Los hechos arquitectónicos y urbanos poseen una duración que va más allá de la vida de sus autores, personificando la cultura y los imaginarios colectivos. Para tratar de garantizar su permanencia, la humanidad convierte a muchos de ellos en monumentos, brindándoles protección y recursos para que las nuevas generaciones puedan seguir disfrutando su existencia.
Las publicaciones sobre arquitectura y ciudad, en físico y en digital, que registran el acontecer de tales hechos, no tienen igual suerte, y usualmente desaparecen luego de pocos números, inclusive apenas con su primer ejemplar. En tono jocoso, se suele decir que tales textos pertenecen al dominio de Atila, rey de los “[h]unos”.
En tal sentido, cuando una publicación como Contacto FAC alcanza su número 450, se coloca en la condición de notable excepción, de ser una tradición, más aún en nuestro volátil medio. Y, con ello, nos invita a celebrar el logro como monumento al tesón y generosidad de un equipo editorial que cada semana nos mantiene al tanto del acontecer arquitectónico y urbanístico local e internacional.
Como asiduo lector, me sumo a las felicitaciones, esperando seguir contando con este meritorio trabajo.
Tener aspiraciones editoriales no es difícil y, de hecho, puede resultar recurrente y tentador.
Concretar esas intenciones en una obra real ya es menos fácil, pues exige dedicación y rigor para ejecutarla, articularla y ensamblarla.
Sostener el empeño más allá de la emoción inicial para que persista y construya una manifestación constatable es mucho más arduo e inusual.
Y eso lo ha logrado la FUNDACIÓN ARQUITECTURA Y CIUDAD a lo largo de diez años y en sus CONTACTOS semanales, que suman ya 450; casualmente -si es que las casualidades existen-, fue al celebrar “otros 450”, entonces los años de Caracas, que recibí un regalo particularmente significativo de la FAC: la publicación, en un librito modesto pero eficaz, del ensayo enviado al concurso que, para celebrar la ocasión, se convocó a través de estas páginas. Me gustaría decir que esa edición está agotada, pero, en realidad, está sólo “extraviada”. Cosas que pasan; ya aparecerá…
Como sabemos quienes alguna vez pretendimos algo medianamente similar, lograr sostener un empeño editorial más allá de las primeras ediciones resulta casi inverosímil, particularmente en un entorno tan marcado por el desánimo, sorteando las urgencias cotidianas que acosan a los ejecutantes, mareado por imprecisiones angustiosas y con una casi endémica inconstancia que suele determinar la pronta extinción de intentos similares. Y por eso, la sola persistencia es ya algo para resaltar y celebrar.
Pero es que, además, y por encima de todo esto, estas entregas semanales muestran una consistencia que, entre tanta aspereza e inmediatez, ha convertido en referencia el rigor en la formulación y en la organización de estos CONTACTOS.
Quienes asiduamente nos asomamos a ellos hemos podido encontrar información relevante sobre eventos, publicaciones y obras recientes o en curso para, gracias a esos datos, ampliar o actualizar nuestra mirada disciplinar. Muchas veces, las postales nos han recordado obras notables de nuestra historia arquitectónica, ésa que algunos tan frecuentemente han tildado de precaria o hasta quimérica y que aquí hemos podido comprobar que existe y es mucho más rica, enérgica y variada de lo que nosotros mismos hemos sabido apreciar. Cuando así lo ha recomendado la inminencia de determinadas fechas, se nos ha recordado la existencia e importancia de determinados personajes, cuyos esfuerzos permiten orientar los nuestros y es, por eso, indispensable conocerlos y evaluarlos, sea que coincidamos o no con sus visiones y propuestas. En distintos comentarios, hemos podido ampliar nuestra visión de diferentes realidades nacionales y, así, nuestra comprensión del complejo entramado de nuestra urdimbre cultural. En no pocas ocasiones esas miradas alternas nos han confrontado con vacíos y prejuicios anteriores o han fomentado discrepancias que algunos nos hemos atrevido a formular y los responsables de la página han incluido luego, con académica amplitud y encomiable generosidad. En sucesivas pero no seriales entregas nos hemos podido asomar a otros intentos editoriales en distintos momentos y entornos nuestros, casi siempre más efímeros que éste, pero fundamentales para entender la evolución del pensamiento y el debate local. Incluso la publicación de anuncios y productos que pudiera parecer anecdótica permite identificar cómo y por qué se han hecho ciertas cosas y se han dejado de hacer otras. Sin duda una colección que, precisamente por lo variopinta, elude la tentación de ”dictar cátedra” y asume la responsabilidad de estimular reflexiones, con sabiduría simultáneamente crítica e inclusiva.
No sorprende, entonces, que muchos busquemos cada domingo una nueva edición para leerla y guardarla (además de robarnos más de una imagen o cita) y que hoy celebremos este aporte a la construcción de una “memoria positiva”, que propone indagar en lo pasado para entender lo presente y acometer lo futuro, y así ir entendiéndonos (el pensamiento es siempre un gerundio) desde lo que fuimos haciendo para impulsar lo que tocará ir siendo en el país que viene.
Corresponde, entonces, desear larga vida y agradecer sincera y encarecidamente a este CONTACTO y a sus autores, para que podamos todos seguir nutriéndonos de su energía, tenacidad, relevancia y amplitud.
Y a ese espíritu me sumo, seguro de interpretar el sentir de muchos.
Este portal vio la luz a fines de 2016, un año que se abrió con enormes expectativas de cambio: en enero se había instalado la nueva Asamblea Nacional en la cual la oposición democrática por primera vez se hacía con la mayoría, logrando incluso la mayoría absoluta. Con razón Jesús Torrealba, quien la encabezaba en aquel momento, proclamaba: “¡Comenzó el cambio, Venezuela!… El país pedía un cambio y ese cambio comienza hoy”.
Lamentablemente, en otro plano de la realidad, las cosas no pintaban tan bien, al punto que la prestigiosa publicación Debates IESA abría su edición de diciembre señalando que “Venezuela cerrará 2016 con el peor desempeño económico del mundo: contracción de la producción, desabastecimiento y la mayor inflación del planeta; todo esto, paradójicamente, dos años después del auge petrolero más extraordinario en magnitud y duración de la historia.”
