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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 183

El proyecto para un Motel en la Ciudad Balneario Higuerote, cuya vista de conjunto desde la playa ilustra nuestra postal del día de hoy, realizado por el arquitecto José Antonio Ron Pedrique (1927-2001), apareció publicado en la revista Integral nº 10-11 (abril 1958) como epílogo del artículo que presentaba justamente la “comunidad tipo recreacional” en la que se encuentra incorporado, la cual fue objeto de nuestra atención a través de la postal 79 comentada en el Contacto FAC nº44 (10-09-2017).

1. Ciudad Balneario Higuerote. Plano indicando la vialidad interna y los accesos
2. Ciudad Balneario Higuerote. Plano de zonificación y parcelamiento

Ubicado en la parte sur del complejo, más próximo si se quiere del pueblo de Higuerote, “frente a la amplísima playa de 70 metros de ancho de la Ciudad Balneario Higuerote”, el Motel se presentaba como una opción alternativa para aquellas personas que no contaban con los recursos suficientes para comprar una parcela urbanizada pero que buscaban disfrutar un corto período de contacto con el mar pudiendo disponer con instalaciones y servicios adecuados. De allí que Ron Pedrique se refiera a él como un lugar “estudiado para servir de Centro Recreacional Vacacional y de fin de semana” que “dispondrá de embarcadero propio y de un vasto jardín con piscina reglamentaria, pérgola, terraza, cine al aire libre, etc.”, tratando de desmarcarse en cierta medida de la connotación no siempre positiva que se le suele dar al motel tradicional, entendido como lugar de paso y con una alta rotación en cuanto al uso de sus instalaciones.

Página de la revista Integral nº 10-11 dedicada al Motel en la Ciudad Balneario Higuerote
Motel en la Ciudad Balneario Higuerote. José Antonio Ron Pedrique. Planta (1956)

Tendría el Motel 32 “apartamentos” organizados linealmente en un volumen de dos plantas que dispondrían de las comodidades y equipamiento para poder cocinar y albergar familias de hasta cinco miembros, con particular consideración de la privacidad de los huéspedes dentro de cada unidad pero a la vez buscándose propiciar el contacto entre ellos a través de los servicios comunes que se ofrecían: restaurant, bar, piscina, cine y jardines. Otro aspecto en el cual se tuvo “especial cuidado” fue el correspondiente a garantizar “un control riguroso desde la Administración y Gerencia sobre el acceso, el estacionamiento, todas y cada una de las puertas de entrada de los apartamentos, los corredores de circulación y la entrada de servicio”, componentes todos de un cabal funcionamiento al que prestaban mucha atención los proyectistas de la época.

A diferencia de lo que caracteriza a un hotel, este edificio fue pensado para operar con un mínimo de servicios esenciales que, traducidos en sencillez funcional y economía operativa reducen al máximo los costos, tal y como lo evidencia la disposición de las diferentes partes que lo constituyen. Dentro de la misma línea discursiva, la totalidad de los ambientes tanto privados como públicos han sido diseñados tomando en cuenta la ventilación natural cruzada y protegidos de la incidencia directa de la luz solar, lo cual no excluye el que cada habitación posea un aparato independiente de aire acondicionado. Además “el edificio goza de la mejor orientación, siendo óptimo en la playa abrir los servicios comunes hacia el Norte y los dormitorios hacia el Este, defendiéndose bien del Oeste, en este caso el corredor de circulación y grandes voladizos protegen totalmente de la insolación del Poniente y también hacia el Sur el edificio es completamente cerrado”. Como se verá, el arquitecto Ron Pedrique no deja de lado aspectos que, insistimos, eran parte esencial tanto de la formación como del ejercicio profesional durante los años 1950 a la hora de enfrentar cualquier ejercicio de diseño. Cierra la descripción aparecida en Integral señalando: “Esa misma orientación establecida por la insolación nos hace aprovechar la magnífica vista panorámica sobre la playa teniendo como fondo la imponente mole del Cabo Codera”, la cual es aprovechada por la terraza individual que posee cada apartamento.

