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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 235

La decisión de comenzar a conformar un espacio mediante el cual la Fundación Arquitectura y Ciudad (FAC) tuviera la oportunidad de establecer relación semanalmente con un importante grupo de personas interesadas en temas relacionados con los dos territorios que fundamentalmente la ocupan, comienza a tomar cuerpo cuando el 1 de marzo de 2016 es enviada por primera vez, vía correo electrónico, a todos sus miembros (fundadores, honorarios y asociados), una postal conformada por una imagen y un breve texto explicativo, la cual se convirtió en clara señal para demostrar, no sólo que la entidad se mantenía activa a partir de que fuera creada el 25 de noviembre de 2015, sino que era importante empezar a darle consistencia a la labor de difundir la mayor cantidad de material relacionado con hechos relevantes dentro de la arquitectura venezolana.

En aquella ocasión expresábamos para acompañar ese primer puente lanzado con cierta timidez, al cual ya comenzamos a denominar con la palabra “contacto”, lo siguiente: “La primera imagen que hemos elegido recoge el edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV mostrando su estructura y diferentes elementos arquitectónicos (vaciados todos en concreto armado) prácticamente finalizados, a modo de analogía con el momento naciente y ‘en construcción’ en que se encuentra nuestra Fundación y de recordatorio del compromiso adquirido de brindar el mayor apoyo posible a la primera casa de estudios del país”.

La obligación que adquiríamos se encontraba respaldada por la silente y a la vez tesonera labor que desde comienzos de septiembre de 2013 ya venía desarrollando el fundador y actual Presidente de la FAC, el arquitecto Henrique Vera Hernández, desde la página de facebook “Crono Arquitectura Venezuela”, creada con el fin de dar salida y cabida a una cuantiosa información y documentación que poseía, que no se conocía y que era necesario divulgar, todo ello dentro de una línea de trabajo que Vera tiene asumida desde hace casi 50 años y aún mantiene.

Con el envío de aquella primera postal empezaría a asumirse una responsabilidad y a materializarse la necesidad de ampliar tanto la cantidad y tipo de contenidos que se podían manejar semana a semana, como el alcance a un mayor número de personas que podrían estar interesadas en recibirlos. Era el momento de elaborar una base de datos de correos electrónicos de quienes presumíamos aceptarían con interés lo que queríamos transmitir, de diseñar de forma sencilla el recipiente donde lo pudiésemos verter y de buscar una plataforma que agilizase los envíos, impulsados por la idea de hacer llegar nuestro trabajo a cada persona versus la costumbre más común de esperar a que en medio del ciberespacio el mismo fuese buscado.

Es así como el 30 de octubre de aquel mismo año de 2016 aparece el Contacto FAC número 1 con el cual la Fundación le daba sentido a uno de los principales fines establecidos en sus estatutos como lo es el de “apoyar la generación y difusión de conocimientos en el campo de la arquitectura, el urbanismo, el desarrollo tecnológico de la construcción y áreas afines así como a la preservación del patrimonio histórico venezolano».

Buscando, dentro de nuestras limitaciones, llenar en parte el vacío de información y contenido que sobre temas de arquitectura y ciudad existe en Venezuela y con el afán de reconstruir una muy golpeada memoria, adoptamos un formato sencillo, sin exageradas pretensiones, que, encabezado por un cintillo contentivo de la identificación de cada número, tendría a nuestra postal (ahora comentada en extenso) como talismán y testigo permanente de la tarea que ya hacía 35 semanas habíamos iniciado, acompañada de una “ficha” y de un grupo de noticias que, desde nuestro punto de vista, darían cuenta de lo más reciente del acontecer arquitectónico nacional e internacional así como de las últimas novedades del mundo editorial. Azier Calvo (integrante de la Junta Directiva de la Fundación) sería el encargado de coordinar y elaborar cada entrega semanal, con el apoyo de Henrique Vera e Iván González Viso.

La página web de Ediciones FAU UCV, nuestras cuentas de facebook e instagram y nuestro correo electrónico a partir de entonces se convertirían en los enlaces con quienes nos leyesen, buscando generar la mayor participación e intercambio posibles, abiertos siempre a conocer con franqueza, como parte de dicha retroalimentación, cuán bien o mal lo fuésemos haciendo.

Y en esas andamos desde hace cuatro años. En el camino ha quedado constancia del cumplimiento de nuestros objetivos iniciales para lo cual está a la vista un trabajo que engloba más de 600 entradas, que si algo lo ha caracterizado es la perseverancia y las ganas de movernos entre lo académico y lo divulgativo.

Posteriormente, a partir de octubre de 2018 la FAC crea un blog (https://fundaayc.wordpress.com/) donde, reiterando que “nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial”, con la aspiración de conformar un pequeño centro de información y documentación, poco a poco se han ido montando los boletines completos para ser descargados en pdf (100) al igual que las postales (121), todas las notas aparecidas en Crono Arquitectura Venezuela (2.629) y el contenido desglosado, revisado y ampliado de los primeros 50 números del Contacto FAC, que puede ser consultado con base a los temas fundamentales que los han estructurado: Algo más sobre la postal, Artículos, ¿Sabía usted…?, Concursos de Arquitectura en Venezuela, El acervo editorial de la FAU UCV, Ha sido noticia, La Red Hotelera Nacional, Las publicaciones de Ediciones FAU UCV, Notas editoriales, NotiFAC, Novedades editoriales de aquí y de allá, Tal día como hoy…, Textos fundamentales, Vale la pena leer y Visitas memorables.

La FAC también tiene en su haber el haber logrado incrementar dentro del portal www.edicionesfau.com el número de publicaciones periódicas con posibilidad de descarga libre destacando la totalidad de las revistas Punto (diciembre 2016) y el Boletín del CIHE -Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas- (mayo 2017), la realización del Primer Concurso de Ensayos “Caracas 1567-2017” con motivo de la celebración del 450 aniversario de la capital y la publicación del cuaderno “Coloreando la arquitectura de Caracas” (dentro del mismo contexto festivo en julio de 2017) y de los dos ensayos ganadores del Concurso cuyo veredicto se dio en octubre de 2017 y su salida a la luz como libros en marzo de 2018.

No podemos dejar de mencionar, como notas que han afectado al mundo e la arquitectura del país y en particular a la FAC, la partida este año 2020 de dos de sus Miembros Honorarios: Marta Vallmitjana (4 de febrero) y Juan Pedro Posani (2 de noviembre), quienes dejan un vacío difícil de llenar.