La primera expectativa no prosperó: un TSJ en manos del Ejecutivo y del PSUV se encargó de montar una grotesca farsa jurídica, impugnando a algunos diputados para anular la mayoría absoluta de la oposición, terminar declarando “en desacato” a la Asamblea y, usurpando sus funciones, designar a los rectores del Consejo Nacional Electoral y atribuirse la potestad de aprobar el presupuesto del Gobierno, entre otras menudencias. La puntilla final fue asestada al año siguiente, con la convocatoria por decreto presidencial de una espuria Asamblea Constituyente -desconocida por 40 países y organismos supranacionales como la OEA, la UE y Mercosur-. Hasta su disolución en 2020 esta no llegó a aprobar reforma constitucional alguna -única tarea que le competía- mientras, en cambio, le arrebató a la Asamblea Nacional las funciones que constitucionalmente le correspondían. Esos polvos trajeron estos lodos, y hoy un número importante de los que la integraron están en el exilio o han ido a dar con sus huesos a la cárcel.
Por la otra parte, en el plano económico y social, los años sucesivos vieron materializarse las peores expectativas: se desató una feroz hiperinflación, la economía se redujo en un 75 por ciento, las crisis económica y política impulsaron un éxodo sin precedentes del orden de los 8 millones de habitantes; la vida cotidiana y las actividades económicas fueron brutalmente castigadas por el radical deterioro de servicios tan esenciales como agua y energía eléctrica. El país entró en una crisis humanitaria multifacética a la que era difícil verle salida.
En ese contexto, ciertamente poco propicio para la producción arquitectónica -llegó a paralizarse el 98 por ciento de la actividad de la construcción y las ciudades fueron virtualmente abandonadas, al punto que para 2025 Caracas calificaba nada menos que entre las diez peores ciudades del mundo por calidad de vida- la Fundación Arquitectura y Ciudad botó al mar este pequeño velero, que, contra toda expectativa y sin fallar una sola semana, llega hoy a su edición número 450. Y aunque los vientos han sido francamente adversos a la producción arquitectónica y urbanística, en un país además azotado por la desaparición de los medios de comunicación tradicionales, él ha cumplido un rol extraordinario para mantener viva la reflexión sobre estos temas tan importantes y la vinculación con el debate y las realizaciones que siguen ocurriendo en el resto del mundo, incluso en nuestro vecindario más inmediato.
Hace poco más de un año unas nuevas elecciones volvieron a encender la esperanza, pero fue ahogada rápidamente por una de las olas represivas más virulentas que ha conocido el país. Aun así, sin embargo, gracias a una “ayudaíta” caída del cielo, aquella llamita no llegó a extinguirse del todo, al punto que, apenas comenzando el año, la recién estrenada presidenta encargada declaró, con la solemnidad del caso, que comenzaba “un nuevo momento político” para el país. Como esta proclama se ha visto acompañada por unos primeros pero significativos cambios de rumbo, sobre todo en la esfera de las relaciones internacionales, entre contradicciones una cauta esperanza empieza a abrirse paso en un país que parecía haber tocado fondo.
Si, como es de desear, esas expectativas llegan a prosperar, se abriría un complejo debate acerca de qué es lo que se debe atender con más urgencia en un contexto donde las urgencias son virtualmente infinitas y recuperar un nivel de vida decente requerirá de un largo y seguramente tortuoso recorrido. Por eso mismo es bueno tener presente que, por largo que él sea, el primer paso es el que marcará el camino.
Hace casi noventa años, apenas terminada por fallecimiento la dictadura de Gómez, la sociedad venezolana emprendió un extraordinario esfuerzo: sembrar el país de edificaciones escolares de singular calidad y redactar el plan regulador de una capital prácticamente congelada en el tiempo; tampoco pasó mucho tiempo para que se crearan la Comisión Nacional de Urbanismo y la Comisión Nacional de Vialidad, fundamentales para la ordenación del territorio de un país en acelerada transformación, donde la población rural se estaba mudando a las ciudades a ritmos desconocidos. Se trataba de obras y planes requeridos con urgencia, pero en los que no privó la improvisación ni el facilismo.
Hoy la sociedad venezolana es mucho más grande y compleja y se encuentra en una lamentable situación de postración económica, pero, como sobre todo lo están demostrando en estos días nuestros estudiantes, todavía tiene la fuerza para repetir la épica del posgomecismo. A este frágil velero corresponde la responsabilidad de ayudarla a marcar el rumbo.
1. Foto satelital de la manzana de San Francisco en la actualidad.
La manzana de San Francisco: un palimpsesto urbano en el corazón de Caracas.
Iván González Viso
La historia de esta manzana única del centro de Caracas se revela como un potente crisol donde se funden las tensiones entre la conservación y la transformación, entre la memoria y el progreso, entre la naturaleza implacable y la resiliencia humana. Un relato condensado que ilumina las complejas capas históricas que han dado forma al corazón de la capital venezolana.
¿Puede una sola manzana, incrustada en el corazón de Caracas, narrar las complejas tensiones urbanas que históricamente moldearon el centro de la capital venezolana? La respuesta parece residir en la historia de una de sus manzanas fundacionales: aquella que albergó el antiguo convento de San Francisco. Un enclave cuya trayectoria, desde la génesis misma de Santiago de León de Caracas, se erige como un microcosmos de las dinámicas urbanísticas y sociales que han marcado la ciudad.
2. Plano de Santiago de León de Caracas. Juan de Pimentel, 1578.3. Detalle del plano de Santiago de León de Caracas. Juan de Pimentel, 1578, resaltando la manzana donde se ubicarían la iglesia y el convento de San Francisco.
Desde aquel primer trazo de Juan de Pimentel en 1578, el convento franciscano ya ocupaba un lugar estratégico al suroeste de la plaza mayor. La llegada de los primeros frailes en 1565 culminaría en 1586 con la construcción del primer claustro.
4. Vista del Templo de San Francisco con el monasterio a la derecha (c.1851). Dibujo de Federico Lessman.
En 1593, se levantaría la iglesia de San Francisco, anexa al convento bajo la dirección del maestro Alarife Antonio Ruiz Ullán. Esta edificación no solo se erigió como un centro de fervor religioso, sino que también redefinió las relaciones con su entorno al congregar a la feligresía. La relevancia del convento se perpetuó en la cartografía de los siglos XVI y XVII, figurando consistentemente en los planos de la ciudad.
Sin embargo, la solidez de su presencia se vio repetidamente amenazada por la furia telúrica que históricamente ha sacudido Caracas. Los terremotos, especialmente el devastador de 1812, exigieron labores de reconstrucción para preservar su estructura.
