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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 187

IVECA, Ingenieros Venezolanos C.A., con Roberto Salas Capriles al frente, fue una de las empresas constructoras que tuvo una destacada actividad a lo largo de la década de los años 1950. Como muchas otras firmas del ramo, IVECA empezó a anunciarse en la que es considerada la primera revista de arquitectura que apareció en el país, A, hombre y expresión, registrándose en su primer número (1954) como elemento central de su propaganda una fotografía de la “estructura de los servicios de la escuela de enfermeras” (edificio hoy ocupado por el decanato de la Escuela de Medicina Luis Razetti, cercano al Hospital Clínico), lo cual indica que contó con el privilegio de participar en la realización de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC).

Anuncio publicitario de IVECA mostrando la estructura de la Escuela de Enfermeras, Ciudad Universitaria de Caracas, aparecido en la revista A, hombre y expresión, nº1, 1954

El proyecto de la Escuela de Enfermeras, de acuerdo a lo indagado por Silvia Hernández de Lasala en En busca de lo sublime. Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas (2006), “se desarrolló a lo largo de trece años, aproximadamente entre 1944 y 1957, aunque en el Plano de Urbanismo y Jardines del 16 de octubre de 1952 ya prácticamente todos los elementos, incluyendo las áreas exteriores, se encontraban perfectamente definidos y con la forma que tendrían en el futuro”, perteneciendo el edificio correspondiente a las áreas sociales y de servicio -recogido de forma elocuente en la foto una vez concluida la construcción de su estructura- a la última etapa (1952). En tal sentido, “se evidencia la nueva importancia que se le asigna al papel de la estructura en la concepción de diseño, sobre todo en los grandes pórticos de concreto que soportan la cubierta inclinada del comedor -similares a los que utilizaría años más tarde en el Paraninfo y en la central telefónica del Edificio de Comunicaciones en la Plaza del Rectorado. Las áreas sociales están cubiertas por bóvedas de diferentes magnitudes, entre las cuales destaca la de mayor luz que cubre el gran vestíbulo del comedor, que recuerda otros casos similares en que las áreas relacionadas con estos usos se cubren con el mismo tipo de estructuras: la Escuela Técnica Industrial y el Comedor Universitario. La profusión de estructuras distintas en este pequeño edificio apoya la idea de una necesidad de experimentación eterna que en casos como éste dio lugar a algunos problemas no completamente resueltos desde el punto de vista formal, como aquellos surgidos del encuentro de las bóvedas y los pórticos de los techos inclinados”.

Casa Caoma, Carlos Raúl Villanueva, 1953, construida por Ingenieros Venezolanos C.A. (IVECA)

Quizás como reconocimiento a la calidad del acabado de obra que IVECA demostró en su actuación dentro de la CUC y del cultivo de una buena relación, fue que Villanueva le concedió también el honor de ser la firma encargada de construir su vivienda personal, ubicada en la avenida Los Jabillos de La Florida: la Casa Caoma, cuya obra se inició (de acuerdo a Paulina Villanueva, hija del Maestro) el 14 mayo de 1952 y se terminó el 29 enero de 1953. La estructura de Caoma fue proyectada por  el propio Villanueva y calculada por el ing Daniel Ellemberg (quien también revisó anteriormente los cálculos estructurales realizados por Willy Ossott para la Escuela Técnica Industrial y participó en el equipo de calculistas del Aula Magna), seguramente vinculado a la empresa.

Anuncio publicitario de IVECA diseñado por Juan Pedro Posani, mostrando la Unidad de Habitación Cerro Grande proyectada por Guido Bermúdez (1951), aparecido en la revista A, hombre y expresión, nº2, 1955

Un segundo aviso publicitario de IVECA aparece en el nº 2 de A, hombre y expresión (1955), en este caso con un diseño gráfico más elaborado (a cargo de Juan Pedro Posani), mostrándose como imagen de acompañamiento y logro constructivo la Unidad de Habitación Cerro Grande, proyectada por Guido Bermúdez (autor del anteproyecto como Tesis de Grado de arquitecto), Carlos Brando y Pedro Lluberes en 1951, incluida dentro del Plan Nacional de la Vivienda 1951-1955 del Banco Obrero y terminada de construir en 1954. La complejidad y envergadura de esta obra, un superbloque de 13 pisos y azotea  que alberga 144 apartamentos: 96 tipo dúplex y 48 simples, conservada aún en muy buen estado vuelve a sumar puntos a favor de IVECA como empresa altamente fiable en el ramo.

Dos momentos de la construcción entre 1956 y 1961 de El Helicoide de la Roca Tarpeya donde participa IVECA. El proyecto es de Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger

Posteriormente, IVECA también participa en la construcción de El Helicoide de la Roca Tarpeya (1956-1961) proyecto, como se sabe, de Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger. También hemos podido conocer, según testimonio de Neuberguer en la entrevista titulada “El Helicoide. Repostería del modernismo” (TODO EN DOMINGO -revista dominical de El Nacional- Nº184, 13 de abril 2003, que puede consultarse en http://www.el-nacional.com/revistas/…reportaje1.htm), cómo dentro del trágico destino que ha acompañado a este enorme centro comercial, “Los accionistas de Iveca C.A. (compañía propiedad de Roberto Salas Capriles, principal accionista de la obra) salieron del país y el Helicoide quedó sin financiamiento”.
Coincidiendo en fechas con la construcción de El Helicoide, en 1957, aparecen en enero y julio los números 4 y 5 de A, hombre y expresión y en cada uno de ellos el anuncio, ahora en tono absolutamente geométrico-abstracto, de IVECA, cuando la coordinación y propaganda de la revista estaba a cargo de Clara Urdaneta. Este diseño que le atribuimos a Urdaneta es el que engalana nuestra postal del día de hoy.

