El número 78 de AA Files examina una variedad de tipologías e historias de edificios desde Pyongyang hasta Lusaka y más allá; su alcance geográfico es más amplio que el de cualquier número anterior. También presenta artículos que analizan algunos de los contextos más amplios que informan la práctica arquitectónica, incluidas las líneas de tiempo de la ruptura ecológica, las formas de medir el cuerpo humano y el surgimiento del espacio público privatizado. Los colaboradores incluyen a Thandi Loewenson, Calvin Chua, Christina Varvia, Elisa Iturbe, Manijeh Verghese y Madeleine Kessler, entre otros.
Con aportes de
Calvin Chua, Mark Cousins, Elisa Iturbe, Thandi Loewenson, Christina Varvia, Manijeh Verghese y Madeleine Kessler, entre otros.
Nota informativa
AA Files es la revista de registro de la Architectural Association School of Architecture y la sucesora de una larga línea de publicaciones internas (AA Notes, AA Journal, Arena y Architectural Association Quarterly) que comenzaron cuando se fundó la escuela en 1847. La revista se publica dos veces al año y se distribuye a miembros de la Architectural Association, suscriptores individuales y una red selecta de librerías en todo el mundo. Actualmente está editado por Maria Shéhérazade Giudici, que sigue a Thomas Weaver (2007–2018), David Terrien (2004–2006), Mark Rappolt (2000–2003) y Mary Wall (1981–1999). Los números actuales y anteriores están disponibles para comprar en línea en AA Bookshop y otras librerías selectas. Un archivo digital completo de AA Files está disponible para los miembros de AA.
La inesperada muerte el 27 de agosto de 1965 de Charles-Edouard Jeanneret-Gris, conocido mundialmente como Le Corbusier, considerado por muchos como el más importante arquitecto del siglo XX, causó revuelo y consternación a todo lo largo del planeta y muy especialmente en los ambientes relacionados con la actividad disciplinar. Con 77 años, mientras nadaba en la playa cercana a su cabaña de verano (Le Cabanon) situada en la población francesa de Roquebrune-Cap-Martin en la Costa Azul, un paro cardíaco marcó el final de un referente cuyas enseñanzas siguen aún hoy dando de qué hablar y muchos de sus postulados mantienen plena vigencia.
1. Emplazamiento en la población francesa de Roquebrune-Cap-Martin en la Costa Azul y dos imágenes (una exterior y otra interior) del Cabanon de Le Corbusier.
En nuestro país, el impacto de la noticia dio pie para que las autoridades de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela acordaran la realización de diversos actos en memoria del maestro desaparecido, que contaron con el apoyo del cuerpo profesoral y los estudiantes. De tal manera, le correspondió a la División de Extensión Cultural a cargo de Antonio Granados Valdés, montar una pequeña exposición-homenaje con fotografías de la obra de Le Corbusier, proyectar una película sobre su vida y organizar el 1 de septiembre una mesa redonda en el auditorio con la participación de los profesores Carlos Raúl Villanueva, Juan Pedro Posani, Augusto Tobito y Oscar Tenreiro, en la que fueron abordados aspectos relevantes relacionados con la figura del gran arquitecto. Adicionalmente, en un acto especial, las autoridades de la FAU, encabezadas por el decano Victor Fossi y el director de la escuela Oscar Carpio, develaron en la planta baja del edificio una placa vaciada en concreto en su memoria, que aún permanece en el espacio del foyer del auditorio.
2. El colorido proveniente de una pintura de Le Corbusier usada en la portada del nº 25 de la revista Punto, contrasta con la sobriedad que hasta entonces caracterizaba las tapas de la publicación.
Como perdurable testimonio de aquel acontecimiento, Granados Valdés, en compañía de la Comisión de Extensión Cultural integrada por Carlos Raúl Villanueva, Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani, tomaron la decisión de dedicar un número de la revista Punto para dejar constancia de la relevancia que para una institución formadora de arquitectos tuvo el fallecimiento del maestro oriundo de La Chaux-de-Fonds, Cantón de Neuchâtel, Suiza, nacido el 6 de octubre de 1887.