En paralelo a estos embates naturales, el panorama social, económico, político y religioso de la Venezuela colonial experimentaba una profunda transformación con el auge del movimiento independentista. Este proceso culminó en 1821 con el decreto de supresión de los conventos masculinos. No obstante, no sería hasta 1837 que la comunidad franciscana se vería directamente afectada, cediendo su espacio para acoger a la Universidad, la Biblioteca y el Colegio Independencia. La iglesia, sin embargo, mantuvo su función para honrar a los héroes de la independencia y para las celebraciones litúrgicas cotidianas. La clausura de los conventos abrió un abanico de nuevas posibilidades para el edificio, que se adaptó como sede de la Universidad Central de Venezuela y como espacio para actividades del Congreso.
En 1840, el arquitecto Olegario Meneses emprendió la tarea de adecuar el espacio para su nuevo cometido universitario, proyectando la parte sur con un patio abierto y arcadas clásicas, marcando una nueva etapa en la vida del antiguo convento. Estas transformaciones no fueron exclusivas de este edificio. Numerosas estructuras del casco central de Caracas sufrieron destinos similares, evidenciando una valoración del patrimonio colonial por su ubicación estratégica, su potencial de uso y sus cualidades espaciales intrínsecas.
Paradójicamente, a pesar de su desaparición como centro religioso, la presencia urbana del conjunto arquitectónico se afianzó aún más en la memoria colectiva con la consolidación de un sistema de nomenclatura de esquinas basado en hechos históricos, edificaciones emblemáticas o leyendas urbanas. Este sistema, formalizado en el plano de 1843 de Ángel J. Jesurum, legó el nombre del convento-iglesia a la «esquina de San Francisco», bautizando así una manzana delimitada por las esquinas de San Francisco, Mercaderes, Pajaritos y la Bolsa. La plantación de una ceiba hoy centenaria frente al antiguo convento en 1866 añadió un nuevo hito que reforzó aún más la importancia de esta esquina en el imaginario caraqueño.
5. Fachada del convento de San Francisco en 1872, cuando se iniciaron los trabajos del Capitolio. Al extremo izquierdo aparece la ceiba como un árbol en crecimiento.6. Vista norte-sur de uno de los bulevares guzmancistas: a la derecha el Capitolio y al fondo la fachada colonial del templo de San Francisco medio escondida por la ceiba que ya es un árbol frondoso.
Tras la designación de Caracas como capital de la República, la necesidad de un cambio de imagen se hizo patente, materializándose durante el periodo de Antonio Guzmán Blanco. En 1872, bajo su mandato, se ordenó la demolición de las construcciones adosadas al lado norte del antiguo convento de San Francisco, dando paso a un proyecto de renovación urbana influido por el modelo francés. El objetivo era crear una nueva fachada acorde a las ideas de transformación que consolidarían el entonces llamado Bulevar Guzmán Blanco, impactando significativamente la estructura de la capital venezolana.
7. Plano topográfico de Caracas capital de los EE.UU de Venezuela. Estevan Ricard, 1874.8. Detalle del plano de Caracas de 1874 donde se muestra la nueva fachada norte de la Universidad proyectada por Juan Hurtado Manrique.9. La fachada de la Universidad en la época de Guzmán Blanco. Aún puede verse la estatua ecuestre del «Ilustre Americano» en la plazoleta.10. En línea con la fachada de la Universidad, Hurtado Manrique proyectó en 1878 en la esquina de La Bolsa el edificio que luego albergaría lo más importante de la Exposición del centenario del natalicio del Libertador de 1883 denominándose «Palacio del Centenario». Más tarde pasaría a ser la sede de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para integrarse al Palacio de las Academias cuando la CSJ ocupó su actual sede en la esquina de Dos Pilitas. La torre sirvió de observatorio de la Universidad. La foto fue tomada antes de la intervención de Alejandro Chataing en 1911.
Esta intervención fue publicitada como un logro gubernamental en el plano topográfico de Estevan Ricard de 1874. Paralelamente, se proyectó frente a la manzana del convento el Palacio Federal Legislativo, buscando generar un nuevo espacio urbano para la ciudad. El ingeniero Juan Hurtado Manrique (1837-1896) fue el encargado de esta operación, concentrándose entre 1873 y 1875 en la creación de la nueva fachada norte de la Universidad. Esta comprendía una torre neogótica de 35 metros y cuatro cuerpos, coronada por una flecha octogonal, y el edificio del Museo Nacional, también de estilo neogótico. Este importante conjunto urbanístico, opuesto al Palacio Legislativo, se complementó con un bulevar arbolado y la estatua ecuestre de Guzmán Blanco. Asimismo, se remodelaron los jardines interiores del convento, incorporando un trazado diagonal y esculturas en homenaje a Vargas y Cagigal. Posteriormente, en 1883, Hurtado Manrique se ocupó de trabajos internos de ampliación del Museo Nacional y de la adecuación del conjunto para la exposición del Centenario del Natalicio del Libertador. El espacio se preparó para exhibir los avances técnicos, agrícolas y artísticos del país, en un intento por replicar las exposiciones universales que se celebraban en Europa desde 1851.
11. Planta del Palacio de Exposición del centenario del natalicio del Libertador Simón Bolívar (también llamada la «Exposición Nacional»), 1883.12. Aspecto del lado sur de la Universidad entre las esquinas de Pajaritos y Mercaderes. Añadiduras posteriores transformaron en patio esta entrada.
A comienzos del siglo XX, en 1911, la manzana experimentó una nueva transformación con la inserción de la Biblioteca Nacional, obra del arquitecto Alejandro Chataing (1873-1928), como parte de las “Obras del Centenario” de la Independencia de Venezuela.
13. Corredores y patio del convento de San Francisco, hoy Palacio de las Academias. Foto: Luis Felipe Toro s/f.
Chataing conservó la fachada neogótica de Hurtado Manrique, pero construyó un edificio completamente nuevo en cuanto a materiales, complementando otras intervenciones en los espacios universitarios. Chataing demostró un hábil manejo de los materiales, introduciendo el hormigón armado, elementos de estructura metálica y una ligera cubierta metálica en la sala de lectura. Ganador del proyecto por concurso, logró, mediante la cubierta translúcida y las rejas acristaladas, una iluminación uniforme en el interior, emulando salas de lectura como la de la Biblioteca Nacional de París. Considerado un edificio de estilo beaux-arts, la sala de lectura ocupaba un lugar central, rodeada por el depósito de libros. El hormigón se erigió como la solución para lograr un marco rígido capaz de sostener la estructura metálica. El carácter de esta arquitectura, que experimentaba nuevamente con el cemento, no dependía directamente del sistema constructivo, sino de la luz cenital y de la colección de libros visible entre los pilares de soporte de la gran cubierta, evocando la sala de lectura de la Biblioteca del Congreso en Washington. Cabe destacar que las “Obras del Centenario” fueron esenciales para el desarrollo de nuevas técnicas en la arquitectura venezolana.
