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ALGO… CURIOSO

Nota elaborada con información tomada de la página web de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España

El magazine ALGO, que llevaba por subtítulo el de “semanario ilustrado enciclopédico y de buen humor”, aparece en Barcelona (España) a partir del 30 de marzo de 1929, bajo la dirección del periodista, crítico teatral y dramaturgo guipuzcoano Manuel Jiménez Moya, con la única pretensión de agradar y entretener de las “mil preocupaciones” al público, tanto español como hispanoamericano.
ALGO, cuya cubierta la ocupa siempre un dibujo a color y su interior está estructurado en varias secciones, será una revista ajena completamente a la política o a los asuntos conflictivos, bélicos o sociales. Ni su grafismo humorístico, ni sus textos ni fotografías traspasarán en lo más mínimo la barrera de lo enciclopédico, divulgativo, curioso y ameno. Nunca se verá perturbado este carácter ni por la dictadura, ni la dictablanda ni la instauración republicana, ni la propia guerra civil consiguiente.
Pues bien, en su entrega nº 39 del 21 de diciembre de 1929, cuando en Barcelona se podía contemplar el despliegue de la Exposición Internacional donde Alemania es representada por el pabellón diseñado por Mies van der Rohe, la publicación que hoy nos ocupa, influenciada e impactada sin duda por el talante innovador que la arquitectura del maestro alemán mostraba, dedica su portada al “Rascacielos de cristal” que Mies “ha concebido y está en vías de realizarlo”.

No sólo llama la atención la imagen “nocturna” que a modo de ilustración se nos presenta de este proyecto y la certeza con que se afirmaba la posible construcción del edificio, sino la manera como es presentada la noticia al asiduo lector del magazine que no es otro que el típico ciudadano de a pie.
Así, al adentrarnos en las páginas centrales notamos que el tema abordado pasa a ser algo más general: “Edificios de cristal”, evidenciándose un claro interés por mostrar las bondades de un material que aunque ya llevaba casi un siglo de moderna utilización sorprende por otra clase de ventajas que lo acompañan. El otro edificio reseñado como complemento al rascacielos de Mies es una “casa campestre de cristal” “en forma de estrella” de Peter Behrens (pionero del Movimiento Moderno con quien, como sabemos, Mies trabajó en sus años mozos), de la cual aparece un boceto (que no nos permite ubicarla con claridad cronológicamente) y cuya descripción resalta las variadas posibilidades que el vidrio ofrece.
En el marco de la crisis que se vive a causa de la Guerra Civil, ALGO, el 27 de febrero de 1937 cambia completamente su formato y edición y «se publicará en tanto no podamos resolver las dificultades que hoy nos resultan insolubles”.
El último número, registrado en la Biblioteca Nacional de España es el 428, edición especial de 1938, ya por cumplir su décimo año en circulación. Estaba a cargo de la Sociedad General de Publicaciones, empresa en ese momento “colectivizada”.

