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EL ACERVO EDITORIAL DE LA FAU UCV

DISEÑOTERAPIA

Servio Tulio Ferrer/ Ramón León

Centro de Información y Documentación (CID) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. UCV.

1980

Diseñoterapia es un libro a cuatro manos que tiene la particularidad de aglutinar, en torno al tema que trata, la síntesis del trabajo de ascenso a la categoría de agregado elaborado por Servio Tulio Ferrer en 1976 y el talento artístico de su colega Ramón León quien se dedica a interpretar e ilustrar, con el gran sentido del humor que lo caracterizaba, las 49 fichas en las que Ferrer da cuenta de los “pecados capitales” más comunes en los que incurre un estudiante de diseño arquitectónico, detectados en su práctica diaria de la docencia en la materia.

El resultado, más allá de las discusiones que pueda generar su título, no es otra cosa que un hermoso cuaderno apaisado en papel glasé de 63 páginas, diseñado por Martha Sanabria, en el que se puede recorrer su indudable contenido académico con la ligereza e ingenio que proveen los dibujos que lo acompañan.

Tal y como se recoge en la introducción elaborada por Ferrer, “el concepto de este trabajo se puede formular así: el aprendizaje del diseño no debe estar dirigido solamente a lo que se debe ser, sino también a lo que no se debe hacer” para luego, adentrándose en terrenos propios de la psicología, plantear que los “errores y vicios” fundamentales en los que incurren los estudiantes de arquitectura cuando diseñan “manifestados en las periódicas críticas de los profesores … sólo se pueden superar cuando el alumno toma conciencia de que los comete en forma recurrente. Por analogía podrían ser llamados ‘trastornos de conducta’ de un diseñador en formación. (…) Por eso el presente Catálogo debe ser entendido como parte de un tratamiento terapéutico en diseño”.

El libro plantea con severidad asuntos neurálgicos en la formación de diseñadores que se resumen en equivocaciones que cometen los alumnos de diferente naturaleza: “déficit conceptual, falta de información y malos hábitos”, los cuales dan origen a la elaboración de las fichas ilustradas que constituyen el cuerpo central del texto. Sin embargo, cuando por ejemplo se afirma que “los errores producto de un déficit conceptual siempre son consecuencia  de una mala interpretación del problema, incapacidad de evaluar soluciones, incoherencia entre el problema y su supuesta solución, etc.”, nada se dice de la manera como eran planteados para la época las experiencias orientadas a enseñar a proyectar, ni de cómo eran dirigidas por profesores que seguramente requerían también de su particular “terapia”, a pesar de que se vivían los aires posteriores a la Renovación que sacudió a la FAU UCV de la cual el libro, a su manera, es un cabal producto. La sensación de que el autor, escudado tras la autoritas de un personaje poseedor absoluto de la verdad, busca eximir al docente de su responsabilidad tras los pecados que cometen los estudiantes, no logra despejarse.

Por otro lado no estaría de más comentar que Diseñoterapia, junto a la Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, de Mariano Goldberg (producto de otro trabajo de ascenso) y Textos escogidos de Carlos Raúl Villanueva, forma parte del primer lote de libros que a comienzos de 1980 logra publicar el Centro de Información y Documentación (CID), dependencia creada en Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1976, durante la gestión decanal de Américo Faillace (1975-1978), quien designó como su primer Director al joven profesor Henrique Vera.

Vera tuvo bajo su responsabilidad la creación de una instancia cuyo objetivo era racionalizar la información y documentación de la FAU, uniendo las bibliotecas existentes (Escuela de Arquitectura e Instituto de Urbanismo) y capacitar a su personal para dar el servicio adecuado a los profesores (docentes e investigadores) y estudiantes. Con el apoyo irrestricto del decano y demás autoridades, el CID a través de su Director fue incorporado al Consejo de Facultad con voz y sin voto, y dotado de un presupuesto y personal de apoyo que permitió emprender un importante programa de adquisición de libros, publicaciones periódicas, ofrecer charlas, participar en redes, renovar equipos y mobiliario y poner a la extensión (la tercera pata en que se soporta la misión universitaria) a tono con los nuevos tiempos que se vivían y con la nueva estructura organizativa que la FAU.