Parte de la obra realizada por Clara Posani en la que abarcó diversos géneros

Con respecto a Clara Urdaneta (1933-2017), quien para entonces contaba con escasos 24 años demostrando que estaba para asumir importantes responsabilidades, sabemos que fue la primera esposa de Juan Pedro Posani de quien tomó el apellido con el que se conoció posteriormente como relevante escritora, cineasta y productora. Clarita, como sus allegados la solían llamar, participó en los años 60 en el movimiento guerrillero venezolano de cuya experiencia, la cual consideró como un fracaso y de la que, con coraje, tomó distancia y manifestó público arrepentimiento, dejó un importante testimonio a través de tres libros: Los farsantes (Publicaciones Seleven, 1976), La casa está llena de secretos (Publicaciones Seleven, 1980) y Ulises (Editorial Domingo/Fuentes, 1984). Anteriormente se había dado a conocer con otra obra: Pito de Oro (Colección Testimonios, 1973) donde persigue como propósito denunciar la poderosa maquinaria que ha engendrado y alimentado uno de los conflictos más graves experimentados en el país: el tráfico y consumo de drogas. Luego, en 1981, coordinaría la edición de Apenas Ayer. 20 años de fotografía de Luis F. Toro, hermosa publicación de la Fundación Neumann, diseñada por John Lange.

En 1968 estuvo involucrada activamente dentro del equipo encabezado por Jacobo Borges que montó la producción Imagen de Caracas, en los terrenos que hoy ocupa Parque Central. Sobre su persona giró buena parte del logro alcanzado por esta importante, compleja y a la vez efímera experiencia, hasta el punto de que el propio Borges ha reconocido que sin ella Imagen de Caracas no hubiese sido posible ya que: “Lo que no conseguía Clarita no lo conseguía nadie”, dando fe de lo exigente que fue la producción en cuanto a todo lo que ella involucraba y demandaba y el increíble hecho de haberse podido concretar gracias al tesón y empeño puesto por Clarita.

También dentro del mundo audio visual Clara Posani, como siempre firmó, dirigió la película La noche del embustero (1973) y aparece como productora de Los tracaleros (1977), dirigida por Alfredo Lugo.
De la nota “Fin de un ciclo, fin de una vida que lo experimento y dio su testimonio... Adiós a Clarita Posani” escrita a raíz de su fallecimiento por Roberto Lovera De Sola, que se puede visitar en https://josefinaweidner.wixsite.com/laweidnercosmica/single-post/2017/02/08/Fin-de-un-ciclo-fin-de-una-vida-que-lo-vivio-y-dio-su-testimonio, extraemos lo siguiente: “Clarita (…) fue un gran ser humano, lleno de ternura con sus tres hijos y por sus amigos. Un ser que amó su tiempo y una mujer escritora destacada, entre las del ultimo medio siglo, en que la literatura escrita por mujeres tiene en gran lugar en las letras venezolanas y en las latinoamericanas. Un sitio donde no se puede dejar de mencionar a Clarita Posani”. Y todo ello comenzó, en buena medida, dentro de la actividad que en el área de diseño gráfico y propaganda desarrolló siendo muy joven en A, hombre y expresión junto a Carlos Raúl Villanueva, Ramón Losada y Juan Pedro Posani, teniendo desde 1954 a IVECA como uno de sus anunciantes.

ACA

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Revista A, hombre y expresión

https://josefinaweidner.wixsite.com/laweidnercosmica/single-post/2017/02/08/Fin-de-un-ciclo-fin-de-una-vida-que-lo-vivio-y-dio-su-testimonio

Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 186

Cuando entre el 4 y el 6 de mayo de 2005 se celebra el II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras (SLTE) en Caracas, ya se contaba con la experiencia previa del realizado en 2002 por la Escuela Politécnica y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo, Brasil, tanto en lo relativo a la organización y logística que siempre demandan este tipo de eventos, como en la consolidación de un tema que, como el de las estructuras tensadas, ya se encontraba suficientemente robustecida a nivel regional.

Carlos Henrique Hernández y Rui Marcelo Oliveira promotores de los Simposios Latinoamericanos de Tenso-Estructuras

La idea de montar periódicamente este tipo de encuentros proviene del empuje dado por los profesores Carlos Henrique Hernández, investigador del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y Rui Marcelo Oliveira Pauletti de la mencionada Escuela Politécnica de São Paulo, quienes ya al finalizar el primero de ellos consideraron importante preservar su continuidad dándoles el carácter regional que finalmente adoptaron.

En Caracas, se sigue un formato similar al de Brasil contándose con el aval de una institución académica (en este caso la UCV a través de sus Facultades de Arquitectura y Urbanismo e Ingeniería), la participación de invitados internacionales con conferencias magistrales, la presentación de ponencias arbitradas por un Comité Científico, y ampliándose la participación estudiantil a través de la organización por vez primera de un Concurso para proyectos realizados por alumnos de las diferentes universidades de la región en torno al tema de las tenso-estructuras, siendo éste un importante elemento que va a formar parte permanente de la filosofía de los SLTE de aquí en adelante. También se introduce por primera vez la traducción al inglés para permitir la incorporación de participantes de fuera del área de habla hispana.

