Archivo de la etiqueta: Premio Pritzker

VALE LA PENA LEER

Lacaton & Vassal ganan el premio Pritzker con una arquitectura que certifica el cambio

La pareja francesa lleva 30 años construyendo una arquitectura poco visual que resuelve los grandes problemas energéticos y sociales

Anatxu Zabalbeascoa

Torre de apartamentos y oficinas en Ginebra, el último proyecto hasta la fecha de Lacaton & Vassel. En él, pudieron aplicar sus ideas desde cero y sin necesidad de remodelar el edificio.

16 de marzo 2021

Tomado de elpais.com

Nunca demoler. “La demolición es la solución más fácil, pero es también una pérdida de energía, materiales e historia y un acto de violencia. La transformación es hacer más y mejor con lo que existe”, así describen los ganadores del Premio Pritzker 2021 Anne Lacaton (Saint-Pardoux, 65 años) y su marido, Jean-Philippe Vassal (Casablanca, 67 años), el trabajo que llevan tres décadas realizando. Hubo un tiempo en que muchos arquitectos sintieron la necesidad de escribir un libro-ideario —en general, críptico y vistoso— que explicase sus intenciones, sus teorías, su manera de entender o enredar la arquitectura. Los nuevos ganadores del Pritzker no escribieron, construyeron ese ideario.

Casa Latapie (1993)
Torre Bois Le Prête de París (2011)

Lo entendieron desde el principio, cuando, tras estudiar arquitectura en Burdeos, Lacaton se trasladó a Níger, donde ya trabajaba Vassal. Allí todo escaseaba y lo poco se reciclaba. Para cuando construyeron su primera vivienda —para los padres de Anne— en Floriac, el campo que rodea Burdeos, habían hecho suya esa manera de afrontar la construcción. La casa Latapie (1993) imitó la solución de los invernaderos cercanos para doblar su superficie sin apenas gasto y con grandes ventajas energéticas. La nueva fachada construida con polímeros aislaba la casa en invierno, la sombreaba en verano y la ampliaba todo el año con un espacio intermedio. Ese abrigo económico, fácil de construir, que reduce el gasto energético aislando un edificio ha sido su gran aportación a la arquitectura. Tras la casa familiar llegaron los grupos de viviendas en los que se sofisticó la idea y, con el tiempo, y con la ayuda de Frédéric Druot y Christophe Hutin, consiguieron llevar esa estrategia aislante a un edificio: la Torre Bois Le Prête de París. Corría 2011, 96 familias vieron crecer su piso y disminuir su recibo de la luz sin desembolsar más que la derrama prevista para el aislamiento.

Transformación de 530 viviendas en Burdeos (2017)

Con esa idea, Lacaton & Vassal llevan 30 años construyendo en Francia y también en África. Hace dos años, la aplicaron a la reforma de 530 pisos en tres bloques de viviendas sociales de Burdeos. La Comunidad Económica Europea les concedió el premio Mies van der Rohe al mejor edificio del continente. La arquitectura de Lacaton & Vassal no se ve, pero es radicalmente transformadora. Cambia la vida de las personas. Está basada en las ideas y cuidada —nunca sacrificada— por las formas. En las memorias de sus proyectos figura, junto a los habituales metros cuadrados, la cifra del coste de esos metros. Para ellos, el uso que se hace del dinero —y el respeto a un presupuesto— es tan importante como la memoria o el impacto que despierta una forma. Puede que hablar de dinero sea poco elegante, o de pobres, pero ceñirse a un presupuesto es respeto, un ingrediente básico para construir confianza y bienestar.

Plaza Léon Aucoc de Burdeos (1996)

La Plaza Léon Aucoc de Burdeos revela cómo ese respeto se aplica al espacio y al gasto público. Corría el año 1996, el Ayuntamiento de su ciudad les encargó embellecerla. Y los arquitectos fueron a la plaza para hablar con la gente que la utilizaba. No entregaron planos sino un informe. La plaza tenía calidad, usuarios y encanto. Los árboles estaban bien puestos: junto a los bancos, dando sombra en el perímetro. Los jubilados jugaban a la petanca y los niños y los ancianos convivían. No se podía embellecer. Recomendaron aumentar la limpieza. El Ayuntamiento renunció a ponerse una medalla de cara a las siguientes elecciones y aceptó la propuesta. Todos hicieron bien su trabajo. Como si la honestidad fuera un asunto contagioso.

Palais de Tokyo (2012)

Algo parecido sucedió cuando ya se habían trasladado a París. En 2012, la reforma del edificio déco del Palais de Tokyo había quedado obsoleta e inacabada. Les pidieron intervenir. Decidieron no enyesar ni pintar los muros de obra iniciando —involuntariamente— una moda povera que llegaría a muchos centros de arte. Lo que ellos querían era ahorrar presupuesto y ampliar espacio. El Palais es hoy un rompedor escenario del cambio. Más allá de exposiciones de arte contemporáneo, es un espacio polivalente (20.000 metros cuadrados mayor) que acoge desfiles de moda y presentaciones.

23 unidades de vivienda semi-colectivas, Trignac, Francia (2010)

Con 33 años de profesión, este hubiera sido un premio tan audaz como contestado hace una década, cuando muchos de los más reputados arquitectos se llevaban las manos a la cabeza ante la obra de Lacaton & Vassal. Hoy, tras haber sido distinguidos con el Premio Schelling (2009), la Medalla Tessenow (2016) o el Mies van der Rohe (2019), entre otros, este Pritzker es un premio justo que reconoce lo que otros han sabido ver antes o han tenido la valentía de atreverse a apoyar.

Casa D, Lége-Cap-Ferret, (1996-1998)

Un premio es su jurado y hay jueces que certifican, otros que defienden a capa y espada lo que mejor conocen y otros que se atreven a mirar más allá. Antes de recibir él mismo el galardón en 2016, el chileno Alejandro Aravena estaba en el jurado del Pritzker en 2012, cuando consiguió que medio mundo descubriera, con Wang Shu, que no todo se estaba destrozando en China. Ahora, como presidente del mismo, cuesta no ver el entusiasmo del chileno en este reconocimiento que durante la pandemia ha llevado a los jueces “a pensar en el sentido colectivo de la arquitectura y en el legado que esta supone para la siguiente generación”. La crítica arquitectónica ha distinguido tradicionalmente la arquitectura de la construcción. O, mejor dicho, no se ha tomado la molestia de hacerlo, simplemente ha ignorado el 95% de lo que se ha construido en el mundo, como si la mala arquitectura no fuera arquitectura. Por ese agujero, se han colado corrupciones urbanísticas, problemas sociales, desastres energéticos, una atávica desconfianza entre la sociedad y la profesión de arquitecto y una absurda limitación en su campo de actuación. La capacidad para librar la enseñanza de prejuicios es lo que implica el Pritzker a Lacaton & Vassal. O lo que es lo mismo: la constatación de que no todos los alumnos de arquitectura pueden hacer un Guggenheim pero sí pueden mejorar la vida de las personas —ese antiguo ideal de la profesión—. Así, este Pritzker tendrá un impacto tan importante en las escuelas de arquitectura como, es de esperar, en el propio premio. Reconociendo a arquitectos “radicales en su delicadeza y audaces en su sutileza” —en palabras de Aravena— el Pritzker demuestra que quiere no solo coronar lo exquisito y singular, también quiere colaborar en cambiar lo mejorable. Es ahí donde la arquitectura tiene su gran reto.