Si bien el Motel no logró realizarse, pese a ser pensado desde una rigurosa racionalidad constructiva, y de que tampoco constituye una pieza que pudiésemos incluir como obra memorable dentro de nuestra arquitectura moderna, si nos ha parecido interesante encontrar tanto en su presentación como en su descripción y representación modos y atributos propios de un momento en el que los proyectos apelaban a similares medios expresivos para transmitir toda la información requerida para su comprensión. Así mismo, no deja de ser curioso el que este modesto edificio busque cobrar protagonismo en la presentación de la Ciudad Balneario donde se inserta como única muestra de la arquitectura que el planificador podía controlar dentro de la propuesta de conjunto, mostrándonos así su doble faz de urbanizador y diseñador arquitectónico.

Portada diseñada por Omar Carreño y sumario de la revista Integral nº 10-11, abril 1958

Tampoco es menos relevante recordar que el número 10-11 de la revista Integral en la que aparece el Motel, sale a la luz en abril de 1958, pocos meses después del derrocamiento de Pérez Jiménez, convirtiéndose este ejemplar en pieza altamente significativa desde su editorial, en el que se hace un recordatorio a las nuevas autoridades nacionales sobre la importancia de retomar la planificación como norte en la realización de las obras públicas en el país (ante la amenaza que constituía y constituyó el “plan de emergencia” puesto en marcha por Wolfgang Larrazábal al frente de la Junta de Gobierno y la discrecionalidad con que se actuó durante la dictadura), hasta las señales de un optimismo precario que enviaban los promotores de El Helicoide (quienes a su vez dirigían la revista y promovían la Ciudad Balneario Higuerote con Jorge Romero Gutiérrez a la cabeza) para salvarlo de la inminente quiebra a la que se llegó, pasando por el hecho de que aparezcan edificios notables como el hotel Humboldt (1956, Tomás J. Sanabria), la estación del Teleférico en Maripérez 1956, Alejandro Pietri y Alfredo Jahn -asociado-) y el Club Táchira (1955, Fruto Vivas) -cuyas presentaciones parecieran haber estado represadas-, así como el proyecto urbanístico de la Urbanización Los Canales (1957, Julián Ferris y Carlos Dupuy) acompañando al de la Ciudad Balneario Higuerote ya varias veces mencionado. Por tanto, en este contexto el Motel, sin duda, ocupa el lugar más bajo en escala de importancia.

Integral aparecería en otras cinco oportunidades por lo que el nº 10-11 (cuya portada es diseño de Omar Carreño) marca el punto culminante de su etapa madura y el comienzo a la vez de su declive. Además de lo apuntado aparecen en este número de colección interesantes artículos sobre el siempre importante y relegado tema turístico (“Turismo y turismo en América” del arquitecto Jacques Pereira), “El ocio obrero en Venezuela” y su tratamiento a través de una colonia vacacional en Margarita del arquitecto Simón Quinto, la sección “Flora, Arquitectura Paisajista y Conservación” dirigida por Carlos Guinand Sandoz donde en esta ocasión participa Leandro Aristeguieta con “Generalidades sobre los frailejones”, “El diseño industrial en sus relaciones con las artes visuales” del internacionalmente conocido profesor de estética italiano Gillo Dorfles y “Tiempo y forma fílmica” del asiduo colaborador Alfredo Roffé. Se suman las secciones fijas “Revista de revistas”, “Notas bibliográficas” y “Miscelánea” (dedicada a resaltar como nota luctuosa el fallecimiento de Carmen Méndez Arocha, primera arquitecta graduada en la FAU UCV el 29 de septiembre de 1951), en las que seguramente tienen participación relevante Violeta Roffé como coordinadora y algún que otro miembro del Comité de Redacción integrado por Carlos Guinand S., Leopoldo Martínez Olavarría, Tomás J. Sanabria, Juan Andrés Vegas, Julián Ferris, Fruto Vivas, Juan Otaola, José Sanabria y el aún bachiller Henrique Hernández.
El haberle dedicado la postal a una obra menor, como hemos visto, ha permitido repasar además, y sin proponérnoslo inicialmente, un importante episodio de la historia de nuestras publicaciones periódicas.

ACA

Procedencia de las imágens

Todas. Revista Integral nº 10-11, abril 1958

ES NOTICIA

El pasado jueves 29 de agosto en los espacios de la Asociación de Oficinas de Arquitectura de Chile se realizó el lanzamiento de la edición 41 de la Revista AOA. Durante el evento se llevó a cabo un conversatorio -moderado por Francisca Pulido- entre Alberto Sato y José Rosas (profesores durante muchos años de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV), quienes expusieron los alcances del periodo de la Arquitectura Moderna en Venezuela. Además analizaron el contexto que permitió a dicho país convertirse en referente de desarrollo y modernidad a nivel internacional a mediados del siglo XX, tema que también es profundizado en el reportaje principal de esta edición.

Del mismo modo, se expusieron todos los proyectos que participaron del Concurso Público de Antecedente e Ideas para el desarrollo del Pabellón de Chile en Expo Dubai 2020.
Además, en este número de Revista AOA se podrá encontrar temas relacionados con la Bauhaus, que cumple 100 años un momento oportuno para detenerse a mirar su legado con la perspectiva que permite un siglo de distancia. Con este artículo se abre la nueva sección En Foco, que número a número irá presentando temáticas transversales en torno a la arquitectura. 


Otro tema interesante de esta edición es la conversación con el multifacético arquitecto mexicano Michel Rojkind, quien estuvo en Chile hace unas semanas en el contexto de su nuevo rol como vicepresidente del área de arquitectura de la global WeWork. Tan vanguardista como sus obras es su interpretación acerca de patrimonio e identidad cultural y su responsabilidad como arquitecto frente a ellos.

Estos son algunos de los artículos de la edición 41, que como siempre se complementan con una selección de obras de socios de la Asociación de Oficinas de Arquitectura de Chile (AOA), encabezadas por el edificio corporativo de Empresas CMPC en la ciudad de Los Ángeles, de Izquierdo y Lehmann, un impactante centro de operaciones construido casi enteramente en madera, el primero en su tipo en Chile.

Para los interesados la revista puede ser consultarse en https://issuu.com/aoachile/docs/aoa_n_41_en_baja_con_avisos

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 169

Medio Informativo (o ½ como al ser creado gustó identificarse), publicación periódica editada por el Centro de Información y Documentación (CID) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la UCV, hizo su aparición por primera vez el mes de noviembre de 1996 con el objeto de llenar un vacío al que el panorama existente de órganos impresos que ofrecía la institución se le hacía muy difícil llenar. Aunque en sus inicios, por la periodicidad con que logró aparecer, la revista Punto pudo convertirse en noticiero de las más diversas y relevantes actividades que en la FAU UCV se llevaban a cabo, con el tiempo la dinámica que un cuerpo vivo, variado y algo más complejo empezó a evidenciar, requeriría de un instrumento más ágil dirigido a cubrir las labores que sus diversas instancias llevaban a cabo y los productos que de ellas emanaban cosa que Punto, dado el espaciamiento entre números y cambio de rumbo que se le fue imprimiendo poco a poco hacia una revista más de contenidos, no lograba solventar.

Por tanto cobró forma la idea de contar con un boletín que tuviese la apariencia de un periódico tabloide, impreso en papel bond, de fácil distribución y que nutriese y estimulase, tal y como señala el entonces decano Abner Colmenares en la “Presentación” del nº 1 que hoy ilustra nuestra postal, “un clima permanente de discusión e intercambio de ideas tendencias y posiciones de todos los miembros de la comunidad…”, buscándose como propósito el convertirse en espacio para promover el intercambio y llevar adelante “un registro continuo de las actividades, trabajos y logros de nuestra Facultad”. De esta manera, Medio se convertía además en un importante efecto de demostración de los bríos con que la recién empezada gestión decanal de Colmenares comenzaba a manifestarse.

Correspondió a la profesora Ana María Marín M., como Directora del CID, impulsar y llevar adelante este proyecto editorial que en principio contó con el apoyo financiero del Vice-Rectorado Académico de la UCV y la Comisión de Post-Grado de la FAU, para lo cual conformó un equipo en el que Enrique Fernández-Shaw asumió la Coordinación Editorial, acompañado de un grupo de jóvenes, encargado de la redacción y producción, integrado por María Elena Ghersi, Luciano Landaeta, Claudia Peñaranda y María Antonia Rodríguez, quienes ya se habían fogueado en la experiencia que constituyó años antes la salida del semanario Arquitectura HOY. El sobrio y muy cuidado diseño y diagramación de la publicación corrió a cargo de Martha Sanabria y Catherine Goalard.

Como recalca Ana María Marín en el “Editorial» del nº 1, “½ nace como respuesta a una de las más urgentes necesidades dentro del recinto de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV: la de poder mantener informada a la Comunidad acerca de las diversas actividades que allí se desarrollan. Quienes somos miembros de la Escuela, de la FAU, o mantenemos nexos con ella, constantemente obviamos gran cantidad de acontecimientos que se llevan a cabo en nuestro contexto inmediato. Esta situación se ha dado por la inexistencia -hasta ahora- del medio adecuado para difundir esta información. (…) Este Primer Número de ½, tiene gran significado para el Centro de Información y Documentación. Ya que, él concreta nuestra apuesta por el optimismo. Un optimismo cuyo sustento es el esfuerzo y la pasión de todos y cada uno de los que hemos decidido poner en marcha el Programa de Publicaciones del CID.”

Este primer número de Medio que se vendía a un costo de Bs. 1500, conformado por 8 páginas, contó con secciones que, anunciadas en su portada (pág. 1), buscaban dar forma a los contenidos que se querían divulgar. Así el “Editorial” estuvo acompañado en la pág. 2 con dos segmentos: uno que daba cuenta de lo más relevante realizado por el “Instituto de Urbanismo” y otro  («Nuevos títulos») de las publicaciones más recientes aparecidas dentro de la propia institución. La página 3 la ocupaban las actividades y resultados procedentes de la “Comisión de Estudios de Postgrado”; las 4 y 5 (páginas centrales) reseñan la “Presencia de la FAU en la UIA”, cuyo congreso se realizó aquel año en Barcelona, España; la 6 diversas “Noticias del cuerpo docente”; la 7 se dedica a un abanico de “Proyectos estudiantiles”; cerrando con la 8 donde se registra en “Extramuros” noticias del acontecer arquitectónico y urbano nacional más allá de los límites estrictamente universitarios y un “Calendario” de lo más relevante que se tenía programado en un lapso de 3 meses dentro de la FAU como parte de sus actividades de extensión, lo cual da una señal de la periodicidad que se aspiraba tuviera la publicación.

Como suele ocurrir con mucha frecuencia, el ímpetu y entusiasmo inicial que movieron la aparición de Medio Informativo, se toparon con una realidad que le fue adversa y que obligó a modificar sus planes iniciales de salir trimestralmente, no siendo sino hasta febrero de 1998 cuando se produjo la aparición de un número doble (que engloba el 2 y el 3) de 12 páginas, con el que se intentaba subsanar en cierta forma los inconvenientes atravesados durante más de un año. Así lo registra la Directora del CID en el Editorial correspondiente ubicado en la página 1: “Me ha tocado interrumpir y reescribir esta nota editorial tantas veces, que su tema ha ido variando conforme a la variabilidad de las múltiples circunstancias que atentaban contra la aparición de este número doble de ½. El cual, hacemos llegar a la comunidad de la FAU, con esa sensación de incertidumbre que se ha vuelto nuestra única certeza tras un año de coordinar el Centro de Información y Documentación. Período, durante el cual, cuatro meses y medio de paro nacional de Universidades son parte del balance y en el que un nuevo conflicto en puertas es de nuevo una amenazante realidad…”.