De lo que se recoge en http://www.grupoestran.com/simposio/, el objetivo del Simposio caraqueño no era otro que “Estimular y promover el desarrollo, el diseño y la construcción de estructuras tensadas en Latinoamérica a través de la creación de un foro de discusión sobre los temas de diseño, ingeniería, construcción y comercialización”. Es decir, se le abría la puerta a investigadores, profesionales, empresarios y estudiantes interesados en el tema y se contaría con “la presencia de un grupo de especialistas reconocidos a nivel mundial con los cuales intercambiar experiencias, así como con una representación de empresas que mostrarán el estado del arte de equipos y materiales”.

Dos posters elaborados con motivo del II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras de Caracas, 2005. Uno como invitación general y otro para convocar al Concurso para proyectos realizados por alumnos de las diferentes universidades de la región
Conferencistas internacionales invitados al II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras, Caracas, 2005

Asistieron un total de 530 personas que representaron a 18 países, de las cuales 54 eran profesores, 132 profesionales y 344 estudiantes. Además fueron presentadas 42 ponencias y se contó con la presencia como conferenciastas internacionales del Ing. Horst Berger (Alemania), el Prof. Aldo Capasso (Italia), el Prof. Félix Escrig (España), el Arq. Nicholas Goldsmith (EEUU), el Prof. José Ignacio Llorens (España), y el Prof. Juan Monjo Carrio (España), todo lo cual habla de manera muy positiva acerca del éxito y cuidado que se tuvo en la organización del encuentro el cual se veía respaldado por la si se quiere reciente declaración de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Así mismo, se contó con apoyo de nueve instituciones nacionales e internacionales y el patrocinio de once entidades y firmas comerciales públicas y privadas.

Quizás para ampliar un poco más la información y tener una visión más amplia del tema que ocupa este tipo de eventos valga decir que “Las estructuras flexibles o tenso-estructuras, tales como: las mallas de cables, los tensigrid y las membranas (estructuras de tensión) son conocidas por la simplicidad de sus elementos, así como por su fácil ensamblaje, mínimo consumo de materiales, mínimo desperdicio y eficiencia energética. Aspectos estos que les permiten sobrepasar a cualquier otro sistema estructural en términos de ligereza y capacidad para cubrir grandes luces. (…) A pesar de que su uso se remonta a las primeras etapas de la humanidad, las estructuras tensionadas son eminentemente modernas y su construcción requiere de materiales sofisticados, como es el caso de las membranas sintéticas, cables de acero de alta resistencia y sofisticadas teorías de diseño”. Su uso, gracias al desarrollo tecnológico que ha tenido lugar durante las últimas décadas, se ha ampliado del ámbito arquitectónico al urbano abarcando “desde espacios transitorios a espacios permanentes, desde viviendas unifamiliares a gigantescos estadios, desde techos de aeropuertos a fachadas de rascacielos” (citas tomadas de http://www.grupoestran.com/simposio/).

Grupo Estran C.A.. Cubierta del Museo Arqueológico de Taima-Taima. Edo Falcón (1998/2004)

El desarrollo de las tenso-estructuras en nuestro país, las cuales pueden considerarse como una derivación de las estructuras transformables (aquellas cuya característica principal es su capacidad de plegarse y desplegarse), ha tenido un importante impulso a través de la apertura desde 1988 de una línea de investigación dentro del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) a cargo de Carlos Henrique Hernández quien, recién llegado de terminar un Master of Science in Architecture en MIT, empezó a identificar los resultados experimentales que de allí surgieron con la denominación “estran” (contracción proveniente de tomar la primera sílaba de las palabras estructura y transformable). Dicha labor, cuyos productos empezaron a comercializarse a través de TECNIDEC S.A. (primera entre todas las empresas universitarias, ligada al IDEC), fue trasladada por Hernández al ámbito privado a través del Grupo Estran C.A. desde donde ha logrado comercializar todo lo derivado del trabajo investigativo iniciado en la academia, convirtiéndose dicho grupo (junto a TECNIDEC) en pionero en Venezuela en el diseño y aplicación de esta tecnología contando con un numeroso portafolio de obras ejecutadas.

Para la fecha en que se realiza el II SLTE ya el Grupo Estran C.A. había ejecutado no menos de 20 proyectos y obras que empezaron a ser reconocidas dentro de diferentes zonas de la ciudad y el resto del país, destacando del 2003 la Cubierta Tensil para el Área de Excavación del Museo Arqueológico de Taima-Taima, Edo. Falcón y de 1998-1999 las Cubiertas Textiles para el Área de Juego “Diverxity” del Centro Comercial Sambil, Caracas (en colaboración con TECNIDEC S.A.), cuya reducción a objeto de valor gráfico sirvió de identificación al evento e ilustra nuestra postal del día de hoy.

Catálogo del II Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras realizado en Caracas el año 2005

En el encuentro realizado en Caracas, como aspecto relevante, Carlos Henrique Hernández propuso la creación de la Red Latinoamericana de Tenso-Estructuras la cual tuvo una amplia acogida, firmándose el documento fundacional por los participantes allí presentes y que hoy se puede identificar como TENSORED. Adicionalmente logró publicarse un cuidado catálogo que recogió todos los pormenores relacionados con la realización del evento.