ACA

LA NOTICIA DE LA SEMANA

Anne Lacaton (1955, Saint-Pardoux, Francia) y Jean-Philippe Vassal (1954, Casablanca, Marruecos), ganadores del Premio Pritzker de Arquitectura 2021

Declaración del jurado

El trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal refleja el espíritu democrático de la arquitectura. A través de sus ideas, su acercamiento a la profesión y sus edificios, han demostrado que un compromiso con una arquitectura restauradora, que sea a la vez tecnológica, innovadora y ecológicamente sensible, se puede conseguir sin nostalgia. Este es el mantra del equipo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal desde que fundaron su firma con sede en París en 1987. No solo han definido un enfoque arquitectónico que renueva el legado del modernismo, sino que también han propuesto una definición ajustada de la mismísima profesión de arquitectura. Las esperanzas y sueños modernistas de mejorar la vida de muchos se revitalizan a través de su trabajo que responde a las emergencias climáticas y ecológicas de nuestro tiempo, así como a las urgencias sociales, particularmente en el ámbito de la vivienda urbana. Lo logran a través de un poderoso sentido del espacio y los materiales que crean una arquitectura tan fuerte en sus formas como en sus convicciones, tan transparente en su estética como en su ética. Hermosos y pragmáticos a la vez, rechazan cualquier oposición entre la calidad arquitectónica, la responsabilidad ambiental y la búsqueda de una sociedad ética.

Lacaton & Vassal. La casa de las Ciencias Humanas y la plataforma tecnológica en La Plaine, 2007
Lacaton & Vassal. École Nationale Supérieure d’Architecture de Nantes, 2003-2008

Durante más de 30 años, su enfoque crítico de la arquitectura ha encarnado la generosidad del espacio, las ideas, los usos, y la economía de medios, tanto de materiales como de figura y forma. Este enfoque ha resultado en proyectos innovadores para edificios residenciales, culturales, educativos y comerciales. Desde sus primeros proyectos, incluida la Casa Latapie, una casa particular en Burdeos, hasta obras cívicas como la propuesta para el Centro de Ciencias Humanas de Saint-Denis o la Escuela de Arquitectura de Nantes, han mostrado la sensibilidad y calidez de su experiencia con los usuarios. Los arquitectos han expresado que los edificios son hermosos cuando la gente se siente bien en ellos, cuando la luz en el interior es hermosa y el aire es agradable, y cuando hay un flujo fácil entre el interior y el exterior.

La noción de pertenencia y responsabilidad ante un todo más amplio involucra no solo a los demás seres humanos, sino al planeta en general. Desde muy temprano, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal han ampliado constantemente la noción de sostenibilidad para que se entienda como un equilibrio real entre sus pilares económico, medioambiental y social. Su trabajo se ha realizado a través de una variedad de proyectos que abordan activamente la responsabilidad en estas tres dimensiones.

La práctica comienza cada proyecto con un proceso de descubrimiento que incluye observar intensamente y encontrar valor en lo que ya existe. En el caso de la comisión de 1996, Léon Aucoc Plaza, su planteamiento fue simplemente acometer el mínimo trabajo de reposición de la grava, tratamiento de los árboles y modificar levemente el tráfico, todo para otorgar un potencial renovado a lo que ya existía.

En sus proyectos de vivienda para la transformación del bloque de París, Tour Bois le Prêtre, y tres bloques en el barrio Grand Parc en Burdeos (ambos realizados con Frederic Druot), en lugar de demolición y reconstrucción, agregaron cuidadosamente espacio a los edificios existentes en la forma de generosas extensiones, jardines de invierno y balcones que permiten la libertad de uso y, por lo tanto, apoyan la vida real de los residentes. Hay una humildad en el enfoque que respeta los objetivos de los diseñadores originales y las aspiraciones de los ocupantes actuales.

Lacaton & Vassal . Centro de exposiciones FRAC Nord-Pas de Calais en Dunkerque, 2015
Lacaton & Vassal . Centro de exposiciones FRAC Nord-Pas de Calais en Dunkerque, 2015

Para el centro cultural, FRAC Nord-Pas de Calais en Dunkerque, optaron por mantener la sala original y adjuntar la segunda de dimensiones similares al edificio existente. Está ausente la nostalgia del pasado. Más bien, buscan transparencia, apertura y luminosidad con respeto por lo heredado y una búsqueda para actuar responsablemente en el presente. Hoy, un edificio que antes pasaba desapercibido se convierte en un elemento icónico en un paisaje cultural y natural renovado.

A través de su convicción de que la arquitectura es más que edificios, a través de los temas que abordan y las propuestas que realizan, a través de forjar un camino responsable y a veces solitario que ilustra que la mejor arquitectura puede ser humilde y siempre reflexiva, respetuosa y responsable, han demostrado que la arquitectura puede tener un gran impacto en nuestras comunidades y contribuir al conocimiento de que no estamos solos. Por su trabajo realizado y el del futuro, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal son galardonados con el Premio Pritzker 2021.

Los miembros del jurado del Premio Pritzker de Arquitectura 2021 fueron:

Alejandro Aravena (presidente del jurado), Premio Pritzker 2016 y fundador de ELEMENTAL.

Barry Bergdoll, curador, autor, y académico en Columbia University.

Deborah Berke, arquitecta y decana de la Escuela de Arquitectura de Yale.

Stephen Breyer, juez de la Corte Suprema de Estados Unidos.

André Aranha Corrêa do Lago, crítico arquitectónico, curador y embajador de Brasil en India.

Kazuyo Sejima, arquitecta, académica y Premio Pritzker 2010.

Benedetta Tagliabue, arquitecta y directora de Miralles Tagliabue EMBT

Wang Shu, arquitecto, académico y Premio Pritzker 2012

Martha Thorne (directora ejectuvia): Decana de IE School of Architecture & Design.

ACA

VISITAS MEMORABLES

Rafael Moneo (Tudela, 1937)

Rafael Moneo visita por primera y única vez Venezuela en 1989 cuando es invitado por los organizadores del Primer Seminario sobre Arquitectura Española, evento estructurado en torno a la exposición “Nuevos caminos de la arquitectura española” montada con el auspicio de la Fundación Museo de Arquitectura en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber (MACCSI), la cual a su vez estuvo acompañada por otra titulada “6 arquitectos españoles a vuelo de fotógrafo” con imágenes tomadas por Rosángela Yajure.