Sin embargo, el número 2-3 de Medio mantuvo el porte, las mismas fuentes de financiamiento, equipo e imprenta (Guanarteme) y logró, con base a la misma estructura del nº 1, dar cabida de nuevo a los logros de la “Comisión de Estudios de Postgrado” (pág. 2), del “Instituto de Urbanismo” (pág. 3, donde aparece una reseña de Jesús Tenreiro de su proyecto para la “Nueva Sede para el Centro de Estudios de Postgrado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV a ser ubicado en la Zona Rental de Las Tres Gracias), y del “Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción” que comparte la pág. 4 con “Nuevos títulos”; abrir un mayor espacio a las actividades de extensión organizadas por el CID (págs. 6, 7 y 8) donde destaca en las centrales (6 y 7) los resultados de la Primera Edición de los Premios  AXIS; mantener las secciones “Actividades docentes” (pág. 9) y “Proyectos estudiantiles” (págs. 10 y 11); y cerrar (pág. 12) con un llamado a “Concurso” dirigido a estudiantes de “Paneles para la Sala de Exposiciones y Carteleras de la planta baja de la FAU”.
Cierra el primero de los ciclos de Medio, a cargo de Ana María Marín, con el nº 4 (octubre 1998, 12 páginas) sin alterar su estructura, con nueva Coordinadora Editorial (María Antonia Rodríguez), diversificando los colaboradores, estrenando sistema de distribución interna, incorporando de nuevo la Sección “Extramuros” en la última página y dedicando el espacio central (págs. 6 y 7) a la celebración de los 40 años del edificio de la FAU que se habían cumplido en 1997.

Cumplida la etapa de casi dos años con Marín al frente, dentro de la misma gestión decanal, el CID pasa a ser dirigido por Martín Padrón quien se propone (lográndolo) dar otra dimensión, presencia y formato a Medio. Teniendo en la mira la celebración del Centenario del nacimiento de Carlos Raúl Villanueva, terminado el trabajo de elaboración del dossier que permitiría obtener la declaratoria de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) como Patrimonio Mundial (nueva tarea que había pasado a coordinar Marín) y tras más de un año sin aparecer, en enero de 2000 se logra relanzar, a partir del nº 5, un Medio con nuevo “look”: amplía a 16 el número de páginas, presenta una nueva estructura, nueva línea editorial y ofrece un atractivo y elaborado diseño gráfico que correrá a cargo de Álvaro Martín y Carlos Paz bajo la coordinación de Marianella Mora. Se incorporan, además, artículos elaborados por críticos reconocidos (Carles Muro, Henry Vicente y William Niño, por ejemplo), se ofrece un resumen de las actividades realizadas por el CID en 1999, la relatoría del lo acontecido en la XII Asamblea de ICOMOS realizada en México (a cargo María Teresa Novoa y Lesmes Castañeda), y se dedican las páginas centrales justamente a mostrar parte del documento que se había presentado en 1999 a la UNESCO por el equipo de investigación “Ciudad Universitaria de Caracas-Patrimonio” para su postulación como patrimonio de la humanidad. También ocupa un espacio relevante el trabajo que venía adelantándose para elaborar el Plan Estratégico de la FAU UCV. Esta nueva etapa, sin abandonar el formato tabloide pasa del doble carta anterior (28 x 40 cms) a un vistoso 32 x 45 cms impreso en papel bond de alto gramaje.

La etapa encabezada por Padrón abarcará los números 5 (1500 ejemplares), 6 (2000 ejemplares, 16 páginas, junio de 2000) -ambos editados por Impresos Rubel- , 7 (2500 ejemplares, 20 páginas, febrero 2001) y 8 (2000 ejemplares, 20 páginas, mayo de 2001) -tiraje  de ambos a cargo de Impresos Fanarte-, obteniéndose la Mención Publicación de Arquitectura (Reconocimiento Especial) en la Bienal de Quito 2000 y el Premio a la Mejor Publicación de Arquitectura y Urbanismo (Mención Revista Especializada) en la X Bienal de Arquitectura de Caracas 2001, en lo que marcaría su etapa de mayor esplendor (utilizándose desde el nº 6 papel glasé), siempre a la sombra del Centenario de Villanueva y la declaratoria de la CUC como patrimonio mundial, a lo que se sumarán los aportes de la FAU UCV a la reconstrucción del estado Vargas a raíz e la tragedia de diciembre de 1999 (nº 6) y el sensible fallecimiento e importante reconocimiento que se le hará al profesor y ex-decano Pablo Lasala, acaecido a finales del año 2000, en los números 7 y 8 y luego también en el 9 (2000 ejemplares,16 páginas, marzo 2002), ya con Ronald Pérez dirigiendo el CID, Alberto Navarro fungiendo de Coordinador de Publicaciones, diseño gráfico ya no en manos de Álvaro Martín sino de Preview Comunicación Visual C.A. e impresión a cargo de Impresos Publigráfica.

