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TAL DÍA COMO HOY…

… el domingo 12 de abril de 1992, Oscar Tenreiro publica en El Diario de Caracas el artículo “Llevamos los aleros en el alma”.

Página de Arquitectura y Diseño en la sección Ciudad de El Diario de Caracas del domingo 12 de abril de 1992

Tal y como anunciáramos el pasado 12 de abril (ver Contacto FAC nº 162), a lo largo de este año 2020 iremos refiriéndonos eventualmente a algunos temas tratados por Oscar Tenreiro en la página que como articulista desarrolló entre 1989 y 1993 en El Diario de Caracas junto a Farruco Sesto, la cual ocupó un importante espacio dentro del boom que por aquellos años permitió el feliz encuentro entre la crítica de arquitectura y la prensa escrita. Será en particular el convulso año 1992, por coincidir al calco con este 2020 en cuanto a su calendario, el que nos permitirá echar mano a la expresión “tal día como hoy” en más de una ocasión como excusa para repasar parte del ideario que acompaña la reconocida trayectoria de Tenreiro.

Así, la página de aquel Domingo de Resurrección del 12 de abril de 1992, estuvo dividida, como era costumbre, en tres partes: un artículo central desarrollado por Tenreiro y dos secciones, una titulada “Nave” también con su firma y otra que llevaba por nombre “La poesía de la ciudad” a cargo de Farruco Sesto.

Aunque centraremos nuestra atención hoy en el texto principal “Llevamos los aleros en el alma” no estaría de más recordar que Farruco Sesto se ocupó en su columna que tituló “Algunos arquitectos” a elevar su protesta contra la decisión tomada por parte del gobernador del Distrito Federal, apelando  a variables como el bajo costo y la rapidez de ejecución, de realizar una serie de módulos policiales de dudosa calidad y desconocida autoría que poblaron la ciudad, sin recurrir al llamado de buenos arquitectos (cuyos nombres menciona pidiendo excusas por las posibles omisiones) que según su opinión lo hubiesen hecho con mayor decoro. De aquella iniciativa como tantas otras de entonces y ahora realizadas sin la debida planificación quedan todavía algunos vestigios diseminados por Caracas, siendo el más notorio el que está ubicado en el distribuidor Altamira del cual dejamos en nuestros lectores la oportunidad de emitir opinión.

Por otra parte “Nave” está dedicada a abordar el inagotable debate sobre si es pertinente o no hablar de “arquitectura latinoamericana”, recordando parte de la polémica desatada por Gustavo Munizaga en el V Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL), realizado en Santiago de Chile el año anterior, quien  de manera tremendista afirmaba: “No creo en Latinoamérica…” donde perseguía “destacar la diversidad que existe en esta parte del mundo y de qué manera este nombre propio lo ignora”. El artículo de Tenreiro titulado justamente “Latinoamérica” le permite a raíz de la excesiva y algo arbitraria expresión de Munizaga, plantear su visión ante el peligro de “tratar como unidad lo que es esencialmente multiplicidad” para preguntarse si, ante la evidencia, “¿no entra en crisis la idea unitaria que se desprende del término?”. Como todo reduccionismo “lo latinoamericano”, sin duda deja por fuera a todos aquellos que actúan bajo el amparo, muy auténtico por cierto, de la libertad creativa y de pensamiento que no mira a asuntos clasificatorios, por lo que según Tenreiro “parece llegado el momento de hablar menos de arquitectura ‘latinoamericana’, e ir a los arquitectos que interesen”. Y continúa: “Esto no desconoce contextos, circunstancias, limitaciones, posibilidades, del medio cultural en el que la obra se da, porque ello es requisito para toda crítica válida, sino que estos aspectos no se conviertan en excusa para evitar el difícil trabajo de conocer mejor”. Cierra el artículo señalando que si la duda es aplicable al termino “latinoamericano” también lo será al “venezolano”, aunque “siempre será legítimo y necesario referirse a cualquier actividad agrupando a la gente de una misma nacionalidad y del mismo ámbito geográfico, pero ello exige a continuación suficiente capacidad intelectual para discernir con inteligencia, para pasar el umbral generalizador tan poco útil más allá del introito, y saber valorar el aporte individual, que es donde se resuelve la cultura como pensamiento”.

“Llevamos los aleros en el alma”, como ya dijimos, escrito central de la página, le permite a Tenreiro preguntarse, no muy alejado de sus cavilaciones sobre “Latinoamérica” pero en un tono si se quiere más poético, “¿qué lo lleva a uno a ciertos sitios de la geografía?”, usando como pretexto el éxodo de Semana Santa para darse la oportunidad de viajar hacia la memoria.