En su corto viaje a Caracas, Moneo presentó el jueves 11 de mayo en la Sala Plenaria de Parque Central una memorable conferencia donde expuso con excelentes fotografías y coherente discurso lo más relevante de su obra construida y el eje central de su pensamiento. También concedió una sustanciosa entrevista realizada el día anterior en la quinta “Los Aromos”, vivienda particular del arquitecto Oscar Tenreiro quien estuvo acompañado por su socio profesional de entonces, Francisco Sesto, y por Carlos Pou, todos ellos integrantes de la planta profesoral de lo que se conoció con el “Taller Firminy”, experiencia docente fundada por Tenreiro en 1983 en el seno de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. La entrevista concedida a Tenreiro quedó registrada en el libro Sobre arquitectura. Conversaciones con Kenneth Frampton, Oriol Bohigas, Rafael Moneo, Jaume Bach, Gabriel Mora y César Portela, publicado en 1990 al año siguiente de la realización del evento que trajo a Moneo y además a Bach, Mora y Portela, estándose a las puertas de la realización de un segundo encuentro de similares características, que también promovería la Fundación Museo de Arquitectura, en junio de aquel año y que contaría con la presencia de Oriol Bohigas, Antonio Cruz, Anton Capitel y Manuel de las Casas.

1. Sede del Museo de Arte Contemporáneo e Caracas, Parque Central
2. Izquierda: Oscar Tenreiro, Sobre arquitectura. Conversaciones con… (1990). Derecha: Rafael Moneo, La mezquita de Córdoba, la lonja de Sevilla y un carmen en Granada (2017)

Para 1989, año de agitaciones nacionales e internacionales como “El Caracazo” (27 de febrero) y la caída del Muro de Berlín (29 de octubre), la arquitectura española ya se había posicionado como referencia a nivel internacional. El valor propio que lo hizo posible tiene mucho que ver con la capacidad manifestada por los arquitectos españoles de mirar de forma renovada los postulados de la arquitectura moderna desde el rigor tanto conceptual como tectónico, donde la racionalidad iba asociada al desarrollo de una cultura que incorporaba el análisis interpretativo lo cual, a su vez, derivó en un nuevo lenguaje. Además, España ya había despegado desde el punto de vista económico hacia lugares que la colocarían entre las naciones europeas con mayor crecimiento y, por tales razones, había logrado que Barcelona y Sevilla fueran seleccionadas para albergar en 1992 los XXV Juegos Olímpicos de la era moderna y la Exposición Universal, respectivamente.

Por otro lado, para la arquitectura venezolana el observar la experiencia española cobraba particular interés por lo nutritivo de las raíces sobre las que se fundaba, por el ejemplo que daba el hecho de haberse desarrollado desde la acción pública más que desde la privada, por la relación entre sus representantes más notables con la docencia universitaria, y por la sintonía con una tradición muy próxima a las enseñanzas de Carlos Raúl Villanueva, cuya más importante exposición antológica justamente se había realizado desde el 20 de Noviembre 1988 hasta febrero 1989 en los espacios del MACCSI.

De allí que el haber podido traer a Venezuela a cuatro de sus arquitectos más representativos no deja de ser, además, una señal de las posibilidades y oportunidades que el país ofrecía y de la capacidad que aún se tenía de organizar eventos y traer invitados de gran envergadura, tradición que se remonta a los años 50 del siglo XX.

Moneo, egresado de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1961, quien había trabajado con Francisco Javier Sáenz de Oiza mientras estudiaba (1956-1961) y con Jørn Utzon recién recibido entre 1961 y 1962, se concentra, tal y como se recoge de su biografía, en profundizar su formación superior a partir de 1963 “cuando recibió una beca de dos años para estudiar en la Academia de España en Roma, estancia que tuvo gran influencia sobre su trabajo posterior. Volvió a España en 1965 y fue en primer lugar profesor adjunto en la Escuela de Arquitectura de Madrid (1966-1970). En 1971 ganó la Cátedra de Elementos de Composición en la ETSAB, lo que le llevó a vivir durante casi diez años en Barcelona, hasta que en 1980 ganó la oposición a catedrático de composición en la Escuela de Arquitectura de Madrid, que abandonó tras unos años de ejercicio”. Ya en 1973 había establecido su propio despacho en Madrid “compaginando desde entonces el diseño arquitectónico con la enseñanza”.

3. Rafael Moneo. Edificio sede de Bankinter, Madrid (1972-1976). Dibujo axonométrico

Así, cuando Moneo viene a nuestro país ya era considerado, con 52 años, el más importante e influyente arquitecto español de su generación. Mostraba una muy buena cosecha de proyectos y obras realizadas hasta aquel entonces pero sobre todo personificaba una sólida postura con respecto a la intrínseca relación que debe existir entre el hacer y el pensar la arquitectura. Su trayectoria profesional y su formación intelectual, abonada por un acucioso estudio de las tradiciones nórdica y grecolatina, del aporte de Aldo Rossi y la arquitectura racionalista italiana sin dejar de lado la española, del primer Sterling, de Alvar Aalto y de Robert Venturi, así como el ser un lúcido formador de arquitectos tanto en Madrid como en Barcelona, frentes desde los que “denunció la tendencia moderna de crear edificios con criterios de corto plazo, y defendió el diseño de obras que puedan mantenerse actuales durante un largo tiempo, a modo de monumentos”, representando lo que se ha denominado como “racionalismo contextual”, le habían valido para ser invitado en 1976 a los Estados Unidos, donde trabajó en el Instituto de Arquitectura y Estudios Urbanos de Nueva York y dio clases en la Cooper Union School of Architecture (Nueva York) y, particularmente, para ser nombrado en 1985 decano del Departamento de Arquitectura de la Universidad Harvard, puesto que ocupó durante quince años y que ya había asumido anteriormente Josep Lluis Sert entre 1953 y 1969.

Por tanto, cuando Moneo visita Venezuela detentaba desde hacía 4 años este importante cargo académico en Harvard, dejando en claro de su experiencia norteamericana, tal y como le confiesa a Tenreiro en la entrevista ya mencionada, que si bien las escuelas de arquitectura de ese país hacen un mayor énfasis en lo artístico y muy poco en lo instrumental, “ello tiene como contrapartida una estructura profesional y social muy bien establecida. En el fondo los estudiantes de las escuelas saben que, al final, van a acabar sometidos a la férula de una estructura profesional muy rígida y muy firme y que ese aprendizaje artístico que han tenido, va a tener que redefinirse tan pronto como entren a trabajar en una oficina. Las oficinas, por otra parte, saben que los productos que la sociedad reclama pueden prescindir cada vez más de una buena definición espacial”, viéndose perjudicado, olvidado y excluido el tema de la vivienda, asunto que particularmente le preocupa.

Para 1989 las obras que Moneo ya exhibía en su portafolio se puede decir que conformaban lo más esencial de su exitosa carrera que luego se vería incrementada por la asignación de numerosos encargos, por ser ganador de importantes concursos, amén de la obtención de significativos galardones entre los que destacan el Premio Pritzker (el primero otorgado a un arquitecto español) en 1996 y ese mismo año la Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA); la Medalla de Oro del Royal Institute of British Architects (RIBA) en 2003; el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2012 y el Praemium Imperiale  de Japón en 2017.