14. Residencia San Francisco (1930), ubicada en la esquina de Pajaritos, edificación que comparte pared con la Iglesia de San Francisco, regentada por la Compañía de Jesús desde 1922, año en que regresaron a Caracas. Este edificio de vivienda, de tres pisos y doble «azotea», fue proyectado por el Hermano Coadjutor Luis María Gogorza y Soraluce, S.J. (1875-1947), con la participación del H. Cecilio Irigoyen. Foto tomada aproximadamente en 1954 cuando ya había sido realizado el Centro Simón Bolívar.
El regreso de la Compañía de Jesús a Caracas en 1922, con el objetivo de regentar la iglesia, planteó la necesidad de construir una nueva edificación en el interior de la manzana, en su lado oriental cercano a la esquina de Pajaritos. Para ello, en 1930, el Hermano Coadjutor Luis María Gogorza y Soraluce, S.J. (1875-1947), con la participación del H. Cecilio Irigoyen, construyeron al sur y adyacente a la Iglesia de San Francisco la Residencia San Francisco, un edificio de viviendas de tres pisos y doble azotea.
15. Nueva sede del Museo Boliviano. Esquina de Pajaritos (entre la avenida Sur 2 y la calle Oeste 6, al Sur del templo de San Francisco). Carlos Raúl Villanueva (1931-1936). Los relieves alegóricos de la fachada son obra del artista plástico venezolano Francisco Narváez.16. Detalle del “Plano de Caracas Monumental”. Ramón Sosa B. (1936).
Con el significativo aumento de los ingresos petroleros a partir de 1935, que representaban casi el 70% de las divisas del país, se desató un acelerado proceso de modernización que también afectó a la manzana de San Francisco. Entre 1934 y 1936, se construyó el Museo Boliviano, proyectado por Carlos Raúl Villanueva. Un edificio entre las esquinas de San Francisco y La Bolsa con un patio interior destinado a albergar la colección de objetos del Libertador, cuya creación había sido ordenada por un decreto de Juan Vicente Gómez en 1911. Inaugurado el 19 de abril de 1936 por el Presidente Eleazar López Contreras, el edificio de estilo art déco irrumpió en la esquina sureste de la manzana con un nuevo lenguaje que se extendería a otras manzanas del centro de la ciudad.
A principios de los años cuarenta, Caracas experimentaba un rápido crecimiento hacia la periferia, extendiéndose hacia el este y rompiendo el esquema de centralidad que se había mantenido durante siglos. Paralelamente, el casco fundacional sufría grandes transformaciones fruto de presiones demográficas, sociales y económicas, permitiendo a nuevas empresas constructoras demoler antiguas edificaciones para construir nuevas tipologías atadas la temprana modernidad arquitectónica. En 1943, el arquitecto español exiliado en Caracas, Rafael Bergamín, proyectó y construyó a través de su empresa Velutini y Bergamín C.A. un edificio residencial y comercial en la esquina suroeste de la manzana, la esquina de Mercaderes. Este edificio de planta irregular y corte modernista, con patios interiores y un volumen de tres cuerpos verticales, definió la esquina con su cuerpo más alto de forma curva y seis plantas, integrándose al conjunto urbano de la manzana con un lenguaje que se extendería a otras áreas del centro de la ciudad.
17. Edificio residencial y comercial, esquina de Mercaderes. Fachada en la esquina. Velutini y Bergamín C.A. Caracas, 1942.
A pesar de la importancia histórica de la manzana y del antiguo convento, ellos no escaparon a la vorágine por modernizar la ciudad, pues en 1956, el edificio fue mutilado para adaptarse a la inserción de las nuevas torres del Centro Simón Bolívar, que se convertirían en el nuevo emblema de la capital.
18. Render del proyecto (2007) para la restauración, ampliación y reciclaje del Edificio Sede del Antiguo Museo Boliviano, ubicado en la esquina de Pajaritos. Alessandro Famiglietti Siu. La obra se concluyó en 2008.
De esta forma, la manzana se fue transformando progresivamente con intervenciones de renombrados arquitectos, a los que se sumó posteriormente Luis Malaussena en 1953, quien realizó modificaciones en la Iglesia, cambiando los techos, colocando vigas de carreto y renovando el pavimento de mármol y los altares. Luego, con el traslado de la Universidad Central de Venezuela al moderno campus proyectado por Carlos Raúl Villanueva en terrenos de la antigua Hacienda Ibarra, el antiguo convento pasó a tener un nuevo uso como sede del Palacio de las Academias, incorporándose también en su interior espacios para la Corte Suprema de Justicia. Ya en el temprano siglo XXI, en 2007, Alessandro Famiglietti tuvo la oportunidad de rehabilitar y dotar de un nuevo programa al antiguo Museo Boliviano de Villanueva, incorporando un núcleo de circulación transparente bajo una lógica contemporánea, devolviéndole su valor urbano a la esquina de Pajaritos.
19-1. Evolución de la ocupación de la manzana de San Francisco en el tiempo. Planta del Convento y el Templo, período de la Colonia (siglo XVI). A. Claustro (1586): 1. Primer cuerpo. Patio, 2. Segundo cuerpo. Patio. B. Templo: (1593): 1. Nave Central, 2. Altar Mayor, 3. Sacristía, 4. Altar de la Capilla de la Tercera Orden, 5. Altar del Santo Niño de Belén, 6. Altar de Nuestra Señora de la Soledad.19-2. Evolución de la ocupación de la manzana de San Francisco en el tiempo. Planta de la exposición del Centenario de Caracas, 1883, período Republicano (siglo XIX). A. Universidad Central (nueva fachada 1873—1875): 1. Patio Vargas, 2. Patio Cagigal, 3. Patio Sur (1840), 4. Escalinata (1840), 5. Busto de Bolívar (1840), 6. Salón del Consejo Médico, 7. Salón de Pinturas, 8. Aulas, Salón Colegio de Ingenieros, 10. Salón Colegio de Abogados, 11. Corral de la Universidad, B. Templo C. Palacio del Centenario (1873): 12. Salón Floricultura, 13. Corral de animales, 14. Patio, 15. Salón Bolívar, Salón de Bellas Artes, 17. Salón Occidental, 18.Salón Sur, D. Capitolio: 19. Senado, 20. Cámara de, Diputados, 21. Bulevar Este, 22. Bulevar oeste, 23. Estatua ecuestre.
