1927•Los señores J. Da Costa Gómez (presidente de la empresa), A. Otamendi, H. Von Jess, R. Alegretti y O. Gerst (directores) y el técnico y gerente Larson inauguran e inician la producción de cerveza pilsen marca «Marakaibo» en la Planta de la C.A. Cervecería de Maracaibo.
La nueva empresa fue construida y equipada con una inversión de Bs. 14.000.000 y da trabajo a 200 empleados. (Tomado de la Revista Élite, abril 1927).
1928• En el año 1924, el Gobernador del Distrito Federal se dirige al Concejo Municipal de Caracas, informándole sobre las inversiones que se realizaban en el ensanchamiento de la avenida Sucre, “la cual enlaza entre sí los importantes caseríos de Las Tinajitas, Agua Salud, Agua Salada y Catia”. Esta mejora vial trajo como consecuencia la urbanización de grandes extensiones de uso agrícola al oeste del Centro de Caracas (Pro-Patria, Urdaneta, Francisco de Miranda y Ciudad Tablita). Una de estas nuevas urbanizaciones es la llamada «Nueva Caracas», para cuya creación en 1928 se comienza a urbanizar una gran extensión de terreno y el embaulamiento de una parte de la Quebrada Caroata, cuyos afluentes eran las quebradas Agua Salud, Agua Salada y El Polvorín, entre otras. Se hace el trazado vial en retícula, dándole a las calles que se desarrollan en sentido norte-sur nombres de repúblicas del continente (Perú, Brasil, Argentina, Colombia, México, Chile, Bolivia, Ecuador), y a la avenida central (flanqueada por las de Argentina al oeste y Colombia al este), el de Madre Patria (España). El Banco Obrero (BO), repitiendo la exitosa experiencia alcanzada en San Agustín del Sur, en donde estaba construyendo 200 viviendas; en Agua Salud, 95 viviendas construidas por contrato por los Hermanos Mancera; 60 en Los Jardines del Valle, levantadas por los ingenieros C. Aza Sánchez y R. Valery Pinaud; deciden construir 38 viviendas en la urbanización Nueva Caracas, en Catia, también contratadas a los Hermanos Mancera y vendidas por Bs. 10.980 cada una. Estas últimas se hacen continuas, sin retiros laterales ni de frente. Además sólo podían alcanzar un solo piso adicional, ya que el suelo era arenoso, inestable y con niveles freáticos altos. A poca distancia de la nueva urbanización concebida para los trabajadores estaba la ya famosa y concurrida «Laguna de Catia», lugar de esparcimiento de algunos caraqueños. La Laguna de Catia data de 1557. Tuvo un área de 487.000 m2 (de acuerdo a datos emanados del MOP) en 1916, reduciéndose a 34.000 m2 en 1934 (de acuerdo al Plano de Caracas y sus alrededores, elaborado por Eduardo Rohl en ese año).
1936•El ingeniero-arquitecto Gustavo Wallis Legórburu (1897-1979) concluye para el Ministerio de Obras Públicas (MOP) la construcción de la cárcel pública de Caracas llamada «El Obispo», ubicada en la parte alta del Barrio El Guarataro, Parroquia San Juan, cercana al sitio en donde estuvo la residencia de Mariano Martí, Obispo de la capital.
La temible cárcel, de paredes amuralladas y planta pentagonal, estuvo abierta hasta 1959 cuando fue demolida. Hoy en su lugar existe un jardín de infancia.
1900• Producto de una crecida del Rio Guaire, que a su entrada a Caracas regaba los cañaverales y los campos de hortalizas y flores de Caricuao, La Vega y Montalbán, se formó con las limpias aguas represadas, la Laguna El Paraíso, en el espacio en el que luego se construirían las Plazas Madariaga y República.
Esta laguna contaba con una islita en el medio, con una pequeña torre simulando un faro, donde se ubicaban los bares, quioscos y merenderos. Como atracción se incluía música y el espectáculo era el de sus botes para pasear.
El pasaje para llegar allí y el alquiler de los trajes de baño costaban medio real.
Libros para aprender, construir y soñar con madera
Tomado de Plataforma arquitectura
22 de febrero de 2018
Las vacaciones en general pueden ser una excelente oportunidad para buscar una nueva lectura o renovar algún espacio de la casa y por eso, presentamos una variada selección de libros que pueden servir de inspiración para explorar y conocer más sobre la madera. Arquitectura, juegos y novelas forman parte de esta selección orientada a niños y adultos, donde la madera es la temática principal. Todos pueden ser, además, adquiridos por Internet.
