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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 103

La Urbanización Los Canales, localizada próxima (5 Kms) a la población de Río Chico en la zona de Barlovento, cuya promoción se inicia (tal y como lo muestra nuestra postal del día de hoy) en 1957 y cuya planificación urbanística estuvo a cargo de los arquitectos Julián Ferris y Carlos Dupuy, se trata de otra iniciativa que buscaba ofrecerse como alternativa a la necesaria expansión que requería Caracas en lo referente a espacios recreativos y que ya se había materializado en algunas de las urbanizaciones de playa (Los Corales, Caribe, Longa España, Camurí Grande) y de montaña (El Junko, Los Anaucos) e importantes clubes privados (Playa Grande, Tanaguarena, Puerto Azul, Playa Azul) ubicados en sus cercanías.

Considerada la playa como la recreación favorita de los citadinos, sus promotores ofrecen Los Canales como oportunidad para invertir a menor costo de lo que podría hacerse en el Litoral Central, el cual, tras la apertura de la autopista Caracas-La Guaira ya se había comenzado a saturar y no ofrecía la tranquilidad que busca el habitante urbano. La oferta se apoya, además, en la posibilidad de recortar el tiempo para acceder a la urbanización, medida en tres horas y 150 Kms de carretera, a la mitad gracias a la construcción de un nueva vía, equiparándose así al recorrido demandado para llegar a algunas zonas de la costa más próxima a la capital.

1. Canales y manglares
2. Salida al mar

La descripción del proyecto presentado por Ferris y Dupuy, desplegado en la revista Integral nº 10-11 (1958), apunta la importancia que tiene el que se estén construyendo simultáneamente en la zona otros dos desarrollos: la Ciudad-Balneario Higuerote y la urbanización balneario Barlovento. Colindando con ésta última en su extremo norte y aprovechando la mejoras aportadas por la construcción de parte del MOP del un dique que controló las inundaciones del río Tuy recuperándose una excelente zona de playa, los terrenos adquiridos por Compañía Anónima “Los Canales” comprenden una superficie de 528,50 hectáreas teniendo la parte a desarrollarse “dos kilómetros de largo por uno de ancho, siendo los dos kilómetros paralelos a la playa” que, acompañada por cocoteros, tiene un ancho promedio de 30 a 40 metros formada por arena fina. “La propiedad está limitada al Este por el mar, al Sur por un caño natural denominado Caño Copey que a su vez la separa de la ciudad balneario Barlovento (…) y al Norte por otro caño natural denominado Caño El Jobo y por el canal de préstamo del dique marginal derecho del Río Tuy.”

3. Zonificación y usos principales

El área a urbanizar, con una superficie aproximada de 2.000.000 m2 (200 hectáreas) “de los cuales el 50% se utilizará para calles, canales, áreas de playa y zonas verdes” contemplaba programar para el 50% restante viviendas de densidad baja, viviendas de densidad media, área de servicios comerciales, área para servicios culturales y religiosos, áreas para un yatch club y también para un hotel, acompañado todo ello con la correspondiente infraestructura de servicios públicos.

4. Plano de conjunto del área urbanizada

La solución, concebida como una “unidad vecinal”, preveía una capacidad para 1.000 familias y estaba estructurada por dos tipos de vías: 1) las terrestres que contemplan a su vez otras tres variantes en función del área a servir sea esta la conexión con el pueblo de Río Chico, la distribución a los diferentes grupos de parcelas o la alimentación a las parcelas propiamente dichas; y 2) las acuáticas formadas “por canales de agua, los cuales están alimentados por el Rio Chico en su extremo este y por el Río San José en el extremo Oeste, así como también por el mar Caribe con el influjo de marea que varía en promedio aproximadamente cuarenta centímetros cada trece horas”, entre las que se encuentran a su vez dos tipos: las A que tienen un ancho de 60 metros y 5 de profundidad (que se comunican al Oeste con el dique marginal derecho del Río Tuy y al extremo este con el Caño Copey), y los B de 30 metros de ancho y 2,50 de profundidad distribuidos por toda la urbanización y que sirven a todas las parcelas.
La urbanización, aunque no llegó a concretarse plenamente de acuerdo al trazado original, sentó bases firmes para el posterior desarrollo de la zona hoy ocupada por conjuntos residenciales, clubes y marinas producto de importantes inversiones procedentes del sector privado. En la actualidad, la urbanización “Los Canales de Río Chico” cuenta con 140 km de canales navegables, los cuales son bordeados por centenares de casas, conjuntos residenciales, hoteles, posadas, restaurantes, bodegas, tiendas, embarcaderos y un campo de golf de 18 hoyos. En estos canales artificiales también se efectúan deportes como el esquí acuático y kayak, además se practica la pesca artesanal.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista Integral nº 8, 1957