En este texto, que creemos debería pertenecer al acerbo de los que nos hacen comprender lo que somos y dónde estamos sin aspiraciones prescriptivas, su autor nos introduce en un territorio poblado de sensaciones provenientes del análisis de lo que significa habitar, permanecer, percibir, asimilar el trópico y hacer de ello una lección de arquitectura. Un aquí en el que la sombra, la transición, la penumbra, el umbral, logrados mediante el uso y la reinterpretación de eternos dispositivos como el corredor, el patio, el zaguán y el alero, se aleja de la preconcepción de objetos o contenedores en los que prevalece su condición de lugar cerrado. En “Llevamos los aleros en el alma”, Tenreiro no hace otra cosa que recordarnos la benevolencia de nuestra condición geográfica y nuestro clima para lograr con ello un “juego sabio y magnífico de los volúmenes bajo la luz” (como apuntaba Le Corbusier) en los que la relación fluida y amable entre el interior y el exterior debe convertirse en requisito ineludible.

En el texto, Tenreiro nos recuerda “que llevamos en el alma la añoranza de un patio de café” y  también nos habla del bienestar que “en nuestro clima está íntimamente unido a la sombra, a la protección de los aleros, a la posibilidad de sentarse a observar lo de afuera desde un lugar en que la brisa nos alcance. (…) Y en ese umbral que siempre quisiéramos bordeado de árboles que nos permitan alejar el asedio solar, nos gustaría estar un buen rato, tal vez comer allí, y si la plaga lo permite y, si no es excesiva, también la hamaca se colgará en el mismo sitio. Y esto es así durante todo el año, la situación no cambia sino por las lluvias amenazantes y torrenciales en las que el mismo alero permite observar…”.

Del “contenedor” convertido en objeto en el paisaje que caracteriza la casa en tierras frías, Tenreiro pasa a hablarnos de la churuata, igualmente objeto en la medida que su impecable geometría contrasta con la selva circundante, pero a la vez “cobijo, alero, hogar (en el sentido de fuego) y dormitorio colectivo” y, comparando ambas actitudes, establece la diferencia entre un objeto que se comporta como una botella, “hermética o con aspiraciones de serlo, lugar donde debe transcurrir la vida observando a través de las ventanas”, y otro donde el “contenedor” se convierte en un “sostenedor” sin “límites precisos porque nuestro medio no los exige” cargado de “umbrales, transiciones, espacios donde podamos ‘escampar’ ”, aprendizaje que sin duda debe recoger todo espacio habitable y muy particularmente la casa.

“Esos umbrales -nos dirá Tenreiro- son en realidad muy diversos, no todas las casas tiene corredores. En la ciudad se hicieron imposibles y se llevaron entonces hacia adentro, hacia el patio interno, y el zaguán sirve de umbral que atraviesa lateralmente la sala para llevarnos hacia ese patio umbroso donde la brisa también se mete y donde hacemos la parada que la casa de hacienda permite hacer en el perímetro. La casa de aquí, y cuando decimos casa podemos referirnos a cualquier construcción, siempre pide preámbulos que permitan… que se seque el sudor de la caminata”.

Todo lo anteriormente planteado se ha visto sin duda mediatizado por actitudes acordes al momento y la moda que, plasmadas de manera numerosa en edificaciones que han poblado nuestro medio, le han quitado a la gente “herencias sabias sustituyéndolas por escenografías que siempre están como mal hechas, que exigen estar enchufadas a la corriente, que crearon un nuevo paisaje urbano transicional, despojado, antipático, que nos exige nuevas capacidades para superarlo y encontrar la nueva imagen análoga, válida, si es que la sociedad recupera la lucidez que pareció perder en la transición vacilante hacia lo que se ha llamado modernidad”.

El rescate de este texto quizás sea oportuno en momentos de pausa obligada como los actuales en los que la reflexión dirigida hacia diversos aspectos de nuestra vidas ha cobrado inusitada vigencia. Usar la memoria en busca de recuerdos sin ánimos nostálgicos sino más bien aleccionadores, recurrir a imágenes a ella asociadas donde la arquitectura puede ocupar un lugar importante podría ser un ejercicio para nada ocioso. En otras palabras ir “descubriendo la sombra, el silencio y el bienestar de antiguas memorias” para ponerlas en práctica en lo que hoy hacemos.

ACA

TAL DÍA COMO HOY…

… 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua.

El Día Mundial del Agua se propuso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo efectuada en Río de Janeiro, Brasil, del 3 al 14 de junio de 1992. Dicha propuesta, sumada a la resolución A/RES/47/193 adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas del 22 de diciembre de ese mismo año, originó la declaración que instituye el 22 de marzo de cada año como Día Mundial del Agua siendo en 1993 su primera celebración.

A esta conmemoración del Día se añadirían posteriormente eventos anuales específicos en torno al agua (por ejemplo, el Año Internacional de Cooperación en la Esfera del Agua 2013) e incluso decenios de acción (como es el caso del actual Decenio «Agua para el Desarrollo Sostenible», 2018-2028). Todo ello, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “no hace sino reafirmar que las medidas hídricas y de saneamiento son clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental.”

El principal objetivo de esta celebración, es, por tanto, crear conciencia en el hombre de la importancia de cuidar el llamado oro líquido para la vida de los seres humanos y las especies en la Tierra. La ONU señala, además, que el 22 de marzo debe servir “para recordar la relevancia de este líquido esencial. A pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua dulce y de su calidad, 2200 millones de personas viven sin acceso a agua potable. Esta celebración tiene por objetivo concienciar acerca de la crisis mundial del agua y la necesidad de buscar medidas para abordarla de manera que alcancemos el Objetivo de Desarrollo Sostenible No 6: Agua y saneamiento para todos antes de 2030.”