4. Rafael Moneo. Izquierda: Ayuntamiento de Logroño (1973-81). Derecha: Museo Nacional de Arte Romano (Mérida) (1980-85)
5. Rafael Moneo. Edificio de la Previsión Española en el paseo de Colón de Sevilla (1982-87)

Son obras medulares que merecen especial mención, de acuerdo a lo conversado entre Moneo y Tenreiro: la Ampliación de la sede principal de Bankinter, Paseo de la Castellana (Madrid) (1972-1976), junto con Ramón Bescós; el Ayuntamiento de Logroño (Logroño) (1973-81); el Museo Nacional de Arte Romano (Mérida) (1980-85); el Edificio de la Previsión Española en el paseo de Colón de Sevilla (1982-87); y la Estación de ferrocarril de Atocha (Madrid) (1985-88). Además, sin mencionarlo, se sabe que estaba proyectando el Edificio L’illa Diagonal en la Avenida Diagonal (Barcelona) (1986-93); el Auditorio (Barcelona) (1987-99) y la Fundació Pilar y Joan Miró, (Palma de Mallorca) (1987-1992), obras que definitivamente lo encaminarán hacia la obtención del Pritzker.

Con respecto a la denominación de “Nuevos caminos de la arquitectura española” que se le dio al evento que lo trajo a nuestro país y en donde se le pretendía insertar, fue claro cuando en la entrevista dijo: “Si se hablase de nuevos caminos en la arquitectura española, a lo mejor hay que hablar de una generación que se sitúa inmediatamente después de Juan Navarro, después de Piñón y Viaplana, una generación imprecisa y que seguramente es a la que correspondería en sentido estricto el ser identificada con nuevos caminos. (…) No creo que ni a Juan Navarro ni a mí, nos corresponda ya estar en una exposición que pretende descubrir Nuevos caminos de la arquitectura española”.

Otras dos menciones son importantes hacer dentro de la conversación sostenida con Tenreiro. La primera cuando al hablar de la permanente tensión o debate que se da entre tradicionalistas y modernos en la arquitectura española de los años 50 que se decanta por los últimos y que, luego de la aparición del edificio Torres Blancas de Sáenz de Oiza, se presta durante los 60 a la aparición de muestras “neopopulistas”, “aaltianas” o “historicistas”, introduce el papel que a favor de una ruptura representa el edificio Bankinter “que recoge ya algo de lo que Rossi estaba diciendo; que no se puede decir que sea venturiano pero que no ignora algunos aspectos formales que Venturi ha planteado; que es duro en su respeto a los aspectos disciplinares”, abriendo por aquel entonces “una discusión más general, como en el resto del mundo, y menos determinada por las circunstancias específicas españolas”.

La segunda cuando al referirse al Ayuntamiento de Logroño y todos los avatares que debió transitar su proyecto y construcción en medio del proceso de transición política española, sentencia: “Yo creo que… es uno de los edificios que mejor se podrán citar, dentro de 50 años, como edificios que representaban el espíritu del cambio. Es un edificio que propone que en él actúe una administración seria, digna, abierta. Que trata, con más o menos éxito, de que en él haya la posibilidad de vivir una vida democrática y de que en él se de una relación entre quien administra y quienes son administrados, que no sea retórica ni doméstica. En ese aspecto es un edificio que … a pesar de esa seriedad y de esa condición adusta … tiene también los valores de la arquitectura de las socialdemocracias del norte de Europa. Tiene esa especie de limpieza. Y en eso, me parece a mi, que Logroño resistirá una lectura en clave política más allá de la propia lectura en clave de ideología estética, de la que estábamos hablando.”

El tener presente a la arquitectura española, y a Moneo en particular, es lo que conduce a que en la encuesta realizada desde Arquitectura HOY entre julio y octubre de 1993, dirigida a sus lectores con la finalidad de determinar “La mejor arquitectura reciente en Europa”, el Museo de Arte Romano de Mérida haya sido el edificio más mencionado y España el país más citado entre los 14 arquitectos o grupos de arquitectos consultados.

De los muchos libros que ha escrito, dedicados a analizar críticamente obras de arquitectura y arquitectos de muy diversas épocas en un tono didáctico encomiable, vale la pena destacar el más reciente titulado La vida de los edificios. La mezquita de Córdoba, la lonja de Sevilla y un carmen en Granada, publicado en 2017. Moneo, quien al referirse a Mario Botta, expresaba que “lo peor que le puede pasar a un arquitecto es tener éxito…”, situación a la que siempre se ha visto sometido y de la cual siempre ha tratado de desmarcarse en virtud de que considera que “si no quieres bien a alguien… lo mejor que puedes hacer es desearle éxito, porque no hay quien aguante el éxito…”, vive hoy a los 83 años una etapa de madurez plena y de disminución natural en su capacidad de atender encargos que lo ha llevado a ser, si cabe, aún más selectivo de lo que siempre ha sido. Ya en 1989 decía refiriéndose al edificio de la Previsión Española, y con ello finalizamos, lo siguiente: “Hay un momento … en que los edificios, si se considera que van a tener una vida más larga que la propia tuya, se deben en primer lugar a la ciudad en la que se inscriben. En un sitio tan delicado como era el solar de Previsión Española, mi problema era parecer menos personal… y yo tengo que correr el riesgo de parecer nostálgico, pero lo que no puedo en un lugar como ese, es malograr la coherencia o la tranquilidad, la consistencia de un punto de la ciudad tan claro”, lo cual resume toda una actitud que permite repasar con sus altos y sus bajos una “luminosa trayectoria”.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.elnacional.com/entretenimiento/museo-sofia_221580/

2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3. https://www.wearch.eu/sede-de-bankinter-madrid-espana-1972-76/

4 izquierda. https://eardleydesign.com/halls/logrono/

4 derecha. http://www.diedrica.com/2015/07/museo-de-arte-romano-de-merida.html

5. https://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/09/andalucia_sevilla/1336567906.html

LA NOTICIA DE LA SEMANA

El anuncio del otorgamiento el pasado martes 3 de marzo del 43º Premio Pritzker («el Nobel de la arquitectura») por primera vez a un equipo femenino, y el cuarto que en general registra la participación de arquitectas (Zaha Hadid en solitario, Kazuyo Sejima en compañía de Ryue Nishizawa y la española Carme Pigem de RCR Arquitectes son los otros tres nombres), nos corresponde darla hoy domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, lo cual no deja de constituir una feliz coincidencia

Yvonne Farrell y Shelley McNamara, Premio Pritzker 2020

3 de marzo de 2019

Tomado de Plataforma arquitectura

Fallo del jurado

Yvonne Farrell y Shelley McNamara han desempeñado juntas su papel como arquitectas por cuarenta años, lo que refleja claramente los objetivos del Premio Pritzker: reconocer el oficio de la arquitectura, así como el constante servicio a la humanidad con un equipo de trabajo que va dejando un legado importante.

En su práctica profesional con Grafton Architects en Dublín, Irlanda, desde 1978, han perseguido de manera constante una arquitectura de alta calidad para contextos específicos, tomando en cuenta sus funciones y específicamente las personas que habitarían y usarían estos nuevos espacios. Su obra incluye edificios educativos, viviendas e instituciones culturales y cívicas. Siendo pioneras en un campo que tradicionalmente ha sido y sigue siendo una profesión dominada por los hombres, Yvonne Farrell y Shelley McNamara, son ejemplos destacados para todos aquellos que quieren forjar una ejemplar carrera profesional.