La publicación dedicada de lleno a Le Corbusier, a la que le corresponderá el significativo 25 dentro de la numeración, adquiere particular relevancia por varias razones. En primer lugar, se trata del primer número monográfico de Punto a casi 5 años de su primera aparición en enero de 1961. En segundo término, es el ejemplar más voluminoso de los publicados hasta entonces ya que alcanzó las 71 páginas cuando en promedio no sobrepasaban las 55. En tercer lugar, marca una ruptura con la línea que hasta entonces había caracterizado las portadas de la revista, siempre presididas por una buena fotografía en blanco y negro que se combinaba con un espacio en blanco donde se colocaba la identificación, siendo ocupada en este caso por una colorida imagen de una pintura realizada por Le Corbusier en 1956, otra de las importantes facetas que abarcó a lo largo de su trayectoria. Valga añadir que desde ese momento, siguiendo la pauta establecida por el nº 25, toda la carátula pasó a estar ocupada por el motivo fotográfico colocándose sobre él la identificación respectiva.
3. Cuatro de las publicaciones desde las que Granados Valdés extrajo algunos de los textos utilizados en la revista Punto nº 25.
Granados, como era su costumbre, apeló para llenar de contenido la revista a “importar” una serie de textos que le dan relevancia y contexto al objetivo de mostrar la trascendencia del personaje que constituyó su centro de atención. Es así como son transcritos de la dilatada obra escrita del arquitecto suizo: en la página 6 “La morada: templo de los hombres” (del 30 de enero de 1930); en las páginas 26 y 27 “El poema electrónico” (extracto del libro publicado por S.l., Centrale Graphique, 1958, dedicado al Pabellón Philips de la Exposición Universal de Bruselas); en las páginas 46 a 54 “La arquitectura -mensaje a los estudiantes-” (extracto del Mensaje a los estudiantes de arquitectura, publicado originalmente por las Editions de Minuits, París, 1957, y luego en Architectural Design, volumen 29, febrero 1959, el cual fue editado por primera vez en castellano por Infinito en 1959); y en la páginas 58 a 60 “La nueva arquitectura” (de 1929 introducción al libro Le Corbusier 1910-1929 que a la postre terminará convirtiéndose en el Volumen 1 de sus obras completas).
4. Algunas páginas interiores de la revista Punto nº 25
A fin de contextualizar el tema central de la revista, además de colocar imágenes y fotografías alusivas, también aparecen seleccionados diversos artículos o ensayos de críticos y teóricos conocedores de la obra de Le Corbusier. Así nos encontramos en las páginas 28 y 29 “Le Corbusier, poeta del espacio” de Enrique Capellini; en la páginas 30 a 38 “Le Corbusier” de Françoise Choay (extracto del libro del mismo título publicado por George Braziller dentro de la serie Maestros de la arquitectura moderna en 1960, publicado en castellano por Editorial Bruguera en 1961); en la página 56 y en las 64 a 67 “Dimensión humana del último Le Corbusier” (tomado de L’Archittetura, Milán, julio 1965) y “El Descartes de los rascacielos” (tomado de L’Espresso, 9-9-65) ambos de Bruno Zevi con traducción de J. P. Posani; en las páginas 61 y 62 “Había sido secretamente un poeta” de André Malraux (discurso que como Ministro de Estado encargado de los Asuntos Culturales, pronunció Malraux ante el sarcófago de Le Corbusier en el patio cuadrado de El Louvre, París, tomado del diario Nice Matin), traducido por Max Pedemonte, cortesía de la revista estudiantil Tauro 13; y en la página 63 “La vida no tiene piedad” de André Wogenscky -entre 1936 y 1956 alumno, asistente, jefe de taller y arquitecto adjunto de Le Corbusier- (tomado de Les Lettres Francaises), traducción de C. Delgado Sarmiento.