Como testimonio de nuestros lectores, cerramos con la nota que nos enviara hace 7 días el reconocido académico Lorenzo González Casas con motivo del arribo a esta redonda cifra de 200 entregas y que nos estimula a seguir hacia adelante:

“La arquitectura es producto de la constancia de los seres humanos.

Y Contacto FAC es evidencia, cada domingo, de las virtudes de la constancia.

Muchas gracias.”

Nota

Aprovechando esta importante fecha para nosotros y como un obsequio a quienes con asiduidad nos leen, Iván González Viso, Vicepresidente de la FAC, nos ha enviado las dos páginas que conforman la Guía de recorrido #1 de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) correspondientes al edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, importante trabajo del cual Iván fue responsable para el Consejo de Preservación y Desarrollo de la CUC (COPRED) tanto de los textos como de la coordinación de la publicación. Esperamos las disfruten.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 234

Pocas veces el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) se ha propuesto llevar adelante una agenda tan ambiciosa como aquella que planteó entre el 23 de febrero y el 15 de marzo de 1971 cuando se realizaron las “Primeras Jornadas Nacionales de Arquitectura y Urbanismo”. Desarrollado en las instalaciones del Parque Recreacional El Conde, Av. México, el evento, que asumió como lema “Vivamos en los espacios del hombre”, se proponía mostrar de una manera amplia y significativa lo que es la arquitectura y el papel “que ha desempeñado – y desempeñará ahora más que nunca – el arquitecto en la Venezuela moderna”, y tenía como objetivos: producir una imagen pública del papel del arquitecto; concientizar al arquitecto acerca de su responsabilidad social; y clarificar la auténtica contribución y papel del CAV en el desarrollo de la Nación.

En torno a estas Jornadas Nacionales se estructuró el siguiente programa:

  1. Primer Congreso Nacional de Arquitectos de Venezuela.
  2. Primera Exposición Nacional sobre Desarrollo Urbano.
  3. Cuarta Bienal de Arquitectura de Venezuela
  4. Segunda Exposición de la Arquitectura y la Industria.
  5. Primer Seminario Nacional de Diseño.

Por si fuera poco, Estudio Actual, una de las galerías de mayor influencia en la ciudad desde que de la mano de Clara Diament Sujo había abierto sus puertas en 1968 en el sótano del Centro Comercial Chacaíto, promovió para aquellas fechas, en homenaje a los setenta años de Carlos Raúl Villanueva, un proyecto denominado “Arte en los Espacios del Hombre” que aglutinaba a un importante número de artistas nacionales y extranjeros, y que consistió en pensar un mural tridimensional o pluridimensional para el cual los participantes debían presentar dibujos a mano alzada en pliegos de 100 por 70 centímetros. La exposición a cargo de una comisión del CAV designada al efecto se realizaría en los locales destinados a las actividades de las Jornadas.

1. Parque Recreacional El Conde, Av. México. Arq. Jorge Castillo. Sede de las Primeras Jornadas Nacionales de Arquitectura y Urbanismo.

Las Jornadas fueron dirigidas por un Comité Central presidido por el arquitecto Guido Bermúdez, presidente del CAV, apoyado en un Consejo Consultivo y en los Comités de las cinco actividades programadas ya señaladas.

De entre los eventos realizados, quizás haya sido el Primer Congreso Nacional de Arquitectos de Venezuela el acto fundamental por el hecho de que al mismo asistieron 430 participantes clasificados así: 12 invitados especiales extranjeros (siendo España el único país con representación dentro del continente europeo); 63 invitados especiales de Venezuela; 201 miembros activos del Congreso; 39 miembros asociados; 52 observadores; y 63 observadores estudiantes.

Presidido por el arquitecto Julián Ferris, el tema central del Congreso fue “El Desarrollo Urbano en función del Desarrollo Nacional” y, según palabras de Ferris en la sesión inaugural: “Tiene como fundamento el crear una conciencia pública respecto de la gran crisis que incide en los problemas espaciales y en el desarrollo industrial incontrolado y que dan lugar a una destrucción progresiva del medio ambiente. Los fenómenos de explosión urbana están íntimamente ligados al proceso de desarrollo económico y social”. Añadió Ferris que el papel que juega el urbanismo en los asentamientos humanos es vital y que el papel del arquitecto no es simplemente técnico debiéndose dirigir a saber interpretar los sentimientos y los deseos de nuestro prójimo.

El también arquitecto y entonces Gobernador del Distrito Federal, Carlos Guinand Baldó, en la misma sesión de apertura, recalcó la importancia de los arquitectos en los problemas de desarrollo urbano e indicó que “en los próximos 30 años tendremos que construir más que en toda la Historia de la Humanidad. Éste es el record trascendental y decisivo y tenemos que estar preparados para admitir este cambio de escala. El arquitecto debe conducir y dirigir todo un grupo que, empleando tecnología nuevas, sea capaz de hacer proyecciones en equipo con un sentido social. Las grandes metas del nuevo trabajo serán la ordenación nacional, el proceso de regionalización, la planificación territorial, el desarrollo urbano y los planes urbanísticos a nivel local”.

Por otra parte, el Ministro de Estado para la Vivienda, presidente del Banco Obrero, ingeniero Alfredo Rodríguez Amengual confirmó en su intervención la preocupación del Gobierno presidido por Rafael Caldera en construir a través de la actuación en tres niveles (nacional, regional y local) un nuevo hábitat para la futura Venezuela “que se encuentra iniciando una etapa de gran despegue hacia un importante desarrollo socio-económico”. También anunció el Ministro el envío al Congreso Nacional del Proyecto de Ley para la creación de un Ministerio de la Vivienda y Desarrollo Urbano cuyo objetivo sería centralizar, en un departamento ministerial, todos los graves problemas que plantean el urbanismo y la vivienda y “que hoy inciden en numerosas instituciones dispersas”. Se daba inicio así al desmembramiento del Ministerio de Obras Públicas (MOP) que se concretaría en 1976. Rodríguez Amengual ofreció en aquellas fechas (31-03-1971) una interesante entrevista para el programa de televisión “Buenos días” conducido por Sofía Imber y Carlos Rangel en la que expuso con detalle las políticas que desde el ejecutivo se tenían en torno al problema de la vivienda en Venezuela que puede consultarse en http://cic1.ucab.edu.ve.