En un mundo que está cubierto en sus dos terceras partes por agua, puede parecer un contrasentido mencionar que el difícil acceso al agua potable sea la causa de enfermedades y miseria para 1.500 millones de personas. Sin embargo ésta es la realidad. El agua apta para uso humano (dulce, potable y de fácil acceso) es una parte muy pequeña del total y su escasez no se debe sólo a las condiciones naturales de determinadas regiones, sino que tiene mucho que ver con el aumento de la población, el despilfarro y la contaminación. La situación es preocupante y muchos expertos consideran la cuestión del agua como el desafío más importante que debe acometer la humanidad en el siglo XXI.

Este año 2020 el tema central del Día de hoy se centra en el binomio “Agua y cambio climático”, y cómo los dos están inextricablemente vinculados. La campaña desarrollada por la ONU “muestra cómo el uso que hagamos del agua puede ayudar a reducir las inundaciones, las sequías, la escasez y la contaminación, así como a combatir el cambio climático.

Al adaptarnos paulatinamente a los efectos que el cambio climático puede ocasionar sobre el agua, protegeremos la salud y salvaremos vidas. En sentido inverso, si nosotros usamos el agua de manera más eficiente, también reduciremos los gases de efecto invernadero.

De esta forma, nuestro mensaje clave para este día se resume en 3 puntos relevantes:

  • No podemos darnos el lujo de esperar. Los responsables de la política climática deben poner el agua en el centro de los planes de acción.
  • El agua puede ayudar a combatir el cambio climático. Existen soluciones de agua y saneamiento sostenibles, asequibles y escalables.
  • Todos tienen un papel que desempeñar. En nuestra vida diaria, hay pasos sorprendentemente fáciles que todos podemos tomar para abordar el cambio climático.»

Ahora bien, más allá del tono eminentemente ambientalista que rodea una celebración como la de hoy, no estaría de más resaltar el rol que el agua juega y ha jugado siempre en la arquitectura.

Las grandes infraestructuras y equipamientos tradicionalmente vinculados a la arquitectura e ingeniería, como las termas, los depósitos, los puentes y acueductos o las construcciones relacionadas con la producción de energía hidráulica son los que podrían copar la atención a la hora de llevar a cabo una primera aproximación entre el agua y la arquitectura. Sin embargo, existen dentro del numeroso repertorio que ofrece la arquitectura de los siglos XX y XXI una serie de obras que permiten visualizar de muy diversas maneras, desde lo conceptual a lo expresivo o de lo particular a lo general, con mayor o menor intensidad, dicha relación.

1. Diversas presencias del agua en la arquitectura. Arriba izquierda: Casa de la Cascada, Frank Lloyd Wright (1936-1938). Arriba derecha: Casa del Arroyo o Casa del Puente, Amancio Williams (1943-1946). Centro izquierda: Villa Malaparte, Curzio Malaparte (1938-1940). Centro derecha: Tanatorio Municipal de León, Jordi Badia y Joseph Val (2001). Abajo: Tumba Brion, Carlo Scarpa (1969-1978)

Así, de la mano de Miguel Ángel García-Pola Vallejo quien publicó el 7 de septiembre de 2008 el artículo “El agua en la arquitectura” para el diario La Nueva España, se podría construir (complementándolo con otras lecturas) un itinerario que iría desde la Casa de la Cascada (1936-1938) proyectada por Frank Lloyd Wright hasta la Casa del Arroyo o Casa del Puente (1943-1946) de Amancio Williams en las que artefacto y naturaleza coexisten respetuosamente dando como resultado en la primera una obra irrepetible y en la segunda una que trasciende lo particular para convertirse en una solución tipo extrapolable a otras situaciones. “Con planteamientos y recursos formales diferentes, la arquitectura resalta y amplifica las condiciones naturales de los dos arroyos, que a pesar de sus reducidas dimensiones desempeñan un importante papel en la génesis del proyecto.”

También se podría incluir en esta antología a la Villa Malaparte (1938-1940), que el escritor Curzio Malaparte se hizo construir en Capri, en la que la inmensidad del mar se enfrenta al edificio enclavado en un abrupto acantilado de la isla. O la respuesta que surge de considerar la dual relación simbólica que el agua establece en la mayoría de las culturas y religiones tanto entre vida y fertilidad como con la muerte, presente esta última tanto en el Taj Mahal (1631-1653) construido en India por el Sha Jahan para recordar a su esposa como en el Tanatorio Municipal de León (2001), proyectado por los catalanes Jordi Badia y Joseph Val donde “una lámina de agua, inmóvil y silente, reposa sobre la cubierta del edificio reflejando el cielo leonés. (…) El edificio se entierra íntegramente bajo esta gran lápida de agua, única fachada que representa alegóricamente el tránsito de la vida a la muerte. En el interior, unos patios sumergidos, desde los cuales se percibe únicamente el cielo, y un conjunto de tragaluces que sobresalen del agua, también orientados hacia el cielo, acentúan, junto a la pesada losa de hormigón del vestíbulo, dicho tránsito.”

