Archivo de la categoría: Concursos de arquitectura en Venezuela

¿SABÍA USTED…

… que el año 1962, promovido por el Ministerio de Obras Públicas y el Ministerio de Fomento, con los auspicios de la Sociedad Venezolana de Arquitectos, se convoca el primer y único concurso nacional de carácter abierto organizado hasta ahora para seleccionar un pabellón venezolano destinado a una exposición internacional?

1. Propuesta ganadora del Concurso para el Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York, 1962. Edmundo Díquez y Oscar González Bustillo. Perspectiva

El evento en esta ocasión sería la Feria Mundial de Nueva York a celebrarse entre 1964 y 1965, cuyos temas eran «La paz como resultado de la comprensión» y «Los logros del hombre en un universo creciente», y que se desarrollaría sobre el mismo trazado que sirvió de soporte a la de 1939 en la zona de Flushing Meadows (Queens) (Ver Contacto FAC, nº 21, 02-04-2017).
Como clara señal de los cambios de aires que en lo político se vivían una vez caída la dictadura perezjimenista, la amplitud de esta convocatoria atrajo la atención de un selecto grupo de arquitectos de las generaciones intermedia y joven del momento. En la contienda se dieron cita, entre otros: Edmundo Díquez y Oscar González Bustillo; Jorge Castillo y Gerónimo Puig; Guido Bermúdez y Pedro Lluberes; Ralph Erminy; Mario Bemergui; Ernesto Fuenmayor y Manuel Sayago; Eduardo y Tomás Sanabria; Gustavo Legórburu; José Miguel Galia; Luis Ramírez, Guido Guazzo y Carlos Brando; José Ramos Felippa; Doménico Filippone; y Santiago Goiri.
Las bases del concurso aportaban una completa información técnica que incluía la localización del terreno en el complejo ferial, un levantamiento topográfico del mismo indicando su superficie y orientación, la normativa en cuanto a ubicación, datos climatológicos (el Pabellón estaría funcionando durante un año), condiciones del subsuelo y una programación muy general de áreas en la que no se aportaba dato alguno sobre el contenido de la muestra que Venezuela llevaría a Nueva York.

2. Concurso para el Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York, 1962. Segundo premio. Jorge Cartillo y Gerónimo Puig. Corte

3. Concurso para el Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York, 1962. Segundo premio. Guido Bermúdez y Pedro Lluberes. Maqueta
4. Concurso para el Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York, 1962. Segundo premio. Ralph Erminy. Maqueta

En la reñida competencia resultó ganadora la propuesta hecha por los jóvenes Edmundo Díquez y Oscar González Bustillo, graduados en 1958. Tres segundos premios se otorgaron a los planteamientos de Jorge Castillo y Gerónimo Puig; Guido Bermúdez y Pedro Lluberes; y Ralph Erminy.
La  Revista SVA, nº 7, permite revisar los anteproyectos presentados al Concurso, claro termómetro de la situación de nuestra arquitectura en aquel momento e inmejorable ejemplo de la actitud asumida por los autores con relación al problema de la representatividad del país. Así, la adecuada resolución del problema como respuesta a las variables planteadas en las bases del concurso, priva por sobre una reinterpretación actual e imaginativa de lo nacional que pueda ser considerada como embajadora expresiva de lo nacional, más allá de las variaciones con que ciertas propuestas se enfrentan al problema de su formalización yendo desde lo escultórico a lo escueto, de la máxima expresividad estructural a la pureza volumétrica o del protagonismo del contenedor a su supeditación a lo contenido.

5. Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York, 1964-65. Edmundo Díquez y Oscar González Bustillo. Vista exterior

6. Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York, 1964-65. Edmundo Díquez y Oscar González Bustillo. Perspectiva interior
7. Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de Nueva York, 1964-65. Edmundo Díquez y Oscar González Bustillo. PLanta

Sin embargo, lo interesante de esta experiencia viene a ser su desenlace. Por problemas que se achacaron a los elevados costos que la especulación originada a raíz de la Feria produjo, los arquitectos Edmundo Díquez y Oscar González Bustillo debieron proyectar otro edificio de proporciones más modestas distinto al que los hizo ganadores del concurso. La nueva propuesta, realizada prácticamente in situ, bajo condiciones adversas de tiempo y presupuesto, sin conocer lo que se iba a exponer y en estrecha colaboración con los arquitectos y técnicos de la Feria, se diseñó con base en una cubierta conformada por cuatro paraboloides hiperbólicos regulares. Al espacio interior único, resultante de la organicidad propia de las superficies de doble curvatura que conforman el techo, se le dinamiza aún más y dota de escala con la incorporación de un entrepiso concentrado en el centro vinculado con el volumen mayor que sirve para jerarquizar el acceso. La posible simetría que pudiese evidenciarse en las fachadas se rompe con la adición de pequeñas piezas exagonales (muy bien estudiadas en cuanto a su dimensión y localización) junto a las cuales aparecen las ventanas.

8. Feria Mundial de Nueva York, 1964-65. Vista de conjunto

La Feria en su conjunto, considerada por Michel Ragon como “un desastre arquitectónico”, “gran Coney Island”, “circo gigante” (ver PUNTO, nº 20), confirma la crisis y decadencia que desde hace tiempo se avizoraba dentro del ya desgastado Estilo Internacional. Su reducción al absurdo, su caricaturización, se hacen aquí particularmente agudas hasta el punto de poderse hablar en muchos casos de verdaderas muestras de arquitectura postmoderna: la propaganda superpuesta, el peso de lo mediático y la fuerte presencia del pop-art respaldan esa sensación. El fin de la “inocencia” ligada a este tipo de eventos y de la confianza depositada en ellos estaba muy cerca.
Nuestros arquitectos, premiados por la AIA, a caballo entre lo sobrio, lo polivalente y lo intemporal, dejan para la posteridad esta opinión con la que se podría abrir perfectamente una mesa redonda sobre el tema: “Queremos señalar nuestra duda en cuanto a cierta crítica de que el Pabellón no tiene el carácter de la arquitectura representativa de Venezuela. Entendemos que debiera hacerse un estudio en este respecto, para determinar hasta que punto tiene Venezuela un estilo de arquitectura que la defina por sí misma. Por otra parte, habría que considerar si es positivo mostrar una arquitectura internacional digna, o por el contrario representar a nuestro país con un edificio de vestigios coloniales que no expresa nuestra actualidad.”

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 2, 3 y 4. Revista SVA, nº 7