Tras la gestión de Antonio Granados Valdés al frente de la División de Extensión Cultural entre 1957 y 1978, traducida en un importante número de eventos y exposiciones, 19 números de la Colección Espacio y Forma y 60 de la revista Punto (que el propio Granados recoge, entremezclada con sus desavenencias con el decano Faillace, en su libro Autobiografía (IIª parte) Mi vida en Caracas 1955-1978. -2004-), correspondió al CID continuar dicha labor participando en el montaje de la recordada exposición itinerante sobre la Bauhaus (1976) y la de Arquitectura Italiana Contemporánea (1978), para luego asumir la muestra fotográfica “Testimonios sandinistas” (1979) del mexicano Pedro Meyer, el XVI Salón de Estudiantes (1979), las muestras de dibujos de Mies van der Rohe y Frank Lloyd Wright (1979) y la exposición-homenaje a Carlos Raúl Villanueva a cinco años de su muerte (1980); apoyando la salida del número 19 (octubre 1977) de la Colección Espacio y Forma y dándole continuidad publicando los números 20, 21, 22 y 23 (debiéndose acotar que desde entonces no apareció más); y acompañando la edición de los números 55 (octubre 1975), 56-57 (junio 1976), 58 (junio 1977), 59 (octubre 1977) y 60 (mayo 1978) de Punto, para luego asumir su continuidad con la publicación de los números 61 (junio 1979), 62 (junio 1980) y 63 (junio 1981), imprimiéndole una visión más crítica, asomándose a nuevos escenarios, estimulándose la polémica y la discrepancia, buscándose un mayor contacto con la “realidad”, y dándole la oportunidad de expresarse a nuevas voces a través de material original elaborado expresamente para la revista.

Así, enmarcado y contextualizado dentro de un proyecto integral, sobre Diseñoterapia añadiremos que, aunque en su momento contó con un elevado consenso dada la sintonía que logró en expresar una manera generalizada de impartir la docencia, no estaría de más la luz del día de hoy discutir su vigencia, cuando la enseñanza del diseño ha dado paso a la incertidumbre, el docente ha reforzado su formación teórica y ha buscado inculcar en el estudiante una actitud crítica de búsqueda y reflexión más que a imponer una autoridad llena de certezas indiscutibles.

El claro orden en que se presentan a lo largo del libro los “errores” detectados por Ferrer en su práctica como docente del diseño deja, más allá de la polémica, un buen modelo de cómo se puede emprender cualquier trabajo desde este ámbito con rigor y sistematicidad. Pero es sin duda la ejemplificación ilustrada magistralmente por Ramón León lo que permite afirmar que en nuestras manos queda un documento de gran valor además de un manual en el que sus autores ejercen en tono jocoso la tarea de “diseñoterapeutas no colegiados”.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Maestros de la arquitectura eligen los 100 mejores edificios del siglo XX
 