Más allá de las intervenciones en la inauguración, en el Congreso, que como ya adelantamos, tuvo como tema central el dedicado al Desarrollo Urbano, se presentaron, entre otras, las ponencias: “Desarrollo Urbano y Desarrollo Nacional” a cargo del Centro de Estudios para el Desarrollo (CENDES) de la UCV; “Sistema nacional de ciudades. El caso de Caracas” de Alberto Morales Tucker expuesta por Omar Hernández integrantes del Oficina Municipal de Planeamiento Urbano (OMPU); “Desarrollo urbano en Venezuela” de Leopoldo Martínez Olavarría; “Desarrollo regional y nuevas ciudades en Venezuela” de Marco Negrón (perteneciente al CENDES); y “Una nueva ciudad en el Valle del Tuy Medio” de Manuel Corao, Director de Planeamiento del Ministerio de Obras Públicas.

La Exposición Nacional sobre Desarrollo Urbano giró en torno a la idea general de presentar la imagen del lugar donde la comunidad humana habita, se desarrolla, trabaja y se divierte, tratando de responder las preguntas ¿qué es una ciudad? ¿qué sucede en las ciudades venezolanas? ¿qué no debiera suceder? ¿quiénes tienen la responsabilidad del malestar que existe? ¿cómo podemos mejorar el hábitat actual de nuestras ciudades? ¿cuál es la respuesta de la comunidad ante estos planteamientos?

Por su lado, la Exposición de la Arquitectura y la Industria mostró materiales, sistemas o empresas que el arquitecto utiliza en sus concepciones. Se buscaba, asimismo, integrar al arquitecto en los procesos industriales del país, en el diseño y en la investigación de los mismos en función de la arquitectura.

2. Tres obras premiadas en la IV Bienal Nacional de Arquitectura. Izquierda: Edificio El Universal, Caracas. Premio Nacional, arquitectos Francisco Pimentel, Bernardo Borges y George Wilkie. Derecha arriba: Centro Comercial Chacaíto, Caracas. Premio Municipal Distrito Sucre, arquitecto Antonio Pinzani. Derecha abajo: Quinta “Fetechana”, urbanización Cumbres de Curumo. Premio Vivienda Unifamiliar, arquitecto Mario Bemergui

En cuanto a la IV Bienal Nacional de Arquitectura, cabe sólo señalar que se realizó luego de cuatro años de la anterior y que le correspondió el Premio Nacional a los arquitectos Francisco Pimentel, Bernardo Borges y George Wilkie por la obra Edificio El Universal, Caracas; el Premio Colegio de Arquitectos de Venezuela a Ernesto Fuenmayor; el Premio Municipal Distrito Sucre a Antonio Pinzani por el Centro Comercial Chacaíto; el Premio Municipal Distrito Federal a Mario Bemergui, T. Harsham, Gustavo Niño y Gonzalo Vélez por los Proyectos para las Estaciones del Metro de Caracas; el Premio Interés Social a Mario Bemergui, Isaac Abadí y Mariano Goldberg por el Conjunto Hebraica (1ª etapa); el Premio Vivienda Unifamiliar a Mario Bemergui por la Quinta “Fetechana” ubicada en la urbanización Cumbres de Curumo; el Premio Mejor Tesis a Carlos Díaz Porta por  “Sistema constructivo viviendas en pendiente”; y el Premio Nacional de Urbanismo le fue otorgado a Leopoldo Martínez Olavarría.

3. Portada y página de créditos de la Revista ARQUITECTURA, año 14, número 158, febrero 1972, órgano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), donde apareció ampliamente reseñado el evento.

Es de destacar que las Jornadas y muy en particular el Congreso, fueron cubiertos por la Revista ARQUITECTURA, año 14, número 158, febrero 1972, órgano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), la cual estuvo dedicada en su totalidad a Venezuela (de quien presentaron una semblanza general), siendo la entrega organizada por el arquitecto Rodolfo García-Pablos uno de los delegados enviados por España a asistir al evento. De la revisión de esta publicación hemos extraído gran parte de la información que nos ha servido para preparar esta nota.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1 y 2. Colección Crono Arquitectura Venezuela

3. https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/483180

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 233

Nuestra postal del día de hoy está ilustrada por la portada del número 1 de la revista Bisagra (octubre-noviembre 2002), iniciativa que se vincula con el encartado del mismo nombre aparecido los sábados en el cuerpo D del diario La Verdad de Maracaibo entre 1998 y 2001, impulsada por los docentes e investigadores de la Facultad de Arquitectura y Diseño (FAD) de la Universidad del Zulia (LUZ) Francisco Mustieles y Lourdes Peñaranda, quienes, contando con la colaboración, entre otros, de los jóvenes Farid Chacón y Claudia Urdaneta, encontraron la oportunidad de abrir desde “la provincia” un espacio que no tuvo nada que envidiarle a los ya existentes en “la capital”, tal y como reseñáramos en su momento en el Contacto FAC nº 86 (22/07/2018), particularmente en la nota dedicada a la Postal nº 121.

El paso de Bisagra de la versión en periódico a revista se produjo después que los editores de La Verdad le manifestaran a los responsables de la página que iban a limitar su aparición por razones de costos, sin importar que la misma obtuviera en 2001 el Primer Premio a la mejor Publicación en Prensa sobre Arquitectura y Urbanismo, en el marco de la X Bienal de Arquitectura de Caracas (denominación que en esa ocasión se le dio a la Bienal Nacional de Arquitectura), organizada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela.

Con una amplia cobertura en cuanto a temas y un buen respaldo que se tradujo en la presencia de patrocinios, Bisagra apareció con 85 páginas a todo color y aunque se centraba en tópicos de arquitectura y ciudad le abría también la puerta al diseño interior, el diseño gráfico, el diseño industrial, las artes plásticas, el arte público y la fotografía.

Páginas interiores de la revista Bisagra: Contenido y primera página de la sección Retro

Concebida como una publicación de corte ligero dirigida a una amplia gama de lectores y con un diseño gráfico jovial, de la mano de Bisagra pudimos enterarnos de la obtención del Premio de Arquitectura Contemporánea (también conocido como el Premio Mies van der Rohe) que la Unión Europea le otorgó en 2001 a Rafael Moneo por el Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal, complejo arquitectónico constituido de un gran auditorio, una gran sala de cámara, salas polivalentes y salas de exposiciones situado en San Sebastián (País Vasco), inaugurado en 1999.