Carlo Scarpa arquitecto que ha hecho del agua tema recurrente, la maneja en sentido alegórico en la tumba Brion (1969-1978), obra a la que dedicará los últimos años de su vida y lugar donde yacen sus restos. “El agua … impregna el conjunto de este complejo espacio funerario cuya forma en L abraza dos lados del cementerio municipal de San Vito d’Altivole en Treviso.”

2. Izquierda: Capilla de Ronchamp, Le Corbusier (1950-1955). Izquierda arriba: Estadio Municipal de Braga, Eduardo Souto de Moura (2000-2003). Izquierda abajo: Casa-estudio proyectada para Rémy Zaugg, Herzog & De Meuron (1995-1997)

Otro asunto que puede dar pie a incluir un sugerente y amplio repertorio de obras es el que tiene que ver con la recogida y evacuación de aguas pluviales, condición escrupulosamente oculta “en buena parte de la arquitectura clásica y también en el período más purista del Movimiento Moderno” y acentuado al máximo a lo largo del desarrollo de la arquitectura gótica. Así, la “vigorosa gárgola” que aparece en el tratamiento de la fachada oeste propuesta por Le Corbusier en la capilla de Ronchamp (1950-1955), la ingeniosa solución que adopta Souto de Moura para drenar la cubierta del Estadio Municipal de Braga (2000-2003) o la forma como Herzog & De Meuron hacen descender el líquido acumulado en la cubierta de la casa-estudio proyectada para Rémy Zaugg (1995-1997), son sólo tres ejemplos que ilustran lo que esta vertiente ofrece.

“El agua -nos dirá García-Pola Vallejo- es un complemento sustancial de la arquitectura islámica. Sabiamente incorporado en los patios y jardines de sus edificios, ofrece un rico y armonioso espectáculo sensitivo que mezcla el sonido y la visión del líquido que brota de los surtidores, con los aromas de la vegetación circundante, regulando además las condiciones térmicas ambientales. Uno de los más bellos exponentes de jardinería islámica lo constituye el conjunto granadino de la Alhambra y del Generalife. (…) La visita que el arquitecto mexicano Luis Barragán realizó a esta ciudad andaluza en 1924 dejará una profunda huella en su obra, uno de cuyos rasgos característicos será la incorporación del agua, presente en la mayoría de los edificios y espacios públicos que proyecta.”

3. Los Clubes (Fuente de los Amantes), Luis Barragán (1964)
4. Pabellón de Barcelona, Mies van der Rohe (1929)
5. Izquierda: Casa de Reposo Lovell, Richard Neutra (1927-1929). Derecha: Casa Modelo 22, Pierre Koening (1959-1960)
6. Izquierda: Villa Mairea, Alvar Aalto (1937-1938). Derecha: Villa Dall’Ava, Rem Koolhaas (1991)

Sin ser tema que hubiese utilizado con frecuencia en sus proyectos, Mies van der Rohe supo incorporar el vital elemento de forma magistral en el Pabellón de Barcelona (1929) donde “La función organizativa que asumen los dos abstractos planos rectangulares de agua recortados en la cuadrícula del pavimento, completa la distribución espacial del pabellón, potenciando la fluidez y continuidad espacial de sus paramentos.”

La Casa de Reposo Lovell (1927-1929), una de las primeras obras californianas de Richard Neutra (donde la piscina ocupa un lugar predominante en el edificio); la célebre fotografía tomada por Shulman desde la piscina de la Casa Modelo 22 de Pierre Koening aparecida en la revista Arts&Architecture en la que se publican las “Case Study Houses” (iniciativa que buscaba nuevas formas de habitar, incorporando en la construcción de viviendas las tecnologías desarrolladas durante la II Guerra Mundial); la aparente intrascendencia de la piscina ubicada en uno de los extremos de la Villa Mairea (1937-1938) de Alvar Aalto; o la imagen más difundida de la Villa Dall’Ava (1991), diseñada por Rem Koolhaas (“la contradictoria instantánea de Peter Aarón que muestra a una nadadora a punto de lanzarse sobre la piscina situada en la azotea del edificio”), emplazada en una colina a orillas del Sena en las afueras de París, permiten cerrar este recorrido.

7. Cuatro bras de Tadao Ando en las que hace acto de presencia el agua. Arriba izquierda: Templo Koyo-Ji Saijo (2000). Arriba derecha: Capilla sobre el Agua Agua (1985). Abajo izquierda: Templo del agua Hompuku-Ji (1989-1991). Abajo derecha: Museo de Arte Moderno, Texas (1997-2002)

Desde otro punto de vista, Tadao Ando en cuatro de sus obras: el Templo Koyo-Ji (2000), Saijo, Japón; el Templo de Agua Hompuku-Ji (1989-1991), Tsuna, Japón; la Capilla sobre el Agua (1985) Hokkaido, Japón; y el Museo de Arte Moderno, (1997-2002), Texas, EE.UU., personifica a un autor preocupado permanentemente por el tema utilizándolo como elemento de reflexión, como elemento configurante y estructurador del espacio y como interventor sensible al entorno.

