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VALE LA PENA LEER

Libros

La modernidad «otra»

Wilson, Frampton, Linazasoro

Luis Fernández-Galiano

22/04/2022

Tomado de arquitecturaviva.com

La aparición simultánea en 2021 de sendas traducciones de Colin St John Wilson y Kenneth Frampton sobre modernidades disidentes anima a revisar los cánones arquitectónicos del siglo pasado, y el libro de la misma fecha de José Ignacio Linazasoro lleva la revisión un paso más allá, proponiéndose como una genuina ‘respuesta antimoderna’. La obra de Wilson, The Other Tradition of Modern Architecture: The Uncompleted Project, se publicó originalmente en 1995, y la versión castellana añade a la edición de 2007 un prólogo y un epílogo que ponen en contexto el vibrante alegato del arquitecto británico; el libro de Frampton, por su parte, vio la luz inicialmente en italiano en 2015 como L’altro Movimento Moderno, y la versión inglesa aparecida ahora añade un subtítulo (‘Architecture, 1920-1970’) que acota el ámbito temporal de los 18 ensayos sobre figuras menos reconocidas que ha redactado el eminente historiador. Ambos volúmenes se proponen rescatar ‘la otra modernidad’, pero lo hacen desde presupuestos diferentes, porque si el de Wilson es un texto de combate, dedicado a ‘los miembros de la resistencia’ y centrado en esclarecer ‘lo que salió mal’ desde los primeros compases del Movimiento Moderno, el de Frampton es un compendio informativo y analítico que presenta a cada una de las figuras elegidas con una síntesis biográfica y el comentario de un edificio representativo. Por su parte, la obra actual de Linazasoro, La arquitectura del contexto, se presenta como una genuina enmienda a la totalidad; su conjunto de textos recorre de forma impresionista la arquitectura del siglo XX glosando obras y autores que juzga críticos con la modernidad, pero su nómina de personajes no es al cabo tan diferente de la que resulta de la lectura de los británicos.

Un manifiesto airado

La trayectoria de ‘Sandy’ Wilson (1922-2007) es inseparable de su dedicación durante tres décadas al colosal y malhadado proyecto de la nueva Biblioteca Británica —descrita por él como «mi guerra de los Treinta Años»—, pero es posible que sea recordado bajo una luz más amable por este libro desafiante y polémico, publicado unos años después de jubilarse de su cátedra en la Universidad de Cambridge, y que constituye un genuino testamento intelectual. A su juicio, la modernidad descarriló en 1928, cuando Le Corbusier y Sigfried Giedeon impusieron su dictadura ideológica y formal en la primera reunión de los CIAM en La Sarraz. «La ‘Mano abierta’ —escribe— siempre estaba lista para convertirse en un puño cerrado». El pionero de la ‘resistencia’ sería entonces Hugo Häring, pero a la larga su miembro más destacado sería Alvar Aalto, cuyo discurso en el RIBA en 1957 abrió los ojos a Wilson acerca del extravío sufrido por una modernidad que no cumplía su promesa. Estos dos maestros son referencias esenciales del libro, conjuntamente con Hans Scharoun y Eileen Gray, además de Erik Gunnar Asplund, Sigurd Lewerentz, Ernst May o Jan Duiker, al igual que su contemporáneo Giancarlo de Carlo, y varios de ellos se enfrentan polémicamente a Mies van der Rohe, Walter Gropius, Arne Jacobsen o Le Corbusier en las comparaciones de proyectos de ayuntamiento, galería de arte, residencia de estudiantes y casa que cierran el volumen: unos estudios de casos en los que la modernidad ortodoxa sale malparada, y donde ejemplos como la E-1027 de Gray sirven para evitar la asociación de esta otra tradición con el expresionismo o el organicismo.