Fueron objeto de atención y reflexión para Bisagra la obra reciente de Herzog & De Meuron, Santiago Calatrava y, particularmente, de Peter Zumthor a quien se le dedicó un interesante artículo escrito por Farid Chacón con fotografías de Francisco Mustieles titulado “Peter Zumthor: construyendo un país sin palabras”, en el cual se lleva a cabo un análisis critico del pabellón presentado por Suiza en Expo Hannover 2000, un edificio que tenía unas medidas de 50 x 50 metros y una altura de 9 metros, y estaba hecho principalmente de madera. Llamada la “Caja de Sonido” o “Caja de esencias”, lo que hace honor a la visión que tiene Zumthor de la arquitectura como una experiencia completa que debe apreciarse con todos los sentidos, el pabellón es permeable y se puede acceder a él por cualquiera de sus lados, lo que hace que cada visitante tenga una percepción diferente en esta atmósfera cambiante. En el texto de Chacón se tocan temas como el ruido que toda Expo produce donde cada pabellón representativo intenta gritar por su cuenta, el particular sonido que dentro de tal alboroto produce la sosegada obra de Zumthor y el silencio casi místico que se percibe al penetrar en ella.

Páginas interiores de la revista Bisagra

Otro artículo de interés lo constituye el escrito por Claudia Urdaneta y Farid Chacón con fotografía de William Dondyk y Lorena Riga titulado “Estrategias de dilatación”. En él se expone la experiencia asociada al diseño interior de un apartamento de 70 m2 situado en la zona este de Maracaibo en el que debía acomodarse una familia que venía de un espacio de 200 m2. Prescindiéndose de buena parte de la tabiquería que la vivienda poseía y apelando al concepto de dilatación mediante el uso de elementos de mobiliario transformables y móviles para su equipamiento, “… se recurrió a materiales, luces y superficies sensorialmente seductoras, que despertaran una mayor disposición hacia el juego, intención reforzada por elementos con los cuales se puede interactuar, Así, el espacio intervenido se comporta como un gran escenario, donde prevalece la voluntad creativa de los usuarios, capaces de producir un incontable número de posibilidades del ambiente”.

En la categoría de eventos se reseña el Premio ENEA (Encuentro Nacional de Estudiantes de Arquitectura) otorgado al proyecto M9Vt441, un módulo de servicios viales que conjuga sobriedad, versatilidad y funcionalidad. También se preparó una nota dedicada a la segunda convocatoria del Salón Malaussena de Arquitectura y Urbanismo organizado desde 1999 por el Colegio de Arquitectos de Carabobo de común acuerdo con el Colegio de Arquitectos de Venezuela y el Museo de Bellas Artes de Valencia.

Algunas de las páginas centrales de Bisagra dedicadas a recoger el más reciente trabajo del reconocido fotógrafo Nelson Garrido

Las páginas centrales de Bisagra están dedicadas al más reciente trabajo del reconocido fotógrafo Nelson Garrido englobado bajo el título “La otra arquitectura”, una serie de imágenes que recogen pequeños objetos producto de la espontaneidad con que la gente intenta rememorar acontecimientos ligados a accidentes automovilísticos en los que está involucrada la muerte de algún familiar o amigo, generalmente ubicados al borde de las carreteras.

Llama la atención la aparición de la sección “A escala natural”, las reseñas dedicadas a París y al espacio donde funciona el Café Atlantique, ubicado en el edificio Atlantic en Los Palos Grandes, Caracas, del que se resalta su espacialidad minimalista. También la aparición de temas como la gastronomía y la música destacándose el trabajo de la polifacética artista islandesa Björk vinculado a la tragedia del 11 de septiembre de 2001.

Bisagra duró tanto como su primer número. Problemas de financiamiento hicieron desistir a sus entusiastas redactores de seguir adelante a pesar de que la segunda entrega se encontraba prácticamente terminada. La experiencia se sumaba de esta manera a la saga que acompaña la corta duración de tantas publicaciones venezolanas dedicadas a temas de arquitectura. Hoy en día quienes emprendieron aquel proyecto editorial a caballo entre dos siglos, conforman la exitosa firma de arquitectura marabina NMD, creada justamente en 1999, desde donde, además de mostrar una clara proyección internacional no han abandonado su interés por promover y participar en publicaciones de muy variado tipo.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 232

Pocos edificios proyectados como centros recreacionales han tenido tan presente la carga de representatividad o, en otras palabras, el problema del carácter como el Círculo de las Fuerzas Armadas. La institución a la que iba dirigido dentro del momento histórico que vivía el país -gobernado justamente por un régimen militar-, el lugar que ocuparía dentro de la ciudad, las características del programa y el perfil del arquitecto a quien se le encomienda el diseño de la edificación, conforman las cuatro variables que mejor nos ayudan a comprender el por qué ha sido así.

El compromiso de dotar a la institución castrense de un lugar que no tuviera nada que envidiarle a los más aristocráticos clubes de la capital, cuya misión, de acuerdo a la nota que acompaña la presentación de «El Circulo de las Fuerzas Armadas» en Venezuela bajo el Nuevo Ideal Nacional. 2 de diciembre de 1952-19 de abril de 1954 (1954), fuese «contribuir a una mayor identificación entre los profesionales de las Fuerzas Armadas y al incremento de la vida social entre ellos y sus familiares», se había fijado como un objetivo inicial muy claro propuesto desde la misma Presidencia de la República.

Por otro lado, el sitio escogido para ubicar el Círculo, aledaño al Paseo de Los Próceres perteneciente al conjunto urbano «La Nacionalidad», un espacio público longitudinal que, según Silvia Hernández de Lasala en Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna (1990), recuerda el eje Trocadéro-École Militaire, en París, lo obligaba a sobrellevar el peso ideológico y semántico que lo acompañaba: exaltación de los valores patrios y sistema compositivo típicamente beaux art.

De esta manera, cuando a Malaussena (proyectista igualmente de «La Nacionalidad») se le encarga el Círculo de las Fuerzas Armadas, toma inmediatamente dos decisiones muy acordes con su formación académica. En primer lugar trata de desvincular la obra, por obvias razones de solemnidad y representatividad que el uso recreacional no ofrecía, del influyente grupo urbano al que pertenece y, en segundo lugar, para reforzar lo anterior, decide adoptar el lenguaje propio de la modernidad y optar para subrayar este hecho con la colaboración de tres jóvenes arquitectos alemanes recién llegados al país: Federico Beckhoff, Klaus Heufer y Klaus Peter Jebens.