Muchos de sus edificios están ubicados en su país de origen, Irlanda, pero a través de concursos, han ganado importantes comisiones para otros lugares del mundo, como Italia, Francia y Perú. Con una profunda comprensión del lugar obtenido a través de su investigación, agudo sentido de observación, exploraciones abiertas y siempre curiosas y un profundo respeto por la cultura y el contexto, Farrell y McNamara pueden hacer que sus edificios respondan a un entorno y una ciudad de la manera más adecuada, mientras siguen siendo frescos y modernos. Esta profunda comprensión del «espíritu de lugar» significa que sus trabajos mejoran la comunidad local. Sus edificios son «buenos vecinos» que buscan hacer una contribución más allá de los límites del edificio y hacen que una ciudad funcione mejor. Las viviendas North King Street Housing en Dublín (2000) es un ejemplo de esto: crea un patio interior y un respiro de las concurridas calles adyacentes.

Su enfoque hacia la arquitectura siempre es honesto, revelando una comprensión de los procesos de diseño y construcción, desde estructuras a gran escala hasta los más mínimos detalles. A menudo es en estos detalles, especialmente en edificios con presupuestos modestos, donde se puede sentir un gran impacto. Por ejemplo, el Instituto Urbano de Irlanda (Dublín, 2002) emplea lo que los arquitectos llaman una «piel hecha a mano» para crear un edificio visualmente interesante a través de cambios en los materiales que responden a las aberturas, pliegues, necesidades de sombra y otras preocupaciones. Al mismo tiempo, emplea metodologías de control ambiental, buenas prácticas y sentido común para un edificio eficiente y sostenible. En un sitio especialmente sensible en Dublín, las oficinas magistrales del Departamento de Finanzas (2009) dan fe de su conocimiento y cuidado en la selección de materiales y técnicas de construcción con una barandilla y puerta de bronce cuidadosamente hechas a mano y piedra caliza lijada en las fachadas.

Las arquitectas son hábiles y exitosas trabajando a muchas escalas, desde grandes edificios institucionales hasta una casa de poco más de 100 metros cuadrados. Sin gestos grandiosos o frívolos, han logrado crear edificios que son presencias monumentales cuando es apropiado, pero aun así están divididos en zonas y detallados de tal manera que produzcan espacios más íntimos que crean comunidad dentro. En sus grandes edificios, como el Campus Universitario UTEC (2015) en Lima, Perú o el Edificio de la Escuela de Economía (2008) en la Universita Luigi Bocconi, han logrado una escala humana a través de la composición de espacios y volúmenes de diferentes tamaños. Los diálogos que crean entre edificios y alrededores demuestran una nueva apreciación tanto de sus obras como de su lugar.

Como una constante en su enfoque, las arquitectas entienden cómo diseñar secciones complejas de edificios de tal manera que las vistas conecten los profundos espacios interiores con el reino exterior más amplio, permitiendo que la luz natural penetre y anime espacios profundos dentro de un edificio. A menudo, la luz fluye desde tragaluces o ventanas de pisos superiores a través de los interiores de sus edificios, brindando calidez e interés visual, ayudando a los habitantes a orientarse fácilmente en los espacios y brindando la conexión siempre necesaria al exterior.

Por su integridad en su enfoque tanto de sus edificios, como por la forma en que llevan a cabo su práctica, su creencia en la colaboración, su generosidad hacia sus colegas, especialmente como se evidencia en eventos como la Bienal de Venecia 2018, su compromiso incesante con la excelencia en arquitectura, su actitud responsable hacia el medio ambiente, su capacidad de ser cosmopolitas al mismo tiempo que abrazan la singularidad de cada lugar en el que trabajan, por todas estas razones y más, Yvonne Farrell y Shelley McNamara reciben el Premio Pritzker de Arquitectura 2020.

Jurado del Premio Pritzker 2020

Stephen Breyer (Presidente): Juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Washington DC

André Aranha Corrêa do Lago: crítica arquitectónica, curadora y embajadora brasileña en la India. Delhi, India

Barry Bergdoll: historiador de la arquitectura, educador, curador y autor. Nueva York, Nueva York.

Deborah Berke: Arquitecta y educadora. Nueva York, Nueva York.

Kazuyo Sejima: Arquitecta y Premio Pritzker 2010. Tokio, Japón.

Benedetta Tagliabue: Arquitecta y educadora. Barcelona, España.

Wang Shu: Arquitecto, Educador y Premio Pritzker 2012. Hangzhou, China.

Martha Thorne: (Directora ejecutiva). Decano, IE School of Architecture & Design. Madrid, España.

Trinity College Dublin (1ra etapa), 1996
Trinity College Dublin (2da etapa), 2002
London School of Economics and Political Science, 2020
Loreto Community School – Milford, 2006
Town House Building, Universidad de Kingston, Londres, 2019
Temple Bar Square Dublin, 1996
Urban Institute of Ireland, UCD, 2002
Campus Universitario UTEC, Lima, 2015

Nota

La noticia del conferimiento del Premio Pritzker a Yvonne Farrell y Shelley McNamara (Grafton Architects) ha sido cubierta por todas las publicaciones dedicadas a la arquitectura y los principales diarios a lo largo del globo. Considerada su obra como una “arquitectura luminosa y sin alardes” por Idoia Sota en El País Icon Design del 3 de marzo (https://elpais.com/elpais/2020/03/03/album/1583250713_204201.html#foto_gal_1), “Shelley McNamara (1952) e Yvonne Farrell (1951) se formaron en la Escuela de Arquitectura de la Universidad College Dublin (UCD). Allí estudiaron con maestros racionalistas recién llegados a la facultad con el encargo de renovar la institución. Al terminar la carrera, ambas recibieron una oferta para dar clases en la escuela. Poco después, fundaron el estudio Grafton Architects (1978), desde el que llevan más de 40 años realizando proyectos, sobre todo, locales y con vocación de servicio. Una arquitectura en la que la luz natural, como reflejo del paso del tiempo y elemento de conexión con el exterior es una constante”.

En “¿Quiénes son Grafton Architects? 20 cosas que debes saber sobre las ganadoras del Premio Pritzker 2020” (escrito por Romullo Baratto y traducido por Nicolás Valencia), aparecido en Plataforma Arquitectura del 6 de marzo, se señala: “Después de más de cuarenta años de operación, la oficina todavía lleva el mismo nombre en honor a la primera dirección de la compañía, Grafton Street, en el centro de Dublín. (…) La oficina puede considerarse de tamaño mediano, donde hoy trabajan 40 personas. Desde 1978, ha contado con la colaboración de otros 56 profesionales. (…) En 1992, los directores del proyecto Gerard Carty y Philippe O’Sullivan, que todavía forman parte del equipo, se les unieron. (…) Farrell y McNamara fueron las curadoras de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2018, el evento arquitectónico más influyente del mundo. La dupla propuso Freespace como tema del evento, buscando explorar la generosidad, la reflexión y el compromiso a través del ejercicio de la arquitectura. (…) Seis años antes, en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2012, Farrell y McNamarra presentaron Architecture as New Geography (Arquitectura como nueva geografía), una muestra inspirada en una fuente difícil de predecir: el trabajo del arquitecto Paulo Mendes da Rocha, ganador del Premio Pritzker años antes. La exhibición relaciona la producción del brasileño con el primer proyecto de Grafton en América del Sur: la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) en Lima, Perú. En esa edición, Architecture as New Geography fue galardonado con el León de Plata. (…) El proyecto de la UTEC en Perú es quizás el que más reconocimiento ha tenido fuera de Europa. En 2016 ganó la primera edición del Premio Internacional de la Royal Institute of British Architects (RIBA). (…) En febrero de este mismo año 2020 Grafton recibió la RIBA Royal Gold Medal. Otorgada anualmente por RIBA, se trata del más alto reconocimiento que un arquitecto, arquitecta o estudio de arquitectura puede recibir en el Reino Unido. (…) Desde que fundaron Grafton Architects, Farrell y McNamarra han trabajado como profesoras de arquitectura. Un año después de graduarse, ya estaban enseñando en su alma mater: la University College de Dublín. (…) El currículum docente de la dupla irlandesa va más allá. Impartieron la cátedra Kenzo Tange en la Harvard GSD y la cátedra Louis Kahn en la Universidad de Yale, así también han sido profesoras visitantes en la EPFL en Lausana y en la Academia de Arquitectura de Mendrisio, ambas en Suiza.”