Por Borja Fernández

Tomado de Plataforma arquitectura
19 de marzo 2019

Medio centenar de los mejores proyectistas del momento -acudiendo a la llamada del ‘Now Institute’ y de su director Thom Mayne- fueron convocados para valorar la huella arquitectónica del pasado siglo. ¿El objetivo? Realizar una lista cerrada de 100 edificios que configuren, a su parecer, las 100 realizaciones arquitectónicas más reseñables del siglo XX. Figuras como Tadao Ando, Steven Holl, Richard Rogers, Kazuyo Sejima, Toyo Ito, Rafael Moneo, Kengo Kuma, Denise Scott Brown, y otros tantos, conformaron en esta ocasión el jurado de votación.
Esta lista de joyas de la arquitectura conforman un canon, ‘100 edificios del siglo XX’, que acaba de traducir al castellano la Editorial Gustavo Gili. Ese elenco de medio centenar de maestros contemporáneos no sorprende a la hora de elegir al más destacado autor, se daba por hecho que sería Le Corbusier; y una de sus óperas prima, la ‘Ville Savoye’, realizada de la mano conjunta del siempre olvidado Pierre Jeanneret, ocupa la primera de las posiciones de la tabla. Lo más relevante del propio libro, más que el centenar de edificios de sobra conocidos, es la propia selección de 100 obras que realiza cada uno de los arquitectos invitados, recogida en el apéndice del propio libro. Miles de obras que dibujan la ruta de la arquitectura sobresaliente menos conocida del siglo XX.
El recuento confirma que quien más destaca de manera absoluta es Le Corbusier, en todas su facetas: la racionalista de la Villa Savoye (primer puesto), la brutalista de la Capilla de Ronchamp o La Tourette (segundo y noveno), o la social de L’Unité d’Habitation de Marsella (vigésimo). Seguido de éste encontraríamos a Mies van der Rohe por partida doble: el Pabellón de Barcelona en tercera posición, y la Casa Farnsworth, en la sexta. En el cuarto puesto está la nave espacial que Piano y Rogers plantaron en Les Halles en 1977: el Centro Pompidou. Lo mejor de Frank Lloyd Wright no se refleja en forma de vivienda, sino como su fábrica Johnson. Kahn ocupa la séptima posición con su Salk Institute. Un arquitecto que apenas construyó, Pierre Chareau, sitúa su Casa de Cristal parisina en octava posición; y, sorpresa, el gran excluido del teoricismo arquitectónico del siglo XX, Eero Saarinen, se cuela en el puesto 10 con su Terminal de la TWA en Nueva York.
El primer proyecto de un arquitecto español llega de la mano del prematuramente fallecido Enric Miralles. No es sino su Cementerio de Igualada, el cual realizó de la mano conjunta de Carme Pinós, el elegido para ocupar el puesto 49º. Le siguen el Museo de Arte Romano de Mérida de Moneo, en el puesto 61º, y la mítica ‘Pedrera’ o Casa Milá de Gaudí, en el puesto 63º. La estación marítima de Yokohama, del madrileño Alejandro Zaera y la británica Farshid Moussavi, es el proyecto que cierra la lista de 100 mejores obras.
Que muchas obras deconstructivistas, como la Escuela Diamond Ranch del mencionado Thom Mayne, o la Casa VI de Peter Eisenman resulten elegidas antes que el Edificio Chrysler, indica, ciertamente, hacia donde se escora el Instituto Now. Por otro lado, se demuestra que Alvaro Siza no interesa o se desconoce; que Lina Bo Bardi se ha convertido por fin en una arquitecta popular y que, teniendo talento, no hace falta ser arquitecto para hacer arquitectura: la casa del mueblista Gerrit Rietveld ocupa la posición 23º. En Latinoamérica, apenas se valoran Barragán y Niemeyer. Estados Unidos es el país más representado. Y África… tendrá que esperar al siglo que viene.

Ficha del libro

100 edificios del siglo XX

The Now Institute

Prólogo de Thom Maine
Editorial Gustavo Gili
2019

Nota
El libro que recién ha aparecido en su versión castellana, cuya compilación estuvo a cargo de Thom Mayne, ganador del Premio Pritzker el año 2005, con la colaboración de Eui-Sung Yi, fue publicado con el título 100 Buildings en su versión original en octubre del año 2017 por Rizzoli en un formato 4’’ x 10’’ similar al que poseen las guías de arquitectura.

ACA

VALE LA PENA LEER

PLANETA ROJO

Anatxu Zabalbeascoa

29 de enero 2019

Tomado del blog Del tirador a la ciudad

Diario El País

Vital, visceral, dinámico y también tabú, el rojo colorea cada vez más edificios de la arquitectura actual. Un libro reúne 150 ejemplos recientes de inmuebles escarlata levantados por todo el mundo.

Picasso decía que utilizaba el rojo cuando se quedaba sin azul. Tiziano, que un buen pintor solo necesita tres colores: blanco, negro y rojo. Christian Louboutin está convencido de que, aunque a uno no le gusten los colores, acaba siempre teniendo algo rojo. Por eso, aunque la autora del libro de la editorial Phaidon RED, Stella Paul, sostiene que la condición humana es roja, la humanidad no sería capaz de ponerse de acuerdo para describir qué es el rojo. Lo anunció Josef Albers. “Si 50 personas oyeran la palabra rojo, 50 rojos distintos aparecerían en sus mentes”.

El color de los colores para los renacentistas, el color del peligro y la prohibición para la circulación, el carmín de la seducción, la marca del tabú, la huella del crimen y la referencia de la tierra. El rojo pompeyano evoca riqueza y sofisticación, el bermellón de los alquimistas, componentes tóxicos; el escarlata, las suntuosas coronaciones de los príncipes medievales, los ropajes de los generales romanos y el trabajo de los gremios de tintoreros. El rojo es a la vez el color del martirio y el de los cardenales, el de las novias chinas y el del partido comunista. El del enfado y el de la prosperidad. Por eso el rojo puede ser metáfora, marcar contraste, indicar dinamismo y anunciar a los bomberos. O a Coca-cola, cada vez con menos azúcar y, tal vez por ello, cada vez menos roja.