1. Plano General del sistema urbano «La Nacionalidad». Luis Malaussena (1950-53)
2. Luis Malaussena. Círculo de las Fuerzas Armadas, Los Próceres (Caracas), 1954. Vista de la fachada principal desde el eje de «La Nacionalidad».

No es de extrañar, por tanto, que el Círculo de las Fuerzas Armadas se manifieste como un evento independiente, un tanto casual y autónomo del contexto que lo circunda hecho que se lee desde la implantación hasta el esquema compositivo adoptado pasando por su propia apariencia..

3. Luis Malaussena. Círculo de las Fuerzas Armadas, Los Próceres (Caracas), 1954. Izquierda: Dibujo isométrico. Derecha: Corredor de acceso al patio de monta.

Malaussena, más allá del salto expresivo que se produce en el Círculo de las Fuerzas Armadas con relación al rigor de su obra anterior, se comporta en esencia de la misma manera, es decir, selecciona el estilo más conveniente dentro de un amplio repertorio posible, siendo en este caso el «internacional» el que mejor se adaptaba a la caracterización festiva e informal -dentro de los límites que «lo militar» también impone- que se le debía dar al edificio. Por otro lado, el hecho de que nos encontramos ante una actitud eminentemente ecléctica y no militante con los cánones del Movimiento Moderno nos lo demuestra la incorporación de elementos de inspiración prehispánica y colonial en zonas muy precisas del conjunto: en el diseño de una curiosa pared calada y en la ambientación del Patio de Monta, respectivamente, se recurre a la reinterpretación libre de nuestras principales vertientes históricas, como bien apunta Hernández de Lasala en la obra ya citada.

4. Luis Malaussena. Círculo de las Fuerzas Armadas, Los Próceres (Caracas), 1954. Izquierda: Vista del área de la piscina. Derecha: Vista interior.
5. Luis Malaussena. Círculo de las Fuerzas Armadas, Los Próceres (Caracas), 1954. Entrada al Salón Venezuela.

El conjunto, desarrollado en un espacio de 25 hectáreas como parte de la gran superficie antiguamente ocupada por las haciendas llamadas “Conejo Blanco”, cuya idea general se planteó en 1943, y su construcción comenzó en 1950 a cargo del Ministerio de Obras públicas, siendo inaugurado por el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez el 2 de diciembre de 1953 y finalizado en 1957 (Salón Venezuela), obedece a una organización en la que claramente se puede diferenciar un área de residencia temporal destinada a oficiales en tránsito por la capital (que se orienta estrictamente norte-sur) y el resto de las instalaciones donde se desarrollan las actividades culturales, sociales o de esparcimiento (situadas paralelamente al eje de «La Nacionalidad»). La piscina, vital punto de animación compartida, terminada de construir en 1954 por la Compañía “Malausena y Silveira” junto al hotel, sirve como elemento vinculante entre éste último y el resto del edificio todos realizados con concreto pre-mezclado suplido por la empresa Mixto-Listo, C.A. El núcleo central de la composición lo conforma un patio en torno al cual se agrupan los usos socio-culturales más importantes, desprendiéndose y amarrándose, mediante una interesante red de pasillos techados, por un lado, el Patio de Monta y, por el otro, las áreas de servicio y mantenimiento. Este mismo sistema de elementos conectores que producen sombra y controlan la escala son utilizados alrededor de la piscina y de forma muy adecuada en la definición y protección del acceso al edificio a modo de marquesinas.

En el Círculo Militar, sin duda, se logra una acertada articulación de los diferentes volúmenes que lo conforman (casi tantos como funciones hay), manifestándose por tal razón un claro predominio del espacio abierto por sobre el cerrado y un cambio permanente de sensaciones entre el interior y el exterior de acuerdo a cómo sea seleccionado cualquiera de los múltiples e interesantes recorridos posibles: siempre aparecerá algún patio o algún jardín que jugará un importante papel en el reforzamiento de esta sensación.

La yuxtaposición de lenguajes y la multiplicidad de materiales escogidos para la ambientación son dentro de este edificio dos de sus rasgos más notorios. De aquí que sus proximidades y lejanías con la arquitectura del siglo XIX sean claras, no tanto por la coherencia en cuanto al estilo seleccionado, pudiéndose percibir en este caso un eclecticismo más libre y menos estricto, sino por la búsqueda de la estimulación constante de los sentidos. Mármoles de todos los matices, murales de cerámica y pintados, retablos de finísimas maderas, cobres, bronces, cristales, espejos, lámparas y tapicerías, recursos con los que se buscaba dar elegancia y confort a la construcción, sumados a los murales que valoran el mestizaje y la identidad, obra de Pedro Centeno Vallenilla (1904-1988), se mezclan y a la vez encierran gran parte del éxito y aceptación que ha tenido de parte de los usuarios, revelando en el fondo, de nuevo, el hondo calado que tiene la formación del arquitecto proyectista y las nunca desplazadas tendencias del gusto general.

Nota

En fecha tan reciente como 2007, el ahora denominado Instituto Autónomo Círculo de las Fuerzas Armadas (IACFA), convocó un concurso por invitación que consistió en proponer un grupo de nuevas edificaciones (hotel cinco estrellas de 350 habitaciones, teatro para 3500 personas, sala de convenciones y estacionamiento para cerca de 400 vehículos) para a ser ubicadas en parte de los terrenos pertenecientes a la sede social. Dicho certamen fue ganado por Lasala & Lasala Design Studio oficina que desarrolló el correspondiente proyecto el cual fue entregado en 2011 y puede ser consultado en https://www.lasalaylasala.net/nuevas-edificaciones-iacfa-1.

6. Lasala & Lasala Design Studio. Propuesta ganadora del Concurso para un hotel, teatro y centro de convenciones (2007-2011), luego denominada «Gran Hotel Venezuela», ubicada en parte de los terrenos pertenecientes al Círculo de las Fuerzas Armadas

Con aportes recibidos del “Convenio China-Venezuela” (también conocido como el “Fondo chino”), el conjunto de 90.000 m2 de construcción (denominado “Gran Hotel Venezuela”) comenzó a ejecutarse en 2014, según voceros del gobierno, como una obra “llave en mano”, que tendría, luego de su inicio, la terminación garantizada para finales de 2019.

Actualmente se encuentra con el esqueleto estructural metálico concluido y avanzando muy lentamente a nivel de albañilería alejándose, como de costumbre, del cronograma inicialmente previsto para lo cual seguramente se esgrimirán las consabidas excusas. Como si de una creación de las Fuerzas Armadas se tratara por el simple hecho de tener bajo su responsabilidad la supervisión, a los arquitectos proyectistas ni se les menciona. Tampoco sabemos con qué fidelidad se está respetando el proyecto entregado.
Teniendo en mente lo que está ocurriendo en La Rinconada con el estadio de beisbol o ha ocurrido con la red de ferrocarriles, entre otros muchos casos, ¿quedará también en el limbo el momento (si lo hubiera) en que se podrá disfrutar de esta “magna obra»?

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 4 y 5. GOBIERNO NACIONAL. Venezuela bajo el Nuevo Ideal Nacional. 2 de diciembre de 1952-19 de abril de 1954 (1954).

1 y 3. Silvia Hernández de Lasala, Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna (1990)

6. https://www.lasalaylasala.net/projects#/new-iacfa-buildings-ccs/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 231

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL

Aunque el concepto de “árbol para vivir” cobra su mayor impacto en el desarrollo del grupo de viviendas proyectado en 1994 para la Cooperativa de Trabajadores de Pequiven en Lechería, estado Anzoátegui, allí José Fructuoso (Fruto) Vivas (La Grita, 1928) no hace otra cosa que volver a poner en práctica a gran escala buena parte de la teoría que había estado esbozando desde su obra más temprana. Dentro de ese marco, la casa diseñada en 1975 para el Dr. Homero Marín ubicada en la urbanización La Trinidad, Caracas, es la que, después de “El Tarantín”, proyectada para su hermana en Barquisimeto, primero recogió una serie de ideas que buscaban, por un lado, aproximar la arquitectura a la naturaleza a través del hecho constructivo-estructural y, por el otro, la convicción profesada por Vivas de que “todo acto humano es político y el de construir lo es de sobremanera” (como bien ha acotado Juan Pedro Posani), cuestiones que van más allá de una preocupación estética por lo impregnadas que se encuentran de innovación.

La casa, cuyo dibujo ilustra nuestra postal del día de hoy, reseñada por primera vez por Posani en la revista Punto nº 61 (junio 1979), luego en Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1 de Mariano Goldberg (1980) y más recientemente en la nota elaborada por Iván González Viso dentro de Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), aglutina diferentes temas que quizás valga la pena repasar. El primero tiene que ver con una muy particular relación cliente-arquitecto que permitió al primero enorgullecerse de un resultado que satisfizo plenamente sus expectativas básicas y a la vez contar con una “invención” propia de la creatividad de un imaginativo profesional, y al segundo (al arquitecto) aprovechar la oportunidad para poder experimentar con la utilización racional y no necesariamente convencional de los materiales, lo que condujo a la realización de un verdadero prototipo que podría considerarse como todo un manifiesto en el uso de estructuras límite, cabalmente acompañado de calidades espaciales y ambientales verdaderamente ejemplares y, si se quiere, originales.

1. Dos dibujos de Fruto Vivas explicativos de la concepción y construcción del «arbol para vivir» proyectado como vivienda multifamiliar para Lechería, estado Anzoátegui, 1990

Justamente es ese “construir con la materia óptima necesaria, con la forma de máxima eficiencia” que va asociado al concepto de estructura límite, para dar “a la edificación el carácter mutante propio de la vida”, ofreciéndole a la ciudad la oportunidad de que «cambie como cambian los bosques, sin morirse, en un mundo dialéctico de íntima relación pero a la escala gregaria del hombre, donde sea posible el amor social en estructuras urbanas y en armonía con la naturaleza”, lo que se encuentra en el corazón del concepto bioclimático de “árbol para vivir” que Fruto Vivas incipientemente esbozara en la casa Marín y luego desplegara en el edificio multifamiliar de Lechería.

“La estructura límite -dirá Vivas en otra ocasión- está muy ligada a la idea del andamio al ser aplicada a la vivienda. Pongo el ejemplo del andamio para hacer una objetivación de una estructura liviana aplicable en la vivienda. Nosotros llamamos estructura límite a aquella estructura que está en el máximo de su optimización: donde menos material no se puede poner, pero está en su máxima rigidez. Es una estructura óptima”. 

Buckminster Fuller, Archigram, Yona Friedman y hasta Christopher Alexander resuenan para quienes se han aproximado a la búsqueda tanto a escala doméstica como urbana emprendida por Vivas. En el primer ámbito, el planteamiento para la casa Marín se basa en una estructura metálica colgante pensada para que de ella se trepe la vegetación que en principio permitiría al sistema asumido adaptarse a cualquier accidente topográfico. La vivienda, en la cual se utilizaron materiales industrializados disponibles comercialmente, está desarrollada en tres niveles (+0,90, +2,20, +3.50) y dispone de una sala, comedor, cocina-pantry, habitación de servicio ubicados en los dos primeros y, agrupados en el nivel mas alto (+3,50): la habitación principal con vestier y baño; una habitación con el baño incorporado para la hija y otra habitación, compartida, para los dos con el baño afuera.

2. Fruto Vivas. Cortes y fachadas de la Casa Marín, La Trinidad, Caracas, 1975

Formal y volumétricamente, como señalará González Viso, la casa “se plantea como dos grandes módulos en voladizo (comedor y servicios; estar y dormitorios) suspendidos por cuatro apoyos metálicos vinculados por un marco espacial desde donde se desprenden los tirantes que la soportan. Construida con marcos portantes tubulares metálicos, tabiques de resinas fenólicas y pisos de madera, la casa muestra una clara racionalidad constructiva, consecuencia del uso de un módulo geométrico asociado a la prefabricación. Al interior, la luz es protagonista, controlada por ligeras celosías y romanillas, ubicadas en cielos y muros. Con un mínimo grado de sofisticación, Vivas recurre a … formas simples de fácil ensamblaje mecánico, poniendo de manifiesto en esta obra, la tecnología más moderna para su época”.