Construir y crear
Para todos aquellos que andan en busca de alguna guía para construir objetos pero no tienen experiencia, El tallador de madera urbano (Max Bainbridge, editorial Acanto, 2017) se presenta como una guía explicativa que puede servir para expertos y novatos, sobre cómo fabricar cucharas, espátulas, tablas y cuencos. Cada uno viene con un paso a paso, acompañado de imágenes y consejos sobre qué madera, herramientas o técnicas usar.
Por otro lado, y considerando los beneficios que trae la madera a los juguetes de niños -como su resistencia, aporte al desarrollo de la motricidad y durabilidad- el libro Juegos y juguetes de madera -1 y 2- (Willi Brokbals, editorial Albatros, 2008 y 2009) puede ser una buena alternativa para quienes quieran fabricar objetos para los más pequeños, para comercializar o regalar.
Aprender
Para los que quieran conocer un poco más de este material sustentable, la Guía esencial de la madera (Claudia Martínez, editorial Ilus Books, 2013) presenta una amplia selección de más de 100 especies, mostrando su utilidad, propiedades, disponibilidad y funcionamiento para el desarrollo de productos y construcciones.
Y aprender sobre madera no es solo conocer las especies que la producen, sino también las diversas obras arquitectónicas que han sido posibles gracias a la utilización de este material. Por eso, quienes estén interesados en dar una mirada a la construcción pueden consultar Arquitectura con madera (AA. VV., Loft Publications, 2016), un libro que recopila casas prefabricadas, cabañas, refugios, guarderías y cafés, todos ejemplos de distintas partes del mundo mostrados con imágenes en gran formato.
En esa misma línea también es posible encontrar Arquitectura de Madera. Historia Universal (Will Pryce, editorial Blume, 2016), título que recorre a través del tiempo la utilización de la madera en importantes edificios, con el fin de rescatar del anonimato las cualidades únicas que tiene la madera a la hora de desarrollar estructuras.
Inspiración
Finalmente, quienes buscan una lectura amena y a la vez profunda pueden probar con El libro de la madera. Una vida en los bosques (editorial Alfaguara), un ensayo del escritor noruego Lars Mytting que ha sido éxito de ventas a nivel mundial y que ganó el British Book Industry Award al Mejor Libro de No Ficción del 2016. Este título narra enseñanzas, anécdotas y emocionantes historias de vida de expertos y aficionados, mostrando cómo el ser humano, desde la invención del fuego, se viene relacionando profundamente con este material.
El “Plano de Caracas Monumental” elaborado por Ramón Sosa B., patrocinado por el Departamento de Publicidad del Club de Turismo Venezolano e impreso en la Litografía del Comercio (Caracas), podría considerarse como una versión en axonometría de la “restitución fotográfica con estereoplanígrafo y aerocartógrafo” realizada por la Cartografía Nacional a escala 1: 5.000 (1936), el cual se asemeja a un acercamiento al “Plano de Caracas y sus alrededores” dibujado por Eduardo Röhl en 1934 a escala 1:30.000.
Anterior a toda la planimetría proveniente del “Plan Monumental de Caracas” (1939), mejor conocido como Plan Rotival, este “Plano de Caracas Monumental” ofrece la que tal vez sea la primera graficación tridimensional de la ciudad realizada con fines eminentemente turísticos buscándose con ello promover una actividad que durante el período gomecista ya había empezado a ser impulsada a través de la construcción de importantes instalaciones hoteleras fuera de la capital. Así, incorpora, a diferencia de sus inmediatos predecesores (nos referimos al plano de Röhl y al de Cartografía), como parte de su diagramación, información de valor comercial, interés ciudadano y arquitectónico muy afín a la aparecida en los 7 planos realizados por Ricardo Razetti entre 1897 y 1929.
Sería bueno recordar como parte del contexto en que aparece el “Plano…” que recién fallecido Juan Vicente Gómez (1935), gracias a la política de créditos que impulsó el gobierno de Eleazar López Contreras, en Caracas surgen una serie de pequeños hoteles y pensiones que acompañarán a los que ya destacaban por su tamaño. Anteriormente (1932) se habían regularizado los vuelos comerciales en Venezuela razón por la cual en los años 1935 y 1936, comenzaron las actividades recreativas y de esparcimiento organizadas por agentes de viajes siendo pionera en el ramo “Boulton Club de Venezuela”, hasta que finalmente, en 1938, se promulga la primera Ley de Turismo dándole impulso a la promoción y capacitación turística nacional.