Finalmente, en tono más crítico, Anatxu Zubalbeasco desde El País (3 de marzo) ha señalado lo siguiente: “…frente a los 43 arquitectos reconocidos hasta hoy con el máximo galardón de arquitectura… (el) jurado defiende que Farrell y McNamara son ‘pioneras en un campo que ha sido tradicionalmente (y todavía es) una profesión dominada por los hombres’. Ambas afirmaciones son innegables. Pero también lo es que el propio premio Pritzker ha contribuido a esa discriminación no premiando a Denise Scott Brown cuando recibió el galardón su socio Robert Venturi. Por eso cabe preguntarse si con este dos por uno el Pritzker no estará entonando un mea culpa. Y, sin discutir la necesidad de premiar a arquitectas valiosas —e incluso la oportunidad de reconocer a las primeras irlandesas con un Brexit recién estrenado— es obligatorio plantear si Farrell y McNamara son las mejores arquitectas del mundo hoy.

Una respuesta es que, sin serlo, sí son proyectistas modélicas. Para empezar porque su obra se ha preocupado más por construir espacios habitables y ciudades humanas que por formar un sello, desplegar una moda o impactar formalmente en una ciudad.

(…)

Ni teóricas ni mediáticas, McNamara y Farrell firman diseños que atienden a razones económicas, tradiciones y climas locales y que no rehúyen la complejidad sino que, al contrario, la anteponen a la estética. Más resolutiva que osada, se podría decir que la arquitectura de Grafton Architects busca proteger a la cuidad y a los ciudadanos por encima de confrontar la complejidad del mundo.
(…) El Pritzker reconocía históricamente a quienes consideraba los mejores arquitectos del mundo. Ha aplaudido la genialidad (Siza, Niemeyer), apoyado la vanguardia (Koolhaas, Sanaa), arropado el posicionamiento político (Wang Shu y Aravena), fomentado las modas (Thom Mayne) y rescatado a maestros que ya tenían un lugar en la historia (Frei Otto o Utzon). Puede resultar justo reconocer ahora la ejemplaridad de un estudio que sin revolucionar la construcción sí está actuando con responsabilidad. Sin embargo, la arquitectura actual tiene representantes que no solo realizan responsable y dignamente su trabajo sino que, a la vez, apuntan caminos más transformadores. El jurado del Pritzker debería entender que cuando un liderazgo no se entiende, deja de tener autoridad.”

ACA

LA NOTICIA DE LA SEMANA

ARATA ISOZAKI, Premio Pritzker 2019

5 de marzo de 2019

Tomado de Plataforma arquitectura

Fallo del jurado

Arata Isozaki, nacido en Ōita, isla de Kyushu, Japón, es conocido como un arquitecto versátil, influyente e internacional. Al establecer su propia oficina en la década de 1960, Isozaki se convirtió en el primer arquitecto japonés en forjar una relación profunda y duradera entre Oriente y Occidente. Poseyendo un profundo conocimiento de la historia y la teoría arquitectónicas, y abrazando la vanguardia, nunca replicó el status quo sino que lo desafió. Y en su búsqueda por una arquitectura significativa, creó obras de gran calidad que, hasta el día de hoy, desafían las categorizaciones, reflejan su evolución constante y siempre tienen un enfoque fresco.

Durante los más de 50 años que Arata Isozaki ha estado diseñando, ha tenido un impacto en la arquitectura mundial, a través de sus obras, escritos, exposiciones, la organización de importantes conferencias y la participación en jurados de competencia.

Ha apoyado a muchos arquitectos jóvenes de todo el mundo para que tengan la oportunidad de realizar su potencial. En proyectos como el Fukuoka Nexus World Housing (1988-1991) o el programa Machi-no-Kao («la cara de la ciudad») de la Prefectura de Toyama, Japón (1991-1999), invitó a jóvenes arquitectos internacionales a desarrollar proyectos catalíticos en Japón.
Las obras de Isozaki han sido descritas como heterogéneas y abarca descripciones que van desde lo vernacular hasta lo high tech, Lo que es claro es que no ha seguido tendencias, sino que ha forjado su propio camino. Una exploración temprana de su visión para las ciudades se ve en el proyecto ‘Ciudad en el aire’ (City in the Air), a comienzos de la década de los 60, para una ciudad de múltiples capas que se cierne sobre la ciudad tradicional.

Biblioteca de la Prefectura de Oita (1966)
Museo de Arte Moderno de la Prefectura de Gunma (1974)

Sus primeros trabajos en su país natal, Japón, incluyen una obra maestra del brutalismo japonés, la Biblioteca Prefectural de Oita (1966). Proyectos como la Biblioteca Central de Kitakyushu (1974) y el Museo de Arte Moderno de la Prefectura de Gunma, inaugurados en 1974, revelan una exploración de una arquitectura más personal. En el museo, la clara geometría del cubo refleja su fascinación por el vacío y la cuadrícula, ya que busca alcanzar un equilibrio en el que mostrar obras de arte que cambian todo el tiempo.

Museo de Arte Contemporáneo en Los Ángeles (1986)
Edificio del Team Disney en Florida (1991)

El alcance y el repertorio de Arata Isozaki se han ampliado a lo largo de los años para incluir proyectos de muchas escalas y tipologías y en numerosos países. En Estados Unidos, Isozaki es probablemente el más conocido por diseñar el Museo de Arte Contemporáneo en Los Ángeles (1986) y el edificio del Team Disney en Florida (1991). Mientras el primero es un estudio de la bóveda o lo que él llama «la retórica del cilindro», en el segundo se evidencia un uso más lúdico de las formas con un toque posmoderno.

Palau Sant Jordi para los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona
Museo de Arte CAFA (Academia Central de Bellas Artes) de China (2008)
Centro Cultural de Shenzhen, China (2007)

Muchos conocen su trabajo a través de edificios tan significativos como el Palau Sant Jordi para los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona. Ha realizado trabajos ejemplares en China, como el Museo de Arte CAFA (Academia Central de Bellas Artes) de China, inaugurado en 2008 o el Centro Cultural de Shenzhen (2007) en Shenzhen, Guangdong.