Historia expandida

Algunos de estos arquitectos —Gray, Lewerentz o Duiker— figuran igualmente en la selección de Frampton, guiada también por la reflexión del filósofo Jürgen Habermas sobre la modernidad como un proyecto inacabado, pero donde los criterios esenciales han sido «la relativa marginalidad de cada protagonista» y «el grado en que ha contribuido a producir una nueva tipología». Desde luego, la marginalidad de personajes como Rudolf Schindler, Erich Mendelsohn, Arne Jacobsen o Richard Neutra es solo relativa, y es más sencillo hallarla en arquitectos como el belga Louis Herman De Koninck, el británico Evan Owen Williams, el checo de origen austriaco Jaromír Krejcar —cuyo pabellón en París de 1937 se reproduce en cubierta—, el danés Vilhelm Lauritzen o los suizos Werner Moser y Max Ernst Haefeli, pero todos ellos realizaron aportaciones de singular importancia, y la documentación que el volumen reúne ayudará a perfilar su presencia en las historias del siglo. Frampton sitúa el origen de la ‘otra’ modernidad, opuesta al funcionalismo doctrinario de entreguerras, en el coloquio de Darmstadt en 1951, donde se presentaron una escuela proyectada por Scharoun para esa ciudad y la mítica tesis de Martin Heidegger Bauen Wohnen Denken. La idea de una modernidad alternativa volvería a proponerse en otros términos en la Bienal veneciana de 1980 bajo la rúbrica ‘La presencia del pasado’, una posmodernidad populista contestada en 1982 por la exposición en Múnich ‘Die andere Tradition’ —inaugurada con un discurso de Habermas donde reiteraba su convicción sobre la naturaleza inacabada de la modernidad—, y en 1985 por la muestra ‘Die andere Moderne’, dedicada a la obra del suizo Otto Rudolf Salvisberg, antecedentes ambas del libro de Wilson en 1995 y el de Frampton en 2015, que por cierto se cierra con Alejandro de la Sota, cuya presencia tardía se asocia al atraso de la modernización española por el impacto de la Guerra Civil. En su introducción, el historiador lamenta la ausencia de suizos alemanes como el mencionado Salvisberg o el excéntrico Karl Egender; escandinavos como el noruego Arne Korsmo y el finlandés Erik Bryggmann; griegos como Patroklos Karantinòs, Dimitris Pikionis, Aris Konstantinidis o Takis Zenetos; e italianos como Luigi Moretti, Eugenio Montuori o Annibale Vitellozzi. Si a esta relación añadimos tres o cuatro figuras españolas, Kenneth Frampton —en plena forma y jubilado hace un año de la Universidad de Columbia al cumplir 90— tiene ahí material para un nuevo y formidable volumen.

Referencias personales

El profesor y arquitecto donostiarra, por último, extiende las ideas formuladas en su libro de 2013, La memoria del orden, con una multitud de ejemplos y referencias cuya selección atiende a los criterios expuestos por Antoine Compagnon en Les antimodernes, de Joseph de Maistre à Roland Barthes, una celebrada obra publicada en 2005 por el crítico literario donde los así descritos se definen como disidentes de la modernidad, pero ajenos al tradicionalismo que preconiza el retorno al pasado. Entre los antimodernos de Linazasoro está inevitablemente Heinrich Tessenow, pero también los ya citados Asplund, Aalto, Pikionis o Lewerentz, además de sus admirados Has van der Laan, Rudolf Schwarz y Hans Döllgast, con su devoción italiana ilustrada por BBPR, Gardella, Moretti, Michelucci y, en una época más próxima a la nuestra, Francesco Venezia o la Tendenza de Rossi y Grassi, mientras los españoles están representados por Zuazo, Sota, García de Paredes, Moneo, Navarro Baldeweg o Peña Ganchegui. La unión de estos puntos traza una cartografía arquitectónica que es también un retrato del autor, cuya obra construida se recorre en el último capítulo como materialización de esas influencias artísticas e intelectuales, defendiendo al cabo lugares y construcciones como palimpsestos donde se superponen diferentes estratos de la memoria colectiva, y el valor de la historia como sustancia nutricia del presente: un propósito crítico que anima igualmente las obras de Sandy Wilson y de Kenneth Frampton, estableciendo una conversación muda y elocuente entre los tres volúmenes.