El “Plano…” abarca la trama colonial original (con toda la nomenclatura de sus esquinas) y parte de los urbanismos que comenzaron a rodearla mostrando en volumetría algunas de sus edificaciones más notables. Hacia el este, siguiendo la ruta de la avenida Los Caobos o más al norte la del Ferrocarril Central, está cortado un poco más allá de lo que hoy sería la Plaza Venezuela y el comienzo de Sabana Grande, asomando al noreste la “Urbanización Bigott” (zona norte de Los Caobos donde se localizaba la conocida cigarrera), contenida entre las quebradas Canoas y Maripérez y, al sureste (pasando el rio Guaire), parte de los terrenos de la hacienda Ibarra, donde posteriormente se edificará la Ciudad Universitaria.
Al norte, entre las quebradas Anauco y Catuche, se aprecia el Hospital Vargas y el Seminario (aledaño al Cementerio de los Hijos de Dios) y, más al noroeste, el trazado de La Pastora, detectándose entre las quebradas de Agua Salud y Agua Salada lo que se denomina como “Barrio Obrero” grupo de viviendas de interés social que el Banco Obrero construyó en El Manicomio conocido inicialmente como “Villa Amelia” y posteriormente como “Lídice”. Hacia el oeste, siguiendo el trazado de la avenida Sucre, la información se corta sin presentarnos Catia en toda su dimensión y mucho menos el desarrollo de “La Nueva Caracas” tan marcado en el plano del 29 de Razetti. De esta importante zona sólo se alcanza a apreciar el volumen del Cuartel Urdaneta y el sector Los Flores.
Hacia el sur, luego de pasar el Guaire por el puente Sucre, aparece el desarrollo ejecutado por el Banco Obrero para San Agustín del Sur y, atravesando El Peaje, lo que se conoció durante mucho tiempo como “El Rincón” del Valle con el Cementerio General del Sur como remate y un incipiente trazado del sector que lo antecede. También se muestran los sembradíos de lo que sería posteriormente la urbanización Las Acacias y la avenida El Valle que conecta con este sector en las afueras de la ciudad. Al suroeste aparece El Paraíso en pleno con su trama de calles y, como prolongación de la avenida San Martín, la avenida Antímano que conduce hacia esa otra población foránea.
Las leyendas incorporadas al plano informan sobre la localización de los siguientes usos, edificaciones o elementos de valor urbano agrupados en cuatro bloques:
1) Edificios públicos (17); Jefaturas civiles (4 jefaturas y 2 cuarteles); Museos (4); Bancos (3); Iglesias y capillas (22); Colegios y escuelas (10); Dancings (2); Espectáculos públicos (6 teatros y 1 cine); Circos (4); Parques y plazas (22); Puentes (23); Estadiums (3); Clubs (3); Urbanizaciones (3); Monumentos (3).
2) Pasajes (2); Gasolina (estaciones) (6); Panaderías (3), Lotería (1) y Compañías de Seguros (1); Hoteles (3); Clínicas y Hospitales (11); Boticas y Farmacias (3).
3) Comercio e Industrias (37).
4) Estaciones Férreas (5), Cuarteles (4) y Necrópolis (2). Llama la atención que siendo un plano elaborado con fines turísticos se registre únicamente la presencia de tres hoteles: el Royal (de Veroes a Ibarras), el Madrid (en la esquina de La Torre) y el Majestic (frente al teatro Municipal), claro síntoma de la escasa oferta de ese tipo de instalaciones que para entonces ofrecía la ciudad.
Valga comentar a modo de cierre que este “Plano de Caracas Monumental” por la carga figurativa y algo ingenua que lo acompaña, dista mucho del valor y precisión que poseen los elaborados por Razetti y por Röhl, sólo por citar a sus inmediatos predecesores. Sin embargo, posee el atributo de mostrarle al público en general una ciudad menos abstracta y más próxima a lo que en realidad se imagina que pueda ser. Para ello recurre a la ilustración a fin de complementar la información y representar el omnipresente paisaje de la ciudad así como parques, plazas y áreas verdes y de sembradíos. También se evidencia cómo Ramón Sosa debió alterar el ancho de las calles para poder dibujar en proyección axonométrica los edificios al interior de las manzanas, lo cual denota un esfuerzo notable de levantamiento (con el acompañamiento quizás de un copioso registro fotográfico) para poder dibujar cada uno de las piezas allí presentes, convirtiéndose en un caso único hasta esa fecha. El plano, en otras palabras, buscaba (como su nombre lo indica) ilustrar la ciudad monumental más que ser una cartografía precisa y exacta en términos de su confección. En síntesis, más allá de su rol testimonial y la copiosa información que contiene, el “Plano de Caracas Monumental” debe ser considerado como una anécdota curiosa y valiosa dentro del desarrollo de la saga que ha buscado representar la ciudad iniciada en 1578.
IGV
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.