Sin menospreciar la importancia de los textos traídos de otras fuentes por el editor de la revista, con el siempre incondicional apoyo de Tina Lagar, de los cuales valga señalar que los de Malraux, Wogenscky y el segundo de Zevi se produjeron después del deceso de Le Cobusier y por tanto cobraban plena actualidad, pasa a nuestro juicio a ocupar un lugar privilegiado el material original que allí aparece, elaborado expresamente para la ocasión. Es así como se incorporaron las preguntas que acerca de la figura e importancia de Le Corbusier los editores les hicieran y fueran respondidas por los profesores Gustavo Legórburu, Ralph Erminy y Américo Faillace (páginas 12 a 15); la serie de citas que bajo el título de “Escritos de Le Corbusier” fueron recopiladas y traducidas por Gorka Dorronsoro (pág. 57); los escritos elaborados por Carlos Raúl Villanueva “Luminosa trayectoria” (pág. 7), Augusto Tobito “Le Corbusier. Gigante del siglo XX” (págs. 8 a 11) y “Algo más sobre Le Corbusier” del Br. Bernabé Ruiz (págs. 24 y 25); Perán Erminy “El otro arte de Le Corbusier” (págs. 40 a 45); y, como testimonio de primer orden, bajo el título “Hablando de Le Corbusier” (págs. 16 a 22), donde se recoge lo más importante de la ya citada conversación realizada en el auditorio el 1 de septiembre entre Carlos Raúl Villanueva, Augusto Tobito, Oscar Tenreiro y Juan Pedro Posani.
5. Algunas páginas interiores de la revista Punto nº 25
Es de la transcripción de esta mesa redonda, la cual no tiene desperdicio, de donde se puede conocer directamente de boca de Villanueva sus primeros contactos con Le Corbusier mientras estudiaba arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de París, la amistad que desde entonces cultivaron y las infructuosas gestiones que hiciera para que viniera el maestro suizo a Venezuela; de parte de Tobito las anécdotas ligadas a su incorporación al taller del maestro en marzo de 1953, la forma como allí se trabajaba, la paulatina comprensión de su valor humano y su honestidad a toda prueba; Tenreiro manifiesta a través de sus intervenciones la profunda admiración que desde entonces ya le profesaba; de Posani se percibe una reservada pero atenta proximidad hacia la obra corbusiana; y trasciende de forma notoria el reconocimiento manifestado por todos los foristas hacia un personaje que en palabras de Villanueva “tuvo una vida muy dura y difícil, pues pocos hombres se vieron tan combatidos, tan incomprendidos, tan obstaculizados en forma tan enconada, tal vez como reacción, para mejor decirlo, represalia a sus demoledores ataques al academicismo, la rutina y la repetición perpetua de soluciones pasadas, apego a determinados conceptos, desconfianza al presente y temor al futuro, hasta lograr hacer del Maestro Le Corbusier un hombre a veces intratable”.
6. Le Corbusier en la Universidad Nacional de Bogotá en 1947 durante su primera visita. A su lado, Augusto Tobito
Tobito quien ya conocía a Le Corbusier cuando éste fue llamado en 1947 a realizar el Plan Piloto para Bogotá y trabajará con el maestro en el memorable Atelier de la calle Sevres, entre 1953 y 1959, por otro lado, manifestará: “Se le tuvo por susceptible, malhumorado, antipático y engreído. En verdad era irónico hasta el sarcasmo, frente a la insuficiencia y la pretensión. Insoportable y con desplantes ante las lisonjas interesadas del Instituto, las Academias y los hombres. Poco simpático para quienes desaforados e impacientes esperaban recibir la ‘Fórmula’. Pero capaz de conmoverse al extremo, ante manifestaciones sencillas de verdadera amistad, admiraba y respetaba la labor de los otros. Celoso de su tiempo, convencido de su ‘búsqueda paciente’, fue el hombre que buscaba y que encontró algo”.