Centro de Convenciones de Qatar (2011)
Torre Allianz en Milán (2015)

Isozaki ha demostrado un extraordinario dinamismo en los últimos años con obras como el Centro de Convenciones de Qatar (2011), el Ark Nova (2013) diseñado con Anish Kapoor para las regiones de Japón afectadas por el terremoto y tsunami de 2011 y la poderosa, pero elegante Torre Allianz en Milán. Una vez más, es un testimonio de su capacidad para comprender el contexto en toda su complejidad y para crear un edificio notable, bien diseñado e inspirador que sea exitoso desde la escala de la ciudad hasta los espacios interiores.

Claramente, es una de las figuras más influyentes en la arquitectura mundial contemporánea en una búsqueda constante, sin miedo de cambiar y probar nuevas ideas. Su arquitectura se basa en una comprensión profunda, no solo de la arquitectura, sino también de la filosofía, la historia, la teoría y la cultura. Isozaki ha reunido a Oriente y Occidente, no a través de la mímica o como una universidad, sino a través de la forja de nuevos caminos. Isozaki ha dado un ejemplo de generosidad al apoyar a otros arquitectos y alentarlos en concursos o en trabajos colaborativos. Por todas estas razones, el Jurado del Premio Pritzker de Arquitectura ha elegido a Arata Isozaki como el laureado de esta edición 2019.

Jurado del Premio Pritzker 2019

Stephen Breyer: Corte Suprema de los Estados Unidos. Washington, DC.

André Aranha Corrêa do Lago: Embajador de Brasil en Japón.

Richard Rogers: Arquitecto y Premio Pritzker 2007. Londres, Inglaterra.

Kazuyo Sejima: Arquitecta y Premio Pritzker 2010. Japón.

Benedetta Tagliabue: Arquitecta y Académica. Barcelona, España.

Ratan N. Tata: Presidente Emérito de Tata Sons, el holding de Tata Group. Bombai, India.

Wang Shu: Arquitecto y Premio Pritzker 2012. China.

Martha Thorne (Directora Ejecutiva): Decana, IE School of Architecture & Design. Madrid, España.

Nota

La noticia del otorgamiento del Premio Pritzker a Arata Isozaki ha sido cubierta por toda la arquitectura especializada a lo largo del globo. Sin embargo, nos interesa rescatar como complemento al fallo del jurado algunos datos obtenidos de la página de Arquitectura Viva (AV) (http://www.arquitecturaviva.com/es/Info/News/Details/13627) y de la lectura crítica que desde El País ha hecho Anatxu Zubalbeascoa (https://elpais.com/cultura/2019/03/05/actualidad/1551793862_047750.html), artículos, ambos, que recomendamos leer.

De AV citamos que estudió en la Universidad de Tokio, donde conoció a Kenzo Tange —la primera gran figura del Movimiento Moderno en Japón—, que fue determinante en su formación como arquitecto y en cuyo estudio trabajó hasta 1963, momento en que montó su propio despacho. Planteadas al calor del intento de Tange de fusionar el lenguaje occidental —en particular, el brutalismo de Le Corbusier— con la tradición japonesa, las primeras obras de Isozaki estuvieron definidas por el sincretismo. Sin embargo, llegados los convulsos años 1970, la inspiración en la tradición japonesa dejó pasó a un modo de proyectar en el que se conjugaban, en lo técnico, la pericia estructural, y en lo formal, un internacionalismo muy abierto a las diferentes tendencias de la época, que hicieron que pronto Isozaki fuera tenido tanto por un cosmopolita como por un ecléctico.

(…)

Los años posmodernos fueron también los de la transformación del estudio de Isozaki en la potente oficina internacional que construiría más de cien edificios en distintos lenguajes a lo largo de los siguientes treinta años en las principales ciudades del mundo, desde Los Ángeles —donde Isozaki erigió su primera obra fuera de Japón, el Museo de Arte Contemporáneo— hasta Turín, pasando por Nueva York, Sttutgart, Orlando y, por supuesto, Barcelona, donde levantó el edificio que le hizo famoso, el Palau de Sant Jordi para los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, una pieza extraordinaria por su concepción espacial, su rigor estructural y su singular ejecución.

(…)

Isozaki, que ha sido también profesor en Harvard, Yale y Columbia, es el octavo japonés en recibir el Premio Pritzker, tras su maestro Kenzo Tange, coetáneos como Fumihiko Maki, y artífices más jóvenes como Tadao Ando, Toyo Ito, Kazuyo Sejima / Ryue Nishizawa y Shigeru Ban.”

Por su parte Zubalbeascoa apunta: “…Isozaki representa mucho más que una antología de manual. Fue un pionero a la hora de establecer contactos e intercambios con sus colegas occidentales. Seguramente por eso antecedió a su propio maestro —el pritzker de 1987, Kenzo Tange— a la hora de construir en el extranjero. ‘Para cuando cumplí 30 años había dado 10 vueltas al mundo’, ha declarado tras conocer que había sido galardonado con el Pritzker 2019. Él atribuye esa sed de movimiento al Japón en el que creció: asolado por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. En su país estaba todo por hacer y, por lo tanto, aprendió a conocer sus ciudades en un estado de cambio permanente. Isozaki tenía 12 años cuando las bombas atómicas redujeron Hiroshima y Nagasaki a ruinas. Fue desde esa realidad, ha subrayado, desde la que decidió el carácter constructivo de la profesión, que le llevó primero a tratar de entender el mundo —para incorporar lo mejor de cada lugar a su trabajo— y después a intentar establecer conexiones entre las arquitecturas.

(…)

En 2001, cuando Herzog & de Meuron recibieron el Premio Pritzker tenían 50 años, Jacques Herzog declaró a EL PAÍS que ya podían empezar a arriesgar. Arata Isozaki recibe el Pritzker 2019 al final de su carrera —tiene 87 años— y, al contrario que otros proyectistas que lo recibieron en medio de su trayectoria, como Christian de Portzamparc o Kazuyo Sejima, como arquitecto ha acumulado ya todos sus logros. También sus errores.” Y finaliza haciendo el siguiente planteamiento para la reflexión: “El Premio Pritzker es un galardón complicado de entender porque a veces sirve para indicar vías de crecimiento para la arquitectura y otras para reconocer trayectorias. Es decir, en ocasiones, actúa de faro que ilumina el futuro y, en otras, de coche escoba. Los
premiados en los dos últimos años —Doshi e Isozaki— merecían un reconocimiento. Lo mismo sucedió también con algunos arquitectos “rescatados” como Jorn Utzon (2003) o Frei Otto, que falleció en 2015 días antes de que se anunciara su premio. Sin embargo, en otras épocas, premiados como Wang Shu (2012), Shigeru Ban (2014) o Alejandro Aravena (2016) supusieron una toma de posición a la hora de indicar hacia dónde debía, o podía, evolucionar la arquitectura mundial, hacia la atención a problemas habitualmente descuidados por los arquitectos más conocidos: el rescate de la historia (Wang Shu), la arquitectura de emergencia (Ban) y el papel del usuario en el diseño de los edificios (Aravena) o lo que es lo mismo, la mejora de la autoconstrucción.
Si bien es cierto que entre las novelas, los dramas o los poemas de cualquier Nobel de Literatura hay mejores y peores obras, al reconocer los méritos de manera tardía, como en el caso de este Pritzker a Isozaki, se es a la vez justo y arriesgado: se corre el riesgo de estar premiando también la decadencia. En un mundo necesitado de guías y proyectistas audaces capaces de ampliar y renovar el repertorio de ocupaciones arquitectónicas, se agradecen los premios que indican caminos. Apuntar vías de crecimiento implica un riesgo mayor al de reconocer méritos pasados. En el planeta hay cada vez más galardones que premian la obra de los arquitectos. Hace falta que uno de ellos se concentre en ampliar la ambición de esta profesión.”

