede de la FAU, podrían ser retomados en algún momento para llevar a cabo una pequeña colección, pero eso es tema que puede formar parte de otra nota. Descontinuada desde 2015, la Agenda FAU pasa a engrosar el grupo de publicaciones que, habiendo dejado testimonio de la que una comunidad es, está allí para ser consultada como arte y parte de la historia de la institución.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad