Planificación urbana y gestión del riesgo: el Plan de Ordenación Urbanística de Vargas (2009)
Tomado de @fauucv
La Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva FAU-UCV invita a la conferencia
Planificación urbana y gestión del riesgo: el Plan de Ordenación Urbanística de Vargas (2009),
a cargo de la MSc. Ariana Tarhan y la Dra. Virginia Jiménez.
Esta conversación propone revisar la importancia del ordenamiento urbano en territorios altamente vulnerables, tomando como caso el antiguo estado Vargas, hoy estado La Guaira, cuya experiencia evidencia la necesidad de incorporar la gestión del riesgo como criterio central en la planificación, la prevención y la recuperación urbana.
El Plan de Ordenación Urbanística del Estado Vargas (POUEV), aprobado en 2009 (Gaceta Oficial Extraordinaria Nº 5.927) y reimpreso en 2010 (Gaceta Oficial Nº 39.380), es el instrumento normativo diseñado para regular el desarrollo físico-espacial de La Guaira, priorizando la gestión de riesgos socionaturales tras la tragedia de 1999.
Dada su presencia en nuestra vida cotidiana, a menudo no reparamos en reconocer que el ascensor (o elevador), ese medio de transporte que ha cobrado inusitado protagonismo a raíz de la tragedia vivida en Venezuela el pasado 24 de junio, es el invento que literalmente motorizó la construcción del mundo moderno. Sin él, nuestras ciudades no habrían crecido hacia el cielo, sino que se habrían expandido horizontalmente de forma masiva. Además, podríamos decir que el ascensor no solo moviliza personas, sino que transformó por completo la arquitectura, la economía urbana y la vida en sociedad.
1. Recreación del aparato elevador con el que Arquímedes construyó su primer ascensor.
El concepto de elevar objetos verticalmente es antiquísimo. Sin embargo, la primera referencia documentada de un elevador se encuentra en los tratados de arquitectura de Marco Vitruvio Polión, quien atribuye al matemático e inventor griego Arquímedes la construcción de un elevador rudimentario aproximadamente en el año 236 a.C. Estos prototipos primitivos eran cabinas rudimentarias sostenidas por cuerdas de cáñamo, cuya fuerza motriz provenía de animales, agua o el esfuerzo de esclavos mediante cabrestantes (tornos para enrollar cuerdas).
2. Recreación del sistema de montacargas utilizado en el Coliseo de Roma (c. 80 d.C.).
Durante el Imperio Romano, la ingeniería de elevación experimentó una notable diversificación funcional. En el año 64 d.C., se documentó un elevador de pasajeros en el Palacio de Nerón (Domus Aurea) que utilizaba tracción humana, carriles de madera para guiar su trayectoria y un sistema de suspensión basado en cables de cáñamo que ya integraba sistemas primarios de amortiguación contra caídas libres e indicadores de posición mediante marcas cromáticas en los cables. Asimismo, en el año 80 d.C., durante el reinado del emperador Tito, el Coliseo Romano fue equipado con un complejo sistema de hasta 28 grandes montacargas mecánicos diseñados para elevar de forma sorpresiva a gladiadores, leones y leopardos desde los sótanos directamente hasta el suelo de la arena, creando un efecto dramático para el público. Estos dispositivos incorporaban guías de estabilidad y amortiguadores para mitigar el impacto en el desembarque.
Con el colapso del Imperio Romano, gran parte de esta tecnología de transporte de pasajeros cayó en desuso en Occidente, aunque persistieron aplicaciones defensivas y utilitarias aisladas.
3. Izquierda: Imagen del libro Bellifrontis de Konrad Kyeser que ilustra su prototipo para un ascensor. Derecha: Dibujo de Leronardo da Vinci que muestra el mecanismo de un ascensor a manivela.
Hacia el año 1000, en la España islámica, en el Libro de los Secretos, Ibn Jalaf al-Muradí describió el uso de un ascensor empleado como dispositivo de elevación de gran tonelaje con fines bélicos, diseñado para levantar pesos y destruir fortificaciones. En la Edad Media tardía y el Renacimiento, ingenieros como Konrad Kyeser en su obra Bellifortis (c.1405) y Leonardo da Vinci teorizaron y diseñaron nuevos esquemas de elevación basados en poleas, engranajes y contrapesos que sentaron las bases teóricas de la tracción moderna.
4. Recreación de la construcción y funcionamiento de la «silla voladora» diseñada para el rey Luis XV en Versalles.
El confort de la realeza impulsó hacia el siglo XVIII soluciones de carácter exclusivo; el rey Luis XV de Francia ordenó instalar en el Palacio de Versalles una «silla voladora» manual, accionada mediante poleas desde el piso inferior para desplazarse con total discreción entre sus estancias privadas.
La Revolución Industrial reconfiguró por completo la exigencia de movilidad vertical al requerir el transporte masivo de materias primas y mano de obra en minas, fábricas y almacenes. En 1823, el ingeniero inglés George Dodd patentó una primigenia cabina de ascensor impulsada por vapor en Londres, un hito que, a pesar de su avance, requería de una compleja operación manual para su control.
5. En 1851, Henry Waterman inventó el primer prototipo de montacargas. Se trataba de una simple plataforma unida a un cable, para subir y bajar mercancías y personas.
Posteriormente, en 1851, Henry Waterman desarrolló un prototipo de montacargas consistente en una plataforma básica unida a un cable para el traslado de mercancías y trabajadores. Sin embargo, la persistente tendencia a la rotura de los cables de cáñamo y la consecuente gravedad de los accidentes limitaban severamente la confianza del público, impidiendo la adopción generalizada de los elevadores para el transporte de personas.
6. Elisha Graves Otis (1811-1861).
De tal manera, hasta mediados del siglo XIX el gran problema para la popularización del ascensor para pasajeros no era cómo subir, sino el miedo a caer ya que nadie quería arriesgar su vida en ellos. No obstante, todo cambió desde entonces gracias a un hito histórico cuyo protagonista fue el inventor e industrial estadounidense Elisha Graves Otis (1811-1861), quien luego de una variada trayectoria como conductor de carromatos y maestro mecánico en fábricas de somieres en Albany y Bergen, se trasladó en 1852 a Yonkers, Nueva York, para instalar la maquinaria de la firma Maize & Burns. Ante el temor de los operarios de sufrir caídas mortales al elevar cargas pesadas, Otis diseñó un revolucionario freno de seguridad automático.
7. El mecanismo creado por Elisha Graves Otis en 1853, patentado en 1861, que daría origen al primer ascensor de pasajeros de la historia.
El mecanismo consistía en un resorte plano de acero de tipo ballesta instalado en la parte superior de la plataforma del elevador. Mientras el cable de tracción mantenía la tensión, el muelle permanecía arqueado sin tocar los rieles guía de madera laterales. En caso de rotura del cable, la pérdida instantánea de tensión hacía que el muelle recuperara su forma plana, forzando a unos trinquetes metálicos a engranarse firmemente en cremalleras dentadas instaladas en las guías del hueco, bloqueando la caída de la cabina en escasos centímetros.
8. En 1854, en la «Exposición de las industrias de todas las naciones» de Nueva York, Otis, hizo una demostración pública de su sistema de seguridad subiendo a una plataforma elevada suspendida solo por cuerdas; mandó a cortarlas y, en medio del griterío del público, demostró que su sistema de freno automático evitaba el desastre. 9. El Crystal Palace de la «Exposición de las industrias de todas las naciones», Nueva York 1853-1854, lugar donde Otis llevó a cabo su célebre demostración.
Para vencer la reticencia comercial de una opinión pública habituada a los trágicos reportes de prensa, Otis llevó a cabo una célebre demostración en la «Exposición de las industrias de todas las naciones» de Nueva York en mayo de 1854. Situado sobre una plataforma elevada a gran altura, ordenó a su ayudante cortar el cable de sujeción con un hacha. Al accionarse el freno de seguridad de inmediato, la plataforma permaneció suspendida ante la asombrada audiencia, consolidando el lema de Otis: «¡Todos a salvo, caballeros, todos a salvo!».
10. John Jallings, Ascensores: un tratado práctico sobre el desarrollo y diseño de ascensores manuales, de correa, de vapor, hidráulicos y eléctricos, el «primer» motor de ascensor de vapor.11. En 1857 se instaló el primer ascensor comercial de pasajeros de la historia en la tienda de moda E.V. Haughwout & Co. en Nueva York.
Desde entonces la evolución del ascensor de pasajeros ha estado indisolublemente asociada a la compañía creada por Otis en 1853. Así, el 23 de marzo de 1857 se instaló el primer ascensor comercial de pasajeros de la historia en la tienda de moda E.V. Haughwout & Co. en Nueva York, un edificio de cinco plantas equipado con un motor de vapor y capaz de desplazarse a una velocidad regulada de 0.20 m/s con cargas de hasta 450 kg.
12. Tras el fallecimiento de Elisha Graves Otis, sus hijos Charles y Norton constituyeron Otis Brothers & Co. En 1867, expandieron la maquinaria a nivel nacional y la reorganizaron como la multinacional Otis Elevator Company en 1898.
Otis continuó patentando innovaciones, y entre ellas se encontraba un motor de vapor con control independiente para ascensores registrada el 15 de enero de 1861, pero falleció tres meses después de difteria a la edad de 49 . Su legado fue continuado por sus hijos Charles y Norton, quienes constituyeron Otis Brothers & Co. En 1867, expandieron la maquinaria a nivel nacional y la reorganizaron como la multinacional Otis Elevator Company en 1898.
13. Félix Léon Edoux (1827-1910). Foto e ilustración del ascensor instalado en la Galería de las Máquinas de la Exposición Universal de París de 1867.14. Félix Léon Edoux (1827-1910). Ilustración de los ascensores hidraúlicos del tercer nivel de la Torre Eiffel.
Cabe señalar que a fines del siglo XIX y principios del XX, diversos fabricantes desarrollaron motores y transmisiones mecánicas para perfeccionar el elevador de vapor antes de su sustitución definitiva por la electricidad hacia la década de 1910. De tal manera, en paralelo al vapor, en 1867 el francés Félix Léon Edoux inventó el ascensor hidráulico de acción directa, instalando un imponente elevador para 80 pasajeros en la Exposición Universal de París de 1878. Edoux diseñó también el sistema hidráulico que conectó el segundo nivel con la cumbre de la Torre Eiffel en 1889, operativo hasta 1983. Aunque los elevadores hidráulicos eran suaves y silenciosos, su elevado coste, la complejidad de las excavaciones cilíndricas y la irrupción del motor eléctrico limitaron su competitividad en estructuras de gran altura en el siglo XX.
15. Ilustración que muestra una sección transversal de los ascensores diseñados por Otis Elevator Company para la Torre Eiffel, inaugurada en la Exposición Universal de París de 1889.
Por otro lado, en 1887 Otis gana el contrato de suministro de los ascensores de los cuatro pilares de la Torre Eiffel (elemento emblemático de la exposición de 1889) que cubrían el primer nivel cuya curvatura constituyó un desafío único.
16. Esquema de funcionamiento y cabinas de un ascensor tipo «Paternoster».
Como nota curiosa vale añadir que, durante las fases de experimentación mecánica a finales del siglo XIX, surgió una variante singular conocida como ascensor «Paternoster». El arquitecto británico Peter Ellis obtuvo una patente en julio de1866 para este sistema cíclico, instalando los primeros ejemplares en las oficinas Oriel Chambers de Liverpool en 1868. El Paternoster consiste en una cadena continua de cabinas abiertas, sin puertas, que ascienden por un lado del hueco y descienden por el otro de forma perpetua a una velocidad lenta de aproximadamente 0.3. Su denominación proviene de la semejanza de la cadena de cabinas giratorias con las cuentas de un rosario católico deslizándose entre los dedos durante el rezo del «Padre Nuestro» en latín.
La llegada de la electricidad impulsó de manera decisiva la velocidad de viaje, la capacidad de carga y la altura máxima de desplazamiento de los ascensores, siendo desarrollado el primer prototipo de ascensor eléctrico en Alemania en 1878 por el ingeniero alemán Werner von Siemens.
17. 1878. Otis presenta un ascensor hidráulico con guayas que aumenta la velocidad a 244 metros por minuto. Muy pronto la madera de la estructura sería sustituida por acero.
Otra innovación importante aparecería en 1887 cuando, ante el peligro que significaba que los pasajeros u operarios debieran cerrar manualmente las puertas del pozo y de la cabina, el inventor afroamericano Alexander Miles patentó un mecanismo automatizado que abría y cerraba ambas puertas simultáneamente cuando el ascensor llegaba al piso. Además, introdujo el sistema de «enclavamiento», que impide físicamente que el ascensor se mueva si las puertas no están cerradas herméticamente.
18. En 1904 la Otis Elevator Company revolucionó la industria al instalar las primeras máquinas de tracción eléctrica sin engranajes.
Aunque los primeros sistemas eléctricos de la década de 1880 utilizaban engranajes reductores lentos, en 1904 la Otis Elevator Company revolucionó la industria al instalar las primeras máquinas de tracción eléctrica sin engranajes. Al acoplar la polea de tracción directamente al eje del motor eléctrico de velocidad variable, y al arrastrar los cables metálicos únicamente por adherencia física en las ranuras de la polea, se eliminó la necesidad de engranajes intermedios. Esto permitió alcanzar velocidades elevadas con alta eficiencia.
Otros hitos importantes protagonizados por Otis los constituyen:
19. De izquierda a derecha: el Singer Building, la Metropilitan Life Tower y el Woolworth Building todos en Nueva York.
El proveer los ascensores del Singer Building (1908, 47 pisos), de la Metropolitan Life Tower (1909, 50 pisos), y del Woolworth Building (1913, 58 pisos), que fueron los edificios más altos del mundo en el momento de su finalización superando al anterior. Todos equipados con ascensores con máquinas de tracción sin engranajes.
El desarrollo entre 1915 y 1920 del sistema de nivelación automática de la cabina de los ascensores mediante el cual el ascensor desacelera gradualmente y se autonivela milimétricamente antes de abrir las puertas. Ello permitió prescindir de los operarios humanos, abriendo paso al ascensor moderno autogestionado por botones, y garantizó la accesibilidad para personas en sillas de ruedas.
20. El Empire State Building, Nueva York.
La instalación en 1931 de los 61 ascensores de pasajeros y 6 montacargas del Empire State Building (102 pisos), el edificio más alto del mundo desde entonces hasta 1970 cuando es superado por la torre norte del World Trade Center, también equipada con ascensores Otis.
La instalación en 1950 del primer sistema AutotronicTM en el edificio Atlantic Refining de 11 pisos en Dallas, primero en el mundo con ascensores de alta velocidad sin operador.
21. Izquierda: Sistema de ascensor convencional eléctrico de poleas y con contrapeso. Centro y derecha: el sistema Gen 2 de Otis.
El lanzamiento a comienzos de este milenio del sistema Gen2, que utiliza bandas planas flexibles reforzadas con acero de larga duración, en lugar de cables de acero convencionales, las cuales reducen notablemente el ruido y las vibraciones. La familia de ascensores Gen 2 se convirtió en la más popular en la historia de Otis vendiendo más de un millón de unidades.
21. El Burj Khalifa en Dubái.
Ser el proveedor de los ascensores del edificio más alto del mundo en la actualidad: el Burj Khalifa en Dubái (828 metros de altura), que cuenta con 57 ascensores y 8 escaleras mecánicas.
23. Edificio Botica Nueva, Maracaibo (1925).
En lo relacionado a nuestro país, lejos de lo que pueda pensarse, el primer edificio en contar con un ascensor de pasajeros fue el Edificio Botica Nueva (también conocido como el edificio de Los Atlantes o Los Sansones), inaugurado el 21 de junio de 1925 en Maracaibo, frente a la icónica Plaza Baralt, proyectado por la oficina de ingeniería Rojas y Poveda. Para la apertura de su nueva y moderna sede de cuatro pisos, la empresa comercial M.A. Belloso & Hermano importó e instaló un sistema que revolucionó la región: dos ascensores eléctricos Otis (uno principal para el público y otro montacargas para las mercancías de la droguería) junto a un elevador manual adicional.
24. Izquierda: Hotel Majestic. Derecha: Ministerio de Educación Nacional (hoy Biblioteca Metropolitana Simón Rodríguez).
A la Botica Nueva le seguiría la colocación del ascensor del Hotel Miramar en Macuto (Alejandro Chataing, 1928), mientras que el primero que se instalaría en Caracas estaría destinado al lujoso Hotel Majestic (Manuel Mujica Millán, 1930), demolido décadas después para dar paso al Centro Simón Bolívar (1949-1954, Cipriano Domínguez), cuyas torres por muchos años fueron las edificaciones de mayor altura de la capital. En el sector público el primer edificio que contó con ascensor fue el Ministerio de Educación Nacional (hoy Biblioteca Metropolitana Simón Rodríguez), construido entre 1935 y 1938 ubicado en la esquina de El Conde, proyecto de los ingenieros Guillermo Salas y Armando Vegas. Vale aclarar que todas las obras señaladas fueron equipadas con ascensores Otis al igual que los edificios altos de la Ciudad Universitaria de Caracas.
Nuestra postal del día de hoy recoge un anuncio publicado por Otis Elevator Company en la revista SVA nº 5, marzo-abril de 1962, en momentos en que la compañía prácticamente monopolizaba el mercado.
Hoy en día a nivel mundial Otis lidera ampliamente la fabricación de ascensores seguida por:
25. Tecnología Schindler PORT. Evolución en la maniobra de preselección de destino.
Schindler Group (Suiza): Fundada en 1874, es el segundo mayor fabricante del mundo y el líder absoluto en movilidad de escaleras mecánicas. Destaca por su alta ingeniería de precisión y fue pionera en introducir los sistemas de control de destino inteligente (su famoso sistema PORT), que agrupa a los pasajeros según su piso de llegada antes de subir a la cabina.
26. El concepto de ascensores sin sala de máquinas (MRL) de KONE.
KONE (Finlandia): Nacida en 1910, es considerada una de las empresas más innovadoras del sector. Revolucionó la industria al inventar el concepto de ascensores sin sala de máquinas (MRL) en los años 90 y diseñó el UltraRope, un cable de fibra de carbono ultraliviano que permite a los ascensores viajar a más de 1.000 metros de altura sin que el peso del cable metálico tradicional colapse el sistema.
27. TK Elevator – TKE. Izquierda: Ascensores TWIN. Derecha: Tres representaciones del sistema de transporte vertical y horizontal MULTI.
TK Elevator – TKE (Alemania): Anteriormente conocida como ThyssenKrupp Elevator (se independizó del grupo siderúrgico alemán en 2020), es famosa por sus avanzadas soluciones de movilidad. Son los creadores del sistema TWIN (dos cabinas independientes operando en el mismo hueco) y del revolucionario prototipo MULTI, el primer ascensor magnético sin cables del mundo capaz de viajar en horizontal y vertical.
A ellas se suman 5 gigantes asiáticos que se han posicionado a la vanguardia tecnológica, rompiendo récords de velocidad y aplicando Inteligencia Artificial: Mitsubishi Electric (Japón), Hitachi (Japón), Hyundai Elevator (Corea del Sur), Fujitec (Japón) y Toshiba Elevator (Japón).
Como aspecto curioso vale la pena añadir que alrededor del 70% de la demanda de nuevos ascensores del mundo se concentra en la región de Asia-Pacífico, principalmente impulsada por la urbanización masiva de China e India.
Considerado de lejos con el sistema de transporte de pasajeros más seguro del mundo, el ascensor es el único transporte que se usa varias veces al día sin necesidad de llevar cinturón de seguridad, casco o pasar por un control de equipaje. Aunque el avión suele llevarse la fama de ser el más seguro en distancias largas, cuando medimos la seguridad por número de trayectos realizados, los ascensores no tienen rival, respaldo que le otorgan las innovaciones realizadas a lo largo del tiempo.
Datos que corroboran lo anteriormente dicho son:
Récord de viajes: Solo en países como Estados Unidos se realizan unos 18.000 millones de viajes en ascensor al año. De esa gigantesca cantidad, la tasa de incidentes graves es de una millonésima de fracción.
La mitad de las víctimas no son pasajeros: En los raros casos en que ocurre un accidente fatal (un promedio de 25 a 30 al año en EE. UU.), casi el 50% de las víctimas son técnicos de mantenimiento o trabajadores que operaban dentro del pozo, no usuarios comunes.
Mucho más seguro que caminar: Según datos de agencias de inspección técnica como DEKRA, sufrir un accidente en un ascensor es extremadamente raro en comparación con otras actividades cotidianas. Por ejemplo, las estadísticas muestran que usar las escaleras fijas de un edificio es hasta 65 veces más peligroso que subir en ascensor. Tropezar y rodar por los escalones causa miles de lesiones graves al año en todo el mundo.
Nota
El presente artículo fue elaborado con el apoyo de Gemini de Google, asistente de inteligencia artificial.
El espejo chileno: un manual de supervivencia cívica para la reconstrucción de Venezuela
Iván González Viso
Un análisis sobre cómo la disciplina urbana, la rigidez normativa y la organización comunitaria de Chile ofrecen una hoja de ruta urgente para un territorio venezolano devastado y marcado por la improvisación constructiva.
Los chilenos suelen decir con orgullo —y una buena dosis de ironía— que ellos no se levantan de la cama por ningún sismo que baje de magnitud 7. Yo pensaba que era arrogancia, pero no lo es; es el resultado de una cultura sísmica arraigada en el tejido social. Tras el durísimo sismo que acabamos de sufrir en Venezuela, mirar hacia el espejo chileno puede resultar útil para todos como un manual de supervivencia urbana y ciudadana. Para un entorno como el venezolano, donde la vulnerabilidad constructiva se mezcla con la falta de preparación cotidiana, Chile nos deja varias lecciones cívicas fundamentales que vale la pena revisar.
La institucionalización de la calma desde la escuela.
En Chile existe el Plan Integral de Seguridad Escolar (PISE), un instrumento de gestión y plan normativo obligatorio para fomentar la cultura de autocuidado, prevención y respuesta a emergencias, heredero de la antigua Operación DEYSE. Desde los tres años de edad, en edad parvularia, un niño chileno sabe exactamente qué hacer cuando la tierra se mueve: no corre, no grita, identifica las zonas de seguridad de su aula y evacúa en un orden ejemplar cuando el movimiento cesa. En Venezuela por el contrario nos han acostumbrado a los simulacros esporádicos y folclóricos de «el día del sismo» sin convertir la preparación en una materia obligatoria y evaluada en los planes de estudio de escuelas y universidades. En este sentido, en Chile la calma no es una reacción emocional azarosa; es un hábito que se entrena, pues la mezcla de ignorancia y el miedo en cualquier contexto solo puede acarrear lo peor.
La inviolabilidad de la norma y el control de los pares.
Chile modificó radicalmente su normativa de construcción tras el terremoto de Chillán en 1939, y la ha ido actualizando tras cada gran evento (como los de 1960 y 2010). Pero la verdadera lección cívica no es el papel de la ley, sino su cumplimiento absoluto. En Chile, la fiscalización de los proyectos es férrea, feroz y la responsabilidad legal de los calculistas y constructoras dura décadas. No se permiten «atajos» materiales ni modificaciones informales en las estructuras sin consecuencias penales severas. El último gran evento sismológico de Chile impactó la legalidad de la industria de la construcción, el reparto de responsabilidades en el sector, e impulso la reingeniería de las exigencias técnicas del Estado. Entre ellas se produjo el fin de la “inmunidad ejecutiva”, donde se ratificó que los dueños, administradores y representantes legales no pueden ahora eludir su responsabilidad individual y penal argumentando desconocimiento técnico de lo que ejecutan sus subcontratistas. Por otro lado, se reconfiguró la responsabilidad del calculista para responder penalmente por salvaguardar la vida humana. Desde el punto de vista estructural, se decretó la incorporación obligatoria de confinamiento de armaduras en los externos de los muros para evitar el pandeo, se normó el traslapo de acero bajo una estricta alternancia espacial, se reclasificaron los suelos con base en mediciones geofísicas obligatorias que condujeron a espectros de diseño más exigentes y se restringió el control del desplazamiento elástico y la asimetría en planta, entre otras normas. A su vez, se mantuvo vigente y se le otorgó más peso a la figura del revisor estructural externo, exigido en todo proyecto.
En nuestro caso, el Estado venezolano ha sido el primer actor en desconocer, menospreciar y dejar de lado el valor del conocimiento profesional y técnico, de la legalidad, las normas y la planificación. A los Colegios de Ingenieros y Arquitectos se les ha minimizado su importancia, peso y autoridad. Han desaparecido los mecanismos de auditoría ciudadana, fiscalización colegiada y gubernamental sobre los permisos de construcción y las remodelaciones comerciales o privadas, como mecanismo para romper con el abuso histórico de demoler paredes estructurales, sumar plantas adicionales no permisadas, anexos ilegales, construir sin responsabilidad profesional o construir casas y edificios en suelos no adecuados.
Redes comunitarias autogestionadas: el condominio como trinchera.
Durante el terremoto grado 8.8 de 2010 en Chile, los servicios básicos colapsaron por días. La energía liberada desplazó el eje de la tierra levemente acortando la duración de los días en una fracción de segundo, y grandes ciudades completas como Concepción se desplazaron 3 metros al oeste. Sin embargo, el saldo total fue de 521 fallecidos y 56 desaparecidos, mayormente por causa del tsunami que ocasionó, no por el colapso de estructuras como tal. En ese evento la respuesta no dependió únicamente del Estado, sino de la organización vecinal. Por ello la organización de las comunidades residenciales no se deja a la “buena voluntad” de los vecinos. Existe un marco legal estricto que trata a cada edificio de departamentos no como un simple grupo de viviendas, sino como una unidad operativa de seguridad, distribuyendo las responsabilidades legales sobre tres actores: la junta de condominio o el comité de administración, el administrador contratado y el personal de conserjería. Por ello los condominios y juntas de vecinos chilenos tienen comités de emergencia asignados de antemano por ley. De esta forma en caso de emergencia estos actores saben quién tiene herramientas, quién es médico o enfermero, dónde están las llaves maestras del agua y el gas, y cómo racionar los recursos de los tanques comunes. En Venezuela las juntas de condominio deben dar un vuelco operativo (ni hablar de los consejos comunales). Cada edificio debe mapear y hacer un censo de forma urgente a su población vulnerable (ancianos, personas con movilidad reducida) y establecer protocolos de comunicación analógica (silbatos, megáfonos) para cuando las redes celulares e internet dejen de funcionar.
El Prevencionista de riesgo y el diseño del plan de emergencia y evacuación.
En Chile existe la figura del Ingeniero de Prevención de Riesgos o el llamado “Prevencionista”. Una especialidad de la ingeniería que actúa para garantizar que, durante emergencias, o durante la construcción de obras civiles se cumplan protocolos de seguridad. Su presencia es obligatoria en toda obra estatal y civil según ciertos parámetros y normas técnicas oficiales. El Prevencionista es el encargado de redactar, actualizar y certificar el plan de emergencia para el inmueble, pues la ley exige de forma obligatoria que todo condominio cuente con un Plan de Emergencia ante Siniestros que cubra específicamente terremotos, incendios y tsunamis en zonas costeras. El documento debe contemplar de manera específica un catastro actualizado de la comunidad, identificando a personas con discapacidad, movilidad reducida, niños, ancianos y personas electrodependientes (cuyo soporte vital dependa de la energía eléctrica). Por otro lado, en la administración del edificio debe existir un archivo físico y digital permanente con los planos detallados del inmueble y con la ubicación exacta de las redes de servicios (gas, agua, electricidad). Exhibido en cada planta debe existir un plano donde se marquen las vías de evacuación y las zonas seguras.
La cadena de mando durante y después del sismo
Cuando ocurre un terremoto de gran magnitud, en Chile los roles operativos están preasignados para evitar el caos. Por cada edificio existe la figura de un administrador externo y un conserje que puede vivir puertas adentro o puertas afuera (es decir asistir al edificio diariamente). Apenas la primera sacudida, los conserjes ya conscientes del protocolo están entrenados para cortar preventivamente las llaves generales de gas del edificio, verificar los tableros eléctricos y abrir los portones vehiculares y peatonales de salida magnética que suelen bloquearse si se corta la luz. Por otro lado, el comité de administración asignado se encarga de revisar visualmente todas las áreas comunes de sus pisos, tocar las puertas de los vecinos de la tercera edad y confirmar que nadie este atrapado o intente usar los ascensores, o que haya sufrido algún accidente al interior del hogar y, en tal caso, reportarlo.
El Edificio Alto Río, en Concepción, Chile, colapsado tras el terremoto de magnitud 8.8, ocurrido en el año 2010.
Los ascensores: certificación, sistema de bloqueo automático y ascensor de seguridad.
Bajo la normativa técnica chilena, la norma sobre ascensores demanda una revisión mensual certificada que esté a la vista de todos los vecinos, dentro de la cabina del ascensor, donde se vea la firma del técnico y la fecha de la última revisión técnica. La empresa de mantenimiento de los equipos debe estar certificada e inscrita en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo. En ningún caso cualquier técnico puede hacerse responsable de reparar el equipo si no está certificado y capacitado, y tiene prueba de ello. En el caso de los edificios construidos más recientemente o actualizados, estos cuentan con sistemas sismorresistentes que incluyen interruptores o sensores sísmicos instalados en la sala de máquinas o en el ducto. Estos dispositivos monitorean continuamente las aceleraciones del terreno en tres ejes. Si el movimiento supera el umbral de seguridad configurado, el ascensor ejecuta un protocolo automático: viaja de inmediato al piso más cercano, abre sus puertas para liberar a los pasajeros y entra en un estado de bloqueo preventivo. Aunque la luz regrese rápido o el edificio parezca intacto visualmente, el equipo queda completamente deshabilitado y no responderá a los llamados de la botonera. A su vez, muchos edificios en altura se han actualizado con ascensores de emergencia con rieles reforzados, zapatas reforzadas, deflectores de cables, sistemas de control manual, conexión independiente a un generador eléctrico, detectores de onda primaria, componentes eléctricos resistentes al agua, pozos con muros resistentes al fuego de hasta dos horas y han sido presurizados. Ellos solo pueden ser operados en caso de emergencia por bomberos o equipos de seguridad. Cabe destacar que un ascensor habilitado para emergencias no busca facilitar la evacuación masiva e improvisada de los residentes, sino servir como una herramienta de penetración vertical segura para que los cuerpos de rescate puedan subir equipos pesados, combatir incendios post-sísmicos y evacuar de forma controlada a personas heridas o con movilidad reducida que se encuentren atrapadas en los niveles superiores.
El mantenimiento preventivo de la infraestructura y el seguro.
Un edificio no resiste un sismo solo por el comportamiento de su gente; necesita que sus sistemas de emergencia respondan. El Comité de Administración del edificio tiene la obligación legal de auditar periódicamente el «hardware» de seguridad: desde los generadores de respaldo que garantizan el funcionamiento de bombas de agua, el funcionamiento de al menos un ascensor de rescate, inspecciones certificadas mensuales de los técnicos de ascensores, prohibición absoluta de obstrucción de vías de escape y áreas comunes con plantas, bicicletas o muebles, y la obligatoriedad de contratación de seguros contra terremotos e incendio del inmueble para las áreas comunes del edificio. En Venezuela, no existe un censo oficial público y actualizado por parte de la Superintendencia de la Actividad Aseguradora (SUDEASEG) que precise el número exacto de inmuebles asegurados frente a la totalidad del inventario constructivo del país. Sin embargo, las estimaciones históricas y los reportes de la Cámara de Aseguradores de Venezuela (CAV) y de las principales firmas de corretaje de seguros dibujan una realidad crítica: se calcula que menos del 5% de los edificios residenciales en Venezuela cuentan con una póliza de seguro vigente con cobertura de terremoto. En el sector de viviendas unifamiliares o construcciones informales, la cifra es prácticamente del 0%. Esta falta de resguardo financiero obliga a que las familias afectadas deban traspasar toda la carga económica de la recuperación, directamente a sus ahorros individuales o a la asistencia (o desasistencia) del Estado.
La democratización de la información técnica.
El chileno en términos generales entiende los términos de ingeniería básicos y la importancia de saber qué hacer frente a un sismo. En la televisión y la prensa escrita (que todavía existe) no se habla con eufemismos; la población sabe distinguir entre un sismo de subducción y uno cortical, entiende qué es el epicentro y asimila los reportes del Centro Sismológico Nacional con madurez. Esto evita las olas de rumores falsos y la histeria colectiva en redes sociales. En otras palabras, hay una población medianamente educada que conoce los términos básicos. Por otro lado, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) monitorea en cada región del país, cualquier actividad relacionada con sismos, monitoreos de volcanes, incendios forestales o estructurales, tormentas y eventos meteorológicos, accidentes en medios de transporte, cortes de energía y deslizamientos. A su vez pone a la disposición un mapa interactivo llamado VISOR Chile Preparado (https://www.senapred.cl/visor-chile-preparado/), que permite que cualquier persona conozca por medio de su ubicación, la exposición frente a tres de las amenazas de mayor connotación que afectan el territorio nacional: Volcánica, Incendios Forestales y Tsunami.
Visor, Chile Preparado.
En Venezuela carecemos de información básica sobre nuestro grado de vulnerabilidad ante todo tipo de desastre. FUNVISIS, las universidades nacionales, las escuelas y los pocos medios de comunicación deben necesariamente liderar una campaña pedagógica masiva y continua. Explicar de forma sencilla qué es el «efecto de sitio» en Los Palos Grandes, por qué la falla de San Sebastián afecta al Litoral o por qué es importante entender la geología del territorio, ayuda a que la ciudadanía exija mejores infraestructuras y entienda el riesgo real del suelo que pisa, transformando el miedo paralizante en prevención activa. El concreto en Chile resiste porque las leyes se cumplen, pero la sociedad chilena sobrevive porque ha aprendido a incorporar el sismo como un habitante más de su territorio. La reconstrucción de nuestro paisaje urbano tras la catástrofe actual no será completa si solo levantamos estructuras; necesitamos, ante todo, refundar nuestra cultura cívica frente al riesgo geológico y repensar el territorio.
Finalmente, la reconstrucción que ahora inicia en el valle de Caracas, en las laderas del Litoral Central y en muchas zonas del país, no puede convertirse en un acto de amnesia colectiva disfrazado de parches y cemento fresco. El verdadero peligro tras la catástrofe no reside únicamente en la magnitud de las ondas producidas por la falla, sino en enfrentar la demolición de nuestras instituciones y dejar de lado la persistencia en tomar atajos para evitar cumplir las normas: la pared estructural demolida clandestinamente para ampliar un local comercial, la ordenanza que claudica ante la especulación inmobiliaria, el alcalde que sucumbe ante la matraca o el simulacro escolar reducido a un mero folclorismo burocrático.
El espejo chileno nos demuestra que la resiliencia no es un milagro de la ingeniería, sino un pacto social indivisible. Allá, el sismo se habita con disciplina; aquí, se padece con sorpresa. Si la respuesta a la tragedia actual se limita a levantar exactamente las mismas masas rígidas sobre los mismos abanicos aluviales, o las mismas zonas inestables ignorando la memoria de la montaña y la fatiga de nuestras plantas libres, solo estaremos construyendo poco a poco la escenografía del próximo desastre.
Nadie cuestiona nuestra destreza técnica para volver a mezclar hormigón, pero es necesario reflexionar sobre nuestra madurez ciudadana y política.
La pregunta que hoy flota sobre el polvo en suspensión del Litoral Central y de Los Palos Grandes es: ¿Podremos refundar una cultura cívica sólida que asuma, de forma honesta, la inevitable fragilidad de nuestro territorio o queremos seguir fingiendo una solidez urbana que el subsuelo desmiente en segundos?
Discípulo de Fernando Chueca, Leopoldo Torres Balbás o Sáenz de Oiza, con quien inicia su carrera como arquitecto, Rafael Moneo ha sido testigo y artífice de la mejor arquitectura de los siglos XX y XXI.
El primer español en ganar el premio Pritzker es un pensador luminoso y con vocación docente, ortodoxo y heterodoxo por igual, osado, sagaz y de una templanza que es pura vibración en tantos de sus trabajos, como el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, la Estación de Atocha, el Kursaal de San Sebastián, la ampliación del Museo del Prado, el edificio de laboratorios de la Universidad de Columbia, el Museo de Arte Moderno y Arquitectura de Estocolmo o la catedral de Los Ángeles.
Esta conversación que mantiene con el periodista y poeta Antonio Lucas ofrece la oportunidad de adentrarse en el universo creativo de un arquitecto necesario para entender la ciudad contemporánea, cuya obra es a la vez una aventura apasionada y una rigurosa antología del pensamiento en la arquitectura.
Este volumen forma parte del Archivo de Creadores, una serie que recoge el testimonio de los grandes nombres de la cultura española en primera persona. Un proyecto que nace de una larga conversación filmada con cada autor, que se condensa en una serie documental y que completa su recorrido en forma de libro. Artistas, cineastas, escritores, actores, arquitectos, cocineros o filósofos hablan de sus experiencias vitales, sus procesos creativos y su visión del mundo. Un proyecto ideado para conservar y transmitir el legado de las personas más valiosas de nuestro tiempo.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.