Poster del VII Simposio Latinoamericano de Tenso-Estructuras, Lima, 2018
Dos portadas de la revista entre rayas dedicadas al tema de las tensoestructuras

La organización del Simposio ha mantenido su regularidad habiéndose realizado hasta la fecha, luego de los de São Paulo y Caracas, otros cinco: Acapulco, México (2008), Montevideo, Uruguay (2011), Santiago de Chile, Chile (2012), Brasilia, Brasil (2014) y Lima, Perú (2018), éste último acogido por la Universidad Ricardo Palma.

El uso de las tenso-estructuras al día de hoy, a partir de que Frei Otto le diera carta de identidad a nivel internacional en los Juegos Olímpicos de Munich (1968-72), se encuentra ampliamente difundido y su desarrollo ha seguido alcanzando cada vez más niveles de optimización y eficiencia, sin dejar de lado el valor estético que su intrínseca ligereza de por sí siempre ha guardado. Para aquellos curiosos interesados en conocer un poco más sobre su evolución en nuestro país recomendamos leer el artículo “Evolución de las tenso-estructuras en Venezuela” de Carlos Henrique Hernández que puede ser descargado de http://saber.ucv.ve/handle/123456789/3805?mode=full, el cual ofrece una amplia bibliografía que cada quien puede incrementar a través de la presencia en la web de textos más recientes. También la revista entrerayas ha convertido el tema el objeto de su interés habiendo publicado hasta ahora hasta cinco números monográficos, siendo el último el 126 (Tensoestructuras V) correspondiente a agosto-septiembre de 2018 donde se dedica un importante espacio al VII SLTE realizado en Perú.

ACA

Procedencia de las imágenes

https://sites.google.com/site/simposiocaracas3/

https://docplayer.es/70359579-Evolucion-de-las-tenso-estructuras-en-venezuela.html

https://entrerayas.com

Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 184

El desaparecido edificio Galipán, cuya impactante estampa engalana nuestra postal del día de hoy, fue la primera intervención de envergadura que se realizara en la avenida Francisco de Miranda, vía que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) terminó de construir en 1954 sobre el trazado del antiguo Camino Real de Petare en el trecho de 8,2 kilómetros que transcurre desde Chacaíto hasta esa población.

Tardó el Galipán 20 meses en construirse (agosto 1950 a marzo 1952) bajo la responsabilidad de la Compañía Anónima Edificaciones Galipán, presidida por Carlos Rodríguez Landaeta, en una manzana de 8.600 m2 de extensión que limita con la avenida Francisco de Miranda por el Norte, la calle El Parque por el Este, la avenida Tamanaco por el Sur y al Oeste con la calle Mohedano, de la urbanización El Rosal. Su diseño fue realizado por el ingeniero-arquitecto Gustavo Guinand Van der Walle (FI UCV, 1942; FAU UCV, 1967).

1. Edificio Galipán, Gustavo Guinand Van der Walle. 1952. Arriba: planta tipo (apartamentos). Abajo: planta baja (comercios)

Estaba integrado por tres torres enlazadas, y fue considerado en su momento “la unidad de vivienda mas avanzada de Latinoamérica”. Tuvo 14 pisos que totalizaban 36 metros de altura (la más alta de la capital, pudiéndose divisar el valle de Caracas en toda su extensión), 28.000 m2 de construcción, en los cuales Guinand desarrolló 135 apartamentos, 29 locales comerciales, 24 oficinas, un bar-restaurante en el último nivel, un garage con estación de servicios para 80 vehículos y estacionamientos al aire libre.

Fue construido a un costo de 14 millones de bolívares por varias empresas, entre las que se destacaron Técnica Constructora C.A., quien realizó la estructura de concreto armado antisísmica; Martínez y Salegui responsable de la albañilería; Briceño y Rodríguez de las instalaciones sanitarias y José García de las instalaciones eléctricas.

Los pisos del edificio fueron de granito y las paredes de los accesos y espacios de circulación estaban recubiertos con mármol de Carrara. La circulación vertical se realizaba a través de 12 escaleras y 6 ascensores (dos de ellos de carga). El tanque subterráneo de agua tenia una capacidad de 500.000 litros y estaba equipado con 4 bombas de 25 hp cada una.

2. Dos vistas exteriores del edificio Galipán
3. Edificio Galipán, Gustavo Guinand Van der Walle. 1952. Fachada norte

Citando a Hannia Gómez en el artículo “Flores al Galipán”, aparecido inicialmente en la sección Arquitectura del diario El Nacional en 1999 (que hoy se puede releer en http://fundamemoria.tripod.com/id37.html), “La avenida como dijéramos una vez en un libro del Instituto de Arquitectura Urbana, luciría ‘nueva y flamante’, prácticamente construida para el uso exclusivo de la ‘gigantesca megaestructura en medio de grandes lotes baldíos de terreno’. El edificio se asienta majestuosamente a su orilla como un ‘mundo urbano en sí mismo, como un pedazo aislado de ciudad’. En aquel entonces lo habíamos escogido entre los 10 mejores edificios de vivienda multifamiliar de los años cincuenta y le redibujamos cariñosamente sus plantas, sus secciones y sus alzados, cuidando mucho en delinear bien cada antepecho, cada baranda, cada alero (que tanta familiaridad tienen con los de su notable pariente, el Hotel Tamanaco, otra espléndida obra del arquitecto Gustavo Guinand), a fin de salvarlos para la posteridad, erigiéndolo con nuestro devoto esfuerzo en un sitial de honor: una de las operaciones de mayor confianza urbana de la época. Arriba en el último piso, un amplio restaurante coronaría la corpulenta fábrica a lo largo de una terraza sobre la curvatura central del volumen, rutilante de luces festivas y repleta de gente, y desde cada uno de los dos penthouses en las cinco puntas del edificio, los inquilinos, todos gente muy chic que se daban codazos para conseguir aquí apartamentos para rentar, abrían sus elegantemente decorados balcones a la vista de la nueva Caracas”.