El deseo de poder convertirse en su momento en modelo de un sistema para el desarrollo masivo de viviendas que debería tener importantes repercusiones a largo plazo, no se cumplió a cabalidad. Tampoco el haber tomado todas las previsiones en el sentido de economizar materiales y optimizar la estructura logró abaratar el costo final de la casa, lo que impulsa a Mariano Goldberg de calificarla de “costoso prototipo”. Esta contradicción es justificada por Posani cuando apunta que los prototipos arrojan por lo general costos elevados: “Emplean poco material, pero la mano de obra relativamente especializada que exigen, es escasa, impredecible y cara. Al salirse mínimamente de la rutina tradicional, aún para reducirla o simplificarla, las empresas aprovechan para elevar sus precios. Al no estar dentro del mercado ‘normal’ de materiales y de mano de obra, el tiempo de construcción -aún siendo obras pequeñas- se eleva paradójicamente hasta convertirse casi en una caricatura de esas grandes obras monumentales que arrastraban su construcción por años y años”. Y cierra: “…al esbozar el futuro, hay que sustraerse a las condiciones normales de trabajo… Al  proponer procesos constructivos ‘anormales’ (menos peso, menos material, menos mano de obra, menos tiempo) el costo sube vertiginosamente”, cosa que si bien ocurre con los prototipos se amortiza cuando los mismos derivan hacia la construcción masiva.

3. Imágenes recientes de la Casa Marín, La Trinidad, Caracas

La relación entre Homero Marín y Fruto Vivas a raíz de la satisfactoria realización de la vivienda familiar del primero, le permite a Posani afirmar que Vivas “sabía lo que el cliente necesitaba y de allí su identificación con lo que se le construyó alrededor, con la alegre y aparente irresponsabilidad de quien domina tanto su oficio que ya se permite la soltura y la audacia del virtuosismo”. Esta actitud fresca, entusiasta y siempre jovial, permite delinear el perfil de este talentoso maestro de la arquitectura venezolana “cuyo mayor éxito, en el fondo, -según Posani- ha sido el promover ideas, el de agitar ideales y de afirmar con júbilo su fe en el Hombre, en los hombres, en cada hombre con quien se ha topado”.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/758152/clasicos-de-arquitectura-arbol-para-vivir-fruto-vivas/54778dbde58ece4c59000006?next_project=no

2. Revista Punto nº 61 (junio 1979)

3. http://guiaccs.com/obras/casa-marin/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 230

“Cualquier descripción de la sociedad venezolana y su relación con Norteamérica debe incluir la poderosa influencia del automóvil, el cual representó un encuentro y encantamiento a gran escala con el mundo de la máquina y una forma relativamente sencilla de demostrar un entusiasmo sin límites por la tecnología”.

Esta frase extraída del texto “Autopía: modernismo motorizado en Caracas” que publicó Lorenzo Gonzalez Casas en el portal Prodavinci el 29 de agosto de 2017, refleja con claridad el espíritu que permeaba la capital en torno a una idea de modernidad donde el automóvil era un elemento fundamental del desarrollo, planteamiento que impulsa la aparición del plano que ilustra nuestra postal del día de hoy: “Caracas y sus alrededores” de 1946, patrocinado por las empresas petroleras ESSO (Standard Oil Corporation) y Creole Petroleum Corporation, correspondiente a la cuarta edición, impreso en Estados Unidos y producido por la firma General Drafting Co. con sede en New York, el cual fue difundido ampliamente al ser obsequiado en todas las estaciones de servicio ESSO del país.

Como señal de la visión que los editores del plano tenían de la ciudad, hemos extraído la siguiente cita contenida en el mismo: “Santiago de León de Caracas, nombre original de la villa enclavada en el corazón del valle del mismo nombre, capital del Distrito Federal y de la República. Su fundación por Diego de Losada en el siglo XVI (1567) constituyó un indudable acierto: un clima benigno y un paisaje pleno de bellezas, de color y de luz. Hoy, la Caracas moderna se ufana, con justicia, de ocupar un puesto de avanzada entre las mas cultas ciudades de América-Hispana”.

El desplegable, impreso en los tempranos años cuarenta, tenía como objeto promocionar el turismo por Venezuela a través del uso del automóvil así como el consumo de gasolina y sus productos derivados. A la vez ponía al alcance del público en forma masiva, la posibilidad de conocer la gran red de transporte terrestre y aéreo del norte de Venezuela, enfatizando la importancia de la capital.

La Standard Oil Company Inc. –trust de petróleo surgido en Ohio, Estados Unidos, fundado en 1870 por John D. Rockefeller- que patrocinó esta mapa, fue una empresa inicialmente dedicada a la refinación de petróleo que como bien señala Alejandro E. Cáceres en “Creole Petroleum Corporation. La gran fusión petrolera de los años cuarenta” (artículo aparecido en debatesIESA, 2012-1, enero-marzo), logró “desarrollar un exitoso modelo de negocios basado en sus relaciones con empresas ferrocarrileras, para el transporte de sus productos, y la capitalización de economías de escala, al incrementar su capacidad de producción y disminuir sus costos. Con este modelo, aunado a sus tenaces prácticas de negocios con sus competidores, al culminar la década de 1870 Standard controla el noventa por ciento del negocio refinador en Estados Unidos”.

Como información complementaria (siguiendo a Cáceres), sabemos que en 1943, la Standard Oil New Jersey fusiona sus operaciones de producción en Venezuela en la Creole Petroleum Corporation donde convergen tres empresas que operaban desde comienzos de los años veinte: la Standard Oil Company de Venezuela (1921), “constituida por accionistas estadounidenses que previamente habían obtenido el derecho de explotar concesiones en el occidente y el oriente de Venezuela”; la Lago Petroleum Corporation (1923), “subsidiaria de Pan American Petroleum and Transport Company empresa estadounidense con operaciones en California y México” y que en Venezuela “adquiere los derechos de explotación petrolera en occidente» absorbiendo en 1925 “a las empresas británicas British Equatorial Company Ltd. y British Zulia Oil Company, con concesiones en los estados Monagas, Sucre y Zulia» y que desarrolla las concesiones costa afuera en las aguas del Lago de Maracaibo; y el Creole Syndicate (1920), que “surge en Estados Unidos… para controlar las concesiones petrole­ras en Venezuela, subcontratando empresas operadoras para su explotación, tal como lo hizo en el Lago de Maracaibo con la Gulf Oil Corporation”.

Retomando el hilo, podemos decir que el año de impresión del plano “Caracas y sus alrededores” coincide históricamente, como bien apunta González Casas, con “dos experiencias de planificación fundamentales para la capital y el país pivotaron en torno al tema de la movilidad: el Plan Nacional de Vialidad y una serie de planes para Caracas. El Plan Nacional de Vialidad fue preparado en 1947 y constaba de una red nacional de carreteras, aeropuertos y puertos”. De la misma forma “el Plan contemplaba dos decisiones que afectaron substancialmente a Caracas: el desarrollo de un sistema carretero centrado en la región capital, y la selección del automóvil como principal modo de transporte”. No estaría de más agregar que en fecha tan temprana como 1940 el Concejo Municipal del Distrito Federal había aprobado el “Plan Director de Calles y Avenidas” el cual posteriormente fue corregido, mejorado y reformulado por el Plan Municipal de Vialidad de 1951.