La otra tradición de la arquitectura moderna

El proyecto inacabado

Autor: Colin St John Wilson

Año: 2021

Editorial: Reverté

The Other Modern Movement

Architecture, 1920-1970

Autor: Kenneth Frampton

Año: 2022

Editorial: Yale University Press

La arquitectura del contexto

Una respuesta antimoderna

Autor: José Ignacio Linazasoro

Año: 2021

Editorial: Ediciones Asimétricas

ACA

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Libros

La fractura metabólica

Anthropocene or Capitalocene?

Luis Fernández-Galiano

01/09/2021

Tomado de arquitecturaviva.com

El estadounidense Jason W. Moore y el sueco Andreas Malm forman parte de la que ellos denominan ‘academia radical’, un conjunto de profesores de filiación marxista que enseñan a los dos lados del Atlántico. Los libros de ambos publicados recientemente en castellano —El capitalismo en la trama de la vida y Capital fósil— aparecieron con un año de diferencia, 2015 y 2016, en la editorial anglosajona Verso, y presentan análisis complementarios (y ocasionalmente contrapuestos) de la crisis ambiental contemporánea: Moore ofrece una amplia perspectiva, influida por la longue durée de Braudel, del desarrollo capitalista desde la Peste Negra del siglo XIV, y propone sustituir la economía-mundo de la Escuela de los Annales por una ecología-mundo; por su parte, Malm explora de forma minuciosa el auge del vapor y el carbón en el Mánchester del siglo XIX, y establece el vínculo histórico entre el capitalismo industrial, los combustibles fósiles y el cambio climático.

Ambos autores coinciden en reclamar un cambio de modelo político, económico y social para enfrentarnos a las crisis convergentes de nuestro tiempo; ambos se muestran partidarios de abandonar el término Antropoceno —que responsabiliza indebidamente al conjunto de la humanidad, y que fue acuñado por el mismo Paul Crutzen que defiende controlar el calentamiento global mediante la geoingeniería—, y sustituirlo por Capitaloceno; y ambos se muestran deudores del concepto de ‘fractura metabólica’ —la ruptura del equilibrio entre naturaleza y sociedad—, propuesto hace dos décadas por John Bellamy Foster para reconciliar los escritos de Marx con la crisis ecológica. Pero si Malm defiende la fertilidad teórica de esa fractura, Moore critica que naturaleza y sociedad se presenten como realidades autónomas; y si Malm sitúa en la máquina de vapor el origen de la brecha metabólica, Moore argumenta que el comienzo de nuestra era histórica debe más bien localizarse en el ‘el capitalismo vasto pero débil’ del largo siglo XVI.

La obra de Malm, que fue su tesis doctoral, es un trabajo sólidamente documentado que investiga la Revolución Industrial británica como un archivo de enseñanzas que pueden ser útiles para pilotar la transición de la actual economía fósil a otra de energías renovables, y pone énfasis en la naturaleza gradual de la transformación, el impulso que otorgaron los precios y la exigencia de nueva tecnología: tres rasgos que le llevan a aconsejar evitar la dependencia de iniciativas comunales, porque el modelo a seguir es más bien el de «capitalistas desarrollando tecnologías a precios bajos», lo que no le impide demandar una planificación colectiva de la transición, al ser ahora limitado el tiempo disponible. Elogiado por Naomi Klein, este libro compacto concluye reclamando «hacer frente al protagonismo del fuego» y «una vuelta inmediata al flujo», que exige con la urgencia de quien se sabe al borde del precipicio.