Referencia durante años por su calidad arquitectónica, respuesta urbana y el alto estándar de las firmas que ocupaban sus espacios comerciales, los propietarios del Galipán afectados por el hecho de haber sido construido antes de que se sancionara la Ley de Propiedad Horizontal y por la posterior aplicación de la Ley de Inquilinato, habían ido descuidando paulatinamente su mantenimiento y cambiando forzadamente su uso, presentando innumerables problemas con quienes como inquilinos ocupaban sus espacios. Adicionalmente, se empezaba a ver afectado por la presión de una ordenanza que permitía en el área que ocupaba un mayor porcentaje de construcción del que poseía.

En medio de este panorama, en julio de 1999 el Concejo Municipal de Chacao aprobó un acuerdo mediante el cual se lo declaraba patrimonio histórico del municipio. Sin embargo, meses después, los mismos concejales inexplicablemente, con sólo un voto salvado, derogaron el decreto facilitando la posibilidad de su demolición.

4. Nº 324 del 3 de diciembre de 1999 de Arquitectura HOY, dedicado a encontrar salidas a al inminente demolición del edificio Galipán

El escándalo que acompañó todo el proceso que terminó con el derrumbe forzado del edificio, constituyó a finales de los años 90 del siglo XX todo un testimonio del despertar de un sentir que se venía desarrollando por la preservación del patrimonio construido de la ciudad, altamente afectado en lo correspondiente a su pasado colonial y republicano al cual ya se habían empezado a sumar importantes piezas de arquitectura moderna. También de la frustración que acompañó el no poder evitar su anunciado destino a pesar de los pesares y de los altibajos esperanzadores que fueron surgiendo una vez que la sentencia fue decretada.

Las voces levantadas desde diferentes frentes (académicos o de divulgación), si bien avivaron la polémica y abrieron los ojos al ciudadano común de que se trataba de una pelea desigual entre Mercado Inmobiliario y Conservación del Patrimonio, dejaron en claro que ante el primero mientras no exista una opinión pública solida y que se manifieste al unísono será difícil evitar que la segunda vaya observando la desapareción paulatina de su acervo. La actitud ambigua que en su momento manifestaron el Colegio de Arquitectos de Venezuela que declaró que “el edificio es insalvable”, el silencio del Instituto de Patrimonio Cultural, e incluso las declaraciones proclives al desahucio del arquitecto del edificio, alentaron a los nuevos propietarios a llevar adelante su objetivo de obtener la mayor rentabilidad posible en un terreno que lo permitía sin reparar en lo que sobre él estaba construido.

5. Imagen de la demolición del edificio Galipán el año 2000

El 10 de febrero del año 2000 comenzó la demolición del edificio de parte de la constructora propiedad del Sr. Salomón Cohen, levantándose allí un conjunto o “centro empresarial” que irónicamente lleva el nombre de la obra destruida. A casi 20 años del suceso, de lo que hubo ya nos hemos paulatinamente olvidado.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2 y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1, 3 y 4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 183

El proyecto para un Motel en la Ciudad Balneario Higuerote, cuya vista de conjunto desde la playa ilustra nuestra postal del día de hoy, realizado por el arquitecto José Antonio Ron Pedrique (1927-2001), apareció publicado en la revista Integral nº 10-11 (abril 1958) como epílogo del artículo que presentaba justamente la “comunidad tipo recreacional” en la que se encuentra incorporado, la cual fue objeto de nuestra atención a través de la postal 79 comentada en el Contacto FAC nº44 (10-09-2017).

1. Ciudad Balneario Higuerote. Plano indicando la vialidad interna y los accesos
2. Ciudad Balneario Higuerote. Plano de zonificación y parcelamiento

Ubicado en la parte sur del complejo, más próximo si se quiere del pueblo de Higuerote, “frente a la amplísima playa de 70 metros de ancho de la Ciudad Balneario Higuerote”, el Motel se presentaba como una opción alternativa para aquellas personas que no contaban con los recursos suficientes para comprar una parcela urbanizada pero que buscaban disfrutar un corto período de contacto con el mar pudiendo disponer con instalaciones y servicios adecuados. De allí que Ron Pedrique se refiera a él como un lugar “estudiado para servir de Centro Recreacional Vacacional y de fin de semana” que “dispondrá de embarcadero propio y de un vasto jardín con piscina reglamentaria, pérgola, terraza, cine al aire libre, etc.”, tratando de desmarcarse en cierta medida de la connotación no siempre positiva que se le suele dar al motel tradicional, entendido como lugar de paso y con una alta rotación en cuanto al uso de sus instalaciones.

Página de la revista Integral nº 10-11 dedicada al Motel en la Ciudad Balneario Higuerote
Motel en la Ciudad Balneario Higuerote. José Antonio Ron Pedrique. Planta (1956)

Tendría el Motel 32 “apartamentos” organizados linealmente en un volumen de dos plantas que dispondrían de las comodidades y equipamiento para poder cocinar y albergar familias de hasta cinco miembros, con particular consideración de la privacidad de los huéspedes dentro de cada unidad pero a la vez buscándose propiciar el contacto entre ellos a través de los servicios comunes que se ofrecían: restaurant, bar, piscina, cine y jardines. Otro aspecto en el cual se tuvo “especial cuidado” fue el correspondiente a garantizar “un control riguroso desde la Administración y Gerencia sobre el acceso, el estacionamiento, todas y cada una de las puertas de entrada de los apartamentos, los corredores de circulación y la entrada de servicio”, componentes todos de un cabal funcionamiento al que prestaban mucha atención los proyectistas de la época.