ACA

LA NOTICIA DE LA SEMANA

Balkrishna Doshi recibe el Premio Pritzker 2018

Tomado de Plataforma arquitectura

7 de marzo de 2018

Acta del Jurado

El arquitecto indio Balkrishna Doshi ha exhibido continuamente los objetivos del Premio Pritzker de Arquitectura al más alto nivel. Ha practicado el arte de la arquitectura, contribuyendo sustancialmente a la humanidad, durante más de 60 años. Al otorgarle el galardón de este año, el jurado del Premio Pritzker reconoce su excepcional arquitectura reflejada en más de cien edificios construidos; su compromiso y su dedicación a su país y las comunidades a las que ha servido; su influencia como docente y el ejemplo sobresaliente que ha establecido para profesionales y estudiantes de todo el mundo a lo largo de su carrera.

Izquierda: Balkrishna Doshi con Le Corbusier. Derecha: Balkrishna Doshi con Louis Kahn

Doshi, como lo llaman cariñosamente sus más cercanos, trabajó con dos maestros del siglo XX: Le Corbusier y Louis Kahn. Sin duda, las primeras obras de Doshi fueron influenciadas por estos arquitectos, como se puede ver en sus formas robustas en hormigón. Sin embargo, Doshi llevó el lenguaje de sus edificios más allá de estos primeros modelos. Comprendiendo y apreciando las profundas tradiciones de la arquitectura de la India, unió la prefabricación y la artesanía local y desarrolló un vocabulario en armonía con la historia, la cultura, las tradiciones locales y los tiempos cambiantes de su país de origen.

Con los años, Balkrishna Doshi ha creado siempre una arquitectura seria, nunca llamativa o enfocada en las tendencias. Con un profundo sentido de la responsabilidad, y un deseo de contribuir a su país y su gente a través de una arquitectura auténtica y de alta calidad, ha creado proyectos públicos, instituciones educativas y culturales, y viviendas para clientes privados, entre otros.

Arriba: Complejo Sangath, periferia de Ahmedabad. Segunda línea: izquierda, Instituto de Indiología en Ahmedabad; derecha, Indian Institute of Management, Bangalore. Tercera línea: Viviendas de bajo coste Aranya y una serie de espacios semipúblicos y públicos. Abajo: izquierda, Indian Institute of Management, Bangalore; derecha: Amdavad ni Gufa

Realizó su primer proyecto de vivienda para personas de bajos ingresos en la década de 1950. Al respecto, Doshi declaró en 1954: «parece que debería prestar juramento y recordarlo durante toda mi vida: proporcionar vivienda adecuada a la clase más baja». Cumplió con este juramento personal en proyectos como la ‘Vivienda de Bajo Costo Aranya’ (1989), en Indore, en el centro-oeste de la India, y en la ‘Vivienda Cooperativa de Ingresos Medios’ (1982), en Ahmedabad, India, entre muchos otros. La vivienda como refugio no es más que un aspecto en estos proyectos. Toda la planificación de la comunidad, la escala, la creación de espacios públicos, semipúblicos y privados, son un testimonio de su comprensión de cómo funcionan las ciudades y la importancia del diseño urbano.

Doshi es muy consciente del contexto en el que se ubican sus obras. Sus soluciones toman en consideración las dimensiones sociales, ambientales y económicas de manera que su arquitectura está totalmente comprometida con la sustentabilidad. Mediante el uso de patios y pasillos cubiertos, como en el caso de la Escuela de Arquitectura (1966, ahora parte del CEPT); la Junta de Electricidad de Madhya Pradesh en Jabalpur (1979) o el Instituto de Administración de India en Bangalore (1992), Doshi ha creado espacios protegidos del sol y que atrapan la brisa, proporcionando una sensación de disfrute y confort dentro de los edificios.

En el propio estudio del arquitecto, llamado Sangath (Ahmedabad, India, 1980), podemos ver las sobresalientes cualidades del enfoque con el que Balkrishna Doshi entiende la arquitectura. La palabra Sangath significa “moverse juntos” o “acompañar” en sánscrito. Como un adjetivo, encarna lo que es apropiado y relevante. Las estructuras son semi enterradas y están totalmente integradas con las características naturales del sitio. Hay fluidez entre las terrazas, espejos de agua, montículos y bóvedas, los cuales son elementos formales distinguidos. Hay variedad y riqueza en los espacios interiores que tienen distintas cualidades lumínicas, distintas formas y usos pero que al mismo tiempo que se unifican mediante la utilización del concreto. Doshi ha logrado crear equilibrio y paz entre todos los componentes -materiales e inmateriales- lo cual resulta en un total que es mucho más que la suma de las partes.

Balkrishna Doshi ha demostrado constantemente que toda buena arquitectura y planificación urbana no sólo debe unir propósito y estructura sino que debe tomar en cuenta el clima, el sitio, técnicas y artesanías junto con un profundo entendimiento y apreciación por el contexto en su sentido más amplio. Los proyectos deben ir más allá de lo funcional para conectarse con el espíritu humano mediante fundamentos poéticos y filosóficos. Por sus numerosas contribuciones como arquitecto, urbanista y docente, por su firme ejemplo de integridad y sus incansables contribuciones a la India y más allá, el jurado del Premio de Arquitectura Pritzker elige a Balkrishna Doshi como el ganador del premio Pritzker 2018.

Jurado del Premio Pritzker 2018

Glenn Murcutt (Chair): Arquitecto y Premio Pritzker 2002. Sydney, Australia.

Stephen Breyer: Corte Suprema de los Estados Unidos. Washington, DC.

André Aranha Corrêa do Lago: Embajador de Brasil en Japón.

Lord Peter Palumbo: Patrón Arquitectónico, Presidente Emérito de los Fideicomisarios, Serpentine Galleries; Ex presidente del Consejo de las Artes de Gran Bretaña. Londres, Inglaterra.

Richard Rogers: Arquitecto y Premio Pritzker 2007. Londres, Inglaterra.

Benedetta Tagliabue: Arquitecta y Educadora. Barcelona, España.

Ratan N. Tata: Presidente Emérito de Tata Sons, Compañía Holding del Grupo Tata. Mumbai, India.

Kazuyo Sejima: Arquitecta y Premio Pritzker 2010. Japón.

Wang Shu: Arquitecto y Premio Pritzker 2012. China.Martha Thorne (Directora Ejecutiva): Decana, IE School of Architecture & Design. Madrid, España.

ACA