Lina Bo Bardi fue una de las primeras arquitectas en emplearlo en edificios recientes. Lo hizo para destacar la estructura de su Museo de Arte MASP en São Paulo. También Ricardo Bofill bautizó sus viviendas en Calpe como la Muralla Roja. Souto de Moura cubrió de rojo la Casa das Historias que levantó para Paula Rego en Cascais (Portugal), Frank Gehry pintó de encarnado sus oficinas para el puerto de Düsseldorf y hasta Foster coloreó el Pabellón de los Emiratos Árabes Unidos en la Expo de Milán. Es cierto que el Hotel Danieli de Venecia lleva más de seis siglos contrastando su teja con la Laguna. También que el Fuerte Rojo de Nueva Delhi habla tanto de los emperadores mogoles como de la tierra sobre la que construyeron.

La Casa das Artes Miranda do Corvo (Portugal) es un símbolo: un lugar de encuentro. Por eso sus autores: Future Architecture Thinking, la han hecho hablar desde su arquitectura dinámica y angular y desde su rojo brillante exterior, para anunciarla.

En lugar de para destacar la arquitectura, en San Petersburgo, los arquitectos Vitruvius and Sons emplearon el rojo para camuflar su edificio. Demostraron que algo tan visible y molesto como un código de barras desaparece bajo una mano de pintura. Este centro comercial no engaña a sus visitantes, pero transforma el ubicuo símbolo de la vida moderna convirtiendo los números y los cortes en ventanas y puertas. Es lo que es, pero el rojo, en lugar de destacarlo, lo camufla.

En Estocolmo la cooperativa de vivienda sueca SKB encargó al estudio Wingardh Arkitektkontor 100 viviendas de ladrillo en las que los balcones parecen salir disparados. También en la Universidad de Gotemburgo, estos arquitectos eligieron el rojo para anunciar a los barcos que amarran en el puerto su edificio Kuggen, el departamento de educación. Los proyectistas hablan de la nueva catedral para la ciudad del siglo XVI. El diseñador de moda Bill Blass decía que el rojo es la cura total para la tristeza.

Ficha editorial del libro comentado

RED: Architecture in Monocrome

Stella Paul

(Concebido y editado por Phaidon Editores)

Phaidon Editors

2018

224 páginas

Tapa dura

ACA

Las publicaciones de Ediciones FAU UCV

Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV 1953-2003

Aportes para una memoria y cuenta

Azier Calvo Albizu (Compilador)

Ediciones FAU UCV

2006

Con motivo de la celebración de los 50 años de la creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, dicha entidad realiza una serie de eventos y emprende un grupo de iniciativas de diferente tenor entre las cuales se encontraban dos que, a modo de políticas, tuvieron un particular significado.

La primera consistió en acometer un proyecto que, gestado a partir de 2002 desde la oficina de publicaciones del Centro de Información y Documentación (con Enrique Fernández-Shaw a la cabeza) y siguiendo los lineamientos del Plan Estratégico, buscaba no sólo cambiar sino unificar la identidad visual de la institución, caracterizada hasta ese momento por la existencia de una excesiva cantidad de imágenes, tipografías y estilos gráficos diseminados a través de todos los rincones de su estructura organizativa. Escuela, institutos, departamentos, sectores de conocimiento, coordinaciones, servicios y eventos de toda índole ofrecían a la hora de identificarse como parte de una misma entidad la más absoluta anarquía visual, amén de la falta de criterios de aplicación del emblema que fungía de logo lo cual, sin duda, debilitaba una necesaria unidad que como cuerpo académico se debía mostrar. El resultado del trabajo no fue otro que el de desarrollar, previo diagnóstico, permanente intercambio y múltiples pruebas, todo un sistema que, previsto para ser implementado por etapas, culminase (como de hecho ocurrió) con la entrega en 2005 del Manual de Identidad Visual FAU UCV cuyo proceso y desarrollo estuvo a cargo de la empresa Metaplug C.A. (adscrita a la Escuela Prodiseño). De esta manera, en 2004, como parte de dicho proceso, en medio de la aprobación de una Estructura Organizacional más coherente para la FAU y creado el departamento de Divulgación Institucional, se presenta y da el visto bueno a la versión definitiva del núcleo básico para la identidad visual FAU UCV conformado principalmente por dos módulos, imagotipos o logos y el uso de una retícula para su aplicación, lo cual derivará en el desarrollo del mencionado Manual el cual contiene los lineamientos para el manejo, uso y aplicaciones a través de formatos, tipografías y colores del núcleo básico de identidad presentando más el arte final de las principales piezas de uso ordinario, material POP y referencias para el manejo de información de uso interno y externo al recinto de la Facultad. Como producto de este rica e interesante experiencia se publicó, además, Identidad Visual FAU UCV 2005 un impecable folleto que muestra de manera atractiva y bien diagramada la historia de este esfuerzo.