8. Izquierda: Torre del Agua del Arq. Enrique de Teresa  y el Ing. Julio Martínez Calzón (2007), Zaragoza, España. Derecha arriba: Centro Nacional de deportes acuáticos “Water Cube” de CSCEC, Arup, PTW Architects (2007), Pekín, China. Derecha abajo: Plaza de la Sed de Eric Ruiz Geli/CLOUD9 (2007), Zaragoza, España
9. Centro Acuático (proyecto) de Zaha Hadid (2012). Londres, Inglaterra
10. Izquierda: Las Piscinas Das Marés, Alvaro Siza (1961-1966). Derecha: Hospital de Venecia de Le Corbusier (1962-1965)

Es el agua lo que “inspira” obras como el Centro Nacional de deportes acuáticos “Water Cube” de CSCEC, Arup, PTW Architects (2007), Pekín, China; La Sed de Eric Ruiz Geli/CLOUD9 (2007), Zaragoza, España; la Torre del Agua del Arq. Enrique de Teresa  y el Ing. Julio Martínez Calzón (2007), Zaragoza, España; Agua Extrema de Escria y Sánchez (2007), Zaragoza, España; o el Centro Acuático (proyecto) de Zaha Hadid (2012). Londres, Inglaterra. La “fluidez” del vital líquido lleva a Juan Navarro Baldeweg a proponer La Casa de la Lluvia en Cantabria (1978-1982) y su comportamiento horizontal se trastoca en cualidad que con gran sensibilidad es potenciada en Las Piscinas Das Marés de Alvaro Siza (1961-1966) o el proyecto para el Hospital de Venecia de Le Corbusier (1962-1965). Bien sea como elemento dinámico (o en movimiento), estático (quieto) o participativo el agua, también, se constituye en pieza vital en el diseño y disfrute de innumerables espacios urbanos y parques a lo largo y ancho del planeta que aquí sería muy difícil enumerar. Su condición muchas veces de configuradora de “límites difusos” ha permitido, además, llevar adelante con el agua experimentos como “Rain Room” (2013), obra del colectivo Random International, o la propuesta de Blur Building, en Yverdon-les-Bains (Suiza), obra efímera del estudio neoyorkino Diller, Scofidio & Renfro concebida con el propósito de desafiar al principio básico de la arquitectura: su materialidad.

11. “Rain Room” (2013), obra del colectivo Random International. Derecha: Propuesta de Blur Building, en Yverdon-les-Bains (Suiza), obra efímera del estudio neoyorkino Diller, Scofidio & Renfro

No quisiéramos dejar de recordar a las Exposiciones Especializadas de carácter Internacional realizadas en Lisboa (1998) y Zaragoza el año 2008 organizadas en torno a los ejes temáticos “Los océanos: un patrimonio para el futuro” y “Agua y desarrollo sostenible”, respectivamente, como ejemplos en los que el vital líquido sirvió de excusa para desarrollar tanto los recintos feriales como su arquitectura. En particular, la segunda de ellas (ver Contacto FAC nº 153 del 24-11-2019), más vinculada al día que hoy nos ocupa en esta nota, tuvo como subtemas que serían desarrollados de muy diversas formas los siguientes: “El agua, recurso escaso”; “el agua para la vida”; “los paisajes del agua” y “el agua como elemento de relación entre los pueblos”. El haber asumido Zaragoza el mencionado eje temático determinó todos los detalles de la Expo: la forma de gota de la mascota Fluvi, la forma de gota de la Torre del Agua, la relación simbólica con el Ebro por su ubicación en el meandro, la presencia de numerosos pabellones que incluyeron el agua como componente sensorial, la renovación de las riberas de los tres ríos de la ciudad o los debates de expertos que tuvieron lugar durante los meses de la muestra y que dieron lugar a la «Carta de Zaragoza».

12. Vista general de la Exposición Especializada de carácter Internacional de Zaragoza, 2008

Para finalizar, dejando para otra oportunidad la selección de obras recientes que se han caracterizado por un marcado énfasis en la sustentabilidad, no está de más reiterar la importancia de apuntar cada vez más hacia la búsqueda de soluciones sostenibles en lo que al acceso al agua potable y al saneamiento se refiere. Todos nosotros tenemos un papel en esta lucha, porque pequeñas acciones por nuestra parte se traducen en grandes cambios. Sin duda la arquitectura juega en todo ello un rol de primer orden.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado. http://www.gaceta.udg.mx/el-agua-y-su-impacto-en-los-derechos-humanos/

  1. https://decoracion.trendencias.com/casas/todo-lo-que-tienes-que-saber-sobre-la-casa-de-la-cascada-en-el-150-aniversario-del-nacimiento-de-frank-lloyd, https://hyperbole.es/2016/06/amancio-williams-y-la-casa-del-puente-1943-2/, http://www.c-bentocompany.es/152239183/3623207/posting/, http://www.peruarki.com/tanatorio-municipal-de-leon-baas/ y http://www.carloscarpa.es/OBRAS/Brion.html

2. Izquierda: https://www.pinterest.co.kr/pin/692850723902842828/. Derecha arriba: https://www.pinterest.co.u/pin/295196950561007561/. Derecha abajo: https://www.pinterest.com/architaekle/114_herzog-de-meuron/

3. https://www.pinterest.cl/pin/411375747211580521/

4. https://es.wikiarquitectura.com/edificio/pabellon-aleman-en-barcelona/

5. Izquierda: https://www.pinterest.com/gerardojrvil/richard-neutra/ Derecha: https://artchist.blogspot.com/2017/04/stahl-house-in-los-angeles-pierre.html

6. Izquierda: https://tecnne.com/biblioteca/alvar-aalto-villa-mairea/. Derecha: https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/909833/clasicos-de-arquitectura-villa-dallava-oma

7. https://www.pinterest.com/pin/515802963559323990/, https://www.urbipedia.org/hoja/Capilla_sobre_el_agua, https://www.epdlp.com/edificio.php?id=4632, https://es.wikipedia.org/wiki/Museo_de_Arte_Moderno_de_Fort_Worth

8. Izquierda: http://ondiseno.com/proyecto.php?id=1427. Derecha: https://www.flickr.com/photos/arquitextonica/2741052640

9. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-143493/centro-acuatico-de-los-juegos-olimpicos-de-londres-2012-zaha-hadid-architects?ad_medium=gallery

10. Izquierda: https://www.pinterest.com/pin/453596993706581336/. Derecha: https://arquitextosblog.blogspot.com/2017/07/proyecto-para-el-hospital-de-venecia.html

11. Izquierda: https://www.digitalavmagazine.com/2012/10/24/en-londres-la-lluvia-no-moja/. Derecha: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:20020717_Expo_Yverdon_23.JPG

12. http://www.eptisa.com/es/experiencia/project-management-de-las-infraestructuras-y-edificios-de-la-expozaragoza-2008/813/

TAL DÍA COMO HOY…

… el 1 de marzo de 1954, para dar inicio a la celebración de la X Conferencia Interamericana, se inaugura oficialmente el Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas.

1. Interior del Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas, Carlos Raúl Villanueva. Nubes acústicas de Alexander Calder

El que es considerado el espacio más emblemático de cuantos proyectara Carlos Raúl Villanueva en el campus de la Ciudad Universitaria de Caracas (declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad el 30 de noviembre de 2000 por el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO), amerita que precisemos una serie de datos a objeto de saber cuándo se concibió, construyó, inauguró y finalmente se puso en funcionamiento.
En primer lugar tenemos que el proyecto, gestado con la impronta fundamental de trabajar en equipo que privó en el seno del Instituto de la Ciudad Universitaria, el cual forma parte de lo que se conoce como el Conjunto Central de la UCV, se realiza entre 1950 y 1952, firmándose el 28 de noviembre de ese mismo año el contrato para su ejecución, luego de habérsele otorgado tal responsabilidad a la compañía Christiani & Neilsen. En dicho contrato se establecía como fecha de culminación de los trabajos estructurales el 31 de marzo de 1953, es decir, debía concluirse la obra en sólo 4 meses (123 días continuos de trabajo), cosa que efectivamente ocurrió.

2. Diversas imágenes del proceso de construcción del Aula Magna (1950-1952)
3. Modelo 3D del Aula Magna elaborado con el programa sketchup

En ese lapso se colocaron 691 pilotes de concreto de 18 metros de longitud, se completó la estructura de concreto armado con acabados en obra limpia compuesta de un pórtico (a modo de viga Vierendeel) de 5,5 metros de altura, 49,2 metros de ancho y 38,2 metros de luz libre, amarre de las doce costillas en abanico que soportan el techo de la sala (que tienen como extensión la marquesina que define la zona de acceso hacia la Plaza Cubierta), con el techo de la escena y zonas aledañas, a lo que se deben añadir los pórticos laterales (en función de una retícula de 3,80 x 3,90), y el balcón que se apoya en las columnas que sostienen las costillas y en un pórtico propio ubicado a nivel de acceso del que vuela 7,56 metros de los 13,48 de la luz que posee.
Adicionalmente se colocó una estructura metálica de 100 toneladas suspendida sobre pequeñas columnas, dispuesta en abanico de donde guinda el techo colgante de yeso.
La cubierta de concreto vaciado, en forma de concha, con espesor de 8 centímetros, y sus apoyos para transmitir su carga se diseñó evitando que produjera vibraciones. Los ecos se controlaron en la parte posterior de la sala utilizando detalles de madera y recubrimientos de yeso.

Concluida la estructura, durante otros ocho meses posteriores al 31 de marzo se procedió a la terminación de todo lo correspondiente a la arquitectura, acabados, equipamiento y muy especialmente el acondicionamiento acústico de la sala que estuvo a cargo de la firma BBN. Bolt, Beranek and Newman, inaugurándose protocolar y eclesiásticamente el 3 de diciembre, un día después de la fecha en que tradicionalmente el General Pérez Jiménez acostumbraba a realizar estos actos.
La Christiani & Neilsen, era para ese momento la más prominente empresa danesa de ingeniería y construcción a nivel internacional. Fundada en 1904 por el ingeniero civil Rudolf Christiani y el capitán naval Aage Nielsen, realizó importantes proyectos de gran complejidad constructiva tanto en Dinamarca como en otros países europeos, Asia y América del Sur, habiendo ya ejecutado para la fecha el Estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria.