5, 6 y 7. Revista SVA, nº 17

8. Revista Punto, nº 20

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 53

Afirmar que en 1894 el arquitecto Alejandro Chataing (Caracas, 1873-1928) gana el concurso para la realización de las fachadas del Mercado Municipal de San Jacinto amerita llevar a cabo varias acotaciones.
En primer lugar, aclarar que las fuentes que respaldan dicha afirmación no ahondan en detalles, lo cual nos ha obligado a profundizar la indagación encontrándonos con una serie de lagunas que dan pie para especular sobre si, a pesar de que “entonces los concursos se celebraban con cierta regularidad” (como afirma Juan Pedro Posani), estamos en presencia del primero realizado en el país del que se tenga registro, probablemente convocado bajo condiciones bastante limitadas.
Lo segundo es que se puede afirmar con certeza, tal y como documenta Mariana Iribarren en De Catedral a San Jacinto. Una sede para el mercado principal en la Caracas del siglo XIX (2010), que en 1895 es Juan Hurtado Manrique (1837-1896) quien asume la realización del proyecto del Mercado Principal de Caracas, el cual se inaugura en septiembre de 1897, ya fallecido quien fuera uno de los más importantes ingenieros-arquitectos del siglo XIX venezolano. También se tiene conocimiento que un joven Chataing colaboró con Hurtado en el diseño del Arco de la Federación (1895), por lo que para el momento en que Hurtado asume el proyecto del Mercado con seguridad ya el ingeniero Chataing se encontraba entre sus principales colaboradores dentro del Ministerio de Obras Públicas (MOP), dando sus primeros pasos como arquitecto que lo convertirán posteriormente en “el gran constructor del régimen” de Cipriano Castro, tal y como lo calificara Mariano Picón Salas. Tampoco sería descabellado afirmar que fuera al interior del MOP donde se realizara el concurso mencionado al principio de estas líneas, y que fuera Chataing quien llevara las riendas del proyecto y se encargara de finalizar la realización y supervisión de la obra del propio Mercado en vista de que Hurtado vivía sus últimos años.
Tal vez la mayor controversia pueda estar en la fecha en que se supone fue hecho el concurso para las fachadas del Mercado (1894) -año previo a la asunción del proyecto por parte de Manrique- y el verdadero momento en que se lleva a cabo la ejecución del diseño de Chataing, pudiéndose también especular (ante la falta de documentación que lo corrobore) que hayan sido realizadas posteriormente cuando en 1928 se llevaron trabajos de refacción del edificio en tiempos de Gómez. El detalle está en que para entonces es Chataing quien vivía sus últimos días.
Lo cierto es que la construcción de aquel moderno mercado, dio pié a Iribarren para repasar buena parte de los procesos históricos y urbanos del siglo XIX venezolano siguiéndole la pista a su peregrinar previo junto a mercaderes y parroquianos y a las “diversas etapas de remiendos, ampliaciones, reconstrucciones, normativas y regulaciones realizadas por diferentes administraciones gubernamentales a la fábrica colonial del convento, que al final será demolida para dar paso a un novedoso edificio de techumbre de acero importado de Bélgica”, dejándonos al final con el amargo sabor de su desaparición en 1942 a pesar de que “parte de su alma de acero, nacida en Bélgica, fue a parar a los mercados de Catia y Guaicaipuro”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://iamvenezuela.com/2019/05/alejandro-chataing-pieza-clave-de-la-arquitectura-en-la-venezuela-de-entresiglos/

CONCURSOS DE ARQUITECTURA EN VENEZUELA

Pabellón de Venezuela para la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas de la Vida Moderna en París, 1937

1. Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas de la Vida Moderna en París, 1937. Perspectiva del anteproyecto

Si bien no tenemos certeza de que haya sido el primero que se dió en nuestro país, ni de que se tratara realmente de un concurso tal y como se desarrolla esa modalidad en la actualidad, lo cierto es que para la realización del proyecto del pabellón venezolano que nos representaría en la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas de la Vida Moderna en París de 1937, el Ministerio de Obras Públicas solicitó a los jóvenes Carlos Raúl Villanueva y Luis Malaussena, funcionarios a la sazón de dicho ente gubernamental, la elaboración de sendas propuestas sobre lo que podía ser el edificio entre las cuales se seleccionaría la definitiva.

2. Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas de la Vida Moderna en París, 1937. Fachada de la proposición alternativa

El hecho de que la Exposición se realizara en París convertía a ambos arquitectos en curiosos protagonistas ya que los dos habían desarrollado sus estudios profesionales allí: Villanueva en la École des Beaux-Arts y Malaussena en la École Spéciale d’Architecture. También lo fue el hecho de que por vez primera se proyectaba un pabellón de estas características en Venezuela por arquitectos venezolanos, más allá de las particulares connotaciones extranjerizantes de la formación académica de sus autores.
Hacía sólo año y medio que había fallecido Juan Vicente Gómez por lo que le correspondió al gobierno de Eleazar López Contreras, a través del Ministerio de Fomento, asumir el compromiso de llevar adelante la realización de la obra, en medio de los esfuerzos que apuntaban a modernizar el país tras la muerte del “benemérito”, ya con el petróleo como motor principal de la economía y en pleno proceso de transición hacia la apertura de las libertades individuales y políticas.
Para aquel entonces había estallado la Guerra Civil Española, Hitler era canciller de la amenazante Alemania nazi y Stalin el hombre fuerte de una expansionista Unión Soviética, hechos que sin duda repercutieron en el tenso ambiente que se vivió en la exposición parisina, en medio de una Europa que se encaminaba a la Segunda Guerra Mundial.

3. Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas de la Vida Moderna en París, 1937. Vista del acceso

De las propuestas elaboradas por Villanueva y Malaussena se escoge, con la anuencia del arquitecto jefe de la exposición, monsieur Greber, sin que aún sepamos a ciencia cierta a quien perteneció, una plenamente inscrita dentro del estilo que para la época se había difundido a lo largo del continente y específicamente en las obras tanto públicas como privadas del país: el “neocolonial”, corriente no exenta de eclecticismo que se aleja del historicismo importado de Europa y fija su inspiración en el patrimonio cultural “nacional”.
Desde ese momento, el proyecto del pabellón es desarrollado a cuatro manos por lo que definitivamente la autoría se entiende compartida. En el diseño del edificio se hacen presentes en significativa mezcla techos inclinados de teja y palma (usados en el remate cónico del volumen cilíndrico principal, como cubierta de los elementos de conexión y circulación y en los aleros de protección), y techos planos (en la cubierta de los cuatro prismas que junto al cilindro dan fuerza a la composición) lo cual, junto al uso de formas puras, evidencia un intento claro de poner a dialogar tradición y modernidad a través de los valores que se han detectado dentro de la austera, sencilla y honesta arquitectura colonial venezolana.

4. Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas de la Vida Moderna en París, 1937. Planta

El esquema compositivo está estructurado con base en una clara axialidad que cuenta como elemento organizador un patio central en torno al cual se disponen los diversos volúmenes, articulados de acuerdo a la sintaxis académica y ornamentados asumiendo una interpretación libre y poco rigurosa de los referentes originales. Recursos tales como la utilización de una portada neobarroca rematada con el escudo nacional para enfatizar el acceso, a través del volumen cilíndrico de dos pisos que encabeza la composición, y de ventanas dobles con «poyo» y rejas de madera como elemento repetido en las diversas fachadas, dan cuenta de las licencias que se dan los autores. Los resabios de la formación parisina de ambos saltan, pues, a la vista.
El edificio, en cuanto a su adaptación al entorno, ofrece la doble virtud de sentirse proporcionado, sin rimbombancias, al importante lugar dentro de los Campos de Marte que le tocó ocupar y de dar la sensación de parecer más grande de lo en realidad es. Su adecuación al carácter que la representatividad le imponía se logra siguiendo casi al dedillo las recomendaciones de Guadet. Mucho tiene que ver en todo ello la agradable escala del patio central en torno al cual se estructura la composición.

5. Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional de las Artes y las Técnicas de la Vida Moderna en París, 1937. Patio interno

Afirmar que esta pieza es reflejo del proceso de modernización que vivía Venezuela sería una exageración. La sensación transmitida por el edificio de que aún éramos un país provinciano, tranquilo y no sometido a los traumáticos embates sufridos por las potencias europeas, quizás fue lo que colaboró en gran medida a que se le otorgara a sus arquitectos un Diplome de Grand Prix . Moderno, emblemático y vanguardista si será el pabellón español, encargado por la República a Jose Luis Sert y Luis Lacasa, que albergó el desgarrador reclamo por el bombardeo de Guernica que Picasso convirtió en obra maestra de la pintura universal y también permitió que se luciera en su exterior una pieza de un joven escultor norteamericano de nombre Alexander Calder.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 2 y 4. Hernández de Lasala, Silvia. Malaussena. Arquitectura Académica en la Venezuela moderna,, 1990

3. https://entrerayas.com/2020/06/recreacion-del-pabellon-venezolano-en-la-feria-internacional-de-paris-1937/

5. Colección Crono Arquitectura Venezuela

TAL DÍA COMO HOY…

… 20 de noviembre del año 1993 aparece el número 40 de Arquitectura HOY, dedicado por entero a cubrir el Concurso Nacional para el Edificio Sede de “El Mundo de los Niños”, San Félix, Ciudad Guayana, promovido por la Alcaldía del Municipio Autónomo Caroní (ALMACARONI).

Captura de pantalla 2020-07-06 a la(s) 4.02.28 p. m..png

Seguir leyendo TAL DÍA COMO HOY…