A diferencia de lo que caracteriza a un hotel, este edificio fue pensado para operar con un mínimo de servicios esenciales que, traducidos en sencillez funcional y economía operativa reducen al máximo los costos, tal y como lo evidencia la disposición de las diferentes partes que lo constituyen. Dentro de la misma línea discursiva, la totalidad de los ambientes tanto privados como públicos han sido diseñados tomando en cuenta la ventilación natural cruzada y protegidos de la incidencia directa de la luz solar, lo cual no excluye el que cada habitación posea un aparato independiente de aire acondicionado. Además “el edificio goza de la mejor orientación, siendo óptimo en la playa abrir los servicios comunes hacia el Norte y los dormitorios hacia el Este, defendiéndose bien del Oeste, en este caso el corredor de circulación y grandes voladizos protegen totalmente de la insolación del Poniente y también hacia el Sur el edificio es completamente cerrado”. Como se verá, el arquitecto Ron Pedrique no deja de lado aspectos que, insistimos, eran parte esencial tanto de la formación como del ejercicio profesional durante los años 1950 a la hora de enfrentar cualquier ejercicio de diseño. Cierra la descripción aparecida en Integral señalando: “Esa misma orientación establecida por la insolación nos hace aprovechar la magnífica vista panorámica sobre la playa teniendo como fondo la imponente mole del Cabo Codera”, la cual es aprovechada por la terraza individual que posee cada apartamento.

Si bien el Motel no logró realizarse, pese a ser pensado desde una rigurosa racionalidad constructiva, y de que tampoco constituye una pieza que pudiésemos incluir como obra memorable dentro de nuestra arquitectura moderna, si nos ha parecido interesante encontrar tanto en su presentación como en su descripción y representación modos y atributos propios de un momento en el que los proyectos apelaban a similares medios expresivos para transmitir toda la información requerida para su comprensión. Así mismo, no deja de ser curioso el que este modesto edificio busque cobrar protagonismo en la presentación de la Ciudad Balneario donde se inserta como única muestra de la arquitectura que el planificador podía controlar dentro de la propuesta de conjunto, mostrándonos así su doble faz de urbanizador y diseñador arquitectónico.

Portada diseñada por Omar Carreño y sumario de la revista Integral nº 10-11, abril 1958

Tampoco es menos relevante recordar que el número 10-11 de la revista Integral en la que aparece el Motel, sale a la luz en abril de 1958, pocos meses después del derrocamiento de Pérez Jiménez, convirtiéndose este ejemplar en pieza altamente significativa desde su editorial, en el que se hace un recordatorio a las nuevas autoridades nacionales sobre la importancia de retomar la planificación como norte en la realización de las obras públicas en el país (ante la amenaza que constituía y constituyó el “plan de emergencia” puesto en marcha por Wolfgang Larrazábal al frente de la Junta de Gobierno y la discrecionalidad con que se actuó durante la dictadura), hasta las señales de un optimismo precario que enviaban los promotores de El Helicoide (quienes a su vez dirigían la revista y promovían la Ciudad Balneario Higuerote con Jorge Romero Gutiérrez a la cabeza) para salvarlo de la inminente quiebra a la que se llegó, pasando por el hecho de que aparezcan edificios notables como el hotel Humboldt (1956, Tomás J. Sanabria), la estación del Teleférico en Maripérez 1956, Alejandro Pietri y Alfredo Jahn -asociado-) y el Club Táchira (1955, Fruto Vivas) -cuyas presentaciones parecieran haber estado represadas-, así como el proyecto urbanístico de la Urbanización Los Canales (1957, Julián Ferris y Carlos Dupuy) acompañando al de la Ciudad Balneario Higuerote ya varias veces mencionado. Por tanto, en este contexto el Motel, sin duda, ocupa el lugar más bajo en escala de importancia.

Integral aparecería en otras cinco oportunidades por lo que el nº 10-11 (cuya portada es diseño de Omar Carreño) marca el punto culminante de su etapa madura y el comienzo a la vez de su declive. Además de lo apuntado aparecen en este número de colección interesantes artículos sobre el siempre importante y relegado tema turístico (“Turismo y turismo en América” del arquitecto Jacques Pereira), “El ocio obrero en Venezuela” y su tratamiento a través de una colonia vacacional en Margarita del arquitecto Simón Quinto, la sección “Flora, Arquitectura Paisajista y Conservación” dirigida por Carlos Guinand Sandoz donde en esta ocasión participa Leandro Aristeguieta con “Generalidades sobre los frailejones”, “El diseño industrial en sus relaciones con las artes visuales” del internacionalmente conocido profesor de estética italiano Gillo Dorfles y “Tiempo y forma fílmica” del asiduo colaborador Alfredo Roffé. Se suman las secciones fijas “Revista de revistas”, “Notas bibliográficas” y “Miscelánea” (dedicada a resaltar como nota luctuosa el fallecimiento de Carmen Méndez Arocha, primera arquitecta graduada en la FAU UCV el 29 de septiembre de 1951), en las que seguramente tienen participación relevante Violeta Roffé como coordinadora y algún que otro miembro del Comité de Redacción integrado por Carlos Guinand S., Leopoldo Martínez Olavarría, Tomás J. Sanabria, Juan Andrés Vegas, Julián Ferris, Fruto Vivas, Juan Otaola, José Sanabria y el aún bachiller Henrique Hernández.
El haberle dedicado la postal a una obra menor, como hemos visto, ha permitido repasar además, y sin proponérnoslo inicialmente, un importante episodio de la historia de nuestras publicaciones periódicas.