La revista a la estamos dedicando esta nota presenta, además, dos asuntos que quedan fuera del ámbito de su temática central. El primero (pág. 4) tiene que ver con que se informa del fallecimiento el 29 de septiembre de aquel año 65 del reconocido arquitecto brasileño Rino Levi invitado en dos ocasiones como conferencista en la FAU UCV y asesor en diversos proyectos realizados para nuestra capital. El segundo (páginas 68 a 70) está relacionado con la aparición de “Apuntes críticos. Exposiciones en Caracas” de Juan Calzadilla.
En resumen, el número 25 de Punto es, sin duda, un ejemplar de colección y un texto de consulta no sólo por su contenido sino por el significado que tuvo en un momento en que la enseñanza de la arquitectura aún tenía en la figura de los grandes maestros motivo permanente de veneración y un pilar fundamental en lo que a referencias se trataba.
La revista venezolana de distribución internacional Habitar HOY, dedicada a la decoración, la cultura y la arquitectura y que ofrece información sobre materiales de construcción, para la ambientación de espacios y mobiliario, aparece a inicios de los años 80 con el “propósito de dejar bien claro que lo mejor se puede conseguir también en Venezuela”.
Lanzada con periodicidad bimestral y alcance latinoamericano a un costo de 30 bolívares o 300 pesetas, la publicación era editada por la empresa Editorial Hoy, C.A. ubicada en la avenida Urdaneta, piso 4 del edificio El Universal, bajo la presidencia de Agustín Lisbona y la dirección de la arquitecto Erminia Zanelli, y se imprimía en Madrid, España. Constituían su equipo de redacción: Maretta Layacono, Carlos A. Barisonzi, Stefany Tambler, Adolfo Maslach y Tomás Marais. La dirección de arte estaba a cargo de Andrea Rinaldi.
La revista fue otra iniciativa de entre las surgidas en aquel entonces que buscaba con un cuidado diseño gráfico, excelentes fotografías y el apoyo de numerosos anunciantes orientar el gusto de quienes la adquirían. Así lo confirma su editorial titulado “El enfoque de Habitar HOY” ubicado en la página 19 de su primer número que comienza con lo siguiente: “Habitar una casa no es solamente dormir, comer entre sus paredes: es preciso identificarse totalmente con ella, adaptándola a nuestras propias necesidades. Primordial objetivo de todo auténtico decorador debe ser el de definir cabal y perfectamente la personalidad y exigencias del cliente, esto es aún más allá de toda escogencia dictada por el buen gusto”.
La primera portada de Habitar HOY la ocupó casi en su totalidad la reproducción de una obra reciente de Alirio Palacios de entre las que fueron expuestas en junio-julio de 1981 en la Galería Siete Siete, cuyo anuncio promocional se encontraba en el interior de la revista, así como un reportaje dedicado al artista realizado por Roberto Guevara y fotos de Walter Ponchia que ocupó las páginas 60 a 65. En el editorial se considera que el reportaje a Rodríguez obedece a “la estatura del artista”, siendo “el más indicado para iniciar un discurso sobre el Arte con la A mayúscula, un Arte, sin embargo, entendido como integración de hábitat humano”.