El volumen de Moore, más ambicioso en sus planteamientos teóricos —con la voluntad de extender los análisis de Wallerstein y Arrighi, así como incorporar las aportaciones de Bruno Latour— es sin embargo más alambicado en su lenguaje y más abstruso en su argumentación, pese a lo cual merece destacarse su catálogo de las transformaciones efectuadas por el capitalismo entre 1450 y la Revolución Industrial —porque «el capitalismo en 1800 no era Atenea, que salió al mundo, totalmente crecida y armada, de la cabeza del carbonífero Zeus»—, o el relato del final de ‘los Cuatro Baratos’ (alimentos, fuerza de trabajo, energía y materias primas) en que se ha basado la prosperidad reciente. Tanto Moore como Malm se preguntan sobre la verosimilitud de una revolución tecnológica que nos saque del actual marasmo, y no otra cosa conjetura The Economist, que cree advertir señales en el panorama de la ciencia aplicada que apuntan hacia «una nueva era de innovación» en los años veinte de este siglo XXI, acaso otra vez locos o felices. Pero ‘The roaring 20s?’ se escribe en su portada con signo de interrogación.

Capital fósil

El auge del vapor y las raíces del calentamiento global

Autor: Andreas Malm

Editorial: Capitán Swing

Año: 2020

El capitalismo en la trama de la vida

Ecología y acumulación del capital

Autor: Jason W. Moore

Editorial: Traficantes de sueños

Año 2020

ACA

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La reutilización adaptativa como estrategia para el desarrollo urbano sostenible

Por Andreea Cutieru

Elbphilharmonie Hamburg, Hamburgo, Alemania, de Herzog & de Meuron.

Traducido por Piedad Rojas

28 de octubre 2021

Tomado de Plataforma Arquitectura

«Las nuevas ideas deben utilizar edificios antiguos«, dijo Jane Jacobs en su libro seminal La muerte y la vida de las grandes ciudades estadounidenses, defendiendo la reutilización de los edificios existentes como un medio para catalizar un cambio positivo y fomentar entornos urbanos diversos.

Insertar nuevas actividades dentro de un marco existente se está convirtiendo cada vez más en un aspecto definitorio de la arquitectura contemporánea, a medida que la necesidad de alternativas sostenibles para construir de nuevo se vuelve más urgente. Desde una perspectiva urbana, la reutilización adaptativa es una estrategia valiosa para revitalizar las ciudades postindustriales, crear densidad y mitigar la expansión urbana, o ayudar a las ciudades que se encogen a redefinir su tejido urbano.

Coal Drops Yard, Londres, por Heatherwick Studio.

En algún momento de la historia reciente, la idea de prescindibilidad arquitectónica se ha vuelto aceptable, lo cual ha derivado en estructuras de una sola generación. La vida útil promedio de los edificios en el mundo desarrollado ha disminuido a 70 años -incluso ha bajado a 30 años en lugares como Japón- donde existe una expectativa inherente de obsolescencia, que debe cuestionarse por razones ambientales.

Esperando para el año 2050 que más de 2.500 millones de personas vivan en áreas urbanas debido a las preocupaciones climáticas y los niveles insostenibles de consumo de recursos, las ciudades deben encontrar estrategias para aprovechar al máximo la infraestructura y los edificios existentes.

En los últimos años, la reutilización adaptativa se convirtió en una práctica común, con firmas establecidas como MVRDV, Herzog y De Meuron o Heatherwck Studio defendiendo la estrategia a través de varios proyectos. En este sentido, el ex presidente de AIA Carl Elefante estima que en las próximas décadas, los proyectos de reutilización adaptativa serán dos veces más numerosos que las nuevas construcciones.

Densidad urbana e intensidad social 

Transformación de oficinas e instalaciones de impresión en urbanizaciones de uso mixto. Kiel Höfe, Kiel, Alemania, concurso ganado por el grupo EFFEKT.

En una entrevista, Winy Maas argumentó la necesidad de la reutilización adaptativa diciendo que «por muchas razones ecológicas — uso de tierra y energía, infraestructura disponible — es mejor tener ambientes más intensos que continuar la expansión de los suburbios. Si se desea intensificar las ciudades existentes, se debe lidiar con el [entorno] construido existente». El stock de construcción es un recurso para el crecimiento y, con la introducción de nuevos elementos, los sitios en desuso pueden convertirse en un punto de intensidad social.