ACA

Procedencia de las imágens

Todas. Revista Integral nº 10-11, abril 1958

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 182

“If you’re going underground, why do you need to bother about geography? It’s not so important. Connections are the thing”

Henry Charles Beck

(Conversación con Ken Garland, recontada por Garland en el show de la BBC Design Classics en 1994, citado por Janin Hadlaw, “The London Underground Map: Imagining Modern Time and Space», Design Issues 19, no. 1 -2003-)

La pregunta de Henry Charles Beck, dibujante de ingeniería electrónica quien trabajaba en la dirección de señalética del Metro de Londres, constituye la clave de la representación de una de los mapas mas influyentes de la historia: el mapa del Metro de Londres, ideado por Beck en 1930, y que años más tarde serviría como referencia para el plano del Metro de Caracas diseñado en los años 80. 

Como bien señala Mark Ovenden en London urderground by design (2013), “Beck se basó en el diseño de los circuitos electrónicos para diseñar un nuevo estilo de mapa, apoyado en dos ideas claras: dejar de lado las relaciones de distancia reales entre las estaciones, mostrando una posición referencial en vez de una geográficamente exacta y utilizar colores distintivos para cada línea de tren. El objetivo era simplificar la interpretación del mapa a los usuarios de la red de metro, dejando solo la información esencial para que éste fuese entendible para la mayoría”. Según Michael Bierut (The genius of the London Tube Map, 2018), Beck organizó la información y produjo el plano respondiendo a tres principios: en primer lugar la focalización, es decir, pensar a quién estaba dirigido el plano; en segundo lugar la simplicidad, cuál es la forma gráfica más simple de solventar la necesidad; y, en tercer lugar, pensar en forma interdisciplinar. Beck se percató de que la ubicación física de las estaciones situadas en su mayoría bajo tierra, eran irrelevantes para el pasajero, quien tan sólo pretendía encontrar cómo llegar de una estación a otra, dónde subir y dónde bajar. Como toda red, la función era lo primordial, ni la distancia, ni la geografía eran relevantes. Beck, logró abstraerse del marco físico y geográfico de la ciudad para producir un mapa abstracto.

La importancia del paradigmático mapa de Beck reside en el cambio estético que implementó, desechando la geografía como base cartográfica a diferencia de los diseños anteriores, que consideraron situar las estaciones sobre un plano real presentando la información de forma desordenada e ilegible.

El plano del Metro de Londres de Beck, que ha servido como modelo e inspiración para diseñar casi todos los demás mapas de los sistemas de metro del mundo, es “una pieza paradigmática del diseño de información, un hito en la memoria gráfica de la ciudad y uno de los elementos de merchandising más rentables del siglo pasado”, según lo publicado por Álvaro Sáenz en el portal dis-up! en 2013 (https://www.disup.com/clasico-mapa-del-metro-de-londres/).

De tal manera y como ya anunciáramos, el plano del Metro de Caracas también adoptó el sistema de representación de Beck para permitir al usuario orientarse bajo la ciudad en la red de transporte subterránea que recorre sus entrañas.
Aunque la conceptualización gráfica inicial del proyecto Metro fue abordada por la oficina de arquitectura BMPT (Bemergui, Menéndez, Posani y Tobito), y su desarrollo corrió por cuenta de la División de arquitectura y diseño ambiental Metro de Caracas, en el que trabajaron los arquitectos Max Pedemonte y Erling Oloe, el primer plano del Metro de Caracas, fue ideado en 1982 por el diseñador gráfico y pintor Santiago Pol (Barcelona, España 1946). Pol desarrolló para  Caracas un mapa topológico, un diagrama que ha sido simplificado para mostrar sólo las estaciones, descartando detalles innecesarios. El plano muestra en apariencia una red autónoma e independiente a las incidencias de la superficie. Las estaciones dibujan un alter ego de la estructura de las calles, un mapa de uso de la ciudad organizado en torno a los focos de concentración, que constituyen las estaciones, como apunta Josep Percerisa en Metro. Galaxias metropolitanas (2002), quien además afirmará: “El plano representa una realidad funcional, que contempla las estaciones y sus trazados, sin estar ajustados en forma precisa a la dimensión real de espacio que hay entre ellas”.

El plano de Pol tiene los mismos valores del plano de Beck: una simplicidad y esquematismo que permite saber exactamente a dónde vamos con una simple mirada al dibujo. En él se representa la línea de las rutas con rectas simples y colores, colocando las estaciones a la misma distancia gráfica, eliminando la escala y los detalles, permitiendo su fácil legibilidad por parte del usuario. Al igual que el plano de Beck, el diagrama de Pol utiliza ángulos sencillos, horizontales y verticales con algunas variaciones en un ángulo de 45 grados. De la misma forma cada línea de metro, tiene un color especifico. Por otro lado, los colores que identificaban los cuatro tramos del sistema, naranja, amarillo, azul y verde, fueron a su vez utilizados como una banda horizontal sobre los vagones del tren reforzando la identidad del sistema.