Por su parte la firma BBN, es una empresa norteamericana con sede en Cambridge, Massachusetts, dedicada en aquel entonces a la consultoría acústica y devenida hoy en consorcio de alta tecnología que provee servicios de investigación y desarrollo. Fue fundada en 1948 por Leo Beranek y Richard Bolt , ambos profesores en el MIT, y Robert Newman, uno de sus alumnos. Su primer proyecto fue el diseño acústico de la Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York.

4. X Conferencia Interamericana de Jefes de Estado y Gobierno, 1954

Sin embargo, la verdadera inauguración oficial de la sala se produjo el 1 de marzo de 1954 (según hemos recogido del “Documento de nominación de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio Mundial ante la UNESCO” -2000-), con motivo de la apertura de la X Conferencia Interamericana de Jefes de Estado y Gobierno (última de esa serie) realizada en Caracas entre la mencionada fecha y el 26 de mismo mes, de la cual sería sede compartiéndola con los espacios de la Biblioteca Central de la UCV.

El mencionado evento, también conocido como la Conferencia Anticomunista de Caracas, aprovechó “la espaciosa sala con capacidad para 3.000 personas sentadas (…) provista de una iluminación especial y de un sistema de aire acondicionado”, que además contó con “un servicio telefónico que permitía oír, de modo simultáneo, las intervenciones de los delegados en los idiomas español, inglés, francés y portugués” (como se registra en el diario El Nacional del 8 de enero de 1954). Caracas, por su parte, fue objeto entonces de numerosas transformaciones urbanísticas y dotación de servicios con motivo de esta cita, siendo realzada la calle ubicada al oeste del Conjunto Central de la UCV (que posee como parte de su diseño una larga hilera de astas), con las banderas de los países asistentes con la sola excepción de Costa Rica, debido a conflictos con Nicaragua. Como resultado del encuentro, se emitieron resoluciones sobre propaganda, se decretó la abolición de la segregación racial y el fin del colonialismo en América quedando Caracas seleccionada como sede del Instituto Interamericano de Defensa Social.

5. Corte transversal del Aula Magna con la Nubes de Calder
6. Dos tomas desde diferentes ángulos del interior del Aula Magna con las Nubes de Calder

Regresando a nuestro foco de atención, en definitiva la sala de 4.400 m2 posee un aforo para 2.713 espectadores: 1722 en patio, 700 en los balcones laterales y 291 en el Palco de Honor. Posee 7 puertas de acceso para el patio y 5 para el balcón a través de dos sistemas de rampas. Se dispone también de dos salidas de emergencia desde el patio hacia la “Tierra de Nadie”.

Del acondicionamiento acústico de la sala, que ha dado pie a considerarlo la más acabada manifestación de la “síntesis de las artes” que impregna todo el proyecto de la Ciudad Universitaria, quizás valga la pena recordar que surge del impasse entre Villanueva y la firma BBN al momento de sugerirle la modificación del proyecto en virtud de las deficientes condiciones que éste ofrecía. Es así que, ante la negativa del Maestro de hacer cualquier tipo de cambio en la forma del auditorio, el ingeniero Robert B. Newman propuso instalar pantallas encima de la audiencia para mejorar la audición. Villanueva, quien ya había contratado al artista estadounidense Alexander Calder para diseñar una escultura móvil a ubicarse en los espacios abiertos alrededor del Aula Magna, y que debía buscar un nuevo sitio debido a la fuerza del viento que soplaba en el lugar inicialmente escogido, al comentarle sobre los planes para mejorar la acústica del interior de la sala, obtuvo del artista una propuesta consistente en convertir los paneles diseñados por los expertos en piezas de arte encontrando así un nuevo espacio para su obra. De esa manera, producto de la conjunción entre la valentía y arrojo de Villanueva y el atrevimiento de Calder, éste creó las llamadas “nubes flotantes” o “platillos voladores” (31 paneles en total, 22 en el techo, 5 en la pared lateral derecha y 4 en la pared lateral izquierda) que, complementados con los elementos y materiales que forman parte del interior (revestimiento de sillas, alfombras, diseño del sistema de puertas así como el piso y baldaquín de madera colocado a 8 metros de altura sobre el escenario confinándolo), hoy son todo un símbolo del Aula Magna.

La estructura de las nubes es una armazón de acero recubierto por madera contra enchapada de 1/2 pulgada de espesor, teniendo la más grande un área de 80m² y un peso de 2,5 toneladas aproximadamente. Unos cables metálicos de 3/8” se usaron para elevar y sostener los paneles hasta el techo de la sala dándoles la inclinación y la altura necesaria de acuerdo al diseño y a lo estudiado y experimentado meticulosamente “in situ” por Robert B. Newman con el apoyo de músicos agrupados de diferentes maneras.