ACA

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CRUZ DEL SUR

Cruz del Sur, revista de cuyo número 1 hoy publicamos la portada, fue, además, como señala Héctor Seijas, una librería y una causa o, como apunta Ramón J. Velásquez, “una empresa de agitación cultural”.
Abierta en 1944 por Violeta Roffé, la pequeña librería ubicada inicialmente de Piñango a Llaguno (Av. Baralt) fue lugar de reunión frecuente de intelectuales de diversas generaciones, convirtiéndose la posibilidad de dar salida a sus inquietudes en germen de una publicación periódica que terminó siendo un hito dentro de la historia del país.
Proyecto colectivo de izquierda nacido en 1952, paradójicamente incubado y desarrollado durante la dictadura perezjimenista de la mano de los hermanos Roffé (Violeta era licenciada en filosofía y Alfredo, quien se incorpora a la librería alrededor de 1950, arquitecto), a los que se suma el destacado economista Francisco Mieres, la revista se convierte en el órgano de difusión de importantes temas dentro del acontecer político, económico y cultural nacional e internacional. Aunque la política mundial arropa a la nacional (por razones relacionadas con la asfixiante censura existente), “lo político” (ideológicamente cargado) indirectamente aflora cuando de hablar de economía se trataba o cuando se interpretaban las noticias de repercusión mundial, siendo quizás el esfuerzo por vincular cultura y sociedad lo que la convirtió en referencia indispensable.
Desde el primer número (marzo 1952), cuando su innovador formato en forma de cuaderno de 22 x 22 cm. y atractivo diseño gráfico (las portadas eran diseñadas por Miguel Arroyo) permitió a más de uno detectar que se estaba ante un producto cuidado y con ánimo de trascender, hasta el 51 (octubre 1961), Cruz del Sur aspiró ser una revista mensual, periodicidad que como en muchos otros casos se altera por las más diversas razones. Sin embargo, al sacar cuentas no queda más remedio que reconocer en ella un ejemplo de permanencia, constancia y asiduidad en vista que promedió siete números durante nueve difíciles años.
Alexis Márquez Rodríguez en “La Revista Cruz del Sur: su significado en un momento crítico de la historia contemporánea de Venezuela (1952-1960)”, señala un dato que no deja de ser importante: el hecho de que no tuviera un texto que apareciera como editorial durante los primeros seis años, señal de un anonimato asumido dentro de un momento en el que no había libertad de expresión, “lo cual hacía inútil la presencia de un editorial  que necesariamente debía limitarse a temas neutros” y que de haberse roto “las limitaciones impuestas por la censura, se ponía en riesgo la subsistencia de la revista, sin que se lograse ningún objetivo útil”. De hecho, no es casual que la primera editorial de Cruz del Sur haya aparecido en el número 36 (mayo 1958), inmediatamente después de caída la dictadura, a modo de manifiesto que mostró plena vigencia así como su orientación “independiente, ajena a todo sectarismo doctrinario o dogmático, si bien de inequívoca orientación progresista, de izquierda y antiimperialista”.
Sin embargo, si algo nos corresponde resaltar desde aquí es el hecho de que Cruz del Sur tal vez sea la primera revista en el país que alberga en sus páginas una sección permanente de arquitectura e ingeniería (que posteriormente amplió su alcance al urbanismo y las artes plásticas), lo cual marca un claro antecedente a la aparición posterior de a, hombre y expresión (1954) e Integral (1955), publicación esta última a la que estuvieron también vinculados los Roffé. De la lectura del libro editado por Héctor Seijas, Cruz del Sur. Una librería, una revista, una causa (piedra angular en la redacción de esta nota), se extrae que fue Jorge Romero Gutiérrez quien le propone a los responsables de editarla la incorporación de dicha sección la cual aparece por primera vez (a modo de separata) en las páginas centrales del número 6 (agosto 1952).
La presencia total de temas de arquitectura en la cuantificación global que hace Alexis Márquez Rodríguez  en su ensayo sobre Cruz del Sur, alcanza hasta el 10%, cifra que no es nada despreciable si tomamos en cuenta que sólo es superada por temas como Literatura (17,7%) y Ciencias Sociales (13,3%) y es seguido por Política Internacional (9%) y Artes (música, plástica, etc.) con el 8,6% (porcentaje este último que eventualmente podría sumarse al primero).
El debate arquitectónico desarrollado desde Cruz del Sur permitió detectar intereses que iban más allá de la descripción de edificios y su consideración como objetos a ser construidos, al colocarse la arquitectura como tema central dentro del crecimiento y evolución de la ciudad y como disciplina vinculada a la cultura entendida ampliamente. En ello tuvo mucho que ver la intuición y las relaciones alcanzadas por Alfredo Roffé con algunos de los protagonistas del acontecer del momento.
Cruz del Sur deja de circular a poco de instaurada la democracia cuando la librería ya llevaba más de 5 años instalada en el Centro Comercial de Este (Sabana Grande), donde permaneció como verdadero centro cultural hasta 1975. Unos dicen que tal vez porque desapareció el motivo que le dio sentido a un esfuerzo caracterizado por la resistencia inteligente ante un régimen opresor ante el cual funcionó como válvula de escape, otros por la proliferación de publicaciones similares y otros por el traslado al exterior de algunos de sus pilares fundamentales. El hecho es que dejó para la arquitectura importantes testimonios y debe rescatarse, también, como publicación pionera en el territorio que nos ocupa desde estas páginas, ya que mostró la aspiración de dotar a nuestra identidad de una importante fe en el futuro y un indudable cosmopolitismo.

ACA

¿EL EDIFICIO DEL AÑO?

Quizás es temprano para afirmarlo pero la Filarmónica del Elba (Elbphilharmonie), ubicada en Hamburgo (Alemania), proyectada por Herzog & de Meuron entre 2003 y 2009, terminada de construir el 31 de octubre de 2016 e inaugurada por todo lo alto el 11 de enero del presente año con el Prometeo de Ludwig van Beethoven y el estreno de una pieza del compositor Wolfgang Rihm (interpretados por la Orquesta Sinfónica de la NDR), encabeza hasta la fecha el grupo de edificaciones, inscritas dentro del star sistem y aupadas por el dinámico e interesado mundo de las publicaciones de arquitectura, para obtener la corona de “edificio del año”.

Y no es poco lo que puede decirse a partir del despliegue informativo y la cobertura de que ha sido objeto esta peculiar pieza de 125.512 metros cuadrados de construcción, que ocupa un poco más del 50% de un lote de 10.540 metros cuadrados, que se superpone a unos robustos, pesados y abstractos almacenes portuarios abandonados que soportan la acristalada masa colocada sobre ellos, la cual alberga un centro cultural con una sala de conciertos para 2100 asientos y un salón de música de cámara para 550 oyentes (incrustados entre pisos de lujo y un hotel de cinco estrellas con servicios integrados como restaurantes, un centro de salud y fitness e instalaciones para conferencias), cuyo costo se elevó de 75 a 789 millones de euros en siete años, tan alejada del austero y sobrio trabajo desplegado, por ejemplo, por el grupo RCR Arquitectes, ganadores de la más reciente edición del Premio Pritzker.

Sólo el esfuerzo tecnológico utilizado para resolver “a la perfección” la acústica de la sala, dejada en manos del “número uno del mundo, el japonés Yasuhisa Toyota, de Nagata Acoustics”, da para redactar un interesante y aleccionador análisis comparativo de lo que significa forzar dentro de una forma predeterminada un uso de estas características a diferencia de la honesta perfección lograda cuando se acondicionó el Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas, en un esfuerzo integrador conjunto emprendido por Alexander Calder, Carlos Raúl Villanueva y la firma estadounidense Bolt, Beranek y Newman.


De nuevo, la arquitectura hecha espectáculo hace eclosión en una apuesta por hacer de Hamburgo, ciudad portuaria, el centro de atención del que fue objeto otra (Bilbao) hace ya 20 años de la mano de Frank Gehry.

ACA

Procedencia de las imágenes

Filarmónica del Elba

https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/802863/elbphilharmonie-hamburgo-herzog-and-de-meuron