1, 2, 3 y 4. Revista Integral nº 10-11, 1958

1928• Se inicia la construcción de la urbanización «Nueva Caracas», Catia

Ensanchamiento de la avenida Sucre.jpg

1928•  En el año 1924, el Gobernador del Distrito Federal se dirige al Concejo Municipal de Caracas, informándole sobre las inversiones que se realizaban en el ensanchamiento de la avenida Sucre, “la cual enlaza entre sí los importantes caseríos de Las Tinajitas, Agua Salud, Agua Salada y Catia”. Esta mejora vial trajo como consecuencia la urbanización de grandes extensiones de uso agrícola al oeste del Centro de Caracas (Pro-Patria, Urdaneta, Francisco de Miranda y Ciudad Tablita).
Una de estas nuevas urbanizaciones es la llamada «Nueva Caracas», para cuya creación en 1928 se comienza a urbanizar una gran extensión de terreno y el embaulamiento de una parte de la Quebrada Caroata, cuyos afluentes eran las quebradas Agua Salud, Agua Salada y El Polvorín, entre otras. Se hace el trazado vial en retícula, dándole a las calles que se desarrollan en sentido norte-sur nombres de repúblicas del continente (Perú, Brasil, Argentina, Colombia, México, Chile, Bolivia, Ecuador), y a la avenida central (flanqueada por las de Argentina al oeste y Colombia al este), el de Madre Patria (España).
El Banco Obrero (BO), repitiendo la exitosa experiencia alcanzada en San Agustín del Sur, en donde estaba construyendo 200 viviendas; en Agua Salud, 95 viviendas construidas por contrato por los Hermanos Mancera; 60 en Los Jardines del Valle, levantadas por los ingenieros C. Aza Sánchez y R. Valery Pinaud; deciden construir 38 viviendas en la urbanización Nueva Caracas, en Catia, también contratadas a los Hermanos Mancera y vendidas por Bs. 10.980 cada una. Estas últimas se hacen continuas, sin retiros laterales ni de frente. Además sólo podían alcanzar un solo piso adicional, ya que el suelo era arenoso, inestable y con niveles freáticos altos.
A poca distancia de la nueva urbanización concebida para los trabajadores estaba la ya famosa y concurrida «Laguna de Catia», lugar de esparcimiento de algunos caraqueños.
La Laguna de Catia data de 1557. Tuvo un área de 487.000 m2 (de acuerdo a datos emanados del MOP) en 1916, reduciéndose a 34.000 m2 en 1934 (de acuerdo al Plano de Caracas y sus alrededores, elaborado por Eduardo Rohl en ese año).

HVH

1956• Se concluye el proyecto de urbanismo de la Urbanización Terrazas del Club Hípico

Proyecto urbanización Terrazas del Club Hípico.jpg

1956•  La empresa Arquitectura y Urbanismo, C.A. (Carlos Pietri Martínez, gerente; José Luis Gómez, urbanista y los arquitectos Pedro Neuberger, Jorge Romero Gutiérrez, Dirk Borhorst y Humberto Vera Barrios) concluye el proyecto de urbanismo de la Urbanización Terrazas del Club Hípico, ubicada en el sur-este de Caracas
El diseño de la urbanización tiene 209 parcelas distribuidas en cinco «manzanas». Además, contempla el proyecto y construcción de acueductos, cloacas y drenajes de aguas pluviales el cual fue realizado por la empresa INACA.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 87