Con las intervenciones de Hurtado Manrique, Chataing, Villanueva, Bergamín y Famiglietti, la manzana de San Francisco mantuvo su escala, pero adquirió nuevas lecturas formales con piezas y estilos diversos, que respondieron a la presencia monumental del Palacio Federal Legislativo, y la construcción del Centro Simón Bolívar.
Si bien a Hurtado Manrique y a Chataing se les puede atribuir gran parte de la imagen patrimonial e icónica que hoy tiene la manzana de San Francisco en el imaginario caraqueño, esta pieza urbana, lejos de sostenerse bajo una visión puramente patrimonial, es hoy el resultado de múltiples “capas de escritura” aplicadas sobre la misma “superficie” urbana.
19-3. Evolución de la ocupación de la manzana de San Francisco en el tiempo.. Planta que reconstruye la manzana de San Francisco período actual (siglo XX). A. Palacio de las Academias, B. Templo, C. Palacio del Centenario, D. Biblioteca Nacional (1911), E. Residencia San Francisco (1930), F. Museo Boliviano (1934—1936), G. Edificio Residencial y comercial (1943), H. Ampliación Museo Boliviano (2007).20. Resumen y situación actual de la ocupación de la manzana del antiguo Convento de San Francisco.
En ella tanto el antiguo convento como la iglesia de San Francisco se perciben atrapadas entre dos tiempos históricos: el de finales del siglo XIX, donde se promovió el estilo francés, y el de mediados del siglo XX, donde primó la forma moderna. En ella son visibles los profundos cambios edilicios que experimentó Caracas durante más de 400 años.
Nota
Este texto fue adaptado por su autor para el boletín Contacto FAC tomando como base el ensayo «La manzana del Convento de San Francisco de Santiago de León de Caracas: microcosmos de tensiones urbanas y visiones arquitectónicas», que forma parte del capítulo I del libro Las vidas de San Francisco: arquitectura, patrimonio y ciudad de Rodrigo Pérez de Arce y Emilio de La Cerda (editores). Ediciones UC, Centro UC, 2023.
IGV
Procedencia de las imágenes
1. Captura de Google Earth.
2, 3, 7 y 8. Irma De-Sola Ricardo. Contribución al estudio de los planos de Caracas. La ciudad y la provincia 1567-1967, 1967.
4, 5, 6, 9 y 12. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani. Caracas a través de su arquitectura, 1969
17. Henry Vicente. Arquitecturas desplazadas. Rafael Bergamín y las arquitecturas del exilio español en Venezuela. (Tesis doctoral). Universidad Politécnica de Madrid (2014).
19-1, 19-2 y 19-3. Iván González Viso. «La manzana del Convento de San Francisco de Santiago de León de Caracas: microcosmos de tensiones urbanas y visiones arquitectónicas», enRodrigo Pérez de Arce y Emilio de La Cerda (editores). Las vidas de San Francisco: arquitectura, patrimonio y ciudad de . Ediciones UC, Centro UC, 2023.
20. Iván González Viso (elaboración propia); y Captura de Google Earth.
1. El edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (c.2017).
Desde 1972, a raíz de la firma en París el 16 de noviembre por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) de la Convención de patrimonio mundial, cultural y natural, se celebra en esa fecha el Día Internacional del Patrimonio Mundial.
Se trata de una conmemoración que, en diversas partes del mundo donde el tema patrimonial forma parte integral de la vida de quienes a él se encuentran vinculados, va acompañada con la realización de una serie de eventos que incluyen visitas guiadas, talleres, conferencias o conciertos que sirven para divulgar, recorrer o conocer más a fondo el lugar, conjunto u objeto que goza de la declaratoria respectiva. La Alhambra y la Universidad de Salamanca, por ejemplo, así lo han hecho este año.
No decimos nada nuevo cuando recordamos que la Ciudad Universitaria de Caracas, declarada Patrimonio Mundial el año 2000 coincidiendo con el centenario de su creador Carlos Raúl Villanueva, es el conjunto edificado más importante con que cuenta el país. Tampoco cuando, ante la importancia de ese hecho, repasamos la escasa repercusión que se le da a la celebración del Día Internacional del Patrimonio Mundial en un recinto que debería anualmente acompañarlo con una completa programación, a objeto de refrescar en la memoria de sus usuarios y de la ciudadanía en general el importante sitial que ocupa.
Sin embargo, este año 2023 han acaecido, en el restringido ámbito de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, dos circunstancias que, sumadas, han permitido poner sobre el tapete el significado que tiene la conmemoración de la fecha que hemos mencionado y la manera como, a través de un comportamiento desatinado, se revela la amnesia en cuanto a tomar en consideración el carácter patrimonial del edificio al que Villanueva proyectó como lección para quienes se iban a formar en él.
3. Síntesis de la sesión nº 9 del Curso de Ampliación “ARQUITECTURA. Principios, Metodología, Historia” dictada por el profesor Manuel López Villa el 16 de noviembre de 2023.
Pues bien, el jueves 16 de noviembre, coincidiendo con la sesión 9 del Curso de Ampliación “ARQUITECTURA. Principios, Metodología, Historia” que dictaba el profesor Manuel López Villa, la misma fue dedicada justamente a abordar de forma completa y rigurosa todas las aristas que en torno al tema del patrimonio se presentan, las cuales quedan reflejadas en el esquema expositivo que el propio profesor gentilmente nos enviara y que hemos decidido publicar.
4. Invitación que circuló por las redes sociales para asistir a la conferencia «Del proceso creativo al diseño» dictada por Maurizio Corbi en la FAU UCV el 17 de noviembre de 2023.
Contrapuesta a lo que fue una clase que bien merecía haber sido abierta a todo público, el día siguiente, con el patrocinio de la FAU UCV, la Embajada de Italia, la Cámara de Comercio Venezolano Italiana, el Instituto Italiano de Cultura, el Instituto de Diseño de Caracas y el distribuidor oficial de los carros Ferrari en Venezuela, amén del apoyo de toda la difusión que hoy permiten las redes sociales, se presentó, en el marco de la visita que realizó a nuestro país, el destacado diseñador industrial italiano, dedicado a la rama automotriz a través de la firma Pininfarina, Maurizio Corbi, quien dictó el viernes 17 en el Taller Galia la conferencia “El proceso creativo del diseño”, que contó con una importante concurrencia mayoritariamente estudiantil.