La tercera y ultima etapa en la que Medio Informativo aparece en papel corresponde a los números 10 (enero 2008), 11 (julio 2008) y 12 (mayo 2009), cumpliendo (al menos en inicio) con una periodicidad semestral, todos con tiraje de 5000 ejemplares, impresos en papel bond con una altísima calidad por Gráficas Acea C.A. El nº 10 sale bajo la gestión decanal de Azier Calvo y los 11 y 12 con Guillermo Barrios al frente de la FAU, siempre con Eugenia Villalobos como Coordinadora de Extensión, dependencia ésta creada en 2005 que sustituirá al CID en todo lo relacionado a lograr armonizar las actividades de ese tipo dentro de la FAU.

Se logró sin duda, no sin haber realizado previamente ingentes esfuerzos, recuperar el lustre que Medio había alcanzado (alto valor visual, relevantes contenidos y muy bien ilustrada información), ahora bajo un nuevo concepto gráfico a cargo de Latonería & Pintura, producción editorial en manos de Edmundo Ramos (con el concurso de Juan Vicente Pantin, la asesoría de Marianella Mora y el apoyo de un Comité Editorial formado por siete profesores ), con una ligera alteración del formato, pasando de 34 x 48 cms (nº 10) a 32 x 46 (nº 11 y 12).

Los contenidos de esta última fase, como muestra de su evolución en el tiempo, tratan (de acuerdo a lo recogido en https://www.fau.ucv.ve/medio_informativo.htm) “lo urbano; los ámbitos de la arquitectura y el urbanismo; la reflexión del espacio plástico y museístico; los procesos prácticos y académicos del ejercicio arquitectónico; la relación de la academia con la comunidad y la reflexión sobre los distintos procesos de los espacios públicos y privados. (…) Medio Informativo (MI) está pensada sobre una estructura que posee secciones fijas y otras de corte dinámico, que responden a la pauta de contenido establecida por el equipo editorial para cada número. La línea Editorial de MI le da prioridad a temas relacionados con las tesis y proyectos de La Facultad, tanto de pregrado como de postgrado, que expongan la visión de la pulsión actual de la arquitectura en La Academia. También trata de abrir un espacio para mostrar la arquitectura que se está haciendo y la que está por venir con los proyectos y las obras construidas. MI, sin dejar de lado el discurso gráfico de las publicaciones periódicas actuales, pretende atender el discurso que genera el ejercicio gráfico de la arquitectura. (…) MI está dirigida a aquellos grupos, dentro y fuera de la universidad, interesados en los temas relacionados con las distintas áreas de la arquitectura, el urbanismo y las artes plásticas”.

Después de la salida del nº 12, arropado por los problemas presupuestarios crecientes que han aquejado a UCV, Medio Informativo migró a formato digital siempre bajo el mismo espíritu y la responsabilidad de Edmundo Ramos desde la Coordinación de Extensión. El trabajo acumulado desde entre 2010 y 2018 se puede apreciar en la página http://mediodigitalfau.blogspot.com/, encontrándose en los actuales momentos latiendo tenuemente afectado por falta de apoyo institucional.

A modo de resumen habría que decir que Medio Informativo abrió la posibilidad de dar salida a una serie de contenidos que al mundo de la arquitectura, el urbanismo y su docencia siempre ha interesado conocer, creando un nicho propio alejado del rigor del arbitraje de las revistas científicas pero sin perder por ello rigor en su elaboración. Así, al revisar el cúmulo de información atesorada en sus 10 números impresos y la página en la que se aloja podemos obtener una panorámica bastante completa de lo acaecido a lo largo de más de 20 años y una fuente importante de información para curiosos e investigadores.

ACA