En el proceso de “conquista” y urbanización del sureste de Caracas la figura de Jorge Romero Gutiérrez (1924-1997) ocupa un lugar destacado. Desde su bastión en el Centro Profesional del Este donde tiene la  oficina “Arquitectura y Urbanismo C.A” (en la que lo acompañan Carlos Pietri Martínez, gerente; José Luis Gómez, urbanista; Pedro Neuberger, Dirk Bornhorst y Humberto Vera Barrios como arquitectos) y a través de la empresa “Inversiones Planificadas”, acomete con la primera el diseño, y con la segunda la promoción y venta (alrededor de 1948) de la urbanización Prados del Este (ver Contacto FAC nº 36 del 16-07-2017) y posteriormente, con la experiencia acumulada en la condición de pionera de la anterior acercándose más al pueblo de Baruta, de Terrazas del Club Hípico, cuyo aviso publicitario aparecido en la revista Integral nº 5 -1957- (en la que se despliega a todo dar el proyecto de El Helicoide y se promocionan igualmente Prados del Este y la Ciudad Balneario Higuerote), ilustra la postal del día de hoy. Luego, en la misma tónica, urbanizará Charallavito y “La Ciudad Satélite” de La Trinidad. Cabe destacar que sus dos socios en la oficina de arquitectura, Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger, construirán las que serán sus viviendas en estos desarrollos: el primero en Charallavito donde proyecta la quinta Hato Hamburgo (1956-1957) inicialmente diseñada para su hermana y ocupada por el arquitecto y su familia en 1962, y el segundo más adelante justamente en Terrazas del Club Hípico.

Tal y como recoge el aviso de la revista Integral, “La Urbanización ‘TERRAZAS DEL CLUB HÍPICO’ circunda al ‘Club Hípico de Caracas’ importante centro de actividades sociales y deportivas que se encuentra ubicado entre las urbanizaciones ‘Prados del Este’, ‘La Trinidad’ y ‘Lomas del Club Hípico’ ”, abierto en 1940 para 400 miembros a un costo de 800$ la acción, desarrollado sobre un terreno de 9 hectáreas, en el cual se diseñó un magnífico trazado de obstáculos para saltos, 120 establos, cuatro canchas de tenis, una piscina y unos hermosos jardines privados. De ello se deduce, como en otros casos de urbanizaciones caraqueñas, que la actividad social y deportiva empezó siendo un importante detonante y acompañante de desarrollos urbanos en lo que para entonces se consideraba las afueras de la ciudad.

1. Club Hípico de Caracas, circa 1940
2. Club Hípico de Caracas, circa 1955. Al fondo se puede ver la ciudad y la cordillera

También destacan los promotores de “Terrazas” las condiciones naturales del sector seleccionado, el cual se logra conformar gracias a integración de varias propiedades que le dan una clara unidad topográfica, elemento clave para el trazado de su vialidad. Además “la temperatura es muy agradable por estar a una altura de 1.000 metros sobre el nivel del mar y en todas partes el terreno dispone de espléndidas vistas al Ávila”.

Otro factor importante para atraer interesados en comprar dentro del parcelamiento pasaría a ser la facilidad de conectarse con el centro de la ciudad. Inicialmente el vínculo vino dado por la Carretera que pasaba por Las Mercedes, Valle Arriba y Prados del Este lo cual permitía que el viaje tuviese una duración de 25 minutos. Sin embargo, en fecha tan temprana como 1957, ya se anuncia cómo “en lo futuro, con la construcción de la moderna vía, Caracas-Baruta que pasará tangente a la propia Urbanización, se llegará en un tiempo máximo de 15 minutos”. Quede para el habitante de hoy esta optimista apreciación a la hora de medir su tiempo de llegada luego de ser construida la autopista actual.

3. Terrazas del Club Hípico. Situación en la ciudad y parcelamiento

Quizás sea el diseño mismo de la urbanización lo que la hacía verdaderamente atractiva: sin descuidar la importancia de la conectividad con las arterias principales, las mismas se visualizan como paseos integrados al Club Hípico de Caracas y al Parque Humboldt de la urbanización Prados de Este. La adaptación de las calles a la forma y topografía del terreno permite la conformación de cinco sectores desarrollados en otras tantas terrazas, constituidos a su vez por entre 30 y 50 parcelas (que suman un total de 209) de tamaño relativamente uniforme, garantizándole a cada una el acceso a través de una calle privada y al conjunto las áreas verdes y equipamiento necesarios. Valga aquí destacar que el proyecto y construcción de acueductos, cloacas y drenajes de aguas pluviales estuvo a cargo de la empresa INACA.