La realización de este segundo acto, sin estar necesariamente ligado al primero ni a la celebración del Día Internacional del Patrimonio Mundial, ocasionó, no obstante, una polémica actuación de parte de las autoridades de la FAU que los vincula, producto del empeño por acercar de manera literal uno de los autos diseñados por Corbi a las puertas del Taller Galia donde se dictó la conferencia, cuyo procedimiento de ubicación fue grabado y difundido por las redes.
5. Dos imágenes de la conferencia dictada por Maurizio Corbi en el Taller Galia de la FAU UCV el 17 de noviembre de 2023, tomadas de la página de instagram @collectania.official6. El Ferrari F355 diseñado por Corbi ubicado en el interior de la FAU UCV a las puertas del taler Galia (imagen tomada de la página de instagram @javiercaricatto el 17 de noviembre de 2023)
La “inminente” necesidad de incorporar el automóvil a los espacios de la planta baja del edificio de la FAU, llevó a tomar la infeliz decisión de mutilar un perfil metálico divisorio de las cuatro puertas (dos de las cuales también fueron removidas) que dan acceso desde el oeste al sector cultural de la edificación.
Las reacciones ante el hecho no se hicieron esperar. La primera provino del profesor Hernán Zamora quien registró el 17 de noviembre las características y alcance de la mutilación de que fue objeto la puerta por la que se introdujo el vehículo, la cual hizo pública en su cuenta de Instagram @hzdedalus junto a una aguda reflexión que se resume en las ideas “Romper es fácil … Destruir es fácil”, “Para poner un automóvil donde no debía estar, hubo que romper una puerta”.
La segunda apareció también el 17 de noviembre en las cuentas @copreducv y @agueditacoss.paisajista donde, acompañando el texto encabezado por la pregunta “¿Por qué razón no es conveniente rodar por los corredores cubiertos de la Ciudad Universitaria de Caracas?” (aplicable plenamente al interior de los edificios del conjunto), se mostraba un corto video que resumía el proceso seguido para llevar a cabo la intervención de la puerta en cuestión.
7. Imágenes de la puerta intervenida en su condición previa enviadas por el profesor Manuel López Villa el sábado 18 de noviembre, tomadas de la cuenta de Instagram @copreducv8. Imágenes de la «operación» realizada enviadas por el profesor Manuel López Villa el sábado 18 de noviembre, tomadas de la cuenta de Instagram @copreducv
La tercera manifestación de rechazo nos llegó directamente de la mano del profesor López Villa el sábado 18 de noviembre: un texto, acompañado de imágenes de la clase ya mencionada que dictó el 16 y fotos capturadas del video montado por @copreducv el 17, el cual reproducimos completo al final de la nota ya que permite resumir acertadamente lo acontecido.
9. Imágenes publicadas por la arquitecta Nelly Del Castillo en su página de instagram @restauro__ndelcastillo el 19 de noviembre de 2023.
La cuarta estuvo a cargo de la arquitecta Nelly Del Castillo, investigadora estudiosa del tema patrimonial, quien el lunes 19 de noviembre a través de su cuenta @restauro__ndelcastillo, contextualizó el acto con apoyo de sólidas referencias y se hizo, tras el título de “¿Cómo no decir algo?”, las siguientes preguntas: “¿Fue aprobado esto por el @copreducv? ¿Era necesario e ineludible mutilar un elemento para este fin? ¿Hasta dónde la gestión académica puede ‘tirar’ del hilo de la vocación del edificio? ¿Hasta cuándo la FAU desestimará el valor de tener una Maestría en Conservación de Monumentos para consultarle? ¿Es la Facultad de Arquitectura la verdadera y solvente defensora del patrimonio heredado?”, lanzadas como “Puntos para llamar a la reflexión, sobre todo cuando más necesitamos de la coherencia y regresar a nuestra misión académica y técnica”.
Vale añadir que durante la semana transcurrida han sido numerosas las manifestaciones de asombro y repudio ante lo sucedido que hemos preferido no mencionar para evitar alargarnos.
Más allá de la reversibilidad de la decisión tomada, de la renovación de la discusión en torno a la condición viva y, por ende, dinámica de un edificio patrimonial que se mantiene en uso de acuerdo a su origen inicial y de la necesaria flexibilidad que permita contemplar en él adaptaciones acordes con los tiempos que corren, se encuentra el peso didáctico y ejemplarizante que este tipo de acciones y sus repercusiones tienen desde una institución que debe dar la pauta.
Sumemos a ello la indudable, aunque insuficiente, sensibilización que se ha ido imponiendo desde el año 2000 dentro de la CUC donde todos y cada uno de sus integrantes han pasado de diversas maneras a ser fiscales en el cumplimiento de su declaratoria como Patrimonio Mundial. Para muestra de dicha diferencia entre el antes y el ahora basta observar de nuevo las imágenes aparecidas en la revista Punto nº 59 del año 1979, momento culminante del irrespeto al que se había llegado.
El problema de lo acaecido el 17 de noviembre no ha sido tener la oportunidad de escuchar a un relevante diseñador de autos en un lugar donde la creación debe ser moneda común. El problema ha sido decidir que tras la estupenda conferencia dictada por Maurizio Corbi era necesario invadir espacios destinados para otros fines colocando “en vivo” una de sus creaciones con todas las implicaciones que ello ha tenido.
ACA
10. Imagen enviada por el profesor Manuel López Villa el sábado 18 de noviembre, tomada de de la cuenta de Instagram @copreducv
NOTA PARA EL BOLETIN «Contacto FAC No. 348»
El pasado jueves 16 de noviembre se conmemoró el «Día Internacional del Patrimonio Mundial», nuevo llamado a proteger, cuidar y preservar los bienes naturales y culturales existentes en el planeta, entre ellos y como Patrimonio Mundial declarado hace 23 años, la «Ciudad Universitaria de Caracas» (UCV), con sus edificaciones, obras de arte, pasillos techados, espacios abiertos, etc., proyectados por el maestro Carlos Raúl Villanueva.