Manteniéndonos  aún en el plano eminentemente descriptivo podemos añadir que la iluminación es muy variada: cuenta con 2 sistemas de luces superiores o principales (incandescentes y fluorescentes), focos laterales de refuerzo y lámparas de emergencia. Además posee sistemas de iluminación alternos, bombillos sobre las nubes que iluminan el techo resaltando el color de los paneles y cuenta con una serie de instrumentos para la realización de eventos con efectos de iluminación: seguidores, reflectores, focos, proyectores, etc. posibles gracias a una consola creada en Inglaterra que aún funciona.

El Aula Magna, como se sabe, ha sido objeto de particular atención dentro de la hoy amplia bibliografía que recoge la obra de Villanueva, de la cual se pueden extraer muy diversos puntos de vista a la hora de ser analizada y unanimidad al ser valorada siempre positivamente. Sin proponernos el añadir otra propuesta interpretativa, nos ha parecido procedente citar una serie de textos que en su conjunto dan cuenta del valor subyacente de la obra.

7. Cuatro libros referenciales para comprender la trascendencia del Aula Magna

Así, Sibyl Moholy-Nagy en Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964), además de considerar el Aula Magna como “el alma de la Ciudad Universitaria”, afirma: “El tema central de este gran recinto (…) es la celebración festiva y lírica del espacio. Los actores principales del espectáculo son la estructura y los materiales. El auditorio es una impresión subjetiva, un resuelto llamado a la sensibilidad individual”.

Por su parte para Juan Pedro Posani en el artículo “Aula Magna. Ciudad Universitaria” aparecido en la revista Integral, nº 9 (1957): “… hay que decir de una vez que el valor más grande e importante del Aula Magna es su espacio interno. Es el que le confiere resonancia y expresión… en otras palabras, esta sala es el triunfo de lo contenido”.
Por otro lado, Nancy Dembo en La Tectónica en la obra de Carlos Raúl Villanueva: aproximación en tres tiempos (2006) asevera: “La estructura del Aula Magna, en su rol protagónico dentro del Conjunto Central, responde solidariamente al gesto de liberación que identificamos en el urbanismo. Las formas adoptadas para los elementos portantes son determinantes en la consolidación del discurso que se inaugura en estos espacios. Lo afirman los riesgos asumidos en la solución de las grandes luces, expresando con claridad los planos escogidos para el trayecto de las fuerzas. Lo reafirma la decisión de dejar a la vista gran parte de los elementos de soporte, privilegiando los aspectos constructivos en concordancia con el tratamiento brutalista que recibe el concreto armado, ofreciendo así el lenguaje apropiado a este capítulo de la Ciudad Universitaria”.

Para Paulina Villanueva y Maciá Pintó  en Carlos Raúl Villanueva (2000): “El Aula Magna está hecha de puro y simple espacio arquitectónico, escultórico, humano; ella, en su moderna y descarnada franqueza, se nos presenta y revela con los rasgos de lo esencial” y William Niño Araque en la misma tónica con lo expresado por Villanueva-Pintó, aporta lo siguiente en “Villanueva. Momentos de lo moderno”, ensayo introductorio de Carlos Raúl Villanueva. Un moderno en Sudamérica (2000): “El recinto es de una continuidad luminosa opuesta a las sombras del exterior, es un vacío deslumbrante y conmovedor. Aquí el experimento de la síntesis de las artes tuvo la oportunidad de realizarse. La presencia dinámica de las Nubes de Calder tiene valores de acierto. (…) En este recinto se recrea un centro psicológico extraordinario de un nivel racional y a la vez altamente poético gracias a su forma monumental.”

Y, finalmente, en En busca de lo sublime. Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas (2006), Silvia Hernández de Lasala concluye: “En el Aula Magna … se logró el espacio sublime, el lugar que, siguiendo a Kant, place por sí mismo y no supone juicios lógicos ni de los sentidos, sino juicios de reflexión igualmente válidos; es el ámbito violentador de la imaginación, provocador, donde el arte abandona su ubicación habitual en las paredes para localizarse en el techo, amenazante; recinto que incita a la admiración o al respeto.”

Considerada entre las cinco mejores salas, a nivel mundial, con mejor visibilidad y acústica natural, al momento de presentarse en ella Leonard Bernstein dijo: “Esta sala es la mejor en la que dirigí en Suramérica. Después del concierto les dije a los periodistas que sobre el escenario el sonido es excelente y que me gustaría poder llevarme esa parte de la sala a New York”.

Corazón de la Academia, el Aula Magna es el sitio en donde se percibe la vitalidad de la institución, en todos los sentidos, tanto en momentos de debates encendidos o aquellos en que reina la satisfacción de haber logrado objetivos y metas personales. El inconfundible “olor” que se percibe al traspasar sus puertas se suma a un sinfín de sensaciones que solo se viven en este inolvidable lugar.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 2, 4 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

3. https://3dwarehouse.sketchup.com/model/uc9790163-eea3-452d-b616-891bdb84d1be/Aula-Magna-Ciudad-Universitaria-de-Caracas

5 y 6. https://patrimoniocuc.wordpress.com/2019/10/09/nubesalexander-calder/