Algunas de las páginas interiores del nº1 de Habitar HOY
El resto del sumario de aquel número 1 de Habitar HOY estaba conformado además del editorial y el artículo dedicado a Alirio Palacios ya señalados por: el proyecto de decoración de “Una residencia veneta del ‘500 en Lombardía” del arquitecto Prego (pp. 20-27); el proyecto de diseño interior y decoración de la “Quinta Tania” de la familia Brillembourg a cargo de Taitus 2 con fotografías de Marco Neri (pp. 28-33); “El apartamento de un arquitecto en Caracas” cuyo diseño interior estuvo a cargo del arquitecto Adolfo Maslach (quien durante años fue colaborador de José Miguel Galia), fotografiado por Luigi Gattinara (pp. 34-37); “Habitar HOY conversa en casa de Abelardo Raidi” proyectada por el arquitecto Horacio López B. en Chulavista, Caracas, con fotografías de Marco Neri que acompañan la descripción de la casa por parte de su diseñador (pp. 39-43). Cabe señalar que el reportaje a Raidi coincidió con el 40 aniversario de su conocida columna semanal en el diario El Nacional titulada “La Pantalla de los jueves” cuya celebración también fue reseñada en la revista; “Amaneciendo en el jardín”, sábanas y cubrecamas de Vestor para Patrini (pp. 44-47) y “Lo último en iluminación” (pp. 48-53) ambas con fotos de Walter Ponchia; “Una noche en Da Enzo” con fotos de IAS Service, donde se muestra con detalle el decorado del amplio local del restaurante situado en el Centro Ciudad Comercial Tamanaco proyectado por los arquitectos Adolfo Maslach y Sarah Hatar (pp. 54-55); “Materiales y colores para vestir las paredes” con fotos de Luigi Gattinara (pp. 56-59); “El encantador embrujo de Barlovento”, hermoso reportaje de Jack Dornbusch acompañado de muy buenas fotografías de Walter Pochia (pp. 66-73); “Plantas decorativas” de Mary de Anzola (p. 74); “Hace 100 años…, en Caracas”, interesante reseña dedicada al centenario del Teatro Municipal escrita por el arquitecto Carlos A. Barisonzi (pp. 75 y 80); y “Aviñón: la ciudad de los Papas. Atracción cultural y turística”, texto y fotografía de Alfonso Van Den Brule (pp. 76-79).
Como se habrá notado, el variado y rico contenido de este primer número de la revista lleno “de consejos y sugerencias, que son fruto de una continua búsqueda, de una constante selección (…) por su excepcional valor artístico que trasciende los cánones de lo obvio, más siempre respetando las primarias exigencias del Habitar”, se encontraba acorde con los objetivos trazados por sus editores.
Creemos que también dejó en manos del lector un estupendo ejemplar de colección que como tantas iniciativas de este tipo tuvo una corta duración.
El fin de los editores: la nueva práctica del arquitecto que se promueve a sí mismo
Escrito por Duo Dickinson
The Titanic, 1978
Stanley Tigerman
Traducido por Piedad Rojas
27/11/2021 Tomado de Plataforma Arquitectura
Cuando la Gran Recesión de 2008 destruyó los ingresos publicitarios de todas las editoriales y limitó el dinero que los arquitectos tenían para las relaciones públicas y fotografías de sus proyectos, la forma establecida de promoverlos a ellos y a su arquitectura se vio brutalmente comprometida. Ese momento fue la instancia perfecta para aprovechar la disponibilidad instantánea de los teléfonos inteligentes con cámaras increíblemente buenas, gran memoria y pronto a una transmisión 5G. Esas revoluciones tecnológicas convirtieron a los idiotas gráficos en artistas. Ahora cualquiera podría fotografiar, filmar y narrar cualquier percepción en cualquier lugar, al instante, gratis y para compartir de forma universal. El cliché de decir que Internet «todo lo cambió» es cierto en la forma en que el mundo ve la arquitectura.
Este doble golpe de devastación fiscal y revolución tecnológica ha impulsado una Nueva Práctica: el Arquitecto Autopromocionante, independiente de la Máquina de Definir Cool en arquitectura.
En la era del papel, los arquitectos podían curar sus obras, pulir las palabras descriptivas, perfeccionar los dibujos y esquemas y obsesionarse con las fotografías tomadas por un profesional, todo en un esfuerzo por complacer al editor de una revista, a un jurado de diseño, o una convocatoria de presentaciones para una exposición en una galería. Los encargados revisaban el trabajo, lo juzgaban y determinaban si merecía reconocimiento. Las firmas más grandes (o los arquitectos más adinerados) podían permitirse que publicistas que «conocían a la gente» tuvieran acceso a quienes controlaban la exposición del trabajo en la era del «Rolodex».