Al día siguiente, viernes 17 de noviembre de 2023, en el lugar que debía ser máximo ejemplo del cuido de ese conjunto de bienes heredados, para ser transmitido sin tachas a las generaciones posteriores merced a su gran valor patrimonial, se desarrolló el acto bochornoso de introducir un automóvil en el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (con el justificativo de dictar una charla sobre diseño), para lo cual fue necesario desmontar las puertas de acceso y cortar su paral de sostén, significando un atentado no solo contra la obra de Villanueva, sino contra el patrimonio de la UCV, patrimonio nacional y patrimonio mundial.
Este tipo de abusos anti-patrimoniales no deberían volver a repetirse, ni las autoridades y la comunidad universitaria volver a permitirlo.
1. Portada del folleto de promoción para la venta en propiedad horizontal del edificio «Excelsior», ubicado frente a la plaza Altamira (1956).
Desde hace más de dos años hemos guardado en los archivos de la Fundación una valiosa información proveniente del intercambio con algunos de nuestros asiduos lectores que hoy hemos decidido compartir.
El punto de partida fue el envío por parte de nuestro querido amigo, el arquitecto Álvaro Rodríguez Muir, del folleto que el año 1956 promocionaba la venta del edificio “Excelsior”, ubicado en la Plaza Altamira, donde hoy funciona OFC Proyectos C.A., empresa de la que Álvaro es uno de los socios-gerentes.
A raíz del aporte inicial realizado y con el objeto de obtener la mayor cantidad de información posible que complementara la ofrecida por el dossier promocional, nos comunicamos el domingo 29 de marzo de 2020 con otro entusiasta seguidor de estas páginas, el también arquitecto e investigador Orlando Marín Castañeda, de quien sabíamos estaba realizando un meticuloso trabajo de indagación acerca de los edificios realizados en el Municipio Chacao en la década de 1950, a partir de información obtenida directamente de los archivos de la Ingeniería Municipal y de los reportes que periódicamente aparecían en la revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela. La idea no era otra que la de saber la identidad del profesional que había proyectado el “Excelsior” y obtener de su parte algún dato adicional.
2. Planta tipo del edificio «Excelsior» donde se muestran los cinco tipos distintos de apartamentos que posee en cada nivel.
Siempre atento y generoso, el día siguiente (30 de marzo de 2020), Orlando nos respondió literalmente en los siguientes términos, los cuales no tienen desperdicio:
“Estimados amigos de la FAC:
Muchísimas gracias por el documento que me envían. Efectivamente, junto con el equipo de Arquitour Chacao he tratado de documentar en la Ingeniería Municipal los edificios que se encuentran en el municipio y, en particular, en los alrededores de la Plaza Altamira.
Sobre el “Excelsior”, aparece bajo el permiso municipal N°9.286 del 23/12/1955, a nombre del ingeniero Manuel Fernando Mejías. El propietario, la «Promotora Horizontal Financiera Inmobiliaria C.A.», PRHO-FIN-CA, y el Dr. Giovanni Galantei como representante. En el expediente también aparece el nombre de Atilio E. Molteni como gerente general. El estudio de suelos lo hizo la empresa «López y Valles Rodas-LOPVALCA», con el ingeniero Eudoro López. El rótulo de los planos (supongo que como oficina encargada de hacer el proyecto) está encabezado por las siglas «E.T.S.A.», que gracias a su folleto me entero que significa «Edificadora Técnica S.A». El proyecto fue elaborado en noviembre de 1955. La habitabilidad se otorgó en noviembre de 1956.
Sobre el ingeniero Mejías, he encontrado que se graduó como Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas en la UCV en el año 1934 y se dedicó toda su vida al tema hidráulico y el saneamiento ambiental. Incluso en el propio año 1956 era consultor técnico del Dpto. de Estudios y Proyectos del INOS, cargo que aún conservaba a finales de 1960, según he podido revisar en varios textos por internet. Su nombre sólo lo he visto en un solo permiso de construcción adicional, de 1955, por lo que creo que no participó directamente en el proyecto de arquitectura del edificio (acaso en el cálculo de estructuras y/o instalaciones).
Por los nombres de los representantes de PRHO-FIN-CA, pareciera que se trata de un grupo de italianos el que promovió la obra, aunque en el año 1957 aparece como presidente de la empresa un venezolano, Henrique Eduardo González Gragirena, justo cuando ésta era acusada de ser propiedad del exdictador de Argentina Juan Domingo Perón (ver cronología comentada anexa).
Tengo que revisar nuevamente los planos del “Excelsior” que están en la Ingeniería Municipal. Viendo la expresión gráfica que aparecen en la planta incluida en el folleto (en particular la textura de rectángulos de los corredores y las plantillas de las piezas de «bidet» de los baños). parece haber sido producida por el mismo (o mismos) diseñador(es) integrante(s) luego, entre los años 1956-57, de la «Oficina Técnica Iriarte y Arquitectos Asociados», encabezada por el ingeniero Luis Eduardo Iriarte Sánchez (ULA, 1950), de quien he documentado varios edificios en Los Palos Grandes (Res. «María Laya», y Res. «Imperio») y Bello Campo (Edf. «Mara»). De estos «Arquitectos Asociados» tampoco hay rastros en los planos que he revisado. Los clientes de esta Oficina eran siempre italianos, y presumo que estos arquitectos también lo eran.
3. El edificio «Excelsior» en los años 1960.
De interés es la presencia de la «fachada libre» y las «ventanas corridas» en las fachadas del “Excelsior”, utilizando planchas de vidrio y cerámicas mate en los antepechos. En la Plaza Altamira, el primer edificio que hizo esto fue el «May Flower» (1954-55), ubicado justo al lado Sur, y cuyo promotor fue un tal Josep W. Ferenc, propietario de la constructora «Feran C.A», quien también figura como proyectista, aunque el permiso fue otorgado al ingeniero húngaro Andre Reti (reválida UCV, 1954). También el edificio «Mónaco», de Beckhoff (1955-57) utiliza este tipo de acabado en las fachadas.
Me llama la atención el sistema de ventas en propiedad horizontal, cuando aún no existía la ley que reguló este tipo de ventas. También se hizo lo mismo con el edificio «Mónaco». En otro correo les enviaré (si no lo tienen) el «dossier» usado para la venta del «Mónaco», un instrumento de venta que veo se usó simultáneamente en el «Excelsior».
Saludos y seguimos ‘en Contacto’ !