En todo caso, para la fecha de publicación del plano la posibilidad de llegar en automóvil a los más apartados lugares del país “era más que una aventura: era un mensaje de progreso” tal y como lo señaló el cronista de la ciudad Guillermo José Schael citado por Gonzalez Casas.

No obstante, aprovechando el impulso aportado por el impacto que el vehículo ya empezaba a producir en Venezuela y con el objetivo de promover el desarrollo del país, las recién asociadas empresas petroleras diseñaron a través de la Creole Petroleum Corporation una campaña publicitaria a nivel nacional donde produjeron un mapa desplegable que reunía cuatro planos de distinta escala e índole.

El primero, el “Mapa de Carreteras del Norte de Venezuela”, que privilegia el transporte terrestre y aéreo con una escala gráfica en kilómetros, indicando en rojo “las rutas mas convenientes para ir de un lugar a otro”.

Segundo plano del «Mapa del Norte de los Estados Unidos de Venezuela. IV Edición». Esso, 1946

El segundo, el “Mapa de Venezuela central con las alturas a nivel del mar”, de carácter turístico, que ilustra con dibujos figurativos la vocación económica y valores de las regiones, ciudades y pueblos del norte de Venezuela, desde Valencia hasta Caucagua y desde Caracas hasta San Juan de los Morros.

El tercero (reproducido en la postal) representa “Caracas y sus alrededores”, mostrando el valle y sus principales carreteras, calles, vías y senderos así como rutas del ferrocarril. La preeminencia de la vialidad en el contexto geográfico del valle es característica de este mapa, pero también se muestran ríos, quebradas, y edificaciones de interés turístico como el Panteón Nacional, el Observatorio Cagigal, la Plaza Bolívar o el Hipódromo de El Paraíso. Curiosamente el plano destaca los clubes de golf del Country Club y Valle Arriba, así como el Club Hípico y el Hotel Ávila, mostrando la presencia, participación e intereses norteamericanos en la ciudad. Destaca una línea roja, que representa la Carretera del Este, vínculo de la ciudad entre el poniente y el oriente, así como las principales urbanizaciones.

Desde el punto de vista de la organización político territorial, la ciudad aparece dividida por una línea punteada remarcada en amarillo, que la corta a la mitad, separando el Distrito Federal y el Estado Miranda.

Cuarto plano del «Mapa del Norte de los Estados Unidos de Venezuela. IV Edición». Esso, 1946

El cuarto plano muestra en detalle el casco fundacional de la ciudad desde Monte Piedad hasta Sabana Grande, con énfasis en ilustraciones de fachadas de edificaciones y monumentos, así como en edificaciones de interés señaladas en color rojo. La nomenclatura de las esquinas destaca como el principal elemento de identificación para ubicarse en la trama de damero.

Carátula del «Mapa del Norte de los Estados Unidos de Venezuela. IV Edición». Esso, 1946

El desplegable presenta las distancias aproximadas entre ciudades de la república y “algunas sugestiones” (un error de traducción que proviene de la palabra “suggestions” y que debió decir “sugerencias”) de seguridad a los conductores en su transito por el país y recomienda que antes de emprender su viaje el vehículo esté “equipado con el mejor combustible Esso” no desaprovechando la ocasión para hacerse propaganda.

El plano tuvo gran aceptación y múltiples ediciones a lo largo de los años mostrando pequeñas variaciones y actualizaciones. La campaña publicitaria de la empresa también publicó planos desplegables denominados “hojas de ruta” con énfasis en las conexiones entre regiones o ciudades del país como Valencia-Barinas, Barinas-Mérida-San Cristóbal (Los Andes), Isla de Margarita o Caracas-Cumaná.

El aporte de las empresas transnacionales de petróleo en la construcción de carreteras desde el inicio de sus operaciones en Venezuela, contribuiría  significativamente en el proceso de expansión del sistema vial y la ocupación del territorio a tal punto que el impacto del automóvil en la ciudad haría que, un año mas tarde, en 1947, los tranvías de la capital operativos desde 1908, dejaran de funcionar, así como la línea del ferrocarril que partía de la Estación del Ferrocarril Central hacia el este, que se muestra aún en el plano. La misma suerte correría el Ferrocarril Caracas-La Guaira en 1952.

A partir de este momento la ciudad se alteraría drásticamente, introduciendo cambios sugeridos por el Plan Arterial dirigido por el planificador norteamericano Robert Moses en 1948 recogidos por el Plan Municipal de Vialidad de 1951, enfatizando el trazado de las autopistas del Este, del Valle y Caracas-La Guaira y su conexión mediante vías expresas algunas de ellas deprimidas.

Cabe recordar como mecanismo de chequeo del plano que hoy presentamos y para visualizar los cambios que en un lapso de sólo 5 años se producirían, lo que registra Juan José Martín Frechilla en “Diálogo Municipal con Pedro Pablo Azpúrua” contenido en Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004): “hasta 1951 se habían construido o estaban en construcción, por iniciativa del sector público: la avenida Bolívar (con la pista principal concluida en 1949); la primera parte de la avenida Sucre (entre la Plaza Catia y la Diego de Losada); la avenida Andrés Bello (desde la urbanización San Bernardino hasta la urbanización La Florida), y el puente sobre el Anauco; el ensanche de El Portachuelo de El Cementerio y la avenida Nueva Granada (desde El Portachuelo hasta La Bandera); el acondicionamiento de la avenida México (desde el Parque Carabobo hasta Plaza Morelos); la avenida España (desde Plaza Catia a la avenida Simón Bolívar). Por otro lado, en operación conjunta entre el sector público y el sector privado, se había construido el tramo de la avenida Las Acacias hasta la avenida Roosevelt, cuya prolongación, por cuenta de la municipalidad, había llegado hasta la urbanización Prado de María del Banco Obrero, pasando por la Escuela Normal Gran Colombia. La Urbanizadora Las Acacias, por su parte, había ejecutado “la avenida” de “La Victoria”, prevista también en el plan del 39.” A ello se le sumarían los cambios de zonificación propuestos en el Plano Regulador de 1951, basado en los principios del funcionalismo urbano y la división en zonas homogéneas unidas por un conjunto de vías expresas.

IGV

Procedencias de las imágenes

Todas. Colección Iván González Viso