Terrazas del Club Hípico como casi todas las urbanizaciones del este de la ciudad que fueron concebidas teniendo la tranquilidad y privacidad como patrones, se ha visto perjudicada por problemas de inseguridad y por los cambios que afectan sus alrededores y principalmente su acceso. Sin embargo, podría afirmarse que ha sido el “orgánico” y a la vez racional trazado que la caracteriza la tabla de salvación para que aún conserve su carácter eminentemente residencial.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 3. Revista Integral, nº 5, 1957

1. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2. https://twitter.com/caracascuentame/status/1107355032360574981?lang=eu

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 71

El proceso que llevó a la construcción de Prados del Este está asociado al momento en que la familia Rodríguez Eraso (propietaria de la hacienda Las Mercedes) decide en los años 40 del siglo XX subdividir las tierras que ocupaba con la finalidad de asociarse en el desarrollo de algunas de las urbanizaciones a las que ello dio origen. El Rosal, Las Mercedes y Valle Arriba, las primeras que los Eraso emprenden en sociedad con la empresa constructora VICA del ingeniero Gustavo San Román, tuvieron la fortuna de poder resolver relativamente temprano sus problemas de comunicación con el resto de la ciudad. No así todo lo que se encontraba en lo que se conoce como “el sureste” que debió esperar unos cuanto años más y sufrir por ello para desarrollarse.
El caso que nos ocupa también ofrece la singularidad de tener involucrada la figura del reconocido arquitecto y promotor venezolano Jorge Romero Gutiérrez (1924-1997), Premio Nacional de Arquitectura 1996, miembro fundador de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (1953), emprendedor por naturaleza y realizador de sueños casi imposibles. Romero, junto a José Antonio Ron Pedrique y posteriormente con la colaboración de Dirk Bornhost y Pedro Neuberger a partir de 1953, será conocido como el urbanizador no sólo de Prados del Este sino también de Terrazas del Club Hípico, Macaracuay, La Trinidad, Charallavito y Santa Rosa. Esta importante labor de gran impacto en la ciudad normalmente es opacada por otra gran obra que se convirtió en obsesión y marcó su vida: el Helicoide de la Roca Tarpeya.
Para el momento en que Romero da los primeros pasos dirigidos a proyectar e impulsar Prados del Este (alrededor de 1948) se está a las puertas de la aprobación (1951) del Plano Regulador de Caracas, que terminó calificando como “Área de Estudios Especiales» a “toda la extensa zona del sureste de la ciudad, la margen derecha del río Guaire, desde Las Mercedes hacia Baruta y desde el aeropuerto de La Carlota hacia El Cafetal” que daba “oportunidad a que los urbanizadores privados sometiesen sus proyectos con entera libertad, sin las restricciones normativas -tipo de parcela, tipo de vivienda, área de ubicación y de construcción, retiros, etc.- sancionadas para las distintas zonas de las unidades vecinales del Plano Regulador”, como bien apunta Juan José Martín Frechilla en Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004).
Para darnos una idea de las dificultades que Romero tuvo que sortear para lograr posicionar a Prados del Este como lugar atractivo para vivir, de su indoblegable optimismo y fe en el emprendimiento privado, vale la pena apelar al testimonio ofrecido en 1990 por Leopoldo Martínez Olavarría (1912-1992), primero y único presidente de la Comisión Nacional de Urbanismo entre 1946 y 1957, recogido en el libro citado: “(el sureste) a la gente no le gustaba, primero porque eso se inundaba. Además por ahí pasaba la carretera de Baruta. Un puente de madera que se metía por Las Mercedes y subía por Valle Arriba; esa era la única vía que había hasta Santa Rosa; pero el resto de la vía a Baruta era la quebrada de Baruta. Entonces el sureste era una especie de cosa perdida allá en la montaña, y nosotros honradamente no sabíamos qué hacer con eso. Cuando viene la propuesta de Prados del Este, que iba a hacer Romerito (arquitecto Jorge Romero), se hace un desarrollo muy bonito, muy bien pensado. Y nos dimos cuenta de que se puede hacer algo ahí, pero todavía lo que es Baruta-El Hatillo era el fin del mundo. Eso ni se toma en cuenta absolutamente. Entonces hay la idea de ir viendo las soluciones que se presentarán para cada oportunidad. Primero se aprueba Prados del Este, que principia a ejecutarse, y como no venden tienen que cambiar a vender con la casa construida”. Y más adelante: “Prados del Este tenía una parte llamada La Ciénaga porque era un tremendo lodazal; cuando Romerito me vio, me explicó: ‘Mira viejo, yo voy a hacer esto…’; yo le dije ‘¡No vale, esto es La Ciénaga! ¡Cómo te vas a meter a urbanizar La Ciénaga!’ y me respondió ‘ ¡no!, haciendo unos drenajes…’ ”.
En efecto, Romero a través de la empresa promotora Compañía Anónima Urbanización Prados del Este no sólo adecúa la insalubre Ciénaga e inicia los movimientos de tierra que darán origen al trazado, sino que diseña los espacios públicos que permiten llevar el registro de la evolución que sigue la propia publicidad en prensa que acompañó el desarrollo de la urbanización desde 1953 y que posteriormente se incorporó desde el segundo número de la revista Integral (1956), otra de las importantes iniciativas liderizada por este indoblegable arquitecto.
La primera propaganda donde se muestra aún un territorio a la espera de ser urbanizado aparece en Integral 2 y se repite en la 3. No será hasta Integral 5 cuando ya se empiecen mostrar los avances en el desarrollo de la urbanización y en particular de sus espacios comunes cosa que se repite en la 6. En el anuncio que acompaña la postal del día de hoy (aparecido en Integral 8) se presenta una toma abierta donde es posible observar el movimiento de tierra que derivará en el trazado de las calles y posterior parcelamiento, en la que destaca lo que podríamos llamar la puerta o espacio de entrada a la urbanización presidido por la que se denominó como la Plaza Morichal y su vistosa fuente diseño, al igual que el Parque Codazzi ubicado más al interior, del propio Romero.
Prados del Este atravesó un largo período crítico para poder alcanzar números que la hicieran económicamente viable, sólo superado gracias la construcción de la autopista homónima entre Las Mercedes y La Trinidad en 1961. A partir de entonces se convirtió en lugar atractivo para la construcción de quintas de muy buen nivel para la clase media-alta caraqueña, realizadas ya no por la empresa urbanizadora sino por reconocidos profesionales, muchas de ellas señaladas como piezas de gran valor dentro de la arquitectura caraqueña.