La conceptualización de Pol sigue una lógica de crecimiento emparentada con la geografía del valle: la línea troncal 1, entre Propatria y Palo Verde con veintidós estaciones, y la línea 2, con trece estaciones trazada en el sentido del valle secundario que conduce a Las Adjuntas a partir de la Estación Capitolio.

El sistema de Metro de Caracas sustituyó la letra “U” (Underground) utilizada en el metro inglés implantada por Frank Pick (abogado director de Publicity del Metro de Londres quien implementó un lenguaje y una estética común de imagen para la señalética del sistema) en 1908, por la letra “M” de Metro, en color rojo, y tipografía Helvética como forma de identificación. Este logo se acompañaba también por los cuatro colores de las líneas de transporte.

El plano inicial lucía así ordenado, bien diseñado, limpio y legible para todos, y representó la fluidez y lo efímero del transporte subterráneo en cuanto su carácter de red, concepto que se enmarca también bajo los mismo adjetivos calificativos esbozados por Federico Vegas en el ensayo “Una ciudad en sus redes y en sus tramas” (2000).

Así, la red, tal y como explica Max Pedemonte en el artículo “El Metro de Caracas” aparecido en el nº 65 (1983) de la revista PUNTO, estaba constituida por una línea (la 1 inaugurada en 1983), de 30,9 kilómetros, entre las estaciones de Propatria y Palo Verde en color naranja, sirviendo la zona más congestionada y de mayor cantidad de desplazamientos de la ciudad. La línea 1 se desarrolló a lo largo de las avenidas España, Universidad, Abraham Lincoln y Francisco de Miranda, construyendo la columna vertebral del sistema a lo largo del valle central. Como complemento sería bueno recordar, junto a Pedemonte, que el proyecto del tramo comprendido entre Propatria y La Hoyada estuvo a cargo de Parson, Brinckerhoff-Tudor-Brechtel, junto a Mario Bemergui, mientras que las estaciones del tramo Parque Carabobo-Chacaito estuvieron a cargo de la Compañía Anónima Metro de Caracas -C.A.M.C- (Max Pedemonte) estando el proyecto de las estaciones Parque Carabobo y Bellas Artes bajo la responsabilidad de Ocoidesa, Siso y Shaw arquitectos;  y el de las estaciones Colegio de Ingenieros, Plaza Venezuela, Sabana Grande y Chacaito) a cargo del consorcio Grid APM C.A, Gustavo Niño – Gustavo Legórburu arquitectos.

De la misma forma el trazado de las líneas 2, con 26,5 km. (inaugurada en 1987) y la futura línea 3 que se desprenden de la línea 1, reconocen la dirección hacia los sub-valles de Caracas a partir de las estaciones de Capitolio y Plaza Venezuela respectivamente.

El plano y la letra “M” crearon una clara identidad del sistema en la ciudad, que le permitió formar parte de su imaginario. El sistema transformó el contexto urbano alrededor de cada una de las estaciones, ofreció nuevas alternativas peatonales a la ciudad, e incorporó intervenciones de grandes artistas locales (Soto, Cruz-Diez, Otero, Narváez, Zitman, Gego y otros), junto a una señalización, equipamiento interior, ambientación, iluminación e integración artística de alta factura bajo la dirección de Max Pedemonte, a cargo de la División de Arquitectura de la C.A. Metro de Caracas. Todo ello contribuyó a darle un rasgo particular a cada estación, intentando  construir a través del sistema de túneles una nueva relación con la ciudad. Tanto Pol como los arquitectos que dirigieron el Metro entendieron que la representación del plano del sistema obedecía a un problema local, pero también debía responder a una forma de representación universal y permanente.

Esta simplificación permitió que el plano de la red de transporte siguiera aumentando y complejizándose en función del crecimiento de la ciudad con sucesivas actualizaciones que alteraron su diseño original hasta 1989. Más adelante la incorporación de una mayor cantidad de líneas, traería como consecuencia la necesidad de repensar la imagen y el plano. De esta forma se ensayaron nuevos grafismos donde la legibilidad propuesta por Beck para el London Tube, comprendida y aplicada por Pol para la red de Metro de Caracas se perdió. El plano de Pol fue sustituido por nuevas representaciones que si bien debían responder a la complejidad del sistema por razones de crecimiento, alteraron la potente identidad inicial por una imagen visualmente confusa que luego fue modificada para introducir contenidos gráficos emparentados a ideologías y propaganda.

El mapa del Metro de Caracas, a diferencia de otros mapas de metro, desafió la aseveración de Beck, de que solo la conectividad y no la geografía era lo importante. El mapa de Pol reafirma la forma urbana de Caracas, y su trazado adaptado a la geografía consideró los estrechos valles y corredores naturales que constituyen el espacio vital de la capital, para construir mejores condiciones de vida urbana en la ciudad, como señala Pedemonte. Su imagen favoreció la compresión de la forma urbana de Caracas, privilegiando el aspecto más comprometido del metro con su trama y coincidiendo con el aspecto más metropolitano de la ciudad: la idea de red.

Esta versión del plano que hoy ilustra nuestra postal, cuya fecha exacta como ya dijimos desconocemos pero que es próxima al momento de su inauguración (1983), difícilmente puede explicar otros registros de la ciudad que la soporta, pero sí permite construir una imagen abstracta que guarda sentido con su geografía. Hoy los planos de las redes de Metro forman parte de un lenguaje universal y condensan complejas ciudades en una construcción visual de claras geometrías con líneas, puntos y colores diseñados para ser comprendidos por todos.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Colección Crono Arquitectura Venezuela