La segunda iniciativa, emprendida en 2003, estrechamente vinculada a la política de articulación, unificación y fortalecimiento institucional que signó a la primera, está directamente relacionada con la publicación que hoy rescatamos: se trató de la creación de un Comité Editorial que debía encargarse de coordinar la amplia diversidad de productos impresos de valor académico que dentro de la institución se generaban, apuntando finalmente a la creación de un sello editorial que los identificara y sirviera de paraguas.

Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta marca justamente el lanzamiento entre 2005 y 2006 de Ediciones FAU UCV (cuyo proceso de gestación se puede consultar en el Contacto FAC nº 45 del 17-09-2017 como preámbulo a la reseña del libro La tectónica en la obra de Carlos Raúl Villanueva. Aproximación en tres tiempos de Nancy Dembo), convirtiéndose en un primer eslabón referencial no sólo por su carácter iniciático (de entonces hasta la fecha se han registrado más de 50 productos), sino sobre todo por el valor que encierra su contenido.

Concebida como una publicación de carácter institucional, Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta, tal y como señala el subtítulo (elegido ex-profeso de la manera como anualmente se rinde cuentas desde la administración pública), no buscaba otra cosa que presentar pinceladas relevantes de la frondosa, compleja y apasionante historia que se encierra en la conformación de la que es la primera Facultad de Arquitectura creada en el país. Sin pretender ser un documento que se rija por un guión estrictamente historiográfico, el libro se encuentra conformado por un mosaico de escritos producidos por un amplio grupo de protagonistas del devenir institucional, que terminaron siendo quienes respondieron a una invitación aún mucho más abierta. Tal y como señala el compilador en la “Presentación”: “Sobre el calificado conjunto de firmas que aparecen formando parte de la publicación hablan por sí solos los currícula que los acompañan. Así, se ha podido contar con la colaboración desinteresada de quienes se han desempeñado como decanos, directores y coordinadores de grupos docentes y de investigación a lo largo de los 50 años transcurridos entre 1953 y 2003; de especialistas de áreas de tanto interés como la vivienda, la ciudad, el desarrollo tecnológico, el ambiente, la historia, la docencia, la investigación y la extensión, sobre las cuales han publicado con asiduidad y perseverancia; de profesionales reconocidos unos como premios nacionales de arquitectura, otros por su dilatada y fructífera trayectoria, y otros por su desempeño en importantes cargos públicos, todos protagonistas en el desarrollo del país; de académicos galardonados con importantes premios nacionales e internacionales o destacados con significativas distinciones en el ámbito universitario; de sociólogos, geógrafos y urbanistas y también de quienes siendo arquitectos se han dedicado a profundizar en áreas como la economía, la cultura, el patrimonio, la planificación y las nuevas tecnologías; por último, pero no por ello menos importante, de quienes representan la necesaria generación de relevo que permitirá continuar construyendo los anales de una sólida institución.”

Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta muestra, por tanto, una “… semblanza de la entidad a partir de la composición de reveladores fragmentos” que, agrupados en torno a las particulares maneras de “hacer memoria” manifestadas por los participantes de la compilación, le permitieron al editor, utilizando la noción de “mirada”, establecer ciertas líneas de comportamiento que dieron pie para estructurar cinco capítulos: Miradas que reconstruyen. Segmentos para la historia (con textos de Guillermo Barrios, Oscar Carpio, Eduardo Castillo, Alfredo Cilento, Antonio Granados Valdés, Juan José Martín Frechilla, Beatriz Meza y el tándem Luis Carlos Palacios/ Marta Vallmitjana); Miradas que orientan. Enseñar siempre (textos de Dirk Bornhorst, Gustavo Legórburu, Tomás José Sanabria y Fruto Vivas); Miradas que formulan. Conocimientos y disciplinas (textos de Carmen Dyna Guitián, Luis Guillermo Marcano, Álvaro Rodríguez/Alfredo Mariño y Gonzalo Vélez); Miradas que disienten. La Facultad que no ha sido (textos de José Miguel Menéndez, Jorge Rigamonti, José Manuel Rodríguez y Alberto Sato); y, Miradas que rescatan. Presencia y proyección de una Facultad (con aportes de Arturo Almandoz, Teolinda Bolívar, Baudilio González, Fernando Gonzalo, Marco Negrón, Frank Marcano, José Balbino León y Leandro Quintana). El libro cierra con “Cronología 1953-2003” elaborada por Azier Calvo y Henrique Vera.

Como primer producto de la joven editorial y dada su condición celebratoria, se le entregó la responsabilidad de realizar el diseño gráfico (a instancias de Henrique Vera, quien aparece como Colaborador de edición) a Carlos Rodríguez, reconocido profesional en el área, quien supo combinar la mayoritaria carga de textos con las imágenes de seis calificados arquitectos-fotógrafos (Mariano Goldberg, Henrique Vera, Ramón Paolini, Antonio Puente, Osvaldo Michelli y Ciro Suzzarini) provenientes de los portafolios que conformaban “Un mundo alrededor”, colaboración de Guillermo Barrios. Justamente, el haber tenido que lidiar con un libro denso, constituido fundamentalmente por escritos muy disímiles, llevó a Rodríguez (convencido de que un libro debe trascender tanto por su contenido como por su diseño) a experimentar con esta variable en busca de generar una dinámica donde cada párrafo se desplazaba y las notas a pie de página se incluían de seguidas a final de cada uno, generando, hay que decirlo, cierta confusión y pérdida del rigor académico que la publicación exigía. La portada donde se destaca el azul identificativo del edificio de la FAU mediante una foto tomada a una de sus paredes de mosaico, estuvo a cargo de Juan Camilo Rodríguez. La impresión de los 1000 ejemplares que constituyen la edición (de 415 páginas en papel Lumisilk de 115 grs.) le correspondió a La Galaxia C.A.

Para cerrar rescatamos de la “Presentación”, como guía para quienes quieran acercarse a la publicación, la apreciación de que se trata de una inmejorable “ocasión no sólo de ver diferentes comportamientos a la hora de hacer memoria, sino, sobre todo, de constatar una muy buena parte de la actividad realizada por una comunidad que ha sido capaz de abrir puertas, llevar adelante iniciativas, crear instituciones, apoyar políticas y aventurarse en proyectos inimaginables y, si se quiere, alejados de lo que tradicionalmente se entiende (y se sigue entendiendo) como eje central de sus preocupaciones. Ello habla, sin lugar a dudas, no sólo de una entidad plural y diversa, sino sobre todo convencida de la importancia que tiene tender puentes hacia otras ramas del saber y la vida pública, inconforme con los estrechos límites a los cuales muchas veces se le quiere confinar.”

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

A House Is Not Just a House:

Projects on Housing

Tatiana Bilbao

Columbia Books on Architecture and the City

2018

Nota del editor

Una casa no es sólo una casa argumenta precisamente eso. El libro recorre el trabajo diverso de Tatiana Bilbao sobre el tema de la vivienda, desde proyectos sociales a gran escala hasta casas de lujo unifamiliares. Estos proyectos ofrecen una forma de pensar acerca de los límites de la vivienda: dónde comienza y dónde termina. Independientemente del tipo, su trabajo plantea un argumento sobre la vivienda que es a la vez expansivo y mínimo, inseparable del entorno más amplio externo y basado en los requisitos fundamentales de la vida. Trabajando dentro de la turbulenta historia de la vivienda social en México, Bilbao aboga por participar incluso cuando las circunstancias no son las ideales, y a partir de esta participación, puede proponer estrategias específicas aprendidas en México para producir viviendas en otros lugares.

Una casa no es sólo una casa incluye una conferencia reciente de Bilbao en la Escuela de Graduados de Arquitectura, Planificación y Preservación de la Universidad de Columbia, así como reflexiones de compañeros practicantes y académicos, entre ellos Amale Andraos, Gabriella Etchegaray, Hilary Sample e Ivonne Santoyo- Orozco.

ACA