Canal en Wijnegem, Amberes, Bélgica, por Stéphane Beel Architects.

En este sentido, el diseño de Heuvelkwartier de MVRDV transforma el sitio de un centro comercial obsoleto en Eindhoven en un atractivo barrio cultural al transformar y expandir los edificios existentes. Del mismo modo, EFFEKT ganó recientemente un concurso para convertir un bloque urbano ocupado por una oficina editorial y una imprenta desmanteladas en Kiel, Alemania. El proyecto está destinado a impulsar la revitalización del centro de la ciudad y dar forma a un nuevo destino cultural mediante la infusión de nuevos programas dentro de las estructuras existentes y la ampliación de la masa construida. En ambos casos, aún por construir, la reutilización adaptativa a escala de manzana es la premisa para la regeneración urbana.

Modernización en paisajes postindustriales

Zeche Zollverein, Essen, Alemania.

Originalmente construidos en las afueras de las ciudades, muchos complejos industriales han sido engullidos por el extenso entorno urbano. Estos terrenos abandonados y su arquitectura orientada a las máquinas representan una oportunidad importante para que las ciudades crezcan hacia adentro, construyendo sobre los cimientos de un marco robusto pero flexible, cuya gran escala e identidad establecida constituyen argumentos para la reutilización adaptativa.

La transformación de las áreas industriales cobró impulso en la década de 1970 con la conversión de distritos como el SoHo en Nueva York y se volvió cada vez más importante en la década de 1990, especialmente en Europa occidental, impulsada por la transición de una sociedad industrial a una sociedad de la información.

Edificio KB dentro del parque industrial Kleefse Ward, Arnhem, Países Bajos, rediseñado por HofmanDujardin + Schipper Bosch.

La reutilización adaptativa de sitios industriales adquiere una variedad de formas, con una amplia gama de programas, escalas e intensidades, como lo demuestra la remodelación orientada hacia la cultura y el turismo del sitio del patrimonio de la UNESCO del Complejo Industrial de la Mina de Carbón de Zollverein en Alemania, la transformación del parque industrial Kleefse Ward en los Países Bajos en un campus tecnológico o la remodelación de LXFactory en Lisboa en un distrito comercial.

La escala de la inversión y el esfuerzo también varía. En el caso de la fábrica de acero Sulzerareal en Suiza, los grandes planes de remodelación fueron reemplazados por la reocupación orgánica del complejo por pequeñas empresas. El sitio se incorporó al tejido urbano rediseñando las áreas intersticiales en espacios públicos.

Reestructurar el tejido urbano de las ciudades que se reducen

El fenómeno de la reducción de la ciudad es un proceso de declive urbano con causas complejas que van desde la desindustrialización, la migración interna hasta el declive de la población. Las estrategias para abordar la contracción urbana generalmente toman dos direcciones distintas: adoptar la desurbanización a través de métodos como la reducción de tamaño inteligente o la reinvención de la ciudad bajo nuevas premisas, las cuales implican la reutilización adaptativa.

El dimensionamiento correcto a veces puede implicar la demolición, pero en casos más sostenibles, la estrategia capitaliza los activos pasados por alto en la ciudad y asigna nuevos usos urbanos a los sitios vacíos, estabilizando así los vecindarios mediante la curación de una pieza programáticamente diversa del tejido urbano.

Detroit, Michigan, Estados Unidos.

Con la reutilización adaptativa convirtiéndose en un elemento básico de la arquitectura contemporánea, el tema necesita una mayor exploración en varios niveles, desde la perspectiva de la planificación urbana hasta la metodología de diseño y los aspectos técnicos relacionados con las estructuras obsoletas. A nivel urbano, el fenómeno brinda una oportunidad para reinventar el entorno construido a través de un proceso de estratificación y curación, lo que lleva a ciudades más diversas y arquitectónicamente ricas.

ACA