Orlando”
4. Decreto nº 365 del 15 de septiembre de 1958 y su publicación en la Gaceta Oficial como Ley de Propiedad Horizontal.
La muy completa información enviada por Orlando, a la que sólo cabría añadir que el edificio “May Flower”, por él indicado, le es atribuido también a Federico Beckhoff y Klaus Heufer (según la curaduría hecha por Rafael Pereira para la exposición realizada en los espacios del Centro Cultural BOD a finales de julio de 2014 dedicada al segundo), no solo colmó nuestras aspiraciones sino que se vio complementada, como se señala, con el dossier del edificio Mónaco de Beckhoff, permitiéndonos detectar que este mecanismo empezaba a convertirse en importante instrumento que sería utilizado por los promotores de inmuebles durante una época en la que comenzaba a despuntar la venta en “propiedad horizontal” dirigida al “segmento” muy particular de los potenciales compradores de apartamentos. Para el momento en que se publica el folleto del “Excelsior”, ya se manejaba abiertamente la venta bajo dicha modalidad cuyo primer paso quedó oficialmente registrado en la denominada “Ley de Propiedad de Apartamientos” del 17 de junio de 1957, que se proponía completar las escasas disposiciones del Código Civil sobre la materia, y terminaría de perfeccionarse con la aprobación por Decreto de la Junta de Gobierno que se instauró a raíz de la caída de Marcos Pérez Jiménez, de fecha 15 de septiembre de 1958, de la “Ley de Propiedad Horizontal”.
5. «Detalles de la construcción» y «Lista de precios» contenidos en el brochure del edificio Excelsior».6. Parte de la información contenida en el folleto promocional del edificio «Mónaco».
Los folletos que se preparaban, de los cuales tanto el del “Excelsior” como el del “Mónaco” son una clara muestra, estaban por lo general encabezados por una impactante perspectiva o fotografía del edificio en cuestión junto a los datos fundamentales de la inmobiliaria encargada de vender los apartamentos y, a veces, detalles de la localización dentro de la ciudad y de la urbanización a la que pertenecían. Luego aparecían los “Detalles y características de la construcción” en las que se mencionaban las empresas y equipos profesionales participantes, la calidad de los materiales utilizados y de los acabados empleados en los diferentes ambientes públicos y privados junto a las especificaciones de los mismos, sin dejar de lado el resaltar las ventajas competitivas con otros inmuebles de similares rasgos. Otro aspecto interesante de la publicación era la presentación de los diversos tipos de apartamentos que se ofrecían, que en el caso del” Excelsior” era de cinco por cada planta tipo y en el del Mónaco llegaron a ser hasta de 11 modelos diferentes distribuidos en los tres cuerpos o bloques del edificio. Una de las informaciones de mayor interés para el potencial comprador la constituía la presencia de cuadros con la lista de precios de cada unidad de vivienda en función de la superficie, ofreciéndose en cada caso los correspondientes planes de pago que podían estar acompañados, como en el caso del “Excelsior”, de la firma, junto al contrato de compra-venta, de un seguro de vida que permitiría cubrir, en caso de fallecimiento del propietario, la totalidad de las cuotas pendientes con la inmobiliaria y así dejarle a la familia un lugar donde vivir libre de deudas.
En una nota posterior del 18 de octubre de 2020, Orlando Marín nos precisaría lo siguiente, cuando nos enviara una “Cronología comentada” y un documento en PowerPoint como apoyo, con relación al edificio “Excelsior”:
7. Información extraída del Power Point enviado por Orlando Marín, complementaria a la aportada para el edificio «Excelsior», y que forma parte de su trabajo de investigación sobre edificaciones del Municipio Chacao de la década de 1950.
“Por lo que veo, el edificio fue contratado por promotores argentinos, quienes al final trataron de desvincularse al ser relacionados públicamente con el exdictador Perón.
Como les comenté antes, por la expresión que tienen los planos del folleto que ustedes me enviaron (textura de pisos en corredores con trama rectangular; plantilla de piezas sanitarias y de mobiliario; relleno en negro de paredes), junto con el estilo de caligrafía de los rótulos (en particular la letra “T” estirada siempre hacia abajo y la expresión “Los Palos Grande” [sin la “S al final de la última palabra] al señalar esta urbanización, que podría denotar una dificultad en el manejo del idioma castellano), y la eventual inclusión de muy buenas perspectivas en algunos expedientes (aunque aparentemente hechas «al ojo»), me parece que el edf. “Excelsior” ha sido proyectado por el mismo autor del edificio “Mara” de la urb. Bello Campo (Oficina Técnica Iriarte y Arquitectos Asociados-I.A.C., 1956) y los edificios “María Laya” (Oficina Técnica Iriarte y Arquitectos Asociados-I.A.C., 1956), «San Gabriel» (ing. Eduardo García Coll (anteproyecto) / Ing. Conrado Knierim (proyecto), 1957) y «Texas» (AIC-ing. Eduardo García Coll) estos últimos en la urb. Los Palos Grandes. Este proyectista anónimo, probablemente italiano (al considerar la nacionalidad de casi todos los clientes involucrados) habría trabajado bajo la sombra de los ingenieros mencionados. En anexo algunos planos recopilados para la investigación, para que también puedan hacer la comparación”.
“Revisando el material enviado no es difícil percatarse del valor que puede adquirir esta manera de documentar la arquitectura, cuando haciendo ‘arqueología’ en los registros municipales, aflora información y nombres que jamás habíamos escuchado, pero que están detrás de edificios conocidísimos e incluso piezas admirables”, nos comentaría Álvaro Rodríguez al recibir de vuelta lo que Marín nos preparara.
A Orlando Marín, quien ya había colaborado con esta página aportando valiosa información relacionada con el edificio Philips de Colinas de Bello Monte y su proyectista, el arquitecto Santiago Goiri, para el Contacto FAC 250 del 14 de noviembre de 2021, nuestras más expresivas gracias por su desprendimiento y estimulante labor. Con la publicación de buena parte de lo que nos enviara esperamos retribuirle aunque sea en una mínima proporción su desprendimiento y colaboración en medio de la investigación que lleva adelante. A Álvaro Rodríguez otro tanto por ofrecernos el detonante necesario para la elaboración de esta nota que bien podía haber sido encabezada por un ¿Sabía usted…?
ACA
Procedenia de las imágenes
1, 2 y 5. Folleto que el año 1956 promocionaba la venta del edificio “Excelsior”, plaza Altamira. Cortesía de Álvaro Rodríguez Muir.
3. Cortesía de Álvaro Rodríguez Muir.
4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
6. Folleto que en los años 1950’s promocionaba la venta del edificio “Mónaco”, plaza Altamira. Cortesía de Orlando Marín Castañeda.
7. Cortesía de Orlando Marín Castañeda.
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.