1. Acceso actual a la urbanización Prados del Este. Vista aérea


Hoy en día la Plaza Morichal (que ha trastocado su nombre por Parque -deportivo- Morichal) muestra las secuelas de la desfiguración de que fue objeto a raíz de la construcción del distribuidor vial que en la década de los 80 del siglo pasado buscó aligerar el paso hacia los nuevos desarrollos que se ubicaban más allá de los confines de Prados del Este, convirtiendo buena parte de la urbanización en lugar de paso y a la autopista que la conecta con Caracas en foco de congestión permanente. El origen de los efectos asociados a la merma en la capacidad de los propietarios para poder mantener las quintas que la ocupan, contar con espacios públicos seguros y calles bien asfaltadas es parte de la triste historia que se repite y arropa a toda Venezuela en la actualidad.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Revista Integral, nº 8, 1957

1. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1955• Urbanización Covadonga y Potrerito, estado Miranda.

Urbanización Covadonga y Potrerito.jpg

1955•  La Constructora Tierra, C.A. concluye el diseño y urbanismo de la urbanización Covadonga y Potrerito, ubicada entre las poblaciones de Bejarano y San Antonio de los Altos, estado Miranda.
El nuevo urbanismo, a 1.400 metros sobre el nivel del mar, a pocos minutos de Caracas por la Carretera Panamericana (en ese momento), cuenta con 200 parcelas con área entre los 5.000 y 10.0000 m2, la vialidad terminada, agua propia (con una dotación de 3.200 litros diarios por parcela) y una laguna natural.
El precio de venta de las parcelas estaba entre los 11 Bs y 16 Bs. por metro cuadrado.

HVH