El antiguo sistema no tenía criterios explícitos para estar «en», ningún deseo de representación de todo el estado de toda una profesión. En otras palabras, no había diversidad estética más allá de las elaboraciones sobre lo que los controladores de accesos pensaban que era legítimo.
La próxima forma en que los arquitectos promoverán su trabajo es contraria a los métodos de control impuestos por las élites editoriales o culturales. Esta Nueva Práctica permite a los arquitectos ser sus propios defensores, exponiendo directamente su trabajo a todos y cada uno. Los sitios web abiertos como Houzz, The Entre Architect Community y Modernism exponen el trabajo a millones más allá de los sitios web individuales. Además, Constant Contact, los podcasts, los blogs y los foros de Zoom son de bajo costo o gratuitos y accesibles para cualquier persona.
La aprehensión directa y personal de la exposición íntima a Internet cambiará la forma en que percibimos la arquitectura. El juicio del mundo periodístico, institucional y académico significará menos. El «Estilo» se dejará para describir el barniz de los edificios porque Internet pone toda la arquitectura en un plano común, sin editar, juzgar o describir más allá del Rorschach la prueba del interés visual.
Creo que este cambio radical de cómo podemos percibir la arquitectura tiene un precedente. La forma en que nuestra cultura percibía la arquitectura cambió por completo a principios del siglo XX con la adopción de la nueva tecnología de la fotografía que creó una claridad destilada y convincente de imagen separada. Esas imágenes de edificios a menudo eliminaban el contexto, la escala y la humanidad que ayudaron a crear el «estilo» del modernismo. Creo que Internet y las tecnologías de realidad virtual reinventarán de manera similar el sistema de entrega que comparte la arquitectura. Su disponibilidad, variedad y vitalidad infinitas conectarán la percepción esencial de la belleza sin la aplicación de un «Estilo» definitorio que haga innecesario a quienes editan lo que vemos.
En lugar de reforzar o crear cualquier «Estilo» en el fanatismo religioso, la nueva tecnología universal pasará por alto el sistema que fue creado para ordenar, categorizar, juzgar y editar la arquitectura fuera de nuestra experiencia inmediata.
En lugar de reforzar o crear cualquier «Estilo» en el fanatismo religioso, la nueva tecnología universal pasará por alto el sistema que fue creado para ordenar, categorizar, juzgar y editar la arquitectura fuera de nuestra experiencia inmediata.
Esta evolución significa que las «iglesias» de la academia – las instituciones profesionales y su Canon estarán en plena Reforma Intelectual. Antes de la Reforma Cristiana Protestante hace 500 años, la iglesia era la editora de la relación de la civilización occidental con Dios. Martín Luther demostró que los humanos son solo eso, humanos, y la conexión con algo más allá de nuestra humanidad no está limitada por esa humanidad. La relación directa transforma la comprensión, en fe y arquitectura. Como la Reforma, el poder de la ortodoxia se ha vuelto irrelevante. El Internet de la experiencia personal en arquitectura pasa por alto la interpretación intelectual y el control de élite. Habrá menos Sumos Sacerdotes del Gusto – reemplazados por una Nueva Práctica de la forma en que los arquitectos pueden comunicarse, sin ser filtrados a través de la lente de los juicios de los demás.
Sinopsis Lugares para jugar, trabajar, aprender y transmitir, cuidar y ser cuidado, y lugares para dormir: la agencia de arquitectura y urbanismo SCAU trabaja en la imaginación, la construcción y la reconstrucción del conjunto de los espacios constituyentes de la ciudad. En este número especial de AA, SCAU ofrece una lectura filosófica del arte de construir. Compuesto por 5 capítulos -cuidado, juego, aprendizaje, memoria y sueño- puntuados con tarjetas blancas ofrecidas a renombrados filósofos y basado en proyectos firmados SCAU, este número especial teje vínculos entre la arquitectura y la filosofía.
Autores invitados: Cynthia Fleury, Ludger Schwarte, Joëlle Zask, Lucie Taïeb, Bruce Bégou y